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NoteOct 17, '11 12:53 PM
by jose for everyone
Los trabajos de Hércules
Por el Maestro Tibetano Djwhal Khul
(Alice A. Bailey)
El zodíaco
Aquel que preside miró hacia adelante, a los hijos de los hombres, que son los Hijos de
Dios. Él vio la luz de ellos y el lugar donde estaban parados sobre el Sendero de retorno al
Corazón de Dios. La Senda recorre un círculo a través de los doce grandes Portales y, ciclo
tras ciclo, los Portales se abren y los Portales se cierran. Los Hijos de Dios, que son los
hijos de los hombres, caminan por allí.
Poco clara es la luz al principio. Egoísta la tendencia de la aspiración humana, y oscuros
los actos resultantes. Lentamente los hombres aprenden y, aprendiendo, pasan entre los
pilares de los Portales una y otra vez. Lerda es la comprensión, pero en las Antesalas de la
Disciplina, encontradas en cada sección de la cósmica extensión del círculo, la verdad es
lentamente comprendida; aprendida la lección necesaria; la naturaleza purificada y
enseñada hasta que se ve la Cruz –esa Cruz fija y a la espera, que crucifica a los hijos de los
hombres, prolongada en las Cruces de los que sirven y salvan.
Del conjunto de hombres, un hombre se adelantó en los días de la antigüedad y
sorprendió el ojo vigilante del Gran Anciano que preside eternamente dentro del Concilio
de la Cámara del Señor. Se volvió hacia el que estaba de pie cerca suyo y dijo: "¿Quién es
esa alma sobre el Sendero de la vida, cuya luz puede ahora ser vista oscuramente?”.
Rápidamente llegó la respuesta: "Esa es el alma que, en el Sendero de la vida,
experimenta y busca la clara luz que brilla desde el Alto Sitio".
"Déjala proseguir sobre su senda, pero vigila sus pasos".
Los eones velozmente continuaban su curso. La gran rueda giraba y, girando, traía el
alma que buscaba sobre el Sendero. Después, llegó un día en que Aquel que preside el
Consejo de la Cámara del Señor atrajo nuevamente al círculo de Su radiante vida al alma
que buscaba.
"¿De quién es esta alma sobre la Senda de sumo empeño cuyo resplandor oscuramente se
distingue afuera?” Llegó la respuesta: "Un alma que busca la luz de la inteligencia, un alma
que lucha".
"Dile de parte mía que vuelva a la otra senda y luego que viaje alrededor del círculo.
Entonces encontrará el objeto de su búsqueda. Vigila sus pasos y, cuando tenga un corazón
comprensivo, una mente anhelante y una mano diestra, tráemela".
Nuevamente pasaron los siglos. La gran rueda giró y, girando, llevó a todos los hijos de
los hombres, que son los Hijos de Dios, sobre su senda. Y mientras estos siglos pasaban, un
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grupo de hombres emergió y lentamente cambiaron a la otra senda. Ellos encontraron el
Sendero. Pasaron los Portales y se esforzaron hacia la cima de la montaña, y hacia el lugar
de muerte y sacrificio. El Maestro vigilante vio un hombre emerger de esta multitud, subir a
la Cruz fija pidiendo hazañas que cumplir, servicios que rendir a Dios y al hombre, y buena
voluntad para recorrer el Sendero hacia Dios. Se paró delante del Gran Ser que Preside, el
cual trabaja en el Concibo de la Cámara del Señor y oyó adelantarse una voz:
"Obedece al Maestro en el Sendero. Prepárate para las últimas pruebas. Pasa a través de
cada Portal y en la esfera que ellos descubren y guardan, ejecuta el trabajo que convenga a
su esfera. Aprende así la lección y empieza con amor a servir a los hombres de la tierra".
Luego le llegó al Maestro la palabra final: “Prepara al candidato. Dale sus trabajos a
realizar y coloca su nombre sobre las tablas de la Senda viviente".
El tibetano
Prólogo: El propósito de este Estudio
El intenso interés evidenciado en este tiempo en el tema de la vida espiritual, es en sí
mismo la garantía para tal estudio como esta serie de artículos se propone. A pesar del
hecho de que la religión académica y teológica no tiene ya su antigua atracción y a pesar de
la rebelión contra la religión organizada, el impulso hacia las realidades espirituales no ha
sido nunca tan vehemente como ahora. El día de la experiencia empírica en gran escala está
ahora con nosotros, y hombres y mujeres en todas partes están todavía rehusando creer y
aceptar ciegamente, porque están decididos a conocer. La aceptación de dogmas impuestos
está ahora cediendo lugar a experimentar y a una divina autodeterminación, basada en una
unidad efectuada con la Vida en la que vivimos nos movemos y tenemos nuestro ser, la
cual está tomando el lugar de la credulidad y superstición.
El problema de cada maestro hoy en día está en descubrir nuevas maneras para expresar
viejas verdades, y así presentar las antiguas fórmulas para el desarrollo espiritual que
adquirirán nueva y "vívida" vida. En ambos hemisferios hay muchos libros escritos sobre el
tema del Sendero del Discipulado, el Sendero de la Santidad y el Sendero de la
Iluminación. La nueva presentación de los problemas de ese Sendero Universal y de sus
dificultades inherentes no está justificada a menos que la aplicación pueda ser moderna y
práctica. Debe indicar la inclusión de la finalidad una vez que esos problemas hayan sido
superados, y debe evitarse la reiteración tediosa de esa regla básica de vida que ha sido
expresada en las dos palabras: "Sé bueno". Una y otra vez se nos ha dicho que debemos
vencer la tentación del mundo, la carne y el demonio. Ha sido creado en la mente del
aspirante occidental un sentimiento de que el Sendero es necesariamente un camino de
miserias, de autoabnegación y de penas sin fin. Su actitud es de paciencia activa hasta el
tiempo en que él, misteriosa y milagrosamente se abra paso a un mundo de paz y plenitud,
dentro del cual todas las dificultades llegan a su fin, la carne cesa de molestar y el demonio
tiene un intempestivo final. Y esto, como la recompensa de una humilde sumisión a la
voluntad de un inescrutable creador.
Hay, sin embargo, una alborada en la conciencia humana, una creciente realización de
innata divinidad y de que el hombre es en verdad hecho a imagen de Dios, y uno en
naturaleza con su Padre en el Cielo. La idea de propósito y de plan está siendo entendida y
toda la actitud del aspirante hacia la vida está cambiando rápidamente. ¿Sería posible ahora
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lograr este sintético cuadro del progreso del alma, de la ignorancia a la sabiduría, del deseo
material al logro espiritual, para que el fin pueda ser previsto desde el principio y una
cooperación inteligente con el propósito del alma haya vencido el lugar del ciego empeño?
Cuando esto se efectúa, el peregrino puede seguir su camino con el rostro vuelto hacia la
luz y resplandeciente de alegría.
En la historia de las dramáticas experiencias de ese grande y antiguo Hijo de Dios,
Hércules o Heracles, encontraremos que nos da justamente el sintético cuadro. No deja sin
tocar alguna fase en la vida del aspirante y aun lo vincula con actividades cósmicas.
Hallaremos que su tema es tan inclusivo, que todos nosotros, luchando en nuestra presente
vida moderna, podemos aplicarnos a nosotros mismos los experimentos y pruebas, las
derrotas y logros de esta heroica Figura que se esforzó, siglos atrás, hacia la misma meta
como lo hacemos nosotros. A través de la lectura de esta historia, un nuevo interés se puede
despertar en la mente del perplejo aspirante, y tal cuadro pintado en secuencial y universal
desarrollo y destino sirva, para que él vaya hacia adelante con renovado coraje.
Trazaremos la historia de Hércules y su esfuerzo para demostrar cómo él, en sus doce
trabajos, desempeñó el lugar del aspirante en el Sendero del Discipulado. Emprendió ciertas
tareas de naturaleza simbólica, y pasó por ciertos episodios y acontecimientos que pintan
para siempre la naturaleza de la disciplina y los logros que caracterizan al hombre que se
está acercando a la liberación. Él representa al encarnado, aún no perfeccionado Hijo de
Dios, quien con determinación toma en sus manos la naturaleza inferior y voluntariamente
la sujeta a la disciplina que producirá eventualmente el surgimiento de la divinidad. De un
descarriado pero sinceramente fervoroso ser humano, conocedor inteligente del trabajo que
tiene que cumplir, está formado un Salvador del Mundo. Dos grandes y dramáticas historias
se han mostrado constantemente ante los ojos de los hombres a través de los tiempos. En
los doce trabajos de Hércules, está representado ese Sendero del Discipulado, y sus
experiencias preparatorias para el gran ciclo final de la Iniciación, encuentran un eco
espontáneo en todo aspirante. En la vida y trabajo de Jesús el Cristo –el Hijo de Dios
perfecto que "ha penetrado por nosotros en el interior del velo, dándonos un ejemplo para
que sigamos sus pasos"— tenemos la ilustración de las cinco etapas del Sendero de
Iniciación que constituyen los episodios culminantes para los cuales los doce trabajos han
preparado al discípulo.
El oráculo ha hablado y a lo largo de los siglos ha hecho resonar la palabra: "Hombre,
conócete a ti mismo". Este conocimiento es la conclusión del Sendero del Discipulado y la
recompensa de todo el trabajo de Hércules.
Naturaleza del discipulado
Puede ser de valor considerar aquí brevemente qué es el discipulado, palabra
constantemente empleada por los aspirantes, tanto en los países cristianos como en las
religiones orientales. El discípulo puede ser definido como la etapa final del Sendero de
Evolución, y como ese período en la experiencia de un hombre en el cual él es
definidamente autoconsciente. Es la etapa en la cual sabiamente se compromete a imponer
la voluntad del alma (que es esencialmente la voluntad de Dios) sobre su naturaleza
inferior. En este sendero él se somete a un proceso madurador, para que la flor del alma
pueda expandirse rápidamente. La inevitabilidad de la perfección humana tiene su base en
la voluntad para hollar el Sendero. Esta perfección puede ser alcanzada en dos formas.
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Puede ser el resultado de un lento y seguro crecimiento evolutivo, llevado adelante bajo las
leyes de la naturaleza, ciclo tras ciclo, hasta que gradualmente el Dios oculto pueda ser
visto en el hombre y en el universo. 0, ser el resultado de la aplicación sistematizada y la
disciplina por parte del aspirante, produciendo un más rápido desarrollo del poder y vida
del alma.
En un análisis del discipulado, éste ha sido definido como "un disolvente psíquico que
destruye toda la escoria y deja el oro puro". Es un proceso de depuración, de sublimación y
de transmutación, llevado progresivamente hacia adelante hasta que finalmente el Monte de
la Transfiguración y la Iluminación son alcanzados. Los misterios ocultos y las fuerzas
latentes en los seres humanos, necesitan ser descubiertos y requieren ser utilizados de una
manera divina y de acuerdo con un divino propósito, inteligentemente comprendido.
Cuando ellos han sido así utilizados, el discípulo se halla en armonía Con lo universal y las
similares energías y poderes divinos que sustentan las operaciones del mundo natural. Así
él se convierte en un trabajador bajo el plan de la evolución y un cooperador con esa gran
"nube de testigos", que a través del poder de sus observaciones, y el resultado de sus logros,
constituyen los Tronos, Principados y Poderes por medio de los cuales la Vida Una guía
toda la creación progresivamente a una gloriosa consumación.
Tal es la meta hacia la cual Hércules trabajó, y tal es la meta de la humanidad toda, cuyo
logro final, en conjunto, será realizado por las muchas individualidades perfeccionadas.
Connotaciones Astrológicas
Un propósito secundario de este estudio es presentar un aspecto de la astrología que
diferirá del expresado habitualmente. Investigaremos la historia de Hércules a medida que
pasaba por los doce signos del zodíaco. En cada signo él expresaba sus características, y en
cada signo, lograba algún conocimiento nuevo de sí mismo, y a través de ese conocimiento
demostraba el poder del signo y adquiría los dones que el mismo confería. En cada uno de
los signos lo encontraremos venciendo sus tendencias naturales, controlando y gobernando
su destino, y demostrando el hecho de que las estrellas inclinan pero no controlan.
La forma de astrología que, yo creo, reemplazará andando el tiempo, la clase corriente
que trata con horóscopos, es esa sintética presentación de los acontecimientos cósmicos que
tienen sus reflejos en nuestra vida planetaria, en la vida de la humanidad en conjunto, y en
la vida del individuo, que es siempre el microcosmos del macrocosmos. Este tipo de
astrología enfoca su atención principalmente en el desarrollo del plan de las edades; esto, la
historia lo manifiesta de una manera reducida en cuanto concierne a la humanidad, y un
estudio más amplio de los tiempos y estaciones puede traernos una mayor comprensión de
los propósitos de Dios. Hay un inmenso pasado detrás de la humanidad; eones y eones han
llegado y se han ido, la rueda de la existencia gira continuamente, y siempre la cinta de la
vida se desenvuelve, y nosotros somos llevados hacia un nuevo aspecto de la meta, y a una
visión y realización más amplias. La concentración en el horóscopo personal y el intenso
interés demostrado por los individuos en sus propios insignificantes asuntos puede ser
natural y normal, pero es, no obstante, miope. Sólo la conciencia de que somos partes
integrantes de un Todo mayor y el conocimiento de la divina suma total pueden revelar el
más vasto propósito. Estas son las ideas que pueden eventualmente reemplazar nuestras
concentraciones personales. Nuestras pequeñas historias de la vida deben desaparecer en un
cuadro mayor. Astrológicamente Hércules estableció la historia de la vida de cada
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aspirante, y demostró la parte que debe jugar la unidad en la eterna Empresa.
Un gran Maestro oriental ha expresado en relación con el zodíaco y la astrología este
sugestivo pensamiento:
"Que la astrología es una ciencia y una ciencia venidera, es verdad. Que la
astrología en su aspecto supremo y su verdadera interpretación, capacitaría
eventualmente al hombre para enfocar su comprensión y para funcionar rectamente,
es igualmente verdad. Que en las revelaciones que la astrología hará, andando el
tiempo, será encontrado el secreto de la verdadera coordinación entre el alma y la
forma, es también correcto. Pero esa astrología todavía no ha sido descubierta. Hay
demasiadas cosas pasadas por alto y otras muchas desconocidas para hacer de la
astrología la ciencia exacta que muchos pretenden que sea. La pretensión será
cumplida en alguna fecha futura. El momento no ha llegado todavía.
“La astrología como es practicada ahora, está condenada a la destrucción debido a la
rapidez con que las almas están controlando sus personalidades. El modelo del
horóscopo del alma no estará basado en nuestro conocimiento tridimensional, pues
las leyes de tiempo y espacio no tienen influencia sobre el alma". (Astrología
Esotérica).
Por consiguiente, trataremos en este estudio con una astrología que será no matemática y
que no tendrá relación con el modelo de los horóscopos. Se interesará en los doce tipos de
energía por medio de los cuales la conciencia de la divina Realidad es lograda a través del
medio de la forma. En un cielo no distante y en un estado no subjetivo llegó Hércules a este
conocimiento. En el cuerpo físico, impedido y limitado por las tendencias conferidas a él
por el mismo signo bajo el cual realizó el trabajo, alcanzó la comprensión de su propia
divinidad esencial. A través de la superación de la forma y de la subyugación de la materia,
se nos da un cuadro de una desarrollada autorrealización divina. Por consiguiente, en el
estudio de Hércules, el discípulo, y de Cristo, el Salvador del Mundo, tenemos una
completa presentación gráfica de las etapas finales del desarrollo, que están situadas delante
de todos nosotros. Las cinco grandes Iniciaciones como están pintadas para nosotros en la
historia de Jesús el Cristo, no son tratadas aquí, sino que forman el tema de otro libro. (De
Belén al Calvario).
A medida que estudiamos la historia de Hércules y lo seguimos a través de sus doce
trabajos, pasando alrededor del gran zodíaco de los cielos, nos aproximaremos desde dos
ángulos: el del aspirante individual y el de la humanidad en conjunto. Es ahora posible
mirar a la familia humana como habiendo alcanzado, prácticamente en masa, la etapa del
aspirante, la etapa del buscador inteligente, la etapa del hombre que, habiendo desarrollado
su mente y coordinado sus aptitudes, mentales, emocionales y físicas, ha agotado los
intereses del mundo fenoménico y está buscando una salida a un reino más amplio de
conocimiento, dentro de una más segura esfera de garantías. Esta etapa ha sido siempre
expresada por los individuos avanzados a lo largo de los años, pero nunca anteriormente se
ha encontrado la propia raza humana con los inicios testimoniales de esta condición en
grupo. Aquí yace la maravilla de pasados logros, y aquí está la hora de la presente
oportunidad.
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El Mundo del Discípulo Hoy en Día
Las pruebas a las cuales Hércules voluntariamente se sometió y los trabajos en los cuales
a veces descuidadamente se precipitó, son aquellos posibles para muchos miles ahora.
También se volverá manifiesto cuán curiosamente aplicable a las condiciones modernas,
son los variados detalles de la dramática y a menudo divertida historia de sus esfuerzos en
el sendero de la ascensión. Cada uno de nosotros es un Hércules en embrión, y cada uno
enfrenta idénticos trabajos; cada uno tiene la misma meta que lograr y el mismo círculo del
zodíaco que abarcar. El trabajo a realizar tiene como objetivo principal, la eliminación de
todo temor y el control de las fuerzas naturales de la naturaleza humana. Estas, Hércules
debe enfrentarlas en cada posible combinación, antes de escalar el monte de la iniciación en
Capricornio, y llegar a ser el servidor de la humanidad.
Objetivos de competencia y egoísmo deben ser completamente cambiados y eliminados,
y encontraremos a Hércules aprendiendo la lección que apoderarse de cualquier cosa para el
yo separado, no es parte de la misión de un hijo de Dios. Él sabe encontrarse como
individuo, sólo para descubrir que el individualismo debe ser sacrificado inteligentemente
para el bien del grupo. Descubre asimismo que la codicia personal no tiene lugar en la vida
de un aspirante que está buscando la liberación, desde el siempre recurrente ciclo de la
existencia y de la constante crucifixión sobre la cruz de la materia. Las características del
hombre inmerso en la forma de la vida y bajo la regla de la materia son: temor,
individualismo, rivalidad y codicia. Estas tienen que ceder lugar a la confianza espiritual,
cooperación, conciencia grupal y carencia de egoísmo. Esta es la lección que Hércules nos
da, y es la demostración de la vida de Dios que está siendo forjada en el proceso creativo, y
que florece más hermosamente, cada vez que la vida de Dios hace su curva alrededor del
zodíaco que, nos dicen los astrónomos, toma aproximadamente veinticinco mil años en
cumplirse.
Esta es la historia del Cristo cósmico, crucificado en la Cruz Fija de los cielos; ésta es la
historia del Cristo histórico, dada a nosotros en la historia del evangelio y establecida hace
dos mil años en Palestina; es la historia del Cristo individual, crucificado en la cruz de la
materia, y encarnado en cada ser humano. Dios encarnado en materia. Esta es la historia de
nuestro sistema solar, la historia de nuestro planeta, la historia del ser humano. Así, cuando
miramos arriba los cielos estrellados, vemos descripto eternamente para nosotros este gran
drama, que la historia de Hércules dilucida en detalle para el aspirante.
Pensamientos Fundamentales
Cuatro pensamientos fundamentales pueden ser dados aquí que expresan el propósito
subyacente del proceso creativo y del objetivo de ambos, el Cristo cósmico y el aspirante
individual. Ellos nos dan la guía para llevar a cabo el plan. Tomados juntos engloban toda
la historia de la relación de espíritu y materia, de vida y forma, y de alma y cuerpo.
Primero: "La naturaleza expresa energías invisibles a través de formas visibles". Detrás
del mundo objetivo de los fenómenos, humano o solar, pequeño o grande, orgánico o
inorgánico, yace un mundo subjetivo de fuerzas que es responsable de la forma exterior.
Detrás de la exterior cubierta material se puede encontrar un vasto imperio del Ser, y es
dentro de este mundo de energías vivientes, que ambas, la religión y la ciencia, están pene-
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trando ahora. Todo lo exterior y tangible es un símbolo de las fuerzas creativas internas, y
es idea que está debajo de toda simbología. Un símbolo es una forma exterior y visible de
una realidad interior y espiritual.
Es con esta acción recíproca de la forma exterior y de la vida interior que Hércules lucha.
Él sabía que era la forma, el símbolo, para que el dominio de la naturaleza material inferior
hiciera sentir su presencia con la facilidad de la expresión antigua. Al mismo tiempo sabía
que su problema era expresar su ser y energía espiritual. Él tenía que saber de hecho y en
experiencia que era Dios, inmanente en naturaleza; que era Yo en estrecha relación con el
No-Yo; tenía que experimentar con la ley de causa y efecto, ésta, desde el punto de vista del
iniciador de las causas para producir inteligentes efectos. A través de los doce signos del
zodíaco pasó, luchando para trabajar subjetivamente y tratando de rechazar la tentación y la
atracción de la forma tangible exterior.
El segundo pensamiento clave puede ser expresado en las palabras: "La concepción de
una Deidad oculta yace en el corazón de todas las religiones".
Ésta es la realización mística y el objeto de la búsqueda que la humanidad ha practicado
a lo largo de los años. Los exponentes de las religiones del mundo han encarnado en sus
enseñanzas, un aspecto de la búsqueda, aceptando el hecho de Dios como una premisa
básica, y con el amor de sus corazones, la devoción y la adoración demostrando la realidad
de su Existencia. El testimonio de los místicos de todos los tiempos y razas es tan vasto que
ahora constituye en sí mismo un campo de hechos comprobados y no puede ser negado.
Los investigadores científicos han procurado encontrar la verdad a través del
conocimiento de la forma, y nos han conducido a una posición de amplio conocimiento y al
mismo tiempo a una concepción paralela de nuestra profunda ignorancia. Hemos aprendido
mucho de la vestidura externa de Dios, a través de la física, la química, la biología y otras
ciencias, pero hemos luchado dentro de una región donde todo aparece como siendo
hipótesis e inferencias. Todo lo que nosotros seguramente conocemos es que todas las
formas son aspectos de la energía; que hay una acción recíproca y un impacto de energías
sobre nuestro planeta; que el planeta mismo es una unidad de energías compuesta de una
multitud de unidades de energía, y que el hombre mismo es también un manojo compuesto
de fuerzas y se mueve en un mundo de fuerza. Aquí es donde la ciencia tan admirablemente
nos ha conducido, y donde el astrólogo, el ocultista, el idealista y el místico también se
reúnen y atestiguan una Deidad oculta, un Ser viviente, una Mente Universal y una Energía
central.
En el desarrollo del drama de los cielos, en las conclusiones del investigador científico,
en las computaciones matemáticas de los astrólogos, y en el testimonio del místico, sin
embargo, podemos ver una firme manifestación emergente de la divinidad oculta. Poco a
poco, a través del estudio de la historia, de la filosofía y de la religión comparada, nosotros
vemos el plan de esa Deidad volviéndose significativamente manifiesto. En el paso del sol
a través de los doce signos del zodíaco, podemos ver la maravillosa organización del plan,
el enfoque de las energías y el crecimiento de la tendencia hacia la divinidad. Ahora, por
fin, en el siglo veinte, lo objetivo y lo subjetivo se han tornado tan estrechamente
mezclados y fundidos que es casi imposible decir dónde uno empieza y el otro termina. El
velo que oculta la Deidad se está volviendo transparente, y el trabajo de aquellos que han
logrado conocimiento, el programa de Cristo y de su Iglesia, los planes del grupo de los
trabajadores del mundo, los Rishis y la oculta Jerarquía de nuestro planeta, están ahora
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enfocados en llevar a la humanidad al Sendero del Discipulado, entrenando a muchos de los
más avanzados para que puedan llegar a ser los conocedores e iniciados de la nueva era. Así
los hombres pasarán de la Cámara del Aprendizaje a la Cámara de la Sabiduría, del reino de
lo irreal al de lo Real, y de la oscuridad exterior de la existencia fenomenal, dentro de la luz
que brilla siempre en el reino del espíritu.
El tercer pensamiento clave nos da una guía para el método. A través de los años las
palabras se han adelantado: "Yo soy él... que despierta al espectador silencioso". Se ha
hecho claro para los buscadores en todos los campos que dentro de las formas hay un
impulso hacia la expresión inteligente, y una cierta vivacidad que llamamos conciencia de
sí mismo, y que en la familia humana toma la forma de un autoconocimiento. Este
autoconocimiento cuando es verdaderamente desarrollado, capacita al hombre para
descubrir que la Deidad oculta en el universo es idéntica en naturaleza, aunque bastante
mayor en grado y conocimiento, a la Deidad oculta dentro de sí mismo. El hombre entonces
puede volverse conscientemente el Espectador, el Observador, el Percibidor. No está más
identificado con el aspecto material, sino que es Aquel que lo usa como un medio de
expresión.
Cuando esta etapa es lograda, los grandes trabajos empiezan, y la lucha está progresando
conscientemente. El hombre es desgarrado en dos direcciones. El hábito lo tienta a
identificarse con la forma. La nueva comprensión lo impulsa a identificarse con el alma.
Una reorientación entonces tiene lugar, y un nuevo y autodirigido esfuerzo se inicia, el que
está representando para nosotros en la historia de Hércules, el Dios-Sol. En el momento en
que la altura intelectual ha sido lograda, el "Observador silencioso" despierta a la actividad.
Hércules empieza sus trabajos. El ser humano, hasta aquí arrastrado en el impulso de la
marea evolutiva, y gobernado por el deseo de experimentar y por las posesiones materiales,
se pone bajo el control del divino Morador. Emerge como el aspirante, se revierte, y
empieza a trabajar a través de los doce signos del zodíaco, sólo que ahora trabajando desde
Aries a Piscis por vía de Tauro (en sentido inverso a las agujas del reloj), en vez de trabajar
en la ordinaria forma humana retrógrada, desde Aries a Tauro vía Piscis (en sentido de las
agujas del reloj).
Finalmente, el enfoque cambiante de la vida y la firme aplicación a los doce trabajos en
los doce signos, capacita al discípulo para llegar a ser el triunfante vencedor. Entonces
puede comprender el significado del cuarto pensamiento clave y exclamar al unísono con la
Deidad Cósmica: "Escuchen este gran secreto. Aunque estoy por encima del nacimiento y
renacimiento, o Ley, siendo el Señor de todo lo que existe, pues todo emanó de mí, aún así
aparezco en mi propio universo y soy por consiguiente nacido por mi Poder, Pensamiento y
Voluntad". (El Bhagavad Gita).
Hércules el Discípulo - El Mito
Él se irguió delante de su Maestro. Oscuramente comprendía que una crisis se había
producido en él, conduciéndolo a cambiar de lenguaje, de actitud y plan. El Maestro lo miró
y fue de su agrado.
"¿Tu nombre?", le preguntó y esperó una respuesta.
"HerácIes", llegó la respuesta, "o Hércules, me dicen que significa preciosa gloria de
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Hera, el brillo y esplendor del alma. ¿Qué es el alma, oh, Maestro? Dime la verdad".
“Esa alma tuya la descubrirás a medida que hagas tu obra, y encuentres y uses la
naturaleza que es tuya. ¿Quiénes son tus padres? Dime esto, hijo mío".
"Mi padre es divino, yo no le conozco, excepto que, en mí mismo, sé que soy su hijo. Mi
madre es terrenal. La conozco bien y ella me ha hecho como tú me ves.
Asimismo, oh, Maestro de mi vida, soy también uno de los gemelos. Hay otro, parecido a
mí. A él también le conozco bien, sin embargo no lo conozco. Uno es de tierra, por lo tanto
terrenal; el otro es un hijo de Dios".
"¿Qué hay de tu educación, Hércules, hijo mío? ¿Qué puedes hacer y cuánto te ha sido
enseñado?”
"En todas las realizaciones yo soy experto; estoy bien enseñado, bien entrenado, bien
guiado y soy bien conocido. Conozco todos los libros, también todas las artes y las
ciencias; me son conocidos los trabajos del campo, además la destreza de aquellos que
pueden permitirse viajar y conocer a los hombres. Me conozco a mí mismo como alguien
que piensa, siente y vive".
"Una cosa, oh, Maestro, debo decirte y así no engañarte. El hecho es que no hace mucho
yo maté a todos aquellos que me enseñaron en el pasado. Maté a mis maestros, y en mi
búsqueda de la libertad, ahora estoy libre. Busco conocerme a mí mismo, dentro de mí
mismo y a través de mí mismo".
"Hijo mío, eso fue un acto de sabiduría, y ahora puedes permanecer libre. Prosigue tu
trabajo ahora, recordando como lo haces, que en el último giro de la rueda vendrá el
misterio de la muerte. No olvides esto. ¿Qué edad tienes, hijo mío?”
"Dieciocho veranos habían pasado cuando maté al león, y de ahí que usé su piel.
Asimismo a los veintiuno me encontré con mi desposada. Hoy estoy ante ti triplemente
libre –libre de mis primitivos maestros, libre del temor al miedo y libre verdaderamente de
todo deseo".
"No te vanaglories, hijo mío, sino demuéstrame la naturaleza de esta libertad que tú
sientes. Nuevamente en Leo, te encontrarás con el león. ¿Qué harás? Otra vez en Géminis,
los maestros a quienes mataste cruzarán tu senda. ¿Los has dejado atrás realmente? ¿Qué
harás? De nuevo en Escorpio, lucharás con el deseo. ¿Permanecerás libre, o la serpiente te
encontrará con sus engaños y te derribará en tierra? ¿Qué harás? Prepárate para probar tus
palabras y tu libertad. No te vanaglories, hijo mío, demuéstrame tu libertad y tu profundo
deseo de servir".
El Maestro se sentó en silencio y Hércules se retiró y enfrentó, el primer gran Portal.
Entonces el que presidía que se sentaba en el Concilio de la Cámara del Señor, habló al
Maestro y le ordenó llamar a los dioses para presenciar el esfuerzo e iniciar al nuevo
discípulo en el Camino. El Maestro llamó. Los dioses respondieron. Vinieron y dieron sus
dones a Hércules y muchas palabras de sabio consejo, conociendo las faenas que tenía por
delante y los peligros del Camino.
Minerva le entregó una túnica, tejida por ella misma, una túnica que se ajustaba bien, de
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rara y fina belleza. Él se la puso con triunfo y orgullo, regocijándose en su juventud. Tenía
que probarse a sí mismo.
Vulcano forjó para Hércules un pectoral de oro para proteger su corazón, la fuente de
vida y fuerza. Este obsequio de oro era ceñido, y, así escudado, el nuevo discípulo se sentía
seguro. Él tenía todavía que demostrar su fuerza.
Neptuno llegó con un par de caballos y se los entregó, atraillados, a Hércules. Ellos
venían directamente del lugar de las aguas, de rara belleza y probada fuerza. Y Hércules se
alegró, pues él todavía tenía que probar su poder para conducir a los dos caballos.
Con lenguaje agraciado y brillante ingenio llegó Mercurio, llevando una espada de raro
diseño, que ofreció, en un estuche de plata, a Hércules. La ató en el muslo de Hércules,
pidiéndole que la mantuviera afilada y brillante. "Debe dividir y cortar", dijo Mercurio, "y
debe moverse con precisión y adquirida destreza". Y Hércules, con alegres palabras dio las
gracias. Tenía todavía que demostrar su alardeada destreza.
Con sonido de trompeta y el ímpetu de la marcha brillaba el carro del Dios Sol. Apolo
llegó y con su luz y encanto alegró a Hércules, dándole un arco, un arco de luz. A través de
nueve anchos Portales abiertos debe pasar el discípulo antes que haya adquirido suficiente
destreza para estirar ese arco. Le tomó todo ese tiempo para acreditarse como el arquero.
Sin embargo, cuando el don fue ofrecido, Hércules lo tomó, seguro de su poder, un poder
todavía sin demostrar.
Y así, se irguió equipado. Los dioses de pie alrededor de su maestro, y observando sus
travesuras y su alegría. Él jugaba delante de los dioses, y mostraba sus proezas, alardeando
de su fuerza. Repentinamente se detuvo y reflexionó largamente; luego dio los caballos a
un amigo para que los sostuviera, la espada a otro y el arco a un tercero. Entonces,
corriendo, desapareció dentro del bosque cercano.
Los dioses esperaron su regreso asombrándose perplejos ante su extraña conducta. Del
fondo del bosque él salió sosteniendo en alto un garrote de madera cortado de vigoroso
árbol vivo.
"Este es mi propio presente”, gritó, "nadie me lo dio. Puedo usar esto con poder. Oh,
dioses, observad mis hazañas supremas”.
Y entonces, y sólo entonces, el Maestro dijo: "Sal a trabajar".
El tibetano
Elaboración del Mito
Llegamos ahora a una consideración de Hércules mismo. Es una historia sumamente
interesante y que ha sido tratada por muchos escritores. La discusión en cuanto a los
detalles de su vida, y la controversia en lo referente a la secuencia de los acontecimientos,
no son parte alguna de nuestro objetivo. Los diversos relatos difieren en detalle, de acuerdo
a la preferencia del historiador y pueden ser estudiados en las muchas historias clásicas y
diccionarios. Aquí sólo nos ocuparemos de los doce famosos trabajos, y de ellos leemos:
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"Hércules, por la voluntad de Júpiter, estaba sujeto al poder de Euristeo, y obligado
a obedecerlo en toda exigencia. Él consultó el oráculo de Apolo y se le dijo que
debía estar subordinado por doce años a la voluntad de Euristeo, de acuerdo con las
órdenes de Júpiter y que, después que él hubiera realizado los más célebres trabajos,
debería ser llevado con los dioses".
Por lo tanto, se puso en camino y, como el discípulo bajo la dirección de su alma,
emprendió los doce trabajos, ejecutando cada uno de ellos en uno de los signos del zodíaco.
El, por lo tanto, representa a cada discípulo que busca caminar por el Sendero y demostrar
su control sobre las fuerzas de su naturaleza, y asimismo representa el punto en el cual se
encuentra ahora la humanidad.
Su nombre primitivo era Alcides, que fue cambiado por Hércules después que hubo
sufrido una extraña experiencia, y antes que emprendiera sus trabajos. El nombre Hércules
era originariamente Heracles, que significa "la gloria de Hera". Hera representa a Psique o
el alma, por lo tanto, su nombre sintetizaba su misión, que era manifestar en trabajo activo
en el plano físico la gloria y el poder de su innata divinidad.
Una de las antiguas escrituras de la India dice: "Dominando las ataduras de la vida llega
el esplendor", y este dominio de la forma aprisionadora fue la gloriosa consumación de
todas las empresas de Hércules. Se nos dice que tenía un padre divino y una madre terrenal
y así, como con todos los hijos de Dios, encontramos emergiendo la misma simbología
básica. Ellos simbolizan en su persona la esencial dualidad de Dios en manifestación de
vida en forma, de alma en cuerpo, y de espíritu en materia. Esta dualidad es la gloria de la
humanidad y también constituye el problema que cada ser humano tiene que resolver.
Padre-Espíritu y Madre-Materia se juntan en el hombre, y el trabajo del discípulo es
remover los lazos de la madre y así responder al amor del Padre.
Esta dualidad se pone también de manifiesto en el hecho de que él era uno de los
gemelos. Nosotros leemos que un gemelo nació de un padre terrenal y el otro era el hijo de
Zeus. Esta es la gran comprensión que llega a cada desarrollado y consciente ser humano.
Él se encuentra consciente de los dos aspectos que se hallan en su naturaleza. Existe la bien
desarrollada y altamente organizada personalidad a través de la cual se expresa
habitualmente (mental, emocional y física), con sus tres partes coordinadas en una
integrada unidad. Luego hay la naturaleza espiritual, con sus impulsos e intuiciones, su
constante inclinación hacia las cosas vitales y divinas, y la consecuente lucha interior que
resulta de esta dualidad comprendida. Hércules era el discípulo, viviendo en un cuerpo
físico, pero capaz a veces, como San Pablo, de ser “llevado al tercer cielo", y tener trato con
los seres divinos. En esta condición, tuvo visión del Plan, supo lo que tenía que hacer y
percibió la realidad de la vida espiritual.
Hay también un pequeño hecho interesante en la historia de su vida que tiene un apoyo
en esta misma verdad. Se nos dice que Hércules mató a su gemelo siendo aún una criatura.
El no era más una entidad dividida, no era más una dualidad, sino que alma y cuerpo
formaban una unidad. Esto indica siempre la etapa del discípulo. Ha hecho expiación y se
sabe alma en cuerpo y no alma y cuerpo, y esta comprensión tiene ahora que iluminar todos
sus actos. La historia relata que mientras estaba en la cuna, la robusta criatura mató dos
serpientes, enfatizando nuevamente la dualidad. En este acto predijo el futuro en el cual
demostró que la naturaleza física no controlaba más, sino que él podía estrangular a la
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serpiente de la materia y, que la gran ilusión no lo tenía más prisionero. Mató a la serpiente
de la materia y a la serpiente de la ilusión. Si se estudia la simbología de la serpiente,
encontraremos que tres serpientes son descritas: una para la serpiente de la materia, otra
para la ilusión y la tercera para la sabiduría. Esta última serpiente es descubierta sólo
cuando las otras dos han sido muertas.
Este sentido de dualidad es la primera etapa de la experiencia espiritual e ilumina los
pensamientos de todos los grandes aspirantes y místicos del mundo. Nótese cómo San
Pablo exclama mientras lucha con el problema:
"Encuentro entonces una ley que, cuando quiero hacer el bien, el mal está presente
conmigo".
"Pues yo me complazco en la ley de Dios en pos del hombre interior; pero veo otra
ley en mis miembros, luchando contra la ley de mi mente, y llevándome a ser cautivo
de la ley del pecado que está en mis miembros".
"Agradezco a Dios a través de Jesucristo nuestro Señor. Por lo tanto, con la mente yo
mismo sirvo la ley de Dios; pero con la carne la ley del pecado". (Romanos, VI,
21-25).
Se nos dice que, a medida que Hércules crecía, se puso mucho cuidado en su educación.
Se le entrenó en todas las posibles realizaciones, y cada facultad que tenía fue desarrollada
y organizada. ¿Qué lección debe aprender de esto? La necesidad de comprender que cada
discípulo, si merece realmente ese nombre, debe ser necesariamente un miembro altamente
desarrollado de la familia humana.
Las tres partes de su naturaleza deben ser desarrolladas; su mente estar bien provista y
funcionando, y saber cómo usarla; su sensible naturaleza emocional ser bien obediente a
todo tipo de contacto; su cuerpo físico ser un medio adecuado de expresión para el alma
que mora en él, y debe estar equipado para emprender las tareas a las cuales el hombre
mismo se ha comprometido.
Ha habido entre los aspirantes durante muchos siglos una tendencia a desacreditar y
rebajar a la mente. Ellos son propensos a decir volublemente, "La mente es la asesina de lo
real”, y, a través de una inercia y pereza no admitidas, sentir que lo importante es tener
desarrollada la naturaleza del corazón. Ellos miran la mente, con su capacidad de analizar y
discriminar, como una trampa y una ilusión. Pero esto seguramente es un error. El
conocimiento de Dios es tan necesario y tan importante como el amor de Dios; y a esto la
nueva era, con su nuevo tipo de aspirante lo demostrará con toda seguridad. La santidad, la
dulzura y una grata, amorosa disposición, tienen su lugar en la suma total de las
características del aspirante, pero cuando están ligadas a la estupidez y a una mentalidad no
desarrollada, no logran ser tan útiles como podrían serio cuando van unidas a la
inteligencia. Cuando están unidas a un alto grado intelectual y con poderes mentales
orientados al divino conocimiento, ellas producirán ese conocedor de Dios cuya influencia
llega a ser mundial y el cual puede amar y enseñar a su prójimo.
Por lo tanto, Hércules fue entrenado en todas las habilidades y pudo tomar su lugar con
los pensadores de su tiempo. También se nos dice que su altura era de cuatro codos, una
manera simbólica de expresar el hecho de que había logrado su completo crecimiento en
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todos los aspectos de su cuádruple personalidad. El hombre, se nos dice, es el cubo, “la
ciudad cuadrangular". Física , emocional y mentalmente, él estaba desarrollado y a estos
tres factores se agrega un cuarto, un alma en posesión consciente de su mecanismo, la
personalidad desarrollada.
Habiendo alcanzado su crecimiento y sido entrenado en todo lo que el mundo podía
darle, se nos dice después que él procedió a matar a sus maestros. Los asesinó a todos y se
libró de ellos. ¿Por qué? Porque había alcanzado el punto donde podía mantenerse sobre
sus propios pies, sacando sus propias conclusiones, conduciendo su propia vida, y
manejando sus propios asuntos. Era necesario, por consiguiente, librarse de todos aquellos
que buscaban supervisarlo; tenía que desprenderse de la autoridad y salir a encontrar su
propio camino y hacer sus propios contactos con la vida. En esto es en lo que muchos
aspirantes perseveran en este tiempo. Ellos están en posesión de mucha teoría, tienen un
conocimiento técnico relativamente amplio de la naturaleza del Sendero y de lo que
deberían hacer en él, pero todavía no se han parado sobre sus propios pies y hollado ese
Sendero solos y sin apoyo. Ellos necesitan apoyos, y buscan gente que les diga qué deben
hacer y en qué deben creer. Encontraremos que en el tercer trabajo que Hércules ejecutó en
el signo de Géminis, fue puesto a prueba sobre este punto y tuvo que probar que estaba
justificado por haber dado este paso. Hace entonces el interesante descubrimiento de que no
es tan libre ni tan fuerte como, en su juvenil entusiasmo, se imaginaba ser.
Cuando alcanzó la edad de dieciocho años, se nos dice, que mató un león que estaba
devastando la comarca y que empezó a realizar otros servicios, de suerte que, poco a poco,
su nombre llegó a la gente. El dieciocho es siempre un número significativo. En él tenemos
el número diez, que es el número de la perfección de la personalidad, más el número ocho,
el cual, según algunos numerólogos, es el número de la fuerza de Cristo. Es la fuerza de
Cristo en el nuevo ciclo del discipulado, buscando expresarse a sí misma, la que produce la
condición de disturbio y las dificultades que caracterizan esa etapa. Es tal vez de valor
hacer notar lo siguiente:
"El número ocho es el círculo que nosotros ya hemos encontrado que es el recipiente
de todas las potencias de las cuales la Luz traerá Perfección, pero ahora retorcido y
vuelto sobre sí mismo. La serpiente no se traga más su cola, completando así su
círculo, sino que se tuerce y se retuerce en el espacio y de las contorsiones de su
retorcimiento sale una imagen revertida de sí misma... Pero en el dieciocho tenemos
la visión del Recto y Angosto Sendero: el Punto se ha desarrollado en el uno y ha
llegado a ser el eje alrededor del cual gira nuestra vida. En este grado el Iniciado ha
enfrentado esta divina verdad y sentido la poderosa urgencia de la Vida misma. De
aquí en adelante él se esfuerza para hacer la línea retorcida (8) subordinada a la línea
recta (1)". (La llave del Destino, H. A. y F. H. Curtiss, pp. 246-247).
Es interesante hacer notar también que se nos dice en la Kabalah:
"El décimo octavo sendero es llamado la Casa de la Influencia... y del seno de la
investigación son sacados los arcanos y el sentido oculto, los cuales moran en su
sombra y que se adhieren a ella desde la causa de todas las causas". (Sefer Yetzirah,
Nº 30).
Esto es lo que Hércules, a la edad de dieciocho años, está señalado para hacer. El debe
hollar el Sendero sobre el cual todas las cosas ocultas pueden ser sacadas a la Luz; ha
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alcanzado el punto donde puede lograr el conocimiento de sí mismo y empezar a investigar
las fuerzas ocultas de la naturaleza. Este es el problema de todos los discípulos.
El siguiente episodio en su carrera, es su casamiento y el nacimiento de tres hijos, es una
forma simbólica de expresar la verdad de que él se unificó con Psique, el alma. De esa
unión nacieron o empezaron a manifestarse los tres aspectos del alma. Empezó a conocer la
naturaleza de la voluntad espiritual y a usarla para dirigir su vida. Experimentó los trabajos
del amor espiritual y se volvió consciente de la necesidad de servir. La mente espiritual
empezó a revelarle la verdad y él vio el propósito subyacente. Estas son las más altas
correspondencias de los tres aspectos de la personalidad, su mente, su naturaleza emocional
y su cuerpo físico.
Ahora lo descubrimos atravesando una etapa muy particular. Nosotros leemos en la
historia antigua que Hera (Psique o el alma) le volvió loco. Le volvió loco a través de los
celos y, mientras estaba en ese curioso estado, leemos que mató a sus hijos y a sus amigos y
a todo el que estuviese conectado con él. ¿No puede ser sugerido con respecto a esto, que él
pasó a través de ese estado insano común a todos los que empiezan el Sendero del
Discipulado, en el cual una malsana conciencia sacrifica a todos y a todo al desarrollo del
alma individual? Esta es una de las faltas más comunes en los aspirantes. Su sentido de la
proporción es frecuentemente equivocado y su sentido de los valores distorsionado. La vida
equilibrada y sana, que es la ideal para un Hijo de Dios, está subordinada a una
determinación fanática de hacer progresos espirituales. La ambición espiritual domina en el
ánimo del aspirante que se vuelve destructivo, desequilibrado y comúnmente, muy difícil
de vivir con él. Hay mucho sentido profundo en el mandato bíblico: "No seas justo en
demasía, ¿por qué deberías morir?” Esta etapa está curiosamente ejemplificada para
nosotros, en los fanáticos sacrificios hechos en oriente, y bajo la Inquisición, la Confesión
Protestante, y de todos quienes interpretaban a la verdad, contraria a la convicción de un
grupo particular de creyentes.
Cuando Hércules se hubo recuperado de su insanía, como afortunadamente lo hizo, se le
dio un nuevo nombre, asignó una nueva residencia y se le impusieron los doce trabajos para
que los cumpliera. Se nos dice que le dijeron estas palabras: "De ahora en adelante tu
nombre no será más Alcides sino Heracles. Morarás en Tirjus, y allí, sirviendo, cumplirás
tus trabajos. Cuando esto se logre tú serás uno de los inmortales". (Mitología Griega y
Romana, Vol 1 Fox). Habiendo recobrado su cordura, el enfoque de su vida cambió. No
vivió más donde lo hacía antes. El nombre del alma se volvió su nombre, y se le recordó
constantemente así, que expresar la gloria del alma era su misión. Los doce grandes
trabajos que pondrían el sello de la realización sobre su vida, y que indicarían su derecho a
unirse al grupo de los Inmortales, estaban trazados para él, y entonces entró en el Camino.
Hércules simbolizaba en su persona la Cruz Fija en los cielos, formada por las cuatro
constelaciones; Tauro, Leo, Escorpio y Acuario. La tradición nos dice que él era
físicamente de cuello grueso (como el toro), como así también psicológicamente obstinado
y pronto a atacar cualquier problema y a acometer ciegamente cualquier empresa. Nada
podía desviarlo de su propósito, y nosotros veremos cuando estudiemos los trabajos, que
los acometió temerariamente. Nada lo disuadía o lo atemorizaba, y categóricamente seguía
su camino. El antiguo lema que ha gobernado las actividades de todos los discípulos
activos, se volvió el suyo, y su alma disfrutaba en él la necesidad de "poder hacer, poder
atreverse, poder ser silencioso y el poder de conocer". "El poder de hacer" es el lema de
Tauro, y esto él lo ejemplifica en sus doce trabajos. Simboliza a Leo porque siempre usaba
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la piel de león como una prueba de su coraje, y siendo el lema de este signo "el poder
atreverse", ningún peligro le atemorizaba y ninguna dificultad le hacía volver atrás.
Tal vez su hazaña sobresaliente fue la que ejecutó en el signo de Escorpio; pues el gran
trabajo era vencer la ilusión. Fue consumado y completado en el signo de Escorpio. El lema
de este signo es el silencio. En Capricornio se convierte en el Iniciado, y esta etapa es
siempre imposible hasta que la ilusión ha sido vencida y el poder del silencio ha sido
logrado. Por consiguiente, cuando niño, aún en la cuna, incapaz de hablar, simbolizó el alto
nivel de su realización, estrangulando las dos serpientes. Luego, en su madurez, simbolizó
en sí mismo a Acuario, el Hombre, cuyo lema es "saber". Él tenía una mente y usaba su
intelecto en trabajo y servicio activos.
Así, haciendo y atreviéndose, en silencio y con conocimiento, venció todos los
obstáculos y pasó sin desanimarse de Aries a Piscis; empezando en Aries como el humilde
aspirante y terminando en Piscis como el omnisciente, victorioso Salvador del Mundo.
Aquí podríamos señalar algo. En la historia de Hércules no se nos cuenta lo que él dijo;
sólo lo que hizo. A través de sus actos ganó el derecho de hablar. En la historia de ese gran
Hijo de Dios, Jesús el Cristo, se nos dice no sólo lo que hizo sino también lo que dijo. En el
silencio de Hércules y en su firme realización, sin importar qué fracaso y dificultad pudiera
haber enfrentado, y en su poder de resistencia, se nos muestran las características del
discípulo. En la historia de Jesús el Cristo, a través de la demostración de sus poderes y por
las palabras que hablaba, tenemos las pruebas del Iniciado.
Y ahora habiendo alcanzado la madurez, habiendo desarrollado las características
necesarias para su misión, leemos que los dioses y diosas hicieron todo lo posible por
equiparlo para el trabajo que tenía que realizar. Había recibido todo lo que el mundo podía
darle; ahora los poderes del alma le fueron conferidos, y tenía que aprender cómo usarlos.
Leemos que Minerva le dio una hermosa túnica, pero, como nunca leímos que él la usara,
podemos deducir que esto es algo simbólico. Hay muchos casos en la historia en que se
entrega un manto: José recibió una vestidura de muchos colores de su padre; el manto de
Elías descendió sobre Eliseo y la túnica de Cristo fue dividida y por ella se pelearon los
soldados en la crucifixión. Es opinión general que la túnica es el símbolo de la vocación. La
vocación de Elías habría pasado a Eliseo; la vocación del Cristo, el Salvador del Mundo,
llegó a un fin en la crucifixión cuando Él emprendió un más grande y más importante
trabajo.
La sabiduría que fue ahora obtenida por Hércules, porque había hecho contactos con el
alma, imprimió en él un sentido de vocación. Estaba empeñado en la vida espiritual y nada
podía disuadirlo. Vulcano le dio una coraza de oro, magnética y protectora, el símbolo de la
energía emanada de las altas fuentes del poder espiritual, que capacitará al aspirante para
emprender los doce trabajos y seguir adelante sin amedrentarse. De Neptuno, el dios de las
aguas, recibió caballos. La simbología subyacente en este obsequio es muy interesante. Los
caballos, como así también Neptuno, el dios de las aguas y la deidad de lo acuoso, la
naturaleza emocional, representan la capacidad de ser arrebatado, ya sea por una línea de
pensamiento o por una reacción emocional. Esta naturaleza emocional, fluídica, con su
sensibilidad y su poder de sentir, cuando es usada correctamente y subordinada a los
propósitos de Dios, es una de las más grandes posesiones que el discípulo tiene. Con la
ayuda de Neptuno y los rápidos corceles, Hércules podía estar en contacto con la esfera más
distante en la cual sus trabajos podían ser ejecutados. A través de la sensibilidad emocional
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y la respuesta, nosotros, también, podemos estar en contacto con el mundo en el cual
nuestros trabajos son ejecutados. Equipado, por lo tanto, con vocación, energía espiritual y
sensibilidad, el obsequio de una espada que vino de Mercurio, el mensajero de los dioses es
de profunda significación, pues la espada es el símbolo de la mente que divide en pedazos,
separa y destruye. A través de su uso, Mercurio agrega a los otros dones conferidos a
Hércules, el del análisis mental y la discriminación. Se nos dice que Apolo, el mismo Dios
Sol, se interesó en Hércules y reflexionó acerca de qué podría darle que le sirviera.
Finalmente le dio un arco y una flecha, simbolizando la capacidad de ir rectamente a la
meta; símbolo también de esa penetrante iluminación, que como una flecha de luz podría
iluminar la oscuridad de su sendero cuando fuera necesario.
Así equipado, Hércules permanece listo para el gran esfuerzo. Y cuando todos los dones
habían sido concedidos y él permanecía con su divino equipo, leemos acerca del más
intrigante, pequeño detalle: salió y cortó para sí un garrote. Todos estos presentes divinos
eran muy hermosos y magníficos, pero todavía no sabía cómo usarlos. Sentía su vocación,
creía en la energía espiritual, se le dijo que poseía los caballos del contacto y que, si él
quería, el arco y la flecha de la iluminación eran suyos; pero a él le agradaba la maza
familiar de su propia invención. Prefería abrirse camino con lo que sabía que podría usar,
antes que usar las herramientas no conocidas que se le habían dado. Por lo tanto empuñó su
clava de madera y emprendió sus trabajos.
Trabajo 1.
La captura de las Yeguas Devoradoras de Hombres
(Aries, 21 Marzo - 20 Abril)
El Mito
El Primer gran Portal estaba abierto de par en par. Una voz llegó a través de ese portal:
"Hércules, hijo mío, sal. Pasa por el Portal y entra en el Camino. Realiza tu trabajo y vuelve
a mí, relatando el hecho".
Con gritos de triunfo Hércules se lanzó, corriendo entre los pilares del Portal con
arrogante confianza y seguridad de poder. Y así el trabajo empezó y el primer gran
acto de servicio había comenzado. La historia que ellos cuentan lleva consigo
enseñanza para los hijos de los hombres, que son los hijos de Dios.
El hijo de Marte, Diómedes, de ardiente fama, gobernaba en la tierra más allá del Portal,
y allí criaba los caballos y las yeguas de la guerra, en los pantanos de su tierra. Salvajes
eran estos caballos y feroces las yeguas, y todos los hombres temblaban al oírlos pues
asolaban por todas partes la tierra, produciendo gran daño, matando a todos los hijos de los
hombres que cruzaban su camino y engendrando constantemente caballos más salvajes y
malignos.
"Captura estas yeguas y detén estos actos malvados", fue la orden que llegó a los oídos
de Hércules. "Ve, libera esta tierra lejana y a los que viven en ella".
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"Abderis", gritó Hércules, "adelántate y ayúdame en esta tarea", llamando al amigo a
quien amaba profundamente y quien seguía siempre sus pasos mientras iba de un lugar a
otro. Y Abderis se adelantó y tomó su lugar al lado de su amigo y con él enfrentó la tarea.
Trazando todos los planes con cuidado, los dos siguieron los caballos mientras recorrían las
praderas y los pantanos de esa tierra. Finalmente arrinconó a estas yeguas salvajes dentro de
un campo en donde no había más lugar para moverse, y allí las atrapó y las maniató. Luego
dio un grito de alegría por el triunfo logrado.
Tan grande fue su deleite en la proeza así puesta de manifiesto que consideró por debajo
de su dignidad agarrar las yeguas o conducirlas por el camino hacia Diómedes. Llamó a su
amigo, diciendo: "Abderis, ven acá y conduce estos caballos a través del portal". Y
entonces volvió la espalda y orgullosamente marchó hacia adelante.
Pero Abderis era débil y temía a la tarea. No pudo retener las yeguas, o ponerles los
arneses o conducirlas a través del Portal tras las huellas de su amigo. Se volvieron contra él;
le desgarraron y le pisotearon en el suelo; le mataron y escaparon a las más salvajes tierras
de Diómedes.
Más prudente, desconsolado, humilde y desanimado, Hércules volvió a su tarea. Buscó
de nuevo a las yeguas de lugar en lugar, dejando a su amigo agonizando sobre la tierra.
Nuevamente atrapó los caballos y los condujo él mismo a través del Portal. Pero Abderis
yacía muerto.
El Maestro lo examinó con cuidado y envió los caballos al lugar de reposo, para ser allí
domados y reducidos a su faena. La gente de esa tierra, liberada del temor, dio la
bienvenida a quien les había liberado, aclamando a Hércules como salvador de la tierra.
Pero Abderis yacía muerto.
El Maestro se volvió hacía Hércules y dijo: "El primer trabajo está terminado; la tarea
está hecha, pero mal hecha. Aprende la verdadera lección de esta tarea y luego pasa a otro
servicio para tu prójimo. Sal a la región custodiada por el segundo Portal y encuentra y haz
entrar al toro sagrado al Lugar Sagrado".
El tibetano
El Significado del Mito
Combinando esta historia astrológica y simbólica de la vida diaria y las pruebas del
moderno discipulado, contaremos la historia de la tarea que emprendió Hércules, y la
prueba a la cual el Rey Euristeo le sometió; y luego estudiaremos el significado del signo
en el cual tuvo lugar, pues hay un vínculo estrecho entre los dos, y el trabajo sólo se hizo
posible a causa de las características conferidas a Hércules en ese signo particular. Cada
signo somete al hombre que está trabajando en él, a la influencia de ciertas fuerzas
distintivas, y lo provee con ciertas tendencias. A éstas debemos comprenderlas para que
surja el significado de la prueba.
Conectadas con cada signo del zodíaco se encontrarán otras tres constelaciones, que
simbólicamente (y a menudo de la manera más asombrosa) encarna el problema del
discipulado e indican la solución. A éstas deberemos considerarlas, pues el trabajo, el
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signo, y las constelaciones aliadas con las fuerzas permiten libertad y a través de su
combinación constituyen una historia completa que está llena de elementos instructivos. Me
gustaría señalar en beneficio de la claridad, por lo tanto, que las constelaciones simbolizan
el triple aspecto del espíritu; que el signo nos da el campo de actividad del alma, y que la
obra retrata el trabajo del discípulo, viviendo en el plano físico y esforzándose por
demostrar en el campo de batalla del mundo, su innata divinidad y sus poderes latentes. En
estos tres tenemos espíritu, alma y cuerpo resumidos. La vida, la conciencia y la forma se
reúnen en Hércules, el yo personal, quien, actuando bajo la influencia del alma, el Cristo
morador, lleva a cabo los propósitos del signo y las constelaciones, y cerraremos cada
capítulo con la aplicación definida de la historia de la prueba a la vida de un discípulo y a la
de la humanidad en conjunto.
Estudiando los doce trabajos, seguimos la carrera de Hércules a medida que él pasa
alrededor del zodíaco desde el signo de Aries, que es el signo del comienzo, a través de
Tauro, Géminis, etc. (en sentido inverso a las agujas del reloj) hasta Piscis, el signo de la
muerte y la consumación. Esto será de manera inversa a la del aparente sendero del sol (en
el sentido de las agujas del reloj) que ha empezado en Aries y parece luego retroceder a
través de los signos, pasando a Piscis, y luego a Acuario, y así sucesivamente a través de
todos los signos intermedios, volviendo nuevamente a Aries. El hombre que está inmerso
en la forma y está viviendo bajo la influencia del aspecto materia, sigue necesariamente el
sendero de la ilusión y de las apariencias; pero Hércules, el alma, sigue el verdadero
Camino, invierte el procedimiento habitual y, figuradamente hablando, ya contra la
corriente. Hércules, el alma despierta, está comprendiendo el día de la oportunidad. Ha
recibido sus instrucciones para emprender los doce trabajos y demostrar sus capacidades, y
se le ha prometido que si cumple los requerimientos, será trasladado al reino de los dioses.
Ha sido equipado con todos los poderes divinos, sin embargo, hasta ahora, no sabe cómo
usarlos, y ha cortado para sí mismo el garrote con su propio esfuerzo, y con éstos
simbólicamente asciende a la cruz: la cruz fija de los cielos, en la cual permanece en
espíritu hasta que el último trabajo haya sido realizado.
Así emprende su primer trabajo, comprendiendo poco la magnitud de su tarea, y no
preparado para el fracaso. La parte encantadora de la historia de Hércules es su
impulsividad y el hecho de que no siempre fuera triunfador. Fracasó a veces y tuvo que
rehacer el trabajo hasta que el triunfo siguió a sus esfuerzos.
Se le dijo que Diómedes, el hijo de Marte, el dios de la guerra, poseía un gran número de
yeguas madres, que estaban corriendo salvajes, devastando la comarca, haciendo mucho
daño y sustentándose de la carne de seres humanos. Nadie estaba a salvo de ellas y el terror
se había asentado en la vecindad. Además de esto, estas yeguas madres estaban
engendrando, gran cantidad de caballos de guerra, y Diómedes se sentía muy intranquilo
con el resultado de la situación. Euristeo, el Rey, le ordenó a Hércules capturarlas. Muchos
intentos se habían realizado para ello, pero siempre las yeguas habían escapado después de
matar a los caballos y hombres enviados contra ellas. Pero Hércules, habiendo tomado a los
caballos se los dio a tener a Abderis, mientras él se pavoneaba, no dándose cuenta de la
fuerza de los caballos, de su salvajismo. Antes que él pudiera dar un paso para impedirlo,
las yeguas se volvieron contra Abderis y lo pisotearon hasta la muerte, escaparon de nuevo
y empezaron otra vez a asolar la comarca. Por lo tanto, él tuvo que empezar todo su trabajo
de nuevo, y después de tenaces esfuerzos consiguió capturar las yeguas. El primer trabajo,
por consiguiente, empieza con un parcial fracaso, como es tan a menudo el caso del
aspirante falto de experiencia e impetuoso. Tal es la historia, breve, dramática y alentadora.
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¿Qué podemos decir del signo en el cual fue emprendida?
El Signo
Del signo de Aries, que fue el campo de la primera actividad, se ha hablado siempre
como del primer signo del zodíaco. En este signo la gran rueda empieza su vuelta cíclica.
Es, por consiguiente, el signo del comienzo. Cósmicamente hablando, es el signo de la
creación, y este pensamiento subyace en las palabras de la Biblia. "El Cordero muerto
desde la fundación del mundo" (Apocalipsis o Libro de la Revelación XIII, 8) pues este
signo es llamado el signo del Carnero o del Cordero. En la vida del ser humano marca el
principio de la subjetiva y latente, conciencia de la existencia, y el comienzo del ser
humano en el círculo de la experiencia. En la vida del aspirante al discipulado él connota el
período de reorientación y de un renovado esfuerzo autoconsciente, y su comienzo en esta
etapa final del sendero evolutivo que lo llevará fuera del reino humano y lo capacitará para
realizar la transición al reino de los dioses. Tal es la promesa hecha a Hércules y la
recompensa ofrecida a todos los discípulos. Este primer trabajo marca el primer paso sobre
el "sendero de traslación".
Aries es el signo del poder que emana del fluir evolutivo de la divina energía, desde la
deidad central, Dios, o desde el ser humano, un hijo de Dios Esta energía fluye hacia afuera
en dos direcciones (así el punto se vuelve la línea y el Uno se vuelve el primero): fluye
dentro del mundo de las formas y también dentro del mundo del ser o del espíritu. Una
corriente de energía expresa el sendero de regreso, el introspectivo, y las dos juntas
constituyen los dos arcos del gran círculo de la existencia. En este signo empieza el sendero
en el cual se toma la forma y se la domina; en él asimismo empieza la vida del desarrollo
interior y la dominación del alma, o del ser subjetivo. Reorganización, reorientación,
repolarización y regeneración, son las características de esta etapa, y todas ellas son
expresiones de la misma fuerza vital. Los dos usos de esta fuerza dependen de la atención
mental del ser, divino y humano que la está utilizando. Es la misma fuerza, pero usada de
dos maneras diferentes, dependiendo de si el divino utilizador ha enfocado su atención
sobre si tomar forma, u hollar el sendero de la liberación de la forma.
Durante eones, esta fuerza vital ha sido aplicada a fines egoístas, a propósitos de
autogratificación y a la satisfacción del deseo. Poco a poco la vida de la forma pierde su
atractivo, hasta que habiendo pasado una y otra vez alrededor de la rueda zodiacal, el
hombre se encuentra de vuelta nuevamente en Aries, sólo que esta vez con un nuevo
enfoque, un nuevo interés y una visión diferente. Ha visto ante sí la promesa de que,
habiendo logrado ciertos objetivos, puede cesar de encarnar y alcanzar el reino de los
dioses; ha aprendido por experiencia algo de su propia dualidad esencial, y anhela dejar de
satisfacer el aspecto inferior de esta dualidad y encontrar la necesidad del aspecto superior,
y está empezando a responder a los impulsos que vienen del mundo de las almas, y a prever
los fines y objetivos del grupo. Ahora tiene que aprender a usar la fuerza vital con propósito
desinteresado, y no para la satisfacción de sus apetitos personales.
Los Tres Impulsos Iniciales de Aries
Tres impulsos sobresalientes caracterizan este signo. Hay, como hemos visto, el impulso
de empezar. Esto puede expresarse simplemente como el impulso de tomar forma, de
involucrarse en la materia; o puede invertirse el proceso y enfocarse en el impulso de lograr
la liberación de la forma, y el surgimiento del alma de la prisión de la naturaleza de la
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forma. Luego este impulso es seguido por el consecuente impulso de crear, esa actividad de
la Deidad que resulta en la formación de mundos de expresión y satisface su deseo de
encarnar en un sistema solar, y empezar el gran ciclo vital del universo. Puede ser asimismo
el impulso a la creación individual, del alma a tomar un cuerpo, o de un ser humano a crear
algo que será especialmente suyo. En los antiguos días de Accadia, este signo Aries era
llamado aquel "en donde se hizo el sacrificio de rectitud", o el signo de “los ángeles
caídos". Los hijos de Dios, impelidos por este impulso básico, cayeron desde su alta
condición, tomaron forma, y empezaron su individual condición, tomaron forma, y
empezaron su individual revolución alrededor del zodíaco.
En tercer lugar, encontramos el impulso a la resurrección. En Aries, que ha visto el
principio de la forma vital y en el cual se ha iniciado el trabajo creativo empieza a sentirse
el impulso de liberarse de la forma, de apartar la piedra de la puerta del sepulcro del alma, y
permanecer en la libertad de los hijos de Dios. En Aries se encuentra el impulso que
conduce al edificio de la forma, que durante eras constituirá la prisión del alma. Esto
alcanza su forma de masa en Cáncer, y su forma humana en Leo; la forma en su punto más
denso de ilusión se alcanza en Escorpio, y en Piscis la forma muere, sólo para ser
reconstruída nuevamente en la fatigosa vuelta de la experiencia de la forma. Pero en este
signo el Camino de la Liberación se siente por primera vez, y la construcción del cuerpo
espiritual ha empezado. Este es el signo de germinativa actividad espiritual, la que más
tarde conduce al nacimiento del Cristo niño, en Virgo, al del Salvador del mundo en
Capricornio y en Piscis. Principio físico y principio espiritual, creación física y creación
espiritual, surgimiento físico y liberación espiritual: estos son los impulsos iniciales
sentidos en Aries.
Es el signo, por lo tanto, de los impulsos fuertes y potentes, y de las violentas
fluctuaciones y exagerados esfuerzos; a menudo un signo de fracaso, pero siempre de éxito
final. En su signo opuesto, Libra, él alcanza su consumación de armonía y de equilibrio,
pues la experiencia interviniente y las lecciones aprendidas de los cinco trabajos
intermedios, logran esa serenidad y actitud equilibrada que notaremos en Hércules cuando
captura el jabalí, en Libra...
En el zodíaco brahmánico, Vishnú gobierna Aries y Vishnú es la segunda persona de la
Trimurti (Trinidad) hindú, o el Cristo cósmico encarnado, cuando inicia el proceso de
tomar forma, y últimamente realiza el episodio final de la resurrección. Así Vishnú o Cristo
encarna los dos impulsos, el impulso de crear y construir forma y el impulso a la liberación,
o resurrección fuera de la forma. Es bajo este impulso a la liberación que Hércules
emprende sus trabajos.
El Signo de la Mente
Aries gobierna la cabeza. Es por consiguiente, el signo del pensador y, por lo tanto, un
poderoso signo mental. Todos los principios se originan en el plano mental y en la mente
del creador, ya sea que este creador sea Dios o el alma del hombre. Este universo tuvo su
origen en el pensamiento de Dios, el Pensador cósmico. El alma empezó su carrera dentro
de la materia a través del mismo proceso del pensamiento. La familia humana, el cuarto
reino en la naturaleza, se formó cuando la mente surgió y diferenció al hombre de los
animales. El aspirante empieza sus trabajos cuando llega a ser verdaderamente pensador, y
en pleno conocimiento procede a actuar como el árbitro de su propio destino...
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Está claro, por lo tanto, que en Aries la dirección justa y la justa orientación tienen su
principio, y Hércules, el discípulo de recién adquirida reflexión, empieza su trabajo. La
llave de este trabajo y del significado del signo se puede encontrar en las palabras de una
antigua escritura india: "El hombre no conoce bien el camino hacia el mundo celestial, pero
el caballo sí lo conoce bien". En los muy antiguos días en la India, el sacrificio del caballo
estaba ligado con el dios sol. Anualmente, el dios-sol, como el caballo del zodíaco,
suponían los arios védicos que moría para salvar a todo el género humano. El carro del sol
de Apolo es decripto como tirado por caballos, y el "magnífico signo del Carnero" está
estrechamente conectado con la simbología del caballo, un hecho del cual este primer
trabajo da testimonio.
La referencia a los libros de simbología nos mostrará que el caballo ocupa la posición de
la actividad intelectual. El caballo blanco simboliza la mente iluminada del hombre
espiritual, y así nosotros encontramos en el Libro de la Revelación o Apocalipsis de San
Juan que Cristo avanza montando un caballo blanco. Los caballos negros representan la
mente inferior, con sus ideas falsas y sus errados conceptos humanos. Las yeguas madres,
tales como las encontramos en el primer trabajo, indican el aspecto femenino de la mente
cuando da nacimiento a las ideas, a las teorías y a los conceptos. La tendencia de la mente a
formar pensamientos está aquí simbolizada, encarnando las ideas concebidas, las cuales son
desatadas sobre el mundo, devastando y destruyendo cuando emanan de la mente inferior,
pero construyendo y salvando cuando vienen del alma.
El gobernante exotérico de este signo es Marte, el dios de la guerra, y así Hércules,
actuando bajo la justa dirección del pensamiento y empezando su trabajo en el plano
mental, toma su posición como el guerrero. Su característica sobresaliente en este signo es
su espíritu pionero y militante. Las yeguas estaban en posesión de Diómedes, el hijo de
Marte. (Pero el gobernador esotérico es Mercurio, que "ilumina la mente y media entre el
alma y la personalidad").
Las Constelaciones en Aries
Como es usual, hay tres constelaciones conectadas con Aries. Primero, está Casiopea, la
Reina Entronizada, siempre el símbolo de la materia. Es de lo más interesante observar
cómo en el círculo del zodíaco nos encontramos con tres mujeres. Con respecto a Aries, el
signo del comienzo, hallamos a Casiopea, la Mujer Dominante. La Mujer y el Niño y, como
veremos luego, la madre-materia es la nodriza del Cristo niño, la Virgen María da
nacimiento a Jesús. En Piscis, en la terminación del gran círculo, encontramos a Andrómeda,
la Mujer Encarnada. Primero la mujer entronizada y dominante, luego la mujer
cuidando del niño Cristo, y después la mujer representando la materia que ha sido
dominada y controlada. Encontraremos a Casiopea sentada en el Círculo Artico, cercana a
Cefeo el Rey, o Legislador, a quien encontraremos luego como a una de las tres
constelaciones en Piscis. Al comienzo, la Ley: al final, la Ley; pues Cefeo tiene una
relación estrecha con el primero y con el último signo del zodíaco. Es interesante observar
que Mahoma, el fundador de la religión más combatiente, nació en este signo, y la leyenda
dice que Moisés, también nació en él; Moisés, el legislador, y Mahoma, el guerrero.
El problema de Hércules, cuando emprende sus trabajos, es demostrar su poder sobre la
materia y la forma, y así tiene que reconocer a Casiopea desde el mismo comienzo, la hasta
ahora entronizada reina.
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La segunda constelación es Ballena, el Monstruo del Mar, el Enemigo de los Peces
Pequeños... uno de los grandes símbolos del alma es el pez nadando en el océano de la
materia, y la Ballena, el monstruo del mar, es el símbolo de lo que llamamos el mal, que
busca destruir el alma encarnada. El monstruo del mar, en el océano de la existencia, y la
reina entronizada, hablan a Hércules de la magnitud de su problema, pero la tercera
constelación le habla de victoria. Perseo es la tercera de las tres constelaciones, llamado en
el zodíaco de Dederah, en Egipto, "el que somete"; llamado a veces, "el quebrantador”,
aquel que puede encadenar a la mujer entronizada, y que puede conquistar al monstruo. Se
nos dice que Perseo poseía el casco de la invisibilidad, las sandalias de la velocidad, el
escudo de la sabiduría, y la espada del espíritu. Así Hércules se veía a sí mismo reflejado en
los cielos, y cuando empezó la captura de las yeguas devoradoras de hombres, descubrió en
sí mismo la garantía de su logro fundamental, aún cuando en ese momento las dificultades
con las cuales se enfrentó parecían insuperables.
El Misterio de la Prueba
La conquista de la materia y la superación de la ilusión se destacaron amplios ante
Hércules e indicaban desde el mismo principio de los doce trabajos, la naturaleza de su
logro final. Se ha dicho que el principio fundamental del signo Aries es la esperanza y,
mientras él enfrentaba sus doce trabajos, la esperanza era toda la garantía que Hércules
tenía entonces de que saldría victorioso. La esperanza, su no experimentado divino equipo,
su clava personal, y mucho entusiasmo: así empiezan todos los discípulos.
El significado de la prueba es ahora seguramente sencillo. Hércules tenía que empezar
en el mundo del pensamiento a ganar control mental. Durante eras las yeguas madres del
pensamiento habían estado engendrando caballos guerreros y, a través de los pensamientos
equivocados, palabras equivocadas e ideas erróneas, habían estado devastando la comarca.
Una de las primeras lecciones que cada principiante debe aprender, es el tremendo poder
que mentalmente maneja, y la cantidad de daño que puede causar en su vecindad, y en su
medio ambiente a través de las yeguas madres de su mente. El tiene, por consiguiente, que
aprender el uso correcto de su mente, y la primer cosa que debe hacer es capturar este
aspecto femenino de la mente y ver que no sean engendrados más caballos de guerra.
Cualquier aspirante a Hércules puede fácilmente probar que posee estas devastadoras
yeguas madres, si por un día entero pone cuidadosa atención a sus pensamientos y a las
palabras que habla, que son siempre el resultado del pensamiento. Descubrirá rápidamente
que el egoísmo, la falta de bondad, el amor a la murmuración y la crítica, constituyen gran
parte del contenido de su pensamiento y que las yeguas madres de su mente están
constantemente siendo fertilizadas por el egoísmo y la ilusión. Estas yeguas madres, en
lugar de dar nacimiento a ideas y conceptos que tienen su origen en el reino del alma, y en
vez de ser fertilizadas desde el reino espiritual, se vuelven las madres del error, la falsedad
y la crueldad, las que tienen su origen en el aspecto inferior de la naturaleza del hombre.
Hércules se dio cuenta del daño que las yeguas madres estaban haciendo. Se precipitó
valerosamente al rescate de sus vecinos. Se determinó a capturar las yeguas madres, pero se
sobrestimó a sí mismo. Tuvo éxito en reunirlas y capturarlas, pero fracasó en darse cuenta
de la potencia y fuerza de ellas; por lo tanto, se las entregó a Abderis, el símbolo del yo
personal inferior, para retenerlas. Pero Hércules, el alma, y Abderis, la personalidad, al
unísono se necesitaban para guardar a esos caballos devastadores. Abderis solo no era
suficientemente fuerte, y lo que había estado ocurriendo a la gente de la vecindad, le
ocurrió a Abderis; ellos lo mataron. Este es un ejemplo del trabajo de la gran ley, que
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pagamos el precio en nuestras propias naturalezas de las palabras erradas y de las acciones
malignas.
De nuevo el alma, en la persona de Hércules, tenía que ocuparse del problema del
pensamiento erróneo y sólo cuando él llega a ser un aspirante unidireccional en el signo de
Sagitario y en ese signo mata los pájaros devoradores de hombres, entonces realmente logra
un completo control del proceso del pensamiento, de su naturaleza.
El significado práctico del poder del pensamiento, ha sido bien expresado para nosotros
en las palabra de Thackeray: "Siembra un pensamiento, y cosecha una acción. Siembra una
acción, y cosecha un hábito. Siembra un hábito, y cosecha un carácter. Siembra un carácter
y cosecha un destino".
(Las dos palabras-claves del signo Aries son:*
1. "Y la palabra dijo: Que la forma sea buscada nuevamente”.
El Hombre
2. "Surjo, y desde el plano de la mente, rijo".
El discípulo
* (De Astrología Esotérica. Volumen III del Tratado sobre los Siete Rayos. Recibido tres
años después que A.A.B. dio las conferencias sobre Hércules en Nueva York).
Trabajo 2
La Captura del Toro de Creta
(Tauro, 21 de Abril - 20 de Mayo)
El Mito
Aquel que preside habló al Maestro del hombre cuya luz brillaba entre los hijos de los
hombres, que son los hijos de Dios.
"¿Dónde está el hombre que se mantuvo con poder delante de los Dioses, recibió sus
dones y entró por el primer portal abierto de par en par para trabajar en su tarea?"
"El descansa, oh, Gran Presidente, y reflexiona acerca de su fracaso, se lamenta por
Abderis, y busca ayuda dentro de sí mismo".
"Está bien. Los dones del fracaso garantizan el éxito, cuando son correctamente
comprendidos. Que proceda a trabajar una vez más, que entre por el segundo Portal,
volviendo prontamente".
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El segundo Portal estaba abierto de par en par, y desde la luz que velaba la escena
distante, una voz emergió y dijo: “Pasa a través del Portal. Sigue tu camino. Realiza tu
trabajo y vuelve a mí, informándome sobre el hecho".
Solo y triste, consciente de la necesidad y consumido por profunda pena, Hércules pasó
lentamente entre los pilares del Portal a la luz que brillaba donde estaban los toros sagrados.
En el horizonte se levantaba la hermosa isla donde moraba el toro, y donde hombres
arrojados podrían entrar en ese vasto laberinto que los atraía hasta el aturdimiento, el
laberinto de Minos, Rey de Creta, el guardián del toro.
Cruzando el océano hacia la soleada isla (aunque no se nos dice cómo) Hércules
emprendió su tarea de buscar y encontrar al toro, y conducirlo al Lugar Sagrado donde
moran los hombres de un solo ojo. De un lugar a otro persiguió al toro, guiado por la
fulgurante estrella que brillaba sobre la frente del toro, una brillante lámpara en un sitio
oscuro. Esta luz, moviéndose a medida que el toro se movía, lo conducía de un lugar a otro.
Solo, buscaba al toro; solo lo perseguía hasta la guarida; solo lo capturó y montó sobre su
lomo. A su alrededor permanecían las Siete Hermanas estimulándole en su camino y, en la
resplandeciente luz, él conducía al toro a través de la brillante agua hacia la isla de Creta
sobre la tierra donde moraban los tres Cíclopes.
Estos tres grandes hijos de Dios esperaban su regreso, vigilando su progreso a través de
las olas. Él condujo al toro como si éste fuera un caballo, y con las Hermanas cantando a
medida que marchaba, lo acercó a la tierra.
“Viene con fuerza", dijo Brontes, y fue a encontrarlo en la ribera.
"Conduce en la luz", dijo Steropes, “su luz interior será más brillante”, luego se avivó la
luz en repentina llama.
"Viene deprisa", dijo Arges, "está conduciendo a través de las olas".
Hércules se acercó, empujando al toro sagrado sobre el camino, arrojando la luz sobre el
sendero que conducía de Creta al Templo del Señor, dentro de la ciudad de los hombres de
un solo ojo. Sobre la tierra firme, a la orilla del agua, estos tres se pararon y se apoderaron
del toro, quitándoselo así a Hércules.
"¿Qué tienes tú aquí?, dijo Brontes, deteniendo a Hércules sobre el camino".
“El toro sagrado, oh, Dios".
“¿Quién eres tú? Dinos ahora tu nombre", dijo Steropes.
“Yo soy el hijo de Hera, un hijo de hombre y sin embargo un hijo de Dios. He realizado
mi tarea". "Lleva ahora el toro al Lugar Sagrado y sálvalo de una esperada muerte, Minos
deseaba su sacrificio".
“¿Quién te dijo que buscaras y salvaras así al toro?”, dijo Arges, moviéndose hacia el
Lugar Sagrado.
"Dentro de mí sentí el impulso y busqué a mi Maestro. Ordenado por el Gran Presidente,
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Él me envió al Camino, y con larga búsqueda y muchos dolores, encontré al toro. Ayudado
por su sagrada luz, lo conduje a través del divino mar a este Lugar Sagrado".
"Ve en paz, hijo mío, tu tarea está hecha".
El Maestro lo vio venir y salió a su encuentro en el Camino. A través de las aguas
llegaban las voces de las Siete Hermanas, cantando alrededor del toro, y más cerca aún el
cántico de los hombres de un solo ojo dentro del Templo del Señor, en lo alto del Lugar
Sagrado.
"Viniste con las manos vacías, oh, Hércules", dijo el Maestro.
"Tengo estas manos vacías, porque he cumplido la tarea a la cual fui asignado. El toro
sagrado está a salvo, en lugar seguro con los Tres. ¿Y ahora qué?”
"Dentro de la luz tu verás luz; camina en esa luz y allí ve la luz. Tu luz debe
resplandecer más brillante. El toro está en el Lugar Sagrado".
Y Hércules se tendió sobre la hierba y descansó de su trabajo. Luego el Maestro se
volvió hacia Hércules y dijo: "El segundo trabajo está cumplido, y la tarea fue fácil.
Aprende de esta tarea la lección de la proporción. Fuerza para realizar la ardua tarea; buena
voluntad para hacer la tarea que no somete a esfuerzo tus poderes; así son las dos lecciones
aprendidas. Levántate pronto y busca la región, guardada por el tercer Portal, y encuentra
las manzanas de oro. Tráemelas aquí.
El tibetano
El significado del Trabajo
A pesar de un parcial fracaso inicial, Hércules ha hecho su comienzo. De acuerdo con la
ley universal ha empezado su trabajo en el plano mental.
En la ejecución del plan creativo, el impulso del pensamiento es seguido por el deseo.
Ese estado de conciencia, al que llamamos mental, es seguido por el estado de sensibilidad,
y este segundo trabajo se ocupa del mundo del deseo y de la potencia del deseo. Es uno de
los más interesantes trabajos que nos es relatado con amplios detalles. Algunos de los
relatos hechos de las varias pruebas a las cuales Hércules estuvo sujeto, son excesivamente
fragmentarias y breves en su esbozo, pero las pruebas en Tauro y Géminis, en Escorpio y
Piscis, son relatadas más extensamente. Fueron drásticas en su aplicación y sometieron a
prueba cada parte de la naturaleza del aspirante.
La clave del trabajo en Tauro es la correcta comprensión de la ley de Atracción. Esta es
la ley que gobierna esa fuerza magnética y ese principio de coherencia que construye las
formas a través de las cuales Dios, o el alma, se manifiesta. Ella produce la estabilidad que
se demuestra en la persistencia de la forma durante todo su ciclo de existencia, y concierne
a la interrelación entre lo que construye la forma y la forma misma; entre los dos polos,
positivo y negativo; entre espíritu y materia; entre el Yo y el no-Yo; entre macho y hembra,
y así entre los opuestos.
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Cuatro Palabras Simbólicas
Encontramos que esta prueba atañe predominantemente al problema del sexo. Hay cuatro
palabras en el lenguaje inglés que son ideográficas y simbólicas. Ellas constan de tres letras
cada un y son como sigue: God (Dios), Sex (Sexo), Law (Ley) y Sin (Pecado). En estas
cuatro palabras hallamos expresada la suma de todo lo que es.
God (Dios), la suma total de todas las formas, la suma total de todos los estados de
conciencia, y de la vida energizante. Sex (Sexo), esa vida en funcionamiento, atrayendo al
espíritu y la materia e instituyendo la sección recíproca entre lo objetivo y lo subjetivo y
entre lo exotérico y lo esotérico. Sex (Sexo), deseo, atracción, el instintivo impulso a la
creación, el influjo del alma, la atracción de la materia por el espíritu: todas estas frases
pueden ser acumuladas para expresar algunas de las actividades del Sexo en sus variadas
relaciones. Law (Ley), la respuesta impulsada por el pensamiento de Dios hacia la forma;
los hábitos instituidos por la eterna acción recíproca ente los polos opuestos que han sido
reconocidos por la humanidad como las leyes inevitables de la naturaleza; el impulso de la
voluntad de Dios y la huella de esa voluntad sobre la forma y su reconocimiento por el
hombre. Sin (Pecado), según su connotación, significa "el que es", la rebelión de la unidad
contra el todo, la individualidad contra el grupo, egoísmo en vez de interés universal.
Así es la historia del universo escrita para nosotros en estas cuatro palabras God (Dios),
el Todo; Sex (Sexo), la atracción entre las partes dentro de ese Todo; Law (Ley), la
condición de vivir del Todo; y Sin (el Pecado), la rebelión de la unidad en el Todo.
La Historia del Trabajo
Minos, Rey de Creta, poseía un toro sagrado, al que guardaba en la isla de Creta.
Euristeo mandó a buscar a Hércules y le dijo que era necesario capturar al toro y traerlo
desde la isla a la tierra firme. No fueron dadas instrucciones de cómo debía ser ejecutado
esto, y todo lo que Hércules sabía era que el toro era sagrado, que había nacido del mar, y
que su destino era ser ofrecido en sacrificio a Minos. Hércules, por lo tanto, viajó a Creta y
buscó por toda la isla, persiguiendo al toro de lugar en lugar hasta que por último lo
acorraló. Entonces, se nos relata, que él condujo al toro como si fuera un caballo, al otro
lado de la isla y a través de las aguas que separaban a Creta de la tierra firme, y así lo trajo a
la ciudad de los cíclopes. Estos cíclopes eran seres peculiares de quienes se afirmaba que
poseían sólo un ojo colocado en el medio de la frente. Eran gobernados por tres figuras
sobresalientes, cuyos nombres eran Brontes, que significa trueno, Steropes, que significa
relámpago, y Arges, que significa actividad remolineante. Cuando Hércules llegó con el
toro a las puertas de la ciudad, se encontró con los tres cíclopes, quienes recibieron de él al
toro sagrado y se hicieron cargo de él. Y así terminó el segundo trabajo.
El Tema de la Iluminación
Tauro es una de las más interesantes constelaciones zodiacales, especialmente en este
tiempo. Es la Cruz Fija en los cielos, la Cruz del Discípulo, y el siguiente resumen es de
interés en esta relación:
"Del cielo se habla místicamente como del Templo, y la conciencia eterna de Dios.
Su altar es el sol, cuyos cuatro brazos o rayos representan las cuatro esquinas de la
cruz cardinal del universo, que han llegado a ser los cuatro signos fijos del zodíaco,
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y como los cuatros signos de poderosos animales sagrados, son a la vez cósmicos y
espirituales, ellos representan los elementos básicos asemejándose a nuestros
principios humanos. El signo de Leo representa el fuego o el espíritu; Tauro, la
tierra o el cuerpo; Acuario, el aire o la mente; y Escorpio representa el agua
asemejándose al alma. Leo, como el león, es la fuerza de la naturaleza inferior, y es
la serpiente de la fuerza, que vence si es dirigida hacia arriba. Tauro, el toro, es
siempre el símbolo de la fuerza creativa. Acuario, el hombre, es el que trae la luz o
portador de la luz. Escorpio, el escorpión, es a menudo transmutado en Aquila, el
águila... que se levanta al mismo tiempo que Escorpio; están estrechamente ligados
en simbolismo. Escorpio es “el monstruo de la oscuridad”, que pica hasta la muerte,
y sin embargo se mantiene, y reproduce, simbolizando no sólo generación sino
regeneración. Como este Aquila, el águila, el pájaro del sol que ha conquistado el
lado oscuro de Escorpio (ese adversario que puede arrastrar al hombre más bajo que
las bestias), pero cuando es transmutada es el águila de la luz, que puede elevarse
por encima de los dioses”.
El Barco Celestial del Norte, Vol. 1. (E. V. Straiton).
El "ojo del toro" en Tauro, la magnífica estrella fija, Aldebarán, es una de las razones por
las cuales se considera a esta constelación, como confiriendo iluminación. Antiguamente
era Ramada la estrella guía de los cielos, y Tauro ha sido siempre relacionado con la luz y,
por lo tanto, con Cristo, quien se proclamaba a sí mismo como la luz del Mundo. La Luz, la
iluminación y el sonido, como una expresión de la fuerza creativa: éstas son las tres ideas
básicas relacionadas con esta constelación. El "intérprete de la voz divina", como era
llamado Tauro en el antiguo Egipto, puede ser parafraseado en la terminología cristiana y
ser llamado "el Verbo hecho carne". Es un interesante detalle incidental en el poder de las
influencias zodiacales, recordar que la linterna del ojo del toro puede ser rastreada hasta el
ojo del toro en Tauro, y el toro pontificial, o las enunciaciones papales que eran
consideradas como intérpretes de la voz de Dios, es un término de uso común hoy en día.
Bien se podría preguntar aquí: ¿De qué manera ha llegado a ser Tauro el toro, el portador
de la iluminación? Se nos dice que en este signo la luna es glorificada y Venus es el
soberano. La luna siempre ha sido mirada, desde el punto de vista de los esoteristas, y entre
los pueblos primitivos dedicados a la agricultura, como el aspecto constructor de formas.
La luna es el símbolo, por lo tanto, de la materia y es vista en muchas de nuestras iglesias,
estrechamente relacionada con la Virgen María.
La consumación del trabajo que es emprendido en Tauro, y el resultado de la influencia
taurina, es la glorificación de la materia y la subsecuente iluminación a través de su medio.
Todo eso que actualmente impide a la gloria, que es el alma, y al esplendor que emana de
Dios dentro de la forma, fulgurar con todo su poder, es la materia o aspecto forma. Cuando
eso ha sido consagrado, purificado y espiritualizado, entonces la gloria y la luz pueden
realmente brillar a través y el aspecto luna puede, por consiguiente, ser glorificado en
Tauro. Esto se realiza mediante la influencia de Venus, el símbolo del amor terrenal y
celestial, de la aspiración espiritual y del deseo carnal, y es propiamente, por lo tanto, el
gobernante de este signo. Ella es, por sobre todas las cosas, amor, la creadora de la belleza,
el ritmo y la unidad. El toro y la vaca juntos representan la creación, y por lo tanto, Tauro y
Venus están estrechamente ligados. Lo siguiente es de interés:
"El toro o la vaca son el símbolo de este signo, y en el alma celestial se observará
que el pequeño grupo de estrellas llamado Las Pléyades está representando
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justamente como los cuatro delanteros del toro. Ahora bien, en esculturas egipcias, o
pinturas, Las Pléyades son a veces representadas por la figura de una paloma con las
alas extendidas sobre el dorso del toro. La paloma, como lo recordamos, es el pájaro
consagrado a Venus, y como Las Pléyades son parte de la constelación de Tauro y,
como veremos, más taurinas en naturaleza, si es posible, que el mismo Tauro, la
paloma llega a ser un símbolo especialmente apropiado para este pequeño grupo de
estrellas".
El Zodíaco: Un Compendio de Vida. Walter H. Sampson. p. 24).
El Tema del Sexo
Según esta cita y muchas otras que podrían ser aducidas, es manifiesto cómo esta
importante constelación de Tauro está estrechamente ligada con el sexo, en sus aspectos
inferior y superior. Esta es la razón por la que se le ha llamado en algunos libros, "el signo
de la generación", tanto terrenal como celestial. Hemos visto que el poder del signo de
Tauro es el de la atracción, o de conducirse juntos. Ejerce una firme y continua influencia, y
en ambos sentidos, el simbólico y el astronómico, atrae. Hemos visto que en este signo se
encuentran Las Pléyades, entre ellas Alcione, llamada el sol central de nuestro universo, y
alrededor de ella gira nuestro sol, con sus planetas acompañantes. Las palabras de Job
cuando dijo: "No puedes impedir la dulce influencia de Las Pléyades o soltar el lazo de
Orión", así se vuelven claras. Las Pléyades son el símbolo del alma alrededor de la cual gira
la rueda de la vida.
Es interesante descubrir asimismo, en Tauro, la triplicidad que es constantemente
recurrente en la ciencia astronómica y en la mitología: Tauro, representando la forma y el
atractivo influjo de la materia; Las Pléyades, representando el alma y el vasto ciclo
recurrente de la experiencia; y, entre las siete Pléyades*(1), la Pléyade Perdida (pues sólo
seis son visibles) un símbolo del oscurecimiento del espíritu, mientras el alma, a través del
deseo, toma un cuerpo. Así la idea de la relación del Yo y del No-Yo, para producir la
última revelación del espíritu, sustenta toda enseñanza mitológica y las escrituras y
símbolos de todos los tiempos, y así tenemos también la aparición de la idea de la gran
ilusión y espejismo. El espíritu de Dios está "perdido", o velado, y desaparece en la
atracción de la forma exterior y en el espejismo que el alma capta alrededor de sí misma.
Debería recordarse aquí que el signo opuesto a Tauro es Escorpio, y estos dos signos
constituyen el campo de un estupendo esfuerzo por parte de Hércules; pues en uno lucha
con el problema del sexo, y en otro, vence la gran ilusión.
Significado de las Constelaciones
Las tres constelaciones conectadas con este signo son Orión, Erídano y El Auriga; y la
naturaleza del trabajo en Tauro es hermosamente pronosticada por las tres imágenes en los
cielos que ellas nos representan. El antiguo nombre de Orión era "Los Tres Reyes", a causa
de las tres hermosas estrellas que se encuentran en el cinturón de Orión. Los Tres Reyes
representan los tres aspectos divinos de Voluntad, Amor e Inteligencia, y Orión, por lo
tanto, simboliza el espíritu. El nombre Orión significa literalmente "La irrupción de la luz".
Muchas veces, a medida que circundamos el zodíaco, encontraremos apareciendo lo que
podría ser llamado "el prototipo espiritual" de Hércules; Perseo, el Príncipe que Viene,
quien mató a la Medusa, símbolo de la gran ilusión; se lo encuentra en Aries; Orión, cuyo
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nombre significa "luz", se encuentra en Tauro; en Escorpio, aparece el propio Hércules,
triunfante y victorioso. Luego tenemos a Sagitario, el Arquero a caballo, yendo directo a su
objetivo, y en Piscis encontramos al Rey. Cuanto más de cerca estudiamos este libro de
imágenes celestiales, más comprendemos que siempre se sostiene ante nosotros el signo de
nuestra divinidad, el símbolo del alma en0 encarnación, y la historia de la materia, a medida
que recibe purificación y glorificación a través del laborioso trabajo del alma.
La segunda constelación conectada con este signo es un inmenso río de estrellas, que
fluye desde abajo de los pies de Orión. Es llamado Erídano, o el "Río del Juez", y es un
símbolo del río de la vida, llevando las almas a la encarnación, donde ellas aprenden el
significado de las palabras, "según lo que el hombre siembra, así cosechará", y donde
emprenden la estupenda tarea de lograr su propia salvación. Así como Orión simboliza el
aspecto espíritu, Erídano se relaciona con el aspecto de tomar forma y sostiene delante de
nosotros el pensamiento de la encarnación; mientras que la tercera constelación, El Auriga,
es el cochero, avanzando hacia nuevas tierras y así simbolizando el alma.
Naturaleza de las Pruebas
La amplia lección que se debe aprender en este signo, es lograr justa comprensión de la
ley de la atracción y justo uso y control de la materia. En esta forma la materia es elevada al
cielo, figuradamente hablando, y puede emprender su correcta función: la de construir un
medio de expresión y un campo de esfuerzo para el morador, Cristo o el alma. El aspirante,
por consiguiente, es probado de dos maneras: primero en la capacidad de su naturaleza
animal y los motivos subyacentes en su utilización; segundo, es probado según la atracción
que la gran ilusión pueda ejercer sobre él. Maya, o la gran ilusión, y el sexo, no son sino
dos aspectos de la misma fuerza, la de la atracción: uno, según se manifiesta en el plano
físico, y el otro, según se expresa en el campo de la naturaleza del deseo emocional,
El Discípulo y el Sexo
Un aspirante al discipulado tiene en el sexo un verdadero problema con el cual luchar. La
autoindulgencia y el control del ser humano en cualquier parte de su organismo, son
siempre inevitablemente erróneos. Cuando la mente entera de un hombre está ocupada con
el pensamiento de las mujeres o viceversa; cuando él vive principalmente para satisfacer un
deseo animal; cuando se encuentra incapaz de resistir la atracción de su polo opuesto,
entonces es una víctima del sexo y está controlado por la parte más baja de su naturaleza, la
animal.
Pero cuando el hombre reconoce sus funciones físicas como una herencia divina, y su
equipo como habiéndole sido dado para el bien del grupo y para ser rectamente usado en
beneficio de la familia humana, entonces veremos un nuevo impulso motivador sustentando
la conducta humana en lo concerniente al sexo. Veremos la eliminación de la promiscuidad,
con su mal concurrente, la enfermedad. Veremos la solución del problema de demasiados
niños e, incidentalmente, alivio del problema económico. A través del correcto control de la
función del sexo y su relegación al propósito para la cual existe (el llevar adelante la familia
humana y proveer cuerpos por medio de los cuales las almas puedan ganar experiencia),
entonces se hará correcto uso del sexo. Luego, la pasión, la lujuria, la autosatisfacción, la
enfermedad, y el exceso de población, desaparecerán en el mundo. La materia no será
nunca más prostituida al deseo egoísta, y la relación entre los sexos será gobernada por la
comprensión del propósito divino y la habilidad en acción.
29
Dos puntos de vista son igualmente erróneos: en un caso tenemos costumbres enseñadas
que conducen eventualmente a orgías sexuales. Estas han sido dignificadas con el nombre
de magia del sexo, y en el orgasmo sexual, inducido deliberadamente, un hombre es llevado
a creer, que el acto sexual físico es el punto supremo de oportunidad espiritual y que, en tal
momento, él puede tocar, si quiere, el reino del Ciclo.
La otra actitud, la que hace del matrimonio y de toda expresión de la vida del sexo, un
pecado para el discípulo y que dice que un hombre no puede ser puro en el verdadero
aspecto espiritual, si se casa y construye una familia, es igualmente devastadora peligrosa.
No hay estado de conciencia ni condición de vida en la cual sea imposible para un hombre
funcionar como hijo de Dios. Si no es posible para un hombre vivir la vida del discipulado
y la vida de la iniciación y, con el debido autocontrol y comprensión, vivir una moral,
equilibrada vida sexual entonces hay un compartimento de la expresión humana en el cual
la divinidad es impotente, ya esto yo rehuso reconocerlo. No hay compartimento de vida ni
campo de expresión, ni deber, ni uso de instrumento físico, en el cual el alma no pueda
cumplir la parte de factor dominante y hacer todas las cosas realmente para gloria de Dios.
Pero el alma debe controlar, y no la naturaleza inferior. La gente olvida que algunos de los
más grandes iniciados del mundo se casaron: que el Buda se casó y tuvo un hijo, y debe
haber sido un iniciado de alto grado cuando ingresó al matrimonio. Ellos olvidan que
Moisés, David el salmista, y muchas de las figuras sobresalientes en el mundo del
misticismo en ambos hemisferios, fueron casados y formaron una familia.
Los discípulos pertenecen a todas las razas, tanto en occidente como en oriente, y la
actitud de las diferentes razas hacia el sexo es ampliamente variada. Las normas de
conducta difieren. La legalidad o la ilegalidad de las relaciones varía. Las diferentes épocas
y las diferentes civilizaciones han visto relaciones que fueron legales en un momento e
ilegales en otro. Algunas razas son monógamas y otras razas son polígamas. En algunas
civilizaciones la mujer es mirada como el factor dominante, y en otras el hombre. A través
de las edades el sexo se pervierte; homosexuales, verdaderos y falsos, han estado con
nosotros, y hoy en día probablemente no es peor que hace 5.000 años, excepto que todo es
ahora sacado a la luz, lo cual es bueno. Todo el mundo habla acerca del problema; y la
generación naciente pregunta con tono incierto: "¿Qué hay sobre el sexo? ¿Qué es correcto
y que es incorrecto?” ¿Cómo se espera que ellos traten con una pregunta que ha sido
discutida, aparentemente de la manera más fútil, a través de los años?
Aquí es pertinente advertir que Minos, Rey de Creta, quien poseía el toro sagrado,
también poseía el laberinto en el cual vivía el Minotauro, y el laberinto ha sido siempre el
símbolo de la gran ilusión. La palabra "laberinto" viene de una vieja palabra inglesa que
significa aturdir, confundir, enredar. La isla de creta con su laberinto y su toro es un
símbolo sobresaliente de la gran ilusión. Estaba separada de la tierra firme, y la ilusión y el
aturdimiento son características del yo separado, pero no del alma en su propio plano,
donde las realidades del grupo y las verdades universales constituyen su reino. El toro, para
Hércules, simboliza el deseo animal, y los muchos aspectos de deseo en el mundo de la
forma, que en su totalidad, constituye la gran ilusión. El discípulo, como Hércules, es una
unidad separada, dividida de la tierra firme, el símbolo del grupo, por el mundo de la
ilusión, y el laberinto en el cual él vive. El toro del deseo tiene que ser asido y dominado y
perseguido de un lugar a otro en la vida del yo separado, hasta que llegue el momento en
que el aspirante pueda hacer lo que Hércules logró hacer: cabalgar al toro. Montar un
animal en los mitos antiguos, significa control. El toro no es matado, es montado y guiado,
30
bajo el poder del hombre.
Hay potencias y facultades ocultas en el ser humano que, cuando son desarrolladas y
manifestadas, pueden traer nuevo poderes para dominar este problema. Pero, mientras
tanto, ¿Qué hará el aspirante? Se pueden hacer algunas sugerencias:
1. Montar, controlar y dominar al toro, y que el aspirante recuerde que el toro debe ser
dirigido a través de las aguas hacia la tierra firme; lo que significa que la solución de todo
el problema del sexo llegará, cuando el discípulo subordine la isla separada de su yo
personal, al propósito y esfuerzo del grupo, y empiece a regir su vida por la pregunta,
"¿Qué es lo mejor para el grupo con el cual estoy asociado?” Es haciendo esto que el toro
es conducido a la tierra firme.
2. Usar el sentido común. El antiguo significado de la palabra "sentido común" era que
había un sentido que sintetizaba y unificaba los cinco sentidos y así constituía un "sentido
común", literalmente, la mente. Que el aspirante use su mente, y a través del medio de la
percepción inteligente, guíe y controle al toro del deseo. Si el sentido común es usado,
serán evitados ciertos peligros. Hay un peligro en el método de muchos aspirantes en
impedir o excluir todas las expresiones del sexo. Fisiológicamente pueden tener éxito, pero
la experiencia de los psicólogos y maestros es que donde la prohibición y la supresión
drástica es impuesta sobre el organismo, el resultado es una forma de complejo nervioso o
mental. Mucha gente físicamente limpia tiene mentes sucias. Muchos que despreciarían la
práctica de alguna de las perversiones sexuales y que sostienen que el casamiento no es
para el discípulo, tienen dispositivos mentales que no soportarían una investigación. Sus
mentes y sus interpretaciones de las acciones de otras personas son tan lascivas y su
capacidad para pensar mal tan grande, que, tan peligroso como esto pueda sonar, uno siente
que sería mejor para ellos ser manejados por el toro del deseo que continuar con su práctica
actual de sustituir el pecado exterior por la indulgencia mental. Una mente limpia y un
corazón puro, un cuerpo físico rectamente organizado y rectamente usado, en conformidad
con las leyes de la tierra en la cual su destino le ha arrojado, total consideración por el
bienestar de aquellos con los cuales está asociado, y una vida de servicio amoroso;
constituyen los ideales de un aspirante.
3. Una justa comprensión del significado del celibato. La palabra significa “puro" o
"solo", y el significado dado habitualmente a la palabra es, contenerse de la relación
marital. Muchos hombres y mujeres jóvenes, llevados por el deseo espiritual y bajo la
influencia de la manera de pensar de la iglesia durante la Edad Media, con sus muchos
monasterios y conventos, creen que para ellos el estado de celibato es esencial y correcto y
quedan confundidos cuando descubren tan complejos resultados. Pero, ¿no podrá ser que el
verdadero celibato haya sido expresado para nosotros en las palabras de Cristo, cuando
dijo: "Si tu ojo es puro, todo tu cuerpo estará lleno de luz”. ¿No podrá ser que el verdadero
celibato es el rechazo del alma a no identificarse más con la forma? ¿No podrá la verdadera
relación marital, de la cual la relación en el plano físico no es sino el símbolo, ser la de la
unión del alma y de la forma, el positivo aspecto espiritual y el negativo madre-materia?
Que el alma sea pura en su propósito y libre de la servidumbre de la materia, y entonces
la acción justa y el justo punto de vista serán inevitablemente las características de la vida
en el plano físico. Que el alma maneje la forma, controlándola y dominándola, y entonces
sabrá seguramente sus correctas obligaciones. Reconocerá la relación que deberá mantener
con los otros seres humanos, ya sea que su destino deba ser de esposo o esposa, padre o
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madre, hermano o hermana, amigo o compañero. A través del correcto uso de la forma y,
de la correcta comprensión del propósito, a través de la correcta orientación a la realidad y
el correcto uso de la energía espiritual, el alma actuará como el factor controlador y todo el
cuerpo estará lleno de luz. A través del control, a través del uso del sentido común, por una
correcta comprensión del celibato, y por la identificación con el propósito del grupo, el
discípulo llegará a la liberación por el control del sexo. Logrará seguir el ejemplo de
Hércules y conducirá al toro del deseo a la tierra firme, donde, en el Templo de Dios, lo
entregará al cuidado de los Cíclopes que fueron los primitivos iniciados, teniendo el único
ojo acerca del cual hemos estado hablando, el ojo de Shiva, el ojo del Toro en la
constelación de Tauro. Pues Hércules mismo no fue sólo el discípulo, sino que fue, en su
naturaleza inferior, el toro, y en su naturaleza superior los Cíclopes.
Cuando el toro del deseo ha sido entregado a los Cíclopes, al iniciado de un solo ojo, que
es él mismo, el alma, los tres aspectos divinos, empezarán a manifestarse: Brontes,
Steroptes y Arges guardarán al toro sagrado, y Hércules, el discípulo, no tendrá más
ninguna responsabilidad. Brontes es el símbolo del primer aspecto de Dios, el padre que
habló y es el sonido creador. Steroptes significa relámpago o luz, y es el segundo aspecto,
el alma. Arges significa actividad remolineante, el tercer aspecto de la deidad, expresándose
en la intensa actividad de la vida en el plano físico. Estos aspectos divinos constituyen el
factor controlador y una vez que ellos han logrado la posesión del toro sagrado, el problema
de Hércules está resuelto.
(Notas claves de Tauro: "Que la lucha sea perseverante". El Aspecto Forma
"Veo, y cuando el ojo está abierto, todo es luz". El Aspecto Alma
de Astrología Esotérica, p. 278)
*(1) Reparar en las "Siete Hermanas" cantando alrededor de Hércules, en la exposición del
Mito
Trabajo 3
Recogiendo las Manzanas de Oro de las Hespérides
Parte 1
(Géminis, 21 Mayo - 20 junio)
El Mito
El Gran Presidente, dentro de la Cámara del Concilio del Señor, había vigilado los
trabajos del hijo del hombre que es un hijo de Dios. ÉI y el Maestro vieron el tercer gran
Portal, abierto ante el hijo del hombre, descubriendo una nueva oportunidad para andar el
camino.
32
Ellos advirtieron cómo el trabajador apareció y se preparó para emprender su tarea.
"Ordeno que cuiden el árbol sagrado. Que Hércules desarrolle el poder de buscar sin
desmayo, decepción o demasiada presteza. Que se le exija ahora perseverancia. Ha
cumplido bien hasta ahora". Y así salió la orden.
Lejos, en una región distante, crecía el árbol sagrado, el árbol de la sabiduría, y en él
crecían las manzanas de oro de las Hespérides. La fama de estas dulces frutas había llegado
a tierras distantes, y todos los hijos de los hombres, quienes se sabían que eran asimismo
los hijos de Dios, las deseaban. Hércules, también sabía de esas frutas, y cuando salió la
orden de buscarlas buscó al Maestro, preguntándole el camino para ir y encontrar el árbol
sagrado y recoger las manzanas.
"Dime el camino, Oh Maestro de mi alma. Yo busco las manzanas y las necesito
rápidamente para mi provecho. ¡Muéstrame el camino más rápido y YO iré!”
"No es así, hijo mío”, replicó el Maestro, "el camino es largo. Sólo dos cosas te confiaré,
y luego a tí te corresponderá probar la verdad de lo que digo. Recuerda que el árbol sagrado
está bien custodiado. Tres hermosas doncellas aprecian el árbol protegiendo bien su fruto.
Un dragón de cien cabezas protege a las doncellas y al árbol. Guárdate bien de la fuerza
demasiado grande para tí, de los engaños demasiado sutiles para tu comprensión. Vigila
bien. La segunda cosa que te diría es que tu búsqueda te llevará donde te encontrarás con
cinco grandes pruebas en el camino. Cada una te proporcionará el ámbito para la sabiduría,
la comprensión, la destreza y la oportunidad. Vigila bien. Me temo, hijo mío, que tú
fracasarás en reconocer estos puntos sobre el Camino. Pero sólo el tiempo lo mostrará; Dios
te acompaña en tu búsqueda".
* * *
Con confianza, porque pretendía el éxito no el fracaso, Hércules salió al Camino, seguro
de sí mismo, de su sabiduría y fuerza. Pasó a través del tercer Portal, yendo rectamente al
norte. Anduvo por toda la tierra buscando el árbol sagrado, pero no lo encontró. A todos los
hombres que vio les preguntó, pero ninguno le pudo conducir a él, nadie conocía el lugar.
El tiempo pasó, no obstante, buscaba todavía de lugar en lugar y volviendo muchas veces
sobre sus pasos hacia el tercer Portal. Triste y desanimado, buscaba, por doquier.
El Maestro, vigilando desde lejos, envió a Nereo para ver si podía ayudar. Éste, vino
repetidas veces en forma variable y con diferentes palabras de verdad, pero Hércules no
respondía, ni sabía que el mensajero era para él. Aunque era hábil con la palabra y sabio
con la profunda sabiduría de un hijo de Dios, Nereo fracasó, pues Hércules estaba ciego.
No reconoció la ayuda tan sutilmente brindada. Presentado de nuevo al fin con tristeza al
Maestro, Nereo habló del fracaso.
"La primera de las cinco pruebas menores ha pasado", respondió el Maestro, "y el
fracaso caracteriza esta etapa. Que Hércules prosiga".
No encontrando el árbol sagrado en el camino del norte, Hércules volvió hacia el sur y en
el lugar de la oscuridad continuó con la búsqueda. Al principio soñó con un éxito rápido,
pero Anteo, la serpiente, le encontró en ese camino y luchó con él, venciéndole en todas las
ocasiones.
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"Ella custodia el árbol”, dijo Hércules, "esto se me dijo; el árbol debe estar muy cerca de
ella, debo acabar con su guardián y así, destruyéndolo, abatir el árbol y coger el fruto". Sin
embargo, a pesar de luchar con mucha fuerza, no triunfó.
"¿Dónde está mi falta?” dijo Hércules. "¿Por qué Anteo puede vencerme? Si aún cuando
niño yo destrocé una serpiente en mi cuna. Con mis propias manos la estrangulé. ¿Por qué
fracaso ahora?”
Luchando nuevamente con todo su poder, asió la serpiente con ambas manos, elevándola
en el aire y alejándole del suelo. ¡He aquí la hazaña fue hecha!: Anteo, vencido, dijo: "Yo
vengo otra vez con diferente apariencia en el octavo portal. Prepárate de nuevo para
luchar".
El Maestro, contemplando desde lejos, vio todo lo sucedido, y habló al Gran Presidente
en la Cámara del Concilio del Señor, refiriéndole la hazaña. “La segunda prueba ha pasado.
El peligro ha sido superado. El éxito obtenido en esta ocasión marca su sendero". Y el Gran
Presidente respondió: "Que siga adelante".
* * *
Feliz y confiado, Hércules continuó, seguro de sí mismo y con nuevo ánimo para la
búsqueda. Se volvió hacia el oeste ahora y, al volverse, encontró el desastre. Entró sin
pensar en la tercera gran prueba y el fracaso le encontró y demoró su avance por largo
tiempo.
Pues allá encontró a Busiris, el gran engañador, hijo de las aguas, pariente cercano de
Poseidón. Su trabajo es conducir a los hijos de los hombres al error, a través de palabras de
aparente sabiduría. El afirma conocer la verdad y con rapidez ellos creen. Habla bellas
palabras diciendo: “Yo soy el maestro. A mí me ha sido dado el conocimiento de la verdad
y debéis hacer sacrificio por mí. Acepten el camino de la vida a través mío. Yo sé pero
nadie más. Mi verdad es justa. Cualquier otra razón es errada y falsa. Escuchen mis
palabras; permanezcan conmigo y serán salvos". Y Hércules obedeció, y diariamente,
debilitándose su entusiasmo por el camino primitivo (la tercera prueba) no procuraba
nuevamente conseguir el árbol sagrado. Su fuerza se agotó. El amó, adoró a Busiris, y
aceptó todo lo que éste dijo. Su debilidad crecía día tras día, hasta que llegó un día en que
su amado maestro le amarró a un altar y lo mantuvo atado durante un año.
De pronto un día, cuando estaba luchando para liberarse, y lentamente, viendo a Busiris
por cuya causa estaba en ese trance, vinieron a su mente unas palabras dichas por Nereo
hacia largo tiempo: "La verdad está en ti mismo. En ti hay un poder, una fuerza que yace
allí, el poder que es la herencia de todos los hijos de los hombres que son los hijos de
Dios". Quieto, yació prisionero en el altar, atado a sus cuatro esquinas por un año entero.
Entonces, con la fuerza que es la fuerza de todos los hijos de Dios, rompió sus ataduras,
asió al falso maestro (que había parecido ser tan sabio) y lo ató al altar en su lugar. No le
dijo nada, pero le dejó allí para aprender.
El vigilante Maestro, desde lejos, advirtió el momento de la liberación, y volviéndose
hacia Nereo le dijo: "La tercera gran prueba ha pasado. Tú le enseñaste cómo encontrar la
salida y a su debido tiempo él supo encontrarla. Que siga adelante en el sendero y aprenda
34
el secreto del éxito".
* * *
Aleccionado, y sin embargo con un alivio lleno de interrogantes, Hércules, continuó con
su búsqueda y recorrió mucho camino. El año que pasó inclinado en el altar le había
enseñado mucho. Retornó con mayor sabiduría a su senda.
Repentinamente, detuvo sus pasos. Un grito de profundo dolor hirió sus oídos. Algunos
buitres dando vueltas sobre una roca distante llamaron su atención; entonces, nuevamente
se oyó el grito. ¿Debía él proseguir su camino, o debía buscar a aquél que parecía estar en
necesidad y así retrasar sus pasos? Reflexionó sobre el problema de la demora; un año se
había perdido y sintió la necesidad de apresurarse. Otra vez se oyó un grito rasgar los aires
y Hércules, con pasos rápidos, se apresuró a ir en ayuda de su hermano. Encontró a
Prometeo encadenado a una roca, sufriendo horribles agonías de dolor, causado por los
buitres que picoteaban su hígado, matándolo así poco a poco. Él rompió la cadena que le
sujetaba y liberó a Prometeo, persiguiendo a los buitres hasta su distante guarida y
cuidando del hombre enfermo hasta que se hubo recuperado de sus heridas. Entonces, con
mucha pérdida de tiempo, nuevamente comenzó a ponerse en camino.
El Maestro, mirando desde lejos, habló a su aspirante a discípulo estas claras palabras,
las primeras palabras que le decían desde que emprendió la búsqueda: "La cuarta etapa en
el camino hacia el árbol sagrado ha pasado. No ha habido retraso. La regla en el sendero
elegido que apresura todos los éxitos es, 'Aprende a vivir' ".
Aquel que preside en la Cámara del Concilio del Señor, observó: "Él ha cumplido bien.
Que continúe con las pruebas".
* * *
En todos los caminos continuó la búsqueda, en el norte y en el sur, en el este y en el
oeste: Buscó el árbol sagrado, pero no lo encontró. Llegó un día en que, cansado de viajar y
con temor; oyó el rumor de un peregrino que pasaba por el camino, "cerca de una montaña
distante, el árbol sería encontrado". La primera verdadera afirmación que se le daba hasta
ahora. Por lo tanto, volvió sus pies hacia las altas montañas del este y en brillante y soleado
día, vio el objeto de su búsqueda y apresuró entonces sus pasos. "Ahora tocaré el árbol
sagrado", gritó en su alegría, "venceré al dragón que le custodia; veré las hermosas
doncellas de grande fama, y cogeré las manzanas".
Pero, nuevamente, fue retenido por sentimiento de profunda pena. Atlas le hacía frente,
tambaleante bajo la carga de los mundos sobre su espalda. Su rostro estaba marcado por el
sufrimiento; sus miembros curvados por el dolor; sus ojos cerrados por la agonía; él no
pedía ayuda; no vio a Hércules sino que permaneció encorvado por el dolor, por el peso de
los mundos. Hércules, temblando, observó y estimó la medida de la carga y el dolor. Olvidó
su búsqueda. El árbol sagrado y las manzanas desaparecieron de su mente; solo buscó
ayuda al gigante, y eso sin tardanza; se arrojó hacia adelante y ansiosamente quitó la carga
de los hombros de su hermano levantándola sobre su propia espalda, echándose a los
hombros la carga de los mundos. Cerró sus ojos, asegurándose con esfuerzo, y ¡he aquí! la
carga rodó, y él se halló libre, y también Atlas.
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Delante de él estaba parado el gigante y en su mano sostenía las manzanas de oro,
ofreciéndolas, con amor, a Hércules. La búsqueda había terminado.
Las tres hermanas sostenían aún más manzanas de oro, y lo instaban también a recibirlas
en sus manos, y Eglé, esa hermosa doncella que es la gloria del sol poniente, le dijo,
poniendo una manzana en su mano, "El Camino hacia nosotras está siempre marcado por el
servicio. Actos de amor son hitos en el Camino". Luego Erytheia, que cuida la puerta que
todos debemos pasar ante el Grande que Preside, le dio una manzana, y en su costado, con
luz, estaba escrita la dorada palabra Servicio. "Recuerda esto", dijo, "no lo olvides”.
Y finalmente llegó Hesperis, la maravilla de la estrella vespertina, y le dijo con claridad
y amor, "Sal y sirve, y anda por el camino de todos los servidores del mundo, de aquí en
adelante y por siempre jamás".
"Entonces yo restituí estas manzanas para aquellos que siguen la misma ruta”, dijo
Hércules, y regresó de donde vino.
* * *
Entonces se paró ante el Maestro y rindió debida cuenta de todo lo que había acontecido.
El Maestro le expresó su regocijo y luego, señalando con el dedo, indicó el cuarto Portal y
le dijo: "Pasa a través de ese Portal. Captura la gama y entra una vez más en el Lugar
Sagrado".
El tibetano
La Naturaleza de la Prueba
Llegamos ahora al tercer trabajo, en el signo de Géminis, concerniente al trabajo activo
del aspirante en el plano físico, a medida que llega a una comprensión de sí mismo. Antes
que este trabajo activo sea posible, debe haber un ciclo de pensamiento interior y anhelo
místico; el esfuerzo tras la visión y un proceso subjetivo continuado, tal vez por muy largo
tiempo, antes de que el hombre en el plano físico realmente empiece el trabajo de unificar
alma y cuerpo. Este es el tema de este trabajo. Es en este plano físico de la realización, y en
el trabajo de ganar las manzanas de oro de la sabiduría, que la verdadera prueba de la
sinceridad del aspirante tiene lugar. Un anhelo de ser bueno, un profundo deseo de indagar
los hechos de la vida espiritual, esfuerzos tendientes a la autodisciplina, a la oración y la
meditación, preceden casi inevitablemente, a este verdadero y constante esfuerzo.
El visionario debe volverse un hombre de acción: el deseo tiene que ser llevado al mundo
de la consumación, y aquí yace la prueba de Géminis. El plano físico es el lugar donde se
gana la experiencia y donde la causas, iniciadas en el mundo del esfuerzo mental, deben
manifestarse y lograr objetividad. Es también el lugar donde se desarrolla el mecanismo de
contacto, donde, poco a poco, los cinco sentidos descubren al ser humano, nuevos campos
de conocimiento y le presentan nuevas esferas para la conquista y la realización. Es el
lugar, por consiguiente, donde se logra el conocimiento, y donde ese conocimiento debe ser
trasmutado en sabiduría. El conocimiento, nosotros sabemos, es la búsqueda del
significado, mientras que la sabiduría es la omnisciencia del conocimiento sintético del
alma. Sin la comprensión en la aplicación del conocimiento, nosotros sucumbimos; pues la
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comprensión es la aplicación del conocimiento a la luz de la sabiduría, a los problemas de
la vida y al logro de la meta. En este trabajo, Hércules es enfrentado a la tremenda tarea de
juntar los dos polos de su ser y de coordinar, o compensar, alma y cuerpo, para que la
dualidad dé lugar a la unidad y se fundan los pares de opuestos.
Los Símbolos
Euristeo, habiendo observado a Hércules lograr control mental y después sojuzgar al toro
del deseo y conducirlo dentro del Templo del Alma, ahora le señala la tarea de ir a buscar
las manzanas de oro del jardín de las Hespérides. La manzana ha figurado durante mucho
tiempo en mitología y en simbología. En el jardín del Edén, como sabemos, la serpiente dio
la manzana a Eva; y al dar esa manzana, y con la aceptación llegó el conocimiento del bien
y del mal. Este es un método simbólico de contarnos la historia de la aparición de la mente,
y de cómo empezó a funcionar en esa primitiva criatura, que no era ni animal ni
estrictamente humana. Con el advenimiento de la mente llegó también el conocimiento de
la dualidad, de la atracción de los pares de opuestos, de la naturaleza del alma, que es
buena, y de la naturaleza de la forma, que es mala si retiene al alma y le impide su completa
expresión. No es mala en sí misma.
Es digno de notar que en el jardín del Edén una sola manzana fue dada al ser humano, el
símbolo de la separación, de la soledad. Hércules tuvo que buscar las manzanas de oro en
otro jardín, y en el jardín de las Hespérides las manzanas eran el símbolo de la pluralidad,
de la síntesis, y de los muchos, nutridos por el único árbol de la Vida.
A Hércules sólo se le dijeron tres hechos: que había un jardín encerrando un árbol en el
cual crecían las manzanas de oro; que el árbol estaba custodiado por la serpiente de cien
cabezas; que, cuando la encontrara, él encontraría allí estas tres hermosas doncellas. Pero
no se le dijo en qué dirección estaba el jardín, y cómo encontrarlo. Esta vez no estuvo
limitado a tierras salvajes, asolados por yeguas comedoras de hombres; ni estuvo limitado a
la pequeña isla de Creta. Todo el planeta tenía que ser explorado, y él fue de un lado a otro,
de norte a sur y de este a oeste, hasta que por fin encontró a Nereo, que era experto en toda
sabiduría y en todas las formas de lenguaje. Él es llamado en algunos de los clásicos "el
anciano del mar". No sólo era sabio, sino muy elusivo, asumiendo muchas formas, y
rehusaba siempre dar a Hércules una respuesta directa. Finalmente, sugería con respecto a
la dirección en la cual deberían ser buscadas las manzanas, enviándolo por su camino solo y
algo desanimado, con apenas una vaga idea en cuanto a lo que tendría que hacer y dónde
tendría que ir. Todo lo que él sabía era que tenía que volver hacia el sur; un símbolo de
retroceder en el mando, el polo opuesto del espíritu.
Apenas había hecho esto encontró la serpiente con quien tuvo que luchar*. En su
búsqueda de las manzanas de oro en el plano físico, Hércules tenía que vencer, como lo
hacen todos los discípulos, el espejismo y la ilusión; pues en el desarrollo de la aspiración
espiritual, el discípulo es muy propenso a caer en el astralismo y el psiquismo inferior, en
una forma y otra. A medida que Hércules luchaba con la serpiente, encontró que no podía
vencerla hasta que descubrió, que sólo eran invencible mientras estaba en contacto con la
tierra. Simplemente tan pronto como Hércules levantó la serpiente (Anteo) en el aire, ésta
se volvió completamente débil e incapaz de derrotarle.
Géminis es un signo de aire, un signo cambiante o común. El espejismo está siempre
cambiando, tomando siempre una u otra forma. Atañe a la apariencia y no a la realidad, y la
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tierra se mantiene por las apariencias.
Habiendo vencido a la serpiente que se erguía en su camino, Hércules continuó con su
búsqueda. Su próximo encuentro fue con el espejismo en otra forma. Busiris era un hijo de
Poseidón, el dios de las aguas, pero su madre era una simple mortal. Él pretendía ser un
gran maestro. Era fluído en el hablar y cautivador en lo que decía. Tenía grandes
pretensiones, induciendo a Hércules a creer que él podría mostrarle el camino, que podría
conducirlo a la luz, y que él era el custodio de la verdad. Hércules fue completamente
engañado. Poco a poco cayó bajo el poder y el hechizo de Busiris; poco a poco rindió, su
voluntad y su mente y lo aceptó como su maestro y guía. Finalmente, cuando Busiris tuvo a
Hércules completamente bajo su control, le ató al altar del sacrificio y le forzó a olvidar a
Nereo. El mito relata que Hércules eventualmente se liberó y reanudó su búsqueda,
amarrando a Busiris al altar sobre el cual él mismo había yacido. Nuevamente encontramos
desaliento, tardanza, fracaso y engaño caracterizando esta parte de la prueba.
Buscando todavía por todas partes, él encontró a Prometeo atado a una roca con los
buitres desgarrando su hígado. La vista de tal sufrimiento fue más de lo que Hércules podía
soportar y se desvió de su búsqueda para liberar a Prometeo, poniéndose, por lo tanto, en
una posición como para ahuyentar a los buitres.
Llegamos ahora al punto crucial del trabajo que constituye la verdadera prueba. Hércules
encuentra a Atlas soportando la carga del mundo en sus hombros, y tambaleando bajo el
peso de la tarea que había emprendido. Hércules está tan subyugado por la estupenda
empresa de Atlas, y tan preocupado por sus sufrimientos mientras Atlas se esfuerza por
llevar el peso del mundo, que abandona su búsqueda de las manzanas de oro. Olvida lo que
ha salido a hacer y, apiadado, quita la carga de los hombros de Atlas y la soporta él.
Entonces, se nos dice en el maravilloso final de la historia, que Atlas, libre de su carga, va
al jardín de las Hespérides, arranca las manzanas de oro sin ningún impedimento u
obstáculo de parte de la serpiente de cien cabezas, con la ayuda entusiasta de las tres
hermosas doncellas, y lleva las manzanas a Hércules, que ahora también permanece libre, a
pesar de todos los obstáculos e impedimentos, desviaciones debidas al espejismo y la
ilusión. A pesar de los fracasos y la extensión de tiempo que a él le ha tomado para llegar a
la sabiduría, Hércules obtiene las manzanas de oro. Reparar en que el opuesto, o el signo
consumado, de Géminis, es el de Sagitario, el Arquero, que da en el blanco y se dirige sin
impedimentos hacia la meta: ¡No hay desviaciones ni fracaso! Sólo hay un constante ir
hacia adelante.
* También conocida en la mitología como el gigante Anteo, el hijo de Poseidón, dios de las
aguas, y Gea, la Tierra. De ahí que, cuando estaba en contacto con la Tierra, su madre, él
era invencible.
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Trabajo 3
Recogiendo las Manzanas de Oro de las Hespérides
Parte 2
(Géminis, 21 Mayo - 20 junio)
El Campo del Trabajo
Géminis tiene en ella dos estrellas, llamadas por los griegos, Cástor y Pólux, o los
Gemelos. Estas personifican a dos grupos mayores de estrellas, las Siete Pléyades, y las
Siete Estrellas de la Osa Mayor, que son las dos constelaciones en el norte alrededor de las
cuales nuestro universo parece girar. Una estrella representa cada constelación. Desde el
punto de vista del esoterismo, el gran misterio de Dios encarnado en la materia, y la
crucifixión del Cristo Cósmico sobre la cruz de la materia, está vinculada con la relación
(que se presume que existe desde los tiempos más antiguos) entre las estrellas de las
Pléyades y las de la Osa Mayor. Estos dos grupos de estrellas representan a Dios, el
macrocosmos, mientras que en Géminis, Cástor y Pólux eran vistas como símbolos del
hombre, el microcosmos. Eran también llamadas Apolo y Hércules: Apolo, significando el
soberano, el Dios Sol; y Hércules, "aquél que viene a trabajar". Ellos representan, por lo
tanto, los dos aspectos de la naturaleza del hombre, el alma y la personalidad, el hombre
espiritual y el ser humano a través del cual esa entidad espiritual está funcionando: Cristo
encarnado en la materia, Dios trabajando a través de la forma.
Cástor era considerado como mortal y Pólux como inmortal. Es un hecho astronómico
interesante que la estrella Cástor está disminuyendo en fulgor y no tiene la luz que tenía
hace varios años; mientras que Pólux, el hermano inmortal, está aumentando en brillantez y
eclipsando a su hermano, haciendo presente uno de los dichos de Juan el Bautista,
expresado mientras miraba a Cristo, "él debe crecer pero yo debo decrecer". (Evang. San
Juan, III, 30). Así tenemos a la constelación más significativa, porque ella sostiene siempre
ante los ojos del hombre, el pensamiento de la potencia creciente de la vida espiritual y del
poder decreciente del yo personal. La historia del crecimiento del hombre hacia la madurez
y la del gradualmente creciente control del alma, nos es revelada en la constelación de
Géminis.
En el antiguo zodíaco de Denderah, este signo es llamado "El lugar de Aquel que viene",
y el pensamiento de un Ser espiritual que emerge es sostenido ante nosotros. Es
representado por dos figuras, una masculina, otra femenina; una lo positivo, el aspecto
espíritu, y la otra, lo negativo, el aspecto materia. Los nombres copto y hebreo significan
"unidos", y este es el estado de Hércules, el aspirante. Él es alma y cuerpo unificados. Este
era el problema con el que había que luchar en el signo Géminis. La compensación del yo
inferior con el superior, de los aspectos mortal e inmortal, es el objetivo. Fue este problema
el que creó la tortuosa y prolongada búsqueda que emprendió Hércules, pues él estuvo
finalmente atento a la voz de Nereo, el yo superior, pero a veces, bajo la ilusión y el
espejismo del yo inferior.
39
La dualidad que es enfatizada en Géminis se presenta en gran cantidad de historias
mitológicas. Nos encontramos de nuevo a los mismos hermanos en Rómulo y Remo, por
ejemplo, y en Caín y Abel, un hermano muriendo y el otro viviendo. Encontramos el
símbolo astrológico para Géminis en los dos pilares de la masonería, y muchos creen que la
tradición masónica podría, si tuviéramos el poder de hacerlo, ser rastreada hasta ese
período, anterior a la era de Tauro, cuando el sol estaba en Géminis, y hasta ese gran ciclo
en el cual la raza lemuriana, la primera raza estrictamente humana, empezó a existir;
cuando el aspecto mente empezó a emerger, y la dualidad de la humanidad se volvió un
hecho en la naturaleza.
La raza lemuriana fue la tercera raza; y este trabajo que Hércules simbólicamente
emprendió, es el tercer trabajo. La búsqueda en la cual estaba comprometido era la del
alma, y ésta ha sido siempre la búsqueda no reconocida del ser humano, hasta que llega el
tiempo en que él se reconoce como Hércules, y empieza a encontrarse en la búsqueda de las
manzanas de oro del conocimiento y la sabiduría. Así tenemos en la tradición masónica la
búsqueda de la familia humana representada, la búsqueda de la luz, la búsqueda de la
unidad, la búsqueda de la divinidad. Y de esta manera los dos pilares, Boaz y Jachim,
permanecen como los emblemas de esa dualidad.
En China se habla de Cástor y Pólux como de los dos "dioses de la puerta", mostrando el
tremendo poder que el dios de la materia puede asumir, y también la potencia de la
divinidad.
Géminis es predominantemente el signo del intelecto y tiene un efecto peculiarmente
vital en nuestra raza aria. En esta raza la facultad de la mente y del intelecto han sido
firmemente desarrolladas. Géminis, por lo tanto, tiene influencia en tres divisiones que
conciernen a las relaciones humanas. Primero, gobierna toda la educación. Se ocupa del
conocimiento, de las ciencias, y coloca el fundamento para la sabiduría. Un educador ha
dicho que "la finalidad última de la educación es la adquisición del conocimiento para
recibir la revelación superior. El que no es inteligente puede recibirla, pero no puede
interpretarla". En este trabajo, Hércules recibe una revelación sobresaliente y en las cinco
etapas de su búsqueda su educación es constantemente estimulada.
El regente exotérico de Géminis y del primer decanato es Mercurio, pues, como Alan
Leo nos dice:
"Mercurio en el mundo exterior significa escuelas, colegios, y todos los lugares
donde se enseña y se aprende, instituciones científicas y literarias... En relación al
conocimiento, significa pensamiento, comprensión, razón, inteligencia, intelecto;
los géneros abstractos más bien que los concretos, conocimiento por sí mismo... Su
más alta aplicación parece ser lo que se llama 'razón pura'... En el cuerpo, gobierna
el cerebro y el sistema nervioso, la lengua y los órganos del lenguaje, las manos,
como instrumentos de la inteligencia" (Alan Leo, Diccionario Completo de
Astrología, p. 163).
Géminis se halla, en segundo lugar, para mediar en las relaciones. Gobierna, por
consiguiente, el lenguaje, el intercambio o intercomunicación y el comercio. Es interesante
notar que los Estados Unidos e Inglaterra son ambos gobernados por Géminis; que el
idioma inglés ha llegado a ser predominantemente la lengua del mundo; que las líneas más
grandes de la comunicación oceánica empiezan en Nueva York o Londres, y que ambas
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ciudades han sido mercados mundiales y centros mundiales de distribución. Mercurio, el
planeta gobernante del signo, es el intérprete, el mensajero de los dioses. Es digno de notar
también en esta conexión, cómo Hércules aparece bajo la influencia de dos maestros:
Nereo, el maestro superior, y Busiris, el maestro inferior o psíquico; y así hemos enfatizado
nuevamente la dualidad de Géminis y su calidad mental.
Cuando este signo está en evidencia como lo está ahora, siendo un poderoso signo
inconstante, inaugura muchos cambios; ideas nuevas inundan el mundo; nuevos impulsos
hacen sentir su presencia; emergen nuevas y no desarrolladas líneas de acercamiento a la
verdad espiritual, y muchos maestros aparecerán por todas partes para ayudar a conducir a
la raza a un nuevo estado de conocimiento espiritual. Siendo un signo de aire, encontramos
que la conquista del aire marcha con rapidez, y también se hace un esfuerzo constante para
unificar y coordinar los muchos y variados aspectos del esfuerzo humano.
Venus es el regente esotérico de Géminis y gobierna el segundo decanato; pues Venus
compensa, y a través de su influencia tiene lugar la ley de la atracción y conducir juntos los
polos opuestos. Pero todos estos cambios y unificaciones, naturalmente inauguran un nuevo
estado de conocimiento, un nuevo estado de ser, y conducen a una nueva era y a un nuevo
mundo. Por lo tanto, surgen nuevas dificultades y problemas y encontramos a Saturno
gobernando el último decanato, pues Saturno es el planeta del discipulado; el planeta que
causa las dificultades, problemas y pruebas, que ofrecen al discípulo oportunidad
inmediata. Es Saturno el que abre la puerta a la encarnación, y Saturno el que abre la puerta
al sendero de la iniciación. Mercurio, el intérprete, y el intelecto iluminador; Venus, el
principio de atracción y de compensación; y Saturno, el generador de la oportunidad: estos
tres juegan sus papeles en la vida del aspirante a medida que éste unifica lo superior y lo
inferior, pasa a través de las cinco etapas en esta prueba, y prevé la meta que debe lograr
finalmente.
Las Tres Constelaciones Simbólicas
Las tres constelaciones que se encuentran en conexión con el signo son Lepus, la liebre,
el Can Mayor y el Can Menor, y en su interrelación y su asociación de éstas con Hércules,
el aspirante, la historia completa del ser humano, estaba de nuevo notablemente descrita. En
el Can Mayor encontramos a Sirio, la Estrella Perro, llamada en muchos libros antiguos "el
conductor de toda la hueste celestial”, pues es diez o doce veces más brillante que cualquier
otra estrella de primera magnitud. Sirio ha sido siempre asociada con el gran calor, de ahí
tenemos la frase de "los días de perro" en medio del verano, cuando se supone que hace el
mayor calor. Desde el punto de vista ocultista, Sirio es de profunda significación. "Nuestro
Dios es un fuego consumidor”, y Sirio es el símbolo del alma universal como así también
del alma individual. Es, por consiguiente, esotéricamente considerada, la estrella de la
iniciación. En el lenguaje de la simbología se nos dice, que llega un momento en que una
estrella resplandece delante del iniciado, significando la realización de su identidad con el
alma universal, y a ésta, él la vislumbra repentinamente por medio de su propia alma, su
propia estrella.
El Can Mayor es el inmortal Sabueso del Cielo, que caza por siempre al Perro más
pequeño, el más débil, el hombre en encarnación física. Esta caza ha sido inmortalizada
para nosotros por Francis Thompson en "El Sabueso del Cielo”:
"Yo huí de Él, a lo largo de las noches y los días;
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Yo huí de Él, bajo la bóveda de los años;
Yo huí de Él, en los caminos laberínticos
De mi propia mente; y en la niebla de las lágrimas
Yo me oculté de Él, y bajo raudales de risa
Corrí por esperanzas entrevistas
Y salí, precipitado,
Bajando por tinieblas Titánicas de miedos abismales,
De aquellos poderosos pies que venían detrás mío".
En el zodíaco de Denderah, esta estrella es llamada Simios, la cabeza. Se nos dice (en el
apéndice, p. 1518, de la Biblia Compañera) que la estrella más brillante en el Can Mayor es
Sirio, el Príncipe, llamado en persa, El Jefe. Hay otras tres estrella en la misma
constelación: una llamada "el anunciador", otra "la resplandeciente", y la tercera "la
gloriosa", todas estas frases ponen de relieve la magnificencia del Can Mayor y,
esotéricamente, la maravilla y la gloria del yo superior.
En el Can Menor, el "más débil", el mismo escrito nos relata que el nombre de la estrella
más brillante significa "redentor", que la que le sigue en brillo es "el portador de la carga" o
"el que soporta por los demás". Tenemos, por consiguiente, en el significado de estos dos
nombres, una representación de Hércules, a medida que logra su propia salvación y
mientras soporta la gran carga de Atlas y aprende el significado del servicio.
Lepus, la fiebre, asociada con estas dos constelaciones, contiene una estrella del más
intenso color carmesí, casi como una gota de sangre. El rojo es siempre el símbolo del
deseo por las cosas materiales. En el zodíaco de Denderah, el nombre dado es Bashtibeki,
que significa "caída maldita". Aratus, escribiendo cerca de 250 años A.C., habla de Lepus
como siendo "eternamente perseguida", y es interesante notar que los nombres hebreos de
algunas de las estrellas encontradas en esta constelación significan "el enemigo de Aquel
que viene", que es el significado del nombre de la estrella más brillante, Arneb; mientras
que otras tres estrellas tienen nombres que significan "el loco", "el amarrado", "el
engañador". Todas estas palabras son características del yo inferior perseguido eternamente
por el yo superior; el alma humana perseguida por el Sabueso del Cielo.
Cuando miramos los cielos estrellados en la noche y ubicamos a Sirio, la Estrella Perro,
la historia de nuestro pasado, presente y futuro está dramáticamente representada. Tenemos
la historia de nuestro pasado en Lepus, la Liebre, de pies veloces, engañada, loca, amarrada
a la rueda de la vida, identificada con el aspecto materia, y siempre la enemiga de "El
Príncipe que Viene". En el Can Menor, tenemos la historia del aspirante, de nuestra suerte
presente. Morando dentro nuestro está el gobernante interior, la divinidad oculta, el
redentor. Nosotros salimos victoriosos y a triunfar, pero tenemos que hacerlo como el
discípulo agobiado, soportando por otros y sirviendo. En el Can Mayor tenemos
representado nuestro futuro y una consumación, gloriosa más allá de toda presente
realización. Si todas las religiones y escrituras del mundo se perdieran y no nos quedara
nada excepto los cielos estrellados, con la historia del zodíaco y el significado de los
nombres de las diversas estrellas que se encuentran en las diferentes constelaciones,
podríamos seguir las huellas de la historia del hombre, recobrar el conocimiento de nuestra
meta y aprender el modo de su realización.
La Lección del Trabajo
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El total de esta historia significa realmente la lección que es la primera que todos los
aspirantes tienen que dominar, y la que es imposible aprender, hasta que se haya pasado por
las pruebas en Aries y en Tauro. Entonces, en el plano físico, en el campo del cerebro y en
su estado de conciencia despierta, el discípulo tiene que registrar contactos con el alma y
reconocer sus cualidades. El no debe ser más el místico visionario, sino que debe agregar a
la realización mística el conocimiento oculto de la realidad. Esto es olvidado a menudo por
los aspirantes. Ellos descansan contentos con la aspiración, con la visión de la meta
celestial. Han forjado en el crisol de la vida, un equipaje que se caracteriza por las
sinceridad, el buen deseo, el carácter agradable, y son conscientes de la pureza del motivo,
buena voluntad para cumplir los requerimientos, y la satisfacción de que ellos han
alcanzado un cierto estado de desarrollo que los autoriza a seguir. Pero una cosa falta aún:
no tienen lo que podría llamarse “la técnica de la presencia"; no tienen privilegio y
prerrogativa para poseer. Ellos creen en la realidad del alma, en la posibilidad de la
perfección, en el sendero que debe ser hollado; pero la creencia no ha sido todavía
trasmutada en conocimiento del reino espiritual. ¡Y no saben cómo lograr su meta! Por lo
tanto, como lo hizo Hércules, emprenden la quíntuple búsqueda.
La primera etapa de la búsqueda está llena de estímulo para ellos, habiendo sido capaces
de reconocer el acontecimiento. Como Hércules, se encuentran con Nereo, el símbolo del
yo superior, y más tarde en la historia del discípulo, él es el símbolo del Maestro que
enseña. Una vez puestos en contacto, especialmente en las primitivas etapas de la búsqueda,
el yo superior se manifestará como un destello de iluminación y ¡he aquí! ha desaparecido;
como una repentina comprensión de la verdad, tan elusiva, huidiza, que al principio el
discípulo no puede asirla; como una sugerencia que se deja caer en el estado consciente en
momentos de una concentrada atención, cuando la mente se mantiene firme y las
emociones temporalmente cesan de controlar.
En el caso de un discípulo más avanzado que ha establecido contacto con su alma y que,
por consiguiente, se puede suponer que está listo para recibir instrucción de uno de los
grandes Maestros de la Raza, se encontrará que el Maestro trabaja exactamente como lo
hizo Nereo. No se puede entrar siempre en contacto con Él, y sólo ocasionalmente el
discípulo entra en comunicación con Él. Cuando lo hace, no necesita esperar felicitaciones
por su magnífico progreso, ni encontrará una cuidadosa explicación de su problema, ni el
prolijo diseño del trabajo que deberá hacer. El Maestro dará una sugerencia y desaparecerá.
Hará una insinuación y no dirá más. Corresponde al discípulo actuar lo mejor que pueda y
llevar hasta el fin la sugerencia, la cual él deberá juzgar si es sabia.
Muchos ocultistas bien intencionados lo conducirían a uno a creer que los Maestros de
Sabiduría se toman un interés personal con ellos, que los sobrecargados Guías de la Raza,
no tienen mejor ocupación que decirles personalmente cómo vivir, cómo resolver sus
problemas y cómo, minuciosamente, guiar sus empresas. Me gustaría aquí registrar mi
protesta contra cualquier intento de rebajar el trabajo de los Grandes. Las razones por las
cuales Nereo, el Maestro, es elusivo y no da sino un destello de pensamiento o de
momentánea atención al aspirante, son dos:
Primero, el aspirante individual no es de interés personal para el Maestro hasta que ha
llegado el punto en su evolución en que está en tan estrecha relación con su alma, que llega
a ser un servidor magnético en el mundo. Entonces, y sólo entonces, le será beneficioso al
Maestro enviarle un pensamiento, y darle una sugerencia. Entonces, a medida que esas
sugerencias son seguidas, Él puede darle más, pero, y éste es el punto que debe ser
43
enfatizado, sólo en conexión con el trabajo que debe hacer en el campo del servicio del
mundo. Los aspirantes necesitan recordar que ellos llegan a ser maestros sólo dominando, y
que se nos enseña a ser maestros y se nos lleva a la posición de miembro en el grupo de
servidores del mundo, a través de los esfuerzos de nuestra propia alma. Esa alma es un
divino hijo de Dios, omnisciente y omnipotente. A medida que el gemelo inmortal aumenta
en poder y esplendor el hermano mortal disminuye.
Segundo, los cuerpos físicos de los aspirantes no están en condición de soportar la
elevada vibración de aquél que se ha realizado. El cuerpo sería destrozado y el cerebro sería
sometido a demasiado esfuerzo, si uno de los Maestros hiciera constante contacto con un
discípulo, antes de que él hubiera aún aprendido a conocer a Nereo como el símbolo de su
propio yo superior. Cuando por nuestros propios esfuerzos estemos empezando a vivir
como almas, y cuando por nuestro propio autoiniciado empeño estemos aprendiendo a
servir y a ser canales de energía espiritual, entonces conoceremos a Nereo más
íntimamente; y entonces, casi inevitablemente, nuestro conocimiento del trabajo que los
Grandes tienen que hacer, será tan vital y tan real, que renunciaremos a nuestro propio
deseo por el contacto y buscaremos sólo levantar la carga que ellos llevan.
Al principio de su búsqueda, Hércules se encontró con Nereo; pero no se sintió
impresionado y por lo tanto se extravió por otras partes, buscando furiosamente satisfacer
su aspiración. Al fin de su búsqueda él se encuentra con Atlas, soportando la carga del
mundo, y se siente tan impresionado con el peso de esa responsabilidad y la carga que
Atlas, el gran Maestro, está llevando, que olvida todo acerca de la meta y su búsqueda de
las manzanas de oro, y se esfuerza por levantar la carga de los hombros de Atlas. Cuando
los aspirantes en el campo religioso y en la iglesia, en el campo teosófico, en el campo de
los rosacruces, y en los muchos grupos en los cuales ellos gravitan, hayan aprendido a
olvidarse de ellos mismos para servir, y a perder de vista su egoísmo espiritual ayudando a
la humanidad, habrá una más rápida reunión de los iniciados a través del portal en el
Sendero que conduce de la oscuridad hacia la Luz, y de lo ilusorio a lo Real. Uno de los
Grandes ha dicho que "hay personas que, sin tener nunca ningún signo externo de egoísmo,
son intensamente egoístas en su interna aspiración espiritual". (p. 360, The Mahatma
Letters to A. P. Sinnett). Y más tarde ofrecen ante nosotros un estupendo ideal que hace un
corte en la raíz del egoísmo espiritual: "Si en nuestra visión de las más altas aspiraciones
por el bienestar de la humanidad, éstas se manchan con egoísmo, en la mente del filántropo,
acecha la sombra del deseo por el propio beneficio...”.
Hércules, el discípulo, ha conocido el toque del yo superior, pero no lo conocía lo
suficiente para permanecer con Nereo. Por lo tanto, se volvió al sur, o de regreso al mundo.
Él ha tenido su momento supremo, cuando trascendió el estado consciente de su cerebro y
platicó con su alma. Pero esto no dura, y se abandona nuevamente al estado de conciencia
del cerebro y entra en otra experiencia. Tiene que luchar con Anteo, la serpiente (o
gigante). Pero, esta vez, es la serpiente del espejismo astral y no principalmente la serpiente
del deseo. Es con los hechizos del psiquismo inferior que él tiene que luchar, y éstos
parecen, en las primeras etapas, atraen inevitablemente el interés de los aspirantes.
Cualquier maestro que haya trabajado con aquéllos que están buscando el Camino, conoce
el hechizo bajo el cual ellos pueden caer tan fácilmente. Según el temperamento del
aspirante así será el hechizo. Algunos se desvían por los fenómenos espiritistas. En el
esfuerzo para penetrar el velo, se sienten absorbidos por el lado inferior del espiritismo y
pasan mucho tiempo en la sala de sesiones, estudiando una y otra vez los mismos viejos
fenómenos de materialización, comunicación con los espíritus y manifestaciones, no hago
44
aquí referencias a las verdaderas investigaciones científicas de aquellos que ahondan en su
indagación, y que están dotados para hacer esto. Me refiero a la participación del ignorante
en ciertos tipos de trabajo en la sala de sesiones. Esto intriga al hombre y a la mujer
comunes y los pone a merced del igualmente ignorante medium o del charlatán, pues ellos
no están equipados para verificar de ninguna manera lo que ven y oyen.
La serpiente puede tomar la forma del aspecto más común de los fenómenos psíquicos.
El aspirante se interesa en la escritura automática, o aprende a sentarse y escuchar "voces",
se vuelve astralmente clarividente y clariaudiente, se une a la confusión del plano psíquico,
y así cae dentro de las trampas y peligros latentes del astralismo. Se vuelve negativo,
porque está todo el tiempo tratando de oir o ver lo que no es físico. Porque nosotros
compartimos con los gatos y los perros la capacidad de ser clarividentes y clariaudientes, a
su debido tiempo seguramente veremos y oiremos, si no en realidad, al menos a través del
poder de esa facultad creadora que todos poseemos, la imaginación creadora. Pero en una
forma y otra, el aspirante que ha dejado a Nereo, se encontrará con la serpiente y tendrá que
luchar con ella. Como el mito lo expresa, por un largo tiempo Hércules no pudo vencer,
pero cuando levantó a la serpiente en el aire triunfó.
Hay gran verdad debajo de este simbolismo. El aire ha sido siempre mirado como el
símbolo del elemento relacionado con el plano de Cristo, llamado en la terminología
teosófica y en el oriente, el plano búdico. El plano astral es el reflejo distorsionado del
plano búdico, y sólo cuando elevemos el espejismo dentro de la clara luz del alma de
Cristo, veremos la verdad como es, y nos volveremos invencibles. Solemnemente, yo me
esforzaría por convencer a todos los aspirantes, a renunciar a todo interés en los fenómenos
psíquicos, y a excluir tan firmemente como puedan el plano astral, hasta que hayan
desarrollado el poder de ser intuitivos, y de interpretar sus intuiciones por medio de una
mente bien desarrollada, bien provista y bien entrenada.
La próxima etapa de la búsqueda de Hércules es igualmente aplicable a la humanidad en
conjunto. El cayó en las garras de Busiris, que pretendía ser un gran maestro. Por un largo
período de tiempo Hércules fue mantenido en cautiverio. El mundo hoy en día está lleno de
maestros, y, como Busiris, ellos basan su enseñanza en portentosas pretensiones; afirman
que son iniciados, que son los custodios de la verdad, y que tienen un camino seguro y
cierto de desarrollo que debe, inevitablemente, capacitar al aspirante para realizarse. Ellos
sostienen su posición con promesas; crean la atmósfera para una fuerte relación de la
personalidad, y utilizando la sinceridad y la aspiración del buscador tras la verdad, reúnen a
su alrededor grupos de hombres y mujeres que inocente y sinceramente creen en la verdad
de lo que ellos pretenden, y los atan al altar del sacrificio por un mayor o menor período de
tiempo. El verdadero iniciado es conocido por su vida y actos, está demasiado ocupado
sirviendo a la raza, para perder el tiempo en interesar a la gente sobre sí mismo, y no puede
hacer promesas más allá que decir a cada aspirante: "Éstas son las reglas antiguas, éste es el
camino que todos los santos y Maestros de Sabiduría han recorrido, ésta es la disciplina a la
cual deben sujetarse, y si sólo tratan de resistir y tener paciencia, la meta seguramente será
alcanzada".
Pero Hércules se liberó, como lo hacen todos los buscadores sinceros; y habiendo
escapado del mundo psíquico y pseudo-espiritual empezó a servir. Primero se liberó a sí
mismo bajo el símbolo de Prometeo, el que significa Dios encarnado, liberándolo de la
tortura de los buitres de lo antiguo. El plexo solar, el estómago y el hígado son
exteriorizaciones, si puedo expresarlo así, de la naturaleza del deseo, y Hércules se liberó a
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sí mismo de los buitres del deseo, que por largo tiempo lo habían torturado. Dejó de ser
egoísta, y de buscar su propia satisfacción. Había tenido dos amargas lecciones en este
signo y por este ciclo en particular estaba relativamente libre. Prometeo, el Dios interior,
podría adelantarse al servicio del mundo y levantar la carga de Atlas.
Después del sacrificio viene la recompensa, y Hércules recibió su gran sorpresa después
de liberar a Prometeo y Atlas. Habiendo abandonado su búsqueda para ayudar al mundo,
Atlas fue en su lugar al jardín y le trajo las manzanas de oro, poniéndole en contacto con las
tres hermosas doncellas, los tres aspectos del alma.
Al principio de su trabajo él se pone en contacto con su alma como Nereo; al final de su
trabajo, habiendo superado muchos espejismos logra una visión grandemente acrecentada
de su alma y la ve en sus tres aspectos, cada uno, conteniendo en sí, la potencia de los tres
principios de la divinidad. Eglé simboliza la gloria de la vida y el esplendor del sol
poniente, la magnificencia de la manifestación en el plano físico. Ella le da una manzana a
Hércules, diciendo, "El camino hacia nosotros es, siempre, a través de actos de amor".
Erythena cuida la puerta, el alma, que está siempre abierta por Amor-Sabiduría, y le da a
Hércules una manzana marcada con la palabra dorada Servicio. Hesperis, la estrella
vespertina, la estrella de la iniciación, representa la Voluntad. Ella le dice a Hércules,
"Recorre el Camino". Cuerpo, alma y espíritu; Inteligencia, Amor y Voluntad, avistados y
contactados por el aspirante desinteresado a través del Servicio.
Trabajo 4
La Captura de la Gama o Cierva
Parte 1
Cáncer (21 junio - 21 julio)
El Mito
El Gran Presidente, Quien se sienta en la Cámara del Concilio del Señor, habló al
Maestro que permanecía a su lado: "¿Dónde está el hijo del hombre que es el hijo de Dios?
¿Cómo se comporta? ¿Cómo es puesto a prueba y con qué servicio está ahora
comprometido?”.
El Maestro dijo, echando una mirada sobre el hijo del hombre que es el hijo de
Dios: "Con nada en este momento, ¡Oh, Gran Presidente! La tercera gran prueba
proveyó mucho sustento aleccionador a un principiante como él, ahora medita y
reflexiona".
“Proporciona una prueba que evoque su elección más sabia. Envíalo a trabajar en un
campo en el cual él deba decidir qué voz, de todas las muchas voces, despertará la
obediencia de su corazón. Provee asimismo una prueba de gran simplicidad en el
plano exterior, y además una prueba que despierte, en el lado interior de la vida, la
46
plenitud de su sabiduría y la rectitud de su poder de elección. Que proceda con la
cuarta prueba”.
* * *
Delante del cuarto gran Portal permanecía Hércules; un hijo del hombre y, no obstante
un hijo de Dios. Al principio había profundo silencio. Él no pronunció palabra ni emitió
ningún sonido. Más allá del Portal el paisaje se extendía en contornos despejados, y en el
horizonte lejano se levantaba el templo del Señor, el santuario del Dios-Sol, las murallas
almenadas fulgurantes. Sobre una colina cercana estaba parado un esbelto cervatillo. Y
Hércules, que es un hijo de hombre y no obstante un hijo de Dios, miró y escuchó y,
escuchando, oyó una voz. La voz salía de ese brillante círculo de la luna que es el hogar de
Arternisa. Y Artemisa, el hada, habló palabras de advertencia al hijo del hombre.
"La cierva es mía, por lo tanto, no la toques", dijo ella. "Durante eras yo la alimenté y la
cuidé cuando joven. La cierva es mía y mía debe permanecer".
Entonces, surgió Diana, la cazadora de los cielos, la hija del sol. Saltando hacia la cierva
con sus pies calzados con sandalias, ella también reclamó la posesión.
"No es así", dijo Artemisa, la más hermosa doncella: "La cierva es mía y mía debe
permanecer. Demasiado joven hasta hoy, ahora puede ser útil. La cierva de astas de oro es
mía, no tuya, y mía permanecerá".
Hércules de pie entre los pilares del Portal, escuchó y oyó la querella y mucho se
asombraba mientras las dos doncellas disputaban por la posesión de la cierva.
Otra voz llegó a su oído, y con dominante acento dijo: "La cierva no pertenece a ninguna
doncella, ¡oh, Hércules!, sino al Dios cuyo santuario tú ves en aquel monte distante. Vé y
rescátala y llévala a la seguridad del santuario y déjala allí. Una cosa simple de hacer, ¡oh,
hijo del hombre!, pero (y medita bien mis palabras) siendo un hijo de Dios, tú puedes así
buscar y coger la cierva. Vé".
A través del cuarto Portal salió Hércules, dejando detrás los muchos dones recibidos para
que no lo molestaran en la veloz persecución que tenía por delante. Y desde cierta distancia
las pendencieras doncellas observaban. Artemisa, el hada, inclinándose desde la luna y
Diana, hermosa cazadora de los bosques de Dios, seguían los movimientos de la cierva y,
cuando la causa esperada surgía, cada una de ellas engañaba a Hércules, buscando frustrar
sus esfuerzos. Él perseguía a la cierva de un punto a otro y cada una de ellas con sutileza le
engañaba. Y esto hicieron una y otra vez.
Así, por espacio de todo un año, el hijo del hombre que es un hijo de Dios, siguió a la
cierva de lugar en lugar, atrapando ligeros reflejos de su forma, sólo para encontrar que en
la espesura de los bosques profundos la había perdido. De colina en colina y de bosque en
bosque, la persiguió hasta muy cerca de un tranquilo estanque donde, de cuerpo entero,
sobre la hierba no hollada, la vio durmiendo, cansada de su carrera.
Con paso silencioso, extendida mano y ojo inmutable, él disparó una flecha hacia la
gama y la hirió en su pata. Estimulando toda la voluntad de la que estaba poseído, se acercó
más, y no obstante la cierva no se movió. Así se adelantó más cerca, y ciñó a la cierva en
47
sus brazos, cerca de su corazón. Y Artemisa y la bella Diana eran espectadoras.
"La búsqueda ha terminado", cantó en voz alta. "Dentro de la más espesa oscuridad fui
conducido, y no encontré a la cierva. Dentro de los profundamente oscuros bosques sorteé
mi camino, pero no encontré a la gama; y sobre las llanuras monótonas y las soledades
áridas y los desiertos salvajes, me esforcé hacia la gama, sin embargo, no la encontré. A
cada sitio que llegaba, las doncellas desviaban mis pasos, pero aún persistí y ¡ahora la
cierva es mía! ¡la cierva es mía!
"Eso no es verdad, oh, Hércules!, llegó a sus oídos la voz de uno que permanece cerca
del Gran Presidente dentro de la Cámara del Concilio del Señor. "La gama no pertenece, a
un hijo del hombre aún cuando sea un hijo de Dios. Lleva la gama a aquel santuario
distante, donde moran los hijos de Dios y déjala allí con ellos".
"¿Por qué así, oh, sabio Maestro? La gama es mía, mía por la larga búsqueda y el largo
viaje, y mía asimismo porque yo la sostengo cerca de mi corazón".
"¿Y no eres tú un hijo de Dios, aunque un hijo de hombre? ¿Y no es el santuario también
tu morada? ¿Y no compartes tú la vida de todos los que moran allí dentro? Lleva al
santuario de Dios la gama sagrada, y déjala allí, oh, hijo Je Dios".
* * *
Entonces Hércules cargó la gama hasta el sagrado santuario de Micenas llevándola hasta
el centro del lugar sagrado y allí la dejó. Y cuando la colocaba delante del Señor, reparó en
la herida de su pata, producida por una flecha del arco que él había tendido y usado. La
gama era suya por derecho de la búsqueda. La gama era suya por derecho de la destreza y la
proeza de su brazo. "La cierva es, por lo tanto, doblemente mía”, dijo él.
Pero Artemisa, situándose dentro del atrio de ese lugar muy sagrado, oyó su fuerte grito
de victoria y dijo: "No es así. La gama es mía y siempre ha sido mía. Yo vi su forma
reflejada en el agua; oí sus pasos sobre los caminos de la tierra; sé que la gama es mía, pues
toda forma es mía".
El Dios Sol habló desde el lugar sagrado. "La gama es mía, no tuya ¡Oh, Artemisa! Su
espíritu permanece conmigo desde toda la eternidad, aquí en el centro del sagrado
santuario. Tú no pueden entrar aquí ¡oh, Artemisa! y sabes que yo digo la verdad. Diana,
esa hada cazadora del Señor, puede entrar por un momento y decirte lo que vea".
Por un breve momento entró al santuario la cazadora del Señor y vio la forma de lo que
era la gama, yaciendo delante del altar, en apariencia muerta. Y con pena dijo: "Pero si tu
espíritu descansa contigo ¡oh, gran Apolo, noble hijo de Dios!, entonces conozco que la
cierva está muerta. La cierva está muerta por causa del hombre que es un hijo de hombre,
aún cuando es un hijo de Dios. ¿Por qué puede él entrar al santuario y nosotras debemos
esperar a la gama aquí afuera?”.
"Porque él sostuvo a la gama en sus brazos, cerca de su corazón, y en el lugar sagrado la
gama encuentra descanso, y también el hombre. Todos los hombres son míos. La gama es
asimismo mía, no tuya. No del hombre, sino mía".
48
* * *
Y Hércules, volviendo de la prueba, pasó nuevamente a través del Portal y encontró su
camino, de regreso al Maestro de su vida.
"He cumplido la tarea señalada por el Gran Presidente. Fue simple, excepto por la
cantidad de tiempo y la cautela de la búsqueda. Yo no escuché a aquellos que hacían su
reclamo, ni vacilé en el camino. La gama está en el lugar sagrado, cerca del corazón de
Dios y asimismo, en la hora de la necesidad, también cerca de mi corazón".
"Ve a mirar nuevamente ¡Oh, Hércules!, hijo mío, entre los pilares del Portal". Y
Hércules obedeció. Más allá del Portal, el paisaje se extendía en claros contornos y en el
horizonte lejano se erguía el templo del Señor, el santuario del Dios-Sol, con brillantes
murallas almenadas, mientras que en una colina cercana se erguía un esbelto cervatillo.
"¿Ejecuté la prueba, oh, sabio Maestro? El cervatillo está de nuevo sobre la colina donde
antes lo vi parado".
Y desde la Cámara del Concilio del Señor, donde se sienta el Gran Presidente, llegó una
voz: "Muchas y todavía muchas veces deben todos los hijos de los hombres, que son los
hijos de Dios, buscar al cervatillo de la cornamenta de oro y llevarlo al lugar sagrado;
muchas y todavía muchas veces".
Entonces dijo el Maestro al hijo del hombre que es un hijo de Dios: "El cuarto trabajo ha
terminado, y por la naturaleza de la prueba y por la naturaleza de la gama, la búsqueda debe
ser frecuente. No olvides esto, sino que reflexiona acerca de la lección aprendida".
El tibetano
Síntesis de los Signos
Cáncer es el último de los que podríamos llamar los cuatro signos preparatorios, si
estamos considerando la involución del alma en la materia, o la evolución del
aspirante a medida que se esfuerza por pasar del reino humano al espiritual. Estando
equipado con la facultad de la mente, en Aries, y con el deseo, en Tauro, y habiendo
llegado a la realización de su dualidad esencial en Géminis, el ser humano
encarnado entra, a través del nacimiento en Cáncer, dentro del reino humano.
Cáncer es un signo de masa, y las influencias que emite son apoyadas por muchos
esoteristas para dar lugar a la formación de la familia humana, de la raza, de la nación y de
la unidad familiar. En lo que al aspirante concierne, la historia es algo diferente, pues en
estos cuatros signos, él prepara su equipo y aprende a utilizarlo. En Aries se aferra con
fuerza a su mente y busca inclinarla a su necesidad, aprendiendo el control mental. En
Tauro, “la madre de la iluminación", recibe su primer destello de esa luz espiritual que
crecerá cada vez más brillante a medida que se acerca a su meta. En Géminis, no sólo
aprecia los dos aspectos de su naturaleza, sino que el aspecto inmortal empieza a
acrecentarse a expensas del mortal.
Ahora, en Cáncer, logra su primer contacto con ese sentimiento más universal, que es el
49
aspecto superior de la conciencia de la masa. Equipado, por consiguiente, con una mente
controlada, una capacidad de registrar la iluminación, una capacidad para hacer contacto
con su aspecto inmortal y para reconocer intuitivamente el reino del espíritu, está listo
ahora para el trabajo mayor.
En los cuatro signos siguientes, a los que podríamos considerar como los signos de la
lucha del plano físico por la realización, hemos pintado para nosotros la tremenda batalla
por medio de la cual el individuo autoconsciente, emergiendo de la masa en Cáncer, se
conoce a sí mismo como siendo el individuo en Leo, el Cristo potencial en Virgo, el
aspirante esforzándose para equilibrar los pares de opuestos en Libra, y el que vence a la
ilusión en Escorpio. Estos son los cuatro signos de crisis y de estupendo esfuerzo. En ella
toda la iluminación, la intuición, y el poder del alma del cual Hércules, el aspirante, es
capaz, son utilizados al extremo. Estos tienen su reflejo también en el arco involutivo, y se
puede trazar una secuencia similar de desarrollo. El alma logra individualidad en Leo, se
vuelve la que alimenta las ideas y las capacidades potenciales en Virgo, oscila
violentamente de un extremo al otro en Libra, y está sujeta al efecto disciplinante del
mundo de la ilusión y la forma en Escorpio.
En los últimos cuatro signos, tenemos los signos de la realización. El aspirante ha
trabajado en el mundo del espejismo y de la forma y en su conciencia está libre de sus
limitaciones. Ahora él puede ser el arquero en Sagitario, yendo directamente a su meta;
ahora puede ser la cabra en Capricornio, escalando el monte de la iniciación; ahora puede
ser el trabajador del mundo en Acuario, y el salvador del mundo en Piscis. Así, puede
resumir en sí mismo todos los beneficios del período preparatorio y de las batallas
ferozmente luchadas en los cuatro signos de enérgica actividad; y en estos cuatro signos
finales demostrar los beneficios logrados y los poderes desarrollados.
Esta breve recapitulación de los signos, según afectan a Hércules, servirá para dar alguna
idea de la magnífica síntesis del cuadro, y de la constante progresión, y del desarrollo
controlado de las distintas fuerzas que juegan su parte sutil, en realizar los cambios en la
vida del hombre.
Tres palabras resumen el objetivo autoconsciente o el aspecto conciencia del
evolucionado ser humano: instinto, intelecto, intuición. El signo que ahora estamos
estudiando es predominantemente el signo del instinto; pero la sublimación del instinto es
la intuición. En la misma forma, así como la materia tiene que ser elevada al cielo, así el
instinto tiene que ser igualmente elevado, y cuando ha sido así trascendido y transmutado,
se manifiesta como intuición (simbolizada por la gama). El estado intermedio es el del
intelecto. La gran necesidad de Hércules ahora es desarrollar su intuición y familiarizarse
con ese reconocimiento instantáneo de la verdad y de la realidad que es la alta prerrogativa
y potente factor en la vida de un liberado hijo de Dios.
Significado de la Historia
Euristeo, por consiguiente, envió a Hércules a capturar la gama o cierva Cerinita de los
cuernos de oro. La palabra "cierva" viene de una antigua palabra gótica que significa "el
que debe ser capturado", en otras palabras, lo que es elusivo y difícil de aprisionar. Esa
gama era sagrada para Artemisa, la diosa de la luna; pero Diana, la cazadora de los cielos,
la hija del sol, también la pretendía y hubo una querella sobre la pertenencia. Hércules
aceptó el encargo de Euristeo y se equipó para capturar la dócil cierva. Estuvo todo un año
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persiguiéndola, yendo de un bosque a otro, apenas avistándola y volviéndola a perder. Pasó
un mes tras otro, y nunca pudo apresarla y retenerla. Finalmente el éxito coronó su
esfuerzos y él capturó a la gama, la echó sobre sus hombros, "la sostuvo cerca de su
corazón", y la llevó al sagrado templo de Micenas, donde la colocó frente al altar, en el
lugar sagrado. Entonces retrocedió, complacido de su triunfo.
Esta es una de las historias más cortas pero, aunque se nos dice muy poco, este trabajo,
cuando se lo considera reflexivamente, es de un profundo y destacado interés y la lección
que contiene es de profundo sentido. No hay triunfo para el aspirante hasta que no ha
transmutado el instinto en intuición, ni hay correcto uso del intelecto hasta que la intuición
es puesta en juego, interpretando y extendiendo el intelecto y aportando la realización.
Entonces el instinto se subordina a ambos.
Trabajo 4
La Captura de la Gama o Cierva
Parte 2
Cáncer (21 junio - 21 julio)
Cualidades del Signo
Cáncer es llamado el Cangrejo y los griegos nos dicen que fue el cangrejo quien fue
enviado por Hera a morder el pie de Hércules (de nuevo nos encontramos con este
símbolo en el vulnerable "talón de Aquiles"). Esta es una interesante forma de
expresar los riesgos del proceso de la encarnación y de ilustrar los obstáculos que
acosan al alma mientras ella viaja a lo largo del sendero de la evolución. Simboliza
las limitaciones de toda encarnación física, pues Cáncer es una de las dos grandes
puertas; siendo una la puerta hacia la vida de la forma, y la otra hacia la vida
espiritual; abriendo uno la puerta hacia la forma masa de la familia humana, y el
otro hacia el estado universal de conocimiento que es el reino del espíritu. Uno
marca el comienzo de la experiencia humana en el plano físico, el otro marca su
clímax. Uno significa potencialidad y el otro consumación.
Se nos dice que Cristo dio a San Pedro las llaves del cielo y de la tierra; él le dio, por lo
tanto, las llaves de esta dos puertas. Nosotros leemos:
"Jesús da a Pedro... las llaves de las dos puertas principales del zodíaco, que son los
dos puntos solsticiales, los signos zodiacales Cáncer y Capricornio, llamados las
puertas del sol. A través de Cáncer, o 'la puerta del hombre', el alma desciende sobre
la tierra (para unirse con el cuerpo), que es su muerte espiritual. A través de
Capricornio, la 'puerta de los dioses' ella vuelve a ascender al cielo". (E. Valentía
Straiton, El Barco Celestial del Norte, Vol. II, pág. 206).
En el zodíaco de Denderah, el signo Cáncer está representado por un coleóptero, llamado
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en Egipto, el escarabajo. La palabra "escarabajo" significa "unigénito"; se halla por lo tanto,
por el nacimiento, dentro de la encarnación, o en relación al aspirante, por el nuevo
nacimiento. El mes de junio era llamado en el antiguo Egipto "meore”, que significa
asimismo “renacimiento", y así ambos, el signo y el nombre, sostienen firmemente ante
nosotros el pensamiento del apoderarse de la forma y del acceder a la encarnación física. En
un antiguo zodíaco de la India fechado alrededor del 400 A.C., el signo es representado
asimismo por un coleóptero.
Los chinos llamaban a este signo "el pájaro rojo”, pues el rojo es el símbolo del deseo, y
el pájaro es el símbolo de esa proyección hacia la encarnación y de su aparición en el
tiempo y el espacio. El pájaro aparece bastante frecuentemente en el zodíaco y en las
antiguas historias mitológicas; Hamsa, el pájaro de la tradición hindú, "el pájaro fuera del
tiempo y del espacio", permanece igualmente para la manifestación de Dios y el hombre.
Desde la oscuridad, el pájaro cruza como un relámpago y vuela a través del horizonte en
la luz del día, desapareciendo nuevamente dentro de la oscuridad. Nuestra palabra "ganso",
viene de la misma raíz sánscrita, a través de los islandeses, y cuando nosotros decimos,
“que ganso eres", estamos haciendo realmente una afirmación de lo más esotérica; le
estamos diciendo a otro ser humano: "Eres el pájaro fuera del tiempo y del espacio, eres el
alma que toma forma; ¡eres Dios encarnado!".
El cangrejo vive mitad en la tierra y mitad en el agua. Es, por lo tanto, el signo del alma
morando en el cuerpo físico, pero viviendo predominantemente en el agua, que es el
símbolo de la naturaleza emocional, sensible.
Exotéricamente, Cáncer está gobernado por la luna, que es siempre la madre de la forma,
controlando las aguas y las mareas. Por consiguiente, en este signo la forma es dominante,
y constituye un obstáculo. El cangrejo construye su casa o caparazón y la lleva sobre su
espalda, y la gente nacida en este signo es siempre consciente de lo que ha construido; esas
personas son por lo general demasiado sensibles, demasiado emocionales, buscando siempre
esconderse. El nativo de Cáncer es tan sensible que es difícil de tratar y tan elusivo y a
veces tan indefinido, que es difícil comprenderlo o restringirlo.
La Cruz Cardinal
Cáncer es uno de los brazos de la cruz cardinal. Un brazo es Aries, el signo del principio,
el comienzo, de la vida subjetiva, del estado prenatal o involución, y del primer paso, ya sea
hacia la toma de forma, o hacia la liberación espiritual. Un tercer brazo de la cruz es Libra,
la balanza, la elección entre; el comienzo del caminar por el "sendero angosto como el filo
de la navaja" al que Buda tan frecuentemente se refiere. Capricornio, el cuarto brazo, es
asimismo nacimiento, el nacimiento del salvador del mundo, nacimiento dentro del reino
espiritual, nacimiento fuera del mundo de la materia dentro del mundo del ser. Involución,
encarnación, expresión, inspiración, son las cuatro palabras que expresan la historia de la
cruz cardinal en los cielos (la cruz del iniciado).
Las Estrellas
No hay estrellas brillantes en Cáncer, ni estrella descollante o reluciente, porque Cáncer
es un signo de ocultación, de retiro detrás de lo que ha sido construido. No es una
constelación llamativa. Es interesante observar que no hay una palabra hebrea para
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"cangrejo". Este era considerado como impuro y no se, lo mencionaba. Así es considerada
la forma material desde el punto de vista del espíritu, y los esoteristas nos dicen que el
cuerpo físico no es un principio. (La sustitución del escarabajo sagrado egipcio por el
cangrejo parece un reconocimiento de la cualidad de Cáncer en sus aspectos superiores,
cuando el nativo es un aspirante o discípulo, pues nosotros transitamos muchas veces
alrededor del zodíaco).
Hay ochenta y tres estrellas en este signo, la más brillante de la cuales es de tercera
magnitud, y en el mismo centro de la constelación hay un racimo de estrellas: Praesepe, el
pesebre, llamada por los astrónomos modernos, “la colmena". Este es un maravilloso
símbolo de la organización colectiva de la familia humana, y es una de las razones por la
cual éste es siempre considerado como un signo de la masa. En la masa, el instinto
gobierna; por consiguiente, Cáncer es el signo del instinto, de la vida del rebaño, de la
reacción de la masa. Representa la mente subconsciente, el instinto hereditario, y la
imaginación colectiva. Se sostiene individualmente, para la totalidad de la vida y el
conocimiento de las células en el cuerpo, y de esa vida instintiva, colectiva, que es
grandemente subconsciente en el hombre, pero la que siempre influencia su cuerpo físico y,
subjetivamente, su mente inferior y su ser emocional. El no evolucionado nativo de Cáncer
está inmerso en la masa; él es una parte inconsciente del gran todo, y en eso yace el
problema; pues la persona término medio de Cáncer, así como el aspirante que está
realizando el trabajo de este signo, está sujeta al impulso de elevarse por encima de la masa
a la cual está asida por su instinto, y a desarrollar en cambio la intuición, la que así la
capacitará para elevarse. Este signo es llamado a veces “el ataúd”, por los hebreos, porque
indica falta de identidad, mientras que los primitivos cristianos lo llamaban "el sepulcro de
Lázaro", el cual fue revivido de la muerte. En estas palabras "ataúd", "sepulcro”,
"cangrejo", y en la referencia que a veces encontramos de Cáncer como de "la matriz”,
tenemos el pensamiento de la vida oculta, de una forma velada, de la potencialidad, y de esa
lucha con las circunstancias que eventualmente producirá, en Leo, el surgimiento del
individuo y, en Capricornio, el nacimiento de un salvador del mundo.
Definitivamente, por lo tanto, este signo retrata la lucha que prosigue en la vida del
aspirante para que el instinto pueda dar eventualmente, lugar a la intuición.
Compensación con Capricornio
Es interesante contrastar los dos signos, Cáncer y Capricornio, pues lo que está indicado
en Cáncer, es consumado en Capricornio. Cáncer representa el hogar, la madre. Es personal
y emocional, mientras que Capricornio representa el grupo en el que la unidad entra
conscientemente, y también "el padre de todo lo que es". Al portal de Cáncer se entra a
través del proceso de transferencia del estado animal de conocimiento, al humano; mientras
que al portal de Capricornio se entra a través de la iniciación. Uno es inevitable,
subconsciente y potencial; el otro es autoindicado, autoconsciente y poderoso. Cáncer
representa la forma de la masa, el alma del animal colectiva; Capricornio representa el
grupo, el alma universal.
Cáncer era llamado originariamente el mes de nacimiento de Jesús. Capricornio es, como
sabemos, el mes de nacimiento del Cristo, y el veinticinco de Diciembre ha sido celebrado a
través de los siglos el nacimiento del salvador del mundo; pero en los muy antiguos días, el
natalicio de los dioses del sol naciente era en Cáncer. Se nos dice:
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«El natalicio del niño Jesús, estando establecido arbitrariamente por los sacerdotes,
produce una seria discrepancia, ya que se nos dice que nació en un pesebre. El pesebre se
encuentra en el signo del solsticio de verano, la constelación de Cáncer, que era llamada la
puerta del sol, a través de la cual se le decía a las almas que descendieran desde su hogar
celestial a la tierra; exactamente como en el solsticio de invierno, en diciembre, se les decía
que regresaran a su hogar celeste o celestial, la constelación de Capricornio, la otra puerta
del sol. Capricornio era el signo del cual se decía que en él habían nacido los dioses del sol
en el solsticio de invierno y eran consagrados a los hijos de la luz".
(E. Valentía Straiton, The Celestial Ship of theNorth, Vol. II, Pág. 205).
Símbolos
El símbolo astrológico para el signo de Cáncer no tiene en absoluto relación con el
cangrejo. Está compuesto de dos colas de "asnos", y éstos asimismo vinculan la historia del
evangelio con la historia del pesebre. En relación con el nacimiento de Jesús aparecen dos
asnos; uno en el cual la Virgen cabalgó hacia Belén, previo al nacimiento, y el otro en el
cual ella cabalgó a Egipto, después del nacimiento. Cerca del signo de Cáncer hay dos
estrellas brillantes; una llamada Asellus Borealis, o el asno del norte, y la otra, Asellus
Australis, o el asno del sur. (Hay también una tercera vez, cuando Cristo cabalgó en
Jerusalén durante su breve momento de triunfo en el Domingo de Ramos sentado en las
ancas de un burro, un símbolo de paciencia y humildad, las joyas de la corona de la
grandeza). Por lo tanto, no desmerezcan a este símbolo.
Alguien ha usado las siguientes palabras para expresar la cadencia de Cáncer cuando
entró por primera vez: "Una triste vocecita subterránea, una melodía baja, capturada a
medias, semi-evasiva”.
Todavía no ha sido consumado el trabajo. Todo lo que se oye es la señal de un posible
logro. Todo lo que se encuentra es un profundo impulso interior y un descontento que se
vuelve gradualmente tan fuerte que saca a la luz al oculto, esforzado individuo, fuera de su
medio de estabilizada condición del mundo y lo hace el fervoroso aspirante que no conoce
descanso, que ha emergido fuera del agua y trepado constantemente hasta que se encuentra
en la cima del monte en Capricornio, el nacimiento, no la consumación del salvador del
mundo. "Cristo nació en Capricornio, cumplió la ley bajo Saturno, inició la era de
inteligente hermandad bajo Venus, y es el perfecto ejemplo del iniciado de Capricornio,
que se vuelve el servidor del mundo en Acuario; y el salvador del mundo en Piscis. Cáncer
admite al alma en el centro del mundo que llamamos humanidad. Capricornio admite al
alma en la participación consciente en la vida de este centro del mundo que llamamos la
Jerarquía.” (Astrología Esotérica).
Las Tres Constelaciones Simbólicas
Jesús es llamado a menudo el Buen Pastor, y ha sido representado muchas veces como el
pastor guiando sus ovejas. El pensamiento del rebaño ha sido estrechamente asociado con
Cristo en la mente de la gente. Conectadas con el signo de Cáncer hay tres constelaciones:
la Osa Mayor, la Osa Menor y Aros. Los corrientes nombres occidentales para las dos
primeras son Osa Mayor y Osa Menor, pero es uno de los misterios de la astronomía cómo
el nombre "osa" llegó a ser asociado con cualquiera de estos grupos de estrellas, pues en los
zodíacos caldeo, persa, hindú y egipcio no se encuentra ninguna osa. Los nombres más
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comúnmente usados son aquellos de “la majada", o “el rebaño de ovejas", y se encontrará
que un análisis de los nombres hebreo y árabe para las estrellas que están en estas
constelaciones, prueba el hecho de que los nombres antiguos significan "el rebaño menor",
“la majada”, “la oveja", y "el barco". En el capítulo treinta y cuatro de Ezequiel y en el
capítulo décimo de San Juan, es mucho lo que se refiere a estas constelaciones.
La Osa Menor es famosa porque la estrella más brillante en ella es la estrella polar, la
estrella del norte. En el simbolismo de estas dos constelaciones hemos tenido ante nosotros
el pensamiento de la masa o del grupo, que es la influencia significativa del trabajo hecho
en el signo de Cáncer, y en el simbolismo de la estrella del norte tenemos el pensamiento de
una estrella guía, una atracción magnética que guía al peregrino de vuelta al hogar. Muchos
esoteristas sostienen la creencia que la familia humana, el cuarto reino en la naturaleza,
vino a la existencia gradualmente durante los dos mil años, aproximadamente, cuando
nuestro sol estaba en Cáncer.
El pensamiento de una masa de animales, de límites determinados dentro de los cuales
estas ovejas o animales estaban confinados, y el pensamiento de un centro magnético de
atracción, están simbólicamente pintados para nosotros también en la tradición masónica.
En el planisferio egipcio de Kircher, Argos está representado por dos galeras (así como
nosotros tenemos dos rediles), cuyas proas están coronadas por cabezas de carneros, y la
popa, de una de ellas, termina en una cola de pez. Adviértase, por lo tanto, como aquí
hemos sostenido gráficamente frente a nosotros, la consumación en Capricornio, donde la
cabra trepa la cima de la montaña. Tenemos también la descripción gráfica de ese ciclo
mayor que incluye el progreso del alma desde Cáncer hasta Capricornio, pero que comienza
en Aries, el carnero, y termina en Piscis, los peces. Un concienzudo análisis del simbolismo
de los signos zodiacales, profundiza en uno la fuerte convicción de la eterna representación
de la verdad, y el constante mantenerse ante nuestros ojos, la historia de la evolución de la
materia dentro de la forma, del conocimiento, del espíritu y de la vida.
Argos se extiende en todo del camino desde Cáncer hasta Capricornio y es una de las
constelaciones más grandes. Tiene en ella sesenta y cuatro estrellas, de la cuales Canopus
es la más brillante. Su simbolismo, por consiguiente, abarca la vida del aspirante desde el
momento en que encarna hasta que ha alcanzado su meta. Usamos la palabra "barco"
bastante frecuentemente en un sentido simbólico, hablando del "barco del estado", del
"barco de la salvación” y comunicando siempre la idea de seguridad, de progreso, y del
logro de una salida, del hacer un viaje y de la conducción de una enorme multitud de
peregrinos en búsqueda de un tesoro de oro o de un nuevo y más libre hogar.
Los peregrinos están equipados con el instinto, y a medida que ellos pasan a través de
varias constelaciones abarcadas por este inmenso signo, ese instinto demuestra cómo el
intelecto en un ser humano a medida que desarrolla autoconciencia y emerge del puro
estado animal, hasta que llega el momento en que, habiendo avanzado alrededor del
zodíaco una y otra vez, el aspirante se encuentra nuevamente en Cáncer, enfrentado con el
problema de encontrar esa elusiva, sensible, y profundamente oculta, o escondida, intuición
espiritual que lo guiará en su ahora solitaria jornada; que el aspirante no está más
identificado con la masa y perdido en ella; él no es más una de las ovejas guardadas a salvo
en el redil; no es más uno del gran rebaño de emigrantes, sino que ha emergido de la masa y
empezado el solitario camino de todos los discípulos. Entonces camina el sendero de la
tribulación, del ensayo y la prueba, luchando por sí mismo como individuo, desde Leo
hasta Capricornio, hasta que llega el momento que, con la ayuda del instinto, el intelecto y
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la intuición, y conducido por el impulso de la vida de Cristo, se funde de nuevo con la masa
y se identifica con el grupo. Entonces se vuelve el servidor del mundo en Acuario y no
tiene sentido de separación.
La Lección del Trabajo
Hemos visto que la cierva o gama por la que se esforzaba Hércules, era sagrada para
Artemisa, la luna, pero era reclamada también por Diana, la cazadora de los cielos, y por
Apolo, el dios sol. Una de las cosas que olvidan a menudo los estudiantes de psicología y
aquellos que exploran la desarrollada conciencia del hombre, es el hecho de que no hay
pronunciadas distinciones entre los diversos aspectos de la naturaleza del hombre, sino que
todos son fases de una realidad. Las palabras instinto, intelecto e intuición, no son sino
aspectos diversos del conocimiento y de la respuesta al medio y al mundo en el cual se
encuentra el humano. El hombre es un animal y posee asimismo la cualidad del instinto y
de las respuestas instintivas a su ambiente. El instinto es la conciencia de la forma y de la
vida celular, el modo de conocimiento de la forma, y por consiguiente, Artemisa, la luna,
que gobierna sobre la forma, reclama la cierva sagrada. En su propio lugar, el instinto
animal es tan divino como esas otras cualidades que nosotros consideramos como más
estrictamente espirituales.
Pero el hombre es también un ser humano; él es racional; puede analizar, criticar, y posee
ese algo que llamamos la mente, y esa facultad de percepción y respuesta intelectual, que lo
diferencia del animal, la que le abre un nuevo campo de conocimiento, pero que es, no
obstante, simplemente una extensión de su instrumento de respuesta y el desarrollo del
instinto en intelecto. A través de uno, él se entera del mundo de los contactos físicos y de
las condiciones emocionales; a través del otro, se entera del mundo del pensamiento y de
las ideas, y así es un ser humano. Cuando ha alcanzado esa etapa de percepción inteligente
e instintiva, entonces "Euristeo" le indica que hay otro mundo al cual puede igualmente
conocer, pero que tiene su propio método de contacto y sus propios instrumentos de
respuesta.
Diana, la cazadora, reclamaba la gama, porque para ella la gama es el intelecto y el
hombre es el gran buscador, el gran cazador delante del Señor. Pero la gama tenía otra y
más elusiva forma, y a ésta, buscaba Hércules, el aspirante. Se nos dice que por un ciclo
vital, él buscó. No era la gama, el instinto, lo que él buscaba; no era la gama, el intelecto, lo
que era objeto de su búsqueda. Era algo más, y por esto empleó un ciclo de su vida
buscando. Finalmente, leemos, la capturó y la llevó al templo, donde fue reclamada por el
dios sol, quien reconoció en la gama la intuición espiritual, esa extensión de la conciencia,
ese altamente desarrollado sentido del conocimiento, que da al discípulo una visión de
nuevos campos de contacto y abre para él un nuevo mundo del ser. Se nos dice que la
batalla aún continúa entre Apolo, el dios sol, quien sabía que la gama era la intuición,
Diana, cazadora de los cielos, quien sabía que era el intelecto, y Artemisa, la luna, quien
pensaba que era solamente instinto. Ambas diosas pretendientes tienen una finalidad y el
problema de todos los discípulos es usar correctamente el instinto en su justo lugar, y en su
propia manera. Él debe aprender a usar el intelecto bajo la influencia de Diana, la cazadora,
hija del sol, y a través de él ponerse en relación con el mundo de las ideas humanas y de la
investigación. Debe aprender a llevar esa capacidad suya al templo del Señor y allí verla
trasmutada en intuición, y a través de la intuición llegar a conocer las cosas del espíritu y de
aquellas realidades espirituales que ni el instinto ni el intelecto pueden revelarle. (Y una y
otra vez los hijos de los hombres, que son también hijos de Dios, deben recapturar estas
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realidades espirituales, sobre el Camino infinito).
Trabajo 5
Matando al León de Nemea
(Leo, 22 julio - 21 Agosto)
El Mito
El Gran Presidente se sentó dentro de la Cámara del Concilio del Señor y allí discutió el
plan de Dios para todos los hijos de los hombres, que son los hijos de Dios. El Maestro
permanecía a su derecha y escuchaba sus palabras. Y Hércules descansaba de sus trabajos.
Y el Gran Presidente, dentro de la Cámara del Concilio del Señor, observaba el reposo
del cansado guerrero y vigilaba sus pensamientos. Él le dijo entonces al Maestro que se
mantenía a su lado dentro de la Cámara del Concilio del Señor: "El tiempo para un terrible
trabajo se acerca ahora. Este hombre, que es un hijo de hombre y no obstante un hijo de
Dios, debe ser preparado. Que mire las armas que posee y que pula brillante su escudo, y
que sumerja sus flechas en una mezcla letal, pues horrible y espantoso es el trabajo que
tiene por delante. Que se prepare".
Pero Hércules, descansando de sus trabajos, no tenía noticia de la prueba que estaba
por delante. Sentía fuerte su coraje. Descansaba de sus trabajos, y una y otra vez
más allá del cuarto Portal perseguía la gama sagrada claramente hasta el templo del
Señor. Llegó el tiempo en que la tímida cierva conoció bien al cazador que la
perseguía, y gentilmente acudió a una orden suya. Así una y otra vez, él colocaba a
la gama sobre su corazón y buscaba el templo del Señor. Así descansaba.
Delante del quinto gran Portal se erguía Hércules, armado hasta los dientes con todos los
obsequios de guerra y de guerreros, y mientras él se erguía los vigilantes dioses observaban
su firme paso, su ojo ansioso, su mano pronta. Pero en lo profundo de su corazón se
preguntaba:
"¿Qué hago yo aquí?”, "¿Cuál es la prueba y por qué busco pasar este Portal?”, y
hablando así escuchaba, esperando oír una voz. “¡Qué hago aquí, Oh, Maestro de mi vida,
armado, como tú vez, con todos los pertrechos de guerra? ¿Qué hago yo aquí?"
"Una llamada ha sonado, Hércules, una llamada de profundo dolor, tus oídos exteriores
no han respondido a esa llamada, y no obstante el oído interior conoce bien la necesidad,
pues él ha oído una voz, sí, muchas voces, diciéndote la necesidad, el apremio de que tú te
arriesgues. La gente de Nemea busca tu ayuda. Ellos están en profunda angustia. La noticia
de tus proezas se ha hecho pública. Piden que tú mates al León que devasta su región,
tomando sus víctimas entre los hombres".
"¿Es ése el salvaje ruido que oigo?”, preguntó Hércules. "¿Es el rugido de un león lo que
oigo, en el aire vespertino?”. El Maestro dijo: "Ve, busca al león que asola la región situada
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en la parte más distante del quinto Portal. La gente de esta asolada comarca vive
silenciosamente detrás de sus puertas con cerrojo, no se aventura a salir a sus tareas, ni
cultivan su tierra, ni siembran. De norte a sur, de este a oeste el león merodea, y acechando
captura a todo aquél que cruza su camino. Su espantoso rugido se oye a lo largo de la noche
y todos están temblando detrás de sus puertas atrancadas. ¿Qué harás, Oh Hércules? ¿Qué
harás?”.
Y Hércules, prestando oídos, respondió a la necesidad. En el lado más cercano del gran
Portal que custodia firme la región de Nemea, dejó caer las armas de guerra, reteniendo el
garrote, cortado por sus manos de un árbol joven y primaveral. "¿Qué haces ahora, oh hijo
del hombre, que eres asimismo un hijo de Dios? ¿Dónde están tus armas y dónde tu fuerte
protección?” "Este admirable conjunto de armas sólo me oprime, demora mi velocidad y
obstruye mi marcha en el camino. No necesitaré nada sino mi fornida maza, y con esta
clava y mi intrépido corazón, iré por mi camino a buscar al león. Envía a decir a la gente de
Nemea que voy por el Camino, y diles que desechen su temor".
* * *
De un lugar a otro pasó Hércules, buscando al león. Encontró a las gentes de Nemea,
escondidas detrás de sus puertas con cerrojo, excepto unos pocos afuera que se aventuraban
a causa de la necesidad o la desesperación. Ellos andaban por el camino a la luz del día,
aunque llenos de temor.
Dieron la bienvenida a Hércules con alegría al principio, después con preguntas, cuando
vieron su manera de viajar; sin armas, con escasos conocimientos de las costumbres del
león, y nada, excepto un quebradizo garrote de madera. "¿Dónde están tus armas, Oh,
Hércules? ¿No tienes miedo? ¿Por qué buscas al león sin protección? Ve a procurar tus
armas y tu escudo. El león es feroz y fuerte, y a gran multitud ha devorado. ¿Por qué correr
este riesgo? Ve a buscar tus armas y panoplia de poder". Pero silenciosamente, sin
responder, el hijo del hombre, que era el hijo de Dios, siguió por el Camino, buscando las
huellas del león y siguiendo su voz.
"¿Dónde está el león?”, preguntaba Hércules. "El león está aquí”, llegaba la respuesta.
"No, allí", se imponía una voz de miedo. "No es verdad" replicaba una tercera, "Yo escuché
su rugido cerca de la desierta montaña esta semana". "Y yo, también, cerca de este valle
donde estamos". Y todavía otra decía: "Yo vi sus huellas sobre el sendero por el que
caminé, de modo que, Hércules, escucha mi voz y síguele la pista hasta su guarida".
* * *
Así prosiguió Hércules su camino, ansioso pero sin miedo; solo, no obstante
acompañado, pues en la huella él seguía a otros y era seguido, con esperanza y tembloroso
espanto. Durante días y muchas noches exploró el Camino y prestó oídos al rugido del león
mientras la gente de Nemea se agazapaba tras las puertas cerradas.
De repente vio al león. Estaba parado a la orilla de un espeso matorral. Viendo a un
enemigo que se acercaba y que parecía completamente sin temor, el león rugió, y con su
rugido los arbustos se sacudieron, las gentes de Nemea huyeron y Hércules permaneció
inmóvil.
58
Hércules empuñó su arco y su estuche de flechas y con mano segura y ojo experto apuntó
una flecha al lomo del león. La flecha se dirigió directo al blanco. La flecha cayó sobre la
tierra y falló, no atravesó el lomo del león. De nuevo, y aún otra vez disparó sus flechas
sobre el león hasta que no quedó ni una flecha en su carcaj. Entonces el león vino hacia él
ileso y enfurecido de rabia, completamente sin temor. Arrojando su arco sobre la tierra, el
hijo del hombre, que es un hijo de Dios, se abalanzó con un alarido salvaje hacia el león
que estaba en la Senda, bloqueando su camino, asombrado de la proeza con la cual hasta
entonces no se había enfrentado. Pues Hércules avanzaba. Repentinamente el león se volvió
y se precipitó dentro de un matorral, en las laderas rocosas del camino de la abrupta
montaña.
Y así continuaron los dos. Y repentinamente mientras iba por el Camino, el león
desapareció y no se lo vio ni oyó más.
Hércules se detuvo en el Camino y permaneció silencioso. Buscaba por todos lados,
empuñando su firme garrote, el arma que él mismo había hecho, el obsequio que se había
dado en días ya pasados, su confiable clava. Por todos lados buscaba; pasaba por todos los
caminos, yendo de un punto a otro sobre la angosta senda que corría por el costado de la
montaña. De repente se acercó a una cueva y desde la cueva llegó un fuerte rugido, una voz
salvaje, sorda y retumbante que parecía decirle que se detuviera o perdería su vida. Y
Hércules permaneció quieto, gritando a las gentes de la región: "El león está aquí, observen
la hazaña que haré". Y Hércules, que es un hijo de hombre y sin embargo un hijo de Dios,
entró a esa cueva y atravesó toda su extensión oscura hacia la luz del día y no encontró al
león, sólo otra abertura que conducía a la luz del día. Y mientras estaba en suspenso, oyó al
león detrás suyo, no delante.
"¿Qué haré?”, se preguntó Hércules, "esta cueva tiene dos aberturas y mientras yo entro
por una el león sale y entra por la que he dejado atrás. ¿Qué haré? Las armas no me sirven.
¿Cómo matar este león y salvar a la gente de sus dientes, ¿Qué haré?”.
Y mientras buscaba el medio de hacer algo y escuchaba el rugido del león, vio haces de
leña y palos tirados en gran profusión al alcance de su mano. Tirando de ellos hacia sí,
arrastrándolos con todas sus fuerzas, colocó el montón de palos y haces de pequeñas ramas
dentro de la abertura que estaba cerca y las amontonó allí, bloqueando el camino a la luz
del día, para entrar y salir, y encerrándose él y encerrando al feroz león dentro de la cueva.
Entonces se volvió y enfrentó al león.
Con sus manos lo apresó, estrechándolo apretadamente y ahogándolo. Cerca de su rostro
tenía el resuello y resoplido del león. Pero sin embargo sostuvo su garganta y lo estranguló.
Más y más débiles se volvían los rugidos de odio y temor; más y más débil se volvía el
enemigo del hombre; cada vez más se abatía el león, pero Hércules lo sostenía. Y así lo
mató con sus dos manos, sin sus armas y con su propia admirable fuerza.
Mató al león y lo despojó de su piel, mostrándola a las gentes que no podían entrar en la
cueva. "El león está muerto” gritaban, "el león está muerto. Ahora podemos vivir y labrar
nuestras tierras y sembrar las semillas que necesitamos y vivir en paz. El león está muerto y
grande es nuestro liberador, el hijo del hombre, que es un hijo de Dios, llamado Hércules".
* * *
59
Así Hércules retornó triunfante a Aquel que lo envió para probar su fuerza, para servir y
satisfacer la necesidad de aquellos que se encontraban en horrible angustia. Colocó la piel
del león bajo los pies del que era el Maestro de su vida, y obtuvo permiso para usar la piel
en lugar de la ya gastada y usada.
"La hazaña está hecha. La gente ahora está libre. No hay temor. El león ha muerto. Con
mis propias manos yo estrangulé al león y lo maté".
"De nuevo, Oh Hércules, mataste un león. Otra vez lo estrangulaste. El león y las
serpientes deben ser matados repetidas veces. Bien hecho, hijo mío, ve y descansa en paz
con aquéllos que has liberado del temor.
El quinto trabajo ha terminado y voy a decírselo al Gran Presidente, que está sentado
esperando en la Cámara del Concilio del Señor. Descansa en paz".
Y de la Cámara del Concilio llegó la voz: Yo Se.
El Tibetano
El Número Cinco
En el quinto signo, Leo, Hércules realiza el trabajo mejor conocido históricamente, pues
el matar al león de Nemea ha sido siempre asociado con Hércules, aunque es interesante
señalar que este famoso trabajo no tiene relación con la piel de león que Hércules siempre
usaba.
Esa era la piel del león que él mató antes de que emprendiera sus trabajos y que fue su
primer acto de servicio. A través de ese acto demostró que estaba listo para la prueba y la
disciplina.
Este es uno de los más interesantes trabajos numéricamente, y para comprenderlo en
forma cabal y entender su verdadero significado, debemos tener en cuenta el número cinco
que lo distingue. Desde el punto de vista del esoterista, el cinco es el número del hombre,
porque el hombre es un divino hijo de Dios, además del cuaternario en que consiste la
cuádruple naturaleza inferior, el cuerpo mental, el cuerpo emocional, el cuerpo vital y la
envoltura física. En el lenguaje de los psicólogos, el hombre es un yo, una continuación de
los estados mental y emocional, la vitalidad, y el instrumento de respuesta del cuerpo físico.
Hemos visto a estas cuatro cosas presentadas en relación al alma involucrada, en los cuatro
signos precedentes.
En Aries, el alma tomaba para sí ese tipo de materia que la capacitaría para estar en
relación con el mundo de las ideas. Ella se revestía de una envoltura mental. Agregaba a la
individualidad aquellas combinaciones de sustancia mental a través de las cuales podía
expresarse mejor. Y el hombre llegó a ser un alma pensante. En Tauro, hizo contacto con el
mundo del deseo y continuó un similar proceder. Se desarrollaron los medios de entrar en
contacto conscientemente con el mundo del sentimiento y las emociones, y el hombre llegó
a ser un alma consciente. En Géminis, un nuevo y vital cuerpo de energía se construyó por
la conducción de las energías del alma y la materia, y el hombre llegó a ser un alma
viviente, pues los dos polos estaban en armonía y apareció el cuerpo vital o etérico. En
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Cáncer, que es el signo del nacimiento físico y de la identificación de la unidad con la
masa, se completó el trabajo de la encarnación y se manifestó la cuádruple naturaleza. El
hombre llegó a ser un actor viviendo en el plano físico. Pero es en Leo que el hombre llega
a ser lo que se llama ocultamente la estrella de cinco puntas, pues esa estrella permanece
como el símbolo de la individualización, de la humanidad, del ser humano que se conoce a
sí mismo como siendo un individuo y se conoce a sí mismo como el Yo. Es en este signo
que empezamos a usar las palabras "Yo", y “mi”, y “mío”.
La Sempiterna Sabiduría del Oriente nos dice que el número cinco es el más oculto y el
más profundamente significativo de los números. Sostiene que el grupo de seres celestiales
y espirituales, que encarnaron en la tierra, se manifestaron a través del cuaternario, y así
entraron en la existencia de la familia humana, que fueron el quinto grupo de vidas divinas
y que ellos combinaron dentro de sí mismos, por consiguiente, los atributos duales del
universo, lo espiritual y lo físico. Unificaron en ellos mismos los dos polos. Eran exotéricos
y esotéricos; eran objetivos y subjetivos. Así tenemos el número diez, que es considerado
como el número de la perfección y la consumación humanas, el número de un ser humano
perfectamente desarrollado y manifestado, y del equilibrio logrado entre el espíritu y la
materia. Pero es el número en donde el espíritu no domina a la materia; es el número del
aspirante cuyo objetivo es subordinar la materia a los usos del espíritu y, por consiguiente,
trastorna el equilibrio del número diez.
Las antiguas escrituras del Oriente emplean algunas frases interesantes para expresar la
naturaleza de estos seres celestiales que son los hombres de nuestro tiempo, que somos
nosotros mismos, que son los hijos de Dios encarnados. Ellos son llamados Señores del
Conocimiento y de la Sabiduría. Señores de la Voluntad y el Sacrificio, Señores de la
Devoción Infinita, y estos términos, caracterizando la entidad espiritual que habita en toda
forma humana, son dignos de la más atenta consideración de aquéllos que buscan marchar
por el círculo del zodíaco como individuos conscientes con una meta espiritual. Por nuestra
propia voluntad y con pleno conocimiento estamos aquí. Para elevar la materia al cielo,
hemos venido a esta existencia manifestada. En esencia y en realidad, el hombre no es lo
que parece ser. Es esencialmente lo que demostrará en Acuario, el signo opuesto a Leo. El
individuo en Leo se transforma en el iniciado en Capricornio, y se pone de manifiesto como
el hombre completo en Acuario, y esto sólo ha sido posible a causa de la devoción ilimitada
a un objetivo oscuramente sospechado, que lo ha llevado una y otra vez alrededor del
zodíaco hasta que se ha logrado una completa autoconciencia.
La propiedad y la relación del quinto Mandamiento con el quinto trabajo y el quinto
signo se vuelven así manifestadas. "Honra a tu padre y a tu madre, que tus días puedan ser
largos en la tierra que el Señor tu Dios te ha dado", pues en Leo, Padre-espíritu y
Madre-materia se encuentran en el individuo y su unión produce esa entidad consciente que
llamamos el alma o el Yo. Justamente, sin embargo, como éste es el signo en el cual el
hombre se reconoce a sí mismo como el individuo y empieza el ciclo de experiencias en la
cuales él adquiere conocimiento, así es el signo en el cual el hombre autoconsciente
empieza su entrenamiento para la iniciación. Es en este signo que tenemos la última de las
pruebas en el sendero probatorio. Cuando el trabajo de este signo termina, ha empezado el
adiestramiento definido para la iniciación en Capricornio. Algunas medidas de control del
pensamiento se han ganado en Aries, y algún poder de transmutar el deseo se ha logrado en
Tauro. Las manzanas de la sabiduría han sido recogidas en Géminis y la distinción entre
sabiduría y conocimiento ha sido aprendida en parte, mientras que la necesidad de transmutar
el instinto y el intelecto en intuición y de llevar a ambos al Templo del Señor, ha sido
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entendida en Cáncer.
La Historia del Mito
Después de un trabajo relativamente simple en Cáncer, el cual estuvo completamente
libre de riesgo y peligro, Euristeo impone a Hércules la tremenda tarea de matar al león de
Nemea, que estaba devastando la comarca. Por un largo período el león había sido una
fuerza destructiva y la gente era incapaz de hacer algo al respecto. Hércules encontró que la
única manera en la cual podía lograr su objetivo, era perseguir al león en círculos cada vez
más estrechos hasta que lo hubiera acorralado en la cueva. Procedió a hacer esto y
eventualmente le siguió la pista hasta su guarida.
Habiendo tenido éxito en esta etapa preliminar, hizo entonces el desagradable
descubrimiento de que la cueva tenía dos aberturas y que, tan pronto como lo perseguía por
una, emergía por la otra. No había más remedio, por lo tanto, que detener la persecución y
bloquear una de lalaberturas de la cueva, y así lo hizo Hércules. Entonces persiguió al león
dentro de la cueva a través de la abertura que no estaba bloqueada y, dejando todas las
armas, aún el garrote que él mismo había hecho, con sus dos manos estranguló al león hasta
la muerte. Ese fue un encuentro que tuvo lugar sin que nadie lo viera; Hércules y el león en
la oscuridad y lobreguez de la cueva, tomando parte, ambos, en una lucha que tenía que ser
a muerte.
El Campo del Trabajo
El signo de Leo es uno de los cuatro brazos de la cruz fija en los cielos, la cruz en la cual
el Cristo Cósmico y el Cristo individual son siempre crucificados. Tal vez la palabra
"crucificado" tendría un verdadero significado si la sustituyéramos por la palabra
"sacrificado", pues en el desarrollo de la conciencia de Cristo en la forma, etapa por etapa,
varios aspectos de la naturaleza divina se ven como siendo sacrificados.
En Tauro, el símbolo de la fuerza creativa expresándose a través del deseo, vemos el
aspecto inferior de la divina fuerza creativa, el deseo sexual, transmutado en, o sacrificado
a, su aspecto superior. Tenía que ser elevado al cielo.
En Leo, vemos a la mente cósmica actuando en el individuo como la razonadora mente
inferior, y su aspecto inferior tiene asimismo que ser sacrificado y la pequeña mente del
hombre debe ser subordinada a la mente universal. En Escorpio, que es el tercer brazo de la
cruz fija, encontramos el amor cósmico o atracción cósmica. Allí se lo muestra en su
aspecto inferior, y a esto lo llamamos la gran Ilusión; y en Escorpio vemos al aspirante en
la cruz, sacrificando la ilusión a la realidad. En Acuario, tenemos la luz de la conciencia
universal iluminando al ser humano y realizando el sacrificio de la vida individual,
fundiéndola en el todo universal. Esta es la verdadera crucifixión: el sacrificio del reflejo a
la realidad, del aspecto inferior al superior, y de la unidad individual a la gran suma total.
Fueron estas las características que el Cristo tan maravillosamente demostró. El se mostró
como el Creador. Se mostró como funcionando bajo la influencia de la mente iluminada;
personificaba en sí mismo el amor de Dios, y se anunció como la Luz del Mando. El
problema ante Hércules, por lo tanto, era el problema del signo; la crucifixión inferior y la
conquista de la autoafirmación individual.
Originalmente el zodíaco consistió sólo de diez constelaciones y, en alguna época
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prácticamente desconocida, las dos constelaciones, Leo y Virgo, eran un símbolo. Tal vez
el misterio de la esfinge está conectado con esto, pues en la esfinge tenemos al león con
cabeza de mujer. Leo con Virgo, el símbolo del león o alma real y su relación con la
materia o aspecto Madre. Puede, por consiguiente, significar las dos polaridades, masculina
y femenina, positiva y negativa.
En esta constelación está la estrella sumamente brillante que es una de las cuatro estrellas
reales de los cielos. Es llamada Regulus, el Gobernante, el Legislador, conteniendo en su
significado el pensamiento de que el hombre puede ahora ser una ley en sí mismo, pues él
tiene dentro de sí, eso que es el rey o el gobernante. Oculto en la constelación hay también
un brillante grupo de estrellas, llamado "la hoz". Para los antiguos iniciados, quienes veían
a las constelaciones exteriores como personificaciones de fuerzas y como símbolos de un
drama desplegado, tan vasto que ni aún ellos podían comprenderlo, la constelación
trasmitía tres pensamientos mayores: primero, que el hombre era el gobernante, el rey, Dios
encarnado, un hijo individual de Dios; el segundo, el hombre era gobernado por la ley, la
ley de la naturaleza, la ley que él hace para sí mismo, y la ley espiritual a la cual se
subordinará eventualmente; tercero, que el trabajo de un individuo es aplicar la hoz y
suprimir o derribar aquello que obstaculiza la aplicación de la ley espiritual, y por lo tanto
obstruye el florecimiento del alma.
La constelación de Leo tiene noventa y cinco estrellas, dos de las cuales de primera
magnitud. Su nombre egipcio, se nos dice, significaba "un fluir” dando el Nilo su más
completa irrigación en esta estación.
Esto tiene también un interesante significado esotérico pues, según las enseñanzas de la
Sabiduría Eterna, la familia humana empezó su existencia a través de lo que es
técnicamente llamado “la tercera efusión” que era la denominación que se daba a la entrada
de una gran marea de almas dentro de los cuerpos animales y, por consiguiente, la
formación de la familia humana compuesta de unidades individuales. Otro término técnico
para esta tercera efusión es "individualización", transformándose en un individuo con
autoconocimiento, vinculándolo así con los grandes sucesos en el signo, Leo.
Las noventa y cinco estrellas en esta constelación tienen también significado numérico
pues tenemos allí 9 x 10 + 5. Nueve es el número de la iniciación, diez es el número de la
perfección humana, cinco es el número del hombre, y así en esta agrupación de estrellas
tenemos la historia del hombre, de la personalidad, del iniciado y de su última realización
espiritual.
Las Tres Constelaciones Simbólicas
Hay una constelación inmensa llamada Hidra, la serpiente, asociada con el signo Leo.
Nosotros encontramos también a Cráter, la copa, y Corvus, el cuervo. Las tres sintetizan en
su significado el problema del hombre que está buscando la iniciación. Ellas le describen
distinta y claramente el trabajo que tiene que hacer. A medida que Leo, el rey, el alma,
empieza su trabajo, él comprende que tiene que beber la copa del sufrimiento y de la
experiencia, que tiene que vencer la serpiente de la ilusión y el pájaro de presa para
eliminar a Hidra, la serpiente; que en las antiguas pinturas está representada como una
serpiente hembra. Abarca más de cien grados y está situada debajo de las tres
constelaciones, Cáncer, Leo y Virgo.
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En Escorpio, esta serpiente de la materia o de la ilusión, con la cual el alma se ha
identificado por tanto tiempo, es finalmente vencida. Tiene sesenta estrellas, y de nuevo
hacemos contacto con un número significativo, pues seis es el número de la mente o del
trabajo creativo de la Mente universal, y de los seis días de la creación. En el sexto signo,
Virgo, tenemos completada la forma. Se nos dice en el Libro de las Revelaciones que la
marca de la Bestia es 666, e Hidra, la serpiente, se extiende debajo de las tres
constelaciones y su número 6 es, por lo tanto, tres veces potente. Diez es el número de la
consumación. El seis expresa, por consiguiente, las limitaciones de la naturaleza corporal
trabajando a través de la forma y la utilización de la personalidad; simboliza a Dios en la
naturaleza, ya sea cósmica o individualmente. Hidra, la serpiente, representa el aspecto
materia, porque vela y oculta el alma.
El Cráter, o la copa, tiene trece estrellas de mediana magnitud y cerca de noventa
estrellas pequeñas, aunque algunos libros de astronomía dicen tres estrellas brillantes y
noventa pequeñas. Por lo tanto, tenemos nuevamente el número de la materia, o de la toma
de forma, y el número de lo que es llamado “apostasía", y de "el volver la espalda” como lo
hizo Judas Iscariote, al alma o al aspecto Cristo. Esta copa forma realmente parte del cuerpo
de la Hidra, pues las estrellas del pie de la copa forman parte del cuerpo de la Serpiente y
ambas constelaciones las reclaman. Es la copa que todo ser humano tiene que beber, llena
de lo que él ha destilado de su experiencia en la materia. Es la copa de la obligación en
algunos de los antiguos rituales masónicos, y simboliza el beber lo que nosotros mismos
hemos preparado. También, la misma verdad puede ser expresada en las palabras de la
Biblia cristiana, “Según un hombre siembre, así cosechará".
Luego tenemos, en tercer lugar, a Corvus, el cuervo, que está sobre Hidra, la serpiente, y
la picotea. Tiene nueve estrellas, otra vez el número de la iniciación. El Antiguo
Testamento empezaba con un cuervo, el Nuevo Testamento empieza con una paloma. La
experiencia empieza con el pájaro de la materia y termina con el pájaro del espíritu. Es
interesante señalar que en Acuario, el consumado signo al que lleva Leo, encontramos a
Cygnus, el cisne, el símbolo del ave del espíritu. En La Voz del Silencio leemos: "Y
entonces tú puedes reposar entre las alas del gran pájaro. Sí, es dulce descansar entre las
alas de aquél que no ha nacido, ni muere, pero que es el Aum a través de las eternas
edades”. Y en una nota al pie de la página H.P.B. refiriéndose al pájaro o cisne, cita: "Dice
el Rig-Veda... La sílaba A se considera que es el ala derecha del ave Hamsa, la U su ala
izquierda, y la M su cola..."
(Los Chacras, por C.W. Leadbeater)
En el zodíaco de Denderah, Leo y las tres constelaciones acompañantes están
representadas como formando un gran signo, pues se ve al león pisando la serpiente.
Corvus, el cuervo, está posado sobre el lomo del león, mientras que debajo está una figura
emplumada de mujer (de nuevo, el símbolo de la materia) sosteniendo dos copas, pues hay
siempre la copa que simboliza la copa de la experiencia, la copa del sufrimiento. La copa,
es la copa que se ofrece al iniciado, a la cual Cristo se refería en el Jardín de Getsemaní,
cuando imploraba que la copa le fuera apartada, pero de la cual terminó bebiendo.
Así Hércules, el aspirante, expresándose en Leo, prevé la gran batalla que está delante de
él, sabe que su pasado debe determinar su realización en el futuro, sabe que antes de que él
pueda escalar la montaña en Capricornio, debe matar a la Hidra, y sabe que no debe ser más
el cuervo, sino que debe manifestarse como Aquila, el águila de Escorpio, y como Cygnus,
el cisne, en Acuario. Esto lo tiene que empezar a hacer en Leo, demostrando el poder de
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atreverse, enfrentando la lucha espantosa que tiene por delante en los tres signos siguientes
y matando al león de su propia naturaleza (el rey de las bestias) solo y sin ayuda, y así
merecer el poder de vencer a Hidra, en escorpio.
La Lección del Trabajo
Dos pensamientos sacados de la Biblia cristiana, resumen la lección de este trabajo. En la
Epístola de San Pedro encontramos estas palabras: "Tu adversario, el demonio, como un
león rugiente camina alrededor, buscando a quien poder devorar” y en La Revelación 5:5,
encontramos las palabras, "He aquí, el León de la tribu de Judá la raíz de David, ha
prevalecido para abrir el libro, y para desatar los siete sellos de éste".
Hércules, el aspirante, el alma, simboliza al león, el príncipe, el rey, el gobernante, y a
causa de esto simbólicamente usaba la piel del león. El león de Nemea se yergue
esencialmente para la coordinada, dominante personalidad, pues el aspirante tiene siempre
que ser un individuo altamente evolucionado.
Con los aspectos triples del yo personal inferior fundidos y mezclados, y, por
consiguiente, poderosos más allá del término medio, el aspirante se vuelve a menudo una
persona algo irritante y difícil. Tiene una mente y la está usando. Sus emociones están
controladas, o bien están tan mezcladas con sus reacciones mentales que son
extraordinariamente poderosas; de ahí que sea excesivamente individual, a menudo muy
agresivo, autoconfiado, y autosatisfecho y su personalidad sea, por lo tanto, una fuerza
devastadora en el grupo familiar, en la sociedad, o en la organización con la cual pueda
estar afiliado. Por consiguiente, el aspirante, el león de Judá, tiene que matar al león de su
personalidad. Habiendo surgido de la masa, y desarrollado su individualidad, entonces tiene
que matar lo que él ha creado; tiene que volver impotente al que ha sido el gran agente
protector hasta el momento. El egoísmo, el instinto autoprotector, tiene que dar lugar a la
abnegación, lo que es literalmente la subordinación del yo al todo.
Por lo tanto, el león de Nemea simboliza la personalidad poderosa corriendo indómita y
amenazando la paz de la comarca. ¿Cuál es la lección que se pretende debe aprenderse del
hecho de que Hércules siguiera al león hasta la cueva que tenía dos aberturas? ¿Por qué
obstruyó una abertura y entró por la otra? ¿Cuál es la enseñanza espiritual que subyace en
la tradición de que allí mató al león con sus simples manos desnudas?
Muchas de estas viejas historias han mantenido el verdadero sentido de su significado
inescrutable por miles de años, y es sólo en esta época y generación que el verdadero
significado esotérico puede posiblemente emerger. El hecho interesante acerca del período
en el que ahora vivimos, es que él marca una evolución singular en el desarrollo racial. Ha
habido siempre manifestaciones de los dioses del sol, y este trabajo de Hércules ha sido
muchas veces representado por unos pocos aquí y allá. Cada nación ha producido aspirantes
altamente evolucionados que logran descubrir al león de la personalidad dentro de la cueva
y allí lo dominan. Pero, relativamente, en relación a la miríada de unidades humanas, ellos
han constituido una muy pequeña minoría. Ahora tenemos un mundo lleno de aspirantes; la
generación venidera en todas las naciones producirá sus miles de discípulos, y ya decenas
de miles están buscando el Sendero. La gente no es muy individual, el mundo está lleno de
personalidades, y ha llegado el tiempo en que el león de la tribu de Judá debe vencer al león
del yo personal. No estamos solos en nuestra lucha, como lo estuvo Hércules, sino que
formamos parte de un gran grupo de dioses del sol, que están luchando con las pruebas
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preparatorias para la iniciación, y con los problemas que sacarán a la luz los plenos poderes
del alma.
En Capricornio escalaremos la cima de la montaña, y entrando, como lo estamos ahora,
en el ciclo de Acuario, los aspirantes de la raza están en posición de empezar a aprender la
lección de servicio y conocimiento universal. Cuando, dentro de dos mil años, empecemos
a entrar en Capricornio, habrá entonces allí una inmensa agrupación de iniciados, y el
escalamiento del monte de la iniciación y del monte de la transfiguración por muchos
cientos de discípulos. Hasta entonces, hay que enfrentar al león de la personalidad y entrar
en la cueva.
En el simbolismo de las escrituras del mundo, los acontecimientos más trascendentales
son representados en uno de los dos sitios: en la cueva o en la montaña. Cristo nació en la
cueva; la personalidad es vencida en la cueva; la voz del Señor se oye en la cueva, el
conocimiento de Cristo es alimentado en la cueva del corazón, pero después de la
experiencia en la cueva, se escala la montaña de la transfiguración, el monte de la
crucifixión es alcanzado, para ser seguido, finalmente, por el monte de la ascensión.
Me gustaría aquí dar la interpretación técnica, tal vez más científica, de esta cueva en la
que entró Hércules. La raza aria, a la cual pertenecemos, posee un desarrollo mental agudo,
y el conocimiento de la gente en todas partes está cambiando progresivamente más allá de
su naturaleza emocional, y por lo tanto fuera del centro del plexo solar, dentro del cuerpo
mental, y por consiguiente, dentro de la cabeza. Hay en la cabeza una pequeña cueva, una
pequeña estructura ósea que escuda y protege una de las más importantes glándulas del
cuerpo, la pituitaria. Cuando esta glándula esté funcionando en completa y apropiada
actividad, tendremos una personalidad plena y activa, autocontrolada, con pronunciada
actividad mental y resistencia.
Este cuerpo pituitario es dual en su configuración: en uno de sus lóbulos, el frontal o
antepituitario se encuentra el asiento de la mente razonadora, de la intelectualidad, y en el
otro, el postpituitario, está el asiento de la naturaleza emocional, imaginativa. Se dice
también que esta glándula coordina a las otras, controla el crecimiento y es esencial para la
vida. Es interesante que Berman defina la intelectualidad corno la "capacidad de la mente
de controlar su ambiente por conceptos e ideas abstractas". Donde existe una falta de
desarrollo de esta glándula se puede encontrar deficiencia tanto emocional como mental.
Muchos endocrinólogos y psicólogos se han expresado con líneas similares. Es en esta
cueva que el león de la personalidad desarrollada o individualidad tiene su guarida, y es
aquí que el dios sol, Hércules, debe triunfar.
Durante siglos los egipcios, y especialmente los hindúes, han sabido de los chakras o
centros de fuerza en el cuerpo etérico. El descubrimiento del sistema endocrino muestra
glándulas físicas correspondientes, en las mismas ubicaciones. Una de éstas, el cuerpo
pituitario con sus dos lóbulos, simboliza la cueva con dos aberturas, una de las cuales
Hércules tuvo que cerrar antes de que pudiera controlar la personalidad con la mente
superior. Pues fue sólo cuando él hubo bloqueado la abertura de las emociones personales
(post-pituitaria), desechando incluso su seguro garrote, rehusando simbólicamente a llevar
una vida personal egoísta, que él pudo, entrando por la abertura representada por la
antepituitaria, someter al león de la personalidad en la cueva. Estas correlaciones son tan
exactas que presentan en pequeño y en grande un terrible testimonio de la perfecta
integridad del Plan. "Como arriba, así es abajo". Una sorprendente correlación entre las
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verdades biológicas y espirituales.
Trabajo 6
Apoderándose del cinturón de Hipólita*
Virgo (22 Agosto - 21 Septiembre)
El Mito
El Gran Presidente llamó hacia él al Maestro que vigilaba a Hércules. "El tiempo se
acerca”, dijo, "¿Cómo se conduce el hijo del hombre que es un hijo de Dios? ¿Está
nuevamente preparado para aventurarse y probar su temple con un adversario de una clase
diferente? ¿Puede pasar ahora el sexto Gran Portal?”
Y el Maestro respondió: "Sí”. Él estaba seguro dentro de sí mismo que cuando el
mandato saliera, el discípulo procedería a trabajar nuevamente, y esto se lo dijo al Gran
Presidente dentro de la Cámara del Concilio del Señor.
Y entonces surgió la orden. "Levántate, Oh, Hércules, y pasa el sexto gran Portal". Otra
orden surgió asimismo, aunque no para Hércules, sino para aquéllos que habitaban en las
riberas del gran mar. Ellos oyeron y escucharon.
En esas riberas habitaba la gran reina, la cual reinaba sobre todas las mujeres del mundo
entonces conocido. Ellas eran sus vasallos y sus osados guerreros. Dentro de su reino no se
encontraba un solo hombre. Sólo las mujeres se reunían alrededor de su reina. Dentro del
templo de la luna profesaban diariamente su culto y allí hacían sacrificios a Marte, el dios
de la guerra.
Ellas venían de regreso de su visita anual a la tierra de los hombres. Dentro de los
recintos del templo esperaban la orden de Hipólita, su reina, quien estaba de pie sobre las
gradas del altar mayor, llevando el cinturón que le había dado Venus, la reina del amor.
Este cinturón era un símbolo, un símbolo de la unidad lograda a través de la lucha, el
conflicto, la contienda, un símbolo de la maternidad y del Niño sagrado hacia quien toda
vida humana realmente se vuelve.
"Ha llegado la noticia”, dijo ella, "que por su camino viene un guerrero cuyo nombre es
Hércules, un hijo de hombre y no obstante un hijo de Dios; a él le debo entregar este
cinturón que uso. ¿Obedeceré la orden, Oh, amazonas, o combatiremos la palabra de Dios?”
Y mientras ellas escuchaban sus palabras y mientras reflexionaban acerca del problema,
nuevamente surgió una voz, diciendo que él estaba allí, con anticipación, esperando
apoderarse del sagrado cinturón de la aguerrida reina.
Delante del hijo de Dios quien era asimismo un hijo de hombre, se presentó Hipólita, la
reina guerrera. Él combatió y luchó contra ella y no escuchó las bellas palabras que ella se
esforzaba por decir. Él le arrancó el cinturón, ofrecido en obsequio como símbolo de unidad
y de amor, de sacrificio y de fe. Aún, apoderándose del cinturón, la mató, matando a quien
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le daba lo que él quería. Y mientras él permanecía al lado de la reina agonizante,
horrorizado por lo que había hecho, oyó hablar a su Maestro:
"Hijo mío, ¿por qué matar lo que se necesita, está cercano y es querido? ¿Por qué matar a
quien amas, la dadora de dignos obsequios, custodio de lo posible? ¿Por qué matar a la
madre del sagrado niño? Otra vez, advertimos un fracaso. Otra vez no has entendido.
Redímete ahora mismo, y busca otra vez mi rostro".
Se hizo el silencio y Hércules, llevando el cinturón sobre su pecho, buscó el camino
hacia el hogar dejando a las mujeres lamentándose, privadas de dirección y de amor.
* * *
Hércules fue nuevamente hacia las costas del gran mar. Cerca de la costa rocosa vio un
monstruo del abismo, sosteniendo entre sus mandíbulas a la pobre Hesione. Sus agudos
gritos y quejidos se elevaban al alto cielo y herían los oídos de Hércules, entregado a la
pena y no conociendo el sendero que pisaba. Él se lanzó prontamente en su ayuda, pero ya
era demasiado tarde. Ella desapareció dentro de la garganta cavernosa de la serpiente
marina, ese monstruo de mala fama. Pero olvidándose de sí mismo, este hijo del hombre
que era un hijo de Dios, enfrentó resueltamente las olas y alcanzó al monstruo, quien,
volviéndose hacia el hombre con rápido ataque y fuerte rugido, abrió su boca. Dentro del
rojo túnel de su garganta se lanzó Hércules, en busca de Hesione; encontrándola en lo
profundo del vientre del monstruo. La tomó con su mano izquierda, y la sostuvo
estrechamente, mientras con su fuerte espada abría camino desde el vientre de la serpiente a
la luz del día. Y así la rescató, compensando su previo acto de muerte. Pues así es la vida:
un acto de muerte, un acto de vida, y de esta manera, los hijos de los hombres, que son los
hijos de Dios, aprenden la sabiduría, el equilibrio y la senda para caminar con Dios.
Desde la Cámara del Concilio del Señor, el Gran Presidente era espectador. Y desde su
puesto a su lado, el Maestro también contemplaba. Hércules pasó nuevamente a través del
sexto Portal, y viendo esto y viendo el cinturón y a la doncella, el Maestro habló y dijo: "El
sexto trabajo está terminado. Tú mataste lo que te estimaba y todo lo desconocido y lo no
reconocido que te daba el necesario amor y poder. Tú rescataste lo que te necesitaba, y así
de nuevo los dos son uno. Reflexiona otra vez sobre los caminos de la vida, reflejándose en
los caminos de la muerte. Ve y descansa, hijo mío".
El Tibetano
Introducción
Se dice que, desde algunos aspectos, Virgo es el más antiguo de los signos zodiacales. A
través de los siglos, ya sea Lilith o Isis, Eva o la Virgen María, todas retratan a la madre del
mundo, pero es María quien finalmente sostiene al Niño en sus brazos. Y es en este signo
que el conocimiento de Cristo es concebido y nutrido a través del período de gestación,
hasta que finalmente en Piscis, el signo opuesto, nace el salvador del mundo.
Como en Leo, ésta es una experiencia de cueva, "en el seno del tiempo”, y deberá estar
caracterizada por el calor, la quietud, las experiencias profundas y las “lentas pero
poderosas crisis". Es un signo sintético. En este punto El Tibetano dice: "la simbología de
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Virgo atañe a todo el propósito del proceso evolutivo, el que es proteger, nutrir, y
finalmente revelar la oculta realidad espiritual. Esto, vela toda forma, pero la forma humana
está equipada y dispuesta para manifestarlo de una manera diferente de cualquier otra
expresión de la divinidad, y así hacer tangible y objetivo aquello a lo que aplicó el proceso
creativo"
(Astrología Esotérica, pp. 175-6).
Esta cualidad sintética está además enfatizada por el hecho de que otros ocho signos
(todos excepto Leo, Libra y Capricornio) por medio de sus regentes planetarios, vierten sus
energías a través de Virgo, y el Tibetano llama la atención sobre el hecho de que ahora
estamos entrando al octavo signo desde Virgo, en otras palabras, el próximo signo antes de
aquél en el cual el Niño es dado a luz, el signo que verá a muchos tomar la iniciación. Hay
que recordar que todos los hombres y mujeres pasan por todos los signos, y para aquellos
nacidos en Virgo, o teniendo ese signo en el ascendente (el punto oriental del mapa celeste
indicando el propósito del alma del discípulo) estas cualidades o energías son desplegadas
de muchas maneras, pues las organizaciones, las artes, las ciencias, todas requieren largos
períodos de gestación mental y de lucha, de traer a la luz nuevas ideas en manifestación.
Otro rasgo original de Virgo es que tiene un triple símbolo, el que sólo otro signo,
Escorpio, tiene. Esto es significativo, implicando que estos dos signos están "conectados
con el crecimiento de la conciencia de Cristo. Ellos señalan puntos críticos en la
experiencia del alma, puntos de integración, donde el alma está conscientemente satisfecha
con la forma y al mismo tiempo con el espíritu”.
(Astrología Esotérica, pág. 188).
Esta afirmación sustenta la teoría espiritual de los Triángulos, que son muchos y el
Tibetano agrega estas majestuosas e impresionantes palabras: "Bajo la voluntad de la
Deidad y la inalterable energía en el corazón del zodíaco manifestado, ellos producen los
cambios en el conocimiento que hacen al hombre divino al final del ciclo del mundo". Y
además: "Es a través de la fusión y la mezcla de las tres energías planetarias, por obra del
pensamiento humano, reaccionando a las energías zodiacales, que nuestra tierra será
transformada en un planeta sagrado". Seguramente estas palabras expanden nuestra visión,
profundizan nuestra comprensión, nos dan fe en el futuro de la humanidad, y fuerza para
cooperar pacientemente con el presente.
Interpretaciones del Mito
La historia del mito relataba que el Gran Presidente reconoció que este trabajo era
ciertamente con un enemigo "de una clase diferente". Es interesante que los dos trabajos
que Hércules desempeñó mal, aunque eventualmente los ganó, fueron con sus polos
opuestos, las mujeres. En Aries, la conquista de las yeguas devoradoras de hombres
envaneció tanto su ego que avanzó con paso majestuoso lleno de orgullo y dejó las yeguas
a Abderis, su personalidad, con el resultado que ellas escaparon y el trabajo tuvo que ser
repetido. "Pero Abderis yacía muerto". Y en el trabajo de Virgo, mató a la reina de las
Amazonas, aunque ella le ofreció su cinturón, y entonces él tuvo que rescatar a otra
doncella, Hesione, del vientre de la serpiente para compensar por la vida que él había
tomado innecesariamente.
Por lo tanto, la guerra entre los sexos es de antiguo origen; realmente es inherente a la
dualidad de la humanidad y del sistema solar. A este hecho nuestras cortes de divorcio le
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rinden un fuerte testimonio; y la competencia surge en los negocios como así también en el
hogar. Hay pequeños pero importantes puntos en la historia, que no deben ser pasados por
alto. ¿En qué contribuyó Hipólita al error? Tal vez en esto: Ella ofreció a Hércules el
cinturón de la unión, que Venus le había dado, porque se le había dicho que Aquel que
preside así lo había ordenado, no porque ella sintiera la unión. ¿Lo hizo bajo apremio pero
sin amor? Y por lo tanto ella murió. Aun así se nos dice que el mal debe venir, pero el
infortunio les acontece a aquellos de quienes viene, y así Hércules fracasó en comprender
su misión espiritual, aunque logró sus objetivos.
Asimismo uno se pregunta: ¿Por qué las Amazonas hacían una salida anual al mundo de
los hombres? ¿Era para hacerles la guerra, o para buscar la unión, en la cual no había
corazón? ¿Era para buscar nuevos miembros para su mundo sin hombres? Pero Dios, se
nos dice, mira al corazón. Llegará como una conmoción a muchos de estrictos y
legalmente morales criterios, reflexionar que una prostituta reconocida, pueda ser superior
a una mujer que agrega la blasfemia a la prostitución, cuando ella hace promesas en la
iglesia, sin amor y sin intención de servir, sino sólo para obtener dinero, seguridad o una
posición. Uno raramente oye un sermón sobre la mujer adúltera, de quien Cristo dijo, "Yo
no te condeno. Ve en paz y no peques más". Todo esto parece sutilmente involucrado en el
mito del trabajo en Virgo. Su aplicación práctica así como su significado cósmico y
espiritual son asombrosos. Se nos dice que la “guerra con propósito entre los sexos está
ahora en un punto culminante".
Esta vez el maestro nos dijo meramente que el trabajo estaba mal hecho. Dijo sin
equívoco, "¿Por qué matar a la madre del sagrado Niño? De nuevo advertimos un fracaso.
Otra vez no has entendido. Redímete ahora mismo, y busca "de nuevo mi rostro". Estas
fueron las palabras duras y nosotros las escucharemos como el principio fundamental.
"Otra vez no has entendido". Se hizo el silencio y Hércules, llevando el cinturón a su
pecho, buscó el camino de vuelta, dejando a las mujeres lamentándose y privadas de
dirección y amor.
Primero el acto de la muerte; luego un acto de amor cuando, arriesgando su propia vida,
Hércules rescató a Hesione y mereció del Maestro las palabras: "Reflexiona de nuevo
sobre los caminos de la vida, reflejándose en los caminos de la muerte. Ve y descansa, hijo
mío". No ofrecemos disculpas por repetir las palabras del mito como las dijo el Tibetano;
ellas son superlativamente hermosas y su poder mántrico parece destruido
parafraseándolas.
Hay que señalar también que el trabajo no fue descrito a Hércules como en otros casos.
La noticia sólo llega al país donde la reina de las Amazonas gobernaba su mundo de
mujeres, todos los hombres excluidos. Se dejó a Hércules el entender la naturaleza del
trabajo, y él no lo hizo. También las Amazonas adoraban la luna (la forma), y a Marte, el
dios de la guerra; ellas tampoco entendían su verdadera función, pues María es
representada con la luna bajo sus pies, y en sus brazos el que es conocido como el Príncipe
de la Paz.
Los Dos Caminos
Como siempre hay una elección por el bien o el mal ante el nativo de un signo,
dependiendo de su estado de evolución y el grado de sensibilidad. Virgo es llamada la
diosa de la virtud o del vicio. Pero, ¿cuál es la raíz significativa de "vicio”? "Volver
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ineficaz” y eso para Virgo es negar todo el propósito del signo, pues se dice que "el Cristo
es para ella el propósito de la existencia". La raíz de "virtud” es la palabra latina vir que
significa "fuerza", "hombre", como en "virilidad". La profunda significación de vicio como
una ineficacia de la vida espiritual, nos recuerda una vez más la explicación del dicho en
una de las Reglas del Camino: "Pues cada uno debe conocer la vileza de cada cual y aún
seguir amando". Pues parece que un villano en este sentido es meramente un ser de mente
estrecha, un hombre algo rústico, un habitante de una pequeña aldea, que no conoce nada,
más allá de su pobre pequeño círculo-no-se-pasa.
Cuán obvias, y qué engendradoras de verdadera tolerancia, son estas significativas
raíces. Demasiado tiempo hemos apaleado el cuerpo, el físico, como a la raíz de todo mal,
cuando son realmente nuestras mentes, nuestros duros, pequeños corazones, los que causan
actitudes y hábitos erróneos; no siendo el cuerpo sino un dispositivo automático de
respuesta, sujeto al control del hombre interior. Otra idea se presenta por sí misma en esta
relación, es decir, que "pecado" significa literalmente: "Cualquier cosa que se hace
impropiamente". Simplemente, no acertar con el "ojo del buey", el "ojo de la iluminación"
expresado en Tauro, es un pecado para el hijo del hombre que es también el hijo de Dios.
Cuán perfectamente estas ideas fundamentales actúan recíprocamente y se confirman
mutuamente, cuando abandonamos las complejidades de la mente inferior. Virgo es
también llamada la "diosa de los caminos” porque como el principio de la Madre Sagrada,
ella simboliza la materia y también es el custodio de la vida de Cristo.
Es significativo que este sexto signo, el número de la actividad en el plano físico, es
llamado el número de la Bestia. Esta idea parece tener una horrible fascinación para
muchos, pero lo que realmente significa es que Virgo es un símbolo de la triplicidad, 6 en
el plano físico, 6 en el plano emocional, 6 en el plano mental, no en absoluto 666.
Hay que recordar que el león es el rey de las bestias. El nativo alcanza finalmente en ese
signo la personalidad desarrollada. Pero en Virgo, se da el primer paso que conduce hacia
la espiritualidad, el alma es llamada el hijo de la mente y Virgo es gobernada por
Mercurio, llevando la energía de la mente.
En esta disertación sobre Virgo A.A.B. dio una secuencia de lo más interesante de las
referencias proféticas a la Virgen como sigue:
"He aquí, yo daré a luz mi siervo, el renuevo" (Zacarías 3:8) un símbolo de Virgo es la
mujer con la espiga de cereal, o la gavilla de trigo, o la rama de fruta en sus brazos.
Recuérdese también la profecía de Isaías sobre la cual está basado nuestro Nuevo
Testamento; "Y una virgen concebirá y dará a luz un hijo” y vinculen con este verso en
Efesios cuando San Pablo dijo que algún día alcanzaremos la medida de la estatura de la
plenitud de Cristo. Yo les recordaré que Cristo puso énfasis muchas veces en el nuevo
nacimiento antes que en el sacrificio de la sangre. El significado esotérico es “la sangre es
la vida". Nosotros somos siempre demasiado literales. Así como la antigua práctica de
ofrecer animales matados en el altar pasó, así pasará la idea de la expiación por la sangre
de Cristo. Eso nació del medieval complejo de culpa y la tortura del instrumento físico
como un medio de producir el predominio del espíritu; cuando la verdad es que el cuerpo
debería ser armonizado con el alma y hacer manifiesta su belleza, redimirlo. Todo esto está
implícito en el signo de la Virgen y su trabajo. En La Doctrina Secreta hay una clara
exposición de todo el mensaje de este signo: "La materia es el vehículo para la
manifestación del alma en esta vuelta de la espiral; y el alma es el vehículo en un giro
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superior de la espiral para la manifestación del espíritu, y estos tres son una trinidad
sintetizada por la Vida que los compenetra a todos".
Las Constelaciones y Estrellas
Las tres constelaciones en estrecha proximidad a la de Virgo son: La Cabellera de
Berenice, la madre de la forma solamente; El Centauro, el hombre cabalgando sobre un
caballo o el caballo con cabeza y torso de hombre, representando al ser humano, pues el
hombre es un animal además de un dios. Esta es la más baja de las constelaciones y es
notable que Hércules, aunque había pasado a través de cinco Portales, fracasara en el
sexto Portal, y tuviera que empezar nuevamente desde abajo, y hacer reparación por su
falta de amor y comprensión. Esto sucede a menudo a los discípulos avanzados. La
tercera constelación conteniendo promesa del futuro es Bootes, "el que viene”, el
salvador en Piscis, quien libera a la humanidad de la subordinación a la forma.
La misma Virgo es una constelación en forma de copa con tres estrellas principales
delineándola, la copa de la comunión, de la cual Cristo dijo: "Beban todos ustedes de ella”;
en su significado superior, el Santo Grial. La estrella más brillante es Spica, que significa
“la espiga de cereal". Cristo nació en Belén, que significa “la casa del pan". Nosotros
decimos, "El pan nuestro de cada día dánoslo hoy", el maná, el pan del cielo, o el pan y el
vino de la comunión. Siempre esta simbología del pan se manifiesta a través del Antiguo y
el Nuevo Testamento, y hoy en día aún existe nuestro gran problema económico para
proveer el pan, un símbolo del alimento, para un mundo hambriento: pan para el cuerpo y
pan para aquellos que tienen hambre y sed de justicia. Todo esto como parte de la función
nutricia de la madre del mundo, quien alimenta la forma y también al conocimiento de
Cristo latente en la forma.
La Cruz Mutable y los Regentes Planetarios
Virgo es uno de los brazos de la cruz mutable, con su signo opuesto, Piscis, y el aéreo
Géminis y el ígneo Sagitario completando los cuatro brazos. Es la cruz común de aquellos
que tienen un estado probatorio. Su descripción es como sigue: "La cruz mutable es la cruz
del Espíritu Santo, de la tercera persona de la trinidad cristiana, ya que organiza la sustancia
y evoca una respuesta sensible desde la misma". (Observar la hermosa correlación de esta
manifestación con el hecho de que el Espíritu Santo protegía a María). En esta cruz el
hombre alcanza el estado de resignación y aspiración, y así se prepara para la cruz fija del
discipulado. Es notable que “la cruz mutable de la personalidad dedica al hombre que está
crucificado sobre ella, a fines materiales para que pueda aprender eventualmente sus usos
divinos". "El pecado contra el Espíritu Santo" ha sido el sujeto de muchas curiosidades
morbosas. El Tibetano afirma: "El abuso de la sustancia y la prostitución de la materia para
fines perversos es un pecado contra el Espíritu Santo". Fue este pecado, el más grande de
todo su peregrinaje, el que Hércules cometió en Virgo, cuando no comprendió que la reina
de las Amazonas tenía que ser redimida por la unión; no muerta. De nuevo el Tibetano
enfatiza una y otra vez el hecho de que es "por medio de la humanidad que una
consumación de “sutil” eficiencia se producirá, la que hará posible la expresión del todo".
Nosotros cometemos, no obstante, el error de Hércules cuando olvidamos que el triángulo
de la Trinidad es un triángulo equilátero, con todos los ángulos de igual importancia, para
el logro del Plan. (Astrología Esotérica). Es en Virgo, después de la completa
individualización en Leo, que se da el primer paso hacia la unión del espíritu y la materia,
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“la subordinación de la vida de la forma, a la voluntad de Cristo, el morador".
Los tres regentes del signo Virgo ciertamente lo relacionan con otros ocho signos, como
ha sido señalado, haciéndolo el signo sobresaliente de la síntesis. Incluyendo al mismo
Virgo, tenemos nueve signos o energías accionando recíprocamente, el número de los
meses de gestación del embrión humano. Nuevamente "Como es arriba, así es abajo".
El regente ortodoxo del signo es Mercurio, “la versátil energía del hijo de la mente, el
alma", el intermediario entre el Padre y la Madre. El regente esotérico es la luna, velando a
Vulcano. La luna gobierna la forma y se nos recuerda de nuevo que es la voluntad de Dios
manifestándose a través de la forma. Vulcano es una expresión de la energía del primer
rayo, mientras que la luna ejerce la energía del cuarto rayo, Júpiter es el regente jerárquico
representando la segunda Jerarquía creadora (constructores divinos de la manifestación
planetaria de la tierra), y aporta la energía del segundo rayo.
El Tibetano señala que Mercurio, Saturno y Venus gobiernan los tres decanatos y nos
recuerda que cuando un hombre está en la rueda revertida del discípulo (en sentido inverso
al de las agujas del reloj) entrará en el signo a través de la influencia de Venus, mientras
que el hombre medio entrará bajo el gobierno de Mercurio. Este es un ejemplo de cómo
podemos interpretar mal un horóscopo si no conocemos el estado de evolución del nativo.
La astrología mundana, sin síntesis, puede ser muy engañosa y superficial. Alice Bailey
solía decir, con un destello en sus ojos, a un novicio que exclamaba cuán exactamente su
carta estaba determinando su destino: "Eso es muy malo, si usted estuviera viviendo por
encima del plexo solar, la carta de su personalidad no resultaría tan exacta". La carta del
alma se usará en la astrología del futuro; no la carta de la personalidad. Esta advertencia se
apoya en una positiva declaración del Tibetano: "El fundamento de las ciencias astrológicas
es la emanación, transmisión y recepción de las energías y su transmutación en fuerzas, por
la entidad receptora". Esto define claramente lo que deberá ser nuestra actitud en las
meditaciones del plenilunio y nuestro uso de los horóscopos individuales. "El objeto que
busco lograr aquí”, dice el Tibetano, “es que todo es una cuestión de recepción y
sensibilidad desarrolladas".
Significaciones del Signo y su Polo Opuesto
En la Sirena, la diosa pez, tenemos el símbolo de la compensación de Virgo con su signo
opuesto, Piscis. Siempre hay la dualidad, inherente en nosotros y en el sistema solar; siendo
el segundo rayo del mismo sol una dualidad, Amor-Sabiduría. La lección para el nativo de
Virgo, como lo expresaba Dane Rudhyar en "Dones del Espíritu", es tener "una clara
comprensión de que ninguna verdad es completa ni siquiera real si no incluye su opuesta, y
todo eso ocurre entre ambas". Recordando nuevamente que ocho energías se mueven a
través de Virgo, que es un signo de síntesis, Rudhyar expresa que más bien se requiere la
transfiguración que la transformación.
Las tres virtudes requeridas son: tolerancia, compasión y caridad; uno crece volviéndose
aún más inclusivo. Una de las útiles interpretaciones dadas en esta explicación sobre la
tolerancia, la verdadera naturaleza de la tolerancia, es que, como se la practica,
principalmente tiene un matiz de superioridad y condescendencia. Rudhyar dice: "La
verdadera tolerancia va más profundo que una actitud tal como "vivir y dejar vivir”, la que
está a menudo no sin mancha de presunción y autocentrada indiferencia hacia todo excepto
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nuestra propia verdad... Significa etimológicamente "soportar". ¿Soportar qué? El peso de
la necesidad de cambio y crecimiento... La preocupación típica de Virgo con detalles de
trabajo, con la técnica, la salud y la higiene, con la vivisección analítica de sí mismo y de
los otros, es realmente una focalización de los negativos valores de crisis". Si la crisis en
Virgo es positivamente enfrentada, entonces, la sustancia misma del conocimiento se
renueva y con esta renovación, sigue necesariamente la reafirmación del propósito".
Para Piscis, el polo opuesto, la nota clave que se da es el coraje, el temperamento del
nativo de Piscis es llamado un campo de batalla, pues su mensaje es "liberación", y por la
libertad se debe luchar, y ella debe ser ganada, no puede ser un regalo. El clímax dice:
"Todos los conflictos son absueltos, todas las transiciones se resuelven en los nacimientos
de Cristo”, lo que es la culminación del nacimiento del conocimiento latente de Cristo, en
Virgo.
Principios Fundamentales
Las alturas y las profundidades de este sexto trabajo, están claramente indicadas en los
principios fundamentales del signo: En la rueda común, la orden sale en las siguientes
palabras, que constituyen la actividad de Virgo: "Y la palabra dijo “que la materia reine"”.
Después, en la rueda del discípulo, la voz emerge de la Virgen misma, y ella dice: "Yo soy
la madre y el hijo, Yo, soy Dios, Yo, soy la materia". El Tibetano agrega: "Reflexiona sobre
la belleza de esta síntesis y enseñanza y sabe que tú mismo has dicho la primera palabra
como el alma, descendiendo dentro del seno del tiempo y del espacio en una época remota
y distante. El tiempo ahora ha llegado en que tú puedes, si así lo eliges, proclamar tu
identidad con ambos aspectos divinos, la materia y el espíritu, la madre y el hijo".
(Astrología Esotérica, pág. 197). El primer principio fundamental sintetizado es: "Cristo en
ti, esperanza es de gloria".
* En lo sucesivo los capítulos estarán basados en las conferencias informales dadas por
A.A.B., su material terminado para un libro que se había propuesto escribir Por
consiguiente, una reelaboración de sus escritos será ofrecida, más el material de la
Astrología Esotérica y de Los Dones del Espíritu por Dane Rudhyar, ninguno de los cuales
había aparecido cuando las conferencias fueron dadas en 1973.
Trabajo 7
La Captura del Jabalí de Erimanto
(Libra. 22 Septiembre - 21 Octubre)
El Mito
El Gran Presidente, dentro de la Cámara del Concilio del Señor, consideraba la
naturaleza del hijo del hombre que es asimismo un hijo de Dios. Él pensaba en lo que se
necesitaba para hacerlo aun más parecido a su Padre. "Otro trabajo debe ser llevado a cabo.
Él necesita equilibrio, y juicio sano, y preparación para una prueba mayor y para futuro
servicio a la raza de los hombres. Por esto, que se prepare con cuidado". Y el Maestro,
anotando en sus tablas el propósito de la próxima prueba, salió y habló a Hércules. "Sal,
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hijo mío, y captura al jabalí; salva una región asolada, pero toma el tiempo de alimentarte".
Y Hércules salió.
Y Hércules, que es un hijo de hombre y no obstante un hijo de Dios, pasó a través del
séptimo Portal. El poder del séptimo signo pasó a través de él. No sabía que se enfrentaba a
una prueba dual, la prueba de la rara amistad y la prueba del coraje sin temor. El Maestro lo
había instruido para buscar un jabalí, y Apolo le dio un arco flamante para usar. Dijo
Hércules: "No lo llevaré conmigo en el camino, por temor a matar. En mi último trabajo, en
las riberas del gran mar, maté y destruí. Esta vez no mataré. Dejo el arco".
Y así, desarmado, excepto por su fuerte clava, trepó el acantilado de la montaña,
buscando al jabalí, y viendo, a cada lado, visiones de miedo y terror. Subió aún más y más
alto. Y entonces se encontró con un amigo. En el camino se encontró con Folos, uno de un
grupo de centauros, conocido de los dioses. Se detuvieron y hablaron, y por un momento
Hércules olvidó el objeto de su búsqueda. Y Folos llamó a Hércules, invitándolo a abrir un
tonel de vino, que no era suyo, ni tampoco pertenecía a Folo. Este gran barril, pertenecía al
grupo de centauros; y de los dioses, que los habían beneficiado con el tonel, había venido la
orden de que nunca debía ser abierto, salvo cuando los centauros se encontraran y
estuvieran todos presentes. El tonel pertenecía al grupo.
Pero Hércules y Folo lo abrieron en ausencia de sus hermanos, llamando a Quirón, otro
centauro sabio, para que fuera y compartiera su jarana. Este así lo hizo y los tres bebieron
juntos, y se deleitaron y embriagaron e hicieron mucho bullicio. Esta gritería fue oída por
los otros centauros desde lugares distantes.
Ellos acudieron encolerizados, y una feroz batalla tuvo entonces lugar y a pesar de las
sabias resoluciones, nuevamente el hijo del hombre, que era un hijo de Dios, se transformó
en el mensajero de la muerte y mató a sus amigos, los dos centauros con los cuales antes
había bebido. Y, mientras los otros centauros se afligían con fuertes lamentaciones,
Hércules escapó otra vez a las altas montañas, y nuevamente reanudó su búsqueda.
* * *
Llegó hasta los límites de la nieve, siguiendo las huellas del feroz jabalí; lo siguió hasta
las alturas y el áspero frío, y sin embargo no lo vio. La noche se fue acercando, una a una
las estrellas salieron, y aún el jabalí se le distanciaba, y buscó dentro de sí mismo alguna
maña sutil. Colocó una trampa con habilidad, y sabiamente oculta. Entonces esperó en una
sombra oscura la llegada del jabalí. Las horas pasaron, y él aún esperó hasta que se acercó
el alba. El jabalí salió de su guarida, buscando comida, impulsado por un hambre de días.
En las sombras, cerca de la trampa, esperaba el hijo del hombre. El jabalí cayó dentro de la
trampa y a su debido tiempo Hércules soltó a la bestia salvaje, haciéndola prisionera de su
habilidad. Luchó con el jabalí y lo dominó y obligó a hacer lo que él decía, o ir por el
camino que él deseaba.
Desde la cima nevada de la alta montaña bajó Hércules, gozoso en el camino,
conduciendo por la senda que bajaba, al feroz pero domesticado jabalí. Por las patas
traseras, conducía al jabalí, y todos en la montaña reían al ver la escena. Y los que
encontraban al hijo del hombre, que es el hijo de Dios, cantando y bailando en el camino,
reían también al ver la marcha de los dos. Y todos en la ciudad reían al ver la misma
escena; al tambaleante, cansado jabalí y al hombre que reía y cantaba.
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Así ejecutó Hércules su séptimo trabajo y regresó hacia el Maestro de su vida.
Y el Gran Presidente dentro de la Cámara del Concilió del Señor observó: "La lección
del verdadero equilibrio ha sido aprendida. Aún falta una lección. De nuevo en el noveno
Portal el centauro debe ser encontrado y conocido y rectamente comprendido".
Y el Maestro dijo: "El séptimo trabajo está completado, el séptimo Portal ha sido pasado.
Considera las lecciones del pasado; reflexiona sobre las pruebas, hijo mío. Dos veces has
matado lo que deberías amar. Aprende el por qué". Y Hércules permaneció dentro de las
puertas de la ciudad y allí se preparó para lo que luego sucedería, la prueba suprema.
El Tibetano
Prólogo
"El mito es el velado pensamiento del alma ". (Isis sin velo)
Libra nos presenta muchas paradojas, y marcados extremos, dependiendo de si uno está
en la vuelta del zodíaco en sentido de las agujas del reloj, o en la trayectoria inversa, la del
discípulo que ha vuelto conscientemente, al sendero evolutivo, al camino de regreso al
hogar. Se dice que es uno de los signos más difíciles de comprender. Es el primer signo que
no tiene ni símbolo humano ni símbolo animal, excepto que sosteniendo la balanza está la
figura de la justicia –una mujer cegada— cegada tal vez para la objetiva visión exterior, que
la visión intuitiva interior debe adivinar dónde está la justicia.
Es un intervalo, se nos dice, comparable al silencioso escuchar en la meditación: un
tiempo de imposición del pasado. De nuevo, extrañamente, el hombre medio se acerca a
Libra a través de la drástica prueba de Escorpio, mientras que el hombre más evolucionado
entra a la prueba de Libra desde el signo de Virgo, con la conciencia de Cristo agitándose
en su corazón y su mente. Piensa cuán diferentes serán las experiencias de estos dos
hombres en Libra. En un caso la balanza oscilará salvajemente arriba y abajo; en el otro se
aproximará al equilibrio o éste será logrado, entre la materia y el espíritu, y entre los más
pequeños pares de opuestos.
En este punto empezamos a ver por qué, en este tranquilo signo, nos encontramos con los
problemas del sexo y el dinero, ambos buenos servidores y malos maestros, según el uso
que se haga de ellos. El sexo es un sacramento, una compensación del hombre y la mujer,
para la producción de las formas, para la continuación de la vida evolutiva. El dinero es un
medio de trueque, de compartir a distancia. Si es amado y retenido sólo por sí mismo, es el
oro del avaro, y si no, el oro del amante, entregado corazón.
El equilibrio de los pares de opuestos está agudamente definido. La balanza puede oscilar
desde la parcialidad y el prejuicio a la justicia o el discernimiento; desde la insensible
estupidez a la sabiduría entusiasta. Cuán inusual y deliciosa combinación de palabras es
esa. En el lenguaje común nosotros simbolizamos la sabiduría con la estúpida, parpadeante
lechuza, y aquéllos que piensan que son sabios están demasiado, a menudo, llenos de
solemnidad y son algo pesados. Sin embargo, la sabiduría debe ser "entusiasta". Esto es
algo para reflexionar. Y puede haber intriga, los tortuoso caminos de las leyes hechas por el
hombre la invitan; o hay una conducta recta y el nativo de Libra puede estar caracterizado
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por actitudes materialistas o espirituales. Nuevamente una y otra vez en este viaje circular,
las constelaciones son todas armoniosas, buenas, y para un propósito; es nuestra receptividad
y el uso que hagamos de ellas, que determina lo que manifestamos. Esto se relaciona
con penosa exactitud con las impresiones logradas por el turista ocasional, y por el hombre
que vive por algún tiempo en un país, y realmente conoce a su gente. A veces uno piensa
que una prueba de inteligencia debería ser tomada antes de otorgar una visa. Tales
extravagantes ideas, por ejemplo, nos surgen al ver y oír a las gentes que han pasado unos
pocos días en París y piensan que conocen Francia.
Y en este imponente signo de equilibrio, justicia y ley, encontramos que la prueba
termina en un estallido de risa, el único trabajo que la provoca. Desde la montaña venía
Hércules, haciendo rodar al jabalí como si fuera una carretilla, cantando y riendo, y todos
los espectadores reían con él. ¡Cuán encantador!; y esto a pesar del hecho de que
nuevamente Hércules cometió un lamentable error. El Maestro le había dicho que "tomara
tiempo para alimentarse", pero Hércules tomó tiempo para una orgía de borrachos con dos
sabios, viejos amigos, centauros. Y tomen nota de que ellos abrieron el tonel de vino que
debía ser abierto sólo por y para el grupo. Todo un sermón podría ser predicado sobre este
punto y también sobre el hecho de que, mientras Hércules tomaba precaución para no matar
al jabalí, terminó matando a dos amigos. Así aparece la tentación detrás, cuando pensamos
que hemos despejado de trampas el sendero delante nuestro. Pero entonces el sabio
Maestro, cuando evaluaba el trabajo, pasó ligeramente sobre el alboroto al que todos habían
contribuido, diciendo tan sólo, "Reflexiona sobre las lecciones del pasado" (contribución de
Libra). "Dos veces has matado lo que deberías amar. Aprende el por qué". Esto es todo; y
se nos recuerda que la personalidad permanece fuera del ashrama, (nuestros maestros sólo
ven cualquier luz que llevemos). No hay ningún elogio especial, Hércules simplemente
pasó, no con honores, pero al séptimo trabajo se lo proclamó como completado y al séptimo
Portal como atravesado. Justicia como misericordia. "Sí, Tú, Oh Dios, quieres ser tan
severo para señalar todo lo que está mal hecho, Oh Señor, ¿quién puede soportarlo?”
Reflexiones de un Nativo de Libra
Antes que Hércules capturara al jabalí de Erimanto, se sentó a la mesa de Folo y bebió
vino fuerte. En este momento él era el alma de la jovialidad, buscando y encontrando
placer. Para Hércules, como para todos los que asumen el trabajo que debe ser realizado en
Libra, los vapores del placer se deben disipar antes que la tarea mayor del autodominio, es
decir, la captura del jabalí, sea emprendida.
Es de señalar que el beber vino en abundancia conduce a Hércules a la tragedia, la
muerte de Folo. Esta repentina intervención de la catástrofe dentro de la existencia
buscadora de placer de un libriano; por desagradable que la experiencia pueda ser, es una
necesidad para el desarrollo del alma. Sin tales tragedias, las potencialidades de Libra
permanecen latentes. El libriano emprende su camino en invierno, una época de desolación,
cuando la vida de la personalidad ha perdido su atractivo.
Hércules no usa la fuerza bruta para capturar al jabalí. Coloca una trampa, espera y
permite que la bestia caiga por sí sola en la trampa. Cuando el jabalí tropieza y cae en los
ventisqueros, Hércules aprovecha su oportunidad. Es curiosamente libriano el evitar un
encuentro directo, y no gastar más fuerza que la necesaria. Él busca lograr sus fines
suavemente, no forzadamente.
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Se nos dice que Hércules toma las patas traseras del jabalí, y obliga a la bestia a bajar por
la ladera de la montaña en sus patas delanteras, y que este espectáculo provoca la risa de
todos los que observan eso. En este incidente observamos la habilidad del libriano para
encontrar soluciones inusitadas, y para percibir el valor de lo incongruente.
Situaciones de gran consecuencia en la historia de la humanidad son determinadas por
inusitados acercamientos a problemas comunes. Por ejemplo, un jefe tártaro, inició un gran
fuego detrás de sus propias tropas, forzándolas así a arremeter con un vigor tan desesperado
que ningún enemigo podía resistirlos. Otra vez, cuando Aníbal mandó sus elefantes contra
Escipión, éste ordenó a los soldados soplar las trompetas en las orejas de los animales;
confundidos y aterrorizados por el ruido, los elefantes huyeron en desorden, y mataron a
muchos de los hombres de Aníbal.
La percepción de las incongruencias es una de las más grandes armas dadas a la
humanidad en su perpetua lucha contra el espejismo. Es la fuente de la risa la que desbarata
la ostentación y destruye las instituciones anticuadas.
Este es el único trabajo que termina en una explosión de risa. Hércules no sólo realizó la
tarea asignada, sino que hizo del feroz jabalí un objeto del ridículo. Por una perspectiva
ligeramente alterada muchas de las aterrorizantes experiencias de la vida pueden ser
trasformadas por un benéfico sentido del humor. Mucho de lo que la gente mira con grave y
seria formalidad tiene decididamente ridículas implicancias.
La descripción gráfica de Hércules conduciendo al jabalí por sus patas traseras, es una
representación simbólica del alma dirigiendo un cuerpo torpe. Esta relación en la cual cada
aspecto logra su debida importancia es característica de los librianos más altamente
organizados. Así es el principio de equilibrio observado.
El libriano se maneja pesando y equilibrando todas las cosas. Esta actitud lo hace
aparecer frecuentemente fluctuante e indeciso. Sabiendo que hay innumerables gradaciones
entre el negro y el blanco, él es raramente propenso a ser un extremista. Sabe que aquellos
que son mirados como pilares de la sociedad pueden ser fariseos; y los modestos y
humildes, la sal de la tierra; que aquéllos que declaran su excelencia más vehementemente
pueden ser los menos meritorios; que el sabio de palabra puede actuar como los necios; los
necios pueden encontrarse con tesoros; que los juicios del mundo pueden ser revocados por
una corte superior; que la verdad puede manifestarse sobre la tierra de muchas
inverosímiles maneras.
La búsqueda de la verdad, entonces, se cambia en el desarrollo de la discriminación. En
un sentido, la verdad no existe para los seres humanos, pues todas las verdades no son sino
parte fraccionarias de mayores conjuntos. La búsqueda de estos conceptos más inclusivos
es de más importancia que la insistencia sobre un fragmento aislado de un limitado
segmento separativo.
Como una laboriosa araña, el libriano está perpetuamente hilando hilos de relaciones,
creando una sensitiva red de significados. El resultado de tal actividad es la síntesis.
Permanece entre lo concreto y lo abstracto, tratando de relacionarlos a los dos. Siempre hay
una discrepancia, siempre la brecha entre el fin previsto y la meta lograda; y no obstante, la
tela brilla luminosamente y asume un modelo de intrincada belleza.
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A medio camino entre el cielo y la tierra, el libriano espera. Mirando arriba, ve la visión,
el amanecer dorado iluminando la cima de la montaña cubierta de nieve; contemplando
hacia abajo mira los lodazales y el cieno a través del cual pasan los hijos de los hombres.
Por un lado, reconoce altos ideales; por el otro, los ve repudiados. Si él se eleva hacia el
mundo del ideal, pierde contacto con las cosas comunes; si desciende al nivel de la
actividad materialista, pierde las preciadas percepciones que son la causa principal de su
ser. Se mantiene suspendido en equilibrio entre estos dos mundos para poder lograr
comprensión, una comprensión que incluye lo superior y lo inferior, lo bueno y lo malo, lo
excelso y lo insignificante. Esto es la compasión.
El conocimiento logrado causa desilusión. Escudriñando dentro de los corazones
humanos, percibe las sombras oscuras, y el sedimento de extrañas pasiones. Descubre los
métodos básicos por medio de los cuales personas de importancia establecen sus éxitos, los
puntos oscuros en la vida de hombres respetables, los hábiles caminos por los que ellos
eluden las sugerencias de la conciencia. Observa las ideas en capullo que son mordidas por
la escarcha a la primera tentación. Contempla la larga marcha hacia adelante de la raza
humana, con sus esporádicos logros y sus multiplicados fracasos.
¿Cuál es el resultado de tales reflexiones? En primer lugar, se debilitan sustancialmente
los espejismos que tan a menudo encadenan al hombre a la tierra. Se entera que el hombre
vive en una arremolinada bruma de ilusión, asiéndose a la vida como si fuera un fin en sí
misma, huyendo a menudo de la verdad como de una catástrofe. Esta descripción de
defectos no significa que la bondad humana es pasada por alto; sin una suficiente cantidad
de ella, el mundo no se podría soportar.
El libriano no está seguro en absoluto de querer tomar parte en la lucha agresiva para
lograr un modo de vivir, y avanzar belicosamente hacia un sitio de poder y prestigio en el
mundo. Si sólo tuviera que preocuparse de sí mismo, probablemente se retiraría a una
biblioteca, y pasaría sus días allí. Sin embargo, también existen otros seres humanos que le
hacen reclamos. El motivo del servicio se arraiga así en su vida, un sentido de servicio
basado en una evaluación realista de la naturaleza humana. Realmente es muy difícil servir
a la especie increíble llamada hombre. Informa a un hombre de una verdad que, si la
aceptara alteraría su estereotipado modo de vida, y él te condenará como si fueras un
radical; razona con él, y él tercamente insistirá en la supremacía de sus instintos; por otra
parte, muéstrale indiferencia hacia su condición, y te denunciará por ser insensible a sus
sufrimientos. Quienquiera que sirva a la raza humana debe estar preparado para la
incomprensión, la mala interpretación, y la perversidad que apoya lo opuesto de lo que se
dice.
El libriano no es inclinado a ser fanático ni tirano. Buscando más bien persuadir que
forzar, él entiende el arte del compromiso espiritual; esto implica una complacencia de que
el cielo se alcanza con una serie de pasos separados más bien que con un simple salto
salvador. Servir a otros requiere una justa apreciación de sus capacidades; esperar de ellos
lo que son incapaces de dar es a la vez insensato y frustrante. La ayuda dada a una persona
debe encontrar expresión dentro del marco de sus limitaciones. Si esto no se hace, la ayuda
puede resultar un impedimento. Se debe hacer una cuidadosa distinción entre demasiada
ayuda y demasiado poca; si se da demasiado, el individuo, no será estimulado a usar sus
propios recursos, mientras que demasiado poca puede causarle el hundirse en un mar de
desesperación. En otras palabras, la ayuda dada debe ser cuidadosamente adecuada a las
necesidades del individuo involucrado. En muchos casos, la ayuda será solamente un
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estorbo; por lo tanto, es a menudo mejor permitir a una persona formar sus propias
certidumbres espirituales, de sus propios amargos conflictos.
El constante pesar y medir tan característico de Libra, tiene una finalidad; el
establecimiento del equilibrio. El mundo está sostenido por el equilibrio, y a esto lo
comprende el libriano. De hecho, las leyes del karma pueden ser consideradas como
actividades equilibrantes que impiden la continuación de una condición desequilibrada. Las
catástrofes que le sobrevienen a un hombre están destinadas, no a castigarlo, sino a
restaurar el equilibrio en su naturaleza. El que establece el equilibrio en su propia vida no
estará obligado a que se lo impongan por medio de desagradables, intimidantes
circunstancias. Los platillos de la balanza de Libra son fácilmente inclinados a un lado u
otro, pero el punto medio en el cual descanza la balanza, permanece inalterado. Este es el
punto del equilibrio, el refugio seguro que las sombras fluctuantes de los cataclismos
terrenales y las catástrofes nunca pueden amenazar.
Se debe señalar que el equilibrio, como es aquí concebido, es una condición más bien
dinámica que estática. Un sistema equilibrado de energía sería una definición más
adecuada; expresado de otra forma, podría ser llamado una distribución ordenada, de las
energías dirigidas y controladas por una muy inclinada voluntad al bien. El hombre
completamente desarrollado, o iniciado, podría tal vez ser descripto también en tales
términos.
En medio de la disonancia, el libriano acaricia el sueño de la armonía; en un país lejano,
él recuerda la casa de su Padre. En recuerdo de esto busca ser un punto de paz en un mar de
fuerzas en pugna. Esa es la meta, pero no siempre el logro. Sin embargo, este anhelo de
armonía fortalece en él el deseo de ser un hacedor de paz. Puede comprender hábilmente
ambos lados de un problema' y esta habilidad le sirve bien para ser mediador y árbitro.
Las energías que emplea son la persuasión, la cortesía, y la cooperación; cuando éstas
fracasan, desdeña métodos más rigurosos. Se siente naturalmente inclinado hacia el trabajo
de grupo, y es atraído por los programas de acción que promueven la hermandad y la
unidad.
Hay un elemento fuertemente femenino en el libriano, y esto es natural ya que Venus
gobierna este signo zodiacal. El duro, impetuoso empuje de la vida moderna es demasiado
agresivamente masculino; la gracia y la belleza artística del componente femenino debería
actuar como una influencia complementaria. El libriano comprende esto instintivamente.
Sabe que el dogmatismo masculino debe ser modificado por el sabor más sutil de la dulzura
femenina; que la dúctil agua durará más que la piedra implacable y el rígido acero.
Cuando el libriano ha asimilado las suaves armonías de Venus, empieza a responder a
otra vibración, la de Urano. La afirmación en la Biblia que describe este impulso está
expresada en estas palabras, "Mira, Yo hago todas las cosas nuevas". Se entiende a las
viejas formas como siendo cadenas y trabas. Ellas deben ser descartadas. La escoba de Dios
debe arrastrar con todos los escombros de las edades para que los altos ideales de la
hermandad y la unidad, puedan ser incorporados dentro de la misma estructura de nuestras
instituciones, para que las vidas que los hombres conducen puedan reflejar la divina imagen
que está indeleblemente marcada en su ser esencial.
Sin embargo, este cambio revolucionario no se debe cumplir cambiando el arreglo de
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nuestro aspecto exterior, formas o instituciones; debe originarse dentro de la mente humana
en el silencio del corazón del hombre, cuando él se vuelve hacia la luz que brilla sobre él y
que viene del resto de inmortalidad que en él mora. El libriano se equipa para rehacerse,
sabiendo que éste es el primer paso hacia el reordenamiento del mundo.
Los Regentes de Libra y su Signo Opuesto
El signo opuesto de Libra, con el cual debe ser hecha la compensación, es Aries, cuyo
regente exotérico es Marte, mientras que el gobernante de Libra es Venus. Exotéricamente,
por lo tanto, debe haber una compensación entre la Voluntad y la mente superior,
expresándose a través del deseo o el amor, según el estado de evolución. El regente
esotérico de Libra es Urano, y Saturno en este signo es el gobernante de esa "estupenda
Jerarquía creadora" que forma parte del tercer aspecto de la divinidad. Es por esta razón que
Libra está estrechamente conectada con la Jerarquía, y explica el tercer aspecto de la
Divinidad y de ahí que es un signo gobernante y un mayor factor determinante donde la ley,
el sexo y el dinero están comprometidos. El Tibetano expresa más adelante que, "Si los
estudiantes hicieran un estudio cuidadoso de estas tres cosas: la ley, primer aspecto; la
relación entre los pares de opuestos (el sexo), segundo aspecto; y la energía condensada,
llamada dinero, tercer aspecto; tal como ellos se expresan hoy en día y como ellos pueden
expresarse en el futuro, tendrían un cuadro de la realización física humana y de la futura
expresión espiritual que sería instructiva y tendría mayor valor. Todo el proceso es
explicado por la actividad de los tres regentes de Libra: Venus, Urano y Saturno".
(Condensación, Astrología Esotérica).
Una belleza singular emerge cuando consideramos los principios fundamentales de Aries
y Libra como fueron dados por Dane Rudhyar en "Dones del Espíritu". El distintivo para
Libra es, "tranquilidad", pero está lejos de la tranquilidad del confort lujoso. El autor lo
define como "una expresión de relación totalmente aceptada, sea ésta con un objeto, una
situación o una persona... Los hombres sólo pueden estar libres de la naturaleza cumpliendo
con la naturaleza; cumpliendo con ella con tranquilidad, con elegancia.
"Por elegancia queremos decir esa cualidad que el matemático tiene en la mente cuando
habla de ‘la elegante solución de un problema matemático', una solución que avanza con
extrema facilidad, con la mayor simplicidad de medios, con un mínimo de pasos
intermedios, con lógica inherente. Un pino gigantesco de California es asimismo la elegante
solución del problema contenido en la semilla; un perfectamente fácil y lógico desarrollo de
las potencialidades inherentes a esta semilla.
"El natural crecimiento de las potencialidades inherentes, la facilidad y la lógica de la
evolución, la elegancia del desarrollo; éstas son joyas del arte de vivir; éstas son las pruebas
del dominio".
Que tu mente descanse en la contemplación de estas hermosas palabras. Es difícil
imaginar un concepto más alentador del crecimiento, un crecimiento que se desarrolla
desde adentro como se abre una flor, sin esfuerzo y ansiosa tensión. Aquí podríamos
advertir que Libra representa al reino vegetal, al sexo y a la afinidad natural. En ese reino se
dice que tres rayos vibran al unísono. Esto da por resultado servicio, color y fragancia. Las
palabras de Rudhyar no son poesía mística; ellas tienen sus raíces en hechos biológicos,
donde también la energía creadora, el Dios inmanente, está trabajando.
81
Volviendo a Aries, encontramos que el principio fundamental es "adaptabilidad” que
indica un método por el cual la tranquilidad de libra puede ser obtenida. Todos nosotros
sabemos de hombres y mujeres en la historia y en torno nuestro ahora, que se mueven con
serenidad y poder en medio de trágicos acontecimientos. Y ¡qué espectáculo terrible e
inspirador es ese! También encontramos adaptabilidad en el camuflaje del reino animal, en
el colorido de los pájaros y bestias que les ayuda a proteger sus vidas. El hombre en
circunstancias peligrosas tiene una necesidad igual de disfraz, en su caso, para aumentar la
adaptabilidad. Esto inmediatamente hace surgir una duda en cuanto a los peligros del
compromiso, del abandono de los principios por la seguridad. Pero lo mismo que El
Tibetano nos ha dicho que "el compromiso espiritual" puede ser un reconocimiento del
tiempo y la evolución, no implicando ninguna traición a la meta, así leemos lo siguiente
escrito por Rudhyar:
"Este tipo de adaptación social no deberá ser tal como para desviar o enturbiar la
corriente de la liberación del poder. No deberá alterar la cualidad de las imágenes
proyectadas, u oscurecer la visión que ellas trasmiten... Es ésta una difícil tarea de
discriminación. Ser adaptable, pero retener la pureza y la total integridad de nuestra visión
y de nuestro ideal; aceptar rodeos, pero no perder el rumbo de la meta; ser comprensible y
aceptable para aquellos que necesitan el despertar espiritual, pero no distorsionar o rebajar
el carácter del mensaje; usar los valores nacidos del pasado, pero no desestimar el futuro a
cambio del incierto presente; ser amable con los hombres, pero inflexiblemente verdadero
para con el espíritu, tales son los problemas con los que la persona de Aries se encontrará
constantemente, en una forma u otra.
El individuo que está consagrado verdaderamente al espíritu, actúa como el espíritu en
términos de necesidades humanas". (Tranquilidad y adaptabilidad; Libra se compensa con
su signo opuesto, Aries).
Las Constelaciones y las Estrellas
Hay tres constelaciones en Libra, todas de especial interés. Primero está la Cruz del Sur
que nunca ha sido vista en el hemisferio norte desde los tiempos de la Crucifixión, cuando
fue vista en Jerusalén. Ahora la Cruz que aún se divisa en el hemisferio sur se está alejando.
Tratemos de entender la presentación dramática de este gran símbolo. Cuatro estrellas
brillantes forman esta cruz; cuatro, el número del aspecto material del hombre, el
cuaternario. La Cruz del Sur, el cuaternario, se está alejando. El mismo simbolismo se ve
en Géminis, con Cástor y Pólux. Cástor, simbolizando la inmortalidad, se está volviendo
más brillante y Pólux, la mortalidad, se está oscureciendo. La cruz se está retirando, y esta
promesa está en Libra, llamada la puerta abierta a Shamballa, el signo en el cual se
encuentra "el sendero angosto, como el filo de la navaja” que conduce al hombre al reino
del alma.
La segunda constelación es la de Lupus, el lobo. A través de las edades, la cabeza del
lobo ha sido el símbolo del iniciado. Pero es un lobo moribundo, y la naturaleza del lobo
que ha devorado la naturaleza del alma hasta ahora, es simbolizada como desapareciendo,
pues a medida que el hombre logra el equilibrio, la actividad y el poder del lobo
desaparecen.
La tercera es la Corona, la corona sostenida delante del hombre trabajando en Libra. El
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símbolo está basado en la historia de Ariadna, el aspecto madre, a quien Baco le dio una
corona de siete estrellas, símbolo del segundo aspecto de la divinidad que glorifica la
materia haciéndola la expresión de la mente divina. (Según A.A.B..)
Como con todo lo de Libra, las interpretaciones y comprensión de las constelaciones son
difíciles, pero estimulantes de la reflexión. Si los datos parecen escasos y vagos, es tal vez
nuevamente representativo del interludio del Libriano, al que uno de los Maestros de
Sabiduría ha llamado "el maestro de la tierra de nadie". Así sólo podemos reflexionar,
recordando cómo el lobo aparece como el animal que amamantaba a Rómulo y Remo; y fue
el feroz animal al que San Francisco de Asís amansó por el amor que sentía por él, y el
sentimiento de unidad con él.
Algunos detalles sobresalientes de la disertación de A.A.B.
En Libra tenemos al hombre que no habla, simbólico del intervalo de silencio en la vida
de Jesús. Entre los 12 y los 30 años no tenemos noticias de él. Esos
fueron años de silencio, ya que los pasaba entre los esenios en Egipto o en el taller de
carpintero en el cual, ese gran hijo de Dios, equilibraba el espíritu y la materia y se
preparaba para su ministerio como un hijo del hombre que era también un hijo de Dios –
demostrablemente—. La gran revelación, a mi parecer, no es que nosotros seamos espíritu
sino que todo es Dios es manifestación; todo es energía de diferentes categorías. Cristo fue
la perfecta expresión de la divinidad en la forma. Él equilibraba perfectamente el espíritu y
la materia. Ese es el trabajo que todos nosotros tenemos que hacer...
Los dos centauros buenos que Hércules mató, son conocidos como Quirón (pensamiento
bueno) y Folo (fuerza física). Esta prueba fue para mostrar el control de la naturaleza
emocional, astral o del deseo, en cualquier forma que ella pueda tomar. Tú no puedes
controlar o guiar la naturaleza del deseo por medio de la fuerza física o sólo por el
pensamiento, pueden tener éxito por un tiempo y después vuelve a surgir nuevamente en tí.
La única solución es apresar al jabalí del deseo en las altas montañas. Es en la cima de las
montañas que ocurren todas las grandes revelaciones, donde la niebla del valle desaparece y
llega la iluminación...
"Libra es un signo de aire y está en la cruz cardinal que gobernará al próximo sistema
solar, y en este sistema gobierna el sendero de la iniciación, que es hollado por la flor de la
raza". Otra vez el misterio cubre con un velo para que nosotros encontremos al signo difícil
de comprender. Pero los principios fundamentales del signo son claros, y sencillos: hablan
derecho al corazón y sin oscuridad. Para el hombre medio, con no desarrollado
conocimiento espiritual la palabra acude una y otra vez a través de los eones: "Y el Verbo
dijo: que se haga la elección.” La respuesta eventualmente vuelve como un resultado del
proceso evolutivo y desde el alma. "Yo elijo el camino que conduce entre las dos grandes
líneas de fuerza".
(Astrología Esotérica, pág. 175).
83
Trabajo 8
Destruyendo la Hidra de Lerna
(Escorpio, 23 Octubre - 22 Noviembre)
El Mito*
El Gran Presidente, vestido de radiante calma, dijo solamente una palabra. El Maestro
oyó la orden de oro, y convocó a Hércules, el hijo de Dios que era también el hijo del
hombre.
"La luz brilla ahora en el octavo Portal”, dijo el Maestro. "En el antiguo Argos hubo una
sequía. Amimona suplicó la ayuda de Neptuno. Éste le ordenó que golpeara una roca, y
cuando ella lo hizo, brotaron tres corrientes cristalinas; pero prontamente una hidra hizo allí
su morada.
"Junto al Río Amimona, está el infesto pantano de Lerna. Dentro de esta fétida ciénaga
yace la monstruosa hidra, una calamidad en la comarca. Esta criatura tiene nueve cabezas, y
una de ellas es inmortal. Prepárate a combatir con esta repugnante bestia. No pienses que
pueden servirte, medios ordinarios; destruyes una cabeza, dos crecen aceleradamente".
Hércules esperaba con expectación.
“Yo sólo puedo dar una palabra de consejo”, dijo el Maestro. "Ascendemos
arrodillándonos; vencemos cediendo; ganamos renunciando. Ve. ¡Oh, hijo de Dios e hijo
del hombre, y vence!" Entonces, Hércules pasó a través del octavo Portal.
El estancado pantano de Lerna era una mancha que desalentaba a todos los que llegaban
a sus confines. Su hedor contaminaba toda la atmósfera en un espacio de siete millas.
Cuando Hércules se aproximó, tuvo que detenerse, pues sólo el olor casi lo venció. La
cenagosa arena movediza era un peligro, y más de una vez Hércules rápidamente retiró su
pie temiendo que fuera succionado por la tierra floja.
Finalmente encontró la guarida donde moraba la monstruosa bestia. Dentro de una
caverna donde reinaba perpetua noche, la hidra estaba oculta. De día y de noche Hércules
rondaba el traicionero pantano, esperando el momento propicio en que la bestia saliera.
Vigilaba en vano. El monstruo permanecía dentro de su fétida ciénaga.
Recurriendo a una estratagema, Hércules sumergió sus flechas en brea ardiendo y las
hizo llover directamente dentro de la bostezante caverna donde moraba la horrible bestia.
Una agitación y conmoción sobrevino al punto.
La hidra emergió, con sus nueve encolerizadas cabezas exhalando llamaradas. Su
escamosa cola azotaba furiosamente el agua y el barro salpicando a Hércules. A tres brazas
de altura se levantó el monstruo, una cosa de tal fealdad que parecía como si hubiera sido
hecha con los más impuros pensamientos concebidos desde que empezó el tiempo. La hidra
se abalanzó sobre Hércules y buscó enrollarse alrededor de sus pies. El se apartó y le asestó
un golpe tan demoledor que una de sus cabezas fue inmediatamente separada. Apenas había
esta horrible cabeza caído dentro del pantano, dos crecieron en su lugar. Una y otra vez
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Hércules atacó al furioso monstruo, pero con cada asalto se volvía más fuerte, no más débil.
Entonces Hércules se acordó que su Maestro había dicho, “nos elevamos
arrodillándonos”. Arrojando a un lado su garrote, Hércules se arrodilló, agarró a la hidra
con sus manos desnudas y la levantó en el aire. Suspendida en medio del aire, su fuerza
disminuyó. De rodillas entonces, él sostuvo a la hidra alto por encima suyo para que el aire
y la luz purificadoras pudieran tener su esperado efecto. El monstruo, fuerte en la oscuridad
y el pantanoso barro, pronto perdió su poder cuando los rayos del sol y el contacto del
viento cayeron sobre él.
Se esforzó convulsivamente, pasando un estremecimiento a través de su repugnante
figura. Más y más desfallecida se hizo su lucha hasta que fue vencida. Las nueve cabezas se
inclinaron, luego con jadeantes bocas y vidriosos ojos cayeron flojamente hacia adelante.
Pero sólo cuando ellas yacían sin vida, Hércules percibió la mística cabeza que era
inmortal.
Entonces Hércules cortó la cabeza inmortal de la hidra y la enterró, silbando todavía
ferozmente, debajo de una roca.
Retornando, Hércules se paró delante de su Maestro. "La victoria ha sido lograda”, dijo
el Maestro. "La luz que brilla en el octavo Portal está ahora mezclada con tu propia luz".
Francis Merchant
Introducción
De nuevo encontramos variaciones en las versiones del mito y no tenemos el relato del
mito hecho por El Tibetano para guiarnos. La historia de que la novena cabeza era la cabeza
inmortal, parece descartada por la sencilla afirmación de El Tibetano de que eran tres veces
tres, o nueve pruebas. La versión usada por Francis Merchant en el mito, parece más
precisa, es decir, que nueve cabezas fueron destruidas, y entonces apareció la mística,
inmortal cabeza. Además, el relato de que esta gran cabeza fue "enterrada bajo una roca" da
motivo para mucha reflexión. Tal vez el uso de la frase "escondida bajo la roca de la
voluntad”, es revelador. Todas las versiones dicen que fue pues, enterrada.
En algunos relatos se dice que Hércules quemó completamente las cabezas, y que el
fuego divino sería ciertamente necesario para esta destrucción. De cualquier modo, es
imposible negar la poderosa descripción del mundo del discípulo en esta prueba suprema,
sumergiéndose hasta las rodillas en la humanidad y levantando al monstruo (todos los
males acumulados, errores, fracasos de su largo pasado) en el aire del espíritu, donde por su
verdadera naturaleza, la hidra no podía vivir, y así se consumió y murió. El uso del fuego,
en el esfuerzo preliminar, contiene no obstante este símbolo en la descripción.
Mientras el sexo, bajo la prueba de la compensación de los opuestos y la doble soberanía
de Marte, tiene su lugar especial, el excesivo énfasis de esta sola faceta no es
suficientemente inclusivo. Todos los pares de opuestos tienen que ser compensados en este
gran signo, un signo avanzado del integrado, consciente discípulo; no un signo sórdido del
hombre no evolucionado, como se piensa a menudo. De nuevo se debe leer cuidadosamente
y distinguir entre gente en la rueda ordinaria y discípulos en la rueda revertida. Todo lo cual
85
es presentado para el estudio del lector.
Análisis psicológico del Mito
A Hércules se le dijo que encontrara la hidra de nueve cabezas que vivía en un pantano
inundado de hedor. Este monstruo tiene su contraparte subjetiva. Mora dentro de las
cavernas de la mente. En la oscuridad y el fango de los huecos mentales no iluminados,
prospera.
Profundamente alojada dentro de las regiones subterráneas del subconsciente, ya quieta o
explotando en tumultuoso frenesí, la bestia establece su residencia permanente. Su
existencia no se descubre fácilmente. Pasa un largo tiempo antes de que el individuo se dé
cuenta que él está alimentando y sustentando a una criatura tan feroz. Las ardientes flechas
de la inflamada aspiración deben ser descargadas antes de que su presencia se revele.
Combatir a tan formidable enemigo es ciertamente una heroica tarea para un hijo de
hombre, aún cuando él sea también un hijo de Dios. Cercena una cabeza, y otra crece en su
lugar. Cada vez que un deseo o un pensamiento bajos son vencidos, otros toman su lugar.
Hércules hace tres cosas: se da cuenta de la existencia de la hidra, la busca
pacientemente, y finalmente la destruye. Se necesita la discriminación para darse cuenta de
su existencia; la paciencia, para descubrir su guarida; la humildad, para sacar los viscosos
fragmentos del subconsciente a la superficie, y exponerlos a la luz de la sabiduría.
Mientras Hércules luchó en el pantano, en medio del fango, el cieno, y la arena
movediza, fue incapaz de vencer a la hidra. Tuvo que levantar al monstruo en el aire; esto
es, trasladar su problema a otra dimensión, para poder resolverlo. Con toda humildad,
arrodillándose en el fango, tuvo que examinar su dilema a la luz de la sabiduría y en la
atmósfera elevada del pensamiento escrutador. De estas consideraciones podemos deducir
que las soluciones a muchos de nuestros problemas vienen sólo cuando se logra un nuevo
foco de atención, cuando se establece una nueva perspectiva.
Se nos dice que una de las cabezas de la hidra es inmortal, esto implicaría que toda
dificultad, con todo lo terrible que parezca ser, contiene una joya de gran valor. Es siempre
fútil no intentar dominar la naturaleza inferior y descubrir esa joya.
La cabeza inmortal separada del cuerpo de la hidra, es enterrada debajo de una roca. Esto
significa que la energía concentrada que crea un problema todavía permanece, purificada,
dirigida de nuevo y acrecentada, después que la victoria ha sido ganada. Tal, poder debe
entonces ser rectamente controlado y canalizado. Debajo de la roca de la persistente
voluntad, la cabeza inmortal se vuelve una fuente de poder.
Las Nuevas Cabezas de la Hidra
La tarea asignada a Hércules tiene nueve facetas. Cada cabeza de la hidra representa uno
de los problemas que acosan a la persona valerosa que busca lograr el dominio de sí misma.
Tres de estas cabezas simbolizan los apetitos asociados con el deseo, la comodidad y el
dinero. El segundo grupo de tres concierne a las pasiones del temor, el odio y el deseo de
poder. Las últimas tres cabezas representan los vicios de la mente no iluminada: el orgullo,
el separatismo y la crueldad.
86
(Ver Astrología Esotérica, p. 143 y sig.)
Las dimensiones de la tarea que Hércules emprendió son así evidentemente claras. Él
tenía que aprender el arte de transmutar las energías que tan frecuentemente precipitan a los
seres humanos en catastróficas tragedias. Las nueve fuerzas que han producido indecibles
estragos entre los hijos de los hombres desde el principio del tiempo, tenían que ser
redirigidas y transmutadas.
Los hombres hoy en día están aún esforzándose para lograr lo que Hércules tuvo éxito en
llevar a cabo. Los problemas que surgen del abuso de la energía conocido como sexo,
atraen nuestra atención por todas partes. El amor a la comodidad, al lujo y a las posesiones
exteriores, prevalece todavía con fuerza en la raza humana. La búsqueda del dinero como
un fin en lugar de un medio, reduce la vida de incontables hombres y mujeres. Así, la tarea
de destruir las tres primeras cabezas continúa desafiando los poderes de la humanidad,
miles de años después que Hércules realizó su extraordinaria proeza.
Las tres cualidades del carácter que Hércules tenia que expresar, eran humildad, coraje y
discernimiento. Humildad, para ver su condición objetivamente y reconocer sus defectos;
coraje, para atacar al monstruo que permanece enroscado a las raíces de su naturaleza;
discernimiento, para descubrir una técnica para habérselas con su mortal enemigo.
Destapar el pozo de los bajos deseos y los impulsos egoístas que supuran en la naturaleza
subconsciente, ha sido el trabajo del moderno psicoanálisis. La técnica más reciente lleva
los desagradables datos de los impulsos reprimidos a la superficie, es verdad, pero a
menudo se detiene en ese punto. El individuo se da cuenta que un monstruo yace oculto en
las áreas subterráneas de la conciencia de sí mismo, pero se siente desconcertado y perplejo
tratando de habérselas con este formidable enemigo.
Hércules invoca una luz más brillante que la de la mente que analiza. Busca elevar su
problema a una dimensión superior, no remover perpetuamente en el lodazal del
subconsciente. Esforzándose para ver su dilema a la luz de esa sabiduría que llamamos el
alma, él lo confronta desde un nuevo ángulo de visión. Haciéndolo así, rompe el apretón de
la hidra, y eventualmente somete a la bestia.
Luchando con la Hidra, Moderna Versión
Una consideración de los nueve problemas que confronta la persona que busca matar a la
hidra en este tiempo y época, deberá arrojar luz en las fuerzas extrañas que trabajan en ese
barril de explosivo, la mente humana.
1. El sexo. La gazmoñería victoriana y el prurito psicoanalítico, son ambos indeseables.
El sexo es una energía. Puede ser inhibido, desenfrenadamente ejercitado, o sublimado. La
represión o la inhibición no son verdaderamente soluciones; la promiscuidad hace la vida
vulgar, y hace de un hombre el esclavo de una pasión dominadora. La sublimación implica
el uso de la energía del sexo en esfuerzo creador.
La transmutación de las energías humanas abre un campo de especulación y
experimento. En la ciencia física, la energía del movimiento puede ser transformada en
electricidad, y la del calor, en movimiento. ¿Hasta qué punto, entonces, pueden las energías
humanas ser reorientadas? En primer lugar, la energía de la materia, representada por el
87
alimento, es obviamente usada para producir la del movimiento. ¿Puede la energía
impulsora de las emociones ser análogamente reencauzada en la actividad del pensamiento?
¿Puede la energía de las pasiones agitadas encontrar expresión como aspiración? ¿Pueden
las tendencias y las compulsiones de la naturaleza humana ser transmutadas en forma tal,
que se vuelven poderes benéficos? ¿Puede la energía que produce el pensamiento ser
utilizada como el poder de síntesis que resulta en un sentimiento de identificación con todas
las cosas vivientes?
La experiencia de Hércules indica que tales posibilidades existen, y que el que someta a
la hidra de las pasiones y de la mente separatista debe resolver problemas de esta
naturaleza.
2. La comodidad. Un eterno sentimiento de insatisfacción, aguijonea al hombre a buscar
siempre más grandes alturas de realización. El confort es a menudo un freno sobre tales
esfuerzos. Cargado con posesiones y embotado por la seductora sensación del confort, el
espíritu se marchita y se debilita. El prisionero de la comodidad se sume en la apatía,
olvidando las luchas y pruebas que templan la afilada hoja del esfuerzo espiritual. La
voluntad de buscar, la tendencia impulsora de resolver el misterio en la bellota de la vida,
es ajena a la inclinación narcisista de hacer del confort un motivo central de la vida.
3. El dinero. La acumulación de dinero es una pasión dominante que yace detrás de las
actividades de los pueblos y las naciones. Se hace caso omiso de los valores éticos y
morales, en el loco esfuerzo por reunir el poder que confiere el oro. Inevitablemente, las
elecciones están determinadas por las consideraciones del dinero, antes que por las
convicciones espirituales o los principios éticos. El impulso de acumular riqueza es
insaciable. No importa cuánta tenga una persona, ávidamente aún desea más.
Un deformado efecto de esta forma de distorsión mental es el egocentrismo. El individuo
que sufre de esta aflicción, desea muy a menudo recibir todo y no dar nada. El estado del
Universo está determinado para él por lo que él logra adquirir. Se mira a sí mismo como un
punto terminal, y no se reconoce la responsabilidad de otorgar a otros los beneficios que él
mismo ha recibido. ¿No son los bienes intelectuales y el tesoro espiritual aspectos de la
riqueza que deberían pretender nuestros esfuerzos? Ellos pueden ser compartidos con todos,
y el que da todo lo que tiene, se encuentra a sí mismo más rico de lo que era antes. El
impulso de adquirir bienes materiales puede algún día ser transmutado en el deseo de
acumular conocimiento y la voluntad de adquirir las joyas de espíritu.
4. El miedo. En innumerables formas los fantasmas del miedo atormentan a los hijos de
los hombres. Estas formas ilusorias los confunden y los amedrentan, actuando como
grilletes en sus pies y como una piedra de molino alrededor de su cuello. Muchas personas
se agachan cobardemente, cuando son obsesionadas por los agudos miedos al ridículo, al
fracaso, a lo desconocido, a la vejez, al peligro o a la muerte.
¿Pueden estos miedos ser eliminados? La experiencia de Hércules sugiere que ellos
pueden ser vencidos elevando la conciencia a un punto más alto de integración. Cuando la
vida de una persona es reenfocada alrededor de un propósito superior, a las sombras
amenazadoras del miedo, se las hace retroceder a la periferia del pensamiento. Mientras los
monstruos indeterminados del miedo acechen en el crepúsculo del subconsciente, tendrán el
poder de hacer palidecer las mejillas y helar el corazón.
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Un soldado, intentando derrotar al enemigo, arriesga la vida misma. Una madre,
arrebatando su hijo al peligro, olvida sus propios temores. El automovilista, lanzándose
autopista abajo a gran velocidad, arriesga su vida y sus miembros por amor a la aventura.
Estas personas han enfocado su atención por encima del punto donde se encuentra el
miedo. El individuo espiritualmente orientado, ha centrado su pensamiento a un nivel
demasiado purificado para que el miedo llegue hasta allí.
5. El odio. El odio tiene sus raíces en la negación. Es lo opuesto al deseo de la unión.
Elevado a una dimensión superior, el odio se transmuta en el repudio de todo lo que es
irreal. Cuando el odio es despojado de todo contenido emocional, se puede transformar en
una energía que causa que un hombre regenere la forma, por el amor de vida que en ella
vierte. Sobre el arco inferior, es con toda seguridad, destructivo; sobre el superior, cuando
es completamente purificado, se le puede ver como el lado positivo del amor.
6. El deseo de poder. Durante los últimos cien años el hombre ha liberado la energía de
poder mucho más que la del amor. El resultado es la inestabilidad y el desequilibrio. El
poder, cuando no está relacionado con el amor, es una fuerza corruptora. Muchas tragedias
en las relaciones humanas, resultan del incontrolado deseo de dominar la verdad de los
otros, de dictar y regular su conducta. El que substituye los principios éticos por
consideraciones de poder, engendra perpetua lucha. Los altos ideales que han servido como
faros a través de los siglos, la hermandad, la cooperación, el idealismo, brillan oscuramente
mientras el poder es el factor determinante en la sociedad.
Cuando es transmutada, sin embargo, la voluntad de poder se convierte en la voluntad de
realizar y la voluntad de sacrificio. La rigurosa, egocéntrica voluntad, se transforma en un
agente dispensador de dones benéficos. Entonces, realmente, el poder sirve al amor y el
amor glorifica al poder.
7. El orgullo. Los muros construidos por el orgullo encarcelan al hombre más
seguramente que los barrotes de una prisión. Sujeto por las pesadas cadenas de
pensamientos autoenaltecedores, él mira a los otros seres humanos con condescendecia. Así
debilita el vínculo que unifica a todos los hombres en indisoluble hermandad. Colocándose
aparte, él se aleja progresivamente, más allá del círculo de las simpatías humanas.
Hércules cae de rodillas mientras lucha con la hidra, simbolizando con esta postura el
espíritu de humildad que se debe lograr. La exaltación de las inclinaciones personales debe
ser reemplazada por la expresión de las tendencias al autosacrificio.
8. La separatividad. La mente analítica divide y subdivide, apreciando la parte por
encima de todo. Se coloca mayor énfasis sobre las indicaciones de la diversidad que en el
hecho sobresaliente de la unidad. Tal pensamiento fragmentado se opone al impulso hacia
la síntesis.
La actitud separatista es más consciente de las diferencias entre los hombres que de las
similitudes; concibe a la religión como una serie de unidades antagónicas antes, que como
una simple expresión del impulso espiritual; considera la oposición de las clases en la
sociedad como más importante que la sencilla humanidad que hace hermanos a los
hombres; ve a la tierra como una serie de naciones diferentes antes que como un mundo.
Hércules tenía que ver a la hidra como a un monstruo, no como una bestia con nueve
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cabezas diferentes. Mientras él buscó separar las cabezas una por una, no tuvo éxito.
Cuando finalmente se ocupó de ella como de una unidad, logró la victoria.
9. La crueldad. La satisfacción que experimentan los hombres en herir a los otros, es un
testimonio de la existencia de tendencias perversas que corroen la mente. El deleite en
causar sufrimiento a nuestros semejantes es una enfermedad. Esta repugnante cabeza de la
hidra debe ser destruida de una vez por todas antes de que un hombre pueda proclamarse
como humanizado. La vida moderna ofrece muchos ejemplos de brutalidad y desenfrenada
crueldad. En muchas familias los niños sensibles son reprendidos, ridiculizados y
menospreciados por aquellos que rehusan tomarse la molestia de comprenderlos; los
esposos y las esposas están diariamente proclamando al mundo en instancias de divorcio,
que ellos son víctimas de tortura mental; las cortes judiciales y los hospitales muestran
evidencias acumuladas del placer irracional que los seres humanos tienen en atormentarse
mutuamente. “Lo hacemos por entretenernos”, dijo un gangster juvenil recientemente, "no
por dinero".
Cuando este monstruo de la crueldad es elevado en el aire a la luz de la razón y la
compasión, pierde su poder. La tarea de transformar la energía de la crueldad en la de una
activa compasión, aún permanece. En dos pruebas Hércules "mató" cuando debería haber
amado, pero en Escorpio él realizó esta transformación, extirpando de su propia naturaleza
una tendencia que lo habría perjudicado en toda empresa futura.
Tal es el logro de Hércules, psicológicamente hablando, en este trabajo. Ha dado entrada
a la luz dentro del oscuro retiro del subconsciente, ha luchado con las fuerzas monstruosas
que se revuelcan en el fango subliminal, y ha vencido a los enemigos de su propia casa. Un
proceso purificador ha tenido lugar, y Hércules está ahora listo para aventurarse en el
próximo trabajo, en el que tendrá que demostrar su habilidad para controlar los poderes y
potencias de la mente.
Aplicaciones a la Vida
(Condensación de una conferencia de A.A.B.)
El de Escorpio es el trabajo que desde ciertos ángulos nos ha preocupado y nos
preocupará por largo tiempo porque, a diferencia de Hércules, nosotros no hemos triunfado
sobre la hidra. La mayoría de nosotros está ocupada con los métodos fútiles empleados
primero por él en esta prueba.
Este es principalmente el problema de la humanidad, pero individualmente estamos tan
profundamente interesados en nuestra propia evolución que olvidamos el panorama más
amplio. Si alguna vez vamos a trepar la cima de la montaña en Capricornio, debemos
perder de vista la personalidad y empezar a funcionar como almas.
En mis momentos supremos yo sé teóricamente lo que deberían ser mi actitud y mis
acciones, pero sigo confundida. ¿Por qué? A causa de una ley fundamental de que todo en
la naturaleza evoluciona secuencialmente, paso a paso, línea sobre línea, precepto sobre
precepto. Podría ser una experiencia devastadora si yo limpiara más rápidamente mi
personalidad, para que toda la fuerza de mi alma pudiera fluir. Yo sería arrastrada de mis
pies por el poder y la luz, la omnisciencia y la omnipotencia de mi alma. No sabría qué
hacer con lo que tuviera. Esto no significa que todo lo que tengo que hacer es sentarme y
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dejar que la ley trabaje, descansar del trabajo y que la evolución me lleve consigo hasta que
en cierto momento me realice. Esto significa que en este momento estoy en el campo de
batalla, Kurukshetra, y que voy a habérmelas con la hidra en Escorpio, pues es este trabajo
el que está preocupando a la humanidad hoy en día.
La verdadera prueba de Escorpio nunca tiene lugar hasta que uno está coordinado, hasta
que la mente, la naturaleza emocional y la naturaleza física están funcionando como una
unidad. Entonces el hombre pasa a Escorpio donde su equilibrio es trastornado y el deseo
parece excesivo, cuando había pensado que estaba equilibrado. La mente, que él estaba
completamente seguro que estaba empezando a controlar su personalidad, parece no
funcionar. A medida que estudiamos a Hércules, nos vemos a nosotros mismos.
Recuerda que hay tres cosas que el discípulo debe hacer en Escorpio. Él tiene que
demostrar, no a la Jerarquía, no al observador, sino a sí mismo, que ha vencido a la gran
ilusión; esa materia, esa forma no puede retenerlo más. Hércules tiene que demostrarse a sí
mismo, que la forma es simplemente un canal de expresión por medio del cual él se pone en
contacto con un gran campo de la manifestación divina. Leyendo algunos libros de religión
uno podría llegar a la conclusión de que la forma, la emoción y la mente son todas malas,
cosas indeseables de las que hay que liberarse. A mi juicio, es fundamental entender el
pensamiento de que si yo me libero de la forma física no tengo medios de hacer contacto
con la expresión divina, porque Dios está en mi prójimo, en este mundo físico, tangible, en
el que vivo, y que si yo no tengo forma, no tengo ninguno de mis cinco sentidos, le impido
la entrada a mi Dios interno de alguna manera. La personalidad no debe ser matada, no
debe ser suprimida, debe ser reconocida como un triple canal de expresión para los tres
aspectos divinos. Todo depende de si nosotros usamos esa triple personalidad por egoísmo
o para fines divinos. La gran ilusión es la utilización de esa personalidad para fines
egoístas. Para resumir toda la historia, en este signo de Escorpio, el Yo está determinado a
matar al pequeño yo, para enseñarle el significado de la resurrección.
¿Qué es la Muerte?
Hay tres signos de muerte en el zodíaco; tres grandes muertes tienen lugar a medida que
progresamos alrededor del campo de la vida. En Cáncer, tenemos la muerte del ser
elemental (es decir, el hombre) para que el ser humano pueda llegar a existir. A través del
zodíaco nosotros siempre podemos decir: "Aquí está la muerte para..."
Siempre, la muerte es una entrada a una vida más plena, a una experiencia más plena, a
un alcance y realización más plenos. Es la muerte de la personalidad para que el alma pueda
hacerse cargo de la personalidad y expresar la vida a través de ella. En Piscis tenemos la
crucifixión, la muerte de un salvador del mundo, porque él ha cumplido perfectamente su
función.
La muerte en astrología puede significar muchas cosas. Tal vez ella puede querer decir
que vamos a morir. Esa es una interpretación. Tal vez vamos a morir a una vieja emoción.
Ha llegado “la muerte". Algunas ideas cristalizadas, sostenidas durante mucho tiempo,
algunos dogmas, que han gobernado nuestras actividades hasta ahora, han llegado
simplemente a un fin, y nosotros nos preguntamos cómo pudimos haber pensado de la
manera en que lo hicimos. Esa línea de pensamiento ha muerto. Es valioso lograr el gran
cuadro y aprender a interpretarlo en los variados aspectos de la personalidad.
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Escorpio, el Signo de la Magia
Magia no significa hacer cosas curiosas: la verdadera magia es la expresión del alma por
medio de la forma. La magia negra es el uso de la forma para ganar lo que queremos para la
forma. La magia negra es puro egoísmo. La magia blanca es el uso del alma con propósitos
de elevación humana, utilizando la personalidad. ¿Por qué es Escorpio el signo de la
magia? Un antiguo libro dice: "Virgo es la hechicera, ella prepara los ingredientes que son
pesados en la balanza en Libra, y en Escorpio el trabajo mágico es llevado adelante". En los
términos del aspirante esto quiere decir que en Virgo yo descubrí al Cristo en mí misma,
que a través de los años mi naturaleza forma ha nutrido un Cristo; en Libra fluctuó entre los
pares de opuestos, la forma y la naturaleza de Cristo, hasta que logré el equilibrio y el
Cristo y la materia están en un estado de equilibrio. En Escorpio, soy probada, en cuanto a
cual triunfará, la forma o el Cristo, el Yo superior o el yo inferior, lo real o lo irreal, lo
verdadero o la ilusión. Esa es la historia fundamental de Escorpio.
Las Constelaciones y las Estrellas
Tauro, que es el opuesto de Escorpio, es el signo del deseo expresado
predominantemente en el plano físico, como sexo. En el corazón de Escorpio encontramos
a Antares, una de las cuatro estrellas reales, una estrella roja. Rojo es el color del deseo, y
ésta es la estrella más roja en los cielos, ella simboliza ese rojo del deseo que sostiene toda
manifestación de la vida divina.
En Géminis, en la recolección de las manzanas de oro, Hércules luchó también con
Antares. Aquí nuevamente en Escorpio tenemos que luchar con la estrella roja. ¿Por qué?
Porque el problema de la humanidad en este nuestro gran sistema solar, es el de la atracción
entre los opuestos (significando el deseo). Siempre hay dualidad, lo que es deseado y el que
desea. Aquila, el águila, es intercambiable con Escorpio. El águila tiene mucho que ver con
los Estados Unidos y la flecha de Sagitario, el signo siguiente, es también dominante en el
sello de los Estados Unidos. Aquila, el águila, es el pájaro fuera del tiempo y el espacio, y
así como Hércules lucha con la hidra que ve arriba, ve al águila, y se le recuerda que él ha
venido a la encarnación y que retornará al lugar de donde vino.
Hay tres constelaciones conectadas con este signo que son sumamente interesantes.
Primero, está Serpens, la serpiente de la ilusión, la serpiente con la que nos encontramos en
el Génesis, que engañó a Eva. La segunda es Ophiuchus, el hombre que lucha con la
serpiente. El antiguo zodíaco representa a la serpiente en las manos de este hombre. Él la
apresa con ambas manos y pisa sobre su corazón, que es la estrella roja del deseo. Mientras
hace esto, mira hacia la constelación que vemos en Libra, la corona. Así, tenemos la
personalidad, simbolizada por Ophiuchus, luchando con la serpiente de la ilusión, con la
corona a la que él aspira, sostenida delante suyo.
La tercera constelación es llamada Hércules y representa al aspirante, mirando no a la
corona sino al águila. Aquila. La personalidad mira la corona pero dice: "Estoy pasando por
un momento muy difícil, mi ambiente está en mi contra, las condiciones de mi hogar son
penosas, pero algún día obtendré una corona". Hércules, el discípulo, no está interesado en
la corona, está mirando al águila, el aspecto espíritu. Está ocupado con ese maravilloso
símbolo de luz que brota, que hace posible toda victoria.
Mantén tu ojo en el águila; haz descender el fuego; no mires a la tierra; céntrate en la
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divinidad.
A.A.B.
* Empezando con Escorpio, el relato del mito será escrito por el Dr. Francis Merchant, ya
que ninguna copia adicional del Tibetano se encontró entre los papeles de A.A.B. Él ha
usado el mejor material disponible para los detalles de la historia, vertiéndola en la cadencia
yámbica de El Antiguo Comentario. Otro material de A.A.B. es usado como antes, con
algunas condensaciones y reescrituras necesarias.
Trabajo 9
Matando las Aves de Estinfale
(Sagitario, 23 Noviembre - 22 Diciembre)
El Mito
Dentro del lugar de paz permanecía el Maestro, y habló a Hércules. "Oh, hijo de Dios
que eres también un hijo de hombre”, dijo el Maestro, "ha llegado el tiempo de hollar otro
camino. Tú te hallas ante el noveno Portal. Pasa por él y encuentra el pantano de Estinfale
donde moran los pájaros que hacen estragos. Descubre, luego, el camino para hacerlos
volar de su por mucho tiempo, segura morada".
Él se detuvo un momento. "La llama que brilla más allá de la mente revela la dirección
segura”, agregó. "La tarea aguarda. Tú debes pasar ahora a través del noveno Portal".
Hacia adelante, entonces, marchó Hércules, el hijo del hombre que era también el hijo de
Dios.
Buscó por mucho tiempo hasta que llegó a Estinfale. Ante él se tendía el fétido pantano.
Una multitud de pájaros graznaban roncamente, un coro amenazador y disonante, a medida
que él se acercaba.
Mirando más de cerca vio los pájaros. Grandes y feroces y horribles eran. Cada uno tenía
un pico de hierro, afilado como una espada. Las plumas también parecían como dardos de
acero, y si caían, podrían partir en dos la cabeza de los fatigados viajeros. Sus garras
igualaban a sus picos en agudeza y fuerza.
Tres pájaros, percibiendo a Hércules, se precipitaron sobre él. Él se mantuvo en su lugar,
y paró los ataques con la pesada maza que sostenía. A un pájaro lo golpeó resonantemente
sobre el lomo; dos plumas cayeron verticalmente al suelo y temblaron mientras se hundían
en la floja tierra. Finalmente los pájaros se retiraron.
Hércules permanecía delante del pantano, y reflexionaba en cómo podría realizar la tarea
asignada, cómo liberar al lugar de estas aves de rapiña.
Buscó muchos medios para encontrar una manera de lograrlo. Al principio trató de
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matarlos con un carcaj lleno de flechas. Los pocos que mató no eran sino una fracción de
los muchos que quedaban. Se elevaban en nubes tan espesas que ocultaban el sol.
Pensó en colocar trampas dentro del pantano. Ni barca ni pies humanos podían atravesar
la ciénaga.
Hércules se detuvo. Recordó entonces las palabras de consejo que se le habían dado. "La
llama que brilla más allá de la mente revela la dirección segura". Reflexionando por un
largo tiempo, se le ocurrió un método.
Él tenía dos címbalos, grandes y broncíneos, que emitían un agudo sonido sobrenatural;
un sonido tan penetrante y desagradable que podía asustar a los muertos. Para el mismo
Hércules el sonido era tan intolerable, que se tapó ambos oídos con almohadillas.
A la hora del crepúsculo cuando la ciénaga estuvo repleta de innumerables pájaros.
Hércules regresó. Golpeó, entonces, los platillos bruscamente una y otra vez. Un estruendo
y un ruido tan estridente sobrevino entonces que él mismo apenas podía soportarlo. Tal
disonancia agresora de los oídos no se había oído antes en Estinfale.
Aturdidos y perturbados por tan monstruoso ruido, las aves de presa se elevaron en el
aire con las broncíneas alas aleteando salvajemente y chillando con ronco desaliento.
Completamente perturbada, la vasta nube de pájaros huyó con frenética prisa, para nunca
regresar. El silencio se difundió a través del pantano. Las horribles aves habían
desaparecido. Se vio el delicado fulgor del sol poniente, mientras éste vacilaba en el paisaje
que se iba oscureciendo.
Cuando Hércules regresó, el Maestro le saludó: "Las aves de rapiña han sido
ahuyentadas. El trabajo está cumplido".
Interpretación del Trabajo
(Conferencia de A.A.B. editada en 1937)
Sagitario es a mi juicio sumamente interesante, porque tiene una aplicación muy peculiar
para cada uno de nosotros, que respondemos al nombre de «aspirante».
Hay dos palabras que yo quiero ver excluidas del vocabulario del ocultista, "iniciado" y
"maestro". "Iniciado" es deleitosamente separatista, es una palabra base. "Maestro" ha
engendrado en la conciencia de la gente el sentimiento de que existen hombres
sobrehumanos, que asumen la actitud de directores o maestros sobre sus discípulos; que les
dicen qué hacer y cómo hacerlo. Ningún verdadero adepto ha sido nunca conocido por
hacer eso.
Me gustan las palabras "aspirante" y "discípulo". Aspirante es una palabra general que
nos cubre como un manto en cada etapa de nuestro desarrollo. Si quieren una palabra más
técnica, usen discípulo; ella es una palabra de ocultación porque un aspirante del grado más
inferior es un discípulo. El Cristo mismo es también un discípulo. Ella suprime las
calidades, clases, grados y las varias etapas de la evolución.
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En qué punto estemos en la escala de la evolución, es nuestro propio asunto privado. El
mundo sabrá lo que somos, cuando hayamos hecho la obra que está trazada por nosotros en
este trabajo de Sagitario.
Nosotros ya nos hemos ocupado de este estupendo signo de Escorpio, en el cual Hércules
se demostró a sí mismo, el hecho de que no podría ser engañado más por la serpiente de la
ilusión. Él estaba libre del temor y el hechizo de todo lo que podría seducirlo. La visión
podía ser vislumbrada.
Porque Sagitario es un signo tan sumamente importante, yo quiero darles un breve
resumen de lo que ha ocurrido hasta el presente; él cubre lo que está situado detrás nuestro.
Yo estoy presumiendo que cada uno de nosotros es el aspirante directo, el arquero a
caballo, yendo en línea recta como una flecha hacia su meta.
Es interesante que el estandarte de los Estados Unidos muestra las flechas de Sagitario en
las garras de un águila, porque Aquila es intercambiable astrológicamente con Sagitario y
es el símbolo del espíritu manifestándose a través del alma, la cual el aspirante en el plano
físico está buscando unidireccionahnente. Hay una profecía en el estandarte de los Estados
Unidos, de la meta de esta raza cuando se haya desarrollado, pues es dentro de esta raza que
surgirá ese grupo de aspirantes, fusionándose a su vez en un grupo de discípulos, que
demostrará al planeta la realidad del mundo subjetivo. Ese es el destino de esta raza. Será el
logro de todas las razas reunidas en los Estados Unidos.
Remitámonos a la historia de Hércules, el aspirante, y lo que ha hecho en cada signo.
En Aries, Hércules comenzó en el plano de la mente en su esfuerzo por capturar a las
yeguas devoradoras de hombres y fracasó porque trató con ellas en un modo de obrar de la
personalidad. Trató con el pensamiento desde el punto de vista de la personalidad; no
trabajó con su problema desde el punto de vista del alma. En Sagitario ahuyentó a las aves
devoradoras de hombres. Volvió nuevamente al mismo problema en el plano de la mente,
donde demostró completo control de lo que es lo primero que el aspirante a la iniciación
tiene que hacer. Nosotros controlamos nuestros pensamientos y por lo tanto controlamos
nuestras palabras. No hay iniciación para nosotros hasta que no lo hacemos. En Aries
empezó a controlar el pensamiento.
En Tauro descendió al plano astral y abordó el problema del sexo, la demostración de la
gran ley de atracción en el universo en su aspecto más bajo. Tuvo éxito totalmente.
Controló al toro y lo condujo a la ciudad de los Cíclopes.
En Géminis empezó a comprender que él era dual: estaba preocupado con el problema
del alma y el cuerpo y cómo coordinarlos. Esa es la razón por la cual Géminis fluctúa en las
primeras etapas.
En Cáncer se formó juicio hasta cierto punto de la conciencia de la masa; tomó forma.
Esa es una etapa de la encarnación humana. Para muchos, el hecho de que ellos son seres
humanos relacionados con otros seres humanos, no entra en absoluto en su conciencia. En
Cáncer, Hércules empezó a lograr ese punto de vista. En el momento en que uno logra eso,
captura la tímida gama de la intuición, y empieza a ser intuitivo, no psíquico.
Luego Hércules pasó al difícil signo de Leo, donde tantos estamos ahora, y se convirtió
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en un individuo realmente potente. Estaba seguro de que podía hacerlo todo, permanecía
solo: una etapa de poder. En esta etapa se va a gobernar a los hombres y se empieza por
gobernarlos equivocadamente. Se hace sentir demasiado enérgicamente, y uno piensa que
es más importante de lo que es. Hay que librarse del sentimiento de "yo soy". Esa es la
historia completa de la vida del aspirante. Debe volverse tan identificado con la verdadera
entidad espiritual, que está detrás de todas las formas, que no esté ya ocupado con su propia
forma, o reacciones mentales o emocionales, o su propia utilidad.
En Virgo, Hércules se volvió consciente, no del alma y el cuerpo colocados en
yuxtaposición una con otro, sino del hecho de que dentro de sí mismo estaba latente el
Cristo infinito; de que la personalidad, el aspecto forma, estaba nutriendo un hermoso algo
oculto, y sus ojos se abrieron.
En Libra pasó por una difícil etapa de lograr el equilibrio, un signo muy abstruso en
muchos sentidos, porque el hombre no es ni el alma ni el cuerpo. Libra es el equilibrio en el
plano físico, de los pares de opuestos. Los ha equilibrado tanto que no siente que está
llegando donde quiere.
En Escorpio, en el plano astral, se dedica de nuevo al trabajo empezado en Tauro, lo
completa y quita los estorbos del gran lodazal, la gran ilusión, y permanece libre con la
meta clara delante suyo.
Géminis es lo opuesto de Sagitario; Géminis la dualidad, Sagitario la unidad, lo
unidireccional -adelantándose, la personalidad unificada, consciente del alma, determinada
a entrar en el signo de Capricornio donde se hace la gran transición del cuarto reino al
quinto o reino espiritual.
Sagitario es el arquero sobre el caballo blanco, representado a veces como el centauro
con el arco y las flechas. En estas dos formas de representación –el centauro mitad humano
y mitad animal, el arquero sobre el caballo blanco, mitad humano y mitad divino— se tiene
la historia completa. Un caballo blanco es siempre el símbolo de la divinidad. Cristo
aparecerá cabalgando en un caballo blanco. Tenemos a Sagitario en el Libro de la
Revelación. Es un signo doble y siempre que haya un signo doble tenemos un problema.
En Sagitario, lo mismo que en Escorpio, Hércules retomó y completó el trabajo
empezado en Tauro, retomó y completó el trabajo empezado en Aries. En Aries estaba
tratando con el pensamiento en su fuente. En este signo él demuestra completo control del
pensamiento y de la palabra.
Sagitario ha sido a veces llamado "el signo del efecto de Escorpio". En el momento en
que nos liberamos de la ilusión, en ese momento entramos en Sagitario y vemos la meta.
Antes realmente no la hemos visto nunca, porque entre nosotros y la meta siempre se
encuentra esa nube de formas de pensamientos que nos impide verla.
Nosotros hablamos acerca del amor espiritual, de la devoción a Cristo, de la devoción a
los hermanos mayores de la raza, al alma; y como estamos ocupados en estos pensamientos,
formamos nubes con forma de pensamientos, porque estamos pensando, y a medida que
pensamos, las formamos. Por consiguiente, hemos formado alrededor nuestro tal nube con
forma de pensamientos acerca de nuestras aspiraciones, que no vemos la meta. Yo no estoy
socavando la tierra bajo tus pies, pero deja de pensar tanto acerca de qué hacer y aprende
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más simplemente "a ser".
El silencio
Sagitario es el signo preparatorio para Capricornio y es llamado en algunos libros
antiguos "el signo del silencio”. En los misterios antiguos el hermano recientemente
admitido tenía que sentarse en silencio, no le estaba permitido caminar ni hablar; tenía que
estar, trabajar y observar, porque uno no puede entrar al quinto reino de la naturaleza, el
reino espiritual, o trepar la montaña de Capricornio, hasta que no ha tenido restricción de la
palabra y control del pensamiento. Esa es la lección de Sagitario: restricción de la palabra
a través del control del pensamiento. Eso nos mantendrá ocupados, porque después que se
han dejado de usar las formas ordinarias del lenguaje, tales como la murmuración, entonces
se tiene que aprender a limitar el lenguaje acerca de las cosas espirituales. Se debe aprender
que no hay que dar acerca de la vida del alma, muchas o abundantes explicaciones sobre
cosas para las cuales la gente puede no estar lista todavía.
El correcto uso del pensamiento, la restricción del lenguaje, y la consecuente
inofensividad en el plano físico, dan por resultado la liberación, pues nosotros estamos
retenidos en la unidad humana, estamos aprisionados en el planeta, no por alguna fuerza
exterior que nos sujeta allí, sino por lo que nosotros mismos hemos dicho y hecho. En el
momento en que no establecemos más relaciones erróneas con la gente, por las cosas que
decimos, que no deberían haber sido dichas, en el momento en que dejamos de pensar
acerca de la gente, cosas que no deberíamos pensar, poco a poco esos lazos que nos
retienen a la existencia planetaria son cortados, estamos libres, y trepamos la montaña como
la cabra en Capricornio.
Se ha preguntado: ¿Debemos crear karma para nosotros, o hacer algo que nos ate a
cualquier ser humano, porque mientras nos atemos a él tendremos que continuar
reencarnando? Bueno, yo me voy a unir a la humanidad por medio del servicio, del amor,
del pensamiento desinteresado. Eso es lo correcto. Pero no voy a atarme por el pensamiento
crítico, ni por pensamientos de autocompasión, por la murmuración, por las palabras que no
debería decir; no voy a conseguir para mi único beneficio, mi propia liberación.
Una advertencia: no seas bueno, no seas inofensivo, no sirvas meramente para huir de
todo, que es lo que hace mucha gente. Permanece con la humanidad como lo hace Cristo, o
como esa gran Vida de la cual se nos dice permanecerá en su lugar designado hasta que el
último peregrino haya encontrado su camino al hogar.
Las Dos Puertas, las Tres Constelaciones
Sagitario es la pequeña puerta hacia Capricornio. Hay dos puertas cósmicas: Cáncer, la
puerta a la encarnación; Capricornio, la puerta al reino espiritual. Anterior a Capricornio
está Sagitario, hablando de él como de “una puerta más pequeña". Me gusta pensar en ella
como la pequeña puerta al pie de la colina a través de la cual pasamos antes de escalar la
montaña, y pasando a través de esa pequeña puerta, demostramos nuestra capacidad para
usar con justicia las flechas del pensamiento. Esa es la gran prueba.
Hay dos pájaros que se ven en los cielos cerca de Sagitario. Uno, Aquila, el águila
volando rectamente a la cara del sol, el pájaro fuera del tiempo y el espacio, el símbolo de
la inmortalidad, el símbolo de esa secreta cosa oculta que aún yace detrás de nuestras
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almas; pues se nos dice que la materia o la forma es el vehículo para la manifestación del
alma, y el alma en una vuelta superior de la espiral, es el vehículo para la manifestación del
espíritu, y estas tres son una trinidad unificada por la vida que las compenetra a todos.
La otra constelación es Cygnus, el símbolo del alma. Sagitario, el aspirante, mirando a
izquierda y derecha: viendo a la derecha el Aquila y diciéndose a sí mismo, "Yo soy el
espíritu volando en busca de mi hogar"; mientras al otro lado y viendo a Cygnus, el cisne,
con sus cuatro estrellas en forma de cruz y diciendo, "Yo soy el alma crucificada en la
materia de la cual me liberaré".
Recuerda, está llegando el día en que hablaremos acerca del alma como ahora hablamos
sobre la personalidad, como de algo de lo que tenemos que ser liberados eventualmente.
Ese es el problema, si puedo usar este término, del hombre que ha tomado la tercera
iniciación, para liberarse del alma.
¿Tomarás a esas tres constelaciones como tu símbolo: Cygnus, Aquila y Sagitario?
Aquila, el águila en el estandarte de los Estados Unidos, las flechas de Sagitario. Y ¿Has
pensado alguna vez que dondequiera que vayas tú ves la cruz de Cygnus, la Cruz Roja? Eso
es lo que representa los Estados Unidos. La tienes en los cielos.
Sagitario es el noveno signo. Piensa acerca de esta sustancia del pensamiento. En Virgo,
el sexto signo, tenemos la indicación de la vida: en Sagitario, el noveno signo, la
terminación del período prenatal antes del nacimiento del Cristo en Capricornio, en
diciembre. Es sorprendente cómo se llevan a cabo las correspondencias, las analogías. Esta
es la razón por la que se nos dice que estudiemos al ser humano. Es a través del simbolismo
del ser humano que llegamos a la comprensión de la gran vida que nos incluye a todos
nosotros en su existencia.
El Símbolo de la Crisálida
Sagitario, bastante curiosamente, ha sido llamado la etapa de la crisálida; el hombre no
es ni una cosa ni la otra. En la crisálida se tiene la extraña triplicidad de la oruga, la
crisálida y la mariposa. La oruga, se nos dice, reencarna cinco veces: muda su piel cinco
veces, cinco es el número del hombre. Luego llega ese curioso acontecimiento en la vida de
la oruga en que hay un completo cambio, y de una cosa que se arrastra impulsada por el
deseo, comiendo todo el tiempo, llega la etapa de la crisálida. Lo que sigue en esa etapa de
crisálida es un suceso de lo más misterioso. Dentro del duro caparazón de la crisálida que
ha construido la oruga, no hay nada más que una masa informe. Cada cosa aislada se ha
disuelto y en esa masa está lo que se llama los tres centros de la vida, y a causa de la acción
recíproca entre esos tres puntos focales de energía, se efectúa un cambio, una
reconstrucción, hasta que emerge del período de silencio, una maravillosa mariposa. Es casi
como si en la crisálida hubiera tres aspectos de la divinidad simbolizada y trabajando según
un modelo, el modelo de Cristo.
Considera lo que sigue en la vida del aspirante individual en Sagitario. Ha habido una
completa pérdida de todo en Escorpio; todo ha sido reducido a fluido, pues Escorpio es un
signo astral y el agua es el símbolo. En la vida del aspirante de hoy, no necesito extenderme
sobre ello, ha habido una completa pérdida de todo. Como me decía una persona, no ha
quedado nada por qué vivir, no hay nada suficientemente interesante para hacerlo avanzar a
uno a través de la existencia. ¿Por qué? Porque tú eres un aspirante, un discípulo; es la
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mejor indicación que puedes tener de tu estadio en la escala de la evolución. Todo se ha
trastornado y tú lo sabes. Pero los tres aspectos de la divinidad todavía están allí en ese
fluido; y ellos actuarán y el modelo está allí. La etapa de crisálida es Sagitario. Es
interesante llevar la secuencia del pensamiento o realización, desde Escorpio dentro del
poder y el éxito desarrollados en Sagitario, pues es un signo de poder.
El verdadero sagitariano es una persona muy potente; potente porque es el signo del
silencio; potente porque es el signo de la agudeza y la meta se ve claramente por primera
vez; potente porque ese es el período que precede inmediatamente al nacimiento de Cristo.
El Espíritu de Verdad
Sagitario, se nos dice, es el espíritu de verdad; es la suma de toda Verdad proveniente de
la revelación individual.
Ahora la consecuencia usual cuando hay una revelación individual es el sectarismo; una
ilustración del abuso de Sagitario. Yo tuve una revelación; Dios me ha revelado esto, eso y
lo otro. Yo impongo inmediatamente sobre mis semejantes mi personal interpretación de la
verdad. No veo otra verdad sino la mía. Soy un aspirante, pero todos los aspirantes deben
interpretar la verdad como yo la veo; si no, no son aspirantes. Ustedes deben creer en la
reencarnación porque es la verdad; ustedes deben creer en los Maestros de Sabiduría porque
ellos existen; ustedes deben creer esto, eso y lo otro.
Agudo, sí. Pero solo un poquito de la verdad. Apenas tanto de verdad como tu pobre
pequeño cerebro puede asir, y no obstante tan tremenda revelación para ti que tú piensas
que todo eso es la verdad.
En Sagitario, el primero de los grandes signos universales, nosotros vemos la verdad en
conjunto cuando usamos rectamente las flechas del pensamiento. Diré, esto es para mí, mi
formulación de la verdad, porque eso me ayuda a vivir. Otros grupos usan otras
terminologías sólo mientras yo pueda asir el modo de ver la verdad de mis hermanos, será
posible para mí tener la visión.
Todas las distintas verdades forman una Verdad; eso es lo que se comprende en
Sagitario, y tú no puedes pasar por la puerta que está al pie de la montaña, hasta que no
hayas visto dónde tu pedacito de verdad forma parte del conjunto de mosaicos. Eso es todo.
El Espíritu de Justicia
Sagitario ha sido llamado el signo del espíritu de justicia, originándose en las contiendas
de los ocho signos previos. Cuando yo esté verdaderamente funcionando en Sagitario,
habré aprendido a discriminar entre lo justo y lo injusto. Sabré lo que es justo por mí
misma, pero habré aprendido también esta lección: que mi justicia puede ser la injusticia
para mi hermano, y la injusticia de mi hermano puede ser mi justicia: que es imposible para
mí decir lo que es justo para ti porque todos estamos equipados diferentemente, tenemos
diferente herencia, tradición diferente y tendencia y antecedentes raciales diferentes. Somos
todos muy diversos, y practicando ese pensamiento, juntos avanzamos a lo largo de
diferentes rayos. Tenemos diferentes rayos del ego y diferentes rayos de la personalidad, y
mientras más sabe uno acerca de estas cosas, menos puede hablar acerca de ellas.
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Yo se lo que es justo para mí, y me esforzaré en vivir según mi justicia, mi idea de lo
justo. Yo no se lo que es justo para ti, pero te reconoceré el mérito de que actúas lo mejor
que sabes. Si pudiéramos asumir esa actitud uno hacia el otro, el espíritu de inofensividad,
de control del pensamiento y de sujeción del lenguaje, surgiría en el mundo y escaparíamos
de nuestros problemas mundanos. El mundo nunca será enderezado combatiendo, sino por
el pensamiento justo, y será un proceso del alma. Alguien ha dicho que en Escorpio
tenemos el convencimiento del pecado; en Sagitario tenemos el convencimiento de lo justo.
Los Tres Dones
En algunos libros sobre astrología se establece que hay tres signos de efusión benéfica en
el zodíaco. Uno es Aries, desde el cual está fluyendo sobre nosotros el don de la existencia.
Cierta cita de una escritura hindú nos dice que hay tres cosas que tenemos por la gracia de
Dios: el don de ser un ser humano, el ansia de la liberación y estar bajo la guía de un
perfecto sabio, en nuestro propio corazón.
El don de la existencia en Aries es la maravilla de ser un ser humano. Si tú puedes pensar
de ti mismo como de un mineral, de tales limitaciones llegarás a la maravilla del ser, porque
eso significa libertad desde el punto de vista mineral. Completa libertad.
En Leo, el don de la oportunidad. Yo soy un individuo. Usaré la vida para mí mismo, si
soy un pequeño Leo; o usaré la oportunidad de abrir las puertas para otras gentes.
En Sagitario, el don del poder. ¿Te sientes capaz de tener poder? La definición de un
ocultista es: un ser humano que trabaja en el mundo de los poderes y las fuerzas. Yo no
conozco a nadie a quien se pueda confiar esgrimir sin peligro el poder. ¿Por qué? Porque
Sagitario no ha hecho su trabajo. Todavía no se ha aprendido la sujeción de la palabra. El
control del pensamiento no ha sido dominado, y el alma no es suficientemente poderosa.
Cuando nosotros amamos lo suficiente, podemos tener poder. Cuando amamos lo suficiente
y somos suficientemente inofensivos, entonces, las puertas del cielo y del infierno estarán
en nuestras manos, pero no antes.
Empecemos por amar, no sentimentalmente, sino empezando realmente a comprender a
los seres humanos, identificarnos con ellos y amarlos. Tú puedes saber lo que es un ser
humano, con todos sus defectos, y puedes amarlo; no desde un punto de vista superior,
diciendo “pobre cosa, algún día estará donde yo estoy", sino desde el punto de vista de
pensar "yo he sido exactamente como ese", o "soy exactamente como ese".
El don de la existencia, el don de la oportunidad y el don del poder; los tres grandes
dones del zodíaco.
Las Tres Constelaciones
Hay tres constelaciones conectadas con este signo, las tres más hermosas. Lyra, el arpa
de siete cuerdas. El aspirante aprende a tocar en el arpa y hace música con su vida.
Ara, el altar, porque el aspirante lo coloca todo sobre el altar, no con el espíritu de triste
renunciación, asegurándose a sí mismo que es un perfecto miserable, sino con un espíritu
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de "no hay nada más que hacer. Me estoy desprendiendo de estas cosas para poder servir
más perfecta y completamente".
Draco, la serpiente. Nosotros encontramos a la hidra, la serpiente, en Géminis; ahora
encontramos a Draco, la serpiente de la sabiduría.
La música en la vida de la armonía, los sacrificios en las reacciones y los deseos de la
personalidad, y la sabiduría.
Y cerniéndose encima otras dos constelaciones: Aquila, el espíritu: y Cygnus, el alma.
¿Ves tú por qué estoy tan emocionada a causa de Sagitario, ¡Es un signo tan hermoso y
hay tanto que decir acerca de él! ¡He omitido tanto!
Los Detalles de la Historia
Leemos que las ciénagas de Arcadía estaban llenas de aves devoradoras de hombres,
descriptas en libros antiguos como feroces cigüeñas, las aves de Estinfale. Ascendían a tres;
tres pájaros más grandes, pero había muchos pequeños. Estaban devastando la región, pero
no podrían ser vistos; estaban ocultos en el matorral, en la maleza, haciendo daño, pero no
podían ser localizados.
Como de costumbre, Hércules se precipita hacia la tierra de Arcadia y toma la
determinación de librar a la región de estas aves devoradoras de hombres.
El se había liberado de la ilusión y Atenea le había dado algunos címbalos que él golpeó
tan ruidosamente que los pájaros se elevaron del pantano en el aire y trataron de escapar;
entonces él montó en su caballo alado y les disparó con sus flechas. Es una historia
maravillosa.
Los pantanos son un símbolo de la mente con la añadidura de la emoción. Hércules
descubre que aunque él pueda ser un aspirante y pueda haber triunfado en Escorpio, posee
aún una naturaleza emocional, y encuentra que los pájaros de Estinfale, especialmente tres
de ellos, son de una clase de devoradores de hombres y que él debe hacer algo acerca de
eso.
Para describir su reacción, el descubrimiento del vencedor es que él es una fuerza
devastadora, que con sus palabras y pensamientos está haciendo daño. Recuerda esto,
mientras más lejos transites a lo largo del sendero del regreso, y mientras funciones más
como una entidad espiritual, más poderoso te volverás y más daño puedes hacer. Tú eres
potente, estás esgrimiendo el poder, eres probablemente el centro de tu grupo. Si tú eres un
aspirante, si eres un discípulo, la actividad del pensamiento y el lenguaje son tu principal
actividad. Tú consideras tus pensamientos porque hay una fuerza detrás de tu pensamiento,
y cuando piensas erróneamente, el daño que haces es mucho más poderoso que el daño que
hace una persona menos evolucionada.
Nosotros debemos lograr que los pájaros salgan de la ciénaga al aire puro donde
podemos verlos y vencerlos.
101
Los pájaros que más daño hacían eran tres. En un libro están enumerados; la
murmuración cruel; la plática del yo, la conversación egoísta; y arrojar margaritas a los
cerdos. ¿Qué significa eso?
Se ha dicho que la murmuración es "el asesinato espiritual". ¿Necesito discutir la
murmuración cruel cómo las vidas han sido arruinadas por ella? Hay una ley
inquebrantable, si tú murmuras se murmurará de ti. Conseguimos lo que damos. Si tú das
servicio, conseguirás servicio; si bondad, bondad; si amor, amor. Si la humanidad te
maltrata, indágate a ti mismo y descubre en qué estás equivocado. Una escritura antigua
dice, que toda enemistad cesa para aquel que es inofensivo. Yo sé que cuando logre la
inofensividad en el pensamiento, palabra y obra, entonces no tendré problemas. El hecho de
que tengamos problemas presupone nuestra ofensividad.
Hablando acerca de uno mismo, estamos ocupados siempre con nuestros propios
problemas, nuestros propios asuntos. Arrojar margaritas a los cerdos: hablar acerca de
inquietudes ocultas para la cuales no están preparados los oyentes. Si tú eres un discípulo
sabrás a qué me refiero.
El problema está claro: yo soy un sagitariano y tú también. Estamos viviendo con el
emblema de Sagitario frente a nosotros todo el tiempo. Estamos tratando de traer armonía a
nuestras vidas, tratando de dirigir la vida al "altar”, buscando hacer contacto con la
serpiente de la sabiduría. Empieza con el pensamiento y la palabra, y empieza hoy.
Trabajo 10
Matando a Cerbero, guardián de Hades
Capricornio, 23 Diciembre - 20 Enero)
El Mito
"La luz de la vida debe ahora resplandecer dentro de un mundo de oscuridad” declaró el
Gran Presidente. El Maestro comprendió.
“El hijo del hombre que es también el hijo de Dios debe pasar a través del décimo
Portal", dijo. "En esta misma hora Hércules se arriesgará".
Cuando Hércules estuvo frente a frente con el que era su guía, éste habló:
"Mil peligros has desafiado, ¡Oh, Hércules!", dijo el Maestro, "y mucho se la logrado. La
sabiduría y la fuerza son tuyas. ¿Harás uso de ellas para rescatar al que está en agonía, una
víctima de enorme y persistente sufrimiento?”
El Maestro tocó suavemente la frente a Hércules. Ante el ojo interno de éste surgió una
visión. Un hombre yacía postrado sobre una roca, y gemía como si su corazón se rompiera.
Sus manos y piernas estaban encadenadas; las pesadas cadenas que le ataban, amarradas a
102
anillos de hierro. Un buitre, feroz y temerario, permanecía picoteando el hígado de la
postrada víctima; por consiguiente, un escurridizo chorro de sangre manaba de su costado.
El hombre alzaba sus manos esposadas y gritaba pidiendo ayuda; pero sus palabras
retumbaban vanamente en la desolación y eran tragadas por el viento. La visión
desapareció. Hércules permanecía, como antes, al lado de su guía.
"El encadenado que has visto se llama Prometeo” dijo el Maestro. “Por años ha sufrido
así y sin embargo no puede morir, pues es inmortal. Él robó el fuego del cielo; por esto ha
sido castigado. El lugar de su morada es conocido como Infierno, el dominio de Hades. Se
te pide, ¡Oh Hércules! ser el salvador de Prometeo. Baja a las profundidades y allí en los
planos exteriores libéralo de su sufrimiento".
Habiendo oído y comprendido, el hijo del hombre que era también un hijo de Dios, se
lanzó en esta búsqueda, y pasó a través del décimo Portal.
Hacia abajo, siempre hacia abajo, viajó dentro de los apretados mundos de la forma. La
atmósfera se hacía sofocante, la oscuridad constantemente más intensa, y sin embargo su
voluntad era firme. El empinado descenso continuó durante mucho tiempo. Solo, pero no
completamente a solas, erró allí, pues cuando buscó dentro, oyó la voz plateada de la diosa
de la sabiduría, Atenea, y las palabras fortalecedoras de Hermes.
Finalmente llegó a ese oscuro, envenenado río llamado Estigia, un río que deben cruzar
las almas de los muertos. Un óbolo o centavo tenía que pagarse a Caronte, el barquero, para
que pudiera conducirlas a la otra orilla. El sombrío visitante de la tierra asustó a Caronte,
quien olvidando su paga, condujo al extranjero al otro lado.
Hércules había entrado por fin al Hades, una oscura y brumosa región donde las sombras,
o mejor dicho, los cascarones de los muertos, se deslizaban por ahí.
Cuando Hércules percibió a la Medusa, su cabello entrelazado con serpientes silbantes,
tomó su espada y se la arrojó, pero no hirió nada salvo el aire vacío.
A través de senderos laberínticos siguió su camino hasta que llegó a la sala del rey que
gobernaba el mundo subterráneo, el Hades. Este, torvo y severo, con semblante
amenazador, estaba sentado tiesamente en su negro trono de azabache, mientras Hércules se
aproximaba.
“¿Qué buscas tú, un mortal viviente, en mis dominios”, preguntó Hades. Hércules dijo,
"Busco liberar a Prometeo".
"El camino está vigilado por el monstruo Cerbero, un perro con tres grandes cabezas,
cada una de las cuales tiene serpientes enroscadas a su alrededor”, replicó Hades. "Si tú
puedes vencerlo con tus manos desnudas, una hazaña que nadie aún ha realizado, puedes
desatar al sufriente Prometeo".
Satisfecho con esta respuesta, Hércules prosiguió. Pronto vio al perro de tres cabezas, y
oyó su penetrante ladrido. Gruñendo, saltó sobre Hércules. Agarrando primero la garganta
de Cerbero, Hércules lo estrechó en su puño como en un torno. Poseído hasta la furia
frenética, el monstruo se sacudió. Finalmente, al apaciguarse su fuerza, Hércules lo dominó.
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Hecho esto, Hércules prosiguió, y encontró a Prometeo. Yacía sobre una losa de piedra,
en agonizante dolor. Entonces, Hércules rompió rápidamente sus cadenas, y liberó a la
víctima. Desandando sus pasos, Hércules regresó como había venido. Cuando alcanzó una
vez más el mundo de las cosas vivientes, encontró allí a su Maestro.
"La luz brilla ahora dentro del mundo de oscuridad”, dijo el Maestro. "El trabajo está
realizado. Descansa ahora, hijo mío".
F.M.
Prólogo
El signo de Capricornio, dice El Tibetano, es uno de los signos más difíciles acerca del
cual escribir, y es el más misterioso de los doce signos. Así lo hemos encontrado nosotros.
Aún el símbolo del signo nunca ha sido correctamente dibujado, se nos dice, porque su
correcta delineación produciría una afluencia de fuerza que no sería deseable; este símbolo
es llamado también a veces "la firma de Dios".
Al pie de la montaña, la cabra, el materialista, busca alimento en lugares áridos. El chivo
expiatorio, camino hacia arriba, encuentra las flores del deseo obtenido, cada una con su
propia espina de saciedad y desilusión. En la cima de la montaña la cabra sagrada ve la
visión y el iniciado aparece. En otros escritos los símbolos son la cabra, el cocodrilo y el
unicornio.
Un mito pone el énfasis en el descenso al infierno para liberar a la humanidad (en la
figura del torturado Prometeo). Otros se ocupan más de Cerbero, algunos matándolo, otros
haciéndolo subir a la tierra. Nosotros presentamos estas variaciones para la consideración
del significado espiritual, por parte del lector.
Se recuerda que, según el Credo, Jesús el Cristo "descendió a los infiernos". ¿Por qué?
Seguramente porque su muy inclusivo amor protegía a las llamadas "almas extraviadas”,
que se nos dice que Cristo cobija a la humanidad hasta que la última "pequeña alma" haya
llegado al hogar.
Y ¿quiénes somos nosotros para interpretar la "firma de Dios"? Con humildad
sometemos estos puntos para la reflexión. Se nos dice que es de rodillas que el
capricorniano ofrece corazón, y vida al alma, y sólo entonces es cuando al autoiniciado se
le pueden confiar los secretos de la vida y de los poderes superiores.
Interpretación del Trabajo en Capricornio
Hay dos portales de importancia dominante: Cáncer, hacia lo que erróneamente
llamamos la vida, y Capricornio, el portal hacia el reino espiritual. Capricornio, la puerta a
través de la cual finalmente pasamos cuando no nos identificamos más con la parte forma
de la existencia, sino que vivimos identificados con el espíritu. Eso es lo que significa ser
iniciado.
Un iniciado es una persona que no sitúa la conciencia en su mente, sus deseos, o su
cuerpo físico. Él puede usar éstos si lo elige; y lo hace para ayudar a la humanidad, pero no
es ahí donde su conciencia está enfocada. Está enfocado en lo que llamamos alma, que es
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ese aspecto de nosotros mismos que está libre de forma. Es en la conciencia del alma que
nosotros funcionamos eventualmente en Capricornio, nos conocemos a nosotros mismos
como iniciados y entramos en los dos grandes signos universales de servicio a la
humanidad. Pues es interesante que, en Acuario, tratamos simbólicamente con animales a
granel, ya que en ese signo Hércules tiene el trabajo de limpiar a fondo los establos de
Augías, su primer trabajo como discípulo del mundo. Pero en Piscis captura, no al toro,
sino a todos los bueyes, llevando a nuestra conciencia la idea de la universalidad del trabajo
del mundo, de la conciencia de grupo, de la conciencia universal y del servicio universal.
Si hubieras nacido en el signo de Capricornio, por favor no pienses que eres un iniciado.
Deberemos poner énfasis en el sentido de la proporción y del estado de evolución. Los
aspirantes, o sufren de un complejo de inferioridad que les hace sentir que no es posible
hacer nada, o tienen una idea exagerada de su importancia; tiene un toque de conciencia del
alma, pero sólo un minúsculo toque, lo cual ellos piensan que es el total y se vuelven
envanecidos. Esto no muestra sentido de proporción.
Este signo simboliza la tercera iniciación, la primera de las iniciaciones mayores. En
Mateo 17 leemos que Cristo llevó a tres discípulos, Pedro, Juan y Jacobo, a lo alto de una
montaña y se transfiguró delante de ellos. Ellos "cayeron sobre sus rostros" y Pedro dijo,
"Construyamos tres chozas". En la filosofía hindú esto es llamado "la iniciación del hombre
que construye su choza". Pedro, una roca o cimiento, es el símbolo del cuerpo físico.
Jacobo, el engañador, simboliza la naturaleza emocional, la fuente de todo hechizo. Juan
simboliza la mente, significando el nombre, "El Señor ha Hablado". Ahí tienes el
simbolismo de los tres aspectos de la personalidad, postrados sobre sus rostros delante de
Cristo glorificado, en su transfiguración en Capricornio.
Significado del Signo
Este es el signo de la cabra: es un signo sobrehumano, un signo universal e impersonal.
Todos los trabajos de Hércules hasta aquí han estado comprometidos con su propia
liberación. Ahora entramos en tres signos que no tienen relación con sus realizaciones
personales. Él es libre. Es un iniciado, un discípulo del mundo. Ha dado vuelta tras vuelta al
zodíaco, ha aprendido todas las lecciones de los signos y trepado la montaña de la
iniciación; ha sufrido la transfiguración; está perfectamente libre y así puede trabajar
universalmente en tareas que no tengan ninguna relación consigo mismo. Trabaja como un
ser sobrehumano en un cuerpo humano. Las grandes etapas de desarrollo en el sendero de
la expansión, que nosotros llamamos iniciaciones, están grabadas en el cerebro y no te
serán dichas por nadie. Yo nunca encontré a un verdadero iniciado que estuviera dispuesto
a admitir que lo era, nunca. La marca de pureza del iniciado es el silencio. Capricornio es
un signo triste, es el signo del sufrimiento intenso y la soledad, pues éstas son también
señales del iniciado.
La impersonalidad está basada en un logro fundamental de la personalidad. Se debe
haber estado enormemente apegado antes de poder conocer el significado de la
impersonalidad. Esto es una paradoja, pues no hay logro de ser impersonal sin haber
tentación en lo personal. La impersonalidad que debemos desarrollar es una expansión del
amor personal que tenemos por un individuo, por nuestra familia, nuestro círculo de
amigos; es exactamente la misma actitud hacia la humanidad, pero no tiene nada que ver
con el sentimentalismo. Podemos amar a toda la humanidad porque conocemos el
significado del amor personal, y debemos brindar a todos el mismo amor que hemos dado a
105
los individuos cercanos a nosotros. La impersonalidad no es impedir la entrada, levantar
muros; es amar a todos porque somos capaces de ver a las gentes como realmente son, con
sus faltas, sus fracasos, sus logros, con todo lo que hace de ellos lo que son, y viéndolos con
mirada penetrante, amarlos lo mismo. En las Reglas del Camino está escrito. "Cada uno ve
y conoce la vileza de cada cual. Y sin embargo no hay, con esta gran revelación, negación
ni rechazo mutuo”, esa es la condición que se debe lograr en Capricornio. Lo que debemos
desarrollar no llega endureciendo al corazón, ni con una tremenda separación, ni trepando a
un pedestal.
El discípulo del mundo no sólo hace lo que hizo Hércules, bajar al infierno para vencer a
Cerbero, sino que trabaja entre los hombres todo el tiempo, interesado en su prójimo. Es
impersonal. Me pregunto si esta impersonalidad no se refiere a nosotros mismos más bien
que a otras personas. Nosotros hablamos acerca de ser impersonales en nuestro
comportamiento. Si fuéramos absolutamente impersonales tratándose de nosotros mismos,
nuestras reacciones hacia el prójimo serían justas.
Las Constelaciones
Hay tres constelaciones conectadas con el signo de Capricornio. Una es llamada Sagitta,
la flecha. No tiene conexión con el signo de Sagitario. En ese nosotros teníamos al arquero
con la flecha, con la cual el aspirante realizado atravesaba la personalidad. Aquí tenemos la
flecha que viene de una fuente cósmica, atravesando el corazón del hijo de Dios, llamado el
Cristo, el más cercano a nosotros de los grandes salvadores del mundo, "un hombre de
infortunios y familiarizado con el dolor". Él estaba atravesado por la flecha Sagitta, la
flecha cósmica.
El nombre hebreo para esta flecha significa "el desolado", y el sendero que todo
discípulo huella es necesariamente solitario. El sendero del iniciado es aún más solitario. El
sendero de un salvador del mundo es el más solitario de todos. Yo pienso que esta
condición va a ser aliviada. A través de los años hemos tenido estas tremendas
manifestaciones, una aquí, una allí. ¿Has considerado alguna vez la soledad de ellos? No
había nadie que entendiera. Tal vez ellos fueron canonizados cientos de años después de
que murieron. Pero ahora hay tantos aspirantes, tantos en el sendero del discipulado, que tal
vez la conciencia de grupo que está empezando a ponerse de manifiesto en los asuntos del
mundo, resultará en una soledad grupal más bien que en una soledad individual.
Aquila, el águila, es vista como estando tan estrechamente relacionada a Capricornio
como a Sagitario. Tenemos el pájaro de luz (símbolo del más alto aspecto del hombre)
manifestándose como el alma (el segundo aspecto) que se ha realizado.
En Delphinus, tenemos una constelación muy interesante, que contiene en sí un
sorprendente simbolismo. Es representada en un antiguo zodíaco como un pez lleno de
vida, saltando fuera del agua en el aire y jugando. Ese es el símbolo del hijo de Dios, quien
trabajando bajo la ley, toma forma y vive en el agua y en el aire; y no siendo limitado por la
ley física, puede jugar con las fuerzas de la naturaleza. Estamos empezando a aprender
acerca de estas fuerzas, pero todavía pasará un tiempo antes de que Delphinus, el delfín,
tenga mucho significado personal para nosotros.
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El Escalamiento de la Montaña
Capricornio cuanta la historia del escalamiento de la montaña y del descenso al infierno.
Hay tres grandes ascensiones de cada alma. La masonería, a través de las edades, ha sido un
custodio de esta tradición. Primero se produce la elevación de la materia al cielo.
Encontramos eso en Virgo, luego, la elevación de la naturaleza psíquica desde abajo del
diafragma. Tú no eres más, emocional y centrado, en ti mismo, viviendo en el plexo solar,
sino que estás enfocado en el corazón y eres consciente del grupo; tus sentimientos y
deseos están relacionados con el grupo.
No vives más en la naturaleza animal, interesado en la creación en el plano físico, sino
que te vuelves una criatura espiritual trabajando con materia mental. No estás más limitado
por la forma, sino que tienes que tratar con la forma que se ha elevado a la conciencia de la
cabeza, y desde la cabeza controlar la garganta, el corazón, el plexo solar y cada parte de tu
cuerpo.
Haces esto no centrándote en ellas, no pensando sobre ellas, sino viviendo como un hijo
consciente de Dios sentado en "el trono entre las cejas”, el centro ajna (o glándula
pituitaria) como lo llaman los hindúes. Esa es la segunda gran ascensión.
La ascención final es la que marca la emancipación del iniciado de un grado muy alto,
que se vuelve conscientemente un salvador del mundo. Pero es en la segunda iniciación, la
elevación de la naturaleza psíquica inferior, en la que tenemos que trabajar para que cada
deseo, cada disposición de ánimo y cada emoción, sea elevada al "cielo".
Preparación para el Descenso al Hades
Había tres cosas que Hércules debía hacer antes de empezar a bajar al infierno. El orden
en que llegaron es interesante. Primero tenía que purificarse. Hércules, el hijo de Dios que
había vencido, que había sido transfigurado, iba a bajar al infierno a trabajar, y llegó la
orden de que se purificara. Él pensó que era muy puro. Cómo fue sometido al proceso de
purificación, no se nos dice, pero tengo la idea de que él tenía que probar que estaba libre
de irritabilidad y egoísmo en ese poco interesante círculo donde estaba viviendo como un
ser humano. Es una regla en ocultismo que, en la escala de la iniciación, si no puedes vivir
puramente en tu propio círculo, no eres de utilidad en el cielo o el infierno. ¿Qué quiero
significar con “puro”? Nosotros usamos mayormente la palabra en su sentido físico, pero
"puro”, realmente es, libre de las limitaciones de la materia. Si yo soy en alguna manera
prisionero aún de mi mente, que es una forma de materia sutil, no soy puro. Si tengo
cualquier emoción egoísta, no soy puro. Hércules tenía que purificarse.
Luego leemos que él tenía que ser iniciado en los misterios. Hasta donde yo puedo
comprenderlo (y puedo estar equivocada) esto quiere decir que tú debes pasar a través de tu
propio infierno personal, antes de que puedas pasar por el infierno universal. Tienes una
época terrible en tu propia vida, y tú eres iniciado cuando sufres tu propio infierno.
Aprendes la naturaleza de lo universal, por la experiencia individual; sólo eso es la
realización. Tú no puedes aprender de oídas.
Como ha sucedido antes en los mitos, Hércules entonces tenía que detenerse y realizar un
acto de servicio, antes de que pudiera imponerse a Cerbero. El vio a dos personas atadas y
siendo atacadas por el ganado. Tenía que liberarlas antes de que pudiera hacer frente a su
107
propio problema. Siempre para el iniciado, el servicio está primero; dejar pasar lo que ha
emprendido si se necesita su ayuda. Esa es siempre la historia del iniciado, porque está
basada en la conciencia de grupo.
El Símbolo de Cerbero
Cerbero, el perro de tres cabezas, de espantoso ladrido, con serpientes creciendo en todo
su cuerpo y con víboras por cola, era el guardián del Hades. Las tres cabezas simbolizan la
sensación, el deseo y las buenas intenciones. Es el amor a la sensación el que conduce a la
humanidad de acá para allá, para satisfacer el hambre en el mundo económico o para
satisfacer el deseo de felicidad en el mundo del placer. Los violentos impactos de sensación
se buscan para mantener ocupada la mente. La cabeza central fue la primera apresada por
Hércules porque era la más importante, ya que el deseo subyace en todas las sensaciones;
ellas son lo que el deseo busca expresar y así obtener satisfacción en el mundo exterior. La
tercera cabeza son las buenas intenciones no llevadas a cabo. Así tenemos el deseo en el
centro, a un lado la sensación simbolizando todos los impactos, y del otro lado la tercera
cabeza de las buenas intenciones, no consideradas, nunca realizadas, de las cuales siempre
se ha dicho: "El camino del infierno está pavimentado de buenas intenciones".
La cola formada de serpientes representa a todas las ilusiones que impiden el progreso de
la vida espiritual; la materialidad que nos oprime; la naturaleza psíquica inferior que causa
tal destrucción; el temor a lo largo de cada posible línea; el temor al fracaso que mantiene a
tantos apartados de la actividad y engendra sólo inercia, la gran falta, se nos dice, de los
aspirantes y los discípulos.
Hércules asió a Cerbero por la cabeza central y lo venció, porque todos los dioses del sol
están ocupados con los problemas de la humanidad y porque desolados, descienden solos al
infierno para salvar a la humanidad; de ahí que los dioses del sol han nacido en el signo de
Capricornio.
(Conferencia dada por A.A.B. condensada y editada)
Epílogo
La gran oscilación en Capricornio es compendiada por las palabras claves. En la rueda
común ellas son, "Y la palabra dijo: que la ambición gobierne y que la puerta permanezca
abierta". Esta es la nave para el impulso evolutivo y el secreto del renacimiento.(El
Tibetano) Cuando el verdadero sentido de la realidad reemplaza tanto a la ambición terrenal
como a la ambición espiritual, el hombre puede decir con veracidad, "Estoy perdido en la
luz suprema, pero vuelvo mi espalda a la luz". Así va el discípulo del mundo, el iniciado en
Capricornio, por su camino para servir a la humanidad en Acuario. En ese signo limpia los
establos de Augías (del karma de toda ignorancia y error pasados: el Morador en el
Umbral) y así se vuelve en Piscis un salvador del mundo. Se recuerda que el último acto de
Cristo en su camino al Getsemaní y al Calvario fue el de lavar los pies de sus discípulos.
Se ha dicho: "El cristianismo no ha fracasado: nunca ha sido ensayado". ¿Estamos ahora,
después de dos mil años, realmente empezando a ensayarlo individualmente y en formación
grupa? Este es el trabajo que hace posible a Cristo reaparecer y también el que prepara a la
humanidad para reconocerlo y para ser capaz de soportar la calidad de las emanaciones que
108
acompañen su venida.
(Extraído de Astrología Esotérica, PP. 110-23)
Que cada hombre recuerde que el destino de la humanidad es incomparable y que
depende en gran parte de su voluntad para colaborar en la tarea trascendente. Que recuerde
que la ley es, y siempre ha sido, luchar; y que la lucha no ha perdido nada de su violencia al
ser transportada del plano material al espiritual. Que recuerde que su propia dignidad, su
nobleza como ser humano, debe surgir de sus esfuerzos para liberarse de su servidumbre y
obedecer a sus aspiraciones más profundas. Y, que por sobre todo, nunca olvide que la
chispa divina está en él, sólo en él y que él es libre de descuidarla, de matarla, o de
acercarse a Dios mostrando su anhelo de trabajar con Él, y para Él.
El Conde de Noüy
Trabajo 11
Limpiando los Establos de Augías
(Acuario, 21 Enero - 10 Febrero)
El Mito
Dentro del Lugar de Paz, el Gran Presidente emitía el resplandor de su elevado
pensamiento. El Maestro se acercó.
"La llama única debe alumbrar a las otras cuarenta y nueve”, afirmó el Gran Presidente.
"Así sea”, respondió el Maestro. "Habiendo encendido su propia lámpara Hércules ahora
puede traer la Luz a los demás". No mucho después, el Maestro citó a Hércules.
"Once veces ha girado la rueda, y ahora tú estás delante de otro Portal. Por largo tiempo
has perseguido la luz que vacilaba primero inciertamente, luego crecía hasta ser un faro
firme, y ahora brilla para ti como un sol en llamas. Vuelve ahora la espalda a la claridad;
vuelve sobre tus pasos; regresa hacia aquellos para quienes la luz no es sino un punto
transitorio, y ayúdalos a hacerla crecer. Dirige tus pasos hacia Augías, cuyo reino debe ser
purificado de antiguos males. He hablado".
Salió Hércules por el undécimo Portal en búsqueda de Augías, el rey.
Cuando Hércules se aproximó al reino donde Augías era soberano, un horrible hedor que
lo hizo desfallecer y lo debilitó, asaltó su nariz. Por años, se enteró, el rey Augías no había
quitado el estiércol que su ganado dejaba dentro de los establos reales. Entonces, también
las praderas estaban tan llenas de estiércol que ninguna siembra podía crecer. En
consecuencia, una agostante pestilencia estaba recorriendo la región, haciendo estragos en
las vidas humanas.
Hacia el palacio fue entonces Hércules y buscó a Augías. Informado de que Hércules
limpiaría los hediondos establos. Augías mostró desconfianza e incredulidad.
109
¿Dices que harás esta enorme labor sin recompensa?, manifestó suspicazmente el rey.
"No tengo fe en aquellos que hacen tales alardes. Algún artero plan has tramado, Oh,
Hércules, para despojarme del trono. Yo no he oído de hombres que busquen servir al
mundo sin una recompensa. En este momento, sin embargo, le daría la bienvenida a
cualquier necio que buscara ayudar. Pero debemos cerrar un trato, para que no sea
reprendido como un Rey tonto. Si tú, en un sólo día, haces lo que has prometido, una
décima parte de mi gran rebaño de ganado será tuya; pero si fracasas, tu vida y fortuna
estarán en mis manos. Naturalmente, yo no pienso que puedas cumplir tu bravata, pero trata
de hacerlo como puedas".
Hércules entonces dejó al Rey. Erró por el asolado lugar, y vio marchar a una carreta
cargada con muertos apilados, las víctimas de la pestilencia.
Dos ríos, observó él, el Alfeo y el Peneo, corrían tranquilamente cerca de allí. Sentado en
la ribera de uno de ellos, las respuestas a su problema relampagueó en su mente.
Él trabajó con fuerza y violencia. Con grandes esfuerzos logró desviar ambas corrientes
del curso que habían seguido durante décadas. El Alfeo y el Peneo vertieron sus aguas a
través de los establos llenos de estiércol del Rey Augías. Los impetuosos torrentes barrieron
la inmundicia largamente acumulada. El reino fue purificado de su fétida lobreguez. En un
sólo día había realizado la tarea imposible.
Cuando Hércules, completamente satisfecho con este resultado, regresó donde estaba
Augías, éste frunció el ceño.
"Tú has tenido éxito por medio de un ardid” gritó el Rey Augías lleno de ira. "Los ríos
hicieron el trabajo, no tú. Fue una artimaña para apoderarte de mi ganado, una conspiración
contra mi trono. No tendrás las recompensas. Vete, retírate de aquí antes de que rebaje tu
estatura en una cabeza".
Así desterró a Hércules el encolerizado rey, y le dijo que nunca más pusiera el pie en su
reino, so pena de una muerte súbita.
Habiendo realizado la tarea asignada, el hijo del hombre, que también era el hijo de Dios,
volvió a aquel de quien había venido.
"Te has vuelto un servidor del mundo", dijo el Maestro cuando Hércules se acercó. "Tú
has progresado retrocediendo; has llegado a la Casa de la Luz por otro sendero; has
empleado tu luz para que pueda brillar la luz de los demás. La joya que otorga el undécimo
trabajo es tuya para siempre".
F.M.
110
Las energías de Acuario
(Conferencia dada por A.A.B. en 1937)
Hay una frase en el Nuevo Testamento, "El fin del mundo". Muchos de nosotros estamos
ahora empezando a comprender que lo que realmente quería decir era que el signo Piscis,
en el cual llegó Cristo, el Gran Salvador del Mundo, terminaría en una fecha precisa, y
nosotros estamos exactamente en ese tiempo. No estamos enfrentando un día del juicio en
el cual las ovejas y las cabras serán separadas y algunas irán al ciclo y otras al infierno.
Muchas interpretaciones ridículas han sido atribuidas al simbolismo de la Biblia.
Se ha pensado que las ovejas iban al cielo y las cabras al infierno. Es todo lo contrario.
La cabra en Capricornio es el iniciado y desde un cierto ángulo esotérico, las cabras van al
cielo porque ellas funcionan en el reino espiritual que es el cielo; las ovejas permanecen en
la tierra (la que después de todo es el único infierno que uno puede posiblemente predicar)
hasta que dejen de ser ovejas, hasta que aprendan a tener pensamiento individual, hasta que
se transformen en cabras, escalen la montaña y cambien la posición de seguidores por la de
buscadores independientes.
La entrada al cielo es la entrada a la era de Acuario, que empezó durante los últimos
doscientos años. Se nos dice que alrededor del año dos mil nuestra estrella polar y otra
estrella (Vega) en los cielos, estarán en conjunción, y la era de Acuario estará de lleno con
nosotros, pero sólo de lleno con nosotros en el sentido de que estaremos entrando en ella, y
las fuerzas de Piscis se estarán retirando rápidamente. Todo lo que acontece en la expresión
del plano físico se debe a fuerzas subjetivas.
Existe una escuela de pensamiento que deriva todos los misterios, todas las enseñanzas
de lo que ahora llamamos la Sabiduría Eterna, a una forma de adoración animal, y trata los
misterios del templo de manera sórdida y sexual. No entraré en detalles, pero quiero
decirles que lo que pienso es para nosotros de vital interés entenderlo, porque es algo que
en la era de Acuario estará emergiendo con mayor plenitud sin interrupción. Una cosa es
estar sujeto a una fuerza ciega, y otra tener una perspectiva inteligente sobre lo que está
sucediendo y comprender y buscar ciertos acontecimientos. Tal vez por primera vez en la
historia de nuestra raza hay un número suficiente de hombres y mujeres inteligentes para
anticipar los acontecimientos con una comprensión basada en lo que ha sucedido en el
pasado, capacitándolos así para predicar lo que sucederá en el futuro.
¿Qué causaba el culto del toro en Tauro? No la naturaleza bestial de la humanidad que
tomaba al toro como un símbolo de la naturaleza animal y la deificaba, que es lo que dice el
ser humano común que investiga los misterios. Es porque había fuerzas subjetivas actuando
sobre nuestro planeta a medida que nuestro sol pasaba a través del signo de Tauro. La
lección para el hombre es, que bajo el símbolo del toro él tenía que luchar con el animal que
hay en él.
Entonces nuestro sol pasaba a Aries, el Carnero, y teníamos el sacrificio del cordero,
mostrando que el sacrificio de la naturaleza animal estaba empezando a seguir al concepto
de luchar con la naturaleza animal.
Luego el sol pasaba a Piscis, los peces. Las fuerzas que actuaban sobre nuestro planeta
en ese tiempo presentaban a la conciencia del hombre su dualidad esencial, y el vínculo
111
entre las dos partes de sí mismo, dos peces unidos por un lazo. Esta conciencia, en gran
escala, empezó a hacer su impacto sobre el ser humano, es decir, que él es alma y cuerpo.
Cristo apareció en Piscis para demostrarnos perfectamente cuál sería nuestro último logro
cuando hubiéramos unido al pez, el símbolo de la segunda persona, el pez Avatar, y al pez
nadando en la materia, el símbolo del ser humano encarnado. Ahí tienen la historia.
Habiendo investigado esa magnífica idealista enseñanza evolutiva a lo largo de los
últimos cinco o seis mil años, como el resultado de fuerzas subjetivas actuando sobre la
humanidad, estamos pasando ahora al signo de Acuario donde, a través del simbolismo del
agua y la purificación, aprenderemos cómo ser el alma y no el ser humano. Eso es lo que
ocurrirá en Acuario.
Al final de la era de Acuario, aproximadamente de aquí a dos mil quinientos años,
¿pueden ustedes imaginar a qué se asemejará la humanidad? La naturaleza animal, la
naturaleza emocional, y la mentalidad, serán secundarias, y el alma, el aspecto conciencia,
ese impulso universal en cada uno de nosotros que nos pone en armonía con Dios, habrá
pasado al frente.
Dicho de otra forma, habremos dejado atrás el reino humano y, aunque podamos estar
habitando cuerpos, nuestra conciencia estará enfocada en el quinto reino de la naturaleza, el
reino espiritual. Esa es la profecía, lo que la humanidad tiene por delante dentro de dos mil
quinientos años.
El signo opuesto a Acuario es Leo, el signo del individuo, del hombre que se ha
encontrado a sí mismo como ser humano. El se sostenía sobre sus propios pies; era el
centro de su universo; las estrellas giraban a su alrededor, todo ocurría en relación a sí
mismo. Por eso aprendió ciertas grandes lecciones: que era posible que él no fuera tan
importante como pensaba, y que sujetándose a cierta disciplina podría encontrar un más
amplio yo; y así pasó a Escorpio, donde fue probado para ver cuánta resistencia tenía. La
característica sobresaliente del aspirante es la resistencia y el signo que requiere más
resistencia es Escorpio. Triunfa en Escorpio, y en Sagitario se vuelve el discípulo
unidireccional que, habiendo puesto su mano en el arado, no puede volver atrás; puede
querer hacerlo, pero no puede volver atrás. Sigue adelante, y porque sigue adelante, trepa
hasta la cima de la montaña en Capricornio y pasa por la transfiguración.
En Acuario el discípulo se vuelve el maestro servidor, nos dedicaremos al tema de los
salvadores del mundo en Piscis. En Acuario el hombre es un maestro servidor. Ese es el
principio fundamental que yo quiero que ustedes mantengan en sus mentes. Él puede ser un
maestro porque ha aprendido a servir, y puede servir porque es un maestro. Esas dos cosas
van juntas.
El regente del primer decanato de Acuario es Saturno. Saturno nos da la disciplina;
Saturno nos abre la puerta de la oportunidad, Saturno, a través de los ejercicios espirituales
y las pruebas, fortalece nuestros músculos espirituales y nos capacita para salir de la
oscuridad a la luz.
Marcas de Pureza del Iniciado
Siendo Hércules el iniciado está comprometido a hacer tres cosas, que pueden ser
resumidas como las características sobresalientes de todos los verdaderos iniciados. Si ellas
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no están presentes en alguna medida, el hombre no es un iniciado.
1. Servicio desinteresado. No es el servicio que prestamos porque se nos dice que el
servicio es un camino para la liberación, sino el servicio prestado porque nuestra conciencia
no es más autocentrada. No estamos más interesados en nosotros mismos, sino que para
nuestra conciencia, siendo universal, no hay nada que podamos hacer sino asimilar las
aflicciones de nuestro prójimo y ayudarlo. No es ningún esfuerzo para el verdadero maestro
acuariano hacerlo así.
2. Trabajo grupal. Esto es algo que hasta ahora poco sabemos. El mundo está lleno de
organizaciones y sociedades, hermandades que son felices preparando terrenos para la
gente ambiciosa. No quiero decir que haya que ser poco amable, pero mi experiencia con el
grupo término medio, es que éste es un foco de celos, gente tratando de impresionar a los
otros con la cantidad de su conocimiento y la maravilla de su vida de autosacrificio. Esto no
es trabajo grupal.
Trabajo grupal es permanecer solo espiritualmente en el manejo de los propios asuntos,
con completo olvido del propio yo, en beneficio de la particular sección de la humanidad
con la que estamos asociados. El verdadero grupo niega la ambición; niega el progreso
ascendente, en cualquier logia u organización; niega toda presunción de prerrogativas
oficiales. Yo no pienso que los nuevos grupos vayan a tener funcionarios, sino que
trabajarán automáticamente a causa de la intuitiva acción recíproca espiritual entre las
mentes de las unidades de los mismos. Nosotros no sabemos nada acerca de esto todavía.
¿Puedes ustedes pensar en un grupo tan unido en los niveles espirituales que se puedan
suprimir las cartas, los panfletos, los libros, etc.; que la intercomunicación entre las mentes
de los miembros sea perfecta? Ese es el grupo de Acuario y no está todavía con nosotros.
3. Autosacrificio. El significado del autosacrificio es hacer puro el yo. Eso tiene que ver
con el yo del grupo y el yo del individuo; ése es el trabajo del iniciado.
Desde la cima de la montaña en Capricornio, Hércules tiene que bajar, literalmente, a la
suciedad material, y limpiar los establos de Augías. Quiero darles una idea de su psicología.
Él había trepado a la cima de la montaña. Había pasado todas las grandes pruebas, pasado
de Capricornio al reino espiritual y conocido algo del significado del éxtasis místico, y en
ese estado altamente espiritual, recibió la orden de bajar y limpiar los establos. ¡Qué
anticlimax! No un gran trabajo para el mando, sino limpiar los establos.
El objeto de la prueba puede ser resumido de esta manera: Hércules tenía que ayudar a la
purificación del mundo por la recta dirección de las fuerzas de la vida a través de él.
Ustedes aprecian que estamos entrando en la era de Acuario donde el materialismo, tal
como lo conocemos, habrá desaparecido completamente en el final, y cuando toda la vida
sea interpretada en términos de energías. Estamos tratando íntegramente con fuerzas.
Tendremos probablemente un nuevo lenguaje, el lenguaje simbólico de la energía misma.
Seremos todos ocultistas de hecho, el ocultista que vive y trabaja en un mundo de fuerzas y
que empieza con las fuerzas dentro de sí mismo. Ustedes tendrán una pequeña comprensión
de lo que se quiere significar con el manejo de las fuerzas, si vigilan sus palabras. ¿Por qué
levantan la voz cuando se emocionan? Porque la energía pasando rápidamente a través de
ustedes tiene un efecto sobre el aparato vocal. Están tratando con las energías y están
malgastándolas. Obsérvense y empiecen a trabajar en el mundo de las fuerzas dentro de
113
ustedes mismos.
Este signo inaugura la escuela de los salvadores del mundo. Es casi un signo de "Juan el
Bautista”, un signo de preparación para lo que la próxima era de Piscis nos traerá.
Acuario es representado como un hombre sosteniendo un cántaro invertido. El hombre
invierte el cántaro y de él salen dos chorros de agua, el río de la vida, y el río del amor, y
esas dos palabras, vida y amor, son las dos palabras que encarnan la técnica de la era de
Acuario; no la forma, no la mente, sino la vida y el amor. Dos palabras que usamos
constantemente, pero tras las cuales no sustentamos ningún concepto adecuado.
Decanatos, Regentes y Constelaciones
Acuario, como otros signos, está dividido en tres decanatos. Ahora estamos entrando en
el primer decanato gobernado por Saturno, de ahí nuestras presentes dificultades, nuestro
trastorno político, la división del escenario del mundo en grandes grupos, con gente que es
patriótica, y aquellos que están empezando a vislumbrar el espíritu internacional. En las
iglesias, en el campo religioso, hay asimismo división entre aquellos que están obteniendo
un cuadro de la universalidad del amor de Dios, y los que se inclinan ante la autoridad y el
dogma.
En el campo de la economía Saturno ha causado un tremendo disturbio entre aquellos
que se inclinan ante las cosas materiales y los que la dejan pasar para conseguir cosas
mejores; entre aquellos que toman las posesiones por ellas mismas, aquellos que acumulan
y guardan, y los que las dejan para adquirir lo que Cristo llama "los tesoros en el cielo". En
casi cualquier campo del pensamiento encontramos estas dos fuerzas dominantes a causa
del impacto de las energías pisceanas y acuarianas. Hay dos grupos distintos: aquellos que
están atados al pasado y al aspecto material, y los que están adquiriendo la clarividencia y
están viendo la vida, la conciencia, el propósito y el plan, emergiendo por medio de todos
ellos.
Lo maravilloso, si ustedes estudian al mundo intuitivamente, si marchan a la par con lo
que está pasando en este y en otros aspectos de la humanidad, es que verán que, a pesar de
los disturbios superficiales y deplorables acontecimientos, el espíritu del hombre es sano y
puro, se está elevando con la oportunidad y estamos saliendo bien, pero, ¡no piensen que
esto será en una semana o en un año! Podemos lograr mejores condiciones, progresos aquí,
allá y en todas partes. Depende de nosotros cuán rápido aprendamos la lección de cómo
conducirnos para que la era pisceana del materialismo y la autoridad, la posesión y la
mentalidad, pueda ser reemplazada por la era de la espiritualidad, la intuición y la
conciencia universal.
El segundo decanato de Acuario está gobernado por Mercurio, y de aquí vendrá la
iluminación. La iluminación que llegó en Leo, el opuesto de Acuario, era "yo soy el yo", la
iluminación que llamamos autoconciencia. La iluminación que llega en Acuario es "yo soy
Eso", yo soy la conciencia del grupo. Mi autoconciencia ha desaparecido, mi individualidad
no es de importancia, mi personalidad es sólo un mecanismo, y mi conciencia es una con
todo lo que es.
En el tercer decanato, gobernado por Venus, tenemos el surgimiento del amor inclusivo.
Más o menos dentro de dos mil años nosotros podremos expresar realmente el amor
114
fraternal. Será, debe ser un hecho manifestado antes que la humanidad en conjunto pueda
pasar a Capricornio. Entrarán en ese reino con espíritu de amor. El aspirante individual no
puede recibir la iniciación hasta que haya aprendido a amar desinteresadamente, a amar no
sólo a aquéllos que piensan como él y que actúan como él lo desea.
Los Legisladores
Hay dos legisladores en el zodíaco, Régulus y Kefus. En Leo tenemos una de las cuatro
estrellas reales, Régulus, el legislador, la ley para el individuo, la ley del egoísmo, si les
parece, la ley de la competencia, la ley que coloca a cada hombre contra su semejante, la
ley que lo hace tomar y apoderarse, la ley bajo la cual vivimos, la ley de la competencia.
Régulus, la ley del individuo, debe dar lugar a Kefus, la ley de Acuario, donde tendremos
una nueva ley basada en el sufrimiento, la iluminación y el amor. Sería interesante ver hasta
dónde pueden ustedes mismos entender lo que serán esas clases de leyes basadas en el
sufrimiento del individuo y que lo han conducido a perder interés en sí mismo. Cuando se
ha sufrido bastante, uno no se preocupa más de sí mismo. Se encuentra que el único camino
hacia la felicidad no es estar libre de sufrimiento sino perderse en algo ajeno a uno mismo.
La ley de Acuario está basada en la iluminación espiritual, en la percepción intuitiva y en
el amor fraternal que es la identificación con toda forma en cada reino de la naturaleza. Un
inmenso futuro está por delante; dos mil quinientos años se habrán completado. Estaremos
en nuestro camino.
Recuerden, mientras más refinadas son las formas a través de las cuales actúa la vida,
más rápida es la reacción. Esta es la razón por la cual llevamos esta inmensa velocidad en
cada etapa de la vida, por la cual estamos todos tan constreñidos. Nosotros tenemos cuerpos
pisceanos y estamos tratando de vibrar en la era de Acuario. Todavía no somos acuarianos;
no hay verdaderos acuarianos; aún no estamos equipados. Para esa era algunos de los niños
que vienen tienen señales inequívocas, pero todavía son pocos y está lejano el momento.
La era de Acuario se manifestará en todo el mundo; habrá acuarianos nacidos en todas
partes porque es el logro del espíritu subjetivo en cada lugar del planeta. Es posible que en
América, en Canadá, en Australia, Nueva Zelandia y Africa del Sur, haya puntos focales de
la energía, pero lo que realmente sucederá es la llegada a la encarnación en todo el mundo,
en cada reino de la naturaleza, de aquellos seres humanos y otras formas de vida, todo
fundiéndose bajo la nueva influencia acuariana.
Una cosa maravillosa está ocurriendo; que el mundo está listo para que nuestros hijos, y
los hijos de nuestros hijos puedan todos verla suceder.
Cristo proclamó la noticia "para el tiempo del fin" cuando dijo, “Un nuevo mandamiento
les doy; que se amen los unos a los otros”. El undécimo mandamiento, el undécimo signo.
Es sólo ahora que estamos descubriendo qué maravilloso astrólogo fue Cristo. Él sabía que
el ciclo que inauguraba pasaría, que un nuevo método de trabajo tendría que surgir por
medio del cual los Maestros emplearían un nuevo modo de llegar a la humanidad, pero Él
preparó el camino para Su propio trabajo posterior.
Hay tres constelaciones en Acuario. El Pez del Sur, Piscis Austral, representando en
conexión con Acuario, a los próximos salvadores del mundo. Adviertan que aquí, en la
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culminación de Piscis, tenemos un pez, el avatar, no los dos peces atados juntos. La
segunda constelación es Pegasus, el caballo alado, siempre el símbolo inspirador de la
mente superior, del amor, menospreciando la tierra en su elemento, el aire. En el nivel
inferior, recordamos los pies alados de Mercurio, siempre las alas de la mente, recordando
también que una definición del amor es “la fría, clara luz de la razón". La tercera
constelación toma aún un vuelo más amplio, pues tenemos a Cygnus, el Cisne, volando en
medio del cielo. El cisne de la eternidad, volando en el tiempo y en el espacio, es el
símbolo de la vida misma, la purificación, limpiando “las aguas vivientes” de Acuario.
(Interpolado)
Interpretaciones de la Prueba
Augías, el hijo de Neptuno, el dios de las aguas y del sol, guardaba manadas de animales,
y durante treinta años los establos no habían sido limpiados; de modo que la suciedad se
había acumulado. A Hércules se le dijo que hiciera algo acerca de eso; muchos habían
intentado limpiar los establos y fracasaron: eso era siempre superior a ellos.
Siendo Hércules un iniciado y teniendo mucho sentido común, lo que los verdaderos
iniciados siempre tienen, bajó de la cima de la montaña y estudió el problema; examinó los
establos.
Primero destruyó el muro que rodeaba los establos, luego hizo dos grandes agujeros en
sus lados opuestos, y desvió los dos ríos a través de ellos. No trató de barrer y limpiar,
como habían hecho otros, sino que destruyó barreras usando los ríos. Los establos fueron
limpiados sin esfuerzo de su parte.
Muy satisfecho consigo mismo, Hércules fue precipitadamente hacia donde estaba
Augías y exclamó, "He limpiado los establos. Están perfectamente limpios". Y nosotros
leemos que Augías le volvió la espalda, rehusando reconocer lo que había hecho, y dijo que
era una treta.
Se podría decir que la naturaleza del deseo emocional de esa gran Vida en la cual
vivimos, nos movemos y tenemos nuestro ser también guarda manadas de animales que
responden al nombre de seres humanos.
A mi juicio, la palabra Dios (God), tres pequeñas letras, es sólo un símbolo. Yo no
pretendo saber de qué es símbolo, pero sé que es para mí como un símbolo de la vida que
está inmanente en todas las formas y que es también trascendente. Yo soy uno de los
animales de la manada que ha estado guardada por Augías, y los establos en los cuales
vivían los animales no han sido limpiados por treinta años, 3 multiplicado por 10, 3 es el
número de la personalidad y 10 el número de la consumación.
¿Y si yo les dijera que ahora, en su día y el mío, por vez primera la humanidad es una
completa unidad coordinada con la mente, la naturaleza emocional y el cuerpo físico
funcionando como una unidad, y sin embargo los establos no han sido limpiados por 30
años?
¿Cuáles son las dos casas que hizo Hércules? Derribó las barreras. Eso es lo primero que
tiene que ocurrir en la era de Acuario. Estamos apenas empezando a hacerlo. Estamos
116
apenas empezando a pensar en términos amplios, a dejar de ser exclusivos. Hay grupos de
hombres y mujeres apareciendo por todas partes del mundo, que están luchando con ellos
mismos para ser inclusivos en su pensamiento, porque en la era de Acuario las naciones
como las conocemos ahora, tendrán que desaparecer; naciones luchando por ellas mismas,
y por lo que quieren, nación contra nación, cultivando el patriotismo, lo que es
frecuentemente el cultivo del odio. Tenemos que enseñar a la gente que son seres humanos
con ciertas responsabilidades, si, pero nosotros podemos empezar a tener una imagen más
amplia, a desatrofiar la conciencia de la humanidad en conjunto. Como dice Browning:
“La humanidad formada por todos los hombres individualmente. En la unidad termina
el cuadro ".
Eso ocurrirá en Acuario, eso es lo que está por delante, para ello están trabajando las
Naciones Unidas, los movimientos por la paz internacional y otros grupos en los campos
religioso, político y económico; destruir el prejuicio y aprender a pensar en términos
generales, de totalidad. Derribar las barreras en gran escala tiene que ser realizado por la
opinión pública, y esto es de desarrollo lento y grandemente emocional; ésa es la dificultad.
En la era de Acuario, especialmente en el segundo decanato, cuando esté gobernando
Mercurio, el mensajero del alma, pasando por la mente, tendremos la opinión pública
moldeada por el pensamiento y no por la emoción, y tendremos el mundo lleno de
pensadores. La función de aquellos que escriben en este sentido, y hay miles en todas
partes, es empezar a pensar constructivamente, para que los fundamentos estén bien
colocados por las fuerzas allí emitidas; construyendo para el futuro.
La conciencia inclusiva no significa ser humanamente consciente; es más, es volverse
consciente del tiempo. Está llegando el tiempo de Acuario, cuando el pasado, el presente y
el futuro morirán completamente, y tendremos siempre el eterno presente que incluirá cada
esfera y aspecto de conciencia que podemos llamar estrictamente humanos. Esa es la
posición del humanista, como yo la interpreto; él toma la posición "Seamos realmente
humanos" antes de intentar ser sobrehumanos. Ahora somos sólo criaturas emocionales,
acuosas, que todavía no estamos iluminadas, luchando con la separatividad. No somos
capaces de ser conscientes del mundo, de estar en armonía con cada fase del pensamiento
humano. Lo seremos algún día.
Les haré una pregunta. ¿Son ustedes capaces de entrar inteligentemente, benévolamente
y comprensivamente en la conciencia de los miembros inmediatos de su familia y conocer
por qué ellos piensan como lo hacen, comprendiendo por qué actúan en una forma
particular, bajo una condición particular? Cultiven el espíritu acuariano de dejar libre a la
gente, cultiven la capacidad de tener confianza. Supriman la desconfianza en todos aquellos
con los cuales se asocien, crean en ellos, y ellos no los traicionarán, atribúyanles motivos
incorrectos y ellos los traicionarán, y la culpa será de ustedes. Seamos tan juntos como
podamos serlo con la luz que tenemos. Cultivemos el espíritu acuariano de no
separatividad, del amor, de la comprensión, de la inteligencia, libre de la autoridad,
tomando de cada ser humano con el que nos encontremos lo mejor que haya en él. Y si
ustedes no toman lo mejor de ellos, censúrense a ustedes mismos y no a ellos. Esa es la
verdad. Si una persona los malinterpreta, es porque ustedes no son claros. La conciencia de
su valor es siempre necesaria para el acuariano, pero no esa autoconciencia que ahora
encontramos.
117
Cuando hemos derribado las barreras de la separatividad entonces dejamos entrar los dos
ríos, el agua de la vida y el río del amor. Yo no puedo hablar acerca de esos dos ríos porque
no se cómo son. Muchos hablan acerca de la vida y del amor; usan palabras. Yo todavía no
se lo que es la vida, y nosotros ciertamente no sabemos lo que es el amor.
Es interesante que traten de explicarse a ustedes mismos lo que entienden por el río de la
vida y el río del amor, los que, derribando los muros, fluyen a través de la familia humana.
Estamos entrando en la era de la energía, en la era del amor. ¿Aprecian ustedes que un gran
agujero fue hecho en los muros durante la guerra, y que desde entonces, la vida y la energía
han llegado a significar más de lo que antes significaban?
Cuando hayan hecho todo lo posible para derribar los muros y para expresar la vida y el
amor, ayudados por su propia alma, cuya naturaleza es amor-sabiduría, no busquen
reconocimiento; no lo conseguirán. Lo duro de la tarea del pionero en cualquier campo del
pensamiento, de cualquier persona que se está esforzando para expresar los nuevos ideales,
es siempre la falta de reconocimiento, y a veces peor. Ustedes no serán elogiados, no serán
compadecidos, tendrán momentos difíciles, pero recuerden, están preparando el sendero
para que en el futuro, el odio y la separación puedan desaparecer.
Me gusta pensar en Acuario como el “signo de Juan el Bautista” en términos del
iniciado. Estamos dejando Piscis en un sentido y somos dirigidos hacia una era pisceana en
otro sentido, cuando llegue el Salvador del Mundo. Y así como consideramos a la era de
Acuario como un signo de Juan el Bautista, así podemos considerarnos en nuestro propio
campo donde quiera que estemos. En vista del cuadro cósmico, haciendo todo lo que
podamos hacer en este tiempo particular, estamos cumpliendo la función de Juan el
Bautista y preparando el camino para ese extraordinario acontecimiento que tendrá lugar
individualmente, cuando el Salvador del Mundo surja nuevamente y la humanidad aprenda
la gran verdad futura y avance y ascienda.
A.A.B.
Trabajo 12
Captura de la Roja Manada de Gerión
(Piscis, 20 Febrero - 21 Marzo)
El Mito
Dentro de la sagrada Cámara del Concilio, el Gran Presidente reveló al Maestro la
Voluntad de Lo Que Debe Ser.
"Él está perdido, y encontrado; está muerto, no obstante vibrante de Vida. El servidor se
vuelve el salvador, y regresa al hogar".
El Maestro reflexionó; luego requirió a Hércules. "Tú estás ahora delante del último
Portal", dijo el Maestro. "Un trabajo resta todavía antes de que el círculo se complete y sea
alcanzada la liberación. Marcha hacia ese oscuro lugar llamado Eritia donde la Gran Ilusión
118
está entronizada: donde Gerión, el monstruo de tres cabezas, tres cuerpos y seis manos, es
señor y rey. Ilegalmente él retiene una manada de Bueyes rojizos. Desde Eritia hasta
nuestra Ciudad Sagrada tú debes conducir esta manada. Cuidado con Euritión, el pastor, y
su perro de dos cabezas, Ortro". Hizo una pausa. "Puedo hacerte una advertencia”, agregó
lentamente. "Invoca la ayuda de Helios”.
El hijo del hombre que era, también hijo de Dios partió a través del Duodécimo Portal.
Iba en busca de Gerión.
Dentro de un templo, Hércules hizo ofrendas a Helios, el dios del fuego en el sol. Meditó
durante siete días, y entonces le fue concedido un favor. Un cáliz de oro cayó al suelo ante
sus pies. Él supo dentro suyo que este brillante objeto le permitiría cruzar los mares para
llegar a la región de Eritia.
Y así fue. Dentro de la segura protección del cáliz de oro, navegó a través de agitados
mares hasta que llegó a Eritia. Hércules desembarcó en una playa de ese lejano país.
No mucho después llegó a la pradera donde la rojiza manada pastaba. Era cuidada por el
pastor Euritión y por Ortro, el perro de dos cabezas.
Cuando Hércules se aproximó, el perro se adelantó veloz como una flecha hacia su
blanco. Sobre el visitante el animal se abalanzó, gruñendo malignamente, dando feroces
dentelladas con sus colmillos al descubierto. Con un golpe decisivo Hércules derribó al
monstruo.
Entonces Euritión, temeroso del bravo guerrero que estaba delante suyo, le suplicó que le
perdonara la vida. Hércules le concedió su ruego. Conduciendo a la manda rojiza delante de
él, Hércules volvió su rostro hacia la Ciudad Santa.
No había ido muy lejos cuando percibió una distante nube de polvo que rápidamente se
agrandaba. Suponiendo que el monstruo Gerión venía en furiosa persecución, se volvió
para enfrentarse al enemigo. Pronto Gerión y Hércules estaban frente a frente. Soplando
fuego y llamas por sus tres cabezas a la vez, el monstruo se encontró con él.
Gerión arrojo a Hércules una lanza que casi dio en el blanco. Haciéndose ágilmente a un
lado, Hércules esquivó el dardo mortal.
Tendiendo tenso su arco, Hércules disparó una flecha que parecía incendiar el aire
cuando la soltó, y golpeó al monstruo de lleno en su costado. Con tan gran ímpetu había
sido disparada la flecha, que los tres cuerpos del feroz Gerión fueron atravesados. Con un
agudo, desesperante gemido, el monstruo se inclinó, después cayó, para no levantarse
nunca más.
Hacia la Ciudad santa, entonces, Hércules condujo al ganado colorado. Difícil fue la
tarea. Muchas veces algún buey se extraviaba, y Hércules tenía que dejar a la manda para ir
en busca de los errantes vagabundos.
Condujo su manada a través de los Alpes y hacia Italia. Por dondequiera que la injusticia
hubiera triunfado, él asestaba un golpe mortal a los poderes del mal, y enderezaba la
balanza a favor de la justicia. Cuando Erix el luchador, lo desafió, Hércules lo derribó tan
119
violentamente que allí quedó. Asimismo cuando el gigante Alcione arrojó a Hércules una
roca que pesaba una tonelada, éste la detuvo con su clava, y la lanzó de nuevo para matar a
aquél que se la había enviado.
A veces se desorientaba, pero siempre Hércules regresaba, desandaba sus pasos, y
proseguía su camino. Aunque fatigado por este exigente trabajo, Hércules finalmente
regresó. El Maestro esperaba su llegada.
"Bienvenido, Oh, Hijo de Dios quien es también hijo del hombre”, saludó así al guerrero
que regresaba, "La joya de la inmortalidad es tuya. Con estos doce trabajos tú has superado
lo humano, y ganado lo divino. Has llegado al hogar, para no dejarlo más. En el firmamento
estrellado será inscrito tu nombre, un símbolo para los luchadores hijos de los hombres, de
su destino inmortal. Terminados los trabajos humanos, tus tareas cósmicas empiezan".
Desde la Cámara del Concilio llegó una voz que decía, "bien hecho, Oh, Hijo de Dios".
F.M.
Interpretación de la Historia
Hay diversas variaciones del mito concerniente al trabajo de Hércules en el signo de
Piscis. Se nos dice que había una isla donde vivía un monstruo humano llamado Gerión con
un cuerpo de tres hombres unidos. Él tenía una manada de ganado rojo, guardada por un
pastor y un perro de dos cabezas. Hércules recibió órdenes (Piscis es el signo de la
obediencia) de traer estos animales desde la isla, a través de la tierra y el agua a la Ciudad
Sagrada.
Hércules navegó hacia la isla en una copa de oro y cuando llegó allí trepó a la cima de
una montaña y pasó la noche orando. Luego mató al perro de dos cabezas pero no mató al
pastor. Mató también al dueño del ganado colorado. Aquí está la parte hermosa de la
historia: Hércules colocó a todo el ganado en la copa de oro, en la que había navegado hasta
la isla, lo llevó a la Ciudad Sagrada, y lo ofreció en sacrificio a Atenea, la Diosa de la
Sabiduría. Esta Ciudad Sagrada constaba de dos villas conectadas por un maravilloso muro
y una entrada llamada la Puerta del León. Después que el ganado fue entregado, el trabajo
de Hércules había terminado. No oímos más acerca de él, pero él puede haberse dirigido
hacia un trabajo cósmico mayor.
Pensemos en Hércules como en un salvador del mundo. Ha tenido una visión de algo que
tiene que hacer. Ve a la humanidad poseída por un monstruo, un hombre de tres cuerpos, el
símbolo de un ser humano con sus cuerpos, mental, emocional y físicos unidos. Yo pienso
que este trabajo aún no ha sido completado; esta realización está por delante. Ha habido
otro hijo de los hombres, sacado de la familia humana de tiempo en tiempo, uno aquí, uno
allá, un grupo aquí, otro allá, como cuando Buda estuvo en la tierra y se dice que salvó a
novecientos. Ahora la humanidad, el monstruo humano, está lista para la salvación, y el
verdadero trabajo del Salvador del Mundo puede empezar en conjunto, con el concepto de
grupo sustentando el trabajo, más bien que una salvadora alma individual.
El simbolismo del ganado colorado es evidentemente el de los deseos inferiores, siendo
siempre el deseo una característica sobresaliente de la humanidad. Ellos están cuidados por
un pastor, que es la mente, el perro de dos cabezas representando el aspecto materia y la
120
naturaleza física. Ustedes ven por qué Hércules se compadeció del pastor. La mente puede
no solamente ser el pastor del ganado, sino también el perro de dos cabezas, la naturaleza
psíquico-emocional y el aspecto materia, que Hércules mató, que significa que estaban
desprovistos de todo poder. El pastor aún tenía poder y yo no puedo concebir ningún
tiempo en el cual un ser humano encarnado, no necesite usar la mente como el intérprete de
la energía espiritual.
Si Jesús, como un ser humano en armonía con su alma, llega a ser un emisor de luz para
los hijos de los hombres, de igual manera nosotros podemos ampliar el concepto y pensar
en la humanidad en conjunto con todas las mentes mantenidas firmes en la luz,
transmitiendo a los reinos inferiores de la naturaleza, esa energía espiritual que los elevará
al cielo. Ese es el trabajo de la humanidad. Estamos tan ocupados con nuestros propios
problemas que olvidamos el cuadro más amplio. Hay que señalar asimismo que el guardián
del ganado, el aspecto forma, también fue matado, pero el pastor y el ganado fueron
levantados en la copa de oro. Aquí tienen ustedes el Santo Grial; y así se realizó el trabajo.
El Salvador del Mundo había cumplido su función; había levantado a la humanidad. Eso es
lo que han hecho todos los salvadores del mundo. Todos ellos hicieron lo que en mayor
grado, hizo Cristo.
Oímos hablar sobre el fracaso del Cristianismo. Yo no veo fracaso en parte del Gran
Plan. Tal vez lentitud, pero, ¿saben ustedes cuán desastroso sería si la evolución fuera
demasiado rápida, cuán peligroso sería si la gente fuera sobreestimulada antes de que
estuviera lista? Todos los Maestros conocen los peligros de la sobreestimulación, los
desastres que ocurren cuando una persona hace ciertos contactos antes de que el mecanismo
sea suficientemente puesto a punto. Los salvadores del mundo tienen que trabajar
lentamente, pues el tiempo no significa nada para ellos.
El término salvador del mundo, ha sido hasta ahora asociado con el pensamiento del
surgimiento de un gran hijo de Dios fuera del hogar de su Padre, llamado a hacer un gran
trabajo por la necesidad de la humanidad. A través de las edades ellos han venido, han
habitado en cuerpos físicos, han trabajado a través de una naturaleza emocional y han sido
sumamente inteligentes. Han establecido con su vida, un ejemplo que nosotros podemos
seguir en sus pasos; con sus palabras han dado la señal, el mensaje que la humanidad
necesitaba para dar el paso siguiente hacia adelante. En sus actos han dado una
demostración de servicio, han marchado por el mundo haciendo el bien, y sus nombres han
permanecido con nosotros a través de las edades. Se debe ser una figura sumamente
dominante para permanecer en la mente de los hombres por miles de años. La mayor parte
de nosotros somos olvidados en veinte años.
Aspecto Significativo del Signo
El signo Piscis marca un espacio triangular en los cielos, un símbolo de la realidad. Este
signo gobierna los pies y de ahí la idea de pisar el Sendero y alcanzar la meta que ha sido la
fundamental revelación espiritual de la era de Piscis.
Piscis es también el signo de la muerte en varios aspectos. A veces la muerte del cuerpo,
o puede ser que una vieja tontería ha llegado a su fin, una amistad indeseable cesará, la
devoción a alguna forma religiosa del pensamiento que se ha sostenido, terminará ahora, y
uno surgirá y colocará sus pies sobre un nuevo sendero. Es el signo de la muerte para la
personalidad. Si nosotros pudiéramos abandonar la idea de los velos de la personalidad,
121
estaríamos dispuestos a abandonar la personalidad. También significa la muerte de un
salvador del mundo, pues es el signo de la crucifixión y marca el fin de un ciclo zodiacal.
Hay tres signos de salvación en el Zodíaco. Primero, Leo, de donde la palabra sale para
el ser humano, “Iabra tu propia salvación". Así tenemos en Leo al hombre determinado a
pararse sobre sus propias piernas, se vuelve envanecido y dogmático, pero esto es necesario
para la salvación, porque sólo sometiendo a prueba su equipo llegará al punto donde
aparece una perspectiva más amplia. El segundo signo de salvación es Sagitario, el signo
del servicio y el silencio, donde el hombre dogmático, cansado de hablar de sí mismo y de
abrirse camino, se pierde de vista a sí mismo en la meta y sirve silenciosamente. Entonces
llegamos al tercer signo, Piscis, el de los salvadores del mundo.
La primera constelación en Piscis es ese curioso racimo de estrenas llamado "La Faja”,
conectando los dos peces, un pez dirigido hacia el norte y otro nadando en el horizonte. El
pez dirigido directo hacia el norte es el símbolo del aspirante a los misterios, mientras que
el pez en el horizonte representa a la persona común.
La segunda constelación es Andrómeda, la mujer encadenada. Tenemos tres mujeres
entre las constelaciones, Casiopea en Aries, representando al alma recién empezando a
afirmarse. Andrómeda, la mujer encadenada, en Piscis representa la materia subyugada.
La tercera constelación en Piscis es el Rey llamado Cefero, el esposo de Casiopea y
padre de Andrómeda. Esto sugiere que "El Rey" representa el Espíritu o el aspecto Padre. .
Existe en la naturaleza el reino humano y por encima de él hay otros reinos, el espiritual,
el cósmico; y por debajo de él los reinos animal, vegetal y mineral. El trabajo de los
inteligentes hijos de Dios es actuar como transmisores, vía la mente, de energía espiritual,
que salvará y vitalizará a todos los reinos inferiores de la naturaleza.
La Segunda Venida de Cristo
¿Cómo puede venir el Salvador del Mundo? Podría venir como vino antes, en un cuerpo
físico con sus desventajas inherentes. Están surgiendo en el mundo hoy en día, nuevas
facultades que no eran puestas de manifiesto cuando Él vino antes. Somos mucho más
sensibles de lo que nunca fuimos: estamos abiertos de par en par para nuestros mutuos
pensamientos, y si un pensador tan poderoso como Cristo, sea lo que fuere que podamos
querer decir con esa palabra, está en relación con los asuntos del mundo, me parece que Él
podría ensayar otro método. Puede trabajar con los suyos en cualquier campo, protegiendo
a sus discípulos dondequiera se encuentren, y porque el alma de Él y la de ellos son una,
comunicarles el Plan, indicarles las tendencias, darles el nuevo mensaje, y repetirse en cada
país. Ya está ocurriendo hoy en día. En cada país se pueden encontrar aquellos que saben;
no dije aquellos que dicen que saben. Pero hay un grupo de seres humanos, integrados
ahora, que no hacen ruido, no están interesados en ellos mismos, pero sobre quienes está
colocada la carga de guiar a la humanidad. Están empezando movimientos que tienen en sí
la nueva vibración, están diciendo cosas que son universales en su carácter, están
enunciando principios que son cósmicos, son inclusivos, no exclusivos, no les importa qué
terminología use un hombre; insisten en que un hombre guardará su propia estructura
interior de la verdad para sí mismo, y no la impondrá a nadie más, se reconocen
mutuamente dondequiera se encuentran, hablan un idioma universal, demuestran la luz
universal, son servidores y no tiene interés en ellos mismos.
122
Estoy convencida que ningún individuo Salvador del Mundo, vendrá a nosotros,
utilizando un cuerpo físico. Yo creo en ese individuo Salvador del Mundo, pero creo que Él
salvará al mundo a través del grupo. Yo creo que Él trabajará a través de los suyos; que Él
está entrenando a la gente ahora, para que llegue el día en que este grupo sea tan poderoso
por su meditación silenciosa y la fuerza de su servicio al mundo, que será reconocido como
el Salvador; pero no en nuestra época.
El Nuevo Grupo de Servidores del Mundo
Tal grupo como acaba de ser descripto, ya existe. Hay dos cosas que debemos hacer.
Primero, aprender a reconocer la nueva señal cuando viene de los discípulos dondequiera se
encuentren, y segundo, prepararnos para formar parte de ese grupo. La señal del valor de
esas gentes no es la autoafirmación; ellos están demasiado ocupados haciendo trabajo de
salvación para tener tiempo de hablar acerca de sí mismos. Trabajan a través de la meditación,
que los mantiene en contacto con la espiritualidad que ellos mismos representan; y
por lo tanto, están en contacto con la Gran Vida, el salvador del Mundo, que vierte su
fuerza y energía a través de ellos, hacia el mundo. Ellos orientan sus mentes en esa
dirección, sirven inteligentemente y no están apurados.
El mensaje que les llega desde lo interno está expresado en las palabras simbólicas, "Lo
que yo te digo en la oscuridad, háblalo tú en la luz". A cada uno se le dirá una cosa
diferente según la necesidad de la gente que lo rodea, que llegará deliberadamente dentro de
la oscuridad para entregar un mensaje de luz. Por lo tanto, ellos no están atados por dogmas
o doctrinas, porque tienen la palabra que les ha llegado en la oscuridad, la que han labrado
para sí en la lucha y el esfuerzo de sus propias almas. Ellos encuentran la necesidad de su
prójimo, y de ellos es el mensaje de Cristo. "Yo les doy un nuevo mandamiento, que se
amen los unos a los otros". Este no es un sentimiento. Seamos amantes y benévolos. Esa es
simplemente una conducta decente; pero el amor que Cristo proclamó es una comprensión
inteligente y una apreciación de la necesidad del individuo, tal como ustedes la encuentran.
Cuando ustedes tienen que luchar con la desesperada necesidad de la gente, no tienen
tiempo para pensar en "ser afectuosos" en el sentido ordinario. Pueden tal vez crear una
atmósfera alrededor de ustedes mismos, tal como para que ellos piensen a través de ella en
su propia solución. Esa es la verdadera forma de trabajar. Mientras ustedes estén ocupados
en ser afectuosos, estarán ocupados con sus propia personalidad.
"Un nuevo mandamiento les doy" puede ser resumido en "inclusividad", el signo
característico de la Nueva Era, el espíritu universal, la identificación, la unidad con todos
tus semejantes. Eso es amor y él los mantendrá ocupados; ustedes no tendrán tiempo para
hablar del amor, estarán ocupados haciendo cosas, grandes cosas y pequeñas cosas, cosas
sin importancia y cosas importantes.
¿Cómo nos prepararemos para llenar ese requerimiento, para poseer esas características
que automáticamente nos colocan dentro del grupo de servidores del mundo? Ustedes
nunca se encontrarán allí hablando acerca de ellos o con apreciaciones teóricas del
problema. Se encontrarán allí haciendo correctamente todo aquello con lo que se enfrenten.
Eso suena muy poco interesante, pero sea cual fuere el deber de ustedes, háganlo. Cultiven
la recta actitud interior y estén abiertos de par en par para todos sus semejantes. Aprendan a
meditar, y aprendan verdaderamente a meditar. No estoy hablando de entrar en el silencio,
de sentarse y tener un dichoso y apacible momento emocionado, esperando que se
123
levantarán sintiéndose mejor.
La meditación, cuando es correctamente llevada a cabo, es un arduo trabajo mental, pues
significa orientar la mente en dirección al alma, y ustedes aún no pueden hacerlo. Significa
que cuando hayan aprendido a enfocar su mente en el alma, deben sostenerla firmemente,
allí; y cuando hayan aprendido a hacer eso, deben aprender a escuchar en su mente lo que el
alma les está diciendo, y eso aún no pueden hacerlo. Luego deben aprender a recibir lo que
el alma les ha dicho, y formar con ello palabras y frases y volcarlo al cerebro que está
aguardando. Eso es la meditación, y es siguiendo ese proceso que llegarán a ser un servidor
del mundo, pues entonces serán la fuerza de lo que han llevado a cabo. Automáticamente se
encontrarán protegidos por ese Gran Uno cuya misión es levantar a la humanidad de la
oscuridad a la luz, de lo irreal a lo real.
Conferencia dada por A.A.B. - 1936. Editada y condensada.
El propósito del Estudio del mito de Hércules *
Las primeras escrituras para la raza humana fueron escritas por Dios en la Tierra y en los
Cielos. La lectura de estas Escrituras es la Ciencia. La familiaridad con la hierba y los
árboles, los insectos y los infusorios, nos enseña más profundas lecciones de amor y fe que
lo que nosotros podamos recoger de los escritos de Fenelón y San Agustín. La gran Biblia
de Dios está siempre abierta ante la humanidad.
- Albert Pike
Los cielos declaran la gloria de Dios; y el firmamento muestra la obra de sus manos.
-Salinos 19:1
El progreso de un discípulo del mundo está ilustrado en los cielos por los Trabajos de
Hércules a través de los signos zodiacales. Es como si Dios hubiera dibujado en el espacio
su Plan para lograr la evolución del espíritu humano de regreso a su fuente.
* * *
El intenso interés revelado en este tiempo por la vida espiritual, es en sí mismo, la
garantía para un estudio tal como los Trabajos de Hércules. La religión académica,
dogmática y teológica, no tiene más su antigua atracción pero, a pesar de una rebelión
general contra la religión organizada o eclesiástica, el impulso hacia las realidades
espirituales, no ha sido nunca más agudo de lo que es hoy en día. El período de experiencia
empírica en larga escala, está con nosotros. Los hombres y las mujeres en todas partes
rehusan seguir creyendo en las declaraciones autoritarias de las iglesias, o aceptar
ciegamente las sentencias de cualquier teología. Ellos están determinados a conocer por sí
mismos los hechos de la experiencia mística interior, si tales hechos pueden ser
descubiertos, y entender la naturaleza de esa identidad que llamamos alma.
El mundo circundante está maduro para la renovación de una fe viviente y de la religión
que estará basada en un conocimiento personal y no en las declaraciones y las
interpretaciones de las mentes limitadas. El Dr. Rufus Jones, el gran líder cuáquero, llama
la atención sobre este hecho en palabras que merecen ser citadas:
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"...un brote de misticismo es siempre un signo de que el alma del hombre está
expresando una vigorosa protesta contra la intrusión de algún sistema de vida
organizado que amenaza dejar un campo y área insuficientes para su propia, libre
iniciativa y su espontánea actividad creadora. Es un axioma que el alma tiene ciertos
derechos inherentes y capacidades, un dominio de sí misma, que debe ser respetado
y sostenido como sagrado. A veces el misticismo ha sido la protesta del espíritu del
hombre contra la corteza endurecida del dogma, a veces una rebelión contra el
clericalismo".
The Philosophic Basic of Mysticism
TH. Hughes, página 46
En días de oscuridad y aparente inercia espiritual, este renacimiento del interés en las
realidades superiores, aparece inevitablemente, garantizando que el espíritu del hombre está
en su camino, y que la realidad permanece inalterada detrás de la superficie cambiante de
los sucesos materiales. La verdadera necesidad de la hora requiere el sonido de una nota
clara, y a la nueva mística que emerge y al conocedor, se le da la tarea de emitir este
sonido. "Lo que encontramos en la mística es un órgano intensificado para la afirmación de
la realidad de Dios y para la más rica interpretación de Su carácter". Con estas claras
palabras, el Dr. Jones llama nuestra atención sobre el trabajo hecho eternamente en el
campo espiritual por el despierto buscador.
La verdad está, como el ave fénix, surgiendo de nuevo en el campo de la experiencia
humana, pero será la verdad que se siente y se conoce y no la verdad que es exigida por la
fuerza a través del autoritarismo y la antigua tradición; pues la verdad, como nos dice
Bernard Shaw, es “lo que por tu experiencia tú sabes que es verdad y en tu alma sientes que
es la verdad". Estas renovaciones de la vida espiritual de la raza, son recurrentes y cíclicas;
ellas pueden ser de una naturaleza emocional o intelectual, pero sirven para conducir la vida
subjetiva de la raza a una nueva y más rica fase de experiencia, y para compensar y a veces
para interpretar las más materiales y científicas tendencias paralelas que se puedan ver.
El problema de todo maestro y escritor hoy en día es descubrir nuevas formas para
expresar las mismas verdades fundamentales, y así presentar las antiguas fórmulas y reglas
del camino que conducirán al hombre a la próxima etapa en su desarrollo espiritual. Las
viejas verdades adquirirán entonces nuevos significados y vibrarán con nueva vida. Han
habido muchos libros escritos sobre el tema del Sendero del Discipulado. Una nueva
presentación de los problemas que se encontrarán en el Sendero universal, y un análisis de
las dificultades que se encontrarán mientras se marcha por él, no está garantizada como
valedera, a menos que la aplicación pueda ser general, práctica y expresada en tales
términos que satisfaga la necesidad del moderno estudiante. Un estudio de los Doce
Trabajos de Hércules, cubriendo, como ellos lo hacen, cada aspecto de la vida del discípulo
puede capacitarnos para lograr una actitud diferente y liberarnos dentro de esa alegría en el
Sendero y esa libertad en el servicio, que es una compensación más que adecuada por las
pérdidas temporarias y las angustias momentáneas que pueden poner a prueba la naturaleza
inferior.
Una de las grandes revelaciones que han pasado casi inadvertidas para la humanidad
durante el último siglo, ha sido la lenta alborada sobre nuestras conciencias del hecho de
nuestra propia inherente divinidad esencial. Los hombres están reconociendo que ellos son
en verdad "hechos a imagen de Dios", y son uno en naturaleza con su Padre en el Cielo.
También hoy en día, los propósitos y planes subyacentes en el trabajo creador de Dios,
125
están siendo ampliamente estudiados tanto desde el punto de vista científico como desde el
religioso, trayendo cambios definidos en la actitud del hombre hacia la vida en general. Es
este plan de desarrollo para el hombre, individual y racial, que se revela en la historia de
este antiguo Hijo de Dios. Se nos da un cuadro sintético y completo del progreso del alma
desde la ignorancia a la sabiduría, desde el deseo material a la aspiración espiritual, y desde
la ceguera de la humanidad infantil a la visión pura de aquellos que ven a Dios. Se llega a
un punto en la historia en que la cooperación inteligente con el propósito del alma toma el
lugar de la lucha y esfuerzo ciegos, y Hércules, que es un hijo de Dios como así también un
hijo de hombre, puede avanzar por el camino con su rostro vuelto hacia la luz, irradiada por
la alegría de aquellos que saben.
Este viejo relato, no deja sin tocar ninguna de las fases en la vida del aspirante y aun lo
vincula incesantemente con la empresa cósmica. Se encontrará que su tema es tan inclusivo
que todos nosotros, inmersos en los problemas de la vida, podemos aplicar a nosotros
mismos las pruebas y ensayos, los fracasos y logros de esta heroica figura, que se esforzó,
hace siglos, hacia la misma meta por la que estamos esforzándonos. A través de la lectura
de esta historia, un nuevo interés en la vida espiritual puede ser evocado en la mente del
perplejo aspirante, y él avanzará con nuevo coraje a medida que logra un cuadro secuencial
del desarrollo universal y del destino.
Nosotros encontramos, a medida que estudiamos este antiguo mito, que Hércules
emprendió ciertas tareas, simbólicas en naturaleza pero universales en su carácter, y que él
pasó a través de ciertos episodios y sucesos que retratan, para siempre, la naturaleza de la
disciplina y de los logros que deben caracterizar a un hijo de Dios, marchando hacia la
perfección. Él permanece como el encarnado pero todavía no perfeccionado Hijo de Dios,
el que, en una etapa particular en el ciclo evolutivo, se hace cargo de su naturaleza inferior
y voluntariamente se somete a la disciplina que eventualmente dará lugar al surgimiento de
su innata divinidad. De un errado pero sinceramente cuidadoso ser humano,
inteligentemente conocedor del trabajo que hay que realizar, se crea un Salvador del
Mundo, y nosotros vemos en los dos últimos trabajos cómo se llevó a cabo ese trabajo de
salvación.
Tres grandes y dramáticas historias han sido narradas constantemente a la humanidad a
través de los siglos: la de Hércules, la de Buda y la de Cristo, cada una de ellas pintando
una de las etapas en el Sendero de la Divinidad. En la historia de Hércules, hemos pintado
para nosotros las experiencias del Sendero del Discipulado y las primeras etapas del Sendero
de la Iniciación. En el caso de Buda, la historia empieza después de la de Hércules y
nosotros vemos que Buda logra la iluminación final, pasando por las iniciaciones de las que
Hércules nada sabía, luego viene el Cristo histórico encarnando en sí mismo algo tan
inefable, que nosotros lo vemos, de una manera única, como al representante de Dios. Estas
tres historias revelan progresivamente el plan de Dios para el desarrollo del hombre, y nos
convocan a seguir los pasos de Hércules, quien, caminó el Sendero del Discipulado y
alcanzó su meta.
El oráculo ha hablado y a través de los siglos ha salido el grito: "Conócete a ti mismo".
Este conocimiento es el logro sobresaliente en el Sendero del Discipulado, y se ve cuán
secuencial e inteligentemente alcanzó Hércules este conocimiento. Lo vemos pasando
alrededor de la gran senda de los cielos y realizando en cada signo uno de los doce trabajos,
los que todos los discípulos están llamados a realizar. Lo vemos desde dos puntos de vista:
el del discípulo individual y el de la humanidad en su conjunto, el gran discípulo del mundo
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del cual él es el prototipo. Es posible mirar a la humanidad como habiendo alcanzado, en
masa, la etapa del aspirante, y mirar a la raza como estando en el sendero probatorio, el
sendero de la purificación. Si el sufrimiento es el gran purificador, entonces lo arriba
manifestado es ciertamente verdadero. Los hombres hoy en día son inteligentes, buscando
seriamente una salida del presente atolladero material y aprendiendo a coordinar sus
habilidades y capacidades mental, emocional y física en un esfuerzo para elevarse por sobre
todo lo que hasta ahora los sujetó a la tierra. Esta etapa ha sido siempre expresada por los
tipos más avanzados de hombres, pero nunca antes ha estado toda la familia humana en esta
condición. Aquí reside la maravilla de la realización pasada, y aquí está la hora de nuestra
maravillosa oportunidad.
Nosotros encontramos a Hércules empezando en este punto y pasando por diversas
experiencias hasta que llega a la puerta abierta en Leo, a través de la cual él puede pasar al
Sendero del Discipulado. Lo vemos aprendiendo las lecciones del equilibrio, de la
abnegación y de la victoria sobre la naturaleza de deseos hasta que llega a ser el discípulo
unidireccional en Sagitario, antes de pasar por la puerta que conduce al monte de la
iniciación. Lenta y dolorosamente, él aprende la lección de que la competencia, y el
egoísmo codicioso deben desaparecer, y que el aferrarse a cualquier cosa para el separado
yo interior, no es parte de la misión de un hijo de Dios. Él se encuentra como un individuo,
sólo para descubrir que el individualismo debe ser inteligentemente sacrificado para el bien
del grupo; él aprende que la codicia personal no tiene lugar en la vida del aspirante que está
buscando la liberación del siempre recurrente ciclo de la existencia y de la constante
crucifixión sobre la cruz de la materia y de la forma. Las características del hombre inmerso
en la vida de la forma y bajo la regla de la materia son el temor, la competencia individual y
la codicia. Estos tienen que dar lugar a la confianza espiritual, la cooperación, el
conocimiento del grupo y el desinterés. Estas son las lecciones que Hércules nos aporta.
Esta es también la historia del Cristo cósmico, crucificado desde el principio de la
creación sobre la cruz fija de los cielos. Esta es la historia del Cristo histórico, dada a
nosotros en la historia del evangelio y establecida para nosotros hace dos mil años en
Palestina, cuando nuestro sol entró en el signo del Salvador del mundo, el signo de Piscis,
los peces. Esta es la historia de cada hombre individual, crucificado sobre la cruz de la
materia y de la existencia, y descubriendo que él es en verdad un hijo de Dios encarnado en
cada ser humano. Dios, encarnado en la materia. Tal es la historia del sistema solar, la
historia de nuestro planeta, la historia de todo hombre. Mientras miramos los cielos
estrellados arriba de nosotros, tenemos este gran drama, eternamente representado para
nosotros.
* El material anterior fue preparado por Dorothea Cochran a pedido de la Sra. Bailey y fue
encontrado entre sus papeles. Este extracto parece proveer una apropiada nota concluyente
para la serie de Hércules.
Resumen de las lecciones aprendidas en cada Signo Zodiacal
El siguiente compendio de notas en los signos zodiacales se ofrece como una base para
un estudio más amplio y una más rápida referencia.
127
Aries, El Camero
Elemento: Signo de fuego (como lo son también Leo y Sagitario).
Cualidad: La Iniciación. Los Comienzos. La Voluntad o el Poder se
expresan a través de los grandes procesos creativos. En las primeras
etapas, las actividades están dirigidas hacia el lado material de la vida;
más tarde hacia el lado espiritual.
Polo Opuesto: Libra. Un signo de aire (la balanza).
128
Regentes: Exotérico, Marte; Esotérico, Mercurio.
Palabras claves: Desde el punto de vista de la forma, "Que la forma sea buscada
nuevamente"; desde el punto de vista del alma, "Surjo, y desde el
plano de la mente, rijo".
Tauro, el Toro
Elemento: Signo de tierra (como lo son también Virgo y Capricornio).
Cualidad: El deseo, para la masa de los hombres; la voluntad o el propósito
dirigidos por el discípulo.
Polo Opuesto: Escorpio, signo de agua (conflicto de dualidad, el deseo vencido; el
discipulado triunfante).
Regentes: Exotérico, Venus; Esotérico, Vulcano.
Palabras claves: Desde el punto de vista de la forma, "Que la fuerza sea perseverante”;
desde el punto de vista del alma, "Veo, y cuando el Ojo está abierto,
todo se ilumina".
Géminis, los Gemelos
Elemento: Signo de aire (como lo son también Libra y Acuario).
Cualidad: La dualidad. Amor-Sabiduría. Fluidez. Control de cada par de
opuestos. El subyacente amor de la Deidad alcanza nuestro sistema
solar a través de Géminis.
Polo Opuesto: Sagitario. Un signo de fuego (unidireccionalidad; preparación para la
iniciación).
Regentes: Exotérico, Mercurio; Esotérico, Venus.
Palabras claves: Desde el punto de vista de la forma, "Que la inestabilidad haga su
trabajo"; desde el punto de vista del alma "Reconozco a mi otro yo y
en la declinación de ese yo, crezco y resplandezco".
Cáncer, el Cangrejo
Elemento: Signo de agua (como lo son también Escorpio y Piscis).
Cualidad: Sensibilidad de la masa; para el hombre común, identificación de la
masa con la forma; para el discípulo, servicio para las masas.
129
Polo Opuesto: Capricornio, un signo de tierra (conocimiento espiritual después de la
lucha; lugar de nacimiento de Cristo).
Regentes: Exotérico, la Luna; Esotérico, Neptuno.
Palabras claves: Desde el punto de vista de la forma, "Que rija el aislamiento, y no
obstante la multitud exista"; desde el punto de vista del alma,
"Construyo una casa iluminada y moro en ella".
Leo, el León
Elemento: Signo de fuego (como lo son también Aries y Sagitario).
Cualidad: La sensibilidad conduciendo al conocimiento individual. Salida fuera
del rebaño. Auto-conciencia. Auto-afirmación.
Polo Opuesto: Acuario. Un signo de aire (conocimiento del grupo, servicio del
mundo).
Regentes: Exotérico y Esotérico son el mismo, el Sol.
Palabras claves: Desde el punto de vista de la forma, "Que otras formas existan, yo
rijo"; desde el punto de vista del alma, "Yo soy Ese y Ese Soy Yo".
Virgo, la Virgen
Elemento: Signo de tierra (como lo son también Tauro y Capricornio).
Cualidad: El único servicio en Virgo es que ambos, la forma y el espíritu son
nutridos, protegidos, "Cristo en ti es la esperanza de gloria".
Polo Opuesto: Piscis, un signo de agua (el conocimiento de Cristo revelado como un
Salvador del Mundo).
Regentes: Exotérico, Mercurio; Esotérico, la Luna.
Palabras claves: Desde el punto de vista de la forma, "Que la materia reine”; desde el
punto de vista del alma, "Soy la Madre y el Niño. Soy Dios. Soy la
materia".
Libra, la Balanza
Elemento: Signo de aire (como lo son también Géminis y Acuario).
Cualidad: El equilibrio. Un intervalo donde se conoce la dualidad y la vida del
alma y de la forma están equilibradas (Ley. Sexo. Dinero).
130
Polo Opuesto: Aries, un signo de fuego (conciencia subjetiva, latente, voluntad de
encarnar).
Regentes: Exotérico, Venus; Esotérico, Urano.
Palabras claves: Desde el punto de vista de la forma, "Que se haga la elección”; desde
el punto de vista del alma, "Elijo el camino que conduce entre las dos
grandes líneas de fuerza”.
Escorpio, el Escorpión
Elemento: Signo de agua (como lo son también Cáncer y Piscis).
Cualidad: El conflicto. La prueba. El ensayo. El triunfo. Puntos de crisis.
Momentos de reorientación. Punto decisivo en la vida de la humanidad
y del individuo. Hércules se volvió el discípulo triunfante en Escorpio.
Polo Opuesto: Tauro, un signo de tierra (el deseo y el crecimiento de la luz del alma),
Regentes: Exotérico y Esotérico, el mismo, Marte.
Palabras claves: Desde el punto de vista de la forma, "Que Maya florezca y rija el
engaño"; desde el punto de vista del alma, "Soy el guerrero y surjo
victorioso de la batalla".
Sagitario, el Arquero
Elemento: Signo de fuego (como lo son también Aries y Leo).
Cualidad: Dirección enfocada. Actividad unidireccional. En las primeras etapas,
satisfacción del deseo; en las etapas posteriores, aspiración por la meta
de la iniciación.
Polo Opuesto: Géminis, un signo de aire (eventual control de la fluidez y de los pares
de opuestos; fusión, síntesis, compensación).
Regentes: Exotérico, Júpiter; Esotérico, la Tierra.
Palabras claves: Desde el punto de vista de la forma, "Que se busque el alimento";
desde el punto de vista del alma, "Yo veo la meta, alcanzo esa meta y
entonces veo otra".
Capricornio, la Cabra
Elemento: Signo de tierra (como lo son también Tauro y Virgo).
131
Cualidad: Características extremas de los peores y los mejores tipos. Ambición.
Cristalización. Lucha superada. Transfiguración. Conciencia del
iniciado. "El unicornio de Dios".
Polo Opuesto: Cáncer, un signo de agua (primera puerta a la encarnación).
Regentes: Exotérico y Esotérico, el mismo, Saturno.
Palabras claves: Desde el punto de vista de la forma, "Que la ambición rija y que la
puerta permanezca muy abierta”; desde el punto de vista del alma,
"Estoy perdido en la luz suprema, aún así, vuelvo la espalda a esa luz".
Acuario, el Aguador
Elemento: Signo de aire (como lo son también Géminis y Libra).
Cualidad: Voluntad de servir, primero al yo inferior, luego al Yo superior.
Servicio del mundo. Conciencia individual transmutada en conciencia
de grupo.
Polo Opuesto: Leo, un signo de fuego (conocimiento individual; impulso hacia el
auto-conocimiento; eventual auto-dominio preparatorio para el servicio
desinteresado).
Regentes: Exotérico, Urano; Esotérico, Júpiter.
Palabras claves: Desde el punto de vista de la forma, “Que el deseo en la forma rija";
desde el punto de vista del alma, "Soy el Agua de Vida vertida para los
hombres sedientos”.
Piscis, los Peces
Elemento: Signo de agua (como lo son también Cáncer y Escorpio).
Cualidad: Dualidad. Fluidez dotada de conciencia instintiva. Mediumnidad.
Mente polarizada no despierta. Intuición dormida. Muerte de la
personalidad. Liberación del alma de la cautividad. Cristo, el Salvador
del Mundo.
Polo Opuesto: Virgo, un signo de tierra (la materia; Cristo en la cueva del corazón).
Regentes: Exotérico, Júpiter; Esotérico, Plutón.
Palabras claves: Desde el punto de vista de la forma, "Entra en la materia" desde el
punto de vista del alma, "Abandono el Hogar de Padre y al regresar,
salvo".
"La ayuda tiene que venir de una fuente que no sea esta existencia limitada pero esta
132
fuente no debe ser algo completamente fuera de nosotros, en el sentido que no tenga
comprensión de nuestras limitaciones, y en consecuencia, que sea en alguna forma
benévola con nosotros. La fuente de la ayuda debe tener el mismo corazón que el nuestro
para que haya una corriente de compasión pasando entre los dos. La fuente de poder debe
estar dentro de nosotros y no obstante estar fuera. Si no estuviera fuera, estaría sujeta a las
mismas condiciones. Este es un eterno problema, estar y no estar, estar dentro y sin
embargo estar fuera, ser finito y con todo, pronto a servir al infinito".
D. T. Suzuki
El Sendero del Alma a Través del Zodíaco
"El Sendero de las almas a la ascensión se extiende a través de
los doce signos del Zodíaco... el sendero que desciende es el mismo ".
Clemente de Alejandría
En la vida de Hércules, el alma en encarnación, y su progreso alrededor del Zodíaco
desde Aries a Piscis en la rueda revertida, el sendero del discípulo, podría ser útil definir
brevemente al Zodíaco para que podamos seguir sus trabajos inteligentemente. Podría
también ser de beneficio averiguar si, en nuestra tradición cristiana occidental, hay
indicaciones de la influencia de la antigua ciencia de la astrología.
Ha habido muchas definiciones de la palabra “Zodíaco". La más usual es como sigue:
“...la palabra deriva del griego "zodion", un pequeño animal, siendo la completa
expresión el círculo zodiacal, o círculo de animales. Esto era una faja imaginaria en el cielo,
formada por dos círculos equidistantes desde la eclíptica y cerca de dieciocho grados
apartada de ella, la que señalaba el sendero del sol, o en su revolución anual cuando las
doce divisiones indicaban la sucesión de los meses en el año, o en su curso diurno, cuando
las divisiones marcaban las horas del día y de la noche".
Astrología, el Vínculo entre Dos Mundos
por S. Elizabeth Hall, M. A.
Valentia Stratton también podría ser citada aquí:
"...en astronomía, dice la ciencia, el Zodíaco es una faja imaginaria en los cielos, de
dieciséis o dieciocho grados de ancho, por el medio de la cual pasa el sendero del sol, (la
eclíptica). El contiene las doce constelaciones, que constituyen los doce signos del Zodíaco,
y por las cuales son nombrados... El propio Zodíaco astrológico, sin embargo, es un círculo
imaginario que pasa alrededor de la tierra en el plano de la eclíptica, siendo su primer punto
llamado Aries, 0 grado. Está dividido en doce partes iguales llamadas 'signos del Zodíaco',
conteniendo cada una treinta grados de espacio, y en él se mide la exacta ascensión de los
cuerpos celestes. El zodíaco móvil o natural es una sucesión de constelaciones que forman
una faja de 47 grados de ancho, estando al norte y al sur de la eclíptica".
Glosario de El Banco Celestial del Norte
133
Walter H. Sampson nos da una explicación muy simple de la faja imaginaria. El dice:
"El Zodíaco, propiamente hablando, es esa faja de los cielos por la cual pasa la aparente
trayectoria del sol; su punto inicial es el equinoccio primaveral, el cual como sabemos, está
en continuo movimiento retrógrado a través de un círculo de constelaciones que están cerca
de la eclíptica. El Zodíaco está dividido en doce porciones iguales de treinta grados cada
una, correspondiendo vagamente a las doce constelaciones de Aries, Tauro, Géminis,
Cáncer, Leo, Virgo, Libra, Escorpio, Sagitario, Capricornio, Acuario y Piscis
El Zodíaco: Un compendio de Vida
Alan Leo nos dice también:
" ... las constelaciones son grupos de estrellas fijas, siendo los doce grupos centrales
llamados por los mismos nombres que los doce signos, aunque ellos no cubren la misma
área de los cielos. La precesión de los equinoccios, causada por ‘movimiento' del sol a
través del espacio, hace parecer que las constelaciones se movieran hacia adelante contra el
orden de los signos, a razón de 50 segundos por año".
Diccionario de Astrología, P. 204.
Otro punto para ser recordado es proporcionado por Alan Leo en lo siguiente:
"Las doce constelaciones forman el Zodíaco de todo el sistema solar... lo mismo que la
rotación de la tierra hace que los signos salgan y se pongan, estando un nuevo signo en la
ascensión cada dos horas como promedio; así, como resultado de la precesión, el círculo
mucho mayor de las constelaciones pasa de una parte a otra de la ascensión de la tierra, el
punto equinoccial, el principio del Zodíaco. En esta forma, el gran día de la precesión,
abarcando más de veinticinco mil de nuestros años, corresponde a uno de nuestros días,
porque durante ese período las doce constelaciones se levantan y se ponen una vez”.
Ibid, p. 167.
La segunda cosa, por lo tanto, para recordar, es que hay dos Zodíacos, el mayor y el
menor. El primero comprende las doce constelaciones a través de las cuales el sol y el
sistema planetario parecen pasar en un gran ciclo de más de 25.000 años. El último es el
mismo círculo de constelaciones a través del cual la tierra parece pasar en su revolución
anual alrededor del sol, y es sobre éste que los astrólogos basan sus predicciones y emiten
el horóscopo. Así nosotros tenemos en estos dos Zodíacos el símbolo del progreso de la
Vida modelando a un sistema solar, una planta y un hombre.
"Así como la tierra en su tránsito anual alrededor del sol pasa cada mes por un signo del
Zodíaco, nuestro sistema solar durante su gran tránsito alrededor del sol central del
universo (Alcyone), pasa por cada signo del Zodíaco; pero en este ciclo mayor en vez de un
mes, nuestro sistema solar requiere aproximadamente dos mil sesenta años para atravesar
cada signo".
El Mensajero de Acuario, p. 23, por Homer Curtiss.
Una definición interesante y más probable de la palabra "Zodíaco”, es dada por el Dr.
134
Ethelbert Bullinger en su libro El Teatro de las Estrellas. Él dice:
"La misma palabra Zodíaco viene del griego 'Zodiakon’, la que no procede de 'zoon’
'vivir’, sino de una primitiva raíz, a través del hebreo 'sodi’, la que en sánscrito significa 'un
camino’. Su etimología no tiene conexión con criaturas vivientes, sino que señala un
camino o pasos y es usada para el camino o sendero que parece seguir el sol en medio de
las estrellas en el curso de un año".
El Zodíaco, por lo tanto, es el Sendero o Camino. Cuando Cristo habló a sus discípulos
como el Cristo Cósmico, Él les dijo "Yo soy el Camino", y a esto es posible darle un
significado astrológico, pues los tres tipos de vida recorren este Camino cósmico, el Cristo
Cósmico, el Espíritu Planetario y el ser humano.
Es interesante señalar que se habla del Zodíaco como de una ilusión y como de un
sendero imaginario, una apariencia. El diccionario Webster, por ejemplo, define al Zodíaco
como "el sendero imaginario del sol a través de los cielos”, y en todos los libros de
referencia sobre el tema se pone énfasis sobre el hecho de que él es todo apariencia, la gran
ilusión. Un escritor nos dice que:
"...para el astrónomo el Zodíaco es meramente la senda del so, la luna y los planetas, no
teniendo más realidad que los recorridos de un transporte que se muestran en un atlas para
la información de los que piensan viajar”.
El Zodíaco y el Ama, p. 1
por C.E.0. Carter
Cuando estudiamos este sendero imaginario surgen dos pensamientos. Somos
enfrentados con el concepto de una progresión firme e incesante alrededor una y otra vez,
de esta vasta faja de constelaciones. La idea de una eterna recurrencia y de una constante
actividad, llevando con él según nosotros esperamos y creemos, un constante desarrollo,
nos da una comprensión de la magnitud de la Vida Una y una visión de un plan y un
propósito emergiendo siempre, que sintetizan la ejecución inteligente del pensamiento de
Dios.
La segunda idea, que encontró una respuesta tan fuerte en la mente humana que
constituye lo que se llama “la ciencia de la astrología" y forma su premisa básica, es que
cada uno de estos signos, a través de los cuales parecen pasar al sol y la tierra, son
encarnaciones de energías que tienen un poderoso efecto sobre todas las formas de vida en
nuestro planeta, y sobre el mundo de las ideas. La humanidad, se sostiene, ha sido y es
afectada por las energías con las que hace contacto nuestro sistema solar mientras pasa
entrando y saliendo alternativamente de las distintas constelaciones. Si esto es un hecho, y
si podemos lograr una suficientemente amplia mirada retrospectiva, debería seguramente
ser posible demostrar la verdad de este argumento.
¿Cómo pues pueden ser efectivas estas energías? Se dice que son transmitidas a través de
la forma del pensamiento. Volublemente usamos la frase, “la energía del pensamiento".
Aquí la realidad de esta creencia es sometida a una prueba cósmica. De la muerte también
se dice que es "una invención de nuestra imaginación".
135
Testimonio en Cuanto a la Efectividad de las Energías
Zodiacales en la Vida Terrestre
En el cuadro más amplio surgen ciertos hechos interesantes. Podemos decir, por ejemplo,
que hace cuatro o cinco mil años, el sol estaba en alguna parte en el signo de Tauro, el
Toro. Entonces teníamos el culto del toro en Egipto y en la India, y el sacrificio del buey
sagrado, como en los misterios de Mitra.
Aproximadamente dos mil años antes del nacimiento de Cristo, nos dicen los
astrónomos, el sol pasaba dentro del signo Aries, el Carnero o Cordero, y se produjo la
dispensación de los judíos. En ese tiempo, por lo tanto, tenemos la inauguración de la
Pascua judía y el sacrificio del cordero. Es interesante señalar en esta conexión el verdadero
significado del pecado de los Hijos de Israel en el desierto. Nosotros leemos que ellos
hicieron un becerro de oro y se prosternaban y lo adoraban, retrocediendo así en este acto a
antiguas formas y sacrificios. El pecado de ellos consistió en una actitud reaccionaria y en
no entender el significado de la nueva era que se aproximaba.
Asimismo los astrónomos nos dicen que, cuando Cristo nació en Palestina, fecha desde
la que parte nuestra dispensación cristiana, el sol pasó por el signo de Piscis, los Peces.
Tenemos, por consiguiente, el énfasis puesto en la historia del Evangelio sobre la
simbología del pez. Cristo eligió a los pescadores para que estuvieran entre sus discípulos;
realizó milagros con peces. Envió a Sus discípulos al mundo para que fueran pescadores de
hombres; por cerca de dos mil años ha sido costumbre comer pescado en Viernes Santo y
en días de ayuno. Así encontramos el sacrificio del cordero siguiendo al sacrificio del toro,
y al símbolo del pez después del cordero, y eso mientras el sol pasaba aparentemente desde
Tauro a Aries y desde Aries a Piscis.
Ahora estamos en el signo Acuario, el aguador, aunque aún no hemos entrado de lleno en
ese signo, un proceso que tomará aproximadamente más de doscientos años. Estamos
informados por los astrónomos que empezamos a transitar dentro de ese signo hace más o
menos doscientos años, y es perceptible como, desde entonces. Acuario, el aguador, ha
empezado a hacer sentir su presencia en el desarrollo del saneamiento y el uso prolífico del
agua. Pero Acuario es un signo de aire y los cielos están llenos de aparatos voladores.
También, por consiguiente, en sus formas exotéricas, la influencia de los signos es
indudablemente verificada y hay una base real para la pretensión del esoterista de que cada
nuevo signo trae a la tierra energías características, nuevos conceptos y nuevas
oportunidades.
También se puede mostrar que estos factores astrológicos han puesto su signo sobre
nuestra tradición cristiana y sobre nuestro trato con la iglesia. Es interesante señalar en esta
conexión que en nochebuena, la más brillante de las estrellas fijas, Sirio, se ve a la
izquierda de la línea del meridiano, algo al sur. Hace dos mil años, debido a la precesión de
los equinoccios, estaba en la línea del meridiano. Esta es la Estrella en el Oriente. Al mismo
tiempo, la constelación de Virgo, la Virgen, se volvía visible en el este, y es interesante
señalar la coincidencia de que Spica, la estrella más brillante en esa constelación, significa
"una espiga de trigo”, y Belén, el pueblo donde nació Cristo, significa “la casa del pan".
Cuando este arreglo se efectúa cíclicamente en los cielos, los grandes históricos Hijos de
Dios hacen su aparición para la elevación de la humanidad y la salvación del mundo.
También se dice que la conjunción de Saturno y Júpiter creaban una brillante, llamativa
apariencia.
136
Se podría dar otro ejemplo del efecto de las constelaciones sobre nuestra fe cristiana. Dos
festividades han permanecido en las iglesias Católica Romana y en la Anglicana, llamadas
la Asunción de la Virgen, que se celebra el 15 de agosto, y el Nacimiento de la Virgen el 8
de septiembre. Cada año el sol entra al signo de Virgo alrededor del 15 de agosto y las
estrellas de las que él está compuesto se pierden de vista en la gloria de los rayos del sol. En
el tiempo de la antigua representación del Zodíaco, el 15 de agosto vería la verdadera
desaparición del grupo de Virgo, pero ahora el tiempo no es exacto, aunque la iglesia
perpetúa la fecha original. El 8 de septiembre, o alrededor de él, la constelación puede ser
vista desde nuestro planeta emergiendo lentamente desde los rayos del sol y reapareciendo.
De esto nosotros hablamos como del nacimiento de la Virgen.
Otras dos indicaciones se pueden dar para mostrar cuán amplia y profundamente ha
afectado el Zodíaco nuestras creencias religiosas. Una será vista mientras estudiemos la
significación de los Doce Hijos de Jacob y los anuncios hechos por su padre, y la otra
surgirá cuando estudiemos el origen de la Cruz.
Las Cruces:
El tema de la Cruz es un tema demasiado amplio para ser dilucidado aquí. La cruz dentro
del círculo es uno de los más antiguos símbolos del mundo, anticipándose en miles de años
a la era cristiana. La cruz está originalmente formada por la acción recíproca entre los doce
signos del Zodíaco. Hay en el Zodíaco treinta y seis cruces, pues cada signo está dividido
en lo que se llama tres decanatos, los que antes eran conocidos como las treinta y seis
estrellas cruzadas. El Zodíaco se completa con 360 grados, las escuadra de 90 grados es un
cuarto de círculo, creando las cuatro esquinas, que es la cruz dentro del círculo.
Hay, sin embargo, tres cruces principales que en su simbología representan los tres
aspectos divinos, Espíritu, Alma y Cuerpo. Ellas son como sigue:
1. La Cruz Cardinal, que consiste en cuatro constelaciones:
a. Aries .................... .................................. La Creación, el comienzo.
b. Cáncer ................................................. La primera puerta a la existencia.
c. Libra ..................................................... El equilibrio entre la vida y la forma.
d. Capricornio .......................................... La puerta a la vida espiritual.
Esta es la cruz del Espíritu o del iniciado, y es interesante señalar que la palabra
“cardinal" viene de una palabra latina que significa "el gozne de la puerta". La palabra
"puerta" entra mucho en el concepto del discipulado e implica el período preparatorio para
pasar a través de la puerta o portal de la iniciación. Aquí tenemos la idea de la puerta a
través de la cual pasa el Cristo Cósmico al final de la era, cuando los cielos y la tierra se
desvanecen los planes de Dios se consuman.
2. La Cruz Fija, que consiste en cuatro constelaciones:
a. Tauro ..................................................La iluminación. La mente.
137
b. Leo.......................................................La individualidad. La autoconciencia.
c. Escorpio...............................................La liberación final de la ilusión.
d. Acuario ................................................ El servidor de la raza vertiendo el agua
viviente de la purificación.
Esta es preeminentemente la cruz del alma y de verdadero interés porque es la cruz del
discípulo Hércules. Él personificaba a estos cuatro signos, y fue crucificado sobre esta Cruz
Fija. Estos cuatro signos son vistos en nuestra creencia como los Cuatro Signos Sagrados y
los encontramos manifestados para nosotros en las cuatro criaturas vivientes del profeta
Ezequiel. Estas cuatro criaturas tenían la cara de un hombre, Acuario; la cara de un León,
Leo; la cara de un buey, Tauro; y la cara de un águila, Escorpio. Aquila, el Aguila, es
astrológicamente intercambiable con Escorpio. Están simbolizadas asimismo en los cuatro
evangelistas y en las cuatro bestias de las Revelaciones. Esta cruz es la cruz de todos los
salvadores del mundo, y la cruz cardinal es la de la deidad, crucificada en el agua del
espacio.
3. La Cruz Mutable o Común, que consiste en cuatro constelaciones:
a. Géminis........................................... La interrelación entre lo superior e inferior.
b. Virgo.................................................La forma que nutre al Cristo niño.
c. Sagitario .................................................El aspirante, apresurándose hacia la meta.
d. Piscis.................................................La muerte. La consumación. El Salvador
del Mundo.
Esta es la cruz de la vida cotidiana a la cual están sujetos todos los hijos de los hombres.
Es la cruz de la crucifixión diaria y de la dificultad y simboliza el período de la
encarnación, del crecimiento y desarrollo por medio de la forma y su uso. En estas tres
cruces está resumida la historia del Cristo Cósmico, del Dios crucificado en la materia, de
Hércules y de todos los discípulos, y del ser humano común. Ellas constituyen la totalidad
de los doce signos.
138
El Signo Hijo de Jacob Observaciones
Aries.
El Carnero, Cordero Neftalí Neftalí es un juego sobre la palabra hebrea
"taleh", el Carnero. Significa el caracoleante
y luchador carnero. Observar la
historia de Abraham y el carnero atrapado
en la maleza.
Tauro.
El Toro Issachar "Él dobló sus espaldas para aguantar". Esto
se refiere al yugo y al trabajo de los bueyes
produciendo cosechas.
Géminis.
Los Gemelos Simeón y "Simeón y Ley¡ son hermanos”.
Levi
Cáncer.
El Cangrejo Zabulon El "anhelaba una morada viviendo en el
puerto del mar”. El cangrejo lleva su
habitación sobre su espalda y vive en la
orilla del mar.
Leo.
El León Judá Judá es un cachorro de león. "El se tendía
como un león”.
Virgo.
La Virgen Asher Este nombre viene de Islitar. Ashera es la
diosa de la abundancia. Ella es
representada como una virgen llevando
una gavilla de trigo.
Ver Génesis 49,20.
Libra.
Los Platillos o Balanzas Dan Dan juzgará a su pueblo".
Escorpio
139
La Serpiente o Víbora Dan Mencionado dos veces cuando dos
hermanos son asignados a Géminis. "Dan
será una serpiente que morderá los
garrones de los caballos”.
Sagitario. José "Su arco permanecía aguantando". Su
caballo es el que Escorpio sigue rápido
detrás.
Capricornio.
La Cabra Benjamín En los misterios egipcios Capricornio es
representado como un Dios con cabeza de
lobo. "Benjamín devorará como un lobo".
Acuario.
El Aguador Rubén Significa "el que vierte el agua". El agua
viviente.
Piscis.
Los Peces Gad Un juego sobre "Dag”, el pez.
Tránsito a través de los Signos
(Como un escenario en el drama desempeñado en cada Signo
esta breve reseña parece integrar la Serie de Hércules)
El progreso de Hércules desde el plano material, a través del plano emocional o del
deseo, y hacia afuera en la manifestación física, y luego su tránsito a través de los doce
signos, y por medio de los doce trabajos, hasta el punto donde se vuelve un inspirado
Iniciado, puede ser bosquejado para nosotros brevemente en la siguiente representación:
En Aries (21 marzo - 20 abril*, el Carnero), a través de la captura de las Yeguas
Devoradoras de Hombres, lo vemos hacer su partida, reaccionar al impulso del
pensamiento, y aprender algo del control de la mente. Como el discípulo inteligente, él
empieza su carrera, comenzando con un indefinido impulso espiritual hacia la justicia y
terminando como el salvador del mundo.
En Tauro (21 abril - 20 mayo*, el Toro), él tiene que conocer la naturaleza del deseo,
tiene que trasmutarla en aspiración, que dominar el sexo, y usarlo rectamente, y así capturar
al Toro de Creta. Este fuerte impulso, y la potencia de la atracción, es, como veremos, lo
que produce la gran ilusión, pero lo que puede, eventualmente, volverse la causa de la
iluminación.
140
Pasando al signo de Géminis (21 mayo - 20 junio*, los Gemelos), el progreso del
discípulo, hasta aquí subjetivo y caracterizado por el pensamiento y el deseo, resulta en la
expresión en el plano físico. En este signo él llega al conocimiento de sí mismo como una
personalidad y recoge las manzanas de oro del conocimiento, subordinando a su empresa
los tres aspectos del yo personal inferior, el cuerpo físico, la naturaleza del
deseo-sentimiento y la mente.
En Cáncer (21 junio - 21 julio*, el Cangrejo), la facultad superior de la intuición es
puesta en juego, y esto está simbolizado para nosotros en la captura de la elusiva Gama o
Cierva, sensible y difícil de encontrar. En sus cielos previos de experiencias de la vida, él
ha trasmutado el instinto en intelecto, pero ahora como el discípulo, debe trasmutar el
intelecto en intuición. Las correspondencias superiores de todos los poderes inferiores
tienen que ser desarrolladas y utilizadas.
Así equipado, en Leo (22 julio - 21 agosto*, el León), emprende el más conocido de sus
trabajos, el matar al León de Nemea. Él demuestra en esta prueba el poder de hacer dos
cosas y prueba a su vigilante maestro. Euristeo, que su personalidad reenfocada y
coordinada se caracteriza por ese decidido coraje que es el don de la gente nacida en este
signo, y atestigua también a través de este trabajo que lo inferior puede estar subordinado a
lo superior. A través del servicio prestado y de la sensatez de su proceder, da una garantía
de la fuerza de su propósito.
Nosotros podríamos considerar a estos cinco trabajos, en Aries, Tauro, Géminis, Cáncer
y Leo, como cubriendo todo el período del Sendero del Noviciado y el matar al León de
Nemea es el clímax de esa parte de la lucha. Ahora está listo para caminar el Sendero del
Discipulado, en el cual Cristo, el morador, se revela gradualmente, la materia es firmemente
subordinada a los usos del alma, y el aspecto forma viene a ser considerado simplemente
como la madre del Cristo Niño. Este progresivo conocimiento empieza en Virgo, el sexto
signo, el signo del pesebre, y se consuma en Capricornio, el décimo signo, el signo del
nacimiento de todos los dioses del sol. En el Sendero del Discipulado, él tiene que
demostrar, en segundo lugar, que ha vencido a la ilusión, que el mágico hechizo que
impone la materia sobre el espíritu no lo engaña más. Esto es mostrado dramáticamente en
el trabajo realizado en Escorpio, al matar a la Hidra de Nueve Cabezas. Después de
Capricornio, se vuelve un servidor de la humanidad, consagrado al trabajo de la Jerarquía, y
esta dedicación espiritual al servicio, encuentra su expresión en los dos últimos signos del
círculo zodiacal, los de Acuario y Piscis.
En Virgo (22 agosto - 21 septiembre*, la Virgen), por lo tanto, el primero de los signos
del discípulo, realiza su sexto trabajo, y se apodera del cinturón de Hipólita, la Reina de la
Amazonas. Es interesante señalar que el primer trabajo en el sendero probatorio empezó
con un fracaso parcial, en Aries, y el primer trabajo en el Sendero del Discipulado en
Virgo, es también "hecho, pero mal hecho". El discípulo nunca debe abandonar su guardia,
pues siempre está el peligro del error y la equivocación. Sus verdaderas virtudes pueden
llegar a ser su problema y se nos dice que es posible aun para un elevado iniciado hijo de
Dios desistir del sendero de la Realización. Su fracaso es, sin embargo, sólo temporario.
Nuevas oportunidades aparecen. La consecuencia de su equivocación ha sido la demora,
pero al día de la restauración y de la renovación se repetirá inevitablemente. En Virgo nosotros
hemos descrito la preparación para la primera iniciación, el nacimiento del Cristo,
llamado en la cristiandad, el nacimiento de Cristo en el corazón. Esto es un acontecimiento
en el plano físico como así también muy transcendental, como lo encontramos cuando
141
estudiamos los signos de Virgo y Capricornio.
En Libra (22 septiembre - 21 octubre*, la Balanza), Hércules captura al jabalí y a través
de la realización de este trabajo, demuestra su aptitud para tomar la segunda iniciación, la
que concierne al cuerpo emocional. El equilibra los pares de opuestos y lo demuestra de
una manera divertida y simbólica. Prueba que la estabilidad y el equilibrio tienen ahora
características acabadas y que es apto para emprender la tremenda tarea preparada para él
en el signo siguiente.
En Escorpio (23 octubre - 22 noviembre*, el Escorpión), entra en su prueba suprema,
que es también la prueba suprema para la humanidad, y que, si estudiamos los tiempos y
estaciones, aparece como aquella a la que la humanidad está sometida en el presente. El
problema que Hércules tenía por delante era su emancipación de la ilusión y la liberación
de la percepción de las brumas y miasmas del espejismo y las apariencias detrás de las
cuales la Realidad misma se oculta. En este signo él pasa exitosamente a través de su más
grande prueba y de allí en adelante su problema cambia. Ha controlado el deseo y ha
demostrado su capacidad para vencerlo; está estabilizado y equilibrado en su punto de vista;
ahora, porque no es engañado más por las apariencias y porque puede caminar
unidireccionalmente en la Luz, él se vuelve un trabajador del mundo.
Esta unidireccionalidad está demostrada para nosotros en Sagitario (23 noviembre - 22
diciembre*, el Arquero), donde tenemos la consumación de la tarea empezada en Aries, que
era el uso correcto y el control del pensamiento. En Aries él capturó a las Yeguas
Devoradoras de Hombres y la dedicó a su uso. Ahora ahuyenta a las aves de Estinfale,
Devoradoras de Hombres y pone fin a todas las inclinaciones a usar el pensamiento destructivo.
En Capricornio (23 diciembre - 20 enero, la Cabra), se vuelve un iniciado y aparece ante
el mundo como un salvador, un liberado hijo de Dios, capaz de trabajar en el Infierno, en la
Tierra o en el Cielo. Saca a Cerbero del Hades, y a través del simbolismo del perro de tres
cabezas, retrata la elevación al Cielo de la personalidad, el triple aspecto material. Así
demuestra que ha logrado el desarrollo necesario y experimentado las pruebas
fortalecedoras que lo capacitarán exitosamente para pasar a través de la: experiencia de la
tercera iniciación, la de la Transfiguración.
Los dos signos siguientes, Acuario y Piscis, nos muestran al liberado Hércules en su
trabajo, la salvación del mundo. Sus pruebas no son más personales e individuales, sino que
son universales en su aplicación y nos demuestran la inclusividad de la conciencia y la
vastedad de los métodos empleados por el discípulo que ha trepado la montaña en
Capricornio y no tiene más problemas personales.
En Acuario (21 enero - 19 febrero*, el Aguador), Hércules, limpió los establos de Augías
desviando un río a través de ellos. Estos no habían sido limpiados por muchos años. Así él
vertió simbólicamente las aguas purificadoras en servicio del hombre. Este es el importante
signo en el cual estamos entrando ahora; el más bajo de todos los trabajos cae dentro de este
signo, próximo al más culminante de todos los trabajos. Uno puede pensar con reverencia
en Jesús el Cristo lavando los pies de sus discípulos, después de seguir al hombre con el
cántaro de agua en sus hombros, dentro de la habitación superior.
En Piscis (20 febrero - 20 marzo*, los Peces), encontramos por contraste el símbolo más
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elevado, pues aquí Hércules capturó el Rebaño Colorado, lo colocó en una copa de oro (el
Santo Grial), y lo llevó hasta el Templo. Tal es la belleza que corona al signo en que el
hombre se vuelve un salvador del mundo, habiendo sido redimido y trascendido todo lo que
es animalidad. (Interpolado).
Este corto análisis de los doce trabajos, nos dará un cuadro algo sintético del trabajo
hecho por cada discípulo que está realmente dispuesto a perseverar a medida que progresa
de Aries a Piscis. Es un arduo trabajo, lento y llevado adelante con grandes dificultades, y a
menudo en ciega ignorancia de las fuerzas liberadas y de los resultados que se lograrán.
Pero paso a paso el aspirante es conducido a lo largo del sendero del autoconocimiento. Su
carácter y su naturaleza han sido probados y ensayados hasta que las cualidades que
caracterizan la forma, han sido transmutadas en aquellas que revelan el alma.
* Las fechas que se dan son aproximadas, ellas pueden variar de acuerdo a diferentes
autoridades.
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Año: 2002
143

NoteJan 11, '11 9:34 PM
by jose for everyone
hola amigos, un regalo para ustedes y para quienes gustan del melancolico sabor de lo pasado, en el encontraran una clara sinopsis del misticismo hindu, les gustara

amigos mi pc me esta jugando pesadas bromas voy a volver a postearlo pues veo que en el ultimo envio borro casi todo, mmmmmmmmmmmmmmm grrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrr

I N D I C E

Introducción . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . III

PRIMERA PARTE

SRI
I. Viaje a Oriente . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
II. Sri . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
III. Los cuatro grados de la meditación . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . IV. Vamana . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
V. Swami Nityananda . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
VI. Diario de los Himalayas . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
VII. Peregrinajes al Himalaya . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
VIII. Anandapith . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
IX. La majestad de Dios . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
X. Fiesta india . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
XI. El tambor de Siva . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
XII. El mes de Purusothama . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .

SEGUNDA PARTE

LOS CAMPOS DE CONCENTRACIÓN EN LA INDIA
I. Siva te llamará . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
II. Detenido. En libertad. Otra vez detenido . . . . . . . . . . . . . . . . . .
III. La fiesta de los intocables . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .

TERCERA PARTE

SADANANDA
I. Mi amigo Sadananda . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
II. Maestro y discípulo . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
III. Un nuevo compañero de cuarto . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
IV. Una iglesia tras las alambradas . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
V. El nombre de Dios . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
VI. Objetivos humanos . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
VII. El influjo del amor divino . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
VIII. La pocilga . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
IX. La diosa blanca como la leche . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
X. La noche sagrada . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
XI. Las puertas se abren . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
XII. Adiós a la India . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .

GLOSARIO . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .






Introducción

Poco se imaginaba Walter Eidlitz cuando se embarcaba hacia la India en 1933, que aquello que iba a descubrir iba a ser la luz de la iluminación que despertaría una intensa búsqueda espiritual en todas partes del mundo. Él era un escritor que había ganado el premio en literatura de la ciudad de Viena, pero no sentía encanto por la afanada carrera materialista de Europa; y es ahí donde comienza su historia. El relato de sus experiencias permite a los lectores conocer los aspectos más profundos de la sabiduría de la India, que fue estudiada por el autor desde su cuna. La importancia de la sabiduría de la India mística para el mundo entero se hace cada día más prominente. Con gran alegría anunciamos la reaparición de esta obra clásica para el mundo de habla hispana. Somos aspirantes a la perfección espiritual y practicamos el Bhakti-yoga. Fue un hermano espiritual del maestro de Walter Eidlitz quien llevó el mismo mensaje que conquistó el corazón del autor de este libro al mundo occidental, en 1965. Gracias a él, Srila A.C. Bhaktivedanta Swami Prabhupada, tenemos hoy la gran oportunidad de encontrarnos con bhakti-yoguis en prácticamente todo el mundo. Así nuestros lectores pueden seguir los pasos del autor, sin necesariamente ir a la India. Realmente, este libro es una introducción a la obra literaria espiritual máxima que conoce el planeta tierra. Las Escrituras Sagradas de la India llamadas los Vedas, o libros de conocimiento, enseñan al mundo la importante ciencia de la auto-realización. El Instituto Superior de Estudios Védicos, ISEV, ya publicó más de 90 títulos de esta obra védica al español, cubriendo temas tan importantes como educación espiritual de los niños, medicina preventiva védica, técnicas de auto-realización y de yoga, el famoso curso de yoga por correspondencia, la campaña “Liberación por el conocimiento”, manuscritos traducidos directo del sánscrito como el “Bhagavad-gita, la ciencia Suprema”, El Sri Isopanisad ( secretos de otros tiempos), y mucho más.
Los estudiantes de hoy tienen a su disposición nuestra gran colección de conferencias de grandes maestros, sobre prácticamente cualquier tema de importancia. También los estudiantes occidentales han hecho el duro trabajo para despertar en Occidente el reconocimiento sobre la gran contribución de la sabiduría de la India, en temas como el vegetarianismo, la reencarnación, la astrología, y el yoga. La mayoría de ciudades cuentan hoy con un restaurante vegetariano Govinda, donde se reúnen practicantes y simpatizantes para organizar los programas culturales transcendentales de la conciencia de Krisna. Existen comunidades rurales para retiros espirituales en muchas partes, y con frecuencia se dictan conferencias en escuelas y universidades.
Todos pueden participar. Uno puede volverse miembro de un asram y vivir una vida trascendental monástica, o practicar yoga en su casa y apoyar la labor transcendental para el progreso individual y colectivo.
Los Vedas anuncian: “La vida humana está destinada para buscar la Verdad, buscar a un maestro espiritual, orientación espiritual, amistad con otras personas espirituales. Este es el deber y el derecho de todos los seres humanos”. Escríbenos, si deseas saber más acerca de estos temas, al A.A. 59286 de Bogotá. Al final incluimos también una lista de todos nuestros centros en Sudamérica, para que se acerquen personalmente. En todos nuestros centros se dictan dos conferencias diarias; hay meditación individual y colectiva. Toda la comida que allí se consume es vegetariana y espiritualmente consagrada.

Walter Eidlitz conoció acerca de la Verdad en un campo de concentración; como bien se dice: “No hay mal que por bien no venga”. Pero su intenso deseo fue hacer que todo el mundo conociera la vida y las maravillas del Bhakti-yoga. A todos los lectores les deseamos gran éxito en su sendero espiritual; que este libro sea un peldaño importante en su búsqueda.

B.A. Paramadvaiti Swami.


CAPITULO PRIMERO

VIAJE A ORIENTE

RUMBO A LA INDIA. PASAJEROS DE MUCHAS RAZAS. RECUERDOS DE LOS DÍAS QUE PRECEDIERON A LA GUERRA. LA LLAMADA SILENCIOSA DE LA INDIA. - BOMBAY - EN BUSCA DE SRI. MENSAJE DEL BRAHMAN.

El barco que me llevó a la India era un vapor corriente, pintado de blanco, de la “Lloyd Triestino Line”. En la actualidad reposa en el fondo del mar.
Durante este viaje no sentí la relajación que había experimentado antes, cuando respiraba el aire salobre del mar abierto. En todos los comedores y vestíbulos de a bordo aparecían escritas todos los días las últimas noticias radiadas. Cada tablón, cada barandilla de la cubierta y cada cuerpo humano vibraba incesantemente al ritmo del trepidante motor invisible, y al mismo tiempo cada corazón temblaba secretamente por el próximo destino que se acercaba. La gente se agolpaba ansiosamente ante las noticias escritas que hablaban de cambios en las leyes referentes a los judíos en Alemania, de nuevos armamentos o nuevos discursos de los que se hallaban en el poder, que amenazaban con la guerra o sostenían esperanzas de paz.
Los fanfarrones italianos que iban al nuevo imperio de Abisinia pedían botellas de vino de Chianti en sus comidas. Hablaban gesticulando mucho, muy excitados, aunque confidencialmente. Cuando el barco dejó Massawa habían desaparecido todos. Se quedaron en África. ¿En qué pozos de tiradores entre la espesura de las desiertas montañas blanquearán sus huesos ahora? ¿En qué campo de concentración habrán sucumbido? ¿Cuántos de ellos habrán sobrevivido a la guerra y al tumulto que despertó la misma?
¿Qué habrá sido del callado músico judío de Hungría que deseaba escapar de los terrores que amenazaban su patria, y que se sentía seguro porque llevaba en su cartera un contrato por el que tenía que actuar en un club de Penang en la península de Malaya?
Acuden a mi memoria recuerdos de muchas personas de aquel gran barco, con las que comía diariamente, con las que me encontraba constantemente, o con las cuales hablaba o solamente observaba. Estaban divididas en cuatro clases bien diferentes según el pasaje que habían podido pagar. Amontonados en los centenares de pequeños rincones improvisados, cada uno de estos individuos tenía un destino problemático, y sólo las finas paredes de acero los separaban del fondo del mar, donde yace el barco ahora.
Había allí un estudiante de Medicina, filipino, con su rubia esposa alemana. Hombres de negocios y oficiales ingleses que regresaban a sus puestos en la India o Burma. Indios, estudiantes y negociantes que volvían de América. Una cirujana que regresaba a su país nativo después de haber estado en Londres. Un conjunto de bailarines clásicos que durante dos años había estado haciendo una gira por Europa y América. En la frente de las mujeres parecía leerse un terrible secreto que se ocultaba dentro de su cerebro, pero al llegar la noche estas mujeres bailaban el swing y el tango. Incansablemente daban cuerda al viejo gramófono. Los hombres jugaban a las cartas casi todo el día en el sofocante salón de fumar.
Los misioneros se paseaban entre los indios. Iban a Oriente a convertir los pueblos al cristianismo. Estos sacerdotes católicos llevaban sotanas negras, y largas barbas grises. Uno de ellos, un francés que iba a China, se paseaba por la cubierta silenciosamente, de un lado para otro, durante toda la semana, dando largas zancadas y moviendo la sotana tras de sí. Cuando por fin empezó a hablar, pronunció discursos apasionados que durante mucho tiempo había reprimido.
Dos monjas se mantenían separadas de los demás pasajeros. Eran hermanas de Bayern, en las cercanías de Passau. Iban a instruir los niños de Filipinas. Una de ellas era hermosa como un ángel, y la otra, arrugada y pequeña, vigilaba protectoramente a su compañera, como preocupada por su belleza.
¿Qué habrá sido de todos ellos? ¿Cuál habrá sido su destino?
Alrededor de nosotros, los colores cambiaban y el aspecto del mar se alteraba. Aquel mar azul que una vez había surcado Ulises, batía contra las playas de Egipto. Entrábamos ahora en un mar para mí desconocido. Entre las interminables dunas de un amarillento desierto de arena, había sido construido el cauce artificial de un río con sus orillas de cemento. El desierto de arena se precipitaba sobre la pendiente de cemento: el canal de Suez. Cautelosamente el barco se abrió camino por el estrecho paso del azul y resplandeciente elemento. Desde mi camarote, a través del ojo de buey que estaba siempre abierto, podía ver el inmenso desierto.
Ahora el mar cambiaba su nombre. Sobre un desnudo y amarillento peñasco, un faro se levantaba en medio del mar Rojo. Otra vez la superficie sin fin del mar se extendía en todas direcciones. A veces podíamos distinguir montañas; montañas del Sudán, o montañas envueltas en las nieblas de la Etiopía, o las fantásticas montañas que forman la costa árabe.
Después que los italianos abandonaron el barco en Massava, los indios empezaron a extenderse por la cubierta; acampaban allí día y noche, envueltos en sus transparentes ropas blancas o de color. Cuando los otros pasajeros sucumbían al calor opresivo y sofocante, ellos parecían despertar a la vida. Por la noche, parejas abrazadas se inclinaban en la barandilla sobre las rugientes olas.
Los ventiladores eléctricos funcionaban continuamente a toda velocidad. El aire entraba silbando en los camarotes por unas aberturas del blanco techo. En vano yo sacaba la cabeza fuera del ojo de buey respirando el aire caliente de la noche. No encontraba ningún alivio. Un poco debajo de mí rugían las aguas puestas en movimiento por la quilla del navío. La luz de las lámparas brillaba como llamas a través de las ventanas de los camarotes, arrojando sobre las revueltas aguas un brillo blanquecino. A distancia el mar era negro hasta el horizonte de la noche, donde negras nubes se reunían en el norte. Subí los vibradores escalones hasta el puente del capitán, y allí me eché en un asiento. El cielo de la noche con sus incontables estrellas estaba ante mí. La Vía Láctea, donde su amplio arco casi se echa sobre la superficie del agua, tenía un aspecto poco familiar. Allí permanecí casi toda la noche sobre la desértica cubierta, mientras el barco surcaba el mar a través del océano Indico, oyendo el ruido de las olas y mirando hacia arriba cómo se movía lentamente el cielo estrellado. Una vez más traté de recordar los confusos acontecimientos de los últimos días en mi domicilio de Viena.
Recordé aquella noche en que las multitudes corrían atropelladamente por los puentes del Danubio y cómo levantaban sus crispados puños amenazantes hacia los negros muros de las casas, gritando todos: ¡Muerte al Judas! ¡Muerte al Judas! Yo permanecía allí entre mi esposa y mi madre, en una de las obscuras ventanas, mirando ansiosamente la multitud que gritaba. Nuestro hijo, el pobre pequeñuelo, afortunadamente ya se había dormido.
En el centro de la habitación yacían mis maletas preparadas. Mi corazón estaba oprimido: en un momento tan inseguro tenía que dejar a mi esposa, a mi hijo y a mi madre. Y sin embargo, una voz dentro de mí parecía ordenarme: “¡Ve! ¡Ve! ¡Debes ir a la India! ¡Debes ir!”
Y ahora el océano Indico rugía en la proa del barco, abriéndose camino a través de las blancas y espumosas olas hacia Oriente. Permanecí allí mucho tiempo en el puente del capitán, respirando la cálida brisa y mirando las estrellas. Otra vez apareció ante mi destino, la montaña de la revelación divina, Kailas, y en su base, el claro lago Manasarovar, el lago del espíritu divino. Allí, dice la leyenda, atma, la eterna alma humana, se mece sobre las límpidas olas como un cisne, libre de temor, odio o deseo.
Los ventiladores eléctricos se habían parado, privándonos del poco alivio que nos proporcionaban. Las máquinas del barco también cesaron de trepidar. Ante las mesas del magnífico comedor de primera clase, estaban sentados los oficiales encargados de la revisión de pasaportes. Los pasajeros, en fila, pasaban ante ellos.
- ¿Qué va usted a hacer en la India? - me preguntó un oficial de inmigración, de piel tostada por el sol, que vestía un uniforme blanco, resplandeciente de oro.
- Voy a estudiar religión y filosofía indias - respondí.
Los oficiales me miraron con desconfianza, y dudando, pusieron el sello en mi pasaporte.
Mientras me empujaban hacia la salida, entre la multitud y el calor sofocante, pude permanecer un momento al lado de la mayor de las dos monjas.
- Me imagino lo que debe sentir un refugiado - dijo quedamente -. Dios le ampare.
¿Era yo un refugiado? Me pregunté sorprendido. Yo me dirigía a Kailas, la montaña sagrada de la revelación, pensé. Pero la montaña de la revelación se había hundido bajo el horizonte.
La aduana, enormes almacenes, grúas, me rodeaban por todas partes; y la misma actividad reinaba en la India como en todos los otros lugares del mundo. El coche abierto que me conducía al hotel pasó por una callejuela repleta de una multitud de gentes que gritaba de una forma ensordecedora. Miles de individuos proferían gritos agudos, todos al mismo tiempo. Por momentos parecía que el alarido se apaciguaba, pero recrudecía enseguida con nuevos bríos. El desespero y la alegría se sucedían entre ellos como los rompientes del mar.
- ¿Se lamentan de alguien que ha muerto?- pregunté al chofer con toda simplicidad.
- No, ésta es la calle del cambio de oro - me explicó.
Gritos salvajes de angustia o placer acompañaban cada oscilación del cambio en la plata y en el oro. La India no era una tierra de hadas. La India era un país lleno de egoísmo en la salvaje lucha por el pan, por el dinero y por el oro.
Cansado y agotado pasé a lo largo de una de las alamedas de Bombay. Venía un poco de brisa del mar. Mi vista no podía apartarse de la hermosa gran ciudad, la puerta del oriente. Mis pensamientos volvían constantemente hacia mi mujer, mi hijo y mi madre. ¿Me esperaría en Bombay alguna carta aérea de casa?
Tan pronto como me bañé y me estiré un rato sobre la dura cama de turista en la desamueblada habitación de la hospedería, me apresuré a ir, a pesar del calor del mediodía, al departamento de viajeros de la compañía “American Express”, donde había dejado mi dirección.
Nada, ni una noticia de casa. Estaba muy sorprendido. La única carta que había allí para mí llevaba un sello de la India. ¿Quién podría escribirme de la India? Indiferentemente rasgué el sobre. La carta me esperaba desde hacía varias semanas. Un abogado indio me informaba que Sri se hallaba en Hardvar y pensaba emprender un largo peregrinaje desde allí. Si deseaba más informes debía dirigirme cualquier tarde, de 3.00 a 6.00, al despacho del abogado.
¿Quién era Sri? Traté de recordar. Sri Maharaja era el anciano sabio brahmana que estaba preparando un peregrinaje al lago Manasarovar, en el Tíbet. Yo le había escrito desde Viena diciéndole que era mi intención acompañarle, pero no había obtenido respuesta.
Traté de ver al abogado de Sri inmediatamente. El atento oficial del departamento de viajeros puso a mi disposición un guía a pesar de mi resistencia en aceptarlo. El despacho estaba situado en un viejo barrio de la ciudad donde me habría sido muy difícil encontrar el camino. “Aunque yo tomara un coche, el chofer nunca daría con el lugar”, -afirmó.-
El hombre, ricamente vestido, con un turbante de seda, caminaba delante de mí bajo los ardientes rayos del sol. Durante todo el camino iba por el lado de la calle que daba al sol, esforzándose por evitar la sombra. A lo largo del pavimento de piedra pude ver manchas de sangre y charcos. Alguna epidemia debía haberse declarado aquí en Bombay. Luego descubrí que las manchas rojas del suelo tenían un origen muy inocente: indios mascadores de betel habían estado escupiendo en la calle.
Mi guía no ahorró trabajos para llevarme por un camino completamente equivocado. Me hacía subir por unas calles y bajar por otras, soportando aquel terrible calor, y por fin me condujo al despacho de un abogado. Pero, ¡qué diantre! Era el despacho de otro abogado, no el que yo buscaba. Con un suspiro de angustia pagué al charlatán y lo mandé de paseo. Me puse en camino solo, en busca del abogado. Muerto de cansancio, me paré por fin frente a la casa que buscaba. Estaba en la misma calle del departamento de viajeros, calle Explanada, exactamente enfrente del punto de donde habíamos salido, apenas unos 10 metros de distancia. El despacho del abogado constaba de una sola habitación, la cual estaba llena de dependientes muy ocupados. Dependientes y clientes entraban y salían. Un incesante murmullo reinaba en la amplia habitación.
Una puerta situada un poco más arriba del nivel del suelo se abrió ruidosamente y yo entré en el compartimento donde el abogado estaba absorto en su trabajo ante una mesa cubierta de montones de papeles. El hombre giró hacia mí su tranquilo y bien formado rostro. Me tranquilicé enseguida, aunque aún me palpitaba el corazón, y el sudor corría abundante por mi cara. Por las amplias ventanas abiertas, el aire fresco llegaba hasta el rincón de la habitación como una alentadora caricia.
Con mirada escrutadora sus inteligentes ojos se posaron sobre mí.
- Así que usted es Walter Eidlitz... ¿Cuándo llegó?
- Hoy.
- Sri ya no está en Hardvar. El cólera se ha manifestado entre los peregrinos. Ayer recibí carta de Sri. Se ha adentrado en las montañas, hacia Nainital, que está situada en los Himalayas a una altura de unos 2 000 metros.
- ¿En Nainital? - exclamé con sorpresa - ¿No está en la carretera del peregrinaje que conduce al lago Manasarovar en el Tíbet?
- Sí - dijo al mismo tiempo que hacía un signo afirmativo con la cabeza - hacia el lago sagrado, Manasarovar. ¿Qué es lo primero que piensa usted hacer aquí en la India? ¿Tiene intención de ir a Benarés? ¿O desea usted encontrarse con Sri inmediatamente?
- Deseo reunirme con él enseguida.
Sonrió y mandó a buscar un impreso para telegrama. Escribió: Walter Eidlitz ha llegado hoy. Desea verle inmediatamente. Entregó el telegrama a un mensajero.
- Vuelva por aquí mañana a la misma hora, y tendrá usted la contestación sin falta.
La contestación llegó puntualmente: Conduzca Walter Eidlitz aquí. Sri.
CAPITULO II

SRI

ADIÓS A BOMBAY. CALOR TROPICAL. EL VIAJE A NAINITAL. SRI Y SUS DISCÍPULOS. EMPIEZA UNA VIDA.

Multitud de nativos me rodeaba. Me hallaba en una moderna ciudad de considerable extensión, con tranvías y grandes autobuses; constaba de unos cientos de millares de morenos habitantes. Moreno claro, moreno aceitunado y moreno negruzco, jóvenes y viejos, vestidos con trajes blancos, finos como la gasa. Era difícil encontrar un rostro blanco entre aquel hormiguear de personas.
Entretanto los anuncios luminosos se habían encendido sobre los bazares, cinemas y restaurantes. La América de hoy y la antigua Asia ofrecían un fuerte contraste en aquella ciudad. El pueblo no había perdido sus características orientales. Sus rostros, sus ojos y sus manos eran orientales, y sin embargo aquellas manos conducían numerosos coches a través de la multitud. Se sentaban acurrucados en el polvo de las calles, con sus blancas vestiduras; se apiñaban en mil posturas, algunas veces imitando al Buda meditativo tal como generalmente lo pintan. Sobre ellos se mecían altas palmeras. Tras ellos, a menudo, hay un tenderete en el que se venden legumbres y donde pies sucios pisotean descuidadamente las pilas de guisantes, arroz o harina. Tal vez hay allí un hotel mahometano que parece una baja cabaña, o la parada de un barbero donde los clientes, sentados en medio de la multitud que recorre la calle, se hacen afeitar la cabeza. Sólo un pequeño tupé queda en lo alto de la coronilla, marcando el lugar para la flor de loto de 1 000 hojas de Brahma, por el cual, según dicen, el alma del que está espiritualmente despierto, deja el cuerpo cuando muere. En la frente, hombres y mujeres llevan cuidadosamente pintado con ceniza el signo del vidente ojo espiritual. Esto es lo que vi en el centro de aquella ciudad ruidosa y medio americana.
Durante algunos minutos me hallé sofocado por aquella compacta multitud asiática.
La gran ciudad de Bombay había desaparecido tras de mí en la noche india. Desaparecieron los anuncios luminosos, los arcos iluminados y las chillonas caravanas de carros en las calles. Ahora sólo había alrededor de mí las trémulas paredes del gran vagón de ferrocarril, los grises bultos humanos que dormían en los bancos, y afuera, la noche.
Torpemente, por vez primera, hice mi cama, y me eché en mi sitio a obscuras, mientras el tren rodaba suavemente, dejando oír lo que ocurría en torno a mí. Con su incesante traqueteo, el tren se abría camino rápidamente a través de la noche tropical. ¡Qué lejana comarca era aquella por la que yo viajaba por primera vez!
Respiraba hondo el aire de aquella noche interminable. Un día cruel sucedió a la noche. En vano giraban los ventiladores en el techo del coche. El aire era sofocante, y sin embargo el compartimento, cuyo techo era mojado en cada parada, estaba fresco en comparación con el exterior. Las ventanas estaban cerradas y permanecíamos a media luz dentro del coche. La luz sólo entraba por pequeñas hendiduras, una luz blanca y ofuscadora que descendía del resplandeciente cielo o era reflejada por la desnuda tierra de aquellas quemadas planicies, a través de las cuales el tren se precipitaba en una marcha incesante, hora tras hora.
Cuando a mediodía salí a la plataforma del vagón para ir al coche restaurante (no hay pasillos en los trenes indios), me caí de espaldas; por poco caigo en la vía, víctima del espantoso calor. Debí haber venido en noviembre, desde luego. Estábamos en mayo, el mes más caluroso de la India.
Sobre puentes, sobre amplios ríos, sobre el Yamuna, sobre el Ganges, el tren avanzaba siempre. Fuera, el enorme país se ensanchaba, y el calor, el húmedo calor tropical iba en aumento y tras el las nubes de polvo del nuevo día. Ya no podía estar muy lejos de la montaña del norte del Himalaya, pero aún no podía verlo.
No pude verlo ni cuando el coche de Sri Maharaja me llevó bajo un calor tórrido hasta las faldas del Himalaya. A mi lado en el coche se sentaba el viejo secretario de Sri, medio reclinado, cansado y dormido. Me había ido a buscar a la estación de Kathgodam. Luego me enteré que acababa de recobrarse de un fuerte ataque de disentería.
Casi me mareé en la carretera que, con sus numerosas curvas, me llevó rápidamente a una altura de unos 2 000 metros. Multitud de macacos se sentaban sobre las piedras de los muretes de los puentes en actitud meditabunda. El aire empezó a refrescar.
Algo resplandecía ahora a lo lejos. Pronto vislumbramos un lago entre las verdes hojas de los árboles al otro lado del paso de la montaña. Sobre el reluciente espejo de las aguas y los cauces de ríos secos que yacían ocultos en las nieblas de las llanuras, se erigían, con aireados balcones, las casas de muchos indios. La gente hormigueaba por la calle de la cuidad. Conducía a una región de feria en lo alto de una empinada colina por donde el coche no podía pasar. Tuvimos, pues, que dejar el coche y subir a pie la empinada cuesta.
Por la puerta de un hotel para nativos salió un anciano de ojos grandes y amables y larga barba gris. Un signo dorado se veía en su amplia y arrugada frente. Era Sri. *
Algo dentro de mí me impulsaba a inclinarme ante éste venerable anciano. Sentí su mano - ¿o era el poder de su bendición?- sobre mi cabeza.
Un hombre de unos 40 años, con el rostro de un caballero oriental de la leyenda de Parsifal, me condujo a una habitación de al lado. Era Rana, discípulo de Sri. Me bañé para quitarme el polvo que el viaje había depositado sobre mi cuerpo. Al mismo tiempo me bañé de los sufrimientos de las últimas semanas. Volví a la habitación de Sri, que se hallaba medio alumbrada. La sola presencia de Sri me calmó y me purificó.
Sri y Rana me dieron naranjas para comer; acababan de madurar en lo alto de aquellas montañas. Me comí por lo menos una docena de ellas, una tras otra. Me refrescaron muchísimo.
Poco después vi en la calle a un musculoso peón indio, casi desnudo, que cargaba todo mi bagaje puesto sobre su cabeza como una torre. Rana y yo le seguimos. El viento soplaba desde el lago, y Rana me condujo a lo largo de aquella agua verde a una casa en la orilla del lago, una pensión propiedad de un parsi, donde Sri había encontrado alojamiento para mí. Allí me sirvieron alimentos vegetarianos, preparados entonces según la moda europea. Mis nuevos amigos me miraban para ver como iba yo a reaccionar. Porque Sri no siempre sacaba agradables experiencias de los discípulos americanos o europeos, pues no todos se habían amoldado a los alimentos indios y a su modo de vivir.
Por la tarde, Rana se presentó súbitamente delante de mi puerta.
- Sri le espera - me dijo -. Venga inmediatamente.
Me paseé a lo largo de la orilla del lago en compañía de Sri. Estaba silencioso, pero a veces lo oía murmurar para consigo mismo: Hari Om, Hari Om. Cuando llegamos al templo de la diosa Naini, nos encontramos con el viejo secretario que se arrojó al suelo ante Sri, tocando los pies de su maestro con la frente. Una multitud de europeos e indios miraba. Luego, juntamente con Rana, se marchó, la multitud se dispersó y me quedé solo con Sri.
Le hablé con toda sinceridad. Le hablé de mi trabajo y de mi vida. Todas mis esperanzas, mis temores y dificultades, toda mi fe y mis dudas fueron sometidas a su apreciación sin reservas. También le hablé de mi esposa y de mi hijo, a quienes había dejado tras de mí, solos y en difíciles circunstancias. Él no hacía más que escuchar. No lejos de nosotros había un sanatorio lleno de gente. Alrededor de nosotros, las enfermeras indias (ayahs) cuidaban de sus enfermos, pálidos niños europeos. Nada de esto nos perturbaba.
Algunos días más tarde Sri me dijo:
- Por ahora aún no debo concederle los ejercicios superiores de yoga. Por el momento sólo quiero darle shanti, paz solamente. ¡La paz divina!
¿Hay algo más grande que la paz divina? Me pregunté.
Sri me dio la paz por algún tiempo. Y no sólo me la dio a mí, sino también a mi mujer, que vivía a miles de kilómetros de distancia, al otro lado del océano, en un tiempo y atmósfera llenos de amenazas y peligros.
El primer “mantra” de iniciación que él me dio, también se lo envió a mi mujer. Hasta le dio un nuevo nombre. En las cartas que le enviaba a ruego mío, él no la llamaba Hella, sino shanti, Paz. Expresó el deseo de que la paz divina penetrase no solamente en ella, sino que se comunicara a quienquiera que estuviese en contacto con ella.
En efecto, todos los que estuvieron al lado de Hella en los días de confusión, en los días de peligro vital, quedaron sorprendidos ante el valor inquebrantable de Hella (Paz) y su confianza absoluta. ¿Era la bendición de Sri que la protegía?



CAPITULO III

LOS CUATRO GRADOS DE LA MEDITACIÓN

EL JAZZ Y LAS CAMPANAS DEL TEMPLO. LA LEYENDA DEL LAGO NAINITAL. SUEÑO CONFORTADOR. RANA, EL DISCÍPULO PRINCIPAL DE SRI. EL SILENCIO DEL HIMALAYA. - PRIMEROS GRADOS EN LA MEDITACIÓN. - INCOMODIDADES FÍSICAS. REGLAS PARA LA RESPIRACIÓN. EL PODER DEL “MANTRA”. LA MEDITACIÓN EXPLICADA.

Hace cerca de 200 años, cuando los asombrados ojos europeos contemplaron por vez primera el verde lago Nainital en el Himalaya, todas sus orillas estaban pobladas de fragante selva virgen. Los bosques se veían llenos de flores y de animales salvajes que erraban en grandes manadas y descendían hasta la orilla a beber, a los cuales no se expulsaría de allí fácilmente. Este pacífico territorio era sagrado. Según los hindúes, hasta la diosa de las serpientes había dado su palabra de que la mordedura de serpiente en aquellas orillas no causaría la muerte.
Nunca vi una serpiente cerca del lago Nainital. Los animales salvajes también han sido arrojados fuera de aquellos parajes. Todo lo que allí queda son los pájaros de mil colores que se balancean en las ramas de los castaños, y los macacos que aún reinan sobre los abruptos peñascos de la parte del sur, y que a veces en sus juegos arrojan fragmentos de rocas al lago. En la espesa floresta de encinas y castaños los hombres han abierto claros, a golpes de hacha o de pico, y construido moradas campestres, desde el simple bungalow hasta la majestuosa residencia de los príncipes indios y los gobernantes ingleses. A lo largo de la orilla se ha formado un ancho camino de herradura y construido almacenes occidentales, escuelas y bancos, y un hipódromo. Cerca de las márgenes del lago, existe todavía el gracioso templo de la diosa Naini y debajo de su bóveda se reúnen los desnudos ascetas indios. Pero el templo se halla a la sombra de un compacto edificio de feo estilo europeo, el cual contiene un cinema y una gran pista de patinaje. La música de “jazz” del altavoz del cinema ahoga el sonido de las campanas del templo, las cuales penden de un andamiaje al lado del templo de la diosa Naini, y que a menudo los creyentes hacen tocar a vuelo.
Todas las tardes me paseaba a lo largo de la orilla del lago acompañado de Sri Maharaja, el profesor y amigo paternal que he encontrado aquí en la India.
- Los rishis sagrados vivieron en un tiempo en estos bosques y montañas - me contaba -. Los rishis son seres altamente espirituales, muy superiores al hombre. Ellos no tienen cuerpo mundano pero se dice que si quieren, pueden asumir la forma humana. Mil años ha, estos rishis, en forma humana, según dicen, se bañaban todos los años en las aguas del Ganges. Más tarde, cuando el oído interior del hombre fue cerrado, estos antiguos profesores de la humanidad treparon más arriba de las montañas, a las regiones de las nieves eternas.
- ¿Y dónde viven ahora? - pregunté.
- En las nevadas montañas, cerca del lago Manasarovar - contestó el anciano con una sonrisa.
El nombre del lago Manasarovar hizo eco sobre las aguas. El lejano lago del Tíbet, el secreto fin de mi viaje, se presentaba una vez más ante mí como una visión, envuelto en la leyenda, el corazón del mundo, el último resto del paraíso terrenal. Se dice que cuatro ríos sagrados tienen allí su fuente. Al Sur, Oeste, Norte y Este. El río que corre hacia el Sur, transporta arenas de plata; el que corre hacia el Oeste, lleva oro; el que corre hacia el Norte, esmeraldas; y aquel cuyo curso se dirige hacia el Este, diamantes. Y sus aguas alimentan de un modo secreto la cuenca del lago en las orillas de la cual me encuentro ahora. ¿Habría alcanzado ya la meta de mi viaje?
La música del cinema y la de la banda militar habían cesado. Yo escuchaba el relato de cómo se había formado el lago Nainital.
Durante sus andanzas por el mundo en forma humana, tres de los siete rishis sagrados habían venido a estas montañas. No tenían agua y, naturalmente, se hallaban en un gran apuro. Torturados por la sed, rogaron a Brahma, el creador del mundo, que los socorriera. Obedeciendo a una orden suya, cavaron un profundo hoyo en la tierra, y el dios hizo que las vivificantes aguas del lejano lago Manasarovar llenaran este profundo depósito de agua. Así nació el lago, y se le dio el nombre de Tririschisarovar, el lago de los tres rishis.
El partido de “hockey” había finalizado entre los calurosos aplausos de la multitud. Los excitados espectadores blancos y morenos se habían dispersado. También los músicos, con sus uniformes encarnados, guardaron sus instrumentos y volvían a sus casas. Suavemente las campanas del templo de la diosa Naini sonaron haciendo eco sobre las aguas.
Miré hacia el Oeste, donde el sol desaparecía tras las verdes montañas. Sri Maharaja habló más acerca de los rishis y de los himnos al sol que ellos solían cantar. Sus palabras no iban dirigidas al sol que vemos con nuestros ojos mortales. Era un “mantra” al sol espiritual, ese ser espiritual oculto tras el sol que nosotros vemos. Sri cantó primero, y permitió que yo cantara después de él.
- Mire profundamente al cielo azul. Absorba sus profundidades con el fin de que le puedan dar fuerza - me aconsejaba Sri.
Luego leíamos juntos algunos versos del Bhagavad-gita. Desde entonces todos los días leíamos este libro. El anciano interpretaba su oculto significado, y sin embargo tan claro en alguno de los versos. “Este es el mejor libro para la iniciación de todos los tiempos y para todas las personas”, decía con fervor.
Dios mismo, Omnisciente, habla en el mundo del Bhagavad-gita. El íntimo Dios, del cual Brahma el Creador, Vishnu el Conservador, y Siva el Destructor, son meras imágenes.
En el Bhagavad-gita, Krishna habla de esta manera a su amigo Arjuna: “Así como una persona tira sus ropas viejas y se viste de nuevo, así el alma abandona el cuerpo gastado y se posesiona de otro nuevo. Nadie tiene el poder de destruir el alma inmortal”.
Como un profeta del sol espiritual el anciano permanecía ante mí. Rítmicamente las olas del lago Nainital batían contra la playa. Creía ver que sus arenas una vez más, como en el pasado, estaban pobladas de animales salvajes que buscaban sus aguas vivificantes. Lleno de alegría, me di cuenta que en realidad me encontraba en la India, en el Himalaya. Un sinnúmero de sabios y maestros espirituales del pasado habían descendido de aquellas montañas cubiertas de nieve.
A la mañana siguiente, poco antes de despertarme, tuve un sueño. Un barco me llevaba a una tierra extraña. Y oí una voz que me decía: “Todo te saldrá bien. Te reunirás con tu esposa... Dale los tesoros, dáselos poco a poco”.
Me levanté feliz. Eran las seis de la mañana. La calle que conducía a la playa y el camino de herradura a lo largo de la orilla del lago, estaban aún desiertos. Únicamente unos cuantos peones indios pasaban con sus cargas en la cabeza o sobre los hombros. Yo esperaba a Rana.
Rana llegó con puntualidad. Era el discípulo más adelantado de Sri Vishyanat Maharaja. Por casualidad me enteré que era de profesión policía, de rango superior, comandante de un distrito de varios millones de habitantes. El secretario particular de Sri Maharaja hablaba de Rana con el mayor respeto.
Por las tardes, cuando estaba fuera de servicio, nadie hubiera creído que era un miembro de la policía. Pero si descubre un error en el cumplimento de su deber, se dice que es como un tigre. Es muy conocido como excelente cazador de tigre; no dispara más que contra estos animales de presa.
Rana subió delante de mí. “¡Al atajo!”, Eran las palabras que yo le oía muy a menudo durante los primeros días. En todas las situaciones de su vida él prefería ahorrar tiempo por los atajos. Sin esperar contestación siempre se metía por los caminos más cortos en estas andanzas por el Himalaya, a través de empinadas colinas por la espesura de aquella floresta de encinas y castaños.
Allá abajo, entre los troncos de los árboles, divisábamos el lago con el color plomizo que le daba la luz de la mañana. Me paré con el fin de echar una ojeada y recobrar la respiración. En mi casa de Viena, naturalmente, yo tenía que andar mucho, especialmente para ir de un despacho al otro, pero no estaba entrenado para las rápidas subidas a estas alturas.
- Son sus piernas únicamente las que están cansadas, no sus pulmones - dijo Rana.
Continuamos subiendo y traté de seguir su consejo. Procuré olvidar mis piernas, y lo logré. Mi aliento se tornó tan fuerte como el viento que recorre el mundo. Mis pulmones eran como las velas de un barco. El viento se apoderó de las velas y empujó el barco hacia adelante. Ahora yo continuaba subiendo sin dificultad.
- Qué,...- ¿descansamos un poco? - preguntó Rana.
- No, podemos continuar - exclamé,- y proseguimos hacia arriba.
Una nueva persona, un infatigable andarín, parecía haber penetrado en mi ser.
Rana pertenecía a la casta de los guerreros, y era de la antigua nobleza, cuyos antepasados se remontaban a varios siglos. Me dijo que durante 1 000 años, generación tras generación, ellos habían luchado contra el Islam. También me enteré luego de que Rana era descendiente del más noble linaje de la India, la dinastía del Sol. Su origen se remontaba a Rama, el héroe divino que en los tiempos antiguos gobernaba la India.
Cuando llegamos a la cima, Rana propuso:
- ¿Permanecemos en silencio?
- Sí, permanezcamos en silencio.
Nos sentamos silenciosamente uno al lado del otro sobre una roca saliente, escuchando con nuestras almas y observando cómo la niebla descendía para remontarse luego, descubriendo un paisaje de ondulantes bosques y montañas. Mirábamos hacia el Norte, donde a veces se vislumbraban los nevados picos del Himalaya.
Emprendimos el descenso también callados. Cuando el camino se hizo menos abrupto, y el follaje de los árboles frutales reveló las proximidades del lago, Rana empezó a hablar de sí y de sus dos pequeñuelos. Habló también de su mujer, con quien había vivido en una verdadera unión espiritual, y que había muerto. Después que hubimos caminado un buen trecho uno al lado del otro sin hablar, dijo:
- Tengo tres deseos en la vida: encontrarme a mí mismo, a mi verdadero yo, y admirar el Dios personal y el impersonal. - Después de una pausa añadió - : También deseo encontrar la mujer que necesito.
Cuando nos despedimos me dijo que no olvidase que a las 10:00 AM teníamos que ir a una sesión de meditación con Sri Maharaja.
Lleno de emoción y un tanto tímido me puse en camino, acariciado por la brisa del lago, hacia la casa de Sri. En el camino me encontré con jóvenes ingleses cabalgando sobre hermosos corceles. Estos sonrientes jóvenes parecían pequeños dioses alzados sobre las hormigueantes masas de aquel pueblo de negros. La mayoría de ellos nada sabían del alma del pueblo indio al que habían gobernado durante tanto tiempo. Continuaban siendo forasteros aunque hubiesen vivido en el país durante 30 años.
En el vestíbulo de la casa donde vivía Sri, me detuve un poco con el fin de acostumbrar mis ojos a la obscuridad del lugar, al dejar la deslumbrante luz del exterior. Reposé un poco en la habitación de Rana. Quise lavarme las manos y los pies una vez más, aunque hacía muy poco tiempo que me había bañado. Luego me dirigí descalzo a la habitación de Sri.
Sri no me saludó con su modo habitual, con un ligero y amistoso gesto de la mano. El anciano estaba sentado inmóvil sobre el suelo, envuelto en una manta blanca. Con un gesto silencioso Rana me dio a entender que debía sentarme en el suelo frente a Sri y así lo hice. Rana también llevaba una manta blanca. Reverentemente se echó al suelo frente a Sri y tocó con su frente los pies del anciano. Encendió una pequeña rama de incienso y la colocó a su lado en un candelero. Con ceniza blancuzca de un tazón de cristal pintó su signo en lo alto de la cabeza, en la frente, garganta y pecho. Ahora también él estaba sentado inmóvil con las piernas cruzadas y la espalda erguida.
Sentí los ojos de Sri fijos en mí.
- Míreme a los ojos. Soy su amigo - me dijo.
Le miré. Como el padre del mundo, el anciano estaba sentado ante mí. Más poderoso que nunca, su arrugado rostro, rodeado de largo pelo negro y plateada barba, se alzaba sobre las blancas vestiduras que envolvían su figura. Montañas y precipicios, mundos enteros, podían verse en aquel claro semblante. Estaba sentado allí como el mismo Cosmos, grisáceo por los años, y sin embargo resplandeciente, envuelto en una tenue luz dorada que se había tornado parte de su ser.
No medité mucho el primer día. Estaba deprimido; no estaba acostumbrado a sentarme sobre mis piernas cruzadas; esta postura pronto se me hizo cansada e insoportable. Los miembros se ponían rígidos y fríos, y me dolían. Algo avergonzado de mí mismo me levanté y empecé a frotarme los entumecidos pies, cuando Sri se levantó. Sri procuró consolarme. Sí, para los europeos era difícil al principio. Debía comprar una estera de paja y una piel de gamo, como indicaban las instrucciones, con el fin de sentarme más confortablemente. Tenía que aprender lentamente las cuatro disciplinas de la meditación: la primera era sentarse, la segunda respirar, la tercera hablar, recitar el “mantra” y la cuarta cantarlo. Me explicó que yo lo conseguiría porque tenía la fuerza espiritual de mis lejanos ascendientes, y esta no tenía más que desarrollarse.
Me quedé cerca de una hora más en la penumbra del cuarto, donde penetraban los gritos de los mercaderes y peones indios y palafreneros provenientes de la feria, más agitada a aquella hora del mediodía. De vez en cuando alguna cara curiosa espiaba por el cristal de la ventana. Rana estaba sentado en el suelo leyendo en voz alta en un libro cuyas hojas estaban sueltas. Yo oía aquellos sonidos extraños de los lenguajes indoarianos del país. Mi oído se acostumbraría a ellos con el tiempo. Rana leía a Rama, el Dios todopoderoso, que había descendido a la tierra y luchado con el poderoso Ravana, demonio de 10 cabezas, y el que hundiera “los tres mundos en la esclavitud”.
“Siempre que la justicia no esté bien determinada, y un exceso de injusticia reine, Yo desciendo y hago acto de presencia entre los hombres; con el fin de restaurar la justicia, Yo nazco en la tierra cada generación”. Así hizo Dios su promesa en el Bhagavad-gita.
Más de 100 veces me senté frente a Sri en meditación. En aquellos momentos uno olvidaba por completo en qué sitio de la tierra se hallaba. Y yo estaba siempre embargado de la más profunda emoción y reverencia cuando abría los ojos y veía la enhiesta expresión del anciano sentado delante de mí, en profundo silencio, aunque completamente abandonado al sol espiritual. Luego se levantaba y pintaba el signo con pasta fresca de sándalo, en mi frente, garganta y pecho, con el fin de que mis ojos espirituales se abrieran...
La próxima vez fui a meditar con una estera de paja, una piel de gamo y un paño debajo del brazo. Ahora no tuve calambres al sentarme y mis miembros estuvieron cómodos. De cuando en cuando entraba y salía gente de la habitación. El criado trajo a Sri la comida de a mediodía en una bandeja de plata con varias tazas también de plata, y ésta fue la única comida del anciano durante todo el día. Me maravillaba de que todas estas actividades no me molestaran en lo más mínimo.
Una profunda gratitud hacia Sri nacía en mí. Yo sólo tenía una vaga idea de lo que significaba concentrarse y meditar. Pero sabía que lo conseguiría. Pronto empecé a comprender cómo se desarrollaría en mí la meditación.
Una vez tras otra me concentraba durante las meditaciones. A menudo tenía visiones majestuosas. Pero tenía una secreta sospecha de que esta fase no era más que una tentación peligrosa, porque al apoderarse de mí podría hacerme orgulloso y presumido. Este orgullo de lo que uno había visto debía desaparecer, y todo ripio interior, toda inquietud, toda suciedad espiritual. Tiene uno que dirigir sus esfuerzos hacia la tranquilidad, como hacia las playas de un mar desconocido, y allí en aquella playa se debe esperar, escuchando devotamente, hasta que el mundo divino, si le apetece, nos recibe en su vida.
Cuando me levanté del suelo después de un inadecuado intento de meditación, como de costumbre me dolieron todos los miembros durante un buen rato. Sin embargo me sentía maravillosamente confortado, y el mundo material brillaba a mí alrededor con más brillantez que antes.
No es bastante meditar temporalmente o a cierta hora del día. Sri a menudo me decía: “Las 24 horas del día y de la noche, dormido o despierto, se ha de vivir en esta atmósfera espiritual; constantemente tiene uno que procurar consagrarse a esto”.
Pasé en la India varios años llenos de penosas experiencias antes de empezar a comprender el significado de los cuatro grados de la meditación.
Los dos primeros grados de la meditación, los cuales Sri me describió en el lago Nainital, sentarse y respirar, eran solamente preparatorios; igualmente el baño y la ropa limpia para la meditación, son preparaciones secundarias.
Sentarse sobre las piernas cruzadas y la espalda perfectamente erguida, después de cierto período de prácticas, se podía hacer confortablemente durante varias horas sin cansarse. El cuerpo ya no intervenía. En las pinturas recientemente descubiertas de la antigua cultura hindú, que se remonta por lo menos a 5000 años, se ve a la gente sentada meditando en la misma postura que aún adoptan los yoguis indios.
El arte de regular la respiración también ha sido practicado en la India durante miles de años, y aún hoy se practica y se enseña. Cuando la respiración se calma, también se calma el espíritu. Existe, pues, reciprocidad entre la respiración y el espíritu humano. Pero las Sagradas Escrituras de la India dicen a menudo: por medio del dominio de la respiración no podemos aproximarnos a Dios. Así, los ejercicios de respiración no son más que un medio para ayudarse. Lo que generalmente se llama yoga en Europa es el llamado hatha-yoga, que trata con preferencia del cuerpo, en el cual estos medios de ayuda se han tornado el objeto principal. Por ejemplo, se puede adquirir un cuerpo robusto que viva normalmente durante mucho tiempo, preservadas la juventud y la salud. Por este método también se pueden adquirir inimaginables posibilidades y gran fuerza mágica. La contestación que el gran Buda dio a un yogui es bien conocida; este último se jactaba de haber aprendido después de 20 años de rigurosos ejercicios, a andar sobre el agua.
- ¿Y qué importa eso? - dijo Buda -. Por una moneda de cobre el barquero te llevará al otro lado del río.
- No pierda el tiempo practicando el método hatha-yoga - me dijo mi maestro Sri en una ocasión -. Usted ya ha hecho eso en una existencia anterior sobre la tierra. Fuerzas desconocidas podrán presentársele que serían una tentación y un obstáculo en su camino.
La recitación del “mantra”, por el contrario, conduce a cosas importantes. Si buscamos el significado de la palabra “mantra” en un diccionario sánscrito, encontramos el siguiente ensayo de traducción: Himno de Veda, oración sagrada, fórmula mágica, secreto, encanto, versos de oración a una divinidad, etc. Pero todos estos significados no son más que superficiales.
Muchos años después de mi primer encuentro con Sri pregunté a otro guru indio:
- ¿Qué es mantra?
- Mantra es algo que crea el amor y la devoción por Dios.
Esta fue la contestación sorprendente que obtuve.
Los indios buscadores de la verdad, ya vayan por el sendero de la acción o por el de la sabiduría, o por el del amor devoto, están firmemente convencidos que el mantra que ellos profieren, y la divinidad que invocan, son perfectamente idénticas. De aquí la reverencia por el mantra y la importancia de que sea bien recitada, y el peligro de que se emplee para fines egoístas. El hindú respeta más la palabra hablada que los pueblos del Oeste. No sólo cada palabra del mantra, sino prácticamente cada sonido y cada voz en el lenguaje, se llama “aksara” en sánscrito, que significa lo indestructible. Aksara, lo Indestructible, es también uno de los nombres de Dios.
El verdadero mantra no debe ser hablado sino cantado. Brahma, el Creador, se llama en las sagradas escrituras indias “el primer cantor”. Se dice que del mantra que cantaba nació el mundo que conocemos. El indio iniciado trata de oír y comprender el sonido divino con toda su alma, pues todos los sonidos terrenales no son más que una sombra del mantra.
En el Oeste, profesores de esta clase son probablemente del todo extranjeros. Y sin embargo hay en el Oeste vestigios de una enseñanza similar. En otras ocasiones, aún en la India me he maravillado leyendo el prólogo de San Juan el evangelista: “En el principio era el Verbo y el Verbo estaba con Dios, y el Verbo era Dios... a través del Cual se crearon todas las cosas”.

MEDITACION
La primera lección es sobre el alimento. Sólo deben ingerirse alimentos fácilmente digeribles. La mitad del estómago debe estar llena de alimento sólido, una cuarta parte de agua y el resto debe quedar vacío para los movimientos del aire.
La segunda lección es sobre el sueño. Debe ser regulado según la edad y la salud de cada individuo. No se debe dormir demasiado ni muy poco.
La tercera lección es sobre el tiempo. No debe ser ni muy frío ni muy caluroso. Se debe tener mucho cuidado sobre todo en los cambios de estación. El tiempo tormentoso no es bueno para la meditación.
La cuarta lección es sobre el lugar. Debe ser solitario, y libre de la presencia de aquellos que puedan perturbar la meditación. Mejor sería que ningún amigo o pariente estuviese presente
La quinta lección es sobre el cuerpo. Debería ser continente y saludable; lejos de todo lo que pueda causar la menor excitación, lejos del tumulto de la multitud.
La sexta lección es sobre el espíritu. Generalmente el espíritu tiene tres estados: el que piensa en algún objeto mundano, afecto u odio; el que vaga de un objeto a otro, y el que tiende al letargo, al sueño y a la inactividad. Ninguno de estos estados conduce a la meditación. Debe ser un espíritu de renunciación y carentes de la sed de ganancia y actividad mundanas.
Medios de vida. Ciertos medios de vida son preparados por los sanyasis. Aún así, si algunos de éstos se interponen en el proceso de la meditación, deben ser abandonados.
Postura. El yoga se efectúa sentado. En la India se eligen lugares considerados sagrados y libres de inmundicias, tales como la orilla de un río o la cueva de una montaña. El lugar no debe ser ni muy alto ni muy bajo. Lo primero que se hace es extender la estera de Kusa; sobre ésta se echa una piel de animal, de gamo o de tigre. Para cubrir las dos primeras debe ponerse una tela cuadrada. El conjunto se llama “asana”. Cada uno debe tener su propia asana. A ninguna otra persona se le permite sentarse sobre la asana. No debe moverse de un sitio a otro, ni siquiera de una parte a otra de la habitación.
El meditador se sienta allí y trata de concentrarse. Se tiene que poner mucho cuidado respecto a la postura en que nos sentemos. Las piernas deben estar cruzadas. Toda la espina dorsal, el tronco, el cuello y la cabeza, tienen que conservarse en línea recta. La no-observancia de estas reglas acarrea enfermedades del cerebro, del corazón y de los riñones. El meditador tiene que permanecer absolutamente inmóvil. Los ojos, medio abiertos y, aunque dirigidos hacia la punta de la nariz, no deben mirar a nada en particular. El único medio para conseguir esto es mirar hacia adelante, o no mirar en absoluto. Ahora viene la parte más difícil. Por medio de la práctica incesante de las cosas necesarias y de evitar las cosas innecesarias, los cambios mentales - los saltos del espíritu - deben pararse. Algunos consiguen esto por la fuerza, pero para la mayoría resulta imposible. Hay que seguir el curso del espíritu, dejar el espíritu correr, pero vigilarlo, recordando siempre el objetivo que se persigue y orientando el curso del espíritu en ese sentido.
El objeto de la meditación puede ser el Dios Impersonal, Su nombre, Sus atributos, Sus compañeros, Sus actividades o Su lugar. Hay algunos que meditan en el Dios Impersonal. Otros hay que concentran su espíritu en las letras Om, que están consideradas por el Katha Upanisad como el último medio para lograr el objetivo deseado. A juicio del escritor, todas estas prácticas son de igual eficacia, pero lo mejor y lo más fácil sería cantar el nombre de Dios con amor. La meditación vendrá por sí sola. Para los que aman la meditación, el consejo del autor es el siguiente: canta el nombre de Dios con amor. Ello proporcionará el resultado deseado, inmediatamente. Esta es también la opinión de las modernas escuelas meditativas de la India, los devotos de Krishna Cheitanya.

CAPITULO IV

VAMANA

CANTANDO UN “MANTRA”. LA CARRETERA DE ALMORA. HISTORIA DE VAMANA, EL PODEROSO ZANCUDO. CALOR Y TORMENTA. UN CUADRO DE KRISHNA.

Dos días antes de que yo abandonase Nainital. En una excursión a Almora, logré cantar un mantra a satisfacción de Sri.
- Ya no es usted Walter - exclamó -, sino Vamana Das. De ahora en adelante su nombre será Vamana Das, el sirviente de Vamana.
- ¿Quién es Vamana? - pregunté -. ¿Cuándo vivió?
- Hace muchos miles de años - dijo Sri, y me miró bondadosamente -. Vamana era pequeño en su forma exterior, pero conquistó los tres mundos.
Durante los años siguientes que permanecí en la India me familiaricé con la historia de Vamana, el cuento de “Sus tres poderosos pasos” y otros numerosos cuentos acerca de los hechos de Dios. No era sólo Sri Maharaja quien me los contaba, sino también Rana, su alumno más adelantado, y Joshi el dependiente indio, y los sencillos peones indios, que nunca habían aprendido a leer ni a escribir. Porque estas historias aún viven en el corazón de los hindúes. Sin embargo, cada narrador alteraba un tanto la historia. Así como los diferentes estratos de las profundidades del océano, las historias podían a veces cambiarse completamente, asumiendo de repente nuevo esplendor y vida. Otra vez se alteraban, logrando más fondo y tornándose más transparentes, **cuando más tarde las leí una y mil veces en el texto original. Era como si se crecieran y descendieran más cerca de su fuente. Pero esta fuente era insondable, porque la fuente era Dios, Al que mis amigos llamaban Krishna, de Cuya plenitud, los divinos salvadores, los avataras, descendieron a la tierra. Vamana era uno de los grandes salvadores, uno de los avataras de Dios.
Vamana Das, el sirviente de Vamana, era como me llamaban ahora Sri y Rana, y todos los hindúes con que me encontraba.
Viajé en autobús desde Nainital a Almora, adentrándome en el Himalaya. Me senté al lado del chofer en el enorme y casi deshecho “Chevrolet”. La palabra sagrada “Aum” estaba pintada en la plancha de metal encima del volante. El regreso de aquellas alturas entre las muchas curvas sinuosas de la carretera, fue pacífico. Pitas, profundas hendiduras, campos quemados...
El autobús se paró de repente. Enfrente de nosotros, bajo los centelleantes rayos solares, dimos con largas columnas de coches que entorpecían el camino. Dos autobuses habían chocado. Un chofer estaba gravemente herido. La carrocería estaba destrozada. Nadie se acercaba; Eran las 9:45 A.M. Se rumoreaba que tendríamos que esperar hasta las dos de la tarde, hasta que viniera la policía e hiciera su informe.
Me sorprendía de mí mismo por no impacientarme en lo más mínimo. Nuevos coches iban llegando en rápida sucesión. La hilera de coches en ambos extremos se alargaba más y más a lo largo de la serpenteante carretera. Se notaba gran actividad por los alrededores. Hombres, mujeres, niños, peregrinos de todas partes de la India se aglomeraban en los muros, a los lados de la carretera, en el polvo del suelo y sobre la pendiente de la montaña. Yo andaba de un lado para otro de la carretera con Joshi, un joven oficinista que Sri había enviado para que me hiciera compañía. Mientras esperábamos a la policía, él me contó la historia de Vamana.
En tiempos remotos, Dios había bajado a la tierra en la forma del joven brahmana, Vamana. En aquellos tiempos el poderoso rey demonio, Bali, gobernaba los tres mundos; es decir, la Tierra, los Infiernos y el Cielo. Tímidamente el pequeño Vamana llegó donde el poderoso Bali y le pidió que le concediera un deseo. El poderoso rey aceptó el pedido por adelantado, aunque el sacerdote superior de los demonios, el guru de Bali, le advirtió. El muchacho le pidió una extensión de tierra como la que podría cubrir en tres pasos.
Vamana dio el primer paso.
Sorprendido y asustado, el arrogante rey y todos los que le rodeaban vieron que el niño crecía a medida que daba el paso, y creció hasta alcanzar las nubes. No quedaba ni un palmo de tierra, ni un grano de arena en el inconmensurable reino de Bali, en toda la Tierra y en todos los planetas estrellados, que no estuviesen cubiertos por el pie del poderoso Zancudo.
Vamana dio el segundo paso. Y ahora Bali, cuyos ojos se abrieron a la visión espiritual, vio que no sólo en el mundo visible, sino también en los mundos futuros y en el cielo, no había ningún rincón que no estuviese cubierto por el pie del poderoso Zancudo.
Como el retemblar del trueno sonó la voz de Vamana desde las nubes:
- Bali, ¿dónde hay un poco de tierra que te pertenezca, donde yo pueda poner mi pie para el tercer paso?
- ¡Oh, pon tu pie sobre mi cabeza! - tartamudeó Bali temblando.
Aquel hombre ignorante no sabía que ni siquiera su cabeza le pertenecía, que ella también pertenecía a Dios. Vamana puso su pie sobre la cabeza de Bali. Y el roce del pie de Dios le arrebató no sólo el poder y su deseo de poder; también le libró de su maldad e ignorancia. Bali fue redimido. Con inefable amor, lavó con lágrimas los pies de Dios, fuente de todas las cosas.
Una de esas lágrimas que tocaron los pies de Dios cayó en nuestro mundo y se tornó en el río Ganges, que recorre toda la India. Desde hace miles de años el demonio Bali ha sido glorificado en la India como uno de los queridos amigos de Dios. Esto me dijo Joshi.
Los ríos y riachuelos de los profundos valles, vistos a través de la niebla del mediodía que envuelve las planicies de la India, súbitamente asumieron un nuevo esplendor. Todos eran tributarios del Ganges.
La multitud que llenaba la carretera decidió hacer algo. Un centenar de ellos tuvo la buena idea de excavar la grava de la pendiente de un lado de la carretera, la que mediante esta operación se ensanchó gradualmente. Un pequeño coche pudo pasar y la multitud lo aclamó triunfalmente. Todos corrieron a sus coches, y mientras unas decenas de personas continuaban cavando y quitando tierra, hasta los más voluminosos autobuses pudieron pasar. Nosotros nos dirigimos más al Norte, montañas arriba, sin esperar a la policía.
La brisa acariciaba mi encendido rostro, y con alegría sentí el fresco que venía de la floresta.
Habíamos salido de un estrecho y boscoso valle para subir a una altura descubierta. Maravillado miraba a mí alrededor. En los terraplenes, en los impetuosos torrentes, en bosquecillos de encinas plateadas y árboles de flores rojas y violetas, el terreno se inclinaba hacia un río. El arroz y el trigo crecían allí en aquellas profundidades, hasta sobre las piedras del lecho del río. Abajo en la orilla, bajo un elevado peñasco, se veía una cabaña donde un mahatma había permanecido durante toda su vida. El autobús se paró un minuto haciendo rechinar los frenos. El chofer se apeó con el fin de coger rápidamente un par de ramas floridas de un arbusto que se consideraba sagrado. Seguimos viajando en una compacta columna. En un lugar donde el río se ensanchaba vimos búfalos en el agua. Gigantescos árboles, tales como yo no había visto nunca, inclinaban sus copas sobre los techos de las cabañas. Algunos peregrinos venían hacia nosotros, muchos de ellos medio desnudos; regresaban de la fuente del Ganges. Un peregrino vestido con una manta de color anaranjado nos saludó con un gesto de la mano. Le devolví el saludo de la misma forma. Yo era uno de ellos, en peregrinaje. Me hacía muy feliz el que esta tierra me hubiese recibido con los brazos abiertos.
Durante el período de las lluvias todos estos torrentes casi secos se llenan de agua, me explicaba mi compañero. Todos los chamuscados terraplenes reverdecen.
Poco después el aire se estremeció por un fortísimo trueno. El sol desapareció. El agua empezó a caer de los cielos en torrentes. Rápidamente tratamos de desenrollar la lona azotada por el viento y la atamos a ambos lados. Esto no fue bastante. La lluvia torrencial penetraba por todos los lados. Completamente empapados nos sentamos allí acurrucados, mientras el trueno retumbaba en la selva.
- La estación de las lluvias ha empezado - murmuraban los pasajeros -. Ha llegado demasiado temprano.
El pesado autobús, que no podía ser bien dominado, avanzaba resbalando penosamente sobre la carretera que súbitamente quedó inundada por los torrentes de las montañas, avanzando a través del agua, y a través del bosque envuelto en una espesa niebla. El secretario privado de Sri, que se había adelantado en el viaje con el fin de buscar alojamiento en Almora, oprimía contra su pecho, protectoramente, un cuadro. Era un retrato de Krishna. Krishna se presentaba como un niño sonriente envuelto en la antigua palabra sagrada Aum. Numerosos mundos innatos suponen las curvas de la palabra Aum, pues según la fe de los hindúes, toda creación tiene origen en esta divina palabra y es mantenida por ella. Y cuando el mundo llegue a su final, todo volverá otra vez a esta palabra, en la cual Dios vive.
Insaciablemente aquella tierra seca bebía el agua vital de la inundación.


CAPITULO V

SWAMI NITYANANDA


ALMORA, LA CIUDAD MONTAÑOSA. UNA CARTA DE ADMONICIÓN DE SRI. EL SWAMI NITYANANDA. SUS AMBICIONES MODERNAS. LA VIDA EN EL REFUGIO DE LOS PEREGRINOS.

La ciudad de Almora está situada en lo alto de la estrecha cumbre de una montaña. A ambos lados se divisa un magnífico panorama, monte abajo o sobre los grisáceos terraplenes, y a lo lejos hacia el muro de montañas en el horizonte. Pero las verdaderas montañas gigantes están siempre ocultas.
Almora fue durante largo tiempo la capital del reino independiente de Kumaon. Hace poco más de cien años los ingleses tomaron la ciudad por asalto. Ahora el palacio de justicia está instalado en el antiguo castillo real, en lo alto de un peñasco. La ciudad está repleta de jurisconsultos.
El hotel de Almora tenía un bonito nombre, precios elevados y chinches. Cuando, como viajero recién llegado y no experimentado que yo era, me quejé de los chinches, muy atentamente me trajeron más esteras que pusieron en el suelo. Pero Rana vino en mi socorro, y en repuesta a su solicitud cortés y militar, todos estos nidos de chinches fueron aireados al sol durante todo un día. Después de esto la situación mejoró un tanto. Frente a la hilera de nuestras habitaciones había un terraplén con una hermosa vista sobre la rocosa vertiente. Cuando el cielo estaba despejado, podían verse hacia el norte las más altas cimas de los Himalayas del otro lado de los valles. Mi habitación, por cierto, miraba en aquella dirección, pero precisamente en el exterior habían situado el lugar dedicado a las diarias necesidades de los seres humanos. ¡Maldito sistema! En vez de amar a la humanidad, empezaba a odiar parte de ella. En lugar de alegrarme a la vista de la pintoresca multitud de gentes que llenaba la plaza frente al hotel, yo me afligía a causa del ruido y de los malos olores que penetraban en la casa día y noche. Era una prueba que soportaba con mucha dificultad al principio.
Con gran sorpresa mía, Sri Maharaja hasta en esta casa era feliz y conservaba su buena disposición. Se diría que él no se daba cuenta del típico conjunto musical de la región, que día tras día tocaba frente a la entrada del hotel con un infernal ruido de trompetas anunciando algún cine o alguna marca de medicina europea. Parecía que Sri no observaba nada de todo esto, pero si alguna vez algún mal pensamiento asaltaba mi espíritu, él lo descubría inmediatamente. Silenciosamente me miraba y todo lo más, hacía un movimiento reprensivo con la cabeza. Y eso era peor que un castigo. Pese al ambiente exterior, su habitación se había tornado después de pocas horas en un santuario tranquilo y luminoso. En Almora también constituía una dicha inefable meditar en su presencia.
Así, diligentemente, daba los primeros pasos hacia una completa aclimatación india, porque en Nainital, por deseo de Sri, aún había vivido a la moda europea en la pensión del parsi. El único cambio era que yo había dejado de comer carne. Pero esto fue mucho tiempo antes de que me acostumbrara a los diferentes alimentos indios que el cocinero de Sri nos preparaba en el hotel de Almora.
Una tarde el secretario de Sri me dio una carta. El yerno de Sri, que me visitaba, se rió. Le pregunté de qué se reía.
- Sri me envía cartas parecidas también - me contestó -, siempre que está descontento conmigo.
La misiva contenía un consejo sencillo y afectuoso sobre mi modo de vivir. Decía poco más o menos:
“Regule sus comidas cuidadosamente. No coma arroz más que una vez al día. Coma muy poco por las noches. Aprenda a ser paciente y a no irritarse. Venza el temor y el nerviosismo. Piense en la fortaleza y usted se tornará fuerte. Aprenda a vivir con sencillez y aseo. No es de tanta importancia venir al lago Manasarovar y al monte Kailasa. El verdadero Kailasa yace dentro de usted mismo. Este es su objetivo”. Estas advertencias me fueron muy útiles. Lo más difícil de todo era penetrar el sentido de las palabras acerca del lago Manasarovar y el monte Kailasa. Rana también me había advertido muchas veces, con palabras o con mudos reproches: “Su guru está aquí, el verdadero maestro espiritual. Los tesoros espirituales que usted busca, están aquí. Es insensato dejarlo y echarse a correr hacia arriba a las Montañas. Tenga paciencia.
Sri, Rana y yo estábamos sentados en profunda meditación, sobre la alfombra que cubría el suelo. Yo acababa de pasar por una hora difícil. Había logrado convencerme a mí mismo de contenerme este año de hacer el largo peregrinaje al Kailasa y al oculto reino del lago Manasarovar. Al fin me di cuenta que Sri tenía razón, que físicamente yo no me encontraba en condiciones de hacer la difícil excursión, y sobre todo, aún no estaba espiritualmente preparado. Tenía mucho que aprender todavía.
En aquel momento entró un extraño en la habitación. Iba casi desnudo, con el pelo muy largo y grisáceo, espolvoreado de cenizas y recogido en un nudo en lo alto de la cabeza. Su cuerpo brillante era tan recto y musculoso como el de un joven, aunque luego me enteré que tenía sesenta y cinco años. Su indumentaria estaba constituida por un estrecho taparrabos de color anaranjado. De su espalda colgaba una piel de tigre, y llevaba en la mano un cetro de madera. Después de saludar a Sri y a Rana, me abrazó.
- Sin duda usted viene al Kailasa. Le prometo que este año usted irá allí y al lago Manasarovar. ¡Usted vendrá conmigo!
Estas fueron las palabras que pronunció aquel hombre, y mi asombro no tuvo límites.
Era el swami* Nityananda Saraswati, presidente del comité de ayuda a los antiguos peregrinajes al monte Kailasa y al lago Manasarovar. Me dijo que había sido recientemente elegido director espiritual de más de cien millones de hindúes. En el último festival de Kumbha mela en Hardvar, en el Himalaya, donde se reúnen más de un millón de peregrinos, él había sido considerado digno sucesor del gobernador de la India del norte, y ascendió al trono con todas las manifestaciones de honor.
Este reino espiritual y religioso había carecido de director durante 200 años, porque nadie había sido juzgado digno del trono. Ahora, después de tanto tiempo, él era el primero a quien se daba otra vez este poder, -afirmó-. Y en contestación a mis preguntas me relató lo siguiente:
El restaurador del hinduismo durante la Edad Media, Sri Adi Sankaracharya, fundó cuatro centros religiosos en el norte, sur, este y oeste de la India, con el fin de fortalecer la religión y la justicia social para todos los hindúes. El dirigente de cada uno de estos cuatro centros tenía poder espiritual y jurisdicción sobre la cuarta parte del inmenso reino de la India. Jyotrimath, situado en los Himalayas, tenía las mismas atribuciones religiosas que el centro del norte. Esta plaza tiene una especie de jurisdicción espiritual sobre cierto número de provincias indias, y así mismo sobre Cachemira, Nepal, la ciudad de Kabul en el Afganistán y, además, el monte Kailasa y lago Manasarovar.
En un documento oficial escrito en sánscrito, que él me mostró, estos honores y derechos habían sido concedidos a Swami Nityananda:
“El gran santo de los santos, que gobierna todas las esferas de la vida espiritual, que es un gran yogui muy dentro del paso, con el poder de interpretar, explicar y efectuar la iniciación, que conoce todos los textos religiosos, a quien se le ha dado el poder de castigar las cuatro castas de Veda: los brahmanas, los katryas, vaisyas y sudras, que tiene superintendencia sobre todos los ascetas, que tiene ilimitado poder para aplicar las reglas y leyes en las vidas religiosas y sociales de todos los discípulos, y cuya superintendencia y reconocimiento son requeridos ante los gobernadores de todos los estados civiles en este territorio para que puedan ascender al trono, el que es el dirigente espiritual sobre centenares de millones de hindúes, por ello ha ascendido al trono en este reino del norte, con el fin de administrar allí justicia social y religiosa con poder ilimitado”.
Este hombre estaba deseoso de que precisamente este año emprendiese con él el peregrinaje al lago Manasarovar.
- Dentro de poco seré inaccesible - dijo -. Viajaré de un lado para otro llevado en un palanquín, constantemente rodeado de rígidos ceremoniales exigiendo silencio, y acompañado de antorchas y sirvientes.
Yo iba a emprender la excursión vestido con la manta de color anaranjado usada por los peregrinos. Nityananda expresó el deseo de que me mudase al refugio de los peregrinos, el cual visitamos inmediatamente.
- Le sentará bien vivir entre los ascetas. Esto purificará su alma - me dijo.
Él hubiera querido que me quedase allí desde aquel momento, pero Sri amablemente lo impidió.
Nityananda era un dictador. Venía del sur de la India y hablaba el inglés mucho mejor que el indostano. Sus facciones se parecían más a las de un ruso que a las de un indio. Noche y día, en verano y en invierno, vestía su taparrabos de color anaranjado, con la piel de tigre echada sobre su espalda, pero todo lo demás desnudo, aún cuando vagaba por la cima de las montañas. Con tal indumentaria, y con el negro cetro de madera en la mano, visitó al virrey inglés y a los ministros y maharajas que incluía entre sus amigos. Nityananda en cierta ocasión había vivido una vida muy diferente. Primeramente fue un joven y famoso abogado con una respetable clientela, luego gobernador de tres distritos indios combinados, tan grandes como un reino europeo. Era un hombre poderoso cuando se encontró con su guru, y súbitamente decidió renunciar a las cosas mundanas, cediéndolo todo: su esposa, sus hijos, renta, posición y poder, y se retiró a la cueva de una roca para vivir como un asceta. Me dijo que durante su soledad recibió un mandato de Dios para encargarse de las dificultades sin fin, relacionadas con el peregrinaje al lago Manasarovar y el monte Kailasa.
Mientras permanecimos sentados en el suelo alrededor de él y de Sri, Nityananda explicó su plan. Iba a introducir la electricidad e higiene en los claustros de los Lamas del Tíbet. Quería construir media docena de refugios para los peregrinos a lo largo del camino. Examinó y rechazó la posibilidad de que estos viajes se realizaran por aire: las mesetas del Tíbet eran suaves como la superficie de una mesa, desde luego, y excelentes para el aterrizaje, pero las tormentas y las sierras interminables de montañas eran dificultades demasiado grandes. Yo casi me estremecí cuando él exclamó enfáticamente:
- ¡Nadie morirá en este peregrinaje! - Y añadió -: Yo no cederé nunca.
Ante el gran atractivo de la población de Almora, me dirigí aquella tarde en un coche con mi guru Sri Maharaja y Swami Nityananda al refugio de los peregrinos. Una estrecha y serpenteante carretera, subían la empinada cuesta adentrándose en la espesura del bosque. La última parte del camino estaba constituida por una larga escalera de piedra. Arriba en el terraplén había una media docena de peregrinos. Sus rostros, cuellos y brazos estaban pintados con ceniza. Nos saludaron cantando en coro, alegre y ceremoniosamente:

“Aum Aum Aum, Hare Krishna Hare Krishna Krishna Krishna Hare Hare, Hare Rama Hare Rama Rama Rama Hare Hare”

Con sorprendente potencia, el nombre de Dios y la palabra sagrada Aum hacían eco por las montañas y valles, a través de las florestas y en nuestros corazones a medida que subíamos los escalones. Con el sonido a la canción se elevaba, demorándose el tono trémulamente, hasta que con la u alcanzaba su mayor potencia, y con la m lentamente se desvanecía.
La canción, sus palabras y su melodía, el secreto que yo suponía tras ella, me fascinaba con irresistible intensidad.
Llegó la hora del crepúsculo. Mientras el pacífico Aum del coro llegaba hasta nosotros desde arriba, regresé con Sri otra vez a Almora a través de la densa obscuridad de la noche en la floresta. A la luz de un candelero empaqué mis enseres en el hotel. Al día siguiente, Sri mismo me condujo al refugio de los peregrinos. Este consistía en un grande bungalow, hermoso, pero en penosa decadencia, con pilares en todos los salones, el cual había sido remodelado como un ashram, o casa de peregrinos. Me concedieron un cuarto para mí solo. Tenía dos ventanas y una puerta de cristales. Sri me aconsejó que tirara todas las sillas, dejando una o dos solamente. Así lo hice. Ahora el mueblaje constaba principalmente de una mesa y una alfombra muy sucia en el suelo.
Me enteré que Sri pensaba marcharse dentro de pocos días y que tal vez no volvería durante algunas semanas. Cuando mi maestro se despidió, y la brisa de la tarde murmuraba en la copa de los árboles alrededor de aquella extraña casa, me di perfecta cuenta de esto: por primera vez estaba completamente solo.

CAPITULO VI

DIARIO DE LOS HIMALAYAS

CANTANDO HIMNOS A SIVA. EL TAMIL DEL SUR DE LA INDIA. HISTORIA ACERCA DE GANDHI. “AUM”, LA SÍLABA MÍSTICA. DIETA SENCILLA. PREPARATIVOS PARA LA PARTIDA. ATAQUE DE DISENTERÍA. SRI REGRESA

Esta es mi primera noche en la casa de los peregrinos. Desde las ocho hasta las nueve me siento en el suelo de piedra con los otros peregrinos sobre mi pequeña estera. La única luz es un pequeño quinqué de petróleo. Los swamis se sientan uno al lado del otro a lo largo de las paredes. Sólo uno, un hombre de ojos obscuros y fanáticos, se ha sentado en el centro del salón. Los otros lo sacuden y lo empujan con el fin de quitarlo de allí. Él no se da por enterado. Se halla sumergido en profundo trance. A veces parece que dirige su penetrante mirada hacia mí, con aquellos ojos desencajados de glóbulos fijos, pero en realidad está bien ajeno de lo que pasa en torno a él.
Durante más de una hora cantamos himnos a Siva, el divino destructor, que destruye las cosas terrenales y libera el espíritu. Uno tras otro, los peregrinos forman en las nuevas filas llenos de felicidad. Una ola bate contra la playa. Luego otra... Centenares de ellas.
No es una oración obligatoria. Es una canción cantada con alegría, consciente de poder, jubilosa. Así como un atleta en tierras occidentales disfruta con el ejercicio de sus músculos y prueba la fuerza de su cuerpo, así ellos prueban la fuerza de su alma.
Al empezar, apenas hubo alguna tímida conversación entre el magro y casi lampiño tamil de la India del Sur, quien me había buscado. Había sido dependiente en una librería de Madrás. Cuando le pregunto si tiene padres o parientes, queda penosamente impresionado. No parece que esté enterado si viven o no. Puesto que un swami debe abandonar su hogar, sus padres, todo lo que sea un vínculo para él, así como debe olvidar su propio cuerpo, él decidió mudarse del sur de la India al norte. Había vivido cinco años en Rishikes, otro valle del Himalaya, como discípulo de su guru. Ahora quiere ir al Kailasa. Es joven; no tendrá más de veinticinco años, y es tal vez un poco fanático.
Me desperté a las cinco y media de la mañana. Llovía suavemente. Las nubes colgaban densas sobre los precipicios de los Himalayas.
Hice mi cama, es decir, colgué la manta que había echado en el suelo, así como la que me había puesto encima en el corredor de los pilares. No hubo chinches, de otro modo se habrían presentado a millares. Los chinches y la guerra tienen algo de común en las trincheras: no atacan más que a los recién llegados.
El pequeño tamil me había enseñado a no acostarme demasiado cerca de la pared. La sola idea de matar un chinche le horrorizaba, y estaba convencido de que si lo hiciera renacería en la próxima vida en la forma de uno de estos asquerosos insectos. Cuando pregunté a Sri acerca de ello, me enteré que tenía una opinión muy diferente sobre este asunto. Si yo los echaba, ellos volverían y molestarían a los otros swamis. Los chinches tienen una existencia miserable. Pero Rana me explicó que era mejor que los chinches me despertaran durante la noche. Así me recordaban que yo realmente debía estar meditando.
El joven tamil me cuenta una historia digna de repetirse acerca de Mahatma Gandhi. Gandhi había abierto un ashram (un retiro) de su propiedad, y el pueblo lo buscaba para que él les enseñara yoga. Pero en lugar de las exaltadas prácticas de yoga que ellos esperaban, recibieron instrucciones para empezar a limpiar las letrinas. Cuando rehusaban, o si alguno enfermaba, él mismo ejecutaba el trabajo. Porque yoga es servicio. El guru del tamil una vez le dijo: “Aunque uno llegue a ser un yogui renombrado, debe estar constantemente preparado, aún en medio de sus discípulos y seguidores, a cargar un baúl en su cabeza y llevarlo hasta la estación sin manifestar ninguna humillación. Si uno no puede hacer esto, no es un verdadero yogui”. El joven swami Nishabodth vive según estas enseñanzas. A menudo pienso que este individuo feo y delgado, que alegremente me ayuda y me sirve, es como un ángel de luz, y eso lo ha logrado por medio del yoga.
Me siento en mi habitación embargado de la profunda paz que sigue a la meditación. Desde allí veo hacia abajo los quietos y soleados terraplenes del otro lado del valle, donde yace el pueblecito de Kalamati.
Luego echo a andar a la clara luz de la mañana, descendiendo un poco hacia el valle. En la distancia diviso los marcados contornos de una puntiaguda cúpula, que termina en un falo de piedra vertical, símbolo del poder cósmico creativo. Al acercarme más, veo que es un viejo templo de Siva. A la entrada se ve un gigantesco árbol, que hace poco fue rajado y carbonizado por un rayo.
Encima y debajo del templo hay inmensos estanques de piedra llenos de agua. En uno de los de arriba hay dos hombres desnudos que acaban de enjabonarse y empiezan a enjuagarse. Yo me quito los zapatos y los calcetines y me lavo los pies y las manos. Uno de los hombres, amablemente, retira su bacía de cobre del chorro de agua con el fin de que yo pueda aproximarme más y lavarme.
Me dirijo descalzo hacia el umbral del templo que está ennegrecido por los años, con el techo a punto de hundirse. Me inclino profunda y reverentemente hacia el suelo. Los hombres de las mantas anaranjadas aprueban mi actitud, asintiendo con la cabeza.
Ahora sé dónde van todos los días cuando dejan la casa de peregrinaje con sus bacías de cobre y bronce, aunque una excelente fuente vierte sus aguas muy cerca del abrigo. Buscan el agua del antiguo templo de Siva, y se bañan allí.
Siva, el destructor, es el dios de los yoguis, el dios de la muerte y de la resurrección. Un fino chorro de agua cae sobre su cabeza donde está sentado, absorto en la más profunda meditación.
Me han dicho que el que elige al divino salvador Rama como su Dios, y desea adorarlo, primero tiene que prestar servicio a Siva durante tres o seis meses... Rama, Narayana, Brahma, Vishnu, Vamana..., todos éstos no son más que diferentes aspectos del único Dios todopoderoso, Krishna.
En el grande estanque cuadrado situado en la parte baja del templo no hay más que verde limón; sólo de un lugar sale agua limpia y clara. Un hombre está allí bebiendo agua en un bote. Me hace señas para que me siente. Delante del estanque se ven naves de pilares caídos. Pequeñas cabañas cuadradas, con un falo de piedra en lo alto son comunes en aquellos alrededores. En uno de los pasillos veo una estera. El templo también sirve de albergue nocturno.
Alrededor del templo las sombrías vertientes montañosas se extendían majestuosamente, formando una amplia cuenca redonda. Como en un prado en lo alto de los Alpes, me senté sobre la hierba. Cuando volví la cabeza, vi allí abajo las vertientes cubiertas de hierba surcadas de senderos por donde pasaban las cabras. Más abajo, en las profundidades, aquello era todo un mundo forestal.
Nubes grises giraban sobre las montañas por el lado del oeste. En los apeaderos, frente al templo, un animal demonio, tallado en piedra negra, está orando en medio de caballos y vacas que pastan. Arriba, en el techo en forma de pirámide, cubierto de musgo, un animal demonio semejante está sujeto por un soporte parecido a un balcón.
Una amplia carretera llena de curvas, que no había visto antes, sube por las empinadas laderas desde el templo hasta el refugio de los peregrinos. El cambio gradual del terreno durante centenares de años, ha dislocado violentamente tanto los pequeños guijarros estratificados como los planos bloques de piedra que forma la carretera. A menudo es necesario saltar de un bloque de piedra a otro. La luz del mediodía se ha tornado blanca y ofuscante.
“Aum”, dicen los peregrinos cuando me encuentran en el camino del templo del agua donde van a tomar sus baños. “Aum”, repite el magro joven tamil, como saludo matinal, cuando entra en mi cuarto para despertarme, trayéndome un vaso de metal lleno de té negro.
De la palabra aum, se dice, todos los idiomas y todos los libros de Veda tienen su origen. Los vedas son hojas de un árbol que tiene sus raíces en el cielo y crece hacia abajo.
Ahora la estación de las lluvias ha empezado de veras. Truenos y relámpagos descienden del cielo. A cada momento pienso que alguno de los rayos ha caído en el edificio del asilo. Pero media hora después reina la paz, la lluvia ha cesado, y la tierra sedienta se ha tragado todas aquellas masas de agua.
La promesa de silencio que me impuso Sri Maharaja antes de su partida, me ha proporcionado gran felicidad. Durante toda la mañana no debo pronunciar ni una sola palabra. Si necesito algo, tengo que informar a los peregrinos por escrito. Existe una poderosa fuerza en conservar realmente el silencio en nuestro yo interior. El silencio del alma, no sólo el de la lengua.
El delgado swami Nishabodh y yo formábamos una extraña pareja. Su idioma nativo es el tamil, el mío, el alemán. Casi todas las tardes salíamos a dar largos paseos por los bosques y hablábamos en inglés, idioma que ambos dominamos bastante mal. En la plaza del mercado y en las ferias él ha podido aprender algo el indostano, y ahora trata alegremente de compartir conmigo lo poco que ha aprendido. Por las noches estudia incansable en una gramática indostánica que encontró entre mis enseres; luego viene triunfalmente con las nuevas reglas que acaba de aprender. Nishabodh está muy sorprendido de que yo no fume ni beba, y que me sea tan fácil dejar de comer carne. Pero la comida del asilo es tan sencilla y tan llena de especias que los alimentos le queman a uno la lengua. Arroz, legumbres y pan indio, que es tan delgado como una hoja de papel, a las once de la mañana. Un pequeño tazón de legumbres con pan, a las diez de la noche. En la mayoría de los asilos indios sólo se sirve una comida al día. Por la noche, los peregrinos se sientan en largas filas fuera del edificio en espera de su alimento, mientras alrededor de ellos las flores despiden su fragante aroma. Gentes de todas partes de la enorme India, y de todas las castas y religiones, se han reunido aquí. Todos ellos han abandonado por completo su pasado, han cedido todo lo que poseían, con el fin de tornarse sadhus. Pero no todos han logrado olvidar completamente castas y distinciones, aunque éste sea un requisito indispensable. Desde mi habitación, hasta altas horas de la noche, se oyen a menudo violentas discusiones. Se preocupan mucho de la cuestión de la comida. También Nishabodh habla a veces de ello durante horas enteras.
Nuevos peregrinos se unen a nosotros todos los días y llenan todos los rincones del abrigo. Aproximadamente cien viven en el albergue, muchos otros están alojados en varios edificios de la ciudad. Llegan hasta por la noche y golpean los cristales de las puertas pidiendo que los dejen entrar. Es que rápidamente se ha difundido por toda la India la noticia de que el Comité sufraga completamente todos los gastos, equipos, alojamiento y comida durante el largo peregrinaje. Muchos de ellos son verdaderos buscadores de la verdad, otros sólo usan el manto de color anaranjado de los monjes. Se dividen en grupos. Tanto en la planta baja como en el primer piso se celebran ejercicios divinos. De todas partes, por las tardes llegan hasta mí los himnos a Siva. Por fuera de mi ventana oigo cómo en el pasillo de las columnas la gente se entretiene casi toda la noche en empaquetar sus cosas, sacan trastos de los equipajes. Los peones indios se acurrucan en el suelo y esperan. La empresa que se prepara es verdaderamente enorme.
La estación de ferrocarril más próxima está a 120 kilómetros de Almora. El recorrido del peregrinaje es de unas 600 millas, y hay pasos que están a una altura de 6 000 metros. No existe lo que se dice una carretera. Los quinqués de petróleo, los sacos de arroz, todo tienen que ser llevado a las espaldas de alguien. Parece que hay falta de dinero, porque han llegado más peregrinos de los que se esperaban. Swami Nityananda, que asume toda la responsabilidad, ha ido a Delhi y a Karachi, con su piel de tigre a la espalda, con el fin de lograr donativos de los ricos mercaderes. Pero la India también siente la crisis económica. Nityananda vuelve, enfermo y molesto, sin haber logrado cumplir su misión. Por primera vez en los 65 años de su vida, tiene fiebre. Pero su lema es: “Yo no cederé”. Mañana a pesar de su enfermedad, irá a Bombay, en una excursión que durará dos días largos con el fin de colectar dinero para el peregrinaje.
En el asilo de los peregrinos vivimos como si fuéramos una gran familia, una familia que es a menudo molesta y llena de disensiones, pues nuevos trotamundos llegan diariamente y se alojan con nosotros. Vivimos hacinados. El espacioso ático, al que se sube por una escalera de mano, estaba ya lleno de peregrinos que se dirigen a Manasarovar y al monte Kailasa. Uno de ellos, un robusto anciano con una barba blanca, me ha recogido bajo su alero. Había sido ingeniero industrial y vivió mucho tiempo en Europa. Me dijo que en su juventud construyó millares de motores Diesel en Estocolmo. Ahora no poseía nada más que un libro: un comentario del Bhagavad-gita por Sankaracharya. Cuando vio que yo estaba interesado por el libro, me lo quiso dar enseguida. Tuve mis dificultades para impedirle que me lo diera. Luego, cuando se me agujereó una de mis sandalias, él y el joven tamil me acompañaron protectoramente a Almora, con el fin de que no me engañaran por mi inexperiencia. El zapatero pidió dos annas por la reparación. Pero mis dos protectores volvieron desdeñosamente la espalda a este codicioso individuo, y me apartaron de allí, mientras discutían acaloradamente. Era demasiado caro; otro zapatero pidió sólo una anna, y eso también era demasiado caro. Anduvimos de un lado para otro por las calles, por barrios cada vez más pobres. Por fin, uno de los muchos zapateros remendones, estacionado en una puerta, compuso el agujero de mi sandalia por media anna, mientras yo esperaba descalzo a su lado. Mis compañeros estaban muy satisfechos; tan felices como si hubiesen ganado una gran batalla. A nuestro regreso nos sentamos entre los arbustos floridos al lado de las colinas, cerca del refugio de los peregrinos.
He enfermado de disentería. El agua de Almora tiene mala reputación. El pequeño tamil trata de curarme con una medicina que él posee. Tengo también los ojos inflamados; algún ácido muy fuerte los habrá contaminado. Durante tres días he estado casi ciego. Hoy estoy algo mejor. Fuera, la lluvia cae incesantemente. ¿Cuándo volverá Sri?
Ya está Sri aquí otra vez. Ha vuelto unos días antes de lo que pensaba, porque se dio cuenta que yo lo necesitaba. Aún paso las noches en el atestado refugio de los peregrinos, pero durante todo el día estoy junto a Sri en la casita de la floresta, que él llama Ananda kutir: la cabaña de la bienaventuranza. Un brahmana de Almora tuvo la buena inspiración de poner esta casa a la disposición de Sri mientras viviera. Se me curaron los ojos. Sri me dijo con toda seriedad que hubo un tiempo en que los buscadores de la verdad solían echarse unas gotas de un fuerte ácido en los ojos para ver si podían mantener su equilibrio y compostura a pesar del dolor. La disentería también ha desaparecido. Tomo mis alimentos con Sri, y comparto la ligera comida que su criado Govinda Singh prepara para él con mucha devoción. Otra vez realizo mis diarias meditaciones en presencia de Sri, en el cuarto que parece estar iluminado por una luz divina. Cuando abro mis ojos miro fijamente su semblante.
No está aún decidido si debemos emprender este año el viaje por los pasos de las altas montañas que conducen al lago Manasarovar y al monte Kailasa en el Tíbet, o si esta vez sólo será una corta expedición con el fin de explorar el camino.
Sri me ha pedido que después vaya a su casa, en la ciudad de Nasik, y viva allí como su discípulo, como su hijo.

CAPITULO VII

PEREGRINAJE EN HIMALAYA


LOS PEREGRINOS PARTEN CANTANDO. UNA LOCALIDAD SAGRADA. ESTATUA DE HANUMAN, EL JEFE DE LOS MACACOS. KAKA-BUSHUNDA, EL MATUSALÉN DEL MUNDO. CASAS DE REPOSO DEL ESTADO EN LA FLORESTA. LA MONTAÑA DE LA SERPIENTE. VISITA DE UN PRINCIPE. INUNDACIONES Y ACCIDENTES. SRI DECIDE REGRESAR. SUS ENSEÑANZAS EN EL VIAJE DE REGRESO.

Después de la meditación matinal me siento a escribir un rato. Sri Maharaja llamó a la puerta de mi cuarto de meditación.
- ¡Tenemos que marcharnos ahora!
De un salto me levanto y me pongo los zapatos más que deprisa. Fuimos al refugio de los peregrinos donde yo dormía. Dos mantas bordadas estaban colocadas sobre una butaca para Sri. Esta vez yo también me senté en una silla en medio de los ascetas, sentados en el suelo, y pude observarlos sin obstáculo.
Los signos que tenían pintados en la frente brillaban más que nunca. Un hombre se había untado toda la parte superior del rostro con tierra blanca. Detrás de él un hombre muy joven, poco más que un muchacho, estaba sentado en cuclillas. Las líneas de su frente se arqueaban sobre el puente de la nariz de forma que parecían formar una flor de loto. Había otro de piel tan obscura que parecía un negro. Dos o tres tenían magníficas barbillas. Orgulloso como un rey, el viejo y bien conservado sannyasi estaba allí sentado - el que dormía en el pasillo de las columnas del lado de fuera de mi cuarto, y que ejecutaba el pintado de su rostro tan cuidadosamente como si fuera una hermosa joven.
Cantamos. Había un monje gordo, con un tupé de pelo espolvoreado de ceniza, situado en lo alto de la coronilla de su cabeza; era el superintendente de la cocina. Me había tratado con especial cuidado, y esta mañana me estrechó afectuosamente contra su ancho pecho. Ahora era él quien daba el tono e iniciaba el canto. Nosotros cantábamos a continuación.
De repente su potente voz cambió y se tornó chillona. Vi que el sudor corría abundante por su rostro y sus ojos estaban llenos de lágrimas.
La partida se efectuó con mucha ceremonia. Marchábamos en cuatro columnas. El Maharajá, el príncipe que había venido desde muy lejos para tomar parte en aquella festiva ocasión, Sri Maharaja y yo, los tres, marchábamos delante. Cada uno de nosotros llevaba una flor amarilla en la mano. Ibamos cantando y en las montañas repercutía el eco del canto. Los moradores del lugar permanecían delante de sus casas y nos saludaban con las manos cruzadas. Nosotros respondíamos agitando las flores en alto, mientras el rumor de nuestros pasos se confundía con el canto. Pasábamos sobre los asperones de Almora, siguiendo la interminable calle llena de tiendas alineadas sobre las irregularidades de la montaña. Unas veces a la derecha, otras a la izquierda, el panorama se desplegaba súbitamente y nuestra mirada seguía las vertientes y terraplenes de cada lado de la ciudad.
Cantábamos. Este día, que era el primero en que los peregrinos se ponían en marcha sobre la carretera del Kailasa, la montaña sagrada, morada terrenal de Siva, era lunes, el día de Siva. Aquel nombre vibrando en nuestros labios, el nombre de Dios, nos transportaba como sobre las olas del ondulante mar. El panorama se ofrecía majestuoso a nuestros pies. Alargadas nubes de niebla de muchas millas de longitud, se enroscaban sobre el paisaje como la gruesa serpiente gris que Siva lleva alrededor de su cuello.
Por deseo de Sri, nos reuníamos en un grupo separado de los otros peregrinos. Esto es un paseo encantador. Un mundo de rica floresta, con claros arroyos que reflejan el cielo. De todas las direcciones, cristalinos arroyuelos fluyen hacia abajo, de los pantanos, de los precipicios y de los árboles que suben hasta los cielos. Flores bellísimas y raras crecen en los cenagales. Los torrentes de agua cantarina y las cascadas, no parecen ser cosa terrenal. ¡Es agua celestial, el agua de la vida! El lugar donde el valle se ensancha entrando en una extensa pradera, se llama Jageshvar, es decir, Siva, el señor del mundo.
Es uno de los lugares más sagrados de la India; sí, de todo el mundo. También se llama “El Pequeño Kailasa”. El gran Kailasa está situado más al norte, en el Tíbet, al otro lado de las cumbres cubiertas de nieve, de los Himalayas.
Es un retiro mundialmente famoso de peregrinación, y sin embargo, hasta ahora no he encontrado ninguna tienda de comestibles. Una o dos docenas de casas de madera; pero todo un mundo de maravilloso trabajo en madera tallada. El árbol de la vida, la centelleante rueda del sol, y similares representaciones en rojo y azul, ennegrecidas por el tiempo, adornan las ventanas y puertas de las cabañas. Y en la playa, donde corre el agua cristalina, se ve el atrio del templo, rodeado por un muro. Dos grandes templos a Siva, y muchos otros de menores dimensiones se encuentran en los alrededores. Balaustradas con tejados de madera ensanchan todos los lados de las inclinadas torres. El templo no está dedicado a Siva el destructor, sino a Siva “el conquistador de la muerte”.
Yo iba al lado de Sri con mi vestidura anaranjada, a través de los patios por entre las frías y húmedas paredes, y en cada puerta recibía flores. Finalmente me paré delante de una estatua de piedra roja que representaba a Hanuman, el jefe de los monos, que con un pie aplastaba a un monstruo, lo mismo que en los países cristianos el arcángel Miguel tiene el pie puesto sobre un dragón. No ha sido por medio de la fuerza humana que él ha vencido al dragón. Hanuman está tranquilo, absorto en la meditación, con la mano puesta sobre la frente encendida de fuerza espiritual. Sus pómulos de animal son bien ostensibles.
Pasamos bajo otro árbol gigante, y vi en otra piedra una pintura representando a Hanuman, dibujada en colores muy rojos. Hanuman sostiene una montaña en la mano. Laksman, el hermano de Rama, había sido herido en una batalla. Rama ordenó a su fiel sirviente, Hanuman que fuese al Himalaya a buscar cierta hierba medicinal. Hanuman voló en un segundo, desde el lejano sur de la India al Himalaya. Pero como no pudo encontrar la hierba enseguida, cogió sencillamente una montaña con todos sus bosques, árboles y hierbas, y volvió volando con ella al lado de Rama. De este modo, pensó, la hierba deseada se encontraría allí.
Siva, Rama y Hanuman, el sirviente de Rama, todos pertenecen a esta montaña y a esta floresta. En las paredes del templo, en los troncos de los árboles y en las paredes de los precipicios, los eremitas que viven en las cuevas rocosas han escrito el nombre de Dios con letras muy grandes: Rama, Rama... este nombre significa dador de alegría. En su corazón, Hanuman lleva el nombre de Rama escrito con letras de luz. Se dice que es este Divino Nombre el que le da su poder.
Hay en la India aproximadamente 700 000 pueblos. En la mayoría de ellos existe un templo a Hanuman. Dice la gente que Hanuman impide que los demonios entren en el pueblo.
Estoy muy contento. Seguimos nuestra caminata en paz, llueva o haga sol, a través de las florestas interminables; una caminata tal como la pintan el artista Schwind o el poeta Eichendorff, y sin embargo es una caminata sagrada. Puede uno dejar el pequeño pueblo y seguir hacia arriba al lado del río que se precipita, en cuyas aguas el mismo Dios Se inclina.
El camino sube lentamente hacia el monte Kailasa. Numerosos hechos físicos y espirituales han tenido lugar a lo largo de este camino sagrado, en sus vertientes y en sus barrancos.
Se dice que la persona más vieja del mundo, Kaka-Bushunda vive allí. Tiene miles y miles de años. Está sentado, absorto en profunda meditación, y contempla el curso de los acontecimientos en el mundo. Él ha visto al mundo fenecer y renacer una y otra vez.
Me siento en el enlodado suelo, bajo las vigas que están ennegrecidas por los años, en una de las salas del templo de Siva. Es un asilo de peregrinos, en el que encontramos alojamiento. Una linterna de petróleo cuelga de una de las vigas. Tiene uno que andar con cuidado para no dar con la cabeza contra el techo. Y sin embargo, este ático es sagrado. En poco tiempo se llena de gente. Sri se sienta sobre una manta de viaje bordada, como en un trono, y delante de él, en cuclillas, están los hombres de las antiguas familias de brahmanas, que han venido a rendir homenaje al santo, y discutir con él cuestiones religiosas. Muchos de ellos también buscan que les curen sus enfermedades. Más hombres hacen su aparición por la puerta trampa del suelo y sus sombras se proyectan hasta donde yo estoy. Precisamente ahora acaban de llegar unos cuantos que desean someter un caso legal a Sri. Él tiene que aconsejar y juzgar.
En medio de la multitud, mientras unos vienen y otros van, y los peregrinos cantan, y mientras el estrépito nocturno del río penetra en la habitación, yo me siento muy tranquilamente con mis piernas cruzadas y continúo escribiendo.
Hemos pasado las últimas noches en casas de reposo del estado, con largas extensiones de montañas cubiertas de bosques alrededor de nosotros. Hemos alcanzado el punto más elevado del viaje hasta aquí, la cabaña llamada “Berinag”, que significa el “rey de las serpientes”. Ha sido una marcha penosa. La carretera tiene subidas y bajadas, a veces extendiéndose en un valle profundo e interminable y cálido como en los trópicos. Búfalos, cabras, pita, bananos. Luego, el camino conduce hacia arriba como si buscara la luz del mediodía. Ahora, la cadena de montañas del Himalaya se halla a nuestra vista tras unas selvas que se elevan entre ella y nosotros. En el centro, una pirámide de hielo se alza a 7 600 metros de altura, más alta aún que las montañas que alcanzan las nubes. Se llama Nanda Devi. Montañas sobre montañas: la esposa de Siva, las criadas de Siva, los seguidores de Siva, todos resplandecen en sus bordes de hielo a la luz del sol, el más cercano, y por lo tanto, aparentemente el más alto, el monte Trishul, el tridente de Siva el destructor.
¿Qué ocurrirá en Europa? ¿Habrá estallado la guerra?
Después de un baño caliente y una comida satisfactoria me encuentro maravillosamente reconfortado. Tendremos que permanecer dos días aquí arriba en la montaña de la Serpiente. Alrededor nuestro, nogales, cedros y árboles desconocidos para mí, cargados de flores encarnadas. Ahora sólo nos faltan tres días de marcha para alcanzar Askot. Cuatro veces más tenemos que descender a los valles, y otras tantas volver a subir a las cumbres de las montañas.
Cuando me aproximo solo por la espesura de los bosques a Berinag en el Monte de la Serpiente, oigo que cantan por allí cerca himnos antiguos de los vedas: era un coro de escolares cantando en honor a Sri, las viejas canciones que durante miles de años han sido cantadas por reyes y sabios. Los chicos llevan una bandera de Gandhi que ellos mismos han confeccionado. Días después, cuando volvíamos, los niños volvieron a seguirnos, cantando.
La naturaleza de las montañas del Himalaya me recordaba la del Gran Cañón de Norteamérica. Al recoger una piedra, casi se asusta uno al ver que inmediatamente se desmenuza haciéndose polvo. Imposible hubiera sido intentar clavar un clavo en un zapato con la ayuda de una piedra, y las suelas de nuestros zapatos estaban deshechas. En Askot hay un zapatero, según me prometieron.
El Raja, el pequeño príncipe de Askot, quien hizo una visita a nuestro albergue, llegó con malas noticias. Nos informó que el pacífico río Kali, que se divisaba desde nuestra cabaña, se había vuelto muy impetuoso en la parte superior de su curso. Había llovido demasiado. Todos los puentes estaban destruidos, la estrecha carretera sufrió muchos desprendimientos y en muchos sitios se había hundido en el abismo. Los grupos de peregrinos que salieron delante de nosotros se habían encontrado con indescriptibles obstáculos. Algunos incluso con la muerte.
Después de un largo silencio, Sri decidió definitivamente que regresáramos. Muchas veces me había sorprendido el hecho de que el amable anciano se hubiese mantenido tan apartado e indiferente hacia Nityananda. Ahora yo comprendía la actitud de Sri. Las magníficas profecías de Nityananda no se habían realizado. Él, que había declarado solemnemente que nadie moriría en este peregrinaje, se había equivocado, se había engañado a sí mismo y a los demás. Sri continuó recibiendo noticias desastrosas. Los mercaderes que habían entregado los quinqués de petróleo, sombrillas, impermeables y víveres al comité para los peregrinajes, no habían cobrado, y ellos echaban la responsabilidad sobre Nityananda. Éste se vio envuelto en serios juicios. La gente empezó a rumorear que se trataba de un aventurero que nunca había sido elegido legalmente sucesor de Sankaracharya, puesto que desconocía el sánscrito que era indispensable. No me corresponde a mí juzgarlo. Un recién llegado a la India tiene dificultad para evitar esto, y entre la multitud de ascetas que engañan a los otros y a sí mismos, es difícil encontrar el que realmente dedica su corazón a Dios. Los amigos de Dios no hacen alarde de ello. Es preciso la gracia de Dios para reconocerlos.
Miré suspirando desde las alturas de Askot, hacia las selvas vírgenes de abajo, los campos y las montañas rodeadas de nubes en la comarca independiente del Nepal, que parecía hallarse debajo de mis pies, al otro lado del reluciente río Kali. Era un panorama maravilloso y sonriente. Me disgustaba no poder continuar caminando más al norte, pues desde que estaba en la compañía de Sri, el Tíbet, la tierra prohibida, no quedaría cerrada para mí como para todos los europeos. Sri había recibido una invitación del virrey del Tíbet occidental. Se rumoreaba que durante varias semanas, 25 caballos habían estado preparados para recibirnos en la frontera.
- Espere hasta que llegue su hora. Entonces Siva lo llamará - dijo Sri.
Camino de regreso, nos quedamos dos días en Askot. Durante estos dos días el hermano más joven del Raja estuvo con nosotros en nuestro bungalow. Los miembros de esta noble familia, cuyos antepasados habían gobernado el poderoso reino de Kumaon, extendiéndose de Sikkim a Kabul, ahora vivían como nobles campesinos o terratenientes en un pueblo de Askot. Ellos también son descendientes de la dinastía del sol, y pueden remontar su origen a muchos miles de años. Hasta hace 100 años, todos los de la familia real llevaban el noble título “deva” (dios). Cuando los ingleses tomaron su ciudad principal, Almora, en 1815, y tuvieron que retirarse a Askot, depusieron aquel nombre.
Eché una mirada más al serpenteante río Kali, y me puse a correr tras los otros en medio del bosque. El regreso a Almora me llenaba de una extraña alegría. De nuevo cuatro veces montañas arriba y montañas abajo, adentrándonos en los valles de calor tropical, y luego otra vez hacia arriba, hacia el plan, trepando por senderos empinados. “No es tan importante ir al Kailasa físico. ¡El verdadero monte Kailasa que reside en nuestra alma, éste es el que debe uno procurar alcanzar!” Algo parecido a esto me había escrito Sri al principio de nuestra amistad, en las instrucciones que me enviaba.
La montaña de Siva parecía aproximarse más y más, aunque aparentemente yo le volvía la espalda. Por la noche soñé con el monte. Su cumbre helada y sus resplandecientes laderas se hallaban dentro de mi alma, mientras solo conmigo mismo en mi camino hacia casa, yo cruzaba una vez más el Himalaya.
En cada asilo que pasábamos la noche en nuestro viaje de regreso, Sri me comunicaba sus enseñanzas. Empezó en el albergue Tal, que está situado en una hondonada de murmurante floresta, el punto más bajo de todo el viaje. Pero la luz de las cumbres nevadas del Himalaya llegaba hasta aquella hondonada.
Sri dijo: “Hoy es el aniversario del día en que Krishna descendió a la Tierra. Debemos celebrarlo leyendo todos juntos el Bhagavad-gita”.
- Vamana Das, ¿ha traído usted el Gita?
- No, no he traído el Gita. El libro se ha quedado en Almora.
- ¿Qué libro tiene usted, entonces?
- Sólo el Vivekachudamani (la joya heráldica del discernimiento), por Sankaracharya.
Pasó que uno de los días que Dios escogió para nacer en la Tierra, yo estaba sentado en el fondo de la hondonada y leía el magnífico libro de Sankaracharya, que es ateo en extremo, pues afirma que el mundo y el Dios personal son una ilusión: No existe ningún mundo, no existe ningún Dios; sólo el omniconsciente, el Brahman sin forma.
Durante el continuado viaje, mientras yo corría hacia arriba o hacia abajo de las colinas, meditaba incesantemente en una palabra del Upanisad, la que Sankaracharya había constituido en piedra fundamental de su concepción: “aham brahmasmi”, yo soy Brahman. Tras esta poderosa y atrevida palabra, a veces las montañas, los bosques y los ríos desaparecían, y hasta la cresta nevada de la montaña. Pero secretamente, todo el tiempo yo me sentía avergonzado; deseaba de veras el volumen del Bhagavad-gita que había dejado dentro de un baúl en la pequeña casa blanca de Sri, cerca de Almora. No me preocupaba ningún verso en particular que escapase a mi memoria. No, era el libro lo que yo quería, porque este libro contenía las palabras que Dios, el mismo Krishna, había una vez dirigido con Sus propios labios a Su discípulo y amigo, Arjuna.
Cuando volví a Almora, los barrenderos levantaban nubes de polvo con sus inmensas escobas, de tal manera que tanto la nariz como la boca quedaban atascadas; yo pensé con regocijo: ¡Eso también le pertenece a Él! ¡Es el polvo de Krishna lo que los barrenderos están levantando!

CAPITULO VIII

ANANDAPITH

LA CASA DE LA BIENAVENTURANZA. VRINDAVAN, LUGAR DE NACIMIENTO DE KRISHNA. FLORES Y MENDIGOS. LA CASA DE SRI EN NASIK. CONSTRUCCIÓN DE UN TEMPLO A DATTATREYA. LOS SIN CASTA. KRISHNA CHEITANYA.

El día de mi regreso a Almora era mi cumpleaños, y me parecía que nunca estuve ausente. El paisaje del terraplén que había estado seco, ahora reverdecía. El trigo crecía a gran altura. Los ríos se llenaban, pero el agua continuaba siendo clara. Y árboles que me eran extraños florecían como altos candelabros de blancas llamas: La esencia de cada día era la meditación.
Así, finalmente, dejamos Almora y nos dirigimos a Nasik.
Cruzamos ríos anchos y tranquilos. En sus orillas se divisaban bancos de arena, verdes sotos y templos. No lejos de las casas antiguas se veía gente sentada cantando himnos a los dioses, a la luz de candiles o lamparitas de aceite. El ferrocarril de vía estrecha que conduce al Himalaya, tiene su punto de partida en Mathura, y allí nuestro viaje quedó interrumpido durante algunas horas.
Era muy temprano. Me dirigí con Sri a la ciudad, donde según la tradición, Krishna nació hace 5 000 años. El ruido salvaje de la multitud asiática llenaba las calles. Grandes carros de cuatro ruedas tirados por búfalos. Vacas ociosamente echadas en el suelo. Mercaderes y mendigos con los brazos comidos por la lepra, que rodeaban nuestro coche sin cesar de gritar. A través de los bajos sotos, que habían sido una vez floridos bosques vírgenes, nos dirigimos a Vrindavan, donde Krishna había pasado Su feliz juventud entre los pastores. Para el próximo año pensábamos pasar aquí unos cuantos meses durante la estación más fresca.
Esta vez sólo me senté con Sri un rato a la sombra, en uno de los escalones que conducen al río llamado Yamuna. Nos quitamos los zapatos y los calcetines, y sumergimos nuestras piernas en la cristalina agua que se deslizaba resplandeciente.
Después de mis andanzas por el Himalaya, un dedo de uno de mis pies se hinchó, se enconó, y probablemente estaba lleno de pus. Medio en broma dije:
- Tal vez el agua sagrada del río Yamuna me cure el pie.
- Lo curará, sin duda - contestó Sri con seriedad.
Era una delicia sentir el agua cálida y suave en mi rostro y manos, y sobre todo en mis cansados pies. Peces de sabios ojitos se acercaban a nosotros confiadamente y luego huían nadando. Al mirarlos más de cerca, vi que lo que había creído que eran peces, eran en realidad las cabezas y cuellos de tortugas.
Con el fin de conseguir un poco de cambio para dar a los mendigos, Sri había comprado flores y guirnaldas a una de las muchas chicas que las vendían sentadas en cuclillas en las calles. Por sugerencia suya, yo ahora sacrificaba las flores del río, recogía la límpida agua en el cuenco de mis manos, y la dejaba correr otra vez, lentamente, mientras un sacerdote en la orilla decía una oración. Luego, el sacerdote puso a mi lado una concha, en el mojado escalón de piedra, llena de un tinte encarnado tal como el que se usa para pintar el signo que llevan en la frente. Yo mojé un dedo en el tinte y pinté el signo encarnado en la cabeza de una de las tortugas, al tiempo que pensaba en los pretéritos tiempos en que, según los indios, el Dios del universo, en la forma de una tortuga, levantó el mundo sacándolo de los océanos donde había sido ahogada la tortuga en el diluvio. Luego, el sacerdote pintó el signo sagrado de Krishna en nuestras frentes.
Al día siguiente, cuando llegamos a Nasik, mi pie estaba completamente curado.
Nasik es uno de los grandes puntos de reunión de los peregrinos de la India. Todos los miembros de las antiguas familias indias que hacen su peregrinaje a Nasik dejan en el templo su genealogía.
La casa de Sri llevaba el nombre de Anandapith, la casa de la bienaventuranza. Tenía el aspecto de una mansión campestre. Él recibía a sus huéspedes en una enorme habitación. Los cojines y la blanca tela, que constituían su asiento, reposaban sobre una piel de tigre. La habitación adyacente estaba destinada para su meditación. Cuadros de dioses, y de maestros de la humanidad, adornados con guirnaldas, colgaban de todas las paredes. Yo debía llevar a cabo mis meditaciones en su cuarto de recepción con la puerta abierta, con el fin de que pudiera estar cerca de él pero sin estorbarle.
Por la noche, la puerta entre mi dormitorio y el de Sri quedaba abierta de par en par. Cuando me despertaba, a las tres o tres y media de la madrugada, contemplaba siempre con la misma emoción a este anciano sentado allí, tieso a la luz azul de las estrellas, meditando en el inquieto mundo.
Por la tarde, Sri me llevaba con él en sus paseos a través de su propiedad. Sri era maestro constructor. Precisamente en aquella ocasión estaba construyendo un templo a Dattatreya. El esqueleto del edificio ya estaba armado, y era maravilloso. La cúpula brillaba como una flor blanca.
Dattatreya es también uno de los salvadores que según la creencia de los hindúes, ha ayudado a redimir al mundo. Dattatreya está representado con tres cabezas y seis brazos, ya que se dice que había combinado dentro de él, la fuerza de la trinidad india; la de Brahma, la de Vishnu y la de Siva, cuando enseñaba a la humanidad en la tierra, sabiduría y equilibrio. En sus seis manos lleva la flor de loto del creador, y su concha sonora, la rueda de la justicia y el bastón de mando del conservador, y el tridente y jarro de agua del destructor. Profundo simbolismo se oculta dentro de estas llamadas “armas”, llevadas por los tres dioses que son uno.
En sus giras Sri siempre lleva una pequeña estatua de marfil de Dattatreya en un estuche de terciopelo azul. Dondequiera que pasa la noche, saca esta estatua. En sus pies suele poner flores. Me ha cantado canciones que habían sido escritas por Dattatreya. “Es mi guru, mi maestro espiritual”, dijo.
El interior del nuevo templo está aún vacío. La palabra Aum luce en letras de oro, encima de la entrada. La escultura de mármol del Dattatreya de tres cabezas, que debe instalarse en el interior, no está terminada.
Cuando me dirijo a la ciudad, me visto con mis ropas de europeo, pero en la casa de Sri, en su propiedad, llevo un dhoti, indumento de delgada tela blanca en la que el aire circula por todas partes. Es delicioso en verano.
Lentamente maduran los plátanos; es la primera vez que estas plantas crecen en el jardín de Sri. Se desparraman como manos con muchos dedos verdes. A veces se estiran hacia arriba, como velas en un candelabro. Pero la fruta más deliciosa de todas es el mango. Hay tal dulzura y aroma en los mangos que no se encuentran en ningún otro fruto; pero desgraciadamente no resisten la exportación.
Acompaño a Sri a un bosque de mangos, propiedad de uno de sus amigos. Sri se había detenido allí muchas veces en sus giras de ermitaño. Lo había hecho durante muchos años. Los frutos colgaban por centenares en las verdes y delgadas ramas de la copa del viejo y gigantesco árbol. De color amarillo dorado o lila, o rojo púrpura, docenas de especies diferentes, con diferentes matices de color. “Como papagayos”, dice Sri. Yo pensaba que el fruto se parecía a las doradas y plateadas nueces del árbol de Navidad, colgando de sus delgadas ramas. Entre los bosques de mangos había grandes extensiones donde crecía la viña. En lugar de enrejado, se habían plantado árboles de fino tronco, de copas altas y estrechas. Uno andaba debajo de las parras de viñas, como si fuesen arcos de hojas. Las uvas de Nasik son muy famosas. Yo todavía no las he probado. La cosecha no estará madura hasta abril. Aquí y allí un campo de trigo, un pozo. Una pareja de búfalos tira del bíblico saco de cuero, chorreando agua, del hondo brocal del pozo.
El coche corre ligero por la carretera principal de Agra a Bombay, a través de infinitas alamedas de chumberas, muchas de las cuales tienen 600 años. Acá y acullá, cabañas extremadamente miserables con los tejados de hojalatas llenas de oxido. En la India, muchos millones de habitantes viven constantemente poco menos que muriéndose de hambre.
Aún hoy, los hombres y mujeres sin casta van de un sitio a otro con sus escobas a la espalda, limpiando letrinas. Se cree que Dios ha mandado y preordenado esto. Y si ocurre que uno de los intocables, ávido de saber, anhela el yoga (esto sucede muy a menudo), resulta en la mayoría de los casos tan creyente y amante de la verdad, que puede ser reconocido como un brahmana. Los grandes maestros de la sabiduría, los rishis de la antigua India, tenían el derecho de hacer de un sudra (miembro de la casta más baja) o de una persona sin casta, un brahmana.
“Pero si uno rompe las leyes de las castas a ciegas” - dice el Gita -, “entonces entra la confusión, y todo orden desaparece. El mismo Dios, el Todopoderoso, tiene que descender a la tierra, con el fin de salvar a la humanidad”.
Sri batía palmas: esto significaba que me estaba llamando, y que me recordaba que tenía que empezar mi meditación. Había un huésped en el cuarto, y conversaban, a veces en voz alta, otras muy quedamente. Sri llevaba una guirnalda de flores alrededor de su cuello y tenía en la mano algunas flores.
Me senté para la meditación y deseché el pensamiento que me estaba perturbando: “¿Por qué me llama precisamente ahora? ¿Por qué desea que medite en presencia de un extraño?”
“¿Si mis sentidos, mis ojos y oídos, me estorban durante la meditación, qué debo hacer?” Esto le había preguntado a Sri una vez.
Su respuesta fue: “Dígales amablemente: ojo, tu tarea no debe ser exterior, sino interior; mira la luz espiritual. Oído, tu tarea ahora no es oír las cosas exteriores, sino la música interior”.
Esto me sirvió de mucho. El esfuerzo dentro de mí me ayudó a lograr una concentración más intensa. Cuando me levanté, el huésped ya se había marchado, y Sri también había concluido sus meditaciones. Mis ojos se fijaron en un cuadro de la pared que yo no había notado antes; un joven de reflejos dorados, de pie, a la orilla de un río. Sri me dijo que era Krishna Cheitanya, que había vivido en Bengala hacía algunos siglos, en ocasión en que la América fue descubierta, y que era considerado por muchos como la reencarnación de Krishna. En Bengala aún se cantan canciones en Su alabanza.

CAPITULO IX

LA MAJESTAD DE DIOS

EL CUENTO DE KRISHNA Y NARADA, EL GRAN SABIO. PODEROSO MANTRA ACERCA DE RAMA. LEYENDO LA BIBLIA CON SRI.

El cuarto de meditación de Sri, en Nasik, muchas veces me parecía estar revestido del oro de la fuerza espiritual que se había acumulado allí durante los años de concentración del espíritu. En este cuarto, y en otro grande y aireado que está próximo a éste, he escuchado muchas historias relatadas por mi maestro.
La primera de las leyendas que repetiré aquí tiene su origen en el mismo Krishna Cheitanya. Aparentemente sólo describe la divina majestad que gobierna nuestro universo.
Nuestro universo es corruptible. El poder de Brahma, el creador del mundo, también es corruptible, según la creencia de los indios, aunque dure un billón de años. Indirectamente, la cohesión interior del discípulo se dirige hacia el reino incorruptible de Dios.

KRISHNA Y BRAHMA

Cheitanya contó una vez lo siguiente a Sus discípulos: La múltiple divinidad de Krishna, tal como se revela en Su propio reino, excede a todo lo que pueda ser dicho con palabras. Por tanto, solamente les hablaré de una fracción de Su divinidad, la que se revela en la majestad del universo.
Un día, Brahma, el creador, vino al castillo del Todopoderoso para visitar al Señor. El portero llevó la noticia a Krishna. Este preguntó: “¿Qué Brahma es ese?” El portero volvió y repitió la pregunta: “Krishna desea saber qué Brahma eres”. Impaciente y estupefacto, el creador del mundo respondió: “Ve y dile que yo soy el Brahma de las cuatro cabezas”.
Cuando el portero obtuvo el permiso de Krishna, consintió que el creador del cielo y de la tierra entrase. Brahma se inclinó reverentemente a los pies de Krishna, y Este le preguntó la razón de su visita. Brahma contestó:
- Señor mío, primero contéstame una pregunta: ¿Qué quisiste decir cuando preguntaste qué Brahma era yo?
Krishna sonrió y se puso a meditar. Inmediatamente se presentaron huestes infinitas de Brahmas: Brahmas con 10 cabezas, con 20, con 100, con 1 000, un millón, sí, y con un millón de millones de cabezas; era imposible contar tantas cabezas. Se presentaron sivas con millones y millones de cabezas. Indras con millones de ojos. A la vista de esto, el Brahma de cuatro cabezas casi perdió el dominio sobre sí mismo, como un conejo cercado por un grupo de elefantes. Todos estos Brahmas se inclinaron ante el trono de Krishna, tocándolo con sus coronas, ellos se inclinaban hasta el suelo. Desde el trono, rodeado de las coronas de estos Brahmas, empezaron a salir melodías, como si todas las coronas estuviesen cantando himnos de alabanzas al trono de Krishna. Con las manos cruzadas, los brahmas, los sivas y otras divinidades glorificaban a Krishna de esta manera: “Señor, grande es Tu misericordia para con nosotros, ya que permites que contemplemos Tus pies. ¡Oh! Dicha infinita, nos has llamado y recibido a Tu servicio. Si lo ordenas, Te llevaremos sobre nuestras cabezas”.
Krishna contestó:
- Tenía muchos deseos de verlos y por eso los he llamado aquí. ¿Están satisfechos? ¿Tenéis algo que temer de los demonios?
Y ellos contestaron:
- Gracias a Tu poder somos victoriosos en todas partes. Y finalmente Tú has aparecido sobre la Tierra y has destruido el pecado que la arrastraba al abismo.
Entonces Krishna despidió a todos los brahmas, y ellos volvieron cada uno a su casa, inclinándose profundamente al despedirse.
El Brahma de las cuatro cabezas, de nuestro universo, se arrojó una vez más a los pies de Krishna y dijo:
- Hoy he tenido que recordar de nuevo algo que hace mucho tiempo sabía muy bien.
- Aunque tu universo tenga 500 millones de kilómetros de circunferencia - le replicó Krishna -, aún es pequeño. Por eso no tienes más de cuatro cabezas. Hay otros universos que miden mil millones, cien mil millones, y millones de millones de kilómetros de circunferencia, y sus brahmas tienen un número de cabezas en proporción. Y Yo sostengo todos estos reinos en los espacios del mundo. Mi divinidad es inconmensurable. ¿Quién intentará conocer la anchura de Mí oculta divinidad?
De la infinidad de Dios en la Tierra hay otra historia. Esta es una especie de chiste cósmico, pero que nos sirve para calcular Su eternidad. Brahma, el creador, Siva el destructor, y Vishnu, que rigen y penetran el universo, son sus figuras principales.

BRAHMA, VISHNU Y SIVA

Siva tuvo una vez un pensamiento que no llegó a desarrollarse del todo: no era más que el origen de un pensamiento: “¿Qué ocurriría si yo dejase de destruir?” Este mal pensamiento había entrado en su cabeza, cuando Brahma el creador llegó y dijo: “Escucha, ¿qué ocurriría si yo dejase de crear?” Precisamente en ese momento llegó Vishnu el conservador y les dijo: “¿Qué ocurriría si yo dejase de regir el mundo?” “¡Yo dejaré de destruir!” “¡Yo dejaré de crear!” “¡Yo dejaré de regir!” De esta manera contestaron los dioses, y muy divertidos se pusieron a batir palmas.
Llegó un vagón cuyo origen era desconocido. Asombrados los dioses vieron que el vagón no contenía más que huevos. Y cuando un huevo caía al suelo y se rompía la cáscara, un nuevo brahma, un creador, salía del huevo. Y cuando otro huevo caía, un siva, un destructor, aparecía. Y cuando cayó el tercer huevo, un Vishnu, conservador, salió. Y más huevos continuaron cayendo.
Entonces los dioses se asustaron, juntaron las manos y se postraron ante el Todopoderoso. Súbitamente el vagón desapareció. Brahma, Vishnu y Siva reanudaron sus trabajos.
Vamos a ahondar más aún en el gran río de maya, el río del desengaño, en la historia de un gran sabio, Narada, uno de los amigos íntimos de Krishna, a quien Krishna habla de esta manera: “Tú eres Mi ojo”. Porque Narada vagaba constantemente por los tres mundos, buscando seres que fuesen dignos de liberación. Hasta el gran rishi Narada, cuando Dios así lo desea, puede caer bajo el poderoso hechizo de la ilusión. Pero esta ilusión, maya, también pertenece a Dios.

KRISHNA Y NARADA

Una vez Narada se aproximó a Krishna. Este estaba ausente de Su palacio e invitó a Su huésped a entrar.
- Mi comida pronto estará lista; ven a comer conmigo.
Narada se lo agradeció muy contento.
- Sí, pero antes tomaré un baño en el río. Volveré dentro de cinco minutos.
Bajó al río. Al zambullirse en las aguas, con gran sorpresa sintió que había sido transformado en mujer. Asombrado, se palpó los largos cabellos, los senos, el cuerpo. Aún recordaba que era Narada, el gran sabio. Pero cuanto más tiempo permanecía en el agua, más se debilitaba su memoria. Se transformó en Naradi; la joven Naradi. Un joven se paseaba por la orilla. Ella lo cogió de la mano. Él la condujo a su casa. Ella vivió con él, y con él tuvo numerosos hijos. Su belleza desapareció. Los hijos gritaban desesperadamente. Todas las inquietudes de la vida la envolvieron. Envejeció y enfermó. Imploró a Dios. Fue entonces cuando volvió a ser Narada, el sabio; y el Señor, que estaba en la puerta de su palacio, le llamó:
- Narada, los cinco minutos han pasado; la comida ya está lista.
Narada se había zambullido en las aguas del maya, del cual Krishna es el dueño...
Esta historia de Narada que fue transformado en Naradi, es muy repetida en la India, y gusta mucho. Hasta una película se ha hecho de esta historia, y se ha proyectado durante mucho tiempo en los grandes cines de todo el país. Las películas de más éxito en la India, por extraño que parezca, no son las comedias habladas, ni películas de gángsters, aventuras e historias policíacas, en que la atracción del bello sexo desempeña el papel principal, como ocurre en el oeste. Las películas de más éxito en toda la India, representadas a veces durante años seguidos, son las representaciones del poder y del afecto del Todopoderoso, y de los nuevos salvadores y enviados que manda a la Tierra.
En cierta ocasión me senté en un asiento de los más baratos (un tosco banco de madera), en un cine que parecía un garaje, pero atestado de gente. Probablemente era el único blanco entre aquella multitud de espectadores. A veces las ratas corrían cerca de mis pies. Nadie se preocupaba de esto, pues todos estaban completamente fascinados por la película.
De repente un grito de entusiasmo resonó en toda la sala. Los espectadores que se hallaban cerca de mí, enteramente extraños, en su excitación me cogieron fuertemente por los brazos. Me preguntaban anhelantes, si yo, europeo, podía realmente ver y comprender que Dios había intervenido.
Yo asentí con un movimiento de cabeza.
En la blanca pantalla delante de nosotros, el sabio, milagrosamente liberado, salía de su negra cárcel dando tumbos por las calles que resplandecían de luz. Abrió los brazos y cantó lleno de alegría uno de los nombres de Dios: “¡Rama!” La multitud que lo rodeaba hacía coro con él, cantando alegremente: “¡Rama! ¡Rama! ...” No sólo los personajes de la película, sino casi todos los espectadores del cine, levantándose con delirio, habían empezado a cantar en voz tan alta que yo creí que el techo se venía abajo: “Rama, Rama, Rama..”. Con todas las fuerzas de sus pulmones cantaban el poderoso mantra que levanta y purifica a los caídos.
Ahora los espectadores se habían acallado otra vez y escuchaban. El héroe, que tan pacientemente había soportado tantos sufrimientos, quedamente rogaba a Dios. Era la misma oración de hace 1 000 años, que Sri muy a menudo me había repetido:
“Tú eres nuestro padre. Tú eres nuestra madre. Tú eres nuestro querido amigo. Tú eres el origen de nuestra fuerza. Tú, que soportas el peso del universo, ayúdanos a soportar el pequeño peso de nuestra vida”.
No debemos imaginar que las películas indias sean sosas, ni que tengan la belleza de una pintura. Tal vez resulten demasiado largas para nuestro gusto occidental, pero están llenas del humor y austeridad e ilustraciones de la vida del pueblo, y algunas escenas son verdaderas obras de arte. En un concurso para la mejor película del mundo, que se celebró en Venecia, uno de estas películas religiosas indias recibió el más alto honor que jamás se había concedido a una película.
Durante un período de varios meses estuve muy alejado, perdido en el oriente, pero gradualmente el este y el oeste empezaron una vez más a intentar una alianza dentro de mí. Cuando leía el Bhagavad-gita con Sri, por las tardes, las puertas de la antigüedad germánica, los runas, súbitamente se abrieron ante mis ojos. Yo hacía traducciones de los Edas, del Voluspa, para Sri.
También durante un rato diariamente leía la Biblia para Sri. Hablábamos de Abraham, José, Salomón, Elías, Josías y sobre todo de las “Epístolas a los romanos”, de San Pablo, y de las “Epístolas a los Corintios”. Sri pensaba que una de las cosas más obscuras del Viejo Testamento eran las palabras: “Polvo eres y al polvo volverás”.
- No - decía -, tú eres luz y a la luz volverás.

CAPITULO X

FIESTA INDIA

CELEBRACIÓN DEL CUMPLEAÑOS DE SRI. EL CARTERO DEL PUEBLO. CONTEMPLANDO LOS MACACOS. “DIVALI”, LA FIESTA DE LA LUZ. VISITAS NOCTURNAS. ALEGRÍA Y BUENOS SENTIMIENTOS.

Por el tiempo de la luna llena del mes de marzo, Sri celebraba su 59 aniversario. Todos nosotros estábamos convidados a celebrar la festividad en la casa de Rana, en Sudra. Rana y un brahmana, extraño para mí, realizaron los rituales de una larga ceremonia. Yo sólo comprendía unas pocas palabras de los himnos Védicos del viejo sánscrito que ellos cantaban, en coros alternados, sentados a los pies de Sri. “¡shanti, shanti...!" ¡Paz, paz, paz!”
Sri estaba cubierto de flores. Cuando acabó el canto, derramaron sobre él, leche y agua. Cada uno de nosotros recogió una gota del líquido que había sido vertido sobre su cuerpo, y extendimos nuestras manos sobre las velas encendidas puestas delante de él. Cuando me incliné hasta tocar sus pies con mi frente, lleno del más profundo afecto y gratitud, él me abrazó afectuosamente, y poniendo sus manos en mi rostro dijo:
- Me alegro que te encuentres aquí hoy, Vamandasji.
La sílaba “ji” es una partícula afectuosa y amigable, que se usa con mucha frecuencia. Es en realidad la antigua palabra “arya”, noble. Experimenté la sensación de caer sobre un lecho de rosas.
Hacia la tarde, se celebró otra ceremonia para los numerosos
huéspedes. Habían llegado también algunos príncipes de las cercanías. En el centro del vacío comedor habían sido colocados cuatro bananos en formación cuadrangular, simbolizando la creación del mundo. Enfrente había montones de flores, frutas, dulces, hileras de velas encendidas, y flameantes antorchas de incienso. Todo esto, que había sido llevado allí ceremoniosamente, era un sacrificio al Altísimo en gratitud por Su creación, y que luego fue distribuido entre los huéspedes.
Uno de estos, discípulo de Sri, era un anciano administrador de correos de un pequeño pueblo indio en el Sur. Hacia muchos años, en una de sus andanzas, Sri había entrado en su oficina en busca de alguna información. El administrador de correos quedó tan profundamente impresionado por la presencia y santidad de Sri, que lo buscó aquel mismo día. Un sentimiento de humilde afecto y respeto había sido el resultado de este encuentro con Sri. Desde entonces, cuando tenía un par de días libres preguntaba a Sri si podía visitarle, y ahora había venido para saludarle en ocasión de su cumpleaños. Dentro de dos años obtendría el retiro, y para entonces deseaba quedarse con Sri y servirlo. “Qué feliz debe de ser usted, que tiene la bendición de Sri y puede estar a su lado constantemente”. Me dijo.
Rana era como un hermano para mí. Vivía en una casa muy bonita, que tenía algo de bungalow y de palacio, construida sobre blancos pilares. Grandes árboles la rodeaban, y las paredes estaban pintadas de verde. Dos pieles colgaban de sus paredes, la de un tigre y la de una tigresa que Rana había matado. El techo estaba pintado de cuadros blancos y obscuros. Frente a la casa había un verde prado, muchas flores y plantas frutales cargadas de fruto, y viejos y nudosos árboles. Una docena de criados cuidaba de que el terreno cultivado estuviese fresco y verde regándolo con cubos de agua, pues toda aquella región estaba amarillenta y seca, quemada por el ardiente sol. Sus carreteras estaban cubiertas de polvo; un polvo suave como cojines de pluma. Grandes nubes de polvo se elevaban en el aire, levantadas por hordas de animales errantes, por mendigos y ascetas que andaban descalzos. Entre ellos corrían chillando gigantescos pavos reales silvestres. Camellos y manadas de búfalos vagaban por las amarillentas estepas. Las frondosas copas de los árboles se veían animadas por las blancas ardillas y grandes macacos de color gris plata. Uno de los muchos criados de Rana no hacía otra cosa durante el día que mantener esos macacos a distancia. Con un arco y una flecha, con una goma protectora en la punta, disparaba sobre ellos con el fin de asustar a los más atrevidos. Los monos saltaban sobre los neumáticos del coche en que Rana nos fue a buscar. Por la noche bailaban sobre el techo de la tienda en que yo dormía cuando la casa estaba llena de huéspedes. Esta tienda era excelente, de lona doble, como las que usan los oficiales indios. Siendo doble se está más protegido contra los rayos solares. Contenía una alfombra, una cama, un diván, una butaca y un escritorio. También había una especie de baranda y un cuarto de baño.
Era delicioso echarse sobre el diván y mirar el follaje de los árboles y contemplar los monos.
Sri aprobaba el hecho de que los monos jugasen en el techo de mi tienda por la noche. “Ellos lo protegen. Hanuman, el jefe de los macacos, lo está protegiendo”, me decía, en broma.
El cumpleaños de mi guru acaecía en un domingo de luna llena. Los indios no cuentan sus aniversarios según una fecha cierta. Dicen que han nacido en luna llena, o en la luna nueva de cierto mes, o a tantos días de la luna creciente o menguante. La luna, pues, rige los años.
En el segundo día de los festejos, lunes día de Siva, Rana invitó a todos los brahmanas del distrito (cerca de doscientos) a comer, en honor a Sri. Comían fuera de la casa, sentados en el suelo. Varios cocineros habían sido empleados para ese día, pues Rana tenía 30 huéspedes más a la misma hora, los cuales comían en el salón del primer piso.
Durante varios días, aquella parte del patio que permanecía en la sombra a las cuatro de la tarde había sido regada con latas regaderas para que no se levantara polvo del suelo. Ahora los brahmanas se sentaban allí con las piernas cruzadas, en dos hileras, la una frente a la otra, esperando. Había niños y viejos entre ellos, y todos los hombres llevaban la parte superior del cuerpo desnuda, salvo la cinta brahmínica alrededor del cuello. La parte inferior de sus cuerpos estaba cubierta con telas de color azul, rojo, verde o púrpura. Las mujeres se sentaban aparte, también en largas filas, y con sus vistosos vestidos. Algunas de ellas se acomodaban en pequeños grupos aislados, divididos según las castas. Pacientes y silenciosos, dentro de una atmósfera de paz, esperaron allí sentados cerca de una hora, pues llevó mucho tiempo preparar alimento para tantos. En una ocasión semejante, en Europa, la gente se hubiera alborotado y habría armado un alboroto mayúsculo.
Poco a poco empezaron a llegar los camareros y pusieron delante de cada uno de los huéspedes, grandes platos hechos de hojas de bananos trenzadas. Después de esto, un tazón también tejido con hojas, para la rica sopa llamada “dhal”. Grandes pelotas de azúcar morena, harina y manteca líquida fueron echadas dentro de los platos. A los que querían dos o tres terrones de azúcar se les daba lo que pedían, y los que con uno quedaban satisfechos, lo significaban con un gesto de la mano. Los criados les servían, yendo a lo largo de las filas, metiendo la mano en el fondo de los potes de metal, sirviendo puñados de arroz en platos de hoja de bananos, y ellos vertían manteca líquida sobre el arroz. Pequeñas pilas de legumbres se echaban sobre éste. Varias calidades de pan, algunos delgados como hojas, eran así mismo servidas. Todo este tiempo los huéspedes esperaban sentados tranquilamente, hasta que el anfitrión les hizo una señal. Entonces cantaban a coro un himno a Siva, y después de esto la fiesta empezó. Incansablemente los criados traían nuevos platos, más arroz, pan fino y terrones de azúcar. Los macacos miraban con ojos codiciosos.
Es un fino arte, que a pesar de muchos esfuerzos, aún estoy lejos de dominar, el de comer elegante y limpiamente con las manos. Primero, el arroz tiene que ser cuidadosamente amasado con la mano derecha, luego mezclado al agua de las legumbres, y puesto dentro de la boca. El pan debe ser partido sólo con la mano derecha, sin ninguna ayuda de la izquierda. Estos huéspedes, la mayoría de ellos gente sencilla, dominaban este arte.
Luna nueva en octubre, llamada divali, se considera como el día más feliz de todo el año. En ese día Rama mató al demonio Ravana de 10 cabezas. Por tanto en la India el curso escolar empieza en ese día, y antiguamente los ejércitos marchaban a la batalla en esa feliz solemnidad.
Divali significa la fiesta de la luz. Es también la fiesta de gracias por la cosecha, y divali es el primer día de invierno y el primer día del año nuevo.
¡Esta fiesta nos eleva como las olas del mar!
Ya por la madrugada las hogueras empiezan a arder en una ciudad exaltada de alegría. De arriba, de abajo y de todos los lados se oyen estallidos. Niños de cuatro o cinco años encienden triquitraques. Estallan bajo nuestros pies, y las chispas vuelan de izquierda a derecha cuando se discurre por las calles. Todo el país celebra la fiesta durante cuatro días sucesivos. A las cinco de la mañana, antes de salir el sol, la gente se baña y empieza a comer. Y entre las comidas mascan una pasta hecha de una especie de nuez, y tortas llenas de coco. Para la comida de la tarde, arroz dulce azafranado y otros platos que eran enteramente desconocidos para mí.
Sri Maharaja y toda su familia, hijos, hijas, yernos y nueras, otros huéspedes y sus criados, todos nos sentamos en unos asientos muy bajos en el clásico sistema de las piernas cruzadas, y lo hacemos muy ordenadamente.
Nuestro huésped tenía un asiento con respaldo y una mesa baja. Yo también tenía un asiento con respaldo, pero mi mesa consistía, como la de todos las demás huéspedes, en una gigantesca hoja de banano dispuesta en el suelo. Alrededor de cada “mesa”, en las losas del suelo, habían pintado unos adornos con tiza roja, que semejaban flores de loto.
Constantemente los platos y los tazones de plata se rellenaban de legumbres. El alimento era colocado en pequeñas pilas en las hojas de plátano. La comida comenzó con arroz y “dal” y diferentes especies de legumbres saladas y mantequilla. Luego siguieron los dulces. Y finalmente arroz, legumbres y yogur.
La “mesa” era más baja que los asientos. Era difícil comer en ella. Mis pies estaban fríos y entumecidos de tenerlos tanto tiempo cruzados bajo mi cuerpo. Cuando la comida terminó, salí de la casa cojeando penosamente, lo cual divirtió mucho a los otros, que se echaron a reír.
Reí también con ellos, y me alegraba que ellos se rieran de mi conducta y modales, los cuales no eran muy indios todavía.
Por la noche nos dedicamos a hacer visitas. Íbamos de una tienda a la otra, a través de la ciudad que estaba brillantemente iluminada y llena de gente alegre. No había clientes. Todo el mundo se dedicaba a hacer visitas de felicitación. En todas partes nos recibieron alegremente; los visitados vertían en su mano derecha un líquido perfumado y nos rociaban la cabeza con él. “La cosecha fue buena”, decía el propietario con satisfacción. Nos ofrecieron un plato que contenía especias, y nos dieron hojas de betel para mascar y ramilletes de flores. Rodearon nuestros cuellos con guirnaldas. Cargados de flores y dulces, con los bolsillos repletos, nos volvimos a casa.
En ninguna parte nos sirvieron cerveza, vino, o cualquier otra bebida alcohólica. No vi a nadie borracho. No sólo los hindúes, sino muchos mahometanos también, celebraban esta festividad de la luz. En el exterior de las más pobres cabañas de barro también ardían luces esta noche. Cabañas que alojaban gentes tan pobres que no podían costearse una vela más que una vez al año, durante la festividad de divali.
Para esta fiesta me había vestido con mi traje europeo de gran gala, chaqueta y unos zapatos blancos que aún no había estrenado. Thakur Sahib, el gobernador del estado de Vasana, nos había invitado a comer. Thakur Sahib era un joven viudo. Era uno de los pequeños príncipes de la India. Su renta privada más la del Estado que gobernaba no excedía de las 40 000 rupias. Pero él tenía un coche “Chevrolet”, un primer ministro y un sueldo mensual de 100 rupias.
Una indescriptible alegría reinó durante todas las comidas. Yo me senté allí en mangas de camisa como los otros, en un asiento cuya altura no era superior a la de un dedo, y “cogí con mis dedos”, como dice la Odisea. En el gran plato de metal en forma oval puesto delante de mí estaban todos los alimentos, dulces y desabridos, muchos de cuyos nombres me eran extraños, dispuestos alrededor de una pila de arroz, y todo combinado y mezclado, según el gusto de cada uno, el amarillo pudín, las alubias, nata, yogur, y las muchas especies de pan: chapati, puri, y muchos otros. Todo tenía buen sabor.
El palacio del príncipe me recordaba la residencia real de Ulises en Itaca, tal como lo puede uno imaginar. Los pastores que cuidaban de las vacas entraban y salían. El castillo tenía tres pisos, empinadas escaleras de madera y gruesas vigas en el techo. Antiguamente era una vieja mansión, suntuosa pero arruinada. Madera por todas partes, madera maravillosamente trabajada. Cada soporte que sostenía una viga o el techo, estaba decorado con entalladuras; por ejemplo: un jinete con un escudo y una espada y una vistosa celada, con animales mitológicos a ambos lados. Las ventanas y las puertas estaban abiertas de par en par. A pesar del calor del mediodía, una corriente de aire corría por toda la casa, refrescándola. Mecedoras o amplios sofás se balanceaban en pesadas cadenas de cobre en todas las habitaciones. Cada eslabón de las cadenas estaba echo de pequeñas figuras de dioses.
Aquí también había un criado cuyo único deber era ahuyentar a las manadas de macacos que intentaban trepar por el techo.
Desde la morada del príncipe, en lo alto de la colina, descendimos por curvas y revueltas de pésimas carreteras llenas de agujeros, surcos profundos y mucho polvo. En el campo del castillo, un mísero pueblo, un grupo de destartaladas cabañas de barro, colgaba de la vertiente de la montaña.

CAPITULO XI

EL TAMBOR DE SIVA

LA COSECHA EN LAS PLANICIES INDIAS. ALAN, EL JOVEN QUÍMICO AMERICANO. EL RISHI VASISTHA, GURU DE REYES. MAYA, LA DONCELLA DE DIOS. TAMBORES EN EL TEMPLO DE SIVA. LA MONTAÑA DE LA DIOSA ARBUDA. NOTICIAS DE LA INVASIÓN GERMANA DE CHECOSLOVAQUIA. KALI YUGA, ÉPOCA DE LA SUPERSTICION Y DE LA IGNORANCIA. EL AVATAR DE KALI YUGA.

El sol despedía rayos de fuego sobre las llanuras indias. Las cosechas fueron recogidas; los campos de rastrojo aparecían amarillentos, quemados, como un desierto. Agotado después de una larga enfermedad, me pasaba los días sentado al lado de la ventana en la casa cerca de Kolhapur, donde yo estaba en calidad de huésped, y miraba cómo los carros de dos ruedas tirados por búfalos, transportaban la cosecha a lo largo del camino. El polvo levantado por las toscas ruedas llenaba el aire y penetraba en los pulmones. Cuando la carretera quedaba bloqueada en alguna parte, uno podía ver las interminables hileras de carros, pesadamente cargados, detenerse silenciosos, alargándose hasta perderse en el horizonte. Por las noches también, y muy de madrugada, mucho antes de que saliera el sol, oía la voz de los carreteros y su incesante cantar. Los millares de vagones cargados de dorado heno no eran para ellos. Todo pertenecía al maharaja de Kolhapur. Ya no había más espacio en sus graneros. La hierba seca se amontonaba como una alta muralla circular alrededor de la ciudad de Kolhapur.
Hombres medio desnudos pisoteaban cantando la amarilla muralla de yerba que crecía más y más, como una seguridad contra la futura penuria. Esta reserva era necesaria, sobre todo porque en la India está prohibida la matanza de vacas y la importación de carne.
Me escapé súbitamente de la resplandeciente llanura, y me encontré en un alto plano. El sol ya no era una estrella hostil, el espectro del dios de la muerte, que quemaba la tierra. La dorada luz fluía hacia abajo sin alterar la frescura del aire. Un aire fresco soplaba suavemente en las copas de las numerosas palmeras que crecían en la cumbre y en las vertientes de las montañas. Por las noches nos sentábamos temblando Sri Maharaja y yo, y Alan, un joven americano, en las frías losas, frente al bungalow. El viento frío de la noche rebatía las ventanas y abría violentamente las puertas de la casa. ¡Oh! Era maravilloso sentir un poco de frío. Pero la primera carta que Sri me dictó era un pedido urgente de mantas de invierno.
Alan era químico y tenía treinta y un años de edad. Hacía nueve años que había conocido a Sri, cuando éste viajaba por América. Después había estudiado el sánscrito y ahorrado dinero con el fin de poder ir alguna vez a la India a encontrarse con Sri y ser su discípulo. El joven había probado fortuna en toda clase de negocios con el fin de lograr su objetivo: tuvo que luchar valerosamente contra la depresión y la falta de trabajo en América. Estuvo trabajando en una agencia de fincas, y fue despedido porque lo encontraron sentado en una habitación vacía estudiando la gramática sánscrita durante las horas de trabajo. Luego, había encontrado trabajo en una fábrica de municiones y oficios afines; finalmente en una destilería de whisky, con turnos de día y de noche. “En la tienda de Siva el destructor”, observó Sri. Después de unos pocos meses volvió a su acostumbrado trabajo. Pero al recibir el aviso, esta vez acogió la noticia alegremente, informando a su empresario que él había pensado marcharse. “¡Marcharse! ¿Adónde piensa usted ir?”, Le preguntó el empresario. “A la India”. El empresario le estrechó la mano entusiasmado. “Sí, eso está muy bien; vaya a la India, porque usted es un indio. ¿Y puedo preguntarle qué piensa hacer allí?” “Voy a estudiar yoga”, fue la respuesta.
Alan no tenía más que unos pocos cientos de dólares que debía gastar muy cuidadosamente. Escogió el barco de carga más barato que pudo encontrar, y el viaje había durado seis semanas, en un camarote de tercera clase, con largos rodeos vía Escocia, Gibraltar y Marsella. Estaba un poco inquieto y confuso después del largo viaje por mar, y con su nuevo conocimiento de esta parte del mundo tropical donde nos sentábamos frente a Sri, en las frías losas del piso del bungalow Shanti Nivas, el hogar de la paz, en lo alto del monte Abu.
Diariamente Alan se encontraba con la misma dificultad: no podía sentarse a la moda india, como yo, en el suelo, sobre las piernas cruzadas. Sus rodillas eran muy duras. En dura lucha contra esta dificultad, una vez en América se había roto las dos rodillas, pero no por eso consiguió la elasticidad de sus articulaciones. Allí estaba ahora sentado, desesperado, en cuclillas, y todos los días hacía repetidos ejercicios para vencer la rigidez poco a poco. Cuando se quitaba las gafas, uno podía ver su rostro bonachón, tímido e infantil. Era extremadamente honesto, sobre todo consigo mismo. Se enfadaba si yo sonriendo, le consideraba un poeta. Pero en el fondo, en realidad, él era un poeta, según me confesó mucho tiempo después, aunque hubo una época en que se apartó completamente de la poesía.
El cuartico tenía una ventana que miraba hacia el oriente. En el monte Abu conseguí muchas veces levantarme antes de salir el sol. Salía a la terraza y me ponía a mirar la copa de las palmeras, hacia el oriente, por donde el sol tenía que salir. Cuando cantaba el mantra al sol, mirando al cielo que se iba iluminando, sentía una piedad infinita por los infinitos seres humanos.
Los primeros rayos luminosos despedían destellos a través de las copas de los árboles. Mientras el disco solar se elevaba, yo cantaba:

“Apártate, disco del sol, para que yo pueda ver tu verdadera forma”.

Pronto se presentó Alan, un poco adormilado, y empezamos a caminar por la montaña. Estas horas mañaneras eran maravillosas cuando hacíamos nuestras primeras excursiones de exploración en el monte Abu. Al principio corríamos a casa a buscar nuestras chaquetas antes de salir, pues el viento de la mañana era frío.
La montaña está llena de cuevas y grutas donde yoguis y ascetas, desde tiempo inmemorial, han vivido y meditado día y noche. Abu está rodeado de leyendas. En algunas de las viejas leyendas acerca de los dioses, dicen que Abu es el hijo del Himalaya.
En las boscosas vertientes de la montaña, donde se ocultan los animales de presa y asombrosas manadas de macacos, pululan en lo alto de los árboles, dos antiguos maestros de la humanidad, rishis, tuvieron en un tiempo sus cabañas. Pasamos un día en la ermita del rishi llamado Vasistha, hundida en una exuberante selva al borde de un precipicio. Las antiguas leyendas dicen que Vasistha fue durante miles de años el guru de todos los reyes de la dinastía del Sol, estirpe a la que pertenecía mi amigo Rana. Con Rana, que había venido de visita, leíamos en un manuscrito cuyo autor era Vasistha. Se llama Yoga Vasistha, o el Gran Ramayana, y contiene enseñanzas que fueron dadas a Rama, el hijo de un rey y un divino salvador, un avatar. Esta obra expresa gran pena por la brevedad del mundo.
Cerca de una de las muchas alturas hay una serie de cuevas subterráneas, donde había existido un templo en la antigüedad. Allí, en la obscuridad, la que gobierna el mundo transitorio tiene su trono. Su nombre es Arbuda. Toda la montaña fue en un tiempo llamada Arbuda, que es uno de los muchos nombres de Maya. Tiene uno que cruzar cuevas y más cuevas para llegar al altar sagrado. En cada uno de los portales construidos en la roca, su signo, el tridente, está pintado de rojo, rodeado por el sol y la luna. La gran Maya, que gobierna la Tierra y sirve a Dios, sale de la esfera celeste y desciende a la obscuridad de la tierra. Reverentemente permanezco delante de su estatua, descalzo como los otros. En la gruta subterránea, el semblante de Maya es negro.
Desde entonces he visto y entrado en muchos templos de Maya. Esta doncella de Dios es adorada en la India bajo muchos nombres. La he visto representada en varias formas y en muchos colores diferentes. Una vez entré en un templo dedicado a ella en la montaña de otra región salvaje, donde aún hoy, tigres y panteras merodean. Este templo también ha sido moldeado a golpes de hacha en la cueva de una montaña. Me asusté cuando vi la estatua de Maya allí, pues se elevaba sobre mí en gigantescas proporciones y era roja como el fuego.
Angustiado, miré a los sacerdotes. Parecían enanos subidos en unos andamios detrás de la estatua, echándole agua fresca como para calmar su cólera. La terrible diosa tenía 10 brazos extendidos y sostenía 10 lanzas en sus sanguíneas manos. Las 10 lanzas indicaban los puntos de la brújula, Norte, Sur, Este y Oeste, los puntos entre éstos, Noroeste, Sudoeste, Nordeste, Sudeste, y el Cenit y Nadir; es decir, el espacio del mundo. La lanza de Maya rechaza al buscador de la verdad que se esfuerza por entrar en el reino de la verdad, el reino de Dios, con propósitos egoístas, sin amor, y con un deseo que no ha sido purificado.
Todas las mañanas Alan y yo recorríamos la montaña de Maya. Por las tardes y noches salíamos de paseo con Sri por los collados de piedra roja, a través de bosques de mangos en flor, que exhalaban un perfume soporífero. Raramente nos encontrábamos con alguien, pues aunque el monte Abu es famoso por su clima, y muchos príncipes indios han construido allí sus palacios, en aquella ocasión no había más que un huésped en el espacioso Hotel Rajputana. Los búfalos eran los únicos que nos observaban. Los monos saltaban de un árbol a otro en lo alto de las palmeras, y en la desierta carretera podían verse las pisadas de los devotos que habían pasado por allí descalzos, en su camino hacia el templo de Arbuda.
A menudo en nuestras andanzas, inesperadamente se presentaba a nuestra vista, el panorama de las llanuras debajo de nosotros, en las hondonadas del sur o del oeste, el centelleante desierto amarillo, esplendoroso bajo los rayos solares, y los lechos de los ríos secos.
Todos los días, por la mañana y por la noche, oíamos el redoblar de los tambores en el templo de Siva.
- ¿Qué significa este sonido de tambores? - preguntamos.
- Cuando un alma, un atman despierta - replicó Sri -, entonces Maya se despierta. Ella yace rígida, envuelta en la obscura noche, no solamente en el cosmos, sino también en el fondo del cuerpo humano. Regocijantes, sus fuerzas liberadoras surgen de las profundidades del cuerpo humano, subiendo hacia el corazón y la cabeza de la flor de loto de 1 000 pétalos de Brahma, el Dios. Cuando las corrientes de Maya se precipitan sobre la flor de loto del corazón interior, entonces el yogui oye una melodía que vibra dentro de su corazón, la cual no es perceptible al oído físico. Los que aún no se han despertado tienen que reconocer esta melodía por la diaria repercusión del tambor de Siva.
- Buda, que está incluido también entre los grandes avataras de Dios por nosotros los hindúes - continuó Sri -, probablemente ha experimentado esta sensación. Después de su meditación bajo el árbol Bodi, “el árbol del discernimiento”, cuando Sidharta se despertó completamente, partió a la ciudad de Siva y Benarés, cantando:

El reino de la verdad encontraré. A la ciudad de Benarés iré. Retumbando en los mundos de la obscuridad. El tambor de la inmortalidad sonará.

Casi todos los días al caer la tarde, cuando los colores son más brillantes, íbamos con Sri al gran templo de Siva, erigido en la orilla de un lago junto a una montaña, elevándose majestuosamente con su techo puntiagudo, sus patios y abrigos para peregrinos; era aquí donde los tambores de cobre sonaban todos los días. Una vez Alan, tímidamente, tocó el tambor con un dedo y produjo una resonancia profunda. Luego nos sentábamos en el declive del promontorio, y Sri nos transmitía sus enseñanzas. A veces permanecíamos en silencio y observábamos los animales que jugaban cerca de nosotros tranquilamente. Escarabajos y hormigas, lagartos que desaparecían como flechas, y camaleones que se deslizaban rápidamente hacia adelante, se paraban súbitamente como petrificados y desaparecían otra vez, a menudo cambiando de color, ya verde esmeralda, ya rojo púrpura. Infinidad de hormigas danzaban sobre el lago. Por encima de las hormigas volaban pájaros de especies raras. “Almas, nada más que almas”, dije con admiración infantil. “Nada más que atmas”.
Un día, cuando bajábamos al lago, vimos unos letreros de tamaño enorme en la entrada del Hotel Rajputana: “Los alemanes entran en Checoslovaquia. Praga ocupada”. No sólo el rumor de los tambores del templo de Siva, sino también el rumor de la historia del mundo llegaba hasta nosotros.
Esta tarde Alan está algo decaído. Mientras permanecimos sentados en el peñasco de un promontorio sobre la brillante superficie del agua, él hablaba de América. En su juventud, en los tiempos de carestía, había habido muchas gentes en aquel rico país que vivían tentadas por el suicidio, porque temían la falta de trabajo y el hambre. Me habló de madres que se arrepentían de haber dado a luz sus hijos. “Aún en nuestros tiempos hay mucha gente afligida por el miedo; miedo a que su condición empeorara, a que puedan ser atacados por el cáncer, a que Hitler y su maquinaria nos alcance también a nosotros. ¿Cree usted, Sri, que Hitler llegará hasta nosotros? ¿Cree usted en la posibilidad de que una nueva gran guerra estalle y que convierta al mundo en un montón de ruinas?”
- En Kali yuga, la época de la superstición y la ignorancia, todo puede ocurrir - dijo Sri inmutable.
Alan dio un salto y pateó el suelo.
- ¡Kali yuga! Aborrezco esos nombres sonoros - exclamó amargamente -. Qué importa que hayan sido inventados por rishis o por Goebbels. No veo ninguna diferencia entre el Dritte Reich y el irrevocable plan divino del mundo. ¡No son más que bonitas frases todos ellos! ¿De dónde vendrá la libertad? ¿Qué pasa con el Atman si uno cae desamparado en manos de Hitler o de Kali yuga? Tal vez me dirá usted que los dictadores de hoy son almas. ¡No son sino demonios!
- Los demonios también son almas - dijo Sri enfáticamente -. Tenemos que luchar con los demonios: son obra de Dios. Y los dictadores de los que usted tiene miedo son enanos comparados con los poderosos demonios que gobernaron el mundo en los tiempos pasados, cuando Krishna descendió a la tierra. Pero cuando Krishna los mató o puso el pie sobre sus cabezas, ellos entraron en el reino de la luz divina.
El joven americano fijó la vista en el suelo. Quejumbroso como un niño soñoliento, dijo:
- No quiero vivir en Kali yuga, el reino de la superstición. ¿Por qué no podemos nosotros tener una edad de oro?
- La edad de oro sólo existe en las almas despiertas - fue la repuesta de Sri.
Los cielos y las aguas habían palidecido. Volvíamos a casa, buena parte del tiempo a la luz de la luna o envueltos en las negras sombras de los árboles. La brisa, llena de un perfume desconocido para mí, nos acariciaba de cuando en cuando, y a veces nos embriagaba la deliciosa fragancia de un bosque de mangos floridos.
Los tres, Sri en medio, salimos de las sombras del último grupo de árboles, ganando una pradera alumbrada por la luz de la luna, enfrente de nuestra blanca casa de verano, Shanti Nivas, la cual se elevaba bajo el cielo estrellado en medio de las susurrantes palmeras.
- ¿No es esto en realidad un hogar de paz? - preguntó Sri alegre, y acarició suavemente el rubio cabello de Alan, casi como en un gesto de bendición.
Nos demoramos un poco gozando de la luz de la luna sobre el césped de la pradera. La mirada de Alan estaba fija en el suelo.
- Sri - empezó después de un rato, con la voz algo intranquila aún, durante todo este período de Kali yuga, quiero decir desde el tiempo de Jesucristo, algún salvador, uno de los avataras de Dios, ¿no ha descendido a las tinieblas de la tierra?
- Es una pregunta razonable - dijo Sri, manifestando alegría -. ¡Claro que ha venido! Numerosas veces las Sagradas Escrituras han profetizado Su venida, lo mismo que fue profetizada la de Cristo. Grandes sabios, que vivieron en la edad de oro, han pedido a Dios que les concediera el favor de renacer en esta época de superstición e ignorancia, la época de la discordia, con el fin de vivir en la Tierra cuando Kali yuga debía volver. Pero cuando este Salvador anduvo entre nosotros, y esto fue hace poco más de cuatrocientos años, él no realizó maravillas, no levantó a los muertos, no mató ningún demonio. Sin embargo, todos aquellos que lo vieron, sintieron que una ola de inimaginable afecto brotaba en ellos. Era el avatar oculto de Kali yuga, el Avatar Dorado.
- ¿Cuál era su nombre? - preguntó Alan muy quedamente.
- Krishna Cheitanya - replicó Sri.

Segunda Parte

CAPITULO PRIMERO

“SIVA TE LLAMARÁ”

PAZ EN LA CASA DEL GURU. BRUSCO DESPERTAR. TRAS LAS ALAMBRADAS. LOS CAMPOS DE CONCENTRACIÓN EN LA INDIA. SOSPECHAS MUTUAS. LOS MACACOS MIRAN ESTUPEFACTOS. PRISIONEROS POLÍTICOS. PEQUEÑAS CONTRARIEDADES EN LA VIDA DE LOS PRISIONEROS. AL ABRIGO DEL HOSPITAL. LOS BUITRES ACECHAN. LA CANCIÓN DE LOS CAMPESINOS.

Vivía pacíficamente en la casa de mi profesor en Nasik; en el jardín los rosales florecían por todas partes casi todo el año y llenaban de alegría la vista. Todas las mañanas cogía un gran ramillete de rosas y lo ponía en el cuarto de meditación de Sri.
Sri me había expresado varias veces su deseo de que no leyera ningún periódico, ya que mi progreso por el camino espiritual, a lo largo del cual él me conducía, podría ser perturbado por la lectura de los diarios. Desde luego, él se dio cuenta de que los acontecimientos mundiales de entonces me inquietaban, y comprendí que sería más prudente obedecerle. No obstante, cuando no podía reprimir mi ansiedad por mi esposa y mi hijo en Austria, él me aseguraba con toda seriedad que ellos estaban protegidos. Con el fin de calmar mis temores, tuvo la bondad de invitar a mi familia a venir a la India, y vivir lo mismo que yo, como hijos suyos en Anandapith, la morada de la bienaventuranza, su espaciosa casa de Nasik. Incluso habíamos empezado a discutir sobre cuál sería la escuela de la India a la que iría mi hijo cuando llegara.
Fue muy difícil lograr el permiso para que mi esposa y mi hijo (Shanti y Gunananda, como Sri los llamaba) pudiesen entrar en la India.
Sin embargo, por fin llegaron los papeles con la autorización del gobierno indio.
Europa estaba muy lejos, y muy lejanas también la cordillera Himalaya, la frontera norteña de la India, donde, en mis viajes con Sri, no había llegado más allá de las primeras montañas. Muchas veces preguntaba a mi guru: “¿Sri, cuándo reemprenderemos el interrumpido peregrinaje al hogar de Siva?”
El anciano sonreía de un modo extraño. “Espera hasta que llegue la hora. ¡Siva te llamará!”.
Tenía vehementes deseos de ver los bosques, los solitarios lagos, las vertientes de las montañas deshabitadas, donde Siva tenía su trono. A menudo soñaba que otra vez me encontraba sobre las rudas tablas de uno de los humildes abrigos peregrinos, donde el fétido humo de una hoguera encendida en el cuarto de abajo penetraba por las rendijas del suelo. Y de ver cómo los peones indios, empleados para llevar la silla de manos de Sri al lago Manasarovar, preparaban su frugal comida allí abajo. El retrato de Siva colgaba de las blanqueadas paredes de piedra de la casa.
Este retrato representaba a Siva, “el gran dios”, en profunda meditación. Estaba allí erguido, sentado sobre sus piernas cruzadas. Su cuerpo desnudo, untado con blanca ceniza de cuerpos incinerados. En sus brazos se enroscaban serpientes de lenguas vivaces; están representando los deseos del mundo de los sentidos que se extendían hasta él. Pero Siva no los percibía. Él tenía la mirada fija en un reino que no es de este mundo. Debajo del retrato se leían estas palabras: “Siva meditando en Krishna”. Algunas veces era otro el retrato de Siva que colgaba en el refugio de los peregrinos.
Una vez adquirí un retrato de Siva en un bazar y lo coloqué en la pared de mi pacífico cuarto, en la casa llamada Anandapith. Aquí Siva estaba representado como el destructor del mundo, en la figura de un joven que bailaba con éxtasis en los espacios etéreos de un mundo en llamas, el cual era aplastado por sus pies, tornándose un montón de cenizas. Siva, el destructor, bailaba con el fin de tener espacio para una nueva creación.
Una mañana, muy temprano, cuando aún estaba obscuro, fui despertado mientras dormía profundamente. Me pareció oír el retumbar del trueno. Abajo alguien golpeaba impacientemente con los puños, o tal vez con la culata de un revólver en la puerta de la casa de Sri. Pero Sri no estaba; había ido a casa de su discípulo Rana, donde pasaría algunos días. Alguien abrió la puerta. Fuertes pisadas, como las de zapatos herrados, subieron la escalera de madera. Un inspector de policía indio, en uniforme, seguido por cierto número de soldados, entró en el cuarto.
- Queda usted detenido - dijo el inspector -. Prepárese inmediatamente. Llévese únicamente las cosas más necesarias. Y venga con nosotros, pues la guerra ha estallado.
Mientras yo me vestí lo más deprisa que pude, ellos inspeccionaron mi aparador y el baúl. Después me empujaron dentro de un coche que aguardaba abajo. Pasamos por el paisaje familiar, que tantas veces había visto al lado de Sri en su coche; esta vez tenía dos soldados indios sentados a lado y lado, y otro que se sentaba al lado del chofer. Todos llevaban los fusiles cargados y las bayonetas caladas. El coche se paró delante de un portón de una alta cerca de alambre espinoso. Con asombro recordé que hacía poco más de 20 años yo mismo, en mi calidad de soldado de la primera Guerra Mundial, había montado la guardia con un fusil cargado y la bayoneta calada en una entrada de alambre espinoso, exactamente como esta. Esto fue en Austria, donde montaba la guardia en un campo de prisioneros de guerra rusos.
Ahora, en la India, era internado en el campo como prisionero, a través de las dos puertas de la doble alambrada del campo, e introducido en una barraca donde unos cuantos individuos esperaban sentados. Durante el resto del día, varios centenares de personas entraron en el campo de concentración, transportados allí en coche o en tren. Como había llegado a la India con un pasaporte austríaco, la guerra había hecho de mí un “enemigo extranjero”. Cientos de millares, sí, tal vez millones de personas, se encontraron con un destino igual al mío durante estos días: confinamiento en campos de concentración rodeados de alambradas.
Mientras Siva el destructor bailaba, y la tierra temblaba bajo sus pies, y los imperios y otras formas de gobierno que habían durado miles de años se derrumbaban como un castillo de naipes, los pueblos de todo el mundo se vieron obligados a construir poderosas fortificaciones de cemento y acero con el fin de poder conservar sus varios sistemas, los cuales, aunque muy diferenciados, tenían sin embargo algo de común entre sí: reivindicación y venganza. Por esta razón los campos de concentración se llenaban. Y como antes de la irrupción de la guerra estos campos de concentración eran muy pocos, nuevos campos se construyeron a toda velocidad en todas partes del mundo: en Africa y en Asia, en América y Australia, en Europa y, naturalmente, en la India también. Día y noche los trabajos continuaban bajo el achicharrante sol y a la luz de los proyectores. En casi todos los países, con gastos increíbles, se construían barracas horribles cubiertas con tejas, o bálago, o con chapa ondulada. Viajando en tren se pueden ver inmensas extensiones de terreno donde no hay más que barracas, una después de la otra. Grandes bosques fueron talados con el fin de procurar toda la madera que era necesaria para los campos de concentración. Miles de camiones y centenares de barcos cargados de alambre espinoso llegaban de todas partes. Este alambre era desenrollado y extendido inmediatamente, y luego retorcido en púas agudísimas. Campos de trigo fueron allanados por las pesadas apisonadoras, pese a que el hambre existía en muchas partes del mundo, con el fin de tener bastante espacio para los campos de concentración. Arboles frutales fueron derribados para aumentar el espacio conveniente.
Los campos indios en los cuales pasé cerca de seis años de mi vida eran tolerables. Allí no había cámaras de gas, ni celdas de castigo o tortura, ni hornos para quemar los seres humanos. De ningún modo podían ser comparados con los campos de concentración de Alemania o países vencidos. El frugal alimento era en general bueno y suficiente. Naturalmente se componía casi exclusivamente de carne en conserva.
No era culpa de las autoridades que muchos de los que fueron internados sufrieran la falta de vitaminas y se les cayesen los dientes. Había hambre en muchas partes de la India. Era culpa mía que yo, personalmente, sufriese privaciones y algunas veces hambre, pues estaba obstinado en conservar, aún dentro del campo, el régimen vegetariano que había aprendido en casa de mi guru Sri Maharaja, y que es una gran ayuda en el camino de todo yoga. Sin embargo, a pesar del buen trato no había nadie en el campo y yo no era una excepción, que no se dejase vencer a veces por la desesperación.
Aquellos que tenían el poder en todas partes del mundo trataban de ser tan videntes como el mismo Dios, y con este propósito se había organizado un ingenioso y gigantesco sistema de policía secreta, que lo escudriñaba todo con mil ojos, y oía con cien mil oídos. Este monstruoso fantasma poseía los cinco sentidos y brazos que se extendían por todo el mundo, e incluso alcanzaban los campos de concentración.
Tan pronto como quedé instalado en el campo de concentración indio, empecé a oír secreteos informativos. “Vigile. Tenga cuidado. Esa persona se finge amiga de usted para sonsacarlo. Es un espía, un agente nazi... Envía reportajes a los ingleses. Una vez que bebió más de la cuenta, él mismo lo confesó. Y yo lo vi con mis propios ojos pasarle un reportaje al sargento una mañana muy temprano... ¿Y ese otro? ¡Dios mío! ¿No sabe usted que es un comunista? Pertenece a la G.P.U. ¿No sabe usted que los rusos tienen sus confidentes aquí entre los nazis y antinazis?”
La zozobra era el agente extraordinario de esta red de cerca de mil seres humanos.
Fuera del campo, grandes manadas de monos pardos y grises se agitaban. Iban dirigidos por un viejísimo macaco, un dictador despótico a quien ellos obedecían complacientes. Junto a la cerca exterior de alambre espinoso del campo había a menudo muchísimos de estos animales, jóvenes y viejos, machos y hembras, éstas llevando a sus hijos abrazados contra el pecho. Miraban fijamente con ojos tristes y serios de animal al extraño mundo de animales entre rejas.
A veces nos reíamos al verlos y decíamos: “Esto es espléndido. Hasta tenemos un jardín zoológico”. Pero nos dábamos cuenta de la verdad. Los monos estaban libres, y nosotros mirábamos a través de las alambradas, como seres humanos encerrados en jaulas.
¿Qué dirían ellos?
Los macacos veían seres humanos en el superpoblado campo dentro de la alambrada, pululando como hormigas. Cavaban la tierra, plantaban bananos y otras plantas. Cuidaban pequeños jardines delante de sus barracas. Regaban los cuadros. Plantaban flores, legumbres y lechugas. Hacían trabajos de carpintería o fontanería, clavaban, forjaban y soldaban. Mezclaban el cemento, edificaban con tejas y piedras. Emprendían una lucha interminable contra los piojos de las camas, y con los rotos de los calcetines y las camisas. Jugaban a las cartas, y dejaban el viejo gramófono girar durante horas y horas. Hablaban, discutían y se peleaban. Muchos se pasaban todo el día echados en la cama de su barraca, comida de piojos, víctimas tal vez de alguna pesadilla.
Cada uno de los ocho cercados del campo de concentración indio tenía su gobierno propio. Allí, detrás de paredes cuidadosamente guardadas, existía un estado nacional-socialista regular. Había dirigentes, ayudantes del dirigente, y un grupo de enchufados. Tenían allí una organización nazi para Kraft durch Freude *, asociaciones para deportes y atletismo, para música, teatro e instrucción. El que lo deseaba podía continuar su educación, ya fuese en los principios de la escritura, o algún oficio, o pruebas de exámenes. Pero también había allí listas negras, papeles secretos, repulsa de elementos indeseables, conversión de grupos opuestos, castigos y vapuleos, censura de las cartas, y “Gestapo”.
En el grupo de antinazis y antifascistas prevalecía un sistema estrictamente democrático, con votación regular y violentas campañas electorales. Estos expresaban libremente, en muchos idiomas, sus deseos de que ganasen los aliados y su odio al enemigo que sería derrotado. En esta sección la gente vivía constantemente como sentada en una sala de espera: sólo unos cuantos días más, unas pocas semanas, “hasta que fuese concedida la solicitud”. Todos esperaban su pronta libertad. Muchos de ellos esperaron más de siete años. Tras de la alambrada celebraron la victoria al finalizar la guerra, y aún tuvieron que continuar esperando durante años, amargados y mortificados.
En otro cercado de alambre de espino sólo había misioneros católicos italianos, incluyendo a dos obispos. Este era un real estado pontificio en miniatura, de 250 metros de ancho y 300 de largo.
También había una sección donde se encontraban cerca de cien generales italianos que habían sido hechos prisioneros en el este de Africa. Estaban divididos en dos grupos, uno fascista y antifascista el otro, ambos empeñados en apasionada lucha el uno contra el otro. Una noche, una multitud de prisioneros se agolpó contra la cerca de alambre de uno de los recintos, y encarando hostílmente a los que allí se encontraban se pusieron a gritar y pronunciar en coro y rítmicamente los nombres de “¡Du-ce! Du-ce!...¡Hit-ler Hit-ler Hit-ler Hit-ler!” En el otro recinto, el de los antifascistas, colgaron una figura de tamaño natural rellena de paja representando la efigie de Mussolini envuelta en llamas, con el acompañamiento de una gritería salvaje, como si profetizasen los acontecimientos futuros. En el momento en que el tambaleante dictador iba a bajar del patíbulo para ser arrojado a las llamas, se presentó el sargento inglés seguido de una sección de guardias. Era austero y rudo; le habían puesto el mote de “Cascanueces”. Sus dientes postizos chirriaban amenazantes, pero preguntó en tono amistoso: “¿Quién ha sido el artista? ¿Quién ha preparado este excelente espectáculo?”.
Adulados los organizadores se presentaron ellos mismos, y fueron custodiados al barracón-cárcel como perturbadores de la paz. Sus camaradas profirieron violentas exclamaciones de indignación, y expresiones de aprobación se oyeron entre los adversarios del otro lado de la cerca.
Nos cuidaban lo mejor que podían. Hasta se construyó un gran barracón para cine, dentro de las alambradas, desde luego, pero con ventiladores para contrarrestar el intenso calor. El cinema funcionaba también para los miembros de la guardia europea y oficiales. Cuando esta barraca fue destruida por el fuego, se reconstruyó en pocas semanas. Los trabajos de reconstrucción no cesaban día y noche, pues los agentes indios no querían privarse de este medio de renta. Marchábamos en tres columnas, bajo escolta, cruzando la doble cerca de nuestro recinto, para entrar en el cinema. Los nazis marcaban el paso de la oca, y como signo de protesta los antinazis marchaban indolentemente. Irritados por el alboroto, los macacos subían a lo alto del follaje de los árboles enseñando los dientes. Y allí nos sentábamos muy apretaditos, envueltos en la atmósfera espesa cargada del humo de cigarrillos baratos, y veíamos las estropeadas películas sensacionales americanas que se proyectaban para nosotros. También veíamos películas nuevas. Vimos a una reina joven distribuyendo flores y dulces entre los soldados heridos, ruidosas escuadrillas de aviones lanzando bombas de gran tamaño que abrían en la tierra cráteres gigantescos, y delante de nuestros mismos ojos destruían grandes ciudades en pocos minutos, ciudades donde tal vez alguno de nosotros había nacido.
Allí todo era igual que en cualquier otra parte del mundo. Todos los problemas, todas las angustias, el agudo dolor y el odio exterior penetraban fácilmente en la doble alambrada del aislado campo de concentración, tanto para los creyentes como para los ateos, para los judíos y católicos, y protestantes y seguidores de todas las imaginables creencias cristianas, para ciudadanos de unos 20 países europeos; estonianos, letones, lituanos, finlandeses, búlgaros, rumanos, húngaros, alemanes, austríacos e italianos, y también prisioneros de países aliados… checoslovacos, polacos, griegos, dinamarqueses, noruegos, holandeses, rusos. Todos ellos habían sido cogidos por sorpresa en alguna parte en las extensas regiones de las florecientes islas entre el Irak y la Nueva Guinea, y entre Hong-Kong y Abisinia, y ahora se encontraban reunidos en un gran campo en la India.
Todos procuraban continuar viviendo a su manera. Conservaban los títulos: director o consejero educacional. Había un número increíble de ellos que habían sido capataces o propietarios de inmensas plantaciones, con rentas fantásticas, y que habían caído en círculos de influencia. Los equipajes llegaban con pequeños intervalos; por lo menos los que no habían ido a parar al fondo del mar. Ocurrió que al transportar un contingente de un campo holandés de Sumatra a la India, uno de los barcos del convoy fue hundido por un submarino japonés. Los enseres quedaron amontonados delante de la puerta y los trajes de invierno eran expuestos al sol para protegerlos de las polillas. Chaquetas de smoking y fracs colgaban de los tendederos, y se balanceaban majestuosamente al empuje de la brisa. De cuando en cuando se podía ver a uno de los internados paseándose, la tarde de un domingo, entre las barracas y las letrinas con su traje de etiqueta y la pechera de la camisa almidonada, con el fin de presumir de señor durante un par de horas. Luego, guardaban los trajes en alcanfor otra vez, y los señores volvían a meterse en el calzón caqui.
Los enceres se desempaquetaban y volvían a empaquetarse. Los hechos se repetían y ya no volvían a borrarse de la memoria. A medida que pasaban los años el presente se tornaba más vacío, y las esperanzas forjadas sobre frases huecas se derrumbaban como un castillo de naipes, por lo que muchos de estos millares de prisioneros vivían más atentos al recuerdo de los tiempos pasados. Ellos gozaban recordándolos. Durante horas y días se paseaban de arriba a abajo a lo largo de las alambradas y se contaban los unos a los otros lo que habían comido una vez en tal o cual restaurante, describiendo con detalle la minuta y los vinos escogidos, y las sensaciones que habían experimentado al probarlos. Del mismo modo relataban sus aventuras con mujeres, los buenos y los malos negocios, o de qué manera habían dado a este o aquel lo que se merecía. Con ansia buscaban los nuevos amigos que no habían escuchado sus historias y chistes. Quienquiera que viniese de otro campo era inmediatamente rodeado por individuos que deseaban hablar de su pasado. Muchos se evitaban mutuamente, hastiados de vivir tantos años juntos en la misma barraca. No podían tolerar la proximidad de los demás, sus historias, su modo de reír. Algunos de los internados tenían mascotas domésticas. Los que vivían detrás de las rejas habían construido jaulas dentro de sus propias jaulas para sus mascotas, y entregaban a estos animales todo su afecto. Un hombre que se jactaba de haber ayudado a incendiar numerosas sinagogas en Alemania, cuidaba con mimo y afecto de sus pequeños loros, ruiseñores y otros pájaros. Un músico alemán, decidido anti-nazi, tenía la manía de domar ratones. Una vez puso un extraño ratón de campo, que se había extraviado, en una jaula que contenía toda una familia de ratones. Tímidamente el amedrentado extraño, hembra, se subió a un rincón de la jaula, y procuró pasar lo más inadvertido posible. Pero el ratón padre y el ratón madre con toda su prole le olfatearon y se irritaron mucho al creerse amenazados con su presencia. Media hora más tarde el intruso, probablemente de otra especie, yacía muerto en un charco de sangre, víctima de las mordeduras de muchos dientes afilados; evidentemente los ratones habían pensado que aquel tembloroso ratoncito era algún traidor intruso, que había invadido su territorio con malas intenciones.
Sin duda alguna, el mejor lugar del campo era el hospital; también, naturalmente, dentro de las cercas alambradas, este hospital estaba abierto a todos los partidos, diferentes y hostiles; sin embargo era un hecho que aquí, en cualquiera de las salas, podía uno realmente encontrar paz. Cuando los pacientes sufrían algún dolor, sus rostros fanáticos asumían a menudo expresiones de bondad humana, como si fueran niños inocentes. Aquí me fueron revelados extraños destinos, cuando jóvenes o viejos, que habían estado decenas de años en los trópicos, me relataron sus vidas tendidos en el hospital del campo de la India, durante sus noches de insomnio antes o después de graves operaciones, o cuando estaban a las puertas de la muerte. En tales ocasiones agradecían las más ligeras insinuaciones de bondad, olvidaban que una persona que no pertenecía a su partido, que hasta podría ser de otra raza, yacía en un lecho cerca del suyo. Pero tan pronto como se recobraban, o veían un destello de esperanza posiblemente falsa, de cura, sus rostros se volvían otra vez duros y despreciativos, o indiferentes, y reincidían en la costumbre de despreciar o secretamente delatar a sus compañeros.
El cementerio del campo se encontraba en la sección de la izquierda, y no tenía alambradas. Las sepulturas eran cuidadas atentamente, y decoradas con flores por los internados, los cuales iban allí bajo escolta. Pero el odio y el mutuo desprecio no se detenían ni ante la muerte. El partido más fuerte del campo se quejaba de que sus muertos eran ultrajados, porque enterraban miembros del partido opuesto en el mismo cementerio. Con el fin de evitar los constantes disturbios en este sentido, el comandante del campo se vio obligado a mandar que los fascistas, antifascistas y judíos fuesen enterrados en un cementerio situado en una lejana ciudad.
En los techos de las cocinas de las barracas, en todas las ocho secciones del campo, se posaban feos pájaros de presa parecidos a los buitres, formando compactas hileras. Ellos eran los verdaderos amos del campo, ninguna alambrada les impedía entrar o salir; los guardas no disparaban contra ellos cuando descendían rápidamente sobre nosotros y espiaban los varios grupos de seres humanos. ¿Qué veían estos pájaros de presa? Veían el botín, la presa. No les importaba que fuese un antifascista, un fascista, o un sacerdote católico el que saliese de la cocina de la barraca con su plato de hojalata que acababa de llenar, descendían rápidamente en bandadas salvajes y cogían al vuelo trozos de carne. En su precipitación, a veces erraban el blanco y una herida sanguinolenta aparecía en la mano del que llevaba el plato.
Allí estaba el campo de concentración, como un trocito de vida palpitante bajo los pies de Siva el destructor. Pero por todas las partes del inmenso país indio se ensanchaba, y en sus serpenteantes carreteras llenas de polvo, aquí como en todas partes, entre el Himalaya y el Cabo Comorín, los carros de bueyes de los granjeros indios rodaban en columnas interminables durante las grises horas que precedían el alba. Las canciones de los granjeros se elevaban y caían monótonas. Era como si la canción de la India, como si toda la tierra del mundo entero rogara por un nuevo amanecer, pidiendo que sobre la noche que envolvía la tierra, el sol espiritual, el gran Atma, se elevase, visible para todos:

La poderosa divinidad, nacida en distantes eones,
eterna, prístina, abrazándolo todo,
Se desliza por cada rayo de luz matutina
Y contempla todas las criaturas benditas con visión...
El sabio, el que no envejece, el siempre joven Atma.

CAPITULO II

DETENIDO. EN LIBERTAD. OTRA VEZ DETENIDO


INTENTANDO MEDITAR EN LA PRISIÓN. MENSAJE DE SRI. LOS COMITÉS DECIDEN EL DESTINO DE LOS PRISIONEROS. EN UN CAMPO DE MUJERES. INESPERADA LIBERTAD. CON SRI EN MAHABALESHVAR. BANQUETE EN HONOR A SRI. LOS ALEMANES ENTRAN EN PARIS. RETORNO A LA CÁRCEL. LOS CHACALES SE RÍEN DE TODO EL MUNDO.

Dentro de las barracas del campo procuré continuar viviendo. Anteriormente había vivido en casa con mi guru, en diaria meditación, y encerrado en mi egotismo. Escaseaban los cuartos individuales en el campo, y durante cierto tiempo mi objetivo fue tratar de obtener uno de ellos, con el fin de trabajar allí sin que nadie me molestara, y meditar. Por lo menos intentaba encontrar un rincón en una de las barracas, ya que esto significaría que tendría sólo una cama a uno de mis lados, y una pared protectora al otro.
En el Bhagavad-gita había leído con Sri: “¿Cómo puede uno encontrar paz sin la meditación?” Decidí intentar la meditación en medio del barullo y la multitud, y me senté encima de la cama sobre mis piernas cruzadas, con el natural resultado de que todo el mundo se rió de mí hasta no poder más. En el cuarto de aseo, donde la puerta permanecía abierta de par en par, a veces nos encontrábamos 20, bañándonos todos al mismo tiempo, y ocurría a menudo que el agua faltaba cuando estábamos enjabonados de pies a cabeza. En tales momentos musitaba muy quedo, ajeno a todo lo que me rodeaba, la sílaba sagrada aum, la antigua palabra cuyos tres sonidos significaban la creación, la conservación, la destrucción del mundo, y simultáneamente las tres fases del tiempo, el pasado, el presente y el futuro, así como lo que era visible sólo para los que tienen visión espiritual, que no reconoce el tiempo. Esto irritaba a mis camaradas. Algunas veces encontraba algún lugar abandonado en cualquier rincón del campo, donde la hierba no había sido aplastada por tantos pies; un rincón detrás de una jaula de conejos o de gallinas construida por expertos criadores de estos animales, donde podía meditar a solas. Con el poco de luz y dicha que podía obtener de esta meditación, a menudo me dirigía inmediatamente a la cola interminable de los que esperaban delante de la cocina de la barraca, en donde de costumbre se oían sonidos parecidos a los de los hambrientos animales de presa en espera del alimento. Una vez alguien me gritó enfurecido: ¿Qué haces siempre dando vueltas y sonriendo como una Mona Lisa? No comprendo cómo se pueda reír alguien en una situación como la nuestra”.
Yo aún no había comprendido claramente el porqué de los requisitos exteriores de la meditación: la estera de hierba- la cual me fue robada el primer día que entré en el campo- el cuarto aislado y la soledad, eran necesarios sólo para el principiante.
Las paredes de protección que intentaba construir en torno a mí en el campo, pronto se vinieron abajo. El blanco mosquitero que extendíamos sobre las camas durante la noche, con el fin de protegernos de la malaria, me proporcionó una especie de aislamiento, pero podía ocurrir que algún borracho, a quien sin saberlo hubiese ofendido, rompiera el mosquitero en lo mejor de la noche para pegarme, o dirigirme una serie de palabrotas.
No te apasiones, sé calmoso, pacífico, proporciona a los que te rodean tu propia calma, tu paz, tu fuerza”.
Tales eran las palabras que Sri me había escrito, cuando finalmente las autoridades nos dieron permiso para mantener correspondencia.
Me horroricé cuando leí estas palabras de Sri; había vivido como si parte de mi ser hubiese sido anestesiada por medio de inyecciones; me habían pinchado y yo me dejaba zarandear como una marioneta atada a un cordel. Un agudo silbido me despertaba por las mañanas; era la llamada para ponerme en fila en el campo de deportes, para recoger el panecillo diario. Otro silbido me llamaba a pelar patatas y otros deberes domésticos. Tenía que lavar ventanas y fregar suelos. Alguien me llamaba a mí y yo a mi vez llamaba a otros. ¿Dónde estaba mi verdadero yo durante este tiempo?
Cuando intento recordar los primeros días de mi detención, sólo recuerdo movimientos de un recinto a otro, de una barraca a una tienda, de una tienda a otra barraca. Tan pronto como empezaba a sentirme bien en un rincón, podía estar seguro de recibir la orden de mudarme. Veces sin cuenta mis camaradas y yo tuvimos que recoger nuestros bártulos y mudarnos de una parte del campo a otra. A veces era todo el campo el que se mudaba. Recuerdo que una vez viajamos formando una larga columna de autobuses a nuevas barracas. En medio de una estepa desierta, todos los coches pararon de repente y nos dieron órdenes de que nos apeásemos y nos hicieron entrar en un cuadro de soldados negros formados en filas cerradas. Los soldados nos apuntaban con los fusiles cargados, y nos mandaron hacer nuestras necesidades. Cuando esta orden fue obedecida nos hicieron entrar otra vez en los autobuses y nos condujeron al nuevo campo, donde no tuvimos más paz que antes.
Entretanto, comités de inspección trabajaban en todos los campos con el fin de decidir los que debían ser puestos en libertad y los que debían permanecer en Darjelling, y en los campos del sur en las montañas de Nilgiri, y uno en Dekhan que estaba ocupado casi exclusivamente por mujeres. Me enviaron allí unas cuantas semanas por equivocación; o ¿fue esto alguna broma intencionada?
Allí no había alambradas. Las barracas estaban situadas en hermosas praderas, llenando el espacio entre árboles añosos. Las mujeres europeas, muchas de ellas jóvenes y bonitas, se paseaban por debajo de los árboles con ligeros vestidos de verano, pantalones o calzones. Algunas se mecían en las hamacas, y me hacían señas con los parasoles, cuando me dirigía al campamento en el autobús escoltado por tres soldados. Un hermoso río corría muy cerca de allí, parecido al “Fagervik” (Heitcrbucht) en el drama de Strindberg, Traumspiel.
Este campo, donde lápices para labios y otros cosméticos se vendían en la cantina, y donde comíamos en mesas adornadas con flores y con manteles, también estaba dividido en estrechas jaulas de invisible alambre de espino. Las alemanas se negaban a sentarse a la misma mesa en que se acomodaban las judías, o arias casadas con judíos. Estas facciones hostiles comían a diferentes horas y se boicoteaban unas a otras. Las italianas y las alemanas comían juntas, pero aún entre sí no se hablaban. Las italianas respetables y las italianas prostitutas de Bombay se evitaban y despreciaban apasionadamente. En los cuatro rincones del cuarto de tertulia usado por todas las mujeres internadas, divididas en grupos, se cambiaban miradas de odio. Estas encantadoras criaturas echaban mano de todos los medios a su alcance para forjar intrigas y censurarse unas a otras ante el comandante y la comisión investigadora. Esto por cierto, no era ningún “Fagervik”, aunque tenía algún parecido al primer golpe de vista; no, era más bien “Skamsund” (Schmachsund). Muchas de estas mujeres lloraban en silencio por la noche, debido a los chismes que se cuchicheaban de ellas. Algunas se volvieron dementes.
Cuando después de corta estancia allí, me volvieron a meter en el autobús que había de llevarme bajo escolta a mi antiguo campo, las mujeres de estos diferentes grupos rodearon el auto. Todas ellas, tanto las que se habían burlado de mí como las que me habían tratado amistosamente, me hablaron emocionadas, temblándoles sus pintados labios, pidiéndome que les prometiera llevar algún mensaje a sus maridos judíos, alemanes o italianos, que se encontraban en campos de concentración para hombres, algunos de ellos en departamentos en los que no tenía ninguna posibilidad de entrar. Hasta cuando las pesadas ruedas del viejo vehículo empezaron a rodar sobre la arena, me gritaban suplicándome que pidiera a sus maridos que intentasen por todos los medios reunirse con ellas.
Los comités trabajaron durante meses. Cuando uno se iba, volvía otro. Todos los que estaban internados, hombres y mujeres, tenían que llenar un cuestionario, y eran continuamente llamados para las investigaciones. Los testigos eran interrogados. Se anotaban todas las acusaciones, los informes de la policía secreta sobre cada persona eran perfectamente investigados y a cada uno se le entregaba el respectivo fallo.
Un día, inesperadamente, me pusieron en libertad.
Asombrado, salí fuera de las alambradas al campo libre. Al día siguiente estaba otra vez en la casa de Sri, y el anciano me abrazó afectuosamente.
El enorme campo de concentración, donde centenares de mis camaradas continuaban sentados detrás de la doble alambrada, se había desvanecido de mi memoria como un sueño. Por cierto, a veces me parecía mentira que pudiera ir por donde quisiera, y que en ninguna parte hubiese alambradas que me lo impidiesen.
Pronto dejé las llanuras, acompañando a Sri a lo alto de las frescas y verdes regiones montañosas de Mahabalesvar. Vivimos allí solos en una casita. Un antiguo templo de Krishna se elevaba cerca de aquel lugar al borde de un precipicio, y muy a menudo me sentaba en el fresco salón del templo al pie de la estatua de Krishna, que representaba a Krishna, el niño divino, cuando se criaba entre los pastores de Vrindavan, andando por el bosque y tocando una flauta. Al pie de la estatua nacía una clara fuente que se derramaba por el declive abajo, tornándose en la llanura el ancho río que en alguna parte, en la obscura distancia, pasaba cerca del campamento de las mujeres.
Rana vino a visitarme. Como antaño, nos sentamos a los pies de Sri, mientras él interpretaba los Upanisads para nosotros. El anciano era tan feliz como un niño, y muchas veces sonreía contento. Pero cuando explicaba las secretas enseñanzas de los Upanisads, sus palabras eran como relámpagos de luz; parecía que el firmamento se iluminaba, que la eternidad, vacía de tiempo y espacio se revelase en nosotros.
Todas las mañanas me levantaba antes de salir el sol, y después de un rápido baño subía a una colina donde meditaba. Durante los primeros meses los cielos de primavera y verano se hallaban despejados cuando abría los ojos después de la meditación. Paulatinamente, las señales de una nueva temporada de lluvias se presentaban sobre los bosques. Grandes nubes negras y densa niebla brotaban de las hendiduras de las montañas, cuando volvía a abrir los ojos y miraba en torno a mí, pasmado. Pesadas nubes cargadas de agua envolvían la tierra. Pronto vendría el tiempo de abandonar la meseta de la montaña con sus grandes florestas, y el fuerte olor de las orquídeas creciendo en las musgosas ramas de los árboles. Los primeros chaparrones ya habían caído. El retumbar del trueno sonaba a distancia. Serpientes venenosas salían de sus agujeros de la tierra, pues se llenaban de agua.
Rumores del resultado de la ofensiva alemana en Noruega y en el Oeste alcanzaban nuestro pacífico hogar por medio de los criados de Sri, que compraban en los bazares del pueblo cada semana, a una hora de distancia. También nos trajeron un aviso oficial; la autorización para que mi esposa y mi hijo entrasen en el país, que ya había sido concedida y renovada, súbitamente fue revocada. Un huésped de la ciudad informó que los extranjeros de nacionalidad hostil que habían sido puestos en libertad estaban siendo arrestados de nuevo.
Poco antes de nuestra partida, los brahmanas del pequeño templo del pueblo de Mahabalesvar celebraron un banquete en honor a Sri. Recorrimos la corta distancia hacia la casa alegremente adornada, a la que habíamos sido invitados, en un elegante “Ford” de ocho cilindros propiedad de Sri, regalo de uno de sus discípulos indios. El sacerdote, que mucho antes había celebrado los ritos matrimoniales para una de las hijas de Sri en este pueblo montañoso, parecía hallarse embarazado al recibirnos. Parece que algunos brahmanas de los más ortodoxos en el templo del pueblo tenían escrúpulos de comer a la misma mesa que un europeo. Era el deseo de ellos que yo no comiera con los huéspedes, sino que lo hiciera aparte, en la vereda adyacente.
Sri desaprobó esta decisión. Explicó que yo era su discípulo, y que él, como mi guru que era, me había conferido el cordón de brahmana y me había aceptado como tal. No había, pues, razón para excluirme. Hubo una larga discusión sin llegar a ningún resultado. Finalmente volvimos a nuestra casita sin comer. Ni Sri ni yo habíamos participado de la festiva comida.
En mi estupidez estaba orgulloso por el hecho de que Sri se hubiese puesto de mi parte, de que no me hubiese abandonado o permitido que me tratasen como a un verdadero extraño. No sospechaba que seguramente, en su fuero interno, sin discutir el asunto, él censuraba mi conducta. Naturalmente, como mi maestro que era, había intervenido en favor de su discípulo. Pero mi inmediata reacción debía haber sido declarar decididamente que yo de muy buena gana comería fuera, en la vereda. Poco había aprendido durante mi reclusión. Aún no se me había concedido el don de la humildad.
Al día siguiente dejamos el pueblo de la montaña.
A medida que nos aproximábamos a las llanuras, la gente parecía más y más excitada. Los alemanes habían entrado en París, y se desparramaban por toda Francia. Corrían y se creían los más fantásticos rumores. “Ocurra lo que ocurra, usted debe conservar su calma interior”, me aconsejó Sri. Lo intenté, pero sólo lo conseguí en parte. Poco después de nuestra llegada a Nasik, la figura familiar del inspector de policía apareció con su séquito, y me presentó una nueva orden de arresto. Bajo fuerte guardia, yo y cientos de otros a quienes se les había concedido la libertad, fuimos conducidos de nuevo al campo rodeado de alambradas. Mi supuesta libertad no había resultado ser otra cosa que unas cortas vacaciones.
Otra vez metido en la sofocante barraca, bajo el blanco mosquitero, entre la multitud de personas que se quejaban de su pasado deshecho, y que estaban llenas de temores en cuanto al futuro. Yo no podía dormir. No podía librarme de las escenas que persistían en aparecer detrás de los párpados de mis cerrados ojos. Como los demás, estaba lleno de zozobras y no podía reprimir mis temores por mi familia. Mi madre, mi esposa y mi hijo estaban aún en Austria, donde los peligros aumentaban diariamente. Tal vez ellos estaban en un campo de prisioneros en peores condiciones que yo. No podía vencer la preocupación de mi destino, la pena de que mis ejercicios espirituales, bajo la orientación de mi querido maestro, se truncase ahora por segunda vez súbitamente y al parecer sin razón. Me senté en la cama y traté de meditar, como Sri me había enseñado. Lo conseguí. Pero cuando volví a echarme, agotado por el esfuerzo, las horribles escenas reaparecían y permanecían ante mis ojos, y mis pensamientos volvían a atormentarme. Era como vivir en un mundo de fantasmas.
Mis vecinos se quejaban y se revolvían incansablemente durante sus inquietos sueños, haciendo crujir las camas. A menudo la barraca se llenaba de quejidos, como si los que dormían padecieran pesadillas.
Fuera del campo, los chacales aullaban. Yo no podía continuar durmiendo. Una triste visión me acosaba: toda la gente de esta gran barraca, incluyéndome a mí, toda la gente del campo de concentración, toda la gente del mundo, yacía en el fondo de una negra prisión. Todos estábamos atados. Estábamos sujetos a las cadenas de nuestros deseos, nuestros propios prejuicios, atados por nuestra ignorancia, por nuestra falta de humildad. He leído esta metáfora en algún libro antiguo, que es más que una metáfora. ¿No habrá sido en las obras de Platón? No lo podía recordar perfectamente. Todos los prisioneros de la negra cueva tenían la mirada fija en una misma dirección, con los ojos llenos de angustia. Mirábamos una proyección de sombras en una pared vacilante. No veíamos otra cosa que la danza de las torcidas sombras, que no podíamos comprender. Pero las verdaderas imágenes vivientes del reino de la realidad, cuyas sombras habían caído en la mazmorra, no podían ser discernidas; estaban ocultas.
Me llevé las manos a los ojos, con el fin de rechazar la visión. Estaba sediento, y me levanté para ir al pozo y beber. Salí quedamente, para no despertar a los que dormían, andando en la obscuridad entre las hileras de camas, hacia la puerta de la larga y estrecha barraca.
Fuera, los aullidos de los chacales alrededor del campo resonaban aún más agudos. Pronto se callaron, y sólo un animal continuó desgañitándose. Sonaba como una continua carcajada, como una loca carcajada que se burlaba de este mundo extraño en que vivimos.


CAPÍTULO III

LA FIESTA DE LOS INTOCABLES

LOS LIMPIADORES DE LETRINAS Y SU GURU. LA HISTORIA DE VALMIKI, EL BRAHMANA CAÍDO. TAMBORES EN LA NOCHE. LOS SOLDADOS CANTAN. MI RUEGO POR UN GURU.

Me siento sobre las piernas cruzadas en un campo de fútbol desierto, allende las negras barracas. Durante el día, este lugar está lleno de vida y emoción, vibrando bajo las pisadas de los partidos y los gritos de los espectadores, cuya principal diversión durante todo el año es este deporte. Ahora reina el silencio, y los prisioneros duermen profundamente.
Se oye cantar quedamente a lo lejos. El canto viene del estrecho y feo barrio de los limpiadores de letrinas. Estos hombres limpiaban las muchas letrinas del gran campo con sus negras manos y la ayuda de unas cortas escobas. Tienen una gran hoguera encendida. Una multitud de gente feliz se mueve alrededor del fuego. Los sin casta bailan y cantan. Una bandera roja, iluminada por las llamas, se agita al viento desde lo alto de una estaca enfrente de las barracas. Esta era la señal de que su guru Valmiki había llegado. Por eso estaban de fiesta.
Estos indios, que realizaban los más humildes servicios de limpieza para el campo, eran muy despreciados por los prisioneros, detrás de la cerca de alambradas. Toda la superioridad de raza del hombre blanco se manifestaba con estos hombres de color, que eran a menudo apenas un poco más obscuros que aquellos que los miraban con desprecio. Éste era el único punto en el cual el judío intelectual y el nazi podían estar de acuerdo a veces. Aún aquellos que en su propia madre patria eran perseguidos por cuestiones racistas, despreciaban a estos sirvientes indios. Empleaban feos adjetivos al hablar de ellos. En el campo no se les llamaba por otro nombre que por el de negros. A menudo les oía decir: “Esos condenados barrenderos deberían ser azotados”. “Naturalmente, señor colega”. Pero aún estas personas despreciadas tenían su guru, su maestro espiritual, que los ayudaba a interpretar la vida comprensiblemente, de acuerdo con las circunstancias presentes, y que les daba instrucciones en materias espirituales. En la India el camino sagrado no está nunca cerrado para ninguna persona; hasta las castas de los ladrones y de las prostitutas han tenido siempre su propio guru durante miles de años.
El limpiador de letrinas suele ser muy pobre para satisfacer su hambre; apenas si puede comprar un poco de jabón. Cuando caen los fuertes chaparrones durante el monzón, tal vez no tiene más que un viejo saco para proteger sus hombros desnudos. Sin embargo posee una ruda aunque clara concepción del hecho de que existe un alma eterna dentro de ellos, que vaga a través de los siglos, y que ellos mismos han llegado a este duro destino por sus hechos en una existencia anterior, y que según su conducta en el presente estado prepara su destino para una vida futura. Esta enseñanza sólo es conocida por unos pocos de los más profundos místicos del oeste: “todas las criaturas han vivido eternamente en la divina esencia..., todos los seres fueron, antes de la creación, uno con la esencia de Dios”. Esto ha sido comprendido por muchos indios limpia-letrinas que andan con harapos. Como dice Krishna en el Bhagavad-gita.
“Nunca hubo un tiempo en el que Yo no existiera, ni tú, ni todos estos reyes; y en el futuro, ninguno de nosotros dejará de existir”.
“Así como en este cuerpo el alma encarnada pasa continuamente de la niñez a la juventud y luego a la vejez, de la misma manera el alma pasa a otro cuerpo en el momento de la muerte, a la persona sensata no le confunde ese cambio”.
Esta antigua sabiduría humana, casi olvidada en el oeste, es bien conocida por los hindúes, por aquellos que conducen sus coches con mano firme a través de las multitudes de las grandes ciudades tropicales, o especulan en el cambio, completamente vencidos por el deseo de la ganancia, y a menudo por las personas despreciadas que ejecutan los trabajos más serviles para los sahibs blancos en un campo de concentración.
Pero en el campo no había ninguno de mis semejantes que estuviese interesado en la existencia de un alma eterna.
Miré por la alambrada las barracas de los peones indios. Todos estaban sentados al resplandor de la lumbre rodeando al Valmiki guru y escuchaban sus palabras. Me acordé de la historia de Valmiki, cuyo nombre tiene su origen en los maestros espirituales sin casta. Él también fue despreciado por todos, y su historia sirve de gran ayuda para los caídos, que se encuentran en el más profundo desespero, creyendo que nunca más se podrán levantar.
Aquel que conquistó el nombre de Valmiki fue en sus principios un brahmana caído. En la antigua India un brahmana que había perdido su casta era considerado como inferior al más bajo de los individuos sin casta. Este paria se tornó en un salteador de caminos por venganza, y asesinaba y robaba a los viajeros que pasaban por el espeso bosque donde él vivía en una obscura cueva.
En cierta ocasión un vidente caminaba por este bosque. Él ya no experimentaba ningún sentimiento de pérdida o ganancia en esta vida. En su ilimitada simpatía por el hombre, vagaba por el mundo en busca de almas que fueran dignas de recibir el más grande de los tesoros: bhakti, abnegación por Dios.
El ladrón salió precipitadamente de la espesura del bosque con el fin de matar y robar al vagabundo. Esperaba encontrar un tesoro en él. Enarbolando la estaca sobre la cabeza del anciano, se quedó pasmado ante la plácida sonrisa y la inocencia infantil reflejada en él. Dudó antes de dar el golpe. “Hijo mío, ¿por qué habrías de cometer tan grande crimen?”, preguntó la presunta víctima dulcemente, y sin ningún signo de temor.
El palo cayó de la mano del siniestro ladrón. Se arrojó a los pies del viajero y posó en ellos su frente. Luego levantó su rudo rostro cubierto de lágrimas, y dijo con un suspiro: “¡Oh sagrada criatura! ¡Ahora veo quién soy! En tu luz puedo ver las horribles tinieblas de mi vida. Dame un mantra para que pueda lavar mis terribles pecados.
- Sí, hijo mío, lo haré - dijo el sabio. Se inclinó amablemente sobre el hombre que yacía postrado a sus pies, hasta que sus labios llegaron al oído del ladrón -. Repite este mantra - murmuró -. Canta las dos sílabas que forman el nombre de Dios, canta: Ra-ma, Ra-ma, Ra-ma...
El ladrón gritó horrorizado:
- ¡Esa palabra no! ¡Esa palabra no! ¡Oh padre mío! ¿Cómo podría yo permitir que mis labios pronunciasen el nombre de Dios?
- Hijo mío- dijo el rishi con una sonrisa -, repite las sílabas en el orden inverso. Canta : Ma-ra, ma-ra, ma-ra... ¿Sabes lo que significa eso?
- Sí - dijo el ladrón suspirando -, sé lo que esas palabras significan: muerte. Sí, ésa es la palabra que me corresponde.
La mano del devoto de Dios se posó en la cabeza del pecador. El ladrón que había querido asesinarlo, recibe de él la iniciación. El rishi continuó su camino. El ladrón se enjugó las lágrimas, se sentó en el suelo sobre sus piernas cruzadas, la espalda tiesa, la cabeza levantada con los ojos medio cerrados, y la mirada dirigida hacia la punta de la nariz, como requieren las reglas de la meditación, y cantó: Ma-ra, ma-ra, ma-ra. Muerte, muerte, muerte...
Muchos años después el mismo rishi, en sus andanzas por el mundo, pasó por el mismo bosque, parándose en el lugar donde había iniciado al ladrón. Echó una mirada por los alrededores. Naturalmente allí no podía haber ahora ningún ser humano; solamente un hormiguero se levantaba a un lado del camino. El rishi se acercó, y con gran sorpresa vio que los cabellos y los ojos de un hombre asomaban por el hormiguero. Un hombre estaba sentado allí en la postura de meditación. Estaba tan quieto que las hormigas habían construido su hormiguero encima de él sin ser molestadas. Se hallaba en trance; sólo sus labios se movían. Casi imperceptiblemente cantaba… Rama, Rama, Rama...
Valmiki en sánscrito significa hormiguero. El brahmana caído, el abominable ladrón, ha sido alabado durante millares de años como Valmiki. Se tornó en el hombre sagrado y poeta Valmiki, que compuso la epopeya Ramayana, una cantidad inagotable de historias de Dios cuando andaba por la tierra bajo el nombre de Rama.
Mientras Valmiki pronunciaba incesantemente las sílabas ma-ra, ma-ra, ma-ra, automáticamente se habían cambiado en Rama, Rama, Rama... Dios, Dios, Dios... Y el inconmensurable poder del nombre de Dios, según la leyenda, no sólo había lavado los pecados del alma de Valmiki, sino que también le había permitido contemplar el claro reino de Dios con los ojos de su alma eterna, y ver cómo Dios descendió sobre la Tierra en la forma humana de Rama, a fin de levantar el peso de la tierra que millones de hordas de demonios pisoteaban bajo sus pies. Así como Dios había descendido antiguamente como Vamana, y otras formas, y más tarde vino en la forma de Krishna, y cómo de tiempo en tiempo en lo futuro descenderá a la Tierra para salvarla.
“Como una maravillosa corriente que fluye en todas las direcciones de un gran lago inagotable, los salvadores divinos descienden de Dios eternamente”. Eso dicen las Sagradas Escrituras de la India.
“Como innumerables corrientes de chispas que fluyen en todas las direcciones desde una gran hoguera, así los grandes avataras, los salvadores divinos, se desprenden eternamente del antiguo fuego divino, el fuego del Amor. Para redimir, ellos bajan a la Tierra y otros mundos, eliminan las penas de estos mundos, y luego vuelven a su origen, al fuego”. Esto está escrito en las Sagradas Escrituras de la India.
El gran fuego de los sin casta, los intocables, flameaba en la noche. No solamente los sin casta, sino Dios también es llamado Intocable. Relucientes chispas saltan del fuego. Regocijados, los limpiadores de letrinas se levantan cuando su guru iluminado por la luz del fuego, se levanta y empieza a cantar. En éxtasis él empieza a describir el amor de Dios, los hechos de Dios, los actos de devoción eterna de Dios en todos los mundos y para con todos los seres, humildes y elevados, humanos y animales. Los peones indios, regocijados, bailan alrededor de su maestro y del fuego. A medida que aquel torbellino de felices mortales se mueve alrededor de la hoguera, sus voces se elevan en coro. Cantan el nombre de Dios. Cantan el interminable y regocijante: “¡Krishna! ¡Krishna! ¡Krishna!” Aporrean el tambor de Siva y cantan el nombre del Dios oculto, en Quien Siva medita continuamente con una sonrisa de bienaventurado, cuando sentado escucha en el reino interior de Krishna, enroscado de serpientes, untado con las cenizas de los muertos, quemado por el veneno del mundo de los sentidos.
Los campesinos de un pueblo hindú del lado sur del campamento, también han encendido una hoguera. Y también baten el tambor de Siva. Ellos también bailan alrededor del fuego y cantan alegremente: Krishna, Krishna, Krishna!...
¿Es hoy día de fiesta consagrado a Krishna? Me pregunto. No tengo en el campo ningún almanaque en que estén anotadas las fiestas de los hindúes. ¿Es la fiesta de la niñez de Krishna? Ésta se celebraba en memoria del día en que el Divino Niño Krishna, que fue criado entre los pastores de Vrindavan, era mecido por Sus felices compañeros, gopas, y pastoras, gopis.
Hasta los guardias indios, que, con sus polainas y cortos pantalones caqui marchaban de acá para allá incansablemente en la puerta de la alambrada bien iluminada por la luz eléctrica, caminaban esta noche con paso alegre, cantando: Krishna, Krishna, Krishna.
“¡Cállense ya con esos aullidos!”, gritaron desde la puerta de una de las barracas sumida en la obscuridad. Otras palabras hostiles se oyeron. “¡So puerco! ¡Ganado infecto! ¡Negros del demonio! ¡Cállense inmediatamente!” Para dar más fuerza a sus maldiciones e insultos, uno de los que había sido molestado en su sueño, arrojó una lata vacía que dio con violencia y estrépito contra el cemento de la parte exterior de la barraca. El aire quedó saturado de un olor insoportable.
Asustados por haber sido la causa de que los sahibs blancos se quejaran, los soldados indios cesaron inmediatamente su canto a Dios y reanudaron tranquilamente su marcha entre las dos cercas de alambradas.
Apesadumbrado, me senté en el campo de fútbol. Tenía la impresión de estar rodeado por una espesa niebla.
Pensé en mi anciana madre que vivía en el barrio judío de Viena, asustada e insultada por personas como aquellas que habían gritado desde las barracas hacía un momento. Vi su rostro delante de mí, aquel rostro envejecido bajo el pelo blanco como la nieve, y los ojos azules que me habían mirado durante tanto rato desde la ventana abierta cuando me dirigía a la estación para marcharme a la India. Volví a oír sus valerosas palabras de despedida: “Nos pertenecemos el uno al otro espiritualmente, aunque nos separen”.
Pensé en mi esposa y en mi hijo. ¿Habrían logrado escapar a la siniestra persecución que se llevaba a cabo contra los judíos? O ¿habían sido enviados a algún campo de concentración de Polonia? ¿Estarían aún vivos? Raras veces llegaba hasta nosotros alguna información, y aún éstas con meses de retraso, y después de pasar por una doble censura.
Pensé en mi guru, Sri Maharaja, a quien no habían dado permiso para que me visitara en el campo. Él deseaba hacer un largo y penoso viaje, sólo por verme unos minutos en presencia de un oficial. No le permitieron venir; sólo en casos muy especiales era permitida una corta visita a algún pariente muy cercano. Y sin embargo, Sri era para mí más que un padre. Todo el que realmente lo deseara, podía estar cerca de su guru, hasta los más despreciados y andrajosos de allá fuera, menos yo.
Pero la alegría y la fe que había en el fondo de mi corazón no daban lugar a que me desalentara.
Las hogueras aún ardían. Multitud de peones indios bailaban y cantaban al resplandor del fuego: ¡Krishna, Krishna, Krishna!... Los campesinos del pueblo del sur del campo, aún batían sus tambores y bailaban en torno de la hoguera, cantando: Krishna, Krishna, Krishna... Los centinelas también habían empezado a cantar otra vez: Krishna, Krishna, Krishna...
“¡Oh Tú! Dios oculto alrededor del Cual todo gira,- oraba mi corazón por la noche -, ¡oh Tú! Dios, de quien nada sé. Déjame soportar la prueba. Mándame una ayuda, un guru, para que yo aprenda lo que tanto he descuidado en la vida: el amor”.
Tercera parte

CAPITULO PRIMERO

MI AMIGO SADANANDA

LLEGA SADANANDA. EL CAMINO DEL MUNDO OLVIDADO. PRIMERA CONVERSACIÓN CON MI NUEVO GURU. EL SIGNIFICADO DE “EL AMIGO DE LOS DESAMPARADOS”. PREGUNTAS QUE NO SE DEBÍAN HACER.

Cuando rogué a Dios por un guru, ya tenía uno muy cerca. Un día encontré un recién llegado fuera de la cocina de la barraca, donde una multitud hambrienta se había reunido, y los pájaros de rapiña revoloteaban sobre nuestras cabezas en número inquietante. Era alto y delgado, y llevaba la cabeza afeitada. Vestía la túnica de los monjes indios, aunque era europeo. Se llamaba Sadananda. Le hablé y él me contestó con algunos monosílabos. Realmente nuestra primera conversación tuvo lugar por la noche en el campo de fútbol. Allí me habló de un antiguo jarrón griego que había visto una vez. El decorado del mismo representaba una rueda con dieciséis radios, con una inscripción alrededor: “He saltado fuera de la rueda de Ixión”.
Según la opinión de los antiguos griegos, Ixión era un hombre cargado de delitos, que fue atado después de su muerte, para toda la eternidad, a una rueda que gira, la rueda de las existencias repetidas en la tierra.
Se me ocurrió pensar en una rueda de un viejo molino abandonado, a la que yo solía mirar fijamente durante horas en cierta época de mi infancia. Sus radios estaban cubiertos de musgo gris; giraba torpemente en una obscura hendidura cuyas paredes estaban ennegrecidas por los años, y elevaba el agua del río en cascadas, que inmediatamente volvían a caer y dispersarse: ganancia y pérdida, honor e ignominia, victoria y derrota, pena y alegría, salud y dolencia, reunión y separación, vejez, muerte y renacimiento. La fuerza del deseo personal era el agua del río, el cual incesantemente hace ir la rueda dando vueltas en la transformación del mundo. Toda la sabiduría de la India se esfuerza por libertar a la humanidad de esta rueda de Ixión. Sri también consideraba esta liberación como el más alto objetivo por alcanzar.
- La liberación de la hoguera de los sufrimientos en el mundo alterado no es el fin más loable - dijo mi compañero -. Esa liberación no es más que el primer paso en el camino que conduce al mundo olvidado de Dios, el camino por el cual el guru que ama a Dios conduce a su discípulo.
¿Qué camino es ese? ¿Adónde conduce? - pregunté ansioso.
El camino es el amor que nos lleva al verdadero amor, cada vez más grande, un amor más querido por Dios. Así como la naturaleza del fuego es quemar, así la naturaleza del alma humana es amar a Dios. Así como una chispa es la evidencia del fuego, porque quema, así el alma es la evidencia de Dios, porque ama. El alma es sólo una chispa, el gran fuego del amor es Dios. La chispa es pequeña e insignificante comparada con el fuego del cual procede. Pero su infinita insignificancia únicamente se refiere a su forma exterior. El alma está oculta, y nada sabe de su naturaleza real, pero cuando se despierta y empieza a amar otra vez y se colma de un inefable deseo de volver a Dios, entonces participa de Su naturaleza, de Su plenitud, pureza, libertad y eternidad. Entonces queda despojada de todo egoísmo, y toda su lucha se basa en complacer a Dios. Luego, con la devoción, puede llegar a ser parte de la vida interior divina.
- Conocer la verdad, ¿no es el más alto objetivo humano? Así me hablaba mi guru.
- La sabiduría no se alcanza por desear saber, sino por la devoción. Desear saber es únicamente egoísmo.
- Shanti, la paz divina, ¿no es el más alto objetivo? - pregunté -. Piensa en las esculturas budistas. Piensa en la inefable paz, en la tranquila sonrisa de Buda meditando. ¿No están todas las religiones del mundo unidas en sus oraciones por la bendición de la paz? “Que Dios te bendiga y te conserve; que te dirija la mirada y te dé la paz”.
- Sí - continuó Sadananda -, las religiones están unidas en sus ruegos de paz, ya que se hallan aún en un estado preparatorio y son como lecciones para niños obstinados. Ellos creen que lo único importante es lavarse de las miserias terrenas, y librarse de las luchas humanas. Observa los devotos de varias religiones; todos ellos le piden algo a Dios. Como si Dios fuera un tendero. Uno le pide poder. Otro pide riquezas. Un tercero le pide una joven hermosa. El cuarto le pide un hijo. El quinto, salud y larga vida. El sexto le pide la victoria para los de su bando y aplastante derrota para el enemigo. Los cristianos piden poder entrar en los cielos y disfrutar allí de eterna bienaventuranza. El hindú desea verse libre del samsara, la ardiente rueda del mundo mutable, y luego caer en éxtasis eternamente. Los budistas desean entrar en el Nirvana. Todos piden y desean lo mismo, una garantía de paz, seguridad, liberación del sufrimiento. Lo mismo ocurre con los seguidores de Sankaracharya. Quieren participar de la esencia de Brahman, hundirse en la informe luz divina, donde todas las disensiones desaparecen. Hasta quieren identificarse con el mismo Dios. Tú también, Walter Eidlitz, estás entre éstos. No cantabas cuando andabas por el Himalaya, “aham brahmasmi... ¿Yo soy Brahman?” Además, has entendido mal esta sentencia de los Upanisads, que dice: “En lo más íntimo de mi alma soy de la naturaleza de Brahman, lo mismo que la chispa es de la misma naturaleza del fuego”.
Sadananda dejó de hablar. En silencio nos pusimos a andar arriba y abajo a lo largo de la alambrada. Por los alrededores del campo los chacales aullaban, y sus aullidos se iban perdiendo poco a poco en las profundidades de la selva.
- Sri nunca aseguró que la paz fuese el más alto objetivo - dije yo después de un rato -. Más bien decía: “Con el tiempo yo te concederé la paz”. Y yo no he logrado ni siquiera obtener la paz.
- No te aflijas, Vamana Das - me dijo Sadananda poniendo suavemente su mano en mi hombro, no te aflijas porque te veas abrumado y creas que lo has perdido todo. Krishna a veces es llamado Anathabandhu, el Amigo de los desamparados, el señor de aquellos que ya no poseen nada excepto su miseria y su amor por Él. Créeme, amará más al que, pese a los muchísimos obstáculos, ansía amarle y servirle, en las multitudes y en la mugre de las barracas dentro de estas alambradas, que a uno que medita en un abrigo limpio y tranquilo, dentro de una habitación lujosa. Perteneces a Krishna. Y tu meditación, tus éxitos o fracasos, y aún tus enfermedades, son de la divinidad. Pero, ¿quién osa someterse completamente a los términos de Dios y no a los suyos? Muchos han intentado seguir el ejemplo de un divino salvador, y dicen como él: “Tu voluntad será cumplida, no la mía”. Pero cuando la cosa se pone seria, cuando la voluntad de Dios lo vence a uno, el miedo se apodera de nosotros y murmuramos en secreto: “No, yo no quería decir eso precisamente”. Nadie quiere creer que Dios puede hacer a veces acto de presencia en la forma de una catástrofe, un completo derrumbamiento. Pero créeme, si uno es capaz de entregarse verdaderamente en manos de Dios, no tiene por qué preocuparse. Dios asume la responsabilidad de todas sus acciones. Entonces no tiene porqué temer las consecuencias de encontrarse en un abismo del mundo mutable, o en el reino de los cielos, pues se encuentra siempre en el reino del amor de Dios, desempeñando su papel en el drama de Dios y sus eternos fieles, de lo que nada sabe el mundo.
La paz, el Nirvana, ansiado por tantos, no es más que un estado intermedio en el camino del verdadero reino de Dios, aunque muchos se queden eternamente en esta maravillosa antesala. Pero el que se atreve a penetrar más allá, con el deseo de entregarse a Dios, no por eso pierde la paz. La verdadera paz no es solamente librarse de la angustia. La ausencia de la pasión está considerada de una forma exagerada por los yoguis indios. La verdadera paz significa obtener la certeza de que en el fondo de nuestro ser se está para siempre unido a Dios.
Volvimos a caminar en silencio.
- Swamiji - dije tranquilamente -, ¿qué te ha dicho tu guru respecto a la razón de nuestra vida? ¿Por qué tenemos estos cuerpos terrenales?
- Mi guru dijo - contestó Sadananda enardecido -: “Se nos ha dado este indolente cuerpo para dejar que el fuego de nuestro aliento lo consuma en nuestra devoción a Dios”. Pero no creo que lo entiendas aún, Vamana Das. Aún no sabes quién es Dios, quién es Krishna.
- Oh, cómo me gustaría poder contemplar a Dios.
- No se trata de contemplar a Dios - corrigió mi compañero severamente- Se trata más bien de que Dios te vea a ti, que sea atraído hacia ti por la belleza y pureza en tus ansias por fervorosa devoción. Cuando una persona quiere ver a Dios, este deseo es a menudo una ambición egoísta. Así como los seres humanos degradan en su egoísmo todos los fenómenos mundanos, transformándolos en objetos, relacionándolos con ellos mismos, y gozándolos, así muchos de ellos intentan ganar a Dios.
- ¿Cómo me puedo librar de ese egoísmo? - le pregunté.
- No se debe formular esta pregunta nunca - contestó Sadananda con austeridad -. Esta misma pregunta tiene origen en el egoísmo. Ruega a Krishna, el Desconocido, el Oculto, para que te dé algún día fuerzas para servirlo honestamente, para aprender a amarlo...Ya es tarde. Debemos irnos a dormir. Buenas noches, Vamana Das.

CAPITULO II

MAESTRO Y DISCÍPULO

ENSEÑANZA EN MEDIO DEL ALBOROTO. LA HISTORIA DE SADANANDA. EL AVATAR DORADO. EL PROFESOR DE MATEMÁTICAS QUE ENSEÑO A SADANANDA. BLASFEMIAS DE LOS PRISIONEROS Y VERSOS DEL BHAGAVATAM. ESPÍAS E INTERROGATORIOS


Este encuentro en el obscuro campo de fútbol fue el principio de muchos diálogos con Sadananda. A menudo nuestra conversación giraba inesperadamente en esta dirección cuando caminábamos arriba y abajo a lo largo de las alambradas, y muchas veces hasta durante el día, cuando nos sentábamos en medio de una multitud de chicos bullangueros, pelando patatas fuera de la cocina de la barraca. Él profería cortas sentencias cuyo significado no era comprendido por los demás. A veces me buscaba en mi barraca, o yo iba a la suya y me sentaba durante una hora o más en su cama. Vivía muy incómodamente. Su vecino era un músico que se había degenerado en los trópicos, y que olía continuamente a licor fuerte. Negociaba con toda clase de artículos y su cama era un almacén; ahora hacía funcionar incansablemente un viejo gramófono que acababa de adquirir. Sadananda toleraba bondadosamente a su vecino. No establecía diferencias entre personas de costumbres civiles y los llamados elementos insociables. Hasta sostenía que un criminal o una prostituta tenían mayores perspectivas para una rápida y completa conversión que los ciudadanos que observan las leyes. Había muchos ejemplos de esto en las Sagradas Escrituras de la India, y también en los Evangelios. Se refería a las historias de María Magdalena y el ladrón crucificado.
Cada vez que iba en busca de Sadananda, durante estos días, era mayor el ruido que oía al entrar por la puerta de su barraca. El cambalache continuaba en la cama de su vecino, y, además, jugadores de cartas se sentaban alrededor de la única mesa que había en la barraca, barajando ruidosamente los sucios naipes. Muy a menudo había disputas entre ellos. Sadananda no parecía molestarse lo más mínimo por todo esto. Exclamaba alegremente… “¡Qué amable has sido viniendo a visitarme, Vamana das! Ven y siéntate en mi cama”. Una aureola de paz parecía flotar de un modo invisible encima de aquella pobre cama. Cuando empezaba su narración, mis oídos se quedaban sordos a toda clase de ruidos.
- ¿Qué te trajo a la India? - le pregunté.
- El deseo de mi corazón, y mi encuentro con Swami Bon, un indio que había sido mandado a Europa por su profesor, y que luego fue mi guru. Y sobre todo, un libro que encontré en la biblioteca de la Universidad de Berlín. Era un libro acerca de Krishna Cheitanya.
¡Ah, el secreto avatar de la época de la ignorancia y superstición, el Avatar dorado! Sri me ha hablado de él.
Una sonrisa se dibujó en el severo semblante de Sadananda.
- Así que Sri te ha contado algo acerca de Krishna Cheitanya - dijo con alegría -. Según lo que he oído, creí que tu maestro pertenecía a la escuela de Sankaracharya. Sabrás, naturalmente, que Cheitanya entró en la orden de Sankaracharya para redimirlo interiormente, ya que sus enseñanzas no contenían más que un pálido reflejo de la verdad.
- ¿No estaba Sankaracharya en lo cierto? ¿No es el mundo corruptible ilusión y desilusión, y además repleto de pesadumbres?
- Sí, naturalmente; pero al mismo tiempo el mundo tiene su origen en Dios, el Dios eterno lleno de bienaventuranza.
- Sí, lo que nosotros pensamos que es el mundo, es en realidad el divino e impersonal Brahman.
- El Brahman impersonal no es otra cosa que una radiación de la figura del Dios personal...No es tan sencillo como crees, Vamana Das. En Dios los más increíbles antagonismos están armoniosamente unidos. Dios es simultáneamente personal e impersonal. El mundo está separado de Dios y al mismo tiempo no está alejado de Él. El salvador divino, el avatar, está separado de Dios, y sin embargo no está alejado de Él. La enseñanza de bhedabheda, de estar separado y sin embargo no estar separado, es muy clara tal como lo ha explicado Krishna Cheitanya. Cuando, durante mis estudios en la Universidad, investigué los diferentes sistemas de los filósofos orientales y los occidentales, siempre deseaba dar con un sistema en el cual pudiésemos continuar eternamente sin llegar nunca a un fin. He encontrado todo lo que buscaba en la filosofía de Krishna Cheitanya y sus discípulos, de cuyos tesoros el mundo no tiene la menor noticia.
- ¿Tu guru?
- Mi guru Bhaktisiddhanta Saraswati era un discípulo de Krishna Cheitanya, vivió en el amor de Dios y dio a conocer este divino amor.
Con indescriptible afecto y ternura, Sadananda empezó a hablarme de su guru. En su juventud, este hombre había sido un conocido profesor de matemáticas superiores y astronomía en un colegio de Bengala. Un día el joven escolar se fue a una ermita en el bosque, y pidió que lo iniciasen. El maestro espiritual que buscó era un asceta trotamundos, casi desnudo, sin más vestidura que un taparrabos; se llamaba Goura Kisora. El anciano ignoraba cuál era el deseo del estudiante. “El saber y la reputación en el mundo no significan nada ante Krishna”, dijo ásperamente. Pero el profesor de matemáticas no cesó en sus ruegos, y finalmente el anciano lo aceptó como su discípulo, persuadido por el esfuerzo y devoción que había demostrado.
Había notables semejanzas en las vidas de Bhaktisiddhanta Sarawasti, que tenía su casa cerca del Ganges, en la India, y su discípulo europeo, a quien llamó Sadananda. Este último, también había respirado el áspero aire de la ciencia en su juventud. En la Universidad de Leipzig estudió religión comparada, aprendiendo varias lenguas, tales como el pali, el sánscrito, el tibetano, el chino y el japonés. Después de doctorarse y publicar una nueva edición de su conocida obra sobre la historia de la religión, se le propuso una prometedora carrera como profesor de la Universidad. Pero él abandonó todos estos planes, se deshizo de todas sus propiedades, y partió para la India, con el fin de beber en las fuentes y sentarse a los pies de su guru Bhaktisiddhanta Saraswati.
Sadananda me mostró algunas fotos de su maestro. Me quedé asombrado por la semejanza que había entre éstas y el propio Sadananda. Yo miraba la fotografía y a mi amigo, y otra vez la fotografía. No era bastante decir que se parecían como hermanos; parecía más bien que se trataba de la misma persona en dos períodos diferentes de su vida. El mismo aire, la misma expresión, la misma fuerza interior expresada en el gesto de la mano.
Cuando indiqué esta semejanza a Sadananda, él la negó modestamente. Poco a poco aprendí a conocer a mi amigo mejor; noté que sufría por la separación de su maestro. Éste había muerto en el mes de enero de 1937. Parecía haber existido un fuerte vínculo espiritual entre este guru del amor de Dios y su discípulo europeo. En una ocasión que Sadananda rompió su acostumbrada reserva, me dijo que su guru, Bhaktisiddhanta Saraswati, una vez había pronunciado en presencia de un gran auditorio, y con gran sorpresa de todos, estas palabras: “Tú, Sadananda, y yo, siempre hemos vivido juntos en la eternidad”.
- El destino ahora se ha puesto por medio - le dije -, medio mundo se ha interpuesto entre tú y tu guru. Mejor hubiera sido que nunca lo hubieras encontrado.
- El destino quería que fuese así - dijo Sadananda lentamente -. Así lo quiso el destino, para saber si la fuerza interior de mi corazón era bastante fuerte para vencer todas los obstáculos y luchar contra la corriente. Y aún ahora me parece haber sido una maravilla el lograr encontrarlo. Sin embargo, fue muy poco el tiempo que tuve para servirlo esta vez. La próxima, espero que estaremos más tiempo juntos.

- ¡Cerdo inmundo! ¿No me has oído decir as de bastos? Te voy a desollar vivo - gritó uno de los jugadores de cartas, también muy conocido como luchador y propietario de un club de gimnasia en el sur de la India. Se parecía a un gigante de brazos musculosos y ojos traidores.
- Sí, pon atención, con el fin de no perder ningún detalle de tan interesante conversación - me amonestó Sadananda, cuando notó que no podía resistir a la tentación de oír las disputas de los jugadores de cartas -. Haces preguntas por la curiosidad, como todos los demás. Qué bien entendió esto mi guru, cuando entre sus últimas palabras nos indicó lo siguiente: “Cuando te retires de los pies de loto de Krishna, serás vencido de la misma manera por las tentadoras y repulsivas fuerzas de este mundo”.
- ¡Apaguen las luces! ¡Apaguen las luces! Gritaron los soldados europeos furiosos, cuando pasaban en su ronda a estas altas horas de la noche, a lo largo de la cerca del campo indio.
Blasfemando, los jugadores colgaron sus mantas de las ventanas de la barraca. Luego continuaron jugando.
- Coge una hoja de papel y un lápiz - dijo Sadananda -. Te voy a dictar un verso sánscrito del libro llamado Bhagavatam, que tal vez pueda serte de utilidad.

“El nudo del corazón será deshecho, todas las dudas se desvanecerán
Y hasta tu karma, sus hechos, y la inevitable consecuencia de sus hechos, desaparecerán, cuando hayas contemplado tu alma y Dios”.

Muchas preguntas se me ocurrían cuando regresaba en la obscuridad, de la barraca de Sadananda a la mía. Y otras preguntas que me habían perturbado toda la vida, ahora tenían su contestación. Una atracción irresistible me llevaba al lado de Sadananda. Pero no era tan fácil visitarlo, porque al principio pertenecíamos a diferentes grupos dentro de las alambradas. Él era alemán, y yo era judío de nacimiento. Continuamente me espiaban, me observaban, y me interrogaban: “¿Dónde ha estado? ¿Qué ha estado haciendo durante estas últimas horas? ¿Con quién ha hablado?” Y los informes de estos interrogatorios eran enviados a la delegación que consideraba quienes de nosotros debían ser puestos en libertad. Una y otra vez tenía que vencer los ataques del miedo, romper las leyes de los partidos opuestos e ignorar las reglas del desprecio que se profesaban entre las diversas ideologías; una y otra vez tenía que apelar al valor necesario para continuar aquellos encuentros. Pero Sadananda aprobaba el hecho de que demostrase valor.

CAPITULO III

UN NUEVO COMPAÑERO DE CUARTO

COMPARTIENDO CON SADANANDA EL CUARTO DE LAVAR LOS PLATOS. UN NUEVO COMPAÑERO DE CUARTO. GRITOS DESESPERADOS EN LA NOCHE. TALANTE AGRESIVO DE SADANANDA. EL HABITO NO HACE AL MONJE. EL ENCANTO SE DESVANECE.

Después de una mudanza y una consecuente reorganización del campo, Sadananda y yo fuimos alojados en la misma barraca. Vivimos en una pequeña habitación, sólo para los dos. Sobraba espacio para una tercera cama entre las dos nuestras.
Este cuarto había servido para lavar los platos y para el rancho de los oficiales, y no era apropiado para vivir en él. Estaba construido junto al muro de una terraza. Hacía más calor allí que en un horno. El sol tropical caía de lleno sobre el bajo techo inclinado, y calentaba los ladrillos de las paredes. Además, el campo de fútbol estaba muy cerca de allí y era imposible abrir las puertecillas de la ventana, sin que una pelota extraviada no rompiese los cristales inmediatamente. A la derecha y a la izquierda de nuestro dormitorio la gente se sentaba todo el día, en grupos compactos, para presenciar los partidos de fútbol. Cada jugada feliz o desastrosa arrancaba un prolongado alarido de entusiasmo o indignación de aquella gente alborotada.
Mientras tanto, mi amigo, sentado en la cama con las piernas cruzadas, trabajaba afanosamente, inclinándose mucho a medida que escribía su extensa obra. Una pequeña caja de metal colocada sobre sus rodillas le servía de mesa. A su lado tenía un gran baúl de metal que contenía sus libros y manuscritos, todos ellos puestos en el orden debido. Mi amigo podía echar mano a cualquiera de ellos en un momento dado, aún en completa obscuridad. En la tapa del baúl abierto, se veía un retrato del guru de Sadananda.
Gritos y silbidos sonaron de nuevo afuera. Otra vez la pelota chocó contra nuestras puertecillas. Oímos un ruido de cristales rotos. En vano intenté ocultar mi disgusto, que aumentaba lentamente y podía fácilmente transformarse en odio contra mis compañeros.
- ¿No sería necesario aprender a amar a los seres humanos antes de aspirar a amar a Dios? - pregunté.
- No puedes experimentar ningún amor verdadero por los seres humanos sin conocer el amor de Dios - fue su rápida respuesta -. Los seres humanos, todas las criaturas del mundo, son como las flores de un árbol. La raíz del árbol es Dios. Si se riega la raíz, todas las hojas y flores del árbol recobrarán nuevas fuerzas. El amor se desborda. Pero no se deben confundir las máscaras, las vestiduras, quiero decir los cuerpos de los seres humanos, su sensualidad y su deseo, con la verdadera persona, el atma, que momentáneamente asume una de esas extrañas características. El atma no es nazi, ni comunista, ni inglés, ni judío, ni brahmana, ni boxeador, ni hombre, ni mujer. La ley infinita inherente a cada atma es ser el eterno sirviente de Krishna, aunque lo haya olvidado. Debes intentar fijar tu atención sobre el atma.
- ¿Tú puedes hacerlo? - indagué.
- Me esfuerzo por conseguirlo.
En nuestro recinto había un inquilino que no tenía hogar. Su túnica de monje se parecía a la de Sadananda, aunque era amarilla en lugar de anaranjada. Era uno de los pocos budistas europeos del campo. Algunos de ellos tenían muy buen carácter y eran muy instruidos, pero desgraciadamente yo había conocido a uno distinto; era gordo y calvo, de una calvicie brillante. Se apellidaba Gross.
El contenido del cerebro de Gross presentaba un extraño aspecto. Cuando joven había estado en una tienda de una pequeña ciudad, donde vendía pescados y queso. Luego se había convertido en fotógrafo ambulante, llevando la máquina con él a todas partes y retratando a los visitantes de varias playas y retiros, hombres y mujeres, no siempre totalmente vestidos. De súbito fue sobrecogido por el ansia de paz y certidumbre, y se embarcó para Ceilán, donde se hizo monje budista. Pero la parte erudita que se había reunido en su cerebro como un revuelto montón de broza, junto con su carácter agresivo, le hicieron inadecuado para el difícil y profundo trabajo mental exigido por las enseñanzas de Buda.
Exteriormente conservaba las reglas de su orden, de modo estricto. Cuando llamaban para darnos el panecillo por las tardes, él rehusaba ponerse en la cola con sus compañeros de prisión. No tomaba parte en los trabajos que hacían los demás, tales como pelar patatas, cortar leña y otros quehaceres. Explicaba que las reglas de su orden le prohibían ejecutar trabajos para ignorantes, y aunque parezca increíble, logró sostener su punto de vista.
Con paso lento, siempre mirando al suelo, de acuerdo con su regla, andaba arriba y abajo a lo largo de la cerca de alambre de espino, con su gordo cuerpo envuelto en una túnica amarilla. De cuando en cuando lograba encontrar algún discípulo que le acompañaba durante unos cuantos días, escuchando sus discursos, y luego lo dejaba burlándose de él. Se le consideraba intolerante y un divulgador de calumnias y mentiras.
Acto seguido a la mudanza y reorganización del campo, todos los de las barracas se negaron a darle abrigo. Provocadoramente, colocó su cama fuera, cerca del campo de fútbol, donde la túnica amarilla que colgó era motivo de disgusto para muchos.
- Es un viejo - me dijo Sadananda -. El invierno es frío aquí. Hay espacio en nuestro rincón. ¿Quieres que invitemos a Gross a que venga a vivir con nosotros?
- Es agresivo - dije -. Habrá disgustos. Sé que ha dicho a muchos que practicó la magia negra.
- Gross no tiene la menor idea de lo que es magia negra, y esos que lo escuchan, menos aún - dijo riendo Sadananda -. Pero como quiera que sea no debían burlarse del hábito de un monje.
No sé cuál sería la intención de mi amigo al decir esto; si quería darme una idea de como uno debía o no debía ser. Nuestro nuevo compañero de cuarto se mudó ceremoniosamente, y se acomodó entre nuestras dos camas. Me prestó un libro en el cual encontré una cita de Buda que nunca he podido olvidar:
“Se burló de mí, me pegó, y me conquistó por la fuerza. Si uno piensa en ello no puede menos que odiar. Este odio quita la paz al que odia; únicamente no odiando puede uno encontrar la paz en la tierra”.
Detrás de su mosquitero, y las ropas amarillas que echó sobre él, Gross se sentaba todos los días en su cama, entre la de Sadananda y la mía, con las piernas cruzadas, y oraba durante muchas horas. Siempre llevaba consigo un cráneo, y colocándolo delante de sí, meditaba en la corruptibilidad de la tierra. “Yo irradio simpatía y amor para todos los seres humanos”, me dijo. Pero aún cuando estaba en trance, no perdía detalle de lo que pasaba a su alrededor. Él, que había cedido todos sus bienes, insistía en todos sus derechos personales, su parte en el suelo de la barraca y otras minucias por el estilo. Sin embargo, no se tomaba tanto interés cuando se trataba de barrer su trocito de suelo. Las reglas de su orden se lo prohibían. “Me parece que está usted buscando reñir conmigo”, me dijo varias veces. Tanto Sadananda como yo andábamos de puntillas para no molestarlo.
Gross tenía la peculiaridad de emitir gritos agudos durante el sueño, tales como “huhuhu”, como si tuviera pesadillas.
- No grite de esa manera - dijo Sadananda ásperamente una vez que no pudo soportar los gritos, y encendió la luz.
Teníamos la costumbre de apagar la luz antes de la hora indicada, con el fin de que nuestro compañero de habitación pudiera dormir tranquilamente.
Gross se sentó, parpadeando, y tardó algún tiempo en despertarse del todo.
- No me extraña que grite cuando duermo - dijo deliberadamente -. Hay dos oídos que están de más en esta habitación.
Echó una mirada significativa en mi dirección, pues aludía a los secretos artificios que, según él, practicaba yo con el fin de trastornarlo.
A esto, Sadananda abandonó toda consideración, y se fue derecho al ataque. No llamó a su compañero de cuarto “su reverencia”, ni se dirigió a él por su nombre de monje budista, que solía usar otras veces por respeto al hábito que llevaba. Lo llamó por su viejo nombre de los días de la tienda.
- Gross, no intente siquiera cosa semejante - le reprendió -. Usted no grita porque haya aquí ninguna mala criatura, sino más bien porque tiene usted la cabeza llena de malos pensamientos. Por eso le torturan las pesadillas. Por eso vive usted en continua agonía, y cree que los demás lo amenazan. Usted dice que irradia simpatía y amor; sin embargo, usted fomenta su odio. Dice usted que practica la contemplación, pero se sienta usted ahí como una araña en su tela, escuchando algo que le pueda molestar, para después tener el gusto de quejarse. Jamás en mi vida he visto una persona tan dominada por su egoísmo como usted. Usted cree que es el centro del mundo que le rodea. Usted deshonra el respetable hábito de Buda que lleva puesto. ¡Viejo hipócrita!
Con su rechoncha cara cuya expresión tranquila significaba “qué injusticia”, Gross escuchó este torrente de palabras. Con la misma expresión en el rostro, se mudó al día siguiente, llevando su cráneo y sus escritos, su amor y misericordia a otra parte.
- ¿Por qué has sido tan duro con Gross? - pregunté a Sadananda cuando nuestro compañero de cuarto se había marchado.
- Para despertar su atma, su alma. Aunque se marcha herido en sus sentimientos, la impresión le durará hasta la próxima encarnación. Éste ha sido un modo de ayudarlo mucho mejor que si alimentase su egoísmo y vanidad. Mi guru era un experto en estas enseñanzas. Llamaba a esto gracia agresiva, la gracia por medio del ataque. Pero en el Oeste es muy fácil confundir el hábito por el monje. Usted sabe que yo aprecio mucho el esfuerzo social del oeste. Sí, las instituciones de bienestar para los viejos y enfermos, el derecho de todos a tener trabajo y educación, todo eso es excelente. La protección de los niños y enfermos, débiles o perseguidos, debe existir. En nuestros días, de hecho, es casi la única cosa que distingue a los seres humanos de los animales. Pero cuando pienso en todos estos esfuerzos para hacer el mundo corruptible y mudable, agradable a los seres humanos, a menudo me parece que es como si alguien se hubiese caído al agua y estuviera en peligro de ahogarse. Entonces viene otro corriendo a salvarlo, y al tratar de hacerlo, se quita el sombrero, las gafas, se desnuda. El que se está ahogando, la verdadera persona, el atma, tiene tiempo de sobra para hundirse.
Poco a poco aprendí a darme cuenta que cada palabra pronunciada por Sadananda era la expresión de su atma, de su alma, y que todas sus acciones, amigables o burlonas, estaban basadas en un esfuerzo de despertar el atma de las personas que tenían contacto con él. Los inquilinos del campo lo respetaban, a pesar de su hábito de monje que suscitaba la burla. Le temían, porque era más rápido que ellos en la réplica. Les inquietaba y ellos le evitaban.
Cuando Sadananda hería los sentimientos de alguno, sus palabras dañaban tanto el amor propio, que las lágrimas brotaban de los ojos del ofendido. El que se hallaba en este caso sentía a menudo como si le desarraigasen el propio ser. Pero el duro golpe no era propinado con la violenta espada de la intolerancia, procedía más bien de un purificador fogonazo de luz espiritual. Era uno de esos golpes con que terminan muchos de nuestros cuentos de hadas, pues el tema de casi todos ellos es originario de la India. Allí la misma persona encantada pide: “Córtame la cabeza. Corta la cabeza de animal que ha sido puesta sobre mí”. Si el otro vacila, el encantamiento no se rompe. Pero si el verdugo deja caer la espada, el encantado queda libre de la maldición, asume su verdadera forma otra vez.
Pero es sólo en los cuentos de hadas que los príncipes que han sido transformados en animales o duendes, tienen el valor de pedir por su propia voluntad: “Rompe el encantamiento, dame la verdadera forma del amor. Hiere, ¡espada liberadora!” En el campo se hablaba mal de Sadananda. “Es un renegado que ha traicionado su nacionalidad alemana para volverse negro”. Y odiosos informes y falsas acusaciones eran enviados al comité de investigación.

CAPITULO IV

UNA IGLESIA TRAS LAS ALAMBRADAS

LOS MISIONEROS DETENIDOS. EL VIEJO PADRE LADER. DR. FUCHS, EL SACERDOTE PROTESTANTE. LOS JESUITAS TOMAN NOTAS. LAS CONFERENCIAS DE SADANANDA. CONTROVERSIAS TEOLÓGICAS. EL GURU SOSTIENE SUS CREENCIAS.


Había muchísimos misioneros cristianos confinados en el campo indio. Se les encontraba en casi todas las secciones. Toda la vida de la Iglesia con todas sus dificultades se revelaba dentro del recinto de alambre espinoso. En la intimidad de la vida en las barracas, se tornaba inevitablemente claro que un pobre mortal se ocultaba bajo la sotana de sacerdote, con las acostumbradas debilidades humanas. Sin embargo, durante mis seis años de confinamiento en la India era para mí a menudo un gran consuelo saber que dentro del campo, que estaba lleno de odios y disputas, había grupos de personas que se esforzaban por fijar su atención en las cosas eternas. Por ejemplo, los sacerdotes católicos celebraban misa todas las mañanas, y los domingos el altar era alzado en la barraca comedor y se celebraban oficios divinos, allí donde los prisioneros se reunían para comer, codiciosos y hambrientos. Disfruté mucho cuando el día de Pascua este aposento se estremeció por el júbilo de la resurrección, cuando católicos y protestantes se reunieron para cantar a coro. Traté de ver a los sacerdotes de varias religiones como aquellos de Cristo, a los que éste decía: “¡Recibid el Espíritu Santo!...Id en mi nombre, haced discípulos, bautizándolos en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo”.
Pero llevar el mensaje del Espíritu Santo por el mundo seguramente significa también reconocer el Espíritu Santo en todas sus manifestaciones. Había aprendido a conocer el amor de Dios, del modo que lo explicaba Sadananda, como una revelación que brilla con el Espíritu Santo. Estaba bastante sorprendido por el hecho de que muchos que profesaban la religión cristiana hablaran de Sadananda con desprecio y censura. También me sorprendía que la mayoría de ellos no tuviesen la menor noción de la poderosa corriente de puro teísmo que ha existido desde tiempo inmemorial en la diversa vida espiritual de la India. Los sacerdotes de otras hermandades hablaban condescendientemente de los “pobres infieles”, entre los cuales estaba incluido Sadananda. Sólo uno de los muchos misioneros cristianos con quienes intercambié conocimiento en el campo de concentración indio había previamente adquirido algunos conocimientos de la antigua cultura y religión del pueblo que ellos se habían propuesto convertir, pero muchos de ellos trataron de corregir su negligencia en esta materia durante su estancia en el campo de concentración.
Había un pequeño grupo que se reunía por un rato regularmente en nuestro cuarto mientras los entusiastas del fútbol clamoreaban del lado de afuera, y la gran pelota de cuero rebotaba con violencia contra nuestra pared.
Recuerdo muy bien algunos de los que asistían al curso de Sadananda. El viejo padre Lader se sentaba allí en una silla de tijera que él había traído consigo y solía cruzar sobre las rodillas sus ásperas manos de trabajador. Su rostro arrugado y rudo estaba cubierto por una espesa barba gris siempre despeinada. Los clérigos compañeros suyos se reían mucho a sus expensas, se divertían con el “bondadoso padre Lader”, porque no era muy cuidadoso de su persona, y su blanco hábito de monje estaba a menudo manchada o mal atada. En su juventud había sido herrero en Württemberg. Más tarde se hizo hermano de una orden religiosa, y se marchó a la India, llamado por una inspiración interior. Allí había sido sorprendido por la primera Guerra Mundial, y metido tras una alambrada durante seis años en un campo de concentración de la India. Durante el período de las dos guerras estudió latín, y después de duras tareas en un seminario, había sido ordenado sacerdote. Después, durante muchos años vivió en un pueblo indio en medio de la jungla, en la soledad, en la pobreza, y pasando las mayores privaciones.
Usted no conoce al pueblo indio - me dijo -. Usted no sabe nada respecto al fanatismo y la superstición de este pueblo. Usted sólo ha entrado en contacto con la más elevada cultura india en los Upanisads.
Y sin embargo él amaba aquel pueblo indio, aunque muy raramente había logrado convertir a ninguno durante sus largos años de trabajo. Amaba también los Upanisads. Durante los primeros días de mi detención me venía a buscar para pedirme prestados algunos textos sánscritos. De los muchos misioneros cristianos que conocí en el campo, el viejo Lader era el único que había aprendido el sánscrito antes de entrar en el campo.
Al lado de Lader se sentaba el sacerdote protestante, Dr. Fuchs. Iba muy bien vestido, sonreía complaciente todo el tiempo, y tenía un gusto especial por las intrigas. Pero tenía talento y ansias espirituales. A menudo venía a nuestro cuartito, aún cuando no había tertulia. Sadananda era algo brusco con él, como lo era con todos aquellos a quienes no estimaba, o de quienes no esperaba nada. “Podría tener grandes posibilidades, decía Sadananda refiriéndose a él, pero ha tenido demasiados éxitos materiales. Necesita un rudo golpe del destino que lo aplaste completamente. Entonces su alma se despertará”.
Al lado del pastor Fuchs se sentaba un iletrado, un geólogo muy tranquilo, de cabello blanco. Antes de su encierro, había explorado minas en América del sur e India. Hasta entonces sólo había tratado con las ciencias puramente naturales, y fue un ateo convicto. Después de una de las conferencias de Sadananda me dijo muy seriamente: “Nunca hubiese podido creer que nada parecido fuese posible. El mundo en que he vivido hasta ahora no es el mundo completo. Es como si hubiesen quitado un velo. Una brisa de otra realidad más verdadera llega hasta uno cuando su amigo habla de Krishna”. Y mirándome fijamente añadió: “¿Hemos olvidado enteramente el verdadero mundo?”.
Su esposa había sido encarcelada a 1 500 kilómetros de distancia, en el campo de mujeres del sur de la India, donde yo había pasado una temporada. Cuando después de muchas instancias y espera, todos los matrimonios separados fueron finalmente reunidos en un recinto familiar hecho exprofeso, el Dr. Schultheiss nos dejó. Escribía continuamente a Sadananda, y le envió como presente de Navidad un plato de madera tallado por él mismo.
Incansablemente los tres jesuitas anotaban las palabras de Sadananda en un memorándum que sostenían sobre las rodillas. Estaban acostumbrados a estudiar y examinarse, y también estaban relacionados con los trabajos científicos. No serían miembros completos de su orden hasta que llegasen a los 45 años, y los novicios no perdían tiempo en el campo, oyendo todas las conferencias. Los jesuitas habían organizado una facultad teológica completa en el campo. Los tres que asistían a los cursos de Sadananda eran tan dispares como pueda imaginarse.
El joven padre Zehner apenas se movía. Nadie en el campo hablaba mal de él, a pesar de su blanco hábito y la barba que adornaba su arrugado rostro moreno, de donde sus grandes ojos miraban. Sin que se lo pidieran, se prestaba a ayudar cuando había que llevar alguna batea de patatas a la cocina, o cuando se buscaban voluntarios para algún trabajo difícil. Cuando hablaba, medía las palabras cuidadosamente. “Nosotros también los tenemos”, musitaba asintiendo cuando Sadananda aludía a los secretos de la vida espiritual, que se reflejan en el culto a Radha-Krishna. Zehner quería decir el amor que fluye entre las tres divinas personas de la trinidad. Pero evidentemente se incomodaba con sus propias palabras.
Sonnenbichler se parecía a un arcángel Miguel tallado en madera, y era tan fuerte como un león. A la sazón era aún novicio. Algún tiempo después fue ordenado en el campo. Para este fin, uno de los obispos italianos internado dejó sus alambradas y vino a las nuestras. El joven, alto y de pelo rubio, yacía inclinado durante toda la ceremonia como el tronco de un árbol caído, delante del altar en el comedor de la barraca. Durante los primeros días que se siguieron a esta ceremonia andaba como en éxtasis. En realidad su deseo había sido llegar a ser un escultor.
-¡Oh! Qué difícil es aprender el sánscrito - gemía, un día que se hallaba a mi lado fregando los platos -. El latín es mucho más fácil. Y esos sutiles pensamientos nuevos, y ese movedizo pensar que uno tiene que dominar antes. Mi cerebro se niega, es superior a mis fuerzas.
- Exactamente lo mismo me ocurría al principio - le contesté, tratando de confortarlo.
Pater Sprechmann, el tercer jesuita que asistía a los cursos de Sadananda, vino, como Sonnenbichler, de un pueblo de Baviera. Su acento lo delataba, aún cuando sus estudios teológicos en la Universidad de Freiburg hubiesen echado un velo de escolasticismo sobre su honesta educación campesina. Su fogosa y forzada expresión a menudo se precipitaba más allá de sus pensamientos. A veces parecía que deseaba atrapar los secretos divinos con una palanca de hierro. El Dr. Sprechmann era versátil y ambicioso. No era sólo teólogo, sino que era también un excelente corredor de larga distancia, y se entrenaba todos los días en el gimnasio. Uno de sus deseos era ganar la “medalla de oro” de los atletas del campo.
Sadananda se hallaba delante de la pizarra; era delgado y estaba vestido con una túnica anaranjada que él mismo había teñido, y llevaba las sandalias indias que son comunes en este país. “El Krishna del que les he hablado, nombrado en los libros, el divino héroe y maestro en la epopeya del Mahabharata y en el Bhagavad-gita, no es el completo Krishna; Krishna en su integridad”, explicaba. “Y aún la divinidad que es la fundación del mundo, y el Dios que crea, sostiene y mantiene el mundo, recibiéndolo al fin en Sí mismo, aún estos no son más que aspectos exteriores de Krishna. El verdadero Krishna es un profundo misterio”.
Sadananda escribió en la pizarra con su fina y atrevida caligrafía la sílaba “Krish”, usando la escritura devanagari.
- La palabra Krishna viene de la raíz sánscrita “Krish” - explicó -. “Krish” significa atraer. No sólo existe una gravitación física, sino también espiritual. Así como el sol atrae a la tierra y a los planetas de manera que giren alrededor de él, así Krishna atrae las almas, la atma de todos los seres, hacia Sí Mismo por medio del amor e indescriptible belleza. Krishna es absolutamente consciente. El alma humana se halla en la misma relación hacia Él, hacia Dios, que los rayos del sol hacia el mismo sol.
Sadananda buscó entre sus papeles.
- Les voy a dictar un himno a Krishna, de la Edad Media. Es original de Jagadananda, amigo, devoto y discípulo de Sri Cheitanya:

“El hombre es una brizna mortal de la conciencia espiritual; Krishna es el sol de todo lo que es espiritualmente consciente. Los que contemplan a Krishna eternamente, Lo aman y Lo honran. Apartar el rostro de Krishna, da lugar al deseo. Maya, que está al lado de él, lo coge y lo abraza. Cuando el demonio interviene, el espíritu se destruye. Lo mismo ocurre cuando el hombre cae en las manos de Maya. “Yo soy el criado de Krishna”, ha olvidado esto. Se torna un jornalero de Maya, y anda a la aventura. A veces medio-dios, otras veces demonio, ya amo, ya esclavo... Por los que están dedicados a Dios, aprende la verdad sobre su propio ser. Cuando ya sabe esto, deja de vagar por el mudable mundo.
Llorando exclama; “¡Oh Krishna! Yo soy sobre todo Tu criado. Donde pongo mis pies todo es destrucción”. Y si en sus ruegos sólo una vez llama a Krishna, Krishna es misericordioso y lo libra del mundo cambiante. Abandona a Maya, deseoso de servir a Krishna. Y amando, amorosamente se aproxima a los pies de loto de Krishna.”.

- Pero, ¿qué es maya? - preguntó Sprechmann -. A menudo oye uno la palabra maya, y usted la usa ahora. Me parece interesante. ¿Quiere usted explicar su significado?
- Con mucho gusto - contestó Sadananda -. El poder infinito de Dios se presenta en dos aspectos: atractivo y repulsivo; conduce a los pies de Dios y aparta de los pies de Dios. Piense en las fuerzas centrípeta y centrífuga. La fuerza que según la voluntad de Dios se aparta de Él y Lo oculta, es maya.
- No comprendo lo que usted quiere decir con “la fuerza que, según la voluntad de Dios, se aparte de Él” - musitó el Dr. Sprechmann.
Sadananda escribió en la pizarra la sílaba ma
- La palabra maya viene de la raíz sánscrita ma - explicó serenamente; pero un fuego secreto, que me era familiar, lucía en sus ojos -. Ma significa medir. En tanto que egoístamente medimos las cosas que nos rodean, valorándolas según la alegría o pena que nos dan, nos hallamos en poder de Maya. Maya que nos oculta a Dios, es, según decreto divino, el que gobierna el universo mensurable.
- El Universo, pues, ¿no pertenece a Dios? - pregunté
- El universo de Maya lo es por la gracia de Dios, con el fin de que las almas que no Le sirven ni Lo aman, sino que más bien desean disfrutar egoístamente según su antojo, tengan una morada.
-¿Es entonces el universo un campo de concentración? - preguntó el Dr. Schulteiss, espantado.
- No, una institución educacional - replicó mi amigo con calma -. Cuando nos damos cuenta de que el sufrimiento y la amargura se encuentran en el fondo de todo placer, y cuando volvemos a Dios otra vez, anhelando la devoción desinteresada, tocamos el corazón de Dios, y Él nos recoge en Su seno. Pero no podemos concebir tal cosa con nuestros sentidos y nuestra inteligencia. En tanto que degradamos los fenómenos del mundo haciendo de ellos objeto de nuestros deseos para nuestro placer, no podemos comprender ni al mundo ni a Dios. La real existencia de Dios es absolutamente inaccesible a nuestra lógica.
Sprechman levantó su índice.
- ¿Niega usted entonces la posibilidad de una lógica evidencia de Dios? Si es así, no estamos de acuerdo.
El pastor Fuchs carraspeó para aclarar su garganta:
- Por una vez soy de la misma opinión que la Iglesia católica.
- La madre Iglesia - dijo el padre Lader lentamente.
- ¿No es nuestro universo, con sus innumerables vías lácteas, que están a millones y billones de años luz de distancia, no es cada gota de agua un testimonio de la majestad de Dios? - continuó el doctor Fuchs, esta vez en voz alta -. A mi juicio, cuanto más penetremos en los secretos del Universo por medio de las adquisiciones de la ciencia moderna, más nos aproximamos a Dios.
- El cerebro del hombre puede probablemente imaginar una débil sombra de ese aspecto de Dios - dijo Sadananda -. Pero Dios no existe solamente en Su aspecto majestuoso. Dios no existe solamente por el mundo. Unos cuantos místicos europeos reconocen esto. Dios tiene una existencia personal. Nuestro universo, que está limitado por el tiempo y el espacio, tiene la misma relación con el reino de Dios como los rompientes en la playa de un mar sin límites. Sólo puedo repetir que no se debe entrar en el reino de Dios por la curiosidad de saber, sino por la mucha devoción.
- Usted habló antes de la fuerza que nos empuja a los pies de Dios - dijo el Pater Zehner con lentitud -. A esa fuerza, ¿no la llama usted Radha?
El pálido rostro de Sadananda se iluminó. Por un momento la habitación se llenó de silencio.
- Radha es la personificación, la forma original del amor de Dios. Nadie se puede aproximar a Dios sin la condescendencia de Radha, sin que Ella dirija nuestra alma.
Sadananda escribió la sílaba radh en la pizarra - La palabra Radha viene de radh - dijo -. La raíz sánscrita radh significa amor reverente. El afecto reverente no tiene medida. Porque aunque el amor aumente durante toda la eternidad, no tiene fin ni fondo. El inconmensurable reino de Dios está forjado en el amor...
Pater Zehner asintió satisfecho.
- En el reino oculto de Dios - continuó Sadananda -, Radha sirve a Krishna siempre con indecible amor y devoción. Y al mismo tiempo Ella se identifica con Él de la misma manera que el resplandor del fuego es el mismo fuego, el perfume de la rosa es la esencia de la misma rosa. Radha no deja nunca el reino interior de Dios. Pero uno de Sus aspectos está continuamente en el mundo. Este aspecto se llama en teología cristiana, el Espíritu Santo.
Los lapiceros de los jesuitas se deslizaban rápidamente sobre el papel.
- Creo que ya han oído bastante por hoy - dijo Sadananda, y cerró el libro.
Los que asistían a la conferencia se marcharon.
Sadananda se inclinó sobre el baúl abierto que contenía sus libros y puso allí cuidadosamente los papeles que había usado. En silencio dirigió una mirada al retrato de su guru.
- Sé, naturalmente, que mis esfuerzos no darán ningún fruto esta vez - dijo -. Probablemente estoy dando a uno o dos de mis oyentes, material que más tarde puede ser usado en tratados de controversia contra el teísmo indio. Pero, como quiera que sea, los hago pronunciar el nombre de Krishna, escuchar el nombre de Krishna. Y estoy convencido que el nombre divino de Krishna tendrá el poder de ayudarlos en su próxima encarnación a aproximarse al reino interior de Dios.

CAPITULO V

EL NOMBRE DE DIOS

VIAJAMOS 1 500 KILÓMETROS. LA FUERZA MÍSTICA DEL SONIDO. IMPORTANCIA DE LOS NOMBRES DE DIOS. MEDITACIÓN SOBRE EL LOGOS. LOS MACACOS CORREN DETRÁS DE NUESTRO TREN.

Un día oí el mantra del nombre de Dios de los labios de Sadananda. Fue en una ocasión que todo el campo se mudó, una vez más, a 1 500 kilómetros de distancia de nuestro recinto de alambre espinoso del Sur de la India, a otros recién construidos en el Norte de la India al pie del Himalaya. Llevábamos varios días de tren, y aún nos faltaba mucho para llegar al fin de nuestro viaje; todos estábamos encerrados en los vagones junto con nuestros equipajes, y nos vigilaban atentamente. Sadananda se inclinaba en una ventanilla abierta en un vagón de tercera clase “para soldados indios”, y parecía estar ajeno a lo que pasaba a su alrededor.
Cantaba al viento, a la hora que el sol se hundía tras las doradas planicies indias.
Las palabras me eran familiares; la melodía, también. ¿Dónde las había oído antes? Mi corazón vibraba al oír aquella música, como un diapasón cuyos tonos se despiertan cuando recibe tonos armónicos.
Era la misma maravillosa melodía que había llegado a mis oídos una tarde poco a poco después de mi llegada a la India, cuando junto con Sri bajaba una escalera de ruinosos escalones, en medio de los florecientes bosques del Himalaya, y oí la canción de los monjes desde el terraplén del abrigo de los peregrinos. La melodía y el secreto que sospechaba tras ella, me había atraído de forma irresistible, más intensamente que nada de lo que había encontrado en toda mi vida. Había buscado en vano aquella melodía, y ahora la encontraba en un tren de prisioneros que rodaba a través de la India.
Anocheció. Los joviales soldados indios que nos escoltaban se inclinaron somnolientos sentados con los fusiles entre las rodillas. Mis camaradas jugaban a las cartas.
- ¿Qué era lo que cantabas hace un rato? - pregunté.
- Era el mantra del nombre de Dios - dijo.
Fuera de la ventana la noche se hacía más negra
- La primera revelación del mundo divino en la cual el alma puede participar - continuó mi amigo- es el sonido. Antes de contemplar el reino de Dios, uno lo oye con el oído interior. Piensa en “Logos”, la palabra de Dios, de donde proceden todas las cosas. Pero las palabras del lenguaje de la tierra son de una naturaleza terrenal. Hasta las palabras del sánscrito son de una naturaleza terrenal. Con una excepción: el nombre de Dios no es de este mundo. Más bien debía uno decir: los nombres de Dios, porque en Su Misericordia, Dios nos ha revelado muchos de Sus nombres, tanto interiores como exteriores, los cuales circundan todo Su divino poder.
El Padma purana dice: “El nombre de Dios es substancia espiritual, puro, eterno, perfectamente libre de la materia, ya que el nombre de Dios no está separado de Dios. Por lo tanto el nombre de Dios no sólo tiene el poder de lavar fácilmente todos los pecados, sino que puede también desatar el nudo del corazón y despertar el amor de Dios.
Cuando uno, cuya alma está completamente despierta, canta el nombre de Dios, esto tiene el poder de despertar el alma durmiente. Ocurre entonces lo que se llama iniciación. Escuchando devotamente, mientras otro canta el Nombre, y cantándolo uno mismo, nuestro corazón vuelve a su verdadera naturaleza, que es el amor.
Continuaba monótonamente el traqueteo del tren.
-¿Y la meditación, yoga…, todos los otros caminos hacia Dios, de los que hablaba Sri, y que menciona el Bhagavad-gita, y los Evangelios…?
- Hay muchos caminos. Pero nosotros los bhaktas estamos convencidos que nuestra propia época, Kali yuga, ha ocultado estos caminos poco menos que en la obscuridad. Sin embargo, cuando uno canta el nombre de Dios, la obscuridad se disipa. Krishna Cheitanya, el divino avatar dorado de Kali yuga, ha traído el nombre de Dios a la tierra como ningún otro salvador lo había hecho. Cientos de veces repetía a sus discípulos un antiguo verso del Narada purana: Excepto el nombre de Dios, excepto el nombre de Dios, verdaderamente, excepto el nombre de Dios, no hay en ninguna parte, en ninguna parte, en ninguna parte, un refugio en nuestra época de ignorancia y superstición. Naturalmente - continuó Sadananda –, no debes creer que tan pronto como se menciona la palabra Krishna, se profiere el nombre de Dios. El sonido terrenal del Nombre, que descubre su oído físico, no es sino un recipiente para el sonido espiritual, o la sombra del sonido espiritual. Se ha dicho: “El nombre de Krishna y todo lo que contiene este Nombre, no puede ser advertido por los sentidos de la materia. Pero cuando una persona, con deseo de servir, se vuelve hacia Krishna, el nombre se revela por Sí mismo en su lengua”. Sin embargo, hasta la sombra del nombre de Dios es capaz de hacer muchísimo. Ayuda a dirigir el corazón hacia Dios. Lava el pecado. ¿Sabes lo que es pecado, Vamana Das? El verdadero pecado es apartarse de Dios.
Las luces de Delhi se iban aproximando poco a poco, y las interminables hileras de casas como barracas, casas para oficinistas, peones indios y barrenderos, gente del servicio público, y trabajadores de la principal ciudad de la India. En el interior de un coche muy bien iluminado, que lentamente se deslizaba a lo largo del camino hacia la ciudad, se veían dos personas sentadas. Una era un alto oficial del gobierno inglés en traje de etiqueta, probablemente el gobernador de una de las provincias, corpulento y decrépito, aunque de aspecto forzudo como un antiguo procurador romano. En la butaca opuesta se sentaba su anciana esposa en traje de noche, muy pintada y rígida. Estas dos personas, en triste soledad, parecían los únicos pasajeros del elegante coche.
Nuestro tren continuaba; la gran ciudad ya había quedado atrás. Sadananda estaba sentado a mi lado, y dormía profundamente. En las literas de madera, colocadas unas encima de otras, nuestros camaradas dormían. Únicamente los guardas continuaban sentados con los fusiles entre las rodillas. Por la ventana abierta entraba la luz de la luna. Eché una mirada al paisaje familiar, donde se balanceaban las altas palmeras, cigüeñas, grullas, etc. Grandes pavos reales salvajes, los animales sagrados de Krishna, bailaban a la luz de la luna.
El Nombre de Dios… Acudía a mi mente esta idea una y otra vez. Verdaderamente extrañas eran las cosas que mi amigo acababa de confiarme. Y sin embargo el claro de luna de la noche me parecía apenas un fino velo, del cual venía el secreto hacia mi corazón como en una ola.
El Nombre de Dios, que despierta el amor… “Yo he proclamado Tu nombre, y lo proclamaré para que el amor que me has dado pueda ser de ellos, y yo mismo pueda ser de ellos”. Estas palabras de Cristo a Dios, las últimas y más sagradas palabras de Cristo en el círculo de sus discípulos después de la Cena, llegaron a mí inspiradas en la noche india.
“Padre nuestro, que estás en los cielos, santificado sea Tu nombre…” Palabras de Cristo a su divino Padre cuando sus discípulos estaban a su lado en la montaña y le preguntaron: “¿Cómo rogaremos?”, sonaban en mis oídos.
“Te bautizo en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén”. Las antiguas palabras del bautismo hacían eco cerca de mí.
“Donde dos o tres se reúnan en mi nombre, allí estaré Yo también”. Estaba más conmovido que nunca por las palabras del Divino Salvador.
Recordé también un día hace mucho tiempo en la isla de Patmos, en el Mar Egeo. En la biblioteca de un convento, un sacerdote ortodoxo griego abrió para mí y para mi esposa las rígidas y enormes páginas de un manuscrito, de un Evangelio de los primeros tiempos del cristianismo. Estaba escrito con letras de plata en pergamino rojo, pero los nombres de Dios y de Cristo brillaban más que el resto de la escritura; estaban escritos en letras de reluciente oro.
¿Habríamos olvidado la fuerza amatoria del nombre de Dios? ¿Era necesario ir a la India para descubrir el secreto?
Logos, la palabra Dios, sonaba en la noche india. No había contradicción entre las revelaciones divinas del oriente y del occidente. El mensaje de occidente se identificaba con el infinito coro de júbilo de las Sagradas Escrituras indias y las palabras de regocijo con que Krishna Cheitanya, el avatar oculto de la época de la ignorancia y superstición, ha alabado el poder del nombre de Dios:

“El nombre de Dios desempaña el espejo del corazón humano. Él sofoca la angustia del círculo vicioso de nacimientos y muertes. Es como el claro de luna, que abre el cáliz de loto de la bondad en el corazón humano. El nombre de Dios es la vida interior de la querida sabiduría. Él permite que el océano de la divina bienaventuranza aumente siempre. Él da el saber de la divina abundancia en cada sílaba del Nombre sagrado. El nombre de Dios baña toda el alma…”

La noche estaba llena del perfume de las flores. El agradable perfume de los florecientes mangos llegaba hasta los que dormían en el tren destinado al norte. Me parecía que me transportaban en un barco hacia un mar infinito de amor Divino, cuyas olas envolvían la línea costera y cada horizonte terrenal. Las olas del mar divino se elevaban más y más altas.
Rompió el alba. Sadananda, medio inclinado en su asiento, contemplaba el panorama fuera de la ventanilla. Le toqué la mano.
- Iníciame en el nombre de Dios -, imploré.
Otra vez mi amigo me miró como si buscase algo en mi alma.
- Yo no soy un guru - dijo -. Mi tarea en esta vida es conducir a la gente a los pies de mi guru. Espero que encuentres tu guru y que él te reciba.
El tren tronó sobre un puente de hierro. Allá abajo, el agua plateada del río brillaba a la luz de la aurora.
- El Ganges - dijo Sadananda -. No lejos de aquí, en Rishikesh atraviesa la cadena de montañas del Himalaya.
Una vez más me aproximaba al Kailasa, el hogar de Siva.
El tren paró en una estación. “Hardvar”, leí.
- Una de las siete antiguas ciudades sagradas de la India - me informó mi amigo -. A propósito, tú has estudiado sánscrito. ¿Qué significa Hardvar?
- Por supuesto, lo sé. “Haridvara” significa portal de Hari, el portal de Dios.
Desde el tren podíamos ver las cúpulas y el techo plano y blanco de un templo. Sobre su tejado grandes manadas de macacos jugaban sin que nadie los molestara. Eran considerados como los compañeros y seguidores de Hanuman, el jefe de los macacos, iniciado por Dios.
Como si hubiesen recibido una orden, los macacos corrieron abajo del tejado y de las paredes, y se precipitaron tras el largo tren, que había sido puesto en marcha otra vez, y lentamente avanzaba dando resoplidos hacia el empinado declive de la montaña.
Encantados por la inesperada diversión, los prisioneros se asomaron a las ventanillas, gritando y provocando a los macacos, y arrojaron lo que encontraron a mano, como cajas de cigarros o cigarrillos, objetos de metal o latas, hasta que los monos abandonaron la caza de los humanos, y volvieron atrás.
- He estado toda la noche pensando en el nombre de Dios - dije.
Sadananda asintió satisfecho.
- Sí, lo sé. El que una vez ha sido embargado por el magnético poder de Dios, por el jubilante y regocijante poder de Dios, ya nunca podrá escapar de Él.

CAPITULO VI

OBJETIVOS HUMANOS

EL NUEVO CAMPO DE CONCENTRACIÓN. LEYENDO EL BHAGAVATAM EN UNA TIENDA. EL CUENTO DEL REY PARIKSHIT. DESTRONAMIENTO DE KALI, EL NEGRO. ENCUENTRO CON UN ANTIGUO ERMITAÑO BRAHMANA. MALDECIDO POR EL HIJO DEL BRAHMANA. REMORDIMIENTO TARDÍO. EL SAGRADO SUKA. EL REY MORIBUNDO ALCANZA LA META DE LA VIDA. ¿CUÁL ES LA MÁS ALTA ASPIRACIÓN? EL DESEO DE AMOR, MAYOR QUE EL DE LIBERACIÓN.


Las verdes montañas estaban empapadas del agua de la lluvia. Pero toda la belleza del paisaje indio parecía desvanecerse una vez más cuando entramos en la doble alambrada del nuevo campo, arrastrando el equipaje con nosotros. La herrumbre del alambre espinoso era igual al de todos los otros campos que habíamos ocupado. La gente que se hacinaba allí era también igual a la de antes. Habían traído consigo todas sus pasiones, sus penas y azares. Pronto el césped quedó aplastado por tantas pisadas, y la tierra perdió su peculiar lustre. Pero la luz que había dentro de mí no se había extinguido, y fluía de mi corazón, pendiendo del nombre de Dios que Sadananda había cantado durante el viaje.
En el nuevo campo, Sadananda y yo no estábamos juntos en la misma barraca. Sadananda había sido enviado a una tienda en la sección del sur, donde vivían los monjes budistas. Por otra parte, tuve la buena fortuna de vivir solo por algún tiempo en una tienda en la sección norte, cerca de la alambrada. Fue un gesto amable por parte del comandante del campo, y fui muy envidiado por ello.
Sin embargo, las cuatro ventanas no tenían cristales, y la puerta estaba deshecha. Los pájaros entraban y salían a voluntad por los espacios abiertos entre el techo y la pared. Muy cerca de la tienda estaba la cantina común a todos los que vivían en esta sección del campo, donde se vendía cerveza fabricada allí mismo y licores, hasta altas horas de la noche, lo cual, naturalmente, no tenía lugar sin ruido. Pero a pesar de todos estos inconvenientes, fue una temporada feliz para mí, porque podía trabajar.
Mi amigo vino y me ayudó con entusiasmo cuando traté de amueblar mi nuevo retiro. En un montón de escombros encontramos un tablero de mesa y en alguna otra parte dos soportes de hierro en los cuales colocarlo. Estos habían sido considerados poco firmes en el comedor, pero para nosotros resultaron bastante buenos. Extendimos un lienzo azul sobre la mesa, tal como los que usaban los guardas indios como abrigo. Después de esto la mesa resultó espléndida. Sadananda, que era muy mañoso, se subió a un taburete que yo había colocado sobre la desvencijada mesa; yo sujetaba el andamiaje para que él no se cayera, y clavó viejas sábanas que yo había doblado y cosido, en las amplias aberturas de la pared norte, para impedir que entrase el viento frío de las montañas en invierno.
Satisfechos de nuestros esfuerzos, nos sentamos a la mesa en el desamueblado aposento. Sadananda era incansable en su tarea de comunicarme sus enseñanzas, aunque por aquella ocasión había empezado a sufrir fuertes dolores físicos. Se esforzó todo lo que pudo, entregándose de lleno a su obra, y al mismo tiempo trataba de enseñarme la devoción espiritual tal como él la había aprendido de su guru.
Sadananda y yo empezamos otra vez a leer juntos allí en el cobertizo de las herramientas; leíamos en la obra india llamada Bhagavatam, de doce volúmenes, que yo había conocido en la casa de Sri. Con la ayuda de Sadananda volvía a leer, en el idioma original, las numerosas historias narradas por el joven Suka al rey Parikshit mientras éste, sentado en la orilla del Ganges, esperaba la muerte.
- Si me abandonasen en una isla deshabitada y me permitiesen la posesión de un sólo libro, seguramente escogería el Bhagavatam entre todos los libros de la tierra - dijo mi amigo con mucho entusiasmo.
-¿El Bhagavad-gita, no?
- El Bhagavad-gita, a pesar de su grandeza, no es más que un libro para principiantes. Donde acaba el Bhagavad-gita empiezan los secretos del Bhagavatam. El camino, Vamana Das, que has emprendido, es muy largo. ¡Pero no te canses! Cuántas veces mi guru lamentaba no haber encontrado nunca nadie que estuviese preparado para aplicarse con todo su entusiasmo a la traducción y explicación del Bhagavatam. He empezado, y he pasado muchos años haciendo esto. Pero la tarea es superior a mis fuerzas. ¿Quieres ayudarme? Para empezar, intenta reseñar el cuento que se refiere al rey Parikshit, pues su lucha por la rectitud y la justicia es probablemente lo más fácil para la comprensión de los occidentales.
Me senté en mi cobertizo y concentré mi pensamiento: la palabra sánscrita Parikshit, significa “el que ha resistido la prueba”.
El abuelo de Parikshit fue el famoso héroe Arjuna, a quien su auriga y amigo Krishna reveló la divina canción llamada Bhagavad-gita.
Cuando el rey Parikshit fue mayor, Krishna ya había dejado la Tierra. Las tinieblas de Kali yuga habían envuelto el mundo. Parikshit hizo todo lo que pudo, a pesar de la negra obscuridad, para restablecer la justicia que había sido violada en la Tierra. Recorrió toda la Tierra en su dorado carro de combate, con el fin de ayudar a los seres humanos a alcanzar los tres objetivos señalados por los Vedas para cada vida en la Tierra: justicia, prosperidad, y placeres para todos.
Puse el libro a un lado. Esta era una historia muy apropiada para nuestros tiempos, pensé, la historia del rey Parikshit, que deseaba lograr que los tres objetivos humanos, dharma, artha, kama (justicia, prosperidad, placeres), fuesen accesibles a todos los seres de la Tierra. Estos son los mismos objetivos que aún hoy son ansiosamente buscados por muchos millones de seres humanos de todas partes. Y ¿cuándo la humanidad no se había esforzado en alcanzar estos objetivos? Me estremecí al pensarlo.
Volví a coger el libro Bhagavatam, y empecé a leer y a traducir de nuevo. Debía descubrir cómo se desarrolló la historia del rey Parikshit, el que había resistido la prueba.
Extrañas cosas sucedieron. El rey, que deseaba restablecer la verdadera justicia por todas partes en la Tierra, llegó a la orilla de un río llamado Saraswati, el río de la sabiduría. Y allí debió el monarca hundirse en actitud meditativa. Lo que seguía en la historia debe ser leído con ojos que vean a través de la superficie física de las cosas. Esto tuvo lugar en otro mundo, pero un mundo con el cual nuestro mundo está íntimamente relacionado, y que arroja sus grandes sombras sobre el nuestro.
La historia continuaba diciendo que Parikshit se encontró con una figura mística en la orilla del río, un ser que llevaba el nombre de Kali. Kali significa “el Obscuro”. Él regía los destinos de Kali yuga, la época de las torpes disensiones, en la cual vivimos hoy. Parikshit se encontró con Kali, el Obscuro, en una triste figura, vestido como un monarca que infectaba la tierra con sus pisadas y atropellaba la justicia.
En esta visión, la Tierra no parece la Tierra tal como la conocemos. Se presentaba en la forma de una vaca, cuyos ojos derramaban lágrimas, y que pedía socorro a Parikshit. Y la justicia se presentaba en la forma de un toro blanco, al que el obscuro déspota golpeaba incansable con una vara de hierro. El malvado ya había conseguido paralizar tres de las patas del toro con los golpes de su vara de hierro. El primer pie del blanco toro de la justicia era el poder del juez para ver claramente en meditación. El Obscuro ya había paralizado este pie completamente. Los pies segundo y tercero del toro de la justicia eran la pureza del corazón y la misericordia del juez. Estos pies, también habían sido paralizados por Kali. Con dificultad el toro intentaba mantenerse en pie con el que le quedaba, el pie de la verdad. Una trabajosa búsqueda por la verdad todavía existe entre nosotros, aún en la época de la ignorancia y la superstición.
La historia continúa diciendo que Parikshit armó su arco y se aproximó al terrible ser. Kali se quitó su túnica de monarca. Porque no era un verdadero rey; era sencillamente malo y cobarde, era de baja condición, un sudra. Se arrojó a los pies de Parikshit pidiendo misericordia.
- A donde quiera que huyas siempre veré tu arco apuntándome - gimió -. Concédeme, como todos los otros, un refugio.
- No suplicas en vano mi protección - contestó Pariskshit -. En las casas de juego, en los burdeles, en los mataderos, en las tabernas, y en los corazones de todos los hombres codiciosos, tú puedes morar. Estos pueden ser tus cinco asilos.
Parikshit estaba convencido que ahora él había enviado al Obscuro a los abismos de donde no podría escapar. Pero se equivocó. Kali arrojó su sombra, no solamente sobre la Tierra, sino hasta el mismo corazón del rey.
Un día, poco después de la aparente victoria sobre la época de la ignorancia y superstición, el rey Parikshit estaba cazando en el bosque. Sería un grave crimen para un brahmana cazar animales, pero, según los reglamentos de la casta de los guerreros, este es un deporte que está permitido y considerado caballeresco. El rey había seguido la caza mucho tiempo, y estaba cansado y tenía sed. En vano buscó una fuente o arroyuelo en la calurosa y seca floresta de zarzales. No encontraba ni una sola gota de agua. Torturado por la sed entró en la cabaña de un ermitaño con la esperanza de encontrar algo para beber.
Allí dentro, en la obscuridad, estaba sentado un hombre con las piernas cruzadas. La espalda erguida, los ojos medio cerrados, absorto en profunda meditación, casi sin respirar.
Parikshit, que tenía la boca seca y la voz vacilante a causa de la sed, le pidió: “Dame algo para beber”.
El anciano no contestó. Ni siquiera invitó al rey a sentarse en una estera o en cualquier otra parte. No le pidió que se lavase los pies cansados y llenos de polvo. No le invitó a tomar nada para beber. Rompió todas las reglas de la hospitalidad que el rey Parikshit había establecido sobre la Tierra. Un mal pensamiento nubló el corazón del rey… Tal vez el anciano finge hallarse en trance, porque él se considera superior a mí; porque él, brahmana, no quiere servir a uno de la casta de los guerreros. Una rabia salvaje, una excitación que jamás había experimentado, surgió en él. Cuando se marchaba vio en el suelo una serpiente muerta. Alzó el cuerpo de la alimaña con la punta de su arco, y la arrojó con desprecio al cuello del anciano. Éste no movió ni un solo músculo. Con paso firme el rey Parikshit abandonó la cabaña.
El hijo del brahmana, muchacho orgulloso y bello, jugaba con otros niños por allí cerca cuando esto ocurrió. Al ver la infamia que infligían a su padre, se enfureció por el hecho de que un guerrero infringiera las leyes de respeto a los brahmanas. Excitadísimo, gritó a sus compañeros: “¡Oh cuánta injusticia entre los gobernadores de la Tierra en esta época de ignorancia! Ya que el poderoso Krishna no está aquí para castigar al ofensor, lo haré yo mismo…¡Ya veréis!”
Encolerizado, el muchacho recitó un conjuro y profirió una maldición contra el rey Parikshit: “Al séptimo día desde hoy, el príncipe de las serpientes por mi orden morderá y dará muerte al hombre que ha roto las leyes y ha deshonrado a mi padre”. Luego corrió a su casa, y cuando vio que su padre aún estaba allí sentado con la serpiente colgada del cuello, se echó a llorar amargamente.
El sabio oyó que su hijo lloraba, y vio la serpiente que pendía de su cuello. Apartó de sí aquel cuerpo muerto y preguntó:
- ¿Por qué lloras, hijo mío?
El muchacho contó lo que había pasado.
- ¡Hijo mío, hijo mío, qué has hecho! - gimió el padre -. Hijo mío, has cometido un gran crimen sin saberlo. Has pedido un gran castigo por un ligero error. Este noble rey tenía hambre, sed y cansancio. Y tú has osado juzgar al monarca que, por la voluntad de Dios, mantiene la justicia en la Tierra. ¡Oh, quiera Dios todopoderoso perdonarte por el pecado, que por tu ignorancia has cometido contra uno dedicado a Él!
Mientras tanto, Pariskshit sentía remordimientos. “¡Oh, qué estúpidamente me he portado con ese hombre sagrado! Seguramente algo terrible me ocurrirá. Que sea el castigo pronto y severo, con el fin de borrar mi pecado”.
Mientras reflexionaba en esto, oyó la maldición que profería el hijo del brahmana. Sin vacilar un sólo momento, Parikshit renuncio, entregando el trono a su hijo. Abandonó todos sus tesoros y su floreciente y bien ordenado reino. Abandonó a su hermosa esposa. Se negó a todas las cosas mundanas, e hizo juramento de ayunar los últimos siete días de su vida. Todo lo que antes había parecido de importancia - justicia, prosperidad y placeres -, ahora parecía ser un montón de cenizas. Ya no pensó en las leyes terrenales. Parikshit se sentó a la orilla del río Ganges y empezó a meditar.
Entonces una multitud de santos empezó a llegar al río. Parikshit se inclinó reverentemente. Los saludó uno a uno. Y cuando todos estaban sentados, se puso de pie delante de ellos con las manos cruzadas y les dijo:
- Vosotros, sabios, y tú, río Ganges, sabréis que he buscado refugio en Dios, que mi corazón le pertenece. Dejad que la serpiente me muerda sin intentar impedirlo. ¡Vosotros cantaréis las canciones de Dios, El que penetra todas las cosas!
- Nos quedaremos con este hombre que es un devoto de Dios - dijeron los sabios -, hasta que yazga al lado de su cuerpo y entre en el mundo donde no hay errores.
- Ayudadme a pasar los últimos días de mi vida dignamente - suplicó el rey -. ¡Enseñadme qué es lo que tiene que hacer el que está a las puertas de la muerte!
Precisamente en este momento, el joven Suka, el hijo del gran Vyasa, se aproximó sonriendo. Vagaba por la Tierra sin deseo. No se le veía ninguna señal de casta, ni llevaba hábito de monje o penitente. Estaba desnudo y la bóveda del cielo era su único abrigo. Iba rodeado de una multitud de niños. Tenía el aspecto de un joven de dieciséis años, pero los sabios pronto vieron el esplendor que se desprendía de él, y todos se levantaron respetuosamente.
Parikshit se inclinó profundamente ante el recién llegado, y le invitó a sentarse. Luego, el rey mismo se arrojó al suelo ante Suka, que resplandecía entre los santurrones como la luna entre las estrellas, y le rogó que contestara a esta pregunta:
- ¿Qué debe hacer una persona que está a las puertas de la muerte? ¿Qué deber oír? ¿Que debe llevar en el alma? ¿A quién debe adorar? ¿En qué tiene que meditar?
- Me has hecho la más importante de todas las preguntas - dijo Suka -. Tu pregunta será de valía para todo el mundo. El que no sabe nada del atma hace millares de preguntas, y se esfuerza por conocer millares de cosas. Y mientras tanto la vida continúa, por la noche durante el sueño, y de día, durante la lucha por las cosas corruptibles. Pero la pregunta que has formulado es amada por los que conocen el atma. Se refiere al objetivo final.
Entonces Suka empezó a instruir al rey acerca de lo más íntimo e indestructible dentro de los seres humanos, el atma. Y le enseñó el verdadero fundamento del atma, Dios. Recordó al oyente a Mahavishnu, de quien se dice: como los rayos de sol saturados de motas de polvo flotando a través de la ventana abierta, los innumerables sistemas del mundo entran y salen por los poros de Mahavishnu. Pero nunca habrá un fin para el nacimiento y destrucción de los mundos, porque Mahavishnu no cesa nunca de respirar.
Suka llevó a su oyente aún más lejos, a través del océano de la causa primordial, y a través del infinito océano de la luz de la conciencia, en el reino íntimo de Dios. Durante siete días Suka relató al hombre que esperaba la muerte, de Krishna, que habita en Su propio reino, y que al mismo tiempo aparece en el Universo en diferentes formas.
- El hambre ya no me atormenta, aunque hace ya bastante tiempo que dejé de comer - dijo Parikshit -. Ya no siento sed, aunque he dejado de beber agua. No tengo más deseo que el de saber más y más sobre Krishna. Cada palabra de Krishna que pronuncias es como un néctar para mí.
Después de siete días Suka continuó su camino. Andaba desnudo, bailando y cantando alabanzas a Krishna. Los niños corrían detrás de él. Las sirenas que jugaban en el río no se turbaban en presencia del hombre desnudo, sin más abrigo que la bóveda celeste. En su inocencia sagrada, Suka no establecía deferencias entre el hombre y la mujer. Él sólo veía el alma eterna, el atma en todos los seres. En todo ser viviente encontraba el abnegado amor del atma por Dios: en los árboles florecientes, en los matorrales, en los seres humanos, en los animales, en los ríos y en las sirenas, y en los demonios. Veía el atma de cada ser regocijar en alabanzas a Dios, unos abiertamente, otros de forma algo velada.
Durante todo este tiempo, Parikshit permanecía sentado sonriendo y escuchando en la orilla del Ganges. Y cuando la serpiente venenosa llegó y le mordió mortalmente, de forma que en un momento su cuerpo quedó reducido a cenizas, Parikshit no lo notó, porque él ya se hallaba en el reino de Dios. Él no había pedido que le librasen de la maldición, no había pedido que le dejasen vivir, aunque Suka podía fácilmente librarle de la profecía. Sólo pedía que le hablase más y más de Dios. Y de esta manera la maldición del hijo del brahmana vino a ser para él una bendición infinita. A causa de la maldición, Krishna se le acercó y le proporcionó el amor divino, el más preciado tesoro que un hombre puede imaginar.
Al día siguiente Sadananda volvió. Se presentó en mi cuarto inesperadamente. No le gustaban las citas de compromiso, y hasta en el campo vivía tan libre como un pájaro.
- Hola, Vamana Das - dijo, a manera de saludo -. Parece que has estado trabajando. ¿Has pensado en los objetivos de los seres humanos?
- Sí, he pensado. Los verdaderos objetivos humanos no son dharma, artha, kama (justicia, prosperidad, placeres), sino la liberación del círculo eterno de los nacimientos y muertes. Mukti es un objetivo humano… Por su amor a Krishna, el rey Parikshit logró la liberación y entró en la existencia divina.
Sadananda me miró tristemente.
¿No te das cuenta que aún estás enredado en el sistema Sankaracharya que aprendiste de Sri? ¿No ves lo terrible que debe parecerle a un bhakta que nadie pueda buscar el amor de Dios, como ha expuesto Sankaracharya, como medio de lograr la liberación? Y luego, si él ha alcanzado el conocimiento, si intuitivamente se da cuenta que se identifica con el brahman, entonces tendrías que dejar enfriar su amor por Dios. Entonces puedes coger el retrato del Dios personal que él ya no necesita, y arrojarlo al río. Él es ahora el mismo gran Brahman.
- Pero en la historia de Parikshit, se dice que él se convierte en el infinito Brahman. ¿Tornarse Brahman no es el más alto objetivo?
- No - dijo Sadananda con rapidez -. Tú conoces el verso de la última canción en el Gita: “brahmabhutah presannatma… El que se ha identificado con Brahman y con su atma, y ya no padece penas, ya no tiene deseos”… Bien, continúa leyendo eso.
Y entonces leí: “…él logra el más alto amor, el más alto bhakti, por Mí”.
- Eso significa - explicó mi amigo -, el que se identifica con Brahman y con el espíritu eterno, y que ya no padece ni siente deseos, pero que no se queda aquí, prefiriendo con gran anhelo servir y amar siempre más, penetrar el Padre, alcanzar el más alto bhakti por Dios. Así habla Krishna. El objetivo final no es Mukti, la liberación. El verdadero bhakta, como Parikshit, se ríe de semejante idea. Aquí en el libro el Bhagavatam se dice: “Dios proporciona mukti fácilmente, pero raramente proporciona bhakti”. El amor espontáneo y sincero de Dios, el divino amor, sólo por el amor, es el más elevado objetivo humano.
Sadananda se aproximó a mí y me miró con ojos relampagueantes. Me cogió por los hombros y, sacudiéndome, recitó las palabras de los Upanisads, de manera que me hirieron como un rayo. Éstas fueron las palabras: “¡Levántate! ¡Despierta! Y no pares hasta que hayas llegado al fin. ¡Svasti!”…
Luego se marchó.
Pero aún el deslumbrante relámpago del amor penetraba mi ser: como si por un momento estallase en lo más íntimo de mi ser toda la capa terrestre: “Svasti”… era un antiguo saludo indio que significaba: ¡Sva-asti, el Yo, es el atma, el atma, lleno de poder y amor, es!

CAPITULO VII

EL INFLUJO DEL AMOR DIVINO

KRISHNA, EL PRIMER MAESTRO DEL AMOR. LA CANCIÓN DE BRAHMA. NARADA, EL ERRANTE. FUNDACIÓN DEL MUNDO DE MAYA. LA VENIDA DE CHEITANYA.

Me senté en la cama delante de la mesa cubierta de papeles. El ruido de una cascada sonaba a través de la noche. Pensaba en la corriente del amor divino, fluyendo incansablemente del reino de Dios, y corriendo inadvertido por la gran mayoría, a través del mundo de las sombras.
El primer guru para la enseñanza del amor divino fue el mismo Dios, Krishna en lo más recóndito de Su reino, según dicen muchos bhaktas. Él efectuó la iniciación para el creador Brahma, que formó el mundo según el plan de Dios. Cuando despertó a la nueva vida después de la larga noche de sueño llamada disolución del mundo - mucho antes que nuestro mundo fuese creado -, estaba rodeado de tinieblas. No sabía dónde estaba. No sabía que estaba en el cáliz de una flor de loto, cuyo tallo crecía en el ombligo de Vishnu. La obscuridad se intensificaba a su alrededor. Inquieto, Brahma se levantó e intentó salir del cáliz de loto. Erró así mil años, sin encontrar ningún límite. Inquieto, se volvió atrás y anduvo errante otros mil años para llegar otra vez al tallo de la flor de loto; sin embargo, no encontró el fin.
Cansado y desalentado, Brahma se sentó con las piernas cruzadas en actitud de meditación, y trató de oír su propio corazón. Cuando su corazón estuvo perfectamente tranquilo, oyó el sonido de una flauta, cuyas notas despertaron en él un indescriptible amor. Era el sonido de la flauta de Krishna, que venía de lo más profundo de su reino. Las notas despertadoras del amor eran un mantra. Así Brahma fue iniciado por el mismo Dios, y llegó a ser el primero de todos los verdaderos brahmas. Del mantra del divino amor surgieron los cuatro versos originales del escrito llamado Bhagavatam, el cual más tarde fue aumentado hasta dieciocho mil estancias. Y mientras Brahma aún oía y contemplaba el reino de Dios y suspiraba por Él, recordó quién era, y la tarea que se le había encomendado, y entonces se sintió capaz de crear el Universo, según la voluntad de Dios. Mientras el constructor de nuestro universo realizaba su difícil tarea dentro de los límites del tiempo físico, cantaba un himno con vehemente deseo en su corazón. Cantaba el divino mundo sin destino, donde ningún dolor se oculta en el fondo de cada placer, donde el tiempo no está penosamente dividido en pasado y presente, pero donde prevalece la presencia eterna, y donde todo está echo de amor. Brahma cantaba del reino de Krishna:

“Cada palabra es una canción, cada paso un baile, Y la flauta, querida amiga de Krishna, Resuena en Sus labios. El tiempo, que corre tan deprisa aquí, Todavía se mantiene allí.
Sólo unos pocos de los sabios que andan en el mundo. Conocen aquella tierra”.

Brahma, el creador, inició a su discípulo e hijo espiritual Narada en el amor divino, y le dictó los cuatro versos originales del Bhagavatam.
Mi primer maestro, Sri, y hasta Sadananda, me habían hablado muchas veces de Narada. Narada es uno de los grandes bhaktas, que por compasión a los infelices seres que se habían apartado de Dios, anda por el mundo con el fin de encontrar en alguna parte un alma que esté presta para recibir la fuerza para amar a Krishna con devoción. Así como el sol sigue su curso en el firmamento, tanto sobre lo justo como sobre lo injusto, los mensajeros de Dios vagan por su divina pureza, y donde quiera que van llevan el esplendor del reino divino, al cual pertenecen. ¿Qué les importa si las acciones de un ser son buenas o malas, según la opinión del mundo, si está bendecido o maldecido? No ven más que el anhelo del corazón. ¿Qué les importa si el terreno que pisan se parece, de acuerdo con la concepción terrenal, a un cielo o a un infierno? Ellos entran en las cárceles, en los manicomios, y en los campos de concentración. Ningún asesino, ninguna mujer aventurera, ningún loco, ningún niño en el seno materno, ninguno está excluido de la posibilidad de recibir el amor divino, y ser bien acogido en el círculo de los compañeros eternos de Dios.
En sus andanzas, Narada una vez llegó a la morada de un ermitaño en lo alto del Himalaya, en la orilla de un río. Allí, cerca de la fuente del Ganges, estaba sentado el sabio Vyasa mirando fijamente las aguas arremolinadas.
Vyasa saludó reverentemente al mensajero de Dios.
-¿Por qué estás tan triste? - preguntó Narada.
- Hay algo que no puedo comprender - contestó Vyasa con la voz turbada -. He observado la ley y practicado el ascetismo. He dominado el yoga mejor que muchos otros. Conseguí reunir los libros de los Vedas que habían sido perdidos durante el Diluvio. También he logrado terminar el Mahabharata y el Gita: He condensado la esencia del saber de los Upanisads en los Brahmasutras. Me he pasado la vida meditando, y me he identificado con Brahma. Y sin embargo, mi alma no vive en paz.
- En tus hermosas obras has hablado demasiado de las leyes y de la lógica de la sabiduría divina, y muy poco del amor de Dios, le explicó Narada. Debes escribir una obra más, que únicamente alabe los actos del divino amor, que lleve este amor a los seres humanos.
Lleno de compasión, Narada cantó el mantra que Brahma había recibido de Krishna, y que él a su vez había recibido de Brahma. Narada inició a Vyasa en el amor divino y le dio los cuatro versos antiguos del Bhagavatam.
Cantando, y tocando su vina, continuó entonces su camino. Pero Vyasa se sentó a la orilla del joven Ganges y meditó en los cuatro versos. Ahora veía a Krishna en Su recóndito reino, y vio cómo todo el mundo alterable de Maya tiene su fundamento en Krishna. Mientras el corazón de Vyasa seguía fijo en Krishna, inició un canto de alabanza acerca de lo que contemplaba, y regocijándose, empezó a cantar las dieciocho mil estancias de la obra que trata solamente de Dios, de Bhagavan, y que por eso se llama Bhagavatam. “El fruto más dulce del árbol de los Vedas, el néctar de la inmortalidad, un fruto sin hueso ni pellejo”, así está descrito el libro.
Vyasa, el poeta y vidente, cantó los numerosos cuentos en el Bhagavatam para su hijo Suka. El joven, que había vivido en el reino de Dios desde su niñez, conservó las visiones de Vyasa en su alma, llevándolas a donde quiera que iba. A Suka le gustaba cantar las estancias repletas de alabanzas al amor de Dios. Y a su vez dio a Parikshit, -el rey justo-, el amor de Dios, cuando éste se sentó cerca del Ganges pendiente de la maldición, esperando la muerte.
Así continuó en la India la iniciación del divino amor, de maestros a discípulos, en una inquebrantable secuencia a través de los tiempos. La revelación de Dios erró a través de las tinieblas y permaneció viva a través de los siglos.
Cuando, según la creencia de los bhaktas, Krishna descendió una vez más a la tierra, alrededor del año 1 500, bajo la forma de Krishna Cheitanya, Él también buscó un guru, a fin de seguir la venerable tradición.
El guru reconoció inmediatamente la excelsa criatura que residía dentro del joven de dorado esplendor que humildemente se le acercaba, y alborozado, dio al avatar que había descendido a la tierra la iniciación que le pedía. Y Cheitanya se despidió reverentemente, continuó Su camino, y embriagado de alegría cantó durante tres días esta estancia del Bhagavatam: “Hasta Yo, hasta Yo cruzaré el terrible océano del mundo cambiable y alcanzaré la otra orilla”.
Cheitanya trajo al mundo un torrente enteramente nuevo de palabras vivientes y amor divino, e inició a Sus discípulos en ellas. Y el torrente del amor divino fluía por la India como las aguas de la vida, ocultas, y sin embargo, no escondidas, hasta nuestra era. El ermitaño Goura Kishora, un asceta desnudo sin más vestido que un taparrabos, que no sabía leer o escribir, inició a Bhaktisiddhanta Saraswati, que fue profesor de astronomía y matemáticas superiores en un colegio de Bengala. Éste dio la iniciación a un discípulo que vino de Europa, a quien llamó Sadananda.
Mientras estaba sentado en el campo de concentración de la India, lleno de barullo y discordia, llegó Sadananda, y compasivamente, también me dio una gota de amor divino…


CAPITULO VIII

LA POCILGA

UN SUEÑO EN LA PRISIÓN. ¿QUIÉN FUE ULISES? CANTANDO VERSOS EN SÁNSCRITO. TÜMBELBAUM, EL INOPORTUNO RECIÉN LLEGADO. LA POCILGA DE CIRCE. ENGAÑANDO A CIRCE, LA ENCANTADORA. INCENDIO EN EL CAMPO. LA MUDANZA DE TÜMBELBAUM.

ULISES EN CASA DE CIRCE

…Con lo que Minerva le embelleció de tal modo, que parecía más alto y fornido, y hasta sus cabellos limpios, ensortijándose, colgaban lindamente sobre sus amplios hombros y fuertes espaldas, semejantes a delicadas flores de jacintos.
Odisea, VI, 229-31

Dicho esto, toco a Minerva con su varita, y al punto se arrugo la piel de Ulises; desapareció de su cabeza su hermoso cabello rubio, sus ojos tan vivos perdieron su fulgor, y, en una palabra, dejó de ser quien era, para transformarse en un anciano agotado por los años y de repulsiva presencia.
Odisea, XIII, 427-30

… Diciendo esto lo toco con la varita de oro, lo cubrió con una túnica y un manto limpio y al tiempo le devolvió, engrandecidos, su talla y vigor varonil. Al tiempo recobró el héroe su hermosura; su color moreno, sus redondeadas mejillas y el negro tono de la verdadera barba.
Odisea, XVI, 172-6

Poco después de la mudanza de nuestro campo, tuve un sueño que me puso pensativo. Yacía en las tinieblas, como muchas veces antes, en la hilera de los prisioneros que dormían en la barraca, mientras los que estaban a mi lado proferían gemidos en sueños. Intenté encontrar las palabras de consuelo en un himno sánscrito que mi amigo me había anotado. Recordé las palabras:
El nudo del corazón será deshecho,
Todas las dudas serán disipadas
Y hasta su karma,
Sus hechos y las inevitables consecuencias de sus hechos
Desaparecerán,
Cuando haya contemplado su atma y Dios.
¿Qué es el atma? Pensaba yo. “Así como un hombre se desnuda, y se pone nuevas ropas, también el alma del cuerpo, habiendo abandonado su vieja forma mortal, entra en otros cuerpos nuevos…” Esto está escrito en el Bhagavad-gita. “Esta alma no puede ser dividida por las armas, el fuego no la quema, el agua no la corrompe, el aire no la seca…, porque es inconcebible y eterna”.
Quejándose, daban vueltas y más vueltas durmiendo, y las piojosas camas de madera chirriaban. Otras veces el aposento en la obscura barraca se llenaba de ruidos tales, que hacía pensar que una pesadilla se había apoderado de los que dormían.
Poco después me dormí también. En mis sueños andaba por muchas tierras, espiando en todos los agujeros de la tierra, donde animales salvajes me atacaban. Corría a través de la noche. El camino se hizo más estrecho y se empinaba hacia las alturas. El mar bramaba a mis espaldas. Salté precipitándome en el vacío. Debajo de mí esperaban las poderosas olas de cristal. Caí, y al caer grité.
Desde las profundidades de una gran distancia oí la voz de mi esposa: “¡Estás haciendo todo eso por travieso, Ulises!”
Me desperté al oír la palabra Ulises. El resto de la noche lo pasé pensando: ¿Ulises? ¡Debo saber más acerca de Ulises!
Al día siguiente logré hallar en el campo un ejemplar de la traducción de la Odisea de Homero. Emocionado, como si lo estuviera leyendo por vez primera, leí el texto familiar que tanto me había gustado en la niñez; tanto me había gustado y emocionado, que casi había creído estar en la guerra de Troya y en la tienda y barco de Ulises.
Con el corazón palpitante leí cómo habían cambiado la forma de Ulises, su pelo rubio, que luego se vuelve obscuro como el jacinto, su cabeza calva, que luego se cubre de hermosos bucles; era viejo y se tornó joven, otra vez viejo, de nuevo joven, su cuerpo se llena de vigor, y fue impulsado de un naufragio a otro, hasta la región de la muerte, y luego otra vez a la luz y la vida; Ulises, que constantemente llevaba diferentes vestidos, los de rey, los de mendigo, otra vez los de rey, que era transformado en un cuerpo diferente a medida que la diosa hacía vibrar su varita mágica.
Yo reflexionaba: Los muchos, al parecer, tejidos de mentiras, las muchas andanzas por la tierra en el pasado que Ulises relata incansablemente, ¿fueron del todo verdaderas? ¿Había nacido sólo en Itaca? ¿No había nacido en Creta y en otros lugares también? Como dice el Bhagavad-gita: “Así como el hombre tira las ropas que lleva puestas y se pone unas nuevas, de la misma manera el alma abandona el cuerpo gastado y entra en uno nuevo”.
¿Era yo, y todas las almas del mundo, como Ulises, un vagabundo que va de vida en vida?
Continué leyendo hasta el final. Pero ni en las últimas páginas del libro las andanzas de Ulises habían acabado. Estaba destinado a continuar vagando, en una lejana tierra mística donde la tempestad del mar bravío, la tempestad de su propia alma, ya no lo alcanzaría… Pero si logró entrar en el reino de la infinita paz divina, a la cual los hindúes llaman shanti, no lo dice en la Odisea.
Las palabras del último capítulo del libro se borraban ante mis ojos. Como estaba leyendo fuera de la barraca, en un rincón del campo de deportes, a la luz deslumbrante del sol de la India, me había puesto gafas de sol con el fin de poder leer. Las gafas se me habían humedecido.
Me las quité. Delante de mí se erguía un muro de alambre espinoso retorcido, y detrás de aquel, otro igual. No; seguramente Ulises no se hallaba en la tierra de shanti, en el reino de la paz divina.
En el espacio entre los dos muros erizados de espinos de hierro, los soldados que guardaban el campo día y noche caminaban incesantemente de un lado a otro con las bayonetas caladas. Detrás de mí había ruido y gritos. Se jugaba un partido de fútbol. Alguien me dio un puñetazo en la espalda. “¡Pero hombre! ¿Puedes estar ahí sentado indiferentemente?” Mi camarada gritaba indignado: “¿Cómo puede alguien volver la espalda a un partido como éste? ¡Fíjate! ¡Las barracas del oriente contra las barracas del occidente! ¡Y la copa final!” Haciendo un gesto con la cabeza como si me creyera loco, se marchó.
Sadananda vino muy contento al rincón del campo donde estaba sentado. El hábito de monje que él mismo había teñido relucía al sol, así como su rostro de marfil y su cabeza bien afeitada.
- Ven, Vamana Das - dijo sonriendo al llamarme por mi nombre indio -. Este partido pronto terminará. Podemos dar un paseo.
Ambos paseamos lentamente a lo largo de las alambradas. Sadananda me cogió de la mano por un momento.
- Veo que tu alma, tu atma, está muy agitada. ¿Anotaste el verso del Bhagavat purana, que una vez te recité?
Yo repetí en sánscrito:
“El nudo del corazón será deshecho… Cuando él haya contemplado su atma y a Dios”.
Mi compañero asintió con la cabeza y me dirigió una mirada de aprobación.
- Lo dominarás. Solamente el ritmo tiene que mejorar. Y no es bastante soñar con el atma; se tiene que vivir en él, completamente despierto.
Bailando más bien que andando, Sadananda cantó una vez más el verso sánscrito.
Agudos silbidos nos llamaron a la comida de la tarde. Nos reunimos con nuestros numerosos camaradas que se precipitaban hacia la cocina con los platos de hojalata en la mano.
Una vez Sadananda y yo celebramos una fiesta en el cobertizo de las herramientas. Con las piernas cruzadas nos sentamos uno al lado del otro, en el suelo recién fregado, y cantamos los versos sánscritos, que tenían más de mil años, y alababan a Krishna, el Dios oculto, que cada generación envía a la tierra un gran Salvador, el avatar, con el fin de despertar el alma de un modo u otro.
Pero el último verso que cantamos estaba escrito por el avatar de nuestra propia época de ignorancia y superstición, el mismo Krishna Cheitanya. Mi amigo, que generalmente era muy reservado respecto a la manifestación de sus sentimientos, ahora cantaba alegre y en voz alta, no preocupándose en absoluto por el hecho de que lo podían oír desde fuera. Cantaba:

“Ni riquezas ni noble nacimiento, Ni mujeres bonitas ni el arte de la poesía, Yo no deseo, ¡oh Señor del mundo! Pero concédeme generación tras generación Sincero amor cordial ¡Oh Dios mío, junto a Ti!”

Una voz áspera, chilló algo desde fuera. El mismo chillido colérico se repitió aproximándose a nosotros. Un cuerpo pesado chocó contra la puerta de nuestra cabaña y alguien gritó: “¡Esos malditos negros y su cochina religión! ¡Deberían matarlos a palos!” Blasfemando y profiriendo insultos, el hombre continuó su camino, llenando el campo con sus gritos.
Al día siguiente, este hombre, que era amigo de uno de los oficiales, logró obtener una orden para mudarse a mi cobertizo. Llegó jadeante, cargado con sus bultos. Ahora sus pantalones llenaban mis paredes. Su catre, con los sucios botines debajo, ocupaba el rincón donde Sadananda solía sentarse para cantar los nombres de Dios. La mesa de trabajo, que tanto nos había costado instalar, era ahora propiedad casi exclusiva de Tümbelbaum. Cuando levantaba los ojos de mi trabajo, le sorprendía espiándome. “Encierra todas tus cosas - me advirtió Sadananda -. Cuando salgas probablemente Tümbelbaum registrará tus baúles”.
La primera vez que argüí algo a mi nuevo compañero de cuarto, se plantó delante de mí, acercándose tanto que podía observar todos los detalles de su rechoncho rostro encarnado, el hinchado hocico con el labio inferior colgante, y su aliento apestando a alcohol. Disputábamos porque él quería impedir a mi amigo Sadananda que entrase en el cobertizo.
- Y oye ahora - gritó -. Oye de una vez para siempre: ese negro no volverá a entrar por mi puerta. Pronto vas a ver quién es el amo de este cuchitril. ¿Sabes lo que eres tú…? ¡Tú eres un pagano! ¡Pero yo soy cristiano!
- Usted ni siquiera sabe qué es cristiandad ni qué es religión.
- ¿Que no sé yo lo que es cristiandad ni religión?
Tümbelbaum tomó aliento. Espumando de rabia, se sentó.
- No debes consentir que se haga el amo - me advirtió Sadananda -. Debes dominar la situación. Es preciso que trabajes en paz aún en presencia de ese individuo.
- No es un ser humano - dije desesperado -. Es un perro que mete las narices en todas partes. No sabes lo que es pasar una noche a su lado. Toda la habitación se llena no sólo del sudor de su cuerpo, sino también de las sucias imágenes sexuales que lo rodean siempre.
- Tümbelbaum no es un perro, es un cerdo - dijo Sadananda con sequedad -. Pero no debes perder el dominio de las cosas. Cuelga una manta entre tu cama y la de él, para que las emanaciones de su cuerpo no te alcancen.
El cobertizo de las herramientas se hallaba sumido en la obscuridad. Tümbelbaum, echado sobre su espalda, dormía con la boca abierta y roncaba ruidosamente. Debía de tener pólipos en su carnosa nariz y tendría que ir al hospital a que los extirparan. Respiraba a ráfagas, como un mar borrascoso. Yo estaba medio dormido, entre soñando y despierto, y ya no estaba en la India. En torno de mí rugía el tempestuoso mar descrito en la Odisea, la antigua epopeya del vidente griego, que es casi tan antigua como los Vedas indios.
Mientras Tümbelbaum roncaba como un cerdo, yo, como Ulises, caminaba en mis sueños por los bosques de Ea, la isla encantada de Homero. En torno a mí el bosque se marchitaba y reverdecía alternativamente. El suelo estaba cubierto de montones de hojas caídas. Comprendí que aquello era el bosque que los indios llaman samsara, o el mundo mudable. Yo pasaba al lado de animales encantados que me miraban con ojos tristones, buscando mis compañeros perdidos que habían sido transformados en cerdos, por Circe, la encantadora.
Mercurio, el mensajero griego de los dioses, vino a mi encuentro. Era alto y delgado, y sus pies se movían con velocidad admirable. Amablemente me cogió por la mano y me dijo: “¿Adónde vas solo por estas tierras extrañas? Son seguramente tus compañeros que están en casa de Circe.
Encarcelados como cerdos, revolcándose en el fango. ¿Has venido aquí por ventura, para libertarlos?”.
Mercurio señaló las hojas amontonadas en el suelo:
“¡Mira aquí! Llevando este poderoso encanto al palacio de Circe, Entra. Y entonces de tu cabeza surgirá el día de la destrucción. Negro en la raíz; pero la flor era aún tan blanca como la leche. Los dioses la llaman Moli, y desenterrarla es labor difícil; Para los mortales, quiero decir, pues para los dioses todo es posible”.
Hasta ahora no había reconocido al mensajero de los dioses que me hablaba. Llevaba un hábito de monje indio, anaranjado. Era Sadananda.
- Vamana Das - me dijo -. ¿sabes lo que significa la palabra “moli” en sánscrito?
- Moli… es probablemente la palabra mula: raíz, fuente, principio.
- Muy bien - asintió Sadananda -. ¿Y quién es la raíz de todas las cosas, su fuente, su principio?
- Krishna - contesté sin vacilar -. Dios.
- ¿Y la flor resplandeciente?
- Es, naturalmente, la flor del mundo, que nace en el suelo oculto.
- No te olvides nunca que Krishna es la raíz de todas las cosas existentes - me advirtió mi amigo - Así la encantadora Maya no podrá hacerte daño.
Desapareció con sus pies ligeros, y yo me dirigí a la casa del fondo del bosque. Dentro se oía una dulce canción, y la casa se estremecía cuando la encantadora pisaba su telar, tejiendo la tela del mundo.
¡Cómo me reí para mis adentros cuando Circe abrió la brillante puerta con su sonrisa acogedora en los labios, y me convidó a entrar y a comer, mezclando astutamente el veneno en mi vino!.. Pensé en la fuente del mundo, la raíz divina, y bebí sin miedo.
Riendo, la linda traidora me golpeó con su varita, y ordenó desdeñosamente:
-¡A la pocilga! ¡Ve a acurrucarte allí con el resto de tus compañeros!
Pero el que posee la raíz Moli, no puede ser herido por el veneno del mundo sensual. Circe exclamó asombrada:
“Maravillada estoy que no te encante este brebaje.
Ningún mortal había jamás resistido la poción,
Cuando había entrado por la puerta de sus dientes…
Dentro de tu pecho hay un alma demasiado fuerte para ser encantada”.
- Felizmente mi corazón es indestructible - dije lleno de regocijo -. Mi corazón es, en efecto, un alma eterna, un atma.
Miré en el fondo de los ojos de la encantadora Maya, y ella se reveló tal como era. La reconocí, y ella me reconoció a mí y al atma que llevaba dentro de mí. Me eché sobre su delicioso lecho, pero ella era impotente para hacerme algún daño. Así se pasó la noche. Los versos de la Odisea me envolvían por todas partes:
“Mientras la ninfa echaba sobre su cuerpo un vestido de resplandeciente blancura, Delicado, lindo, y alrededor de su talle ceñía un cinturón, Hermoso, dorado, y en su cabeza ceñía una toca”.
Reaparecían los colores de la tierra. Tümbelbaum yacía dormido a la luz de la mañana, el rostro hinchado, la boca torcida hacia un lado. ¿Estaría soñando que había sido desencantado? ¿No estábamos todavía en la pocilga? ¿Tümbelbaum y yo, y todos mis camaradas, tendremos que ser cambiados en verdaderos seres humanos? Por la ventana abierta oía los silbidos de los soñolientos soldados que hacían la guardia entre las dos alambradas del campo incesantemente, y se hacían señales los unos a los otros. Ellos también estaban encantados, y debían guardar cuidadosamente a sus encantados camaradas en sus respectivas pocilgas.
Se produjo un incendio en una de las secciones vecinas, la de los fascistas. El techo de broza de una de las grandes barracas estaba envuelto en llamas. Fascinado por el espectáculo, Tümbelbaun se puso cerca de la alambrada mirando el incendio y la multitud de prisioneros que trataba de salvar sus pocos enseres. “Un fuerte viento del oeste haría falta ahora - exclamó con alegría - para que todo el campo ardiera, todo”. Extendía los brazos contento, como gozando con la idea de ver al mundo destruido por las llamas.
El incendio parecía robustecer la seguridad propia de Tümbelbaum perceptiblemente. Empezó a decirme con entusiasmo, cuando estábamos sentados en la cama, lo que pensaba del mundo, cómo le gustaría hacer una buena limpieza de todo. La corrupción existía en todas partes, tanto de parte de los aliados como de parte de los del Eje. Abominaba de los nazis y de los fascistas, en cuya sección se había producido el incendio; abominaba de sus camaradas, los antifascistas, que estaban confinados en el mismo recinto que él, y que, a su juicio, no eran verdaderos antifascistas. Manifestó su desagrado por los sacerdotes cristianos, los misioneros internados, ridiculizó los judíos y los alemanes e italianos budistas del campo. Sólo él quedó al fin a salvo de tanta bajeza. Luego describió con deleite, lamiéndose los gordos labios a medida que hablaba, cómo le gustaría castigar a los contrarios después de la victoriosa conclusión de la guerra. “¡Echarles plomo derretido en la boca, despellejarlos vivos, colgarlos!…” Tú también, desgraciado, serás colgado”, profetizó con satisfacción.
“Tú también, pobre diablo, estás encantado - pensé -. Pero no debo olvidar eso. Siempre debo ver un atma en ti”.
Enfadado por mi silencio, Tümbelbaum empezó a buscar ruidosamente en uno de sus baúles. Buscaba alguna herramienta, mas no la encontró. Pero halló una pequeña foto, el retrato de un niño. Lo miró detenidamente, y luego con cuidado lo clavó en la pared al lado de su cama. “Mi hijo, mi hijito que murió cuando apenas tenía tres años”, dijo cuando advirtió en mí una mirada de simpatía. Luego, repentinamente, empezó a hablarme de sí, de su juventud en el norte de Alemania y sus contrariedades, de los oficios que había practicado en Siam y en China y otros países de Oriente. Había sido mecánico, policía, profesor en una escuela china. Habló de la mujer que era la madre del niño muerto. Él también había tenido un hijo. Él también había amado a una mujer. Ya no sabía nada de ella. Era una enfermera americana en Filipinas que había quedado prisionera de los japoneses.
Desde aquel día la conducta de mi compañero de cuarto para conmigo cambió. “Buenos días”, saludaba todas las mañanas sinceramente y un poco quimerista. Un día me sorprendió al ofrecerme el regalo de unas hojas de afeitar.
Hasta trató de portarse cortésmente con Sadananda después de esto, cuando éste empezó a venir otra vez, instruyéndome en voz baja. Pero Tümbelbaum se perturbaba en presencia de Sadananda, y desaparecía rápidamente de la habitación, dejándonos solos. Sin embargo, esta exagerada cortesía no era sincera.
- Has tenido un visitante mientras has estado fuera: el doctor ha estado aquí - me informó una vez.
Durante mi ausencia Sadananda había venido a buscar un libro que él me había prestado, del cual tuvo necesidad en un momento dado. Tümbelbaum había seguido mis movimientos cuando yo buscaba entre los libros y manuscritos en mi lado de la mesa.
-¡Ah! ¿Conque te falta algo, eh?- gruñó -. El doctor se ha llevado algo con él. Debes vigilar mejor a tu amigo.

CAPITULO IX

LA DIOSA BLANCA COMO LA LECHE

BAJO MI PALABRA DE HONOR. CANTANDO EL NOMBRE DE DIOS EN EL CAMPO. SIGUIENDO MULTITUDES DE NIÑOS. EL TEMPLO DE DEVI. DURGA, LA CARCELERA.


Durante los últimos años de nuestro encierro las autoridades del campo nos permitían dejar el campo por algunos días, y hacer lo que se llamaba “excursiones bajo palabra de honor”. Nos exigían que firmáramos anticipadamente un escrito en el cual nos comprometíamos a regresar puntualmente en un tiempo fijado de antemano y no tener contacto con ningún indio. La violación de este convenio era castigada con un largo encierro.
- Ve por esos bosques y canta el nombre de Dios - me dijo Sadananda -. Aunque no hayas recibido todavía la iniciación en nombre de Dios, puedes cantar. Conoces muchos nombres de Dios del Bhagavatam y otros escritos. Canta los Nombres y pon en tu canto todas tus ansias para que un día puedas realmente servir a Dios en Su propio reino, en confidente y amante devoción. Canta: ¡Krishna! ¡Krishna! ¡Krishna! Las vibraciones de tu canción conmoverán el atma dormida de las piedras, de las flores, de los pájaros y animales a tu paso, y sus almas se despertarán por un momento y recordarán su verdadera naturaleza: amar y servir a Dios eternamente… Ésta es la redención de la tierra.
¡Qué maravilloso era hacer estas excursiones con Sadananda! Eran muy pocas, y además él no se sentía bien. Después de la recogida del panecillo en el campo de los deportes, nos dirigíamos a la salida, donde nos daban otro panecillo al salir por la puerta de la alambrada hacia la carretera. Íbamos en fila india a lo largo de un estrecho sendero entre florecientes zarzales mojados que nos azotaban las piernas, cruzábamos las altas hierbas de los prados humedecidas por el rocío de la mañana, y seguíamos el río, cuyas aguas ahora corrían murmurantes sobre la grava. Vadeábamos descalzos las límpidas aguas de la corriente. Era fácil descalzar y volver a calzar las sandalias que estaban atadas únicamente con una tira al dedo gordo. Caminábamos por campos sembrados de trigo, cuyos tallos nos hacían pensar en las lanzas de los soldados cuando se batían unos contra otros por encima de nuestras cabezas. De cuando en cuando, hacia el norte, vislumbrábamos una cadena de montañas tras las copas de los frondosos árboles.
Aprendí a ver el mundo como lo veía mi amigo. Él me enseñó a amar la tierra india y los ríos indios más de lo que lo había hecho antes. Esta tierra es sagrada, porque desde tiempos inmemoriales los salvadores divinos la han cruzado con los pies descalzos muchas veces. Los ríos son sagrados porque los pies de los divinos salvadores los han vadeado repetidamente.
- La verdadera grandeza de la India no es su riqueza natural ni su gran población, tampoco es su arte ni su historia - explicó Sadananda -. La verdadera grandeza de la India consiste en el hecho de que, de tiempo en tiempo, los divinos salvadores, que dimanan de Dios y a Él vuelven, han elegido esta tierra como lugar de morada. Sólo una vez, tal Salvador ha ido al oeste, impulsado por el poder de Dios. ¿Sabes a quién me refiero?
Hice un signo afirmativo.
Pensé en el que con los pies desnudos había andado por las aguas del río Jordán. Pensé en los pies de Cristo que habían andado por las montañas de Galilea, por los grandes sillares del templo y su patio, y sobre los duros guijarros y estrechas callejuelas de Jerusalén hacia el Gólgota.
Del pueblo próximo una multitud de niños harapientos vino corriendo hacia nosotros; interceptaban el camino parados ante nosotros, pidiendo: “¡sahib, cigarrillos! ¡sahib, cigarrillos!” Sabían que los que estábamos internados no teníamos dinero. Sadananda se rió y les dio dulces en lugar de cigarrillos. Antes de emprender las excursiones, generalmente compraba dulces para los niños con el papel moneda especial del campo. Ahora empezaba a batir palmas y a cantar el nombre de Rama, el nombre del gran salvador divino que levantaba a los caídos, los redimía y purificaba:

“raghupati raghava raja ram patita pavana, sita ram”

Toda aquella tropa de niños nos seguía, cantando y batiendo palmas rítmicamente. Algunos años más tarde, cuando Sadananda cayó enfermo durante mucho tiempo en el hospital del campo, y yo hacía estas excursiones solo, los niños solían correr detrás de mí para preguntarme: “¿Dónde está el swami? ¿Dónde está el swami?”, Y cantaban.
“raghupati raghava raja ram…”
Aún ahora se podía oír el canto de los niños a distancia. Sadananda y yo descansábamos cerca de una fuente. Un brahmana bajaba la pendiente de la montaña montado en un asno. Cuando llegó a la fuente se apeó, se lavó de pies a cabeza, bebió y se enjuagó la boca, musitando sus mantras todo el tiempo. Nosotros sabíamos que estaba cantando la antigua fórmula que cambiaría el agua de la fuente por la de los siete ríos sagrados de la India:

“¡Oh, Ganga! ¡Oh tú, Yamuna! ¡Godavari! ¡Saraswati! ¡Narbada! ¡Sindhu! ¡Kaveri!
¡Haced de esta agua vuestra morada!”

Sadananda también hacía esta invocación a los siete ríos sagrados antes de beber. Bebía sin tocar el agua con las manos. Se bañaba debajo de una pequeña cascada y mientras, cantaba alegremente: “shivo’ ham, shivo’ ham, yo soy Siva, yo soy Siva, yo soy Siva, como Siva, criado de Krishna”. Muchos bhaktas de la India adoran la excelsa alma de Siva no como el señor del mundo, no como el Destructor, no como el señor de los yoguis, sino más bien como el ideal de bhakta. En él yo interior, Siva es un bhakta de Dios, que medita en Krishna con la más honda devoción. Las viejas leyendas dicen que las paredes de la casa de Siva, el Kailas, están cubiertas de frescos que representan escenas de la vida de Krishna.
Cerca de un grupo de viejas piedras alegóricas, levantadas en honor a Siva, había un ruinoso abrigo para peregrinos y un templo dedicado a Maya, que a menudo se llama simplemente Devi, la diosa. Los santuarios de Siva y Maya generalmente están cerca el uno del otro. El templo, rodeado de robustos mangos, está situado al lado de la vieja carretera de peregrinos que va desde la ciudad de Hardvar hasta las fuentes del río Yamuna muy arriba, en las regiones de las nieves eternas. Aquí la gran señora del Universo lleva un nombre que yo no había oído en ninguna otra parte de la India. Se llama Dudhya Devi, la Diosa blanca como la leche. Esto trajo a mi memoria el sueño que había tenido respecto a Ulises, y las extrañas palabras que Homero hace que el mensajero de los dioses diga a Ulises: “Blanca como la leche es la flor…” Aquí Maya es adorada como la señora de todos los mundos.
Me la imaginé como la diosa Arbuda de negro rostro, ante la cual había estado con Sri, en la cueva dentro del monte Abu. Me la imaginé como el gigantesco Kali de sangre roja, en la cueva tenebrosa de la montaña. Ahora me encontraba otra vez delante de ella, donde se mostraba a la luz del día. Estaba envuelta en un simple velo fino, y esta vez su color era blanco como la leche. Pero en todas partes ella era siempre la misteriosa Maya.
Según la costumbre india, Sadananda dio tres vueltas al templo de Devi, siguiendo el curso del sol, y yo le seguí detrás. Es adorada y alabada en la Tierra bajo muchos nombres por aquellos que ruegan por dones terrenales, hijos, riquezas, cura de enfermedades.
Sadananda se sentó un largo rato con las piernas cruzadas en el fresco templo, en torno al cual el Himalaya se extendía en toda su hermosura, con sus boscosas vertientes, sus torrentes y valles. Él cantaba a la gran Maya. Parecía que hablaba con ella.
- ¿Qué le cantas a Maya? - le pregunté cuando volvíamos a casa, caminando a través de la floresta, por praderas y declives cubiertos de césped, descendiendo de las empinadas colinas hacia el campo de concentración, donde teníamos que estar a la hora fijada -. ¿Cómo puede un bhakta de Krishna alabar a la señora que proporciona falsos dones mundanos?
- La encantadora Maya - dijo sonriendo -, la austera castigadora de nuestro mundo, realiza su obra al servicio de Krishna. Uno de sus muchos nombres es Durga, que significa cárcel. Yo he hablado a Durga, la carcelera, que sirve a Krishna en el exilio, acerca del reino oculto de Krishna, al que ella misma no se atreve a aproximarse.
Me detuve sorprendido. Las piedras debajo de mis pies se desmoronaban.
- Le he hablado a Durga acerca de Radha - continuó Sadananda -, que Es la personificación del poder regocijante de Dios, y que sirve a Krishna con indecible amor en Su reino interior. Así puede un bhakta de Krishna honrar a la gran Maya, y proporcionarle alegría. Porque ella es como una sombra de Radha.
Frente a la garita del centinela, a la entrada del campo, se reunía una multitud de prisioneros que volvían a su morada. Nos pasaban lista. Un guarda nos abría la puerta de doble alambrada. Una vez más estábamos confinados entre paredes de alambre espinoso.

CAPITULO X

LA NOCHE SAGRADA

INVIERNO EN LA REGIÓN DEL HIMALAYA. NAVIDAD. LA POESÍA DE NOVALIS. MEDITACIONES SOBRE LA NATIVIDAD. PARALELO DE LA LEYENDA INDIA. JESUCRISTO Y KRISHNA. LAS ANDANZAS DE CHEITANYA. EL AVATAR DEL FUTURO.


Las noches de invierno al pie del Himalaya son frías y tempestuosas. Tümbelbaum y yo a menudo nos helábamos en nuestro destartalado cobertizo, cuyas tres ventanas aún no tenían cristales. En la Nochebuena, Tümbelbaum se marchó pronto, con el fin de celebrar la ocasión en más agradable compañía y beber con amigos de su misma clase. Por lo tanto, Sadananda podría venir a visitarme.
Decididamente se estaba mejor en la barraca de Sadananda que en mi pequeño retiro. El fuego crepitaba en la amplia chimenea. Sin embargo prefirió venir a mi frío cobertizo, para que yo no pasara aquella noche solo.
Cuando mi amigo llegó estaba temblando de frío, pues no tenía abrigo. Hasta en invierno iba vestido únicamente con una túnica de algodón color naranja. Lo envolví en mantas, y, como tantas otras veces antes, nos sentamos el uno frente al otro ante la desvencijada mesa. Hablamos del divino Salvador cuyo nacimiento era celebrado en esta fría noche por todo el mundo. Sadananda amaba a Cristo, y yo amaba a Cristo. Pero Sadananda lo conocía mejor que yo, pues él conocía el Cristo eterno.
- Vamana Das, coge papel y lápiz, y escribe - me dijo.
Y entonces recibí un favor que una vez le había pedido. Me explicó las similitudes y diferencias en la adoración de Dios por los cristianos y por los bhaktas indios. Primeramente me habló del valor de la fe (Wagnis des Glaubens) en el oeste y en la India. Habló de la simplicidad infantil de la devoción bhakti y cristiana. Habló de los sacrificios mundanos (Einsatz der Achtung, der Welt), del completo cambio de personalidad de los seres humanos (Verwandlung des ganzen Menschen), de la santidad de la vida… Era la esencia de todo un libro científico, tal vez la obra de toda una vida, que me dictó aquella noche, resumiéndola en cortas sentencias.
Se oyó el sonido de una pequeña campanilla en una de las barracas; era un oficio evangelista. Pocas horas más tarde se oyó otra campanilla en otra barraca; era la misa católica de medianoche. Pero los campanillazos y la quietud de la noche eran quebrantados repetidas veces por alborotos y gritos. La mayoría de los soldados europeos de Inglaterra y sus dominios se habían emborrachado. La mayoría de los prisioneros estaban borrachos. De todas las direcciones, de las barracas y de las cantinas, en los diversos recintos del campo, todos ellos hostiles los unos para con los otros, y de los negros paisajes fuera de las alambradas, el salvaje clamor de los borrachos penetraban nuestras paredes.
- Los pobres chicos no pueden resolver sus muchos problemas e inquietudes, y por eso se emborrachan - dijo mi amigo.
La puerta se abrió violentamente. Una fuerte ráfaga de viento se precipitó en el cobertizo. Mi corpulento amigo de cuarto entró tambaleándose. Sin notar, al parecer, nuestra presencia, Tümbelbaum vomitó varias veces, luego se arrojó sobre la cama vestido, sin molestarse siquiera en quitarse las botas, y empezó a roncar.
Sadananda continuó tranquilamente, como antes estaba a la mesa. Ni el ruido afuera, ni los sonidos emitidos por el borracho dormido nos afectaban. Permanecimos en silencio un rato, un silencio festivo y feliz.
- Bien, ¿qué piensas, Vamana Das? - me preguntó mi amigo un poco después.
Recité lentamente algunos versos de Novalis, los cuales recordaba con cariño desde mi infancia:

“Ein Gott für uns, ein Kind für sich, liebt er uns all herzinninglich. Aus Kraut und Stein, aus Meer und Licht schimmert sein kindlich Angesicht” *

Una sonrisa iluminó el rostro de Sadananda.
- Es magnífico, Vamana Das, que hayas traído esos versos de Europa a la India - dijo levantándose y mirándome con los ojos brillantes -. Pero, ¿recuerdas los versos proféticos del vidente Novalis puestos antes de los que acabas de repetir?
Yo continué con satisfacción:
“Geuss vater ihn gewaltig aus. Gib ihn aus deinem arm heraus!”
Permanecimos en silencio. Luego Sadananda puso sus dos manos sobre mis hombros durante un momento.
- Tengo que marcharme ahora. Piensa en Aquel que en una noche como ésta descendió a la negra Tierra. ¡Feliz Navidad, Vamana Das!
Con pasos ligeros se marchó, desapareciendo en la obscuridad de la noche.
Mientras mi camarada Tümbelbaum dormía bajo los efectos de la borrachera, escupiendo muy cerca de mí, yo en mi lecho yacía completamente feliz. Pensé en el Niño que hacía cerca de 2 000 años había nacido en un pesebre, porque todas las casas y posadas de Belén estaban llenas de huéspedes. Humilde y temerosamente, José y María se inclinan sobre el Niño recién nacido. Las palabras del ángel quedaron impresas en el corazón de la divina madre. Los animales del establo respiraban tranquilamente al lado de la humilde cuna del niño. Casi nadie en el mundo sabía que al fin el tan deseado hijo de Dios había llegado a la tierra. Solamente unos cuantos pastores, conducidos por voces divinas, fueron a adorar al Niño. Y tres magos de oriente le trajeron regalos.
Yo reflexionaba sobre los particulares de la sagrada historia, que es conocida por todos nosotros. Pero, también, pensé en otro Niño sagrado que nació en la India miles de años antes. Aquel Niño, también, llegó al mundo en una noche obscura, y el escenario de su venida es aún más lamentable que el establo de Belén. El Niño Krishna nació en una cárcel. Su padre y Su madre estaban encadenados en la pared de la prisión, cargados de pesados hierros. Un rey malvado llamado Kamsa, que se parecía al siniestro rey de los judíos, Herodes, gobernaba sobre la Tierra en aquellos tiempos. Había matado a todos los hermanos de Krishna, porque había sido profetizado que un hijo de estos padres un día lo destronaría y lo mataría.
El Bhagavatam dice que Vasudeva, padre de Krishna, recibió al Niño Divino primeramente en su espíritu. Luego transmitió el divino ser al espíritu de su joven esposa Devaki. Mientras ella llevaba el niño sagrado, un esplendor que iluminaba toda la casa la rodeaba, y el rey endemoniado fue sobrecogido de terror. Cuando el Niño nació, tanto el padre como la madre reconocieron petrificados la majestad de la criatura, y se postraron de rodillas ante Él, cantando himnos en Su alabanza.
Pero aunque Devaki, la joven madre, sabía muy bien que el eterno Dios todopoderoso estaba encarnado en su hijo, su corazón de madre estaba lleno de temores. Llena de zozobra suplicó al recién nacido: “Oculta Tu divina majestad para que el terrible rey no pueda verte”. Krishna obedeció a Su afligida madre y ocultó Su majestad. Entonces asumió la figura de un pobre ser humano.
Mientras la madre cansada permanecía rendida por el sueño, el padre cogió al niño en sus brazos, por orden de Krishna. Sus cadenas desaparecieron. Las puertas de la cárcel se abrieron delante de él. Vasudeva pasó por entre los guardas dormidos, y desapareció en la obscura noche llevando el Niño en brazos. El río Yamuna se interponía en su camino. Pero su corazón le decía cual camino debía tomar. Las aguas del río se apartaron, para que él pudiera pasar entre las murallas de aguas inquietas. Ileso, alcanzó la orilla opuesta y continuó su camino hacia la comarca pastoral de Vraja, llevando aún el Niño consigo. Aquí también todo el mundo dormía. Los animales dormían, la gente dormía. El rey pastor, Nanda, dormía en su casa. La reina pastora, Yasoda, dormía. Acababa de dar a luz a una niña, pero se hallaba en un estado hipnótico y no sabía aún si había dado nacimiento a un niño o a una niña.
Cuidadosamente, Vasudeva entró y puso a su hijo, Krishna, en el regazo de la reina, y cogió la niña de los pastores en sus brazos. Volvió por el mismo camino que había venido, y puso la niña en los brazos de su dormida esposa. Las puertas de la cárcel se cerraron una vez más tras él. La criatura empezó a llorar. Los guardias se despertaron y, estupefactos, echaron a correr para comunicar al rey las noticias que él esperaba con temor, año tras año.
Poseído de una siniestra determinación, el Rey Kamsa corrió a la prisión, cogió al recién nacido por los pies y lo arrojó contra la pared con el fin de estrellarlo. Pero la criatura se desvaneció en humo. Y de todos los rincones de la Tierra, a través de la encantada noche, una risa llegaba hasta los oídos del Rey Kamsa. Y con la risa las palabras: “¡Pobre desgraciado! ¡Creías que podías matarme! Yo soy Maya. Y esto ha ocurrido según la voluntad de Dios. Krishna está a salvo. Ay de ti, rey Kamsa. No te escaparás de la destrucción”.
A esta altura las dos historias quedan entrelazadas. Amedrentados por la cólera del rey Herodes, quien ordenó que todos los recién nacidos en Belén fuesen asesinados, María y José huyeron con su hijo a Egipto. Jesús estaba salvo. El niño fue llevado al templo de Dios, y el viejo Simeón reconoció al prometido Mesías. Lo cogió en sus brazos y gritó alegremente:
- Señor, permite que Tu criado continúe en paz…, pues mis ojos han contemplado Tu esplendor.
Krishna creció a salvo de todo peligro en la tierra de los pastores, aunque Kamsa envió sus temibles demonios a través del río para destruirlo. Tan pronto como Krishna los tocaba, sus terribles cuerpos caían muertos. Pero al mismo tiempo estas terribles criaturas eran salvadas por su contacto con Krishna, cuando Él las tocaba con Su mano, Sus piececitos o Su boca infantil. Ante los ojos de todos ellos entraban en Su divina luz.
Muchos otros cuentos narrados en el Bhagavatam acerca de la infancia de Krishna se despertaban en mi memoria. Una vez el pequeño estaba sentado en el regazo de Yasoda, y ella Lo miraba muy amorosamente. Satisfecho después de haber recibido la leche materna, el Niño bostezaba soñoliento. Al mirar la madre en la boca abierta del Niño, vio muy sorprendida toda la tierra y el sol y la luna y los cielos estrellados.
- ¿Quién eres Tú, Krishna? - preguntó maravillada.
El Niño volvió a cerrar la boca y le sonrió. Poseída de intenso amor maternal, Yasoda olvidó inmediatamente lo que había visto, y acarició y besó al pequeño Krishna.
Otra vez, Yasoda quería atar las manos de Krishna para castigarlo. El pequeño se había subido a un taburete y había roto un tarro de mantequilla. Había comido una gran cantidad de mantequilla, y también le había dado al gato y a los macacos. Sin embargo, la cuerda con que Yasoda iba a atarle las manos resultó muy corta. La tendedera no era suficiente tampoco. La añadió con otro trozo de cuerda, pero aún no era lo bastante larga. Pronto todas las vecinas la rodearon riéndose de sus esfuerzos para hallar trozos de cuerda para atar las manos de Krishna. Todas las cuerdas resultaron cortas. Entonces el Niño, que lloraba en un rincón, vio que Su madre temblaba en sus vanos esfuerzos, y que el sudor corría por su rostro. Él, el Eterno, cuya infinidad los mayores yoguis y sabios, aún en honda meditación, no habían sido capaces de sondear, sintió pena por Su madre, y se tornó un niño obediente, y dejó que Le atara las manos la que tanto Lo quería.
La puerta del cobertizo de las herramientas estaba completamente abierta. Tres borrachos asomaron sus cabezas.
-¡Tümbelbaum! ¡Tümbelbaum! ¡Tümbelbaum! ¡Ven a tomar otro trago! - gritaban.
De mal humor, Tümbelbaum gruñó dormido y se volvió hacia el otro lado. Aquellos hombres empezaron a cantar con voz ronca una canción callejera, luego dieron un portazo y se marcharon tambaleando, agarrándose unos a otros, y fueron a llamar a la próxima barraca.
Las historias de cómo Dios descendió a la Tierra en diferentes épocas, están entrelazadas las unas con las otras. Él también, el oculto divino Salvador acerca del cual el oeste nada sabe, había nacido a medianoche. Una hermosa luna de primavera alumbraba la tierra. Pero se acercaba un eclipse de luna. El reluciente disco del cielo nocturno se obscurecía. La gente empezó a cantar. Muchos entraron en el Ganges, llenos de reverencia, con el fin de bañarse allí, y, según la antigua tradición, invocar a Dios durante el eclipse de luna. Todos ellos cantaban. En ese momento nació Krishna Cheitanya. Envuelto en el nombre de Dios, cuyo sonido hacía temblar el firmamento, vino Krishna Cheitanya al mundo.
Su venida, como el nacimiento de Cristo, fue proclamada muchos siglos antes por profetas y sabios.
Un anciano había rogado ansiosamente a Dios durante muchos años para que el Avatar Dorado descendiese a la tierra desde el reino de Dios. Y el avatar vino. Cuando el Niño nació, se dice que una inmensa multitud de extranjeros acudió alegremente a la casa del asombrado padre y se arrodillaron delante del Niño, trayéndole ricos presentes. Según las historias contadas por el pueblo, estos extranjeros eran Brahma el creador, y Siva el destructor, y otros seres celestiales, disfrazados. Vecinos y amigos de la madre del Niño vinieron a verla con regalos. Con el fin de conocer el carácter del recién nacido, pusieron delante de Él joyas, monedas de oro y de plata, sedas, un terrón de tierra, y un libro: el Bhagavatam. Sin la menor vacilación, el Niño cogió el libro en el cual los hechos del amor de Dios eran alabados, lo rodeó con Sus brazos y lo estrechó contra Su pecho.
Bailando y cantando, Cheitanya anduvo a través de la India, del Ganges al Cabo Comorín, en el Sur. Los árboles marchitos reverdecían a Su paso. Los animales del bosque Lo reconocían y Lo seguían. Y todas las personas que se encontraban con Él o Lo miraban quedaban embargadas por el amor de Dios… Hombres sencillos y sabios filósofos de la escuela de Sankaracharya, mendigos budistas y mahometanos, los sin casta, y brahmanas, ministros, príncipes, y el que regía un poderoso reino.
Ocurrió que una vez dos famosos ladrones quisieron asesinarlo, porque estaban furiosos de que Él y toda la ciudad con Él cantasen el nombre de Dios. Cuando sus asesinas manos tocaron a Cheitanya, ellos también se quedaron embargados de amor y empezaron a cantar el nombre Divino.
Krishna Cheitanya no hizo milagros. No mató demonios. Raras veces se oye decir de Él que curó enfermos o resucitó muertos. Pero miles de personas fueron curadas por Él de los más terribles males que existen: el mal de no conocer el amor.
Repetía quedamente el mantra que Sadananda me había enseñado:

“Alabo al más generoso. A Ti que proporcionas amor por Krishna, A Ti, Krishna llamado Krishna Cheitanya, Que brillas como el oro derretido”.

Durante 48 años Cheitanya anduvo por la Tierra, como dicen los bhaktas: “Envuelto en la belleza de Radha y Su amor a Dios”. Él amó muchísimo a Krishna. Luego, un día desapareció. El pueblo dice que volvió a identificarse con Krishna.
En muchos pueblos de Bengala los campesinos aún cantan Sus canciones y algunos esperan Su regreso, el cual prometió. Durante 400 años Lo han estado esperando, y por las noches Le cantan y Lo esperan. Otros también, esperan al Salvador, al prometido avatar del futuro. Todo el mundo espera al que descenderá de los cielos.
Hacia la madrugada el alboroto se calmó afuera. ¿Fue que oí cantar las canciones de Navidad? “Noche silenciosa, noche sagrada”.
Como dos capullos de rosa que brotaran de la misma raíz, los cuentos de los salvadores de oriente y de occidente extendieron sus tallos hacia mí:

“Ein Goth für uns, ein Kind für sich, liebt er uns all herzinniglich. Aus Kraut und Stein, aus Meer und Licht schimmert sein kindlich Angesicht. Geuss Vater ihn gewaltig aus. Gib ihn aus deinem Arm heraus!”

Aquella noche me pareció que había estado toda mi vida en el fondo de un pozo profundo, mirando ansiosamente hacia lo alto el trocito de cielo visible por la abertura arriba. Veía allí una estrella querida. Se llamaba Cristo. Pero ya había empezado a subir por las paredes del pozo. La estrella brillaba cada vez más cerca y el amor crecía por momentos. Y ahora ya no estaba sola. Por todos lados brillaban otras maravillosas estrellas, otros salvadores hermanos, todo un cielo estrellado de insondable amor Divino, que descendía hacia mí. Los Salvadores de Dios que descendieron a la tierra, uno tras otro, parecían ser diferentes. Brillaban con diferente esplendor y diferente fuerza. Unos estaban más velados, otros menos. Y sin embargo, en realidad no eran diferentes. Todos eran revelaciones del Único. Todos procedían de la misma luz, la misma antigua luz, el mismo divino Ser original.
No sé si me había dormido o si aún estaba despierto. Me parecía, sin embargo, como si me hallara en presencia del prometido avatar del futuro, que era pura luz y amor.
-¿Cuál es tu nombre? - pregunté.
- Mi nombre es “Vengo” - contestó.

CAPITULO XI

LAS PUERTAS SE ABREN

SADANANDA CAE ENFERMO. INGENIANDO UNA VISITA AL HOSPITAL. VERSOS DEL PADMA PURANA EXPLICADOS. POR QUE YO HABÍA VENIDO A LA INDIA. LOS PROPÓSITOS OCULTOS DEL CAMPO DE CONCENTRACIÓN. SADANANDA ENTRE LA VIDA Y LA MUERTE. TRADUCIENDO EL BHAGAVATAM. ÉL CONSUELA A LOS CRIADOS DEL HOSPITAL. AYUNA, LUEGO DECIDE VIVIR. LA HISTORIA DEL MUNDO VENIDERO. LOS QUE SE ESCAPAN. NOTICIAS DE MI ESPOSA. SUEÑO CON LA LIBERTAD. SADANANDA ES PUESTO EN LIBERTAD. UNA CARTA DE SRI.

Cuando Sadananda me dio un puñado de hojas sueltas del Padma Purana, que guardaba envueltas en una tela de seda, ya estaba muy enfermo en el hospital del campo de concentración. Fue después de la primera operación abdominal cuando los médicos se convencieron de que iba a morir. Yo me las arreglaba para echarle una mirada de cuando en cuando por la ventana. Yacía allí extendido, inmóvil y pálido como un cadáver, en el cuarto que los pacientes llamaban “el cuarto de la muerte”. Pero un día, con sorpresa y satisfacción, recibí una nota escrita por el mismo Sadananda. Leí las pocas líneas que mi amigo enfermo había escrito: Querido Vamana dasji, no te quedes en la antesala de Dios, en la luz infinita de la informe divinidad. Porque el verdadero Krishna nunca entra en ese lugar… Estaba firmada: Siempre a tu servicio: Sada.
Añadía una postdata: Vamana Das, ¿no podrías venir a visitarme aquí en el hospital?
Nos habían prohibido en absoluto visitar a los enfermos en el hospital. Pero con un poco de ingenio arreglé esto al día siguiente. Me quejé de una seria enfermedad en los ojos, y fui enviado al hospital bajo escolta para que me trataran.
El viejo oculista era uno de nuestros camaradas, un prisionero como nosotros. Había sido el discípulo favorito de un famoso profesor en una clínica alemana, y fue enviado a las Indias Holandesas para hacer ciertos estudios científicos. La primera guerra mundial le había impedido regresar a casa, y se había quedado en la rica isla de Java hasta después de terminarse la guerra. Como superintendente de un sanatorio, había olvidado poco a poco sus ambiciones y sueños de juventud, y se había hundido en la agradable vida de los trópicos. El anciano de pelo blanco empezó a escribir en el libro de enfermos, anotando los detalles respecto a mi mal y persona. Con hábiles manos levantó mis párpados, los untó con una solución de plata y otras drogas, y por mi propia sugerencia decidió que debía volver al día siguiente para nuevo tratamiento.
- ¡Cómo, Vamana Das! ¡Qué mal aspecto tienes! - exclamó Sadananda con una risa que pronto se trocó en un gesto de dolor, y me extendió su delgada mano afectuosamente -. ¿Qué es lo que te pasa en los ojos? ¡Las lágrimas corren por tus mejillas dejando negras rayas en tu rostro!
- Me han hecho una cura con lapis infernalis.
-¿Qué es lo que tienes?
- Absolutamente nada.
- Comprendo; has hecho esto para poder entrar en el hospital y visitarme. Eres muy amable.
Durante la corta media hora que estuve sentado al lado de la cama de Sadananda, me habló de muchas verdades ocultas. Finalmente me dio para traducir los versos que se refieren al reino anterior de Krishna del Padma Purana. Eran los mismos versos que había cantado algunos meses antes a la diosa blanca como la leche, durante uno de nuestros largos paseos por la floresta.
El Padma Purana data del siglo IX, por lo que el manuscrito no tiene más de mil años. Pero se funda en parte en una tradición oral que es mucho más vieja, y ha pasado por muchísimas generaciones de guru a discípulo. La traducción me dio mucho trabajo. El texto estaba impreso según un sistema muy antiguo; las palabras no se separaban las unas de las otras, sino que cada línea era un bloque de palabras. Y donde las palabras se combinaban las unas con las otras, los sonidos estaban cambiados y habían sido asimilados. A menudo era menester mucho tiempo, oyendo pacientemente el ritmo de los versos en su significación interior, antes que se aclarase su sentido.
Durante el tiempo que traducía sentado, mi compañero de cuarto también se sentaba en el último rincón de la habitación. Sin decir una palabra, había abandonado su sitio en la mesa, y él mismo se había hecho una, de un cajón viejo. Ahora se sentía más a sus anchas y podía ejercitarse en su ocupación favorita: la de resolver problemas de matemáticas y figuras geométricas. Hacía mucho calor, seguramente cerca de 40 grados a la sombra, y las moscas no lo dejaban en paz. Su rostro sudoroso y encarnado las atraía. Tümbelbaum no paraba de darles golpes con un mata-moscas, que él aporreaba muy a menudo fuera de sí, no lejos de mi cabeza. Pero esto no me molestaba. Con todo el cuidado que podía, escribía las palabras de la revelación que Krishna, el Dios oculto, había pronunciado cuando sonreía pacíficamente en Su retiro, y se dirigía a Su devoto Siva.
Tenía la sensación de vagar por una tierra desconocida, por un camino que iba a una montaña distante. Al principio la montaña aparecía al vagabundo como una sólida muralla de brillantes nubes; a medida que se aproximaba, se extendía en un paisaje de colinas y valles, bosques y lagos, y el trotamundos se encontraba con los seres que moraban allí. Es precisamente de este modo que el velado reino del amor divino se revela poco a poco al alma devota.
Esto no es sueño, ni poesía; es la pura realidad. Un resplandor del eterno reino de los arquetipos, siempre, desde mi infancia, ha penetrado mi vida. A menudo, aún siendo un niño, me despertaba asustado, cuando había terminado un largo e infinito vagabundeo: Me había olvidado de algo infinitamente importante.
Lo que yo y todos nosotros hemos olvidado y perdido, lo recordé en mi viaje a la India; en la tierra donde no hay culpa ni destino, donde lo que se ha hecho se deshace. El suelo que uno pisa no es un suelo terrenal. El tiempo no es terrenal, cada momento ya no es penosamente dividido en pasado y futuro. La dicha que se experimenta allí no deja residuos de pena en el fondo. No existe allí la muerte. “Cada palabra es una canción, cada paso un baile…”. Pero no se puede entrar allí, si se desea obrar con egoísmo; sólo con la devoción desinteresada se puede alcanzar esta tierra. Antes que el primer rayo matutino de la tierra velada pueda ser discernido, han de cruzarse montañas de tinieblas.
Cuando por primera vez salí en busca de este reino abierto para todos, aunque velado a nuestra vista, tambaleaba y tenía que empezar de nuevo, mi vida estaba sumida en el más hondo desespero. Sin embargo, en un mundo de barracas, donde todo lo de valor espiritual que había alcanzado una vez parecía perdido, donde todos los caminos acababan después de algunos pasos en una erizada alambrada, donde le pegarían un tiro a uno si intentara seguir más adelante aún aquí en mi desespero, me esforzaba por abrirme camino hacia la tierra donde no hay culpas ni muerte.
Sadananda vino a ayudarme a encontrar la puerta abierta del reino de Vraja, donde se puede proseguir eternamente sin llegar al fin. Fue solamente para encontrarlo, ahora lo comprendo, que emprendí el viaje a la India. Para encontrarlo, daría la vuelta a todo el mundo. Sin embargo, tuve que entrar en un campo de concentración con el fin de hallarlo. Así, los largos años detrás de las alambradas fueron para mí los más felices de mi vida.
Sadananda fue operado cinco veces durante el tiempo que estuvo en el campo de concentración. En cada una de estas veces se entregaba por completo en las manos de Dios. En una de ellas, sin despertar de su estado inconsciente, cantó durante una hora sin parar: “Krishna, Krishna, Krishna”. El médico asistente, uno de nuestros camaradas, le preguntó después por qué pronunciaba incesantemente aquel nombre. Sadananda se turbó, sintiéndose avergonzado de no poder ocultar mejor sus sentimientos.
Cerca de dos años permaneció mi amigo en el hospital de campo, con sólo cortos intervalos de alivio, y muchas veces fue llevado al cuarto de los moribundos. Muchas veces me sentaba al lado de su cama en una de las salas. Mi verdadera instrucción empezó en esta ocasión, cuando tenía que luchar y valerme de astucias para verle.
Aún en el hospital, Sadananda trabajaba casi todo el tiempo. Cuando llegaba, generalmente lo encontraba, como antes en la barraca, sentado en la cama con las piernas cruzadas. Su pequeño baúl de metal puesto sobre sus rodillas, sirviendo de mesa, y escribía con afán. Algunas veces, sin embargo, le encontraba durmiendo. Yacía entonces con la cabeza debajo de las sábanas, descansando después de una noche de angustia. En torno a él en el hospital todo era ruido y alboroto. Yo esperaba pacientemente que se despertase.
Cuando estábamos juntos examinaba las traducciones que había terminado desde nuestro último encuentro. A veces me criticaba, quejándose de que trabajaba demasiado deprisa. “No tienes que batir ningún récord de velocidad - me dijo una vez -. Uno puede correr en las pistas de atletismo. Pero en el campo espiritual del Bhagavatam, donde Dios y Sus amigos juegan Sus eternos partidos, se debe pisar con mucho cuidado”. Me enseñó en qué actitud del alma debía aproximarme a mi trabajo. “Tienes que inclinarte reverentemente en espíritu delante de cada verso, de cada palabra, como si ellas encerrasen la revelación final. Luego, debes quedarte quieto escuchando, hasta que el texto original por sí mismo toma la iniciativa dentro de ti y empieza a expresarse”.
Una vez me advirtió: “El cuaderno que contenga las traducciones del Bhagavatam debe ser un modelo de limpieza y orden. Este orden atrae la gracia de Krishna. Cada lápiz, cada hoja de papel, puede ser un medio para servir a Krishna y comunicarle alegría. Mi guru insistió sobre tal orden, la cual da color a toda una vida, y él era un ejemplo de lo que predicaba. Comía como los hindúes, con los dedos. Pero tocaba los alimentos sólo con la punta de los dedos. Su devoción no era la comida, sino la oración.
Durante largo tiempo Sadananda observó una promesa de silencio completo, escribiendo sus respuestas y observaciones en un papel, y de este modo muchos de sus pensamientos han sido conservados y los guardo como un tesoro.
Un día me preguntó:
-¿Por qué estás tan inquieto, Vamana Das? Eso me preocupa.
Le conté entonces que habían querido matar un gato en el campo, precisamente en mi presencia. Muchas personas, incluyéndome a mí, rodeaban al animal moribundo. El gato no estaba muerto del todo. Arrastrándose intentaba ocultarse como suelen hacer los animales cuando saben que van a morir; cada vez que intentaba levantarse para escapar a algún rincón obscuro, volvía a caer maullando penosamente. Tenía la columna vertebral rota. Yo no sabía qué hacer. ¿Debí coger una piedra y arrojársela a la cabeza con el fin de acabar con su agonía? Nada hice y me marché. ¿Qué podía hacer?
Los ojos de Sadananda relampagueaban. Estaba indignado.
- Te has portado mal, Vamana Das. Debiste arrodillarte al lado del animal, aunque todos estuviesen mirándote. Y debiste cantar el mantra de Narasinha al oído del animal. Sabes que yo te he dado ese mantra, el verso que se refiere a Narasinha, el gran avatar de Krishna, que rasga como un león espiritual el velo del alma de maya con sus garras de diamante, y la despierta a la vida. Si hubieses hecho esto, el animal se habría acordado en la hora de su muerte que es un atma, que sólo pertenece a Krishna; y que su misión espiritual es servir a Krishna por toda la eternidad.
Sadananda era amado por los chicos indios que ejecutaban los trabajos más serviles del hospital, tales como vaciar los vasos de noche de los prisioneros europeos. Se disgustó mucho cuando uno de los alemanes internados trató de incitar a los chicos contra él por medio de calumnias. Pero los chicos no le hicieron caso. Él, el mahatma europeo, comprendía su lenguaje. Él los instruía regularmente. Se sentaban en cuclillas haciendo círculo en el suelo alrededor de él, y oían lo que les contaba acerca de la venida de Krishna a la Tierra, y de los grandes avataras de Dios. El director del hospital prohibió estas enseñanzas, y exigió elevadas multas a los pequeños. Pero ellos continuaron haciendo corrillos alrededor de Sadananda. Venían a él con sus inquietudes. Él abandonaba cualquier trabajo que estuviese haciendo, para atenderlos. Pacientemente enseñaba a leer y a escribir a estos chicos que estaban excluidos de las escuelas. Siempre que visitaba el hospital encontraba a dos o tres de estos chicos sentados al amparo de la poca sombra que proyectaban los retretes, acurrucados y listos para el caso que los llamase la áspera voz de alguno de los sahibs. Tenían una carpeta con papel de escribir y un libro de lectura sobre las rodillas e intentaban copiar las enrevesadas letras de la escritura indostánica.
En el hospital, en todo el campo, y en los bazares de los pueblos vecinos, empezó a correr el rumor que el swami Sadananda había empezado a ayunar. Prefería morir antes que ser obligado a comer carne. Después de unas operaciones en que estuvo entre la vida y la muerte, los médicos alemanes, sus propios camaradas, habían intentado persuadirle, por su propio bien, de beber un poco de caldo. Yo he sido testigo de la angustia que experimentaba, cuando muchas veces durante su confinamiento en el campo se veía forzado a elegir entre morirse de hambre o probar alimentos que su religión le prohibía. Estaba cansado de esto ahora. Aunque aún muy débil, después de las serias intervenciones quirúrgicas que había sufrido, empezó a ayunar. Los enfermeros habían recibido instrucciones de llevarle su alimento puntualmente y dejarlo al lado de su lecho hasta la hora de la próxima comida. Sadananda continuaba ayunando.
Hasta la tarde del sexto día de su huelga del hambre, logré entrar en el hospital como paciente. Cuando entré en su cuarto, estaba tan débil que apenas demostró reconocerme con una expresión de sus ojos. Cuando me senté al lado de su cuerpo inmóvil creí que veía a mi amigo por última vez.
De repente empezó a hablarme con voz clara, sorprendentemente clara, y me dio las mismas órdenes que solía darme otras veces:
- Vamana Das, coge un lápiz y papel para escribir. Te voy a dictar en sánscrito una oración del Padma Purana. Está dirigida a la Divina Pareja. Radha-Krishna, los dos que Son uno:

“Eso que soy yo, eso que es mío, En este mundo, en una vida futura,
Que traigan todo eso hoy como un sacrificio ante Tus pies.
¡Yo soy Tuyo, Krishna! ¡Soy Tuyo, Radha! Con mi cuerpo y mis hechos, Con mi espíritu, y con cada palabra mi boca habla”.

Cuando Sadananda terminó, yo le pregunté:
- Swamiji, ¿en realidad no quieres seguir viviendo?
Sonrió y dijo con buen humor:
- Sí; hoy cuando te vi pasar delante de la ventana decidí intentar continuar viviendo en la tierra un poco más, con el fin de no interrumpir la instrucción que empecé a darte, antes de que seas capaz de seguir tu camino solo.
Mi amigo dejó de ayunar. Una nueva fase de compañerismo empezó entre nosotros desde aquella tarde.
Mientras recibía mi instrucción, casi inadvertido por mis camaradas, la historia del mundo se fraguaba en los campos de batalla. Los frentes de guerra en cuatro continentes avanzaban y retrocedían. Estos cambios proyectaban negras sombras en nuestro campo, donde todo continuaba en un incesante vaivén. Hombres que antes habían sido menospreciados o que habían pasado inadvertidos, de repente resultaban personalidades influyentes en las barracas. Y los que habían sido muy respetados y adulados, se hundían entre las masas, degeneraban y desaparecían. A un año seguía otro. Empezaron a caérsenos los dientes y a salirnos canas. Una vez en la cola de la cantina me puse detrás de un individuo que siempre había sido muy esmerado para con su persona. Un chinche se paseaba tranquilamente por el cuello de su destrozada camisa y descendió luego espalda abajo. A medida que los años pasaban lo había convertido todo en bebida, hasta sus buenos trajes confeccionados por un famoso sastre inglés. Aquellos desgraciados celebraban cada victoria con un trago y volvían a beber para ahogar sus penas después de una derrota.
Un grupo de alpinistas que había sido cogido de improviso al estallar la guerra durante una expedición al Himalaya, no pudo resistir por más tiempo el confinamiento en el campo de concentración. Llevaron a cabo un bien planeado intento de fuga. Algunos de ellos se internaron en el Tíbet. Pero uno de aquellos atrevidos sucumbió a las privaciones que tuvo que sufrir. Volvimos a ver a los demás en el campo, después de sufrir el castigo que se les infligió. Habían sido capturados unos; otros, enfermos de fiebre se habían arrastrado voluntariamente hasta la carretera entregándose a la policía. Uno de ellos, que había resistido más que ninguno, me contó que al final ya no podía soportar la soledad del desierto y los vientos de la meseta del Tíbet: el estrépito de la tempestad, los ríos que se precipitaban por las hendiduras de las montañas, y sobre todo los extraños pensamientos que lo asaltaban durante la noche. Me habló de la codicia de aquellas gentes, sus deseos de obtener monedas de plata. Habló de una especie de pueblo fantasma, desierto, donde no había ni un ser viviente. Y de un pueblo cercano, de donde había sido arrojado a pedradas cuando se aproximó cansado y hambriento. Me mostró una profunda cicatriz que llevaba en la frente, recibida en aquella ocasión. Mucho después se enteraron que unos cuantos pueblos cerca del lago Manasarovar habían sido completamente despoblados por los estragos causados por la viruela. Los habitantes del pueblo donde fueron apedreados estaban fuera de sí por miedo a que los prisioneros estuviesen contaminados.
La historia de aquel hombre me horrorizó. Yo que había venido a la India con la intención de cruzar el Himalaya con el fin de llegar al lago Manasarovar, ahora me enteraba que aún en aquellas regiones los seres humanos se odiaban, tenían miedo, codicia y padecían enfermedades. ¡Oh, era tal como Sri había dicho! El lago del Espíritu Santo no se halla en la tierra; se encuentra en otro mundo muy diferente.
Estaba sentado al lado de la cama de mi amigo, en el hospital, cuando recibí una carta de mi esposa, enviada desde Suecia. Poco antes me había enterado que ella y nuestro hijo habían encontrado últimamente refugio en aquel hospitalario país. Mi esposa decía: “Debemos dar gracias a Dios porque tu madre haya muerto, pues así ya no tendrá que sufrir en el campo judío de Theresienstadt”.
Incliné la cabeza. Mi madre había sido un alma altiva y orgullosa. No había egoísmo en ella. Había tenido un último deseo en su vida: Volver a ver a su hijo una vez más. Este anhelo la mantuvo viva durante años en un medio ambiente en el cual la mayoría sucumbía. Pero el cumplimiento de este ardiente deseo le había sido negado.
No pude impedir que las lágrimas corrieran por mis mejillas. Algunos de los pacientes en la sala lo notaron y me miraron con curiosidad. Sadananda me cogió de la mano:
- Vamana Das, tu madre está con Krishna, en el reino de Krishna - me dijo a manera de consuelo.
La próxima vez que visité a Sadananda me contó un sueño que había tenido.
- Soñaba que me habían puesto en libertad. Pero cuando salía por la puerta para dirigirme a Vrindavan, donde un amigo, un discípulo de mi guru reside, el guarda me paró y me dijo: “Sí, usted puede marcharse. Pero tiene que llevar al niño con usted”. (Sadananda sonríe.) Era un hermoso y sano jovencito. Pero sus ojos y orejas estaban llenos de tierra. Vamana Das, ¿sabes quién era aquel niño?
Oh, sí, lo sabía. Eran mis ojos y oídos espirituales que estaban tapados con tierra. Con el corazón lleno de regocijo, contesté con el mantra que él me había enseñado.
“Reverencia al guru que abrió mis ojos, con una varita untada con el elíxir de la sabiduría y apartó las tinieblas de mis ojos”.
Los dos nos echamos a reír.
- Aún tenemos mucho camino que recorrer antes de ir tan lejos - observó Sadananda.

Poco después, repentinamente, pusieron a Sadananda en libertad. Se fue a Vrindavan, la región que según la opinión de muchos bhaktas refleja la brillantez del reino interior de Krishna. Allí, en las orillas del río Yamuna, Krishna había pasado Su feliz juventud entre los pastores.
La sala del hospital parecía vacía cuando Sadananda se marchó, aunque todas las camas, excepto la suya, estaban ocupadas. Kahosta, un antiguo peluquero de señoras de Viena, que había introducido con éxito el ondulado permanente entre las jóvenes chinas de Java, miró desdeñosamente a sus restantes camaradas de la sala, y dijo:
- Es muy triste que nuestro compañero hindú nos haya dejado. Le echaremos mucho de menos.
Pero yo me sentía feliz y estaba lleno de confianza. Estaba seguro que volvería a ver a mi amigo una vez más. Sólo una cosa me preocupaba, y era el completo silencio de tantos años de mi primer guru, Sri. ¿Se callaría porque se daba cuenta que de algún modo yo le había sido infiel? Él quiso conducirme a la elevada cima del conocimiento de la Verdad. Pero durante mi amistad con Sadananda aprendí que, a menos que nuestro corazón rebose de amor a Dios, la mayor sabiduría no es nada más que broza, como vainas vacías que es inútil intentar desgranar.
Le escribí una carta a Sri, intentando describirle en detalle la revolución interior que yo había experimentado. Él había hecho promesa de silencio durante varios años. Ni hablaba ni escribía, sólo pensaba en el atribulado mundo. Pero ya la promesa estaba cumplida. Recibía una carta de su propio puño y letra:

¡Querido Vamandasji!
Usted ha aprovechado bien su tiempo en la India. Bendito sea. Lo bendigo por lo que ha hecho. Y lo bendigo por lo que usted hará en lo futuro.

Pocos días después de recibir esta misiva, inesperadamente, me pusieron en libertad. Cuando cruzaba por la entrada de la doble muralla de púas de acero, el guarda me preguntó como de costumbre:
- ¿Al hospital?
El oficial inglés que me escoltaba contestó:
- No, está libre.
Aún quedaban varios miles de hombres tras las alambradas del campo de concentración.

CAPITULO XII

ADIÓS A LA INDIA

ADIÓS AL CAMPO DE CONCENTRACIÓN. - VISITO A SRI EN MAHABALESHVAR. - SOLO EN BOMBAY. - GANDHI BIEN ACOGIDO POR LAS MULTITUDES. - SU HIJO CANTA. - LA VISITA A SADANANDA. - ME INICIA EL SWAMI BON. - EMBARQUE PARA EUROPA. - VUELO DE LONDRES A SUECIA. - REUNIDO CON MI FAMILIA.


La primera visita que hice al dejar el campo fue a Sri. Él se había retirado a la región montañosa de Mahabaleshvar, donde yo pasé un verano con él. Como entonces, me senté a los pies del buen hombre. Aún mantenía la promesa de silencio que se había impuesto durante muchos años. Pero todas las mañanas y tardes, cuando yo lo saludaba inclinándome reverentemente, él acariciaba mi pelo con su delgada mano, a manera de bendición, y me miraba bondadosamente con su sonrisa de niño inocente. Rana también estaba allí. Una vez más Rana y yo vagamos por los bosques, donde las maravillosas orquídeas crecían en las musgosas ramas de los árboles, y donde de cuando en cuando nos sorprendía la vista de algún hermoso paisaje de valles o barrancos en el espacio libre entre el follaje de los árboles, y algunas veces hasta divisábamos el lejano mar.
De Mahabaleshvar me fui a Bombay, a fin de obtener un pasaje para Suecia. Pues hacía ya más de ocho años que no veía a mi familia, y mi valerosa esposa había cargado con el peso de la responsabilidad, completamente sola todo este tiempo. Ahora se encontraba con sus fuerzas agotadas. Ven y cuida de tu hijo, me había escrito.
Me encontré completamente solo en Bombay, corriendo de una administración a otra, y en todas partes tenía que llenar largos cuestionarios, a fin de probar que mi viaje era necesario. No solamente yo, sino los ejércitos enteros que habían luchado en Asia, esperaban la oportunidad de ir a casa. Sadananda estaba lejos; él y su amigo Swami Bon se habían ido a Assam, en el más lejano extremo de la India, cerca de la frontera china. Por cierto, que yo le había escrito diciéndole que me gustaría volver a verle. Pero ¿de qué valían las cartas o los telegramas, cuando toda la India se había paralizado durante semanas por una huelga general de correos y telégrafos? Montones de cartas y telegramas yacían en las abandonadas administraciones de correos. También había rumores de una amenaza de huelga en los ferrocarriles. Los empleados de banco, que exigían aumento de sueldo, distribuían hojas impresas por las calles en lugar de ocupar sus puestos en la oficina. De cuando en cuando, columnas de manifestantes recorrían la ciudad con banderas rojas que llevaban pintadas la hoz y el martillo. Bombay había cambiado mucho durante los años pasados desde que llegué allí. Únicamente los agudos coros de voces del mercado del oro continuaban lo mismo.
Un día leí en los periódicos que Gandhi había llegado a Bombay, en visita relacionada con importantes asuntos políticos. Aquella tarde subí a un autobús atestado de pasajeros, y me dirigí al distante distrito fabril donde el Mahatma vivía y celebraba diariamente sus mítines y oraciones. No hay en todo el país un palacio que no recibiera gustoso al anciano como huésped. Pero en sus visitas a las grandes ciudades él prefería vivir en los barrios bajos, en medio de los trabajadores de las fábricas indias y de los sin casta, porque se consideraba hermano de ellos.
Yo estaba apretujado entre aquella multitud de gente, muchos de los cuales jamás habían comido satisfactoriamente, o nunca habían aprendido a leer o a escribir, o hasta recientemente no les habían permitido ejecutar otros trabajos que los más serviles. Muchos de ellos levantaban sus hijos en lo alto para que una vez en la vida pudiesen ver al Mahatma. Los millones de hindúes no veían en Gandhi al político afortunado o al abogado. Lo amaban porque creían que era un santo, que bajó a la arena política por amor al pueblo oprimido.
Gandhi se sentaba en un sillón situado en lo alto de una plataforma, frente a la multitud reunida. Parecía cansado, las manos cruzadas sobre las rodillas, los ojos cerrados. Era un día de la semana en que él solía observar silencio. Por lo tanto otra persona leyó su corto discurso. Pero cuando sonó el altavoz, las primeras palabras que oímos no fueron las del mahatma. Sorprendido, oí que la poderosa resonancia de los primeros versos del Isopanisad sonó en la plaza rodeada de fábricas. El Isopanisad es mucho más viejo que el Bhagavad-gita, pero durante miles de años el estudio de las enseñanzas esotéricas de los Vedas había sido introducido con este Upanisad. El mismo Sri lo había observado cuando me instruía. Los Upanisads contienen la esencia de los secretos de los Vedas, de los cuales estaban estrictamente prohibidos de participar los sin casta de la antigua India. Ahora fluía en ondas rítmicas por encima de las cabezas de los intocables.
“Ish vasyam idam sarvam, yat kinca jagatyam jagat…”
Estos versos significaban: “Que todo el Universo, y todo lo que mueve a este mundo perecedero sea envuelto en Dios, el divino Señor…” Pero el antiguo sánscrito tiene una plenitud y riqueza que hace imposible la traducción de los versos con la concisión del original. Las palabras insinuaban también que debemos tener siempre en cuenta que nuestro mundo esta lleno de Dios, investido de Dios, habitado por Dios, penetrado por Dios.
Mientras yo estaba entre aquella multitud, bajo la fuerza de las atronadoras palabras, pensé: este verso de los Upanisads es como un umbral. Si uno es beneficiado por el significado del verso, puede vivir en medio del mundo, con sus ruidos y luchas, sin hundirse. Sólo entonces se puede pisar el camino infinito que empieza aquí, y conduce al reino del amor divino.
La voz del Upanisad se había callado; la multitud también estaba en silencio. Uno de los hijos de Gandhi empezó a cantar en la plataforma. Los versos que recitaba también me eran familiares. Era uno de los nombres de Dios, el del divino Rama, que Sadananda y yo habíamos cantado juntos con los niños felices en la vertiente del Himalaya.
10, 20 veces, el hijo de Gandhi cantó el nombre de Rama. Luego dijo a la multitud: “¡Cantad conmigo!” Tímidamente al principio, pero elevando la voz poco a poco, llenos de alegría, empezaron a cantar todos ellos: limpiadores de letrinas, peones indios, barrenderos, trabajadores de las manufacturas de algodón, y mujeres cuyo trabajo era estar de pie medio desnudas en las abigarradas mezclas de tintorerías, retorciendo largas telas empapadas de tinte; cuarenta o cincuenta mil personas cantaban, y yo con ellas. El hijo de Gandhi mostraba a la multitud, con los brazos extendidos, cómo debían llevar el ritmo batiendo palmas. Y todos nosotros cantábamos batiendo palmas:

“raghupati raghava raja ram patita pavana sita ram”.

Se diría que no querían ya dejar de cantar, extasiados con el nombre de Rama, el nombre del divino salvador que había descendido a la Tierra y levantado a los caídos.
Muchos de los que cantaban se volvían temerosos, tal vez por primera vez, hacia Dios. El anciano, que dice en sus memorias que el nombre de Rama lo libró del temor, sentado en la plataforma, escuchaba. Nadie hubiese podido adivinar entonces, que antes de iniciarse un mitin similar de oraciones, un fanático dispararía contra el mahatma, a fin de silenciar la voz que incansablemente insistió en que uno debe amar a sus enemigos.
Gandhi desapareció dentro de la cabaña donde vivía. Las multitudes llenaban los autobuses. Me di cuenta de que tendría que esperar donde estaba por lo menos una hora. Así pues, decidí coger uno de los autobuses casi vacíos que se dirigían a las afueras de la ciudad.
Con el ánimo muy alegre, vi cómo pasábamos a través de feos suburbios, entre barracas, fábricas, montones de grava, garajes y hangares. Yo trataba de comprender lo que Sri me había enseñado, y lo que se explica en el Upanisad, que no hay una sola mota de polvo que no tenga su principio en Dios, y que mi propio corazón tiene su principio en Él.
Al hacerse de noche, salí del autobús al azar, y pregunté un tanto preocupado a un transeúnte si había algún tranvía o autobús que fuese en dirección de mi posada. El hombre se echó a reír.
- No tiene usted por qué tomar ningún vehículo, señor. Su posada está a unos 200 pasos más adelante.
Sin darme cuenta había vuelto a casa.
En la posada me esperaba una carta. Un mensajero me la entregó. Era la noticia que yo esperaba. La Compañía American Express me notificaba que tenía reservado para mí un pasaje en un barco que saldría en día no muy lejano. A la mañana siguiente empecé otra vez mis idas y venidas por las varias administraciones gubernamentales, respirando una vez más el aire viciado de aquellos lugares, y llenando impresos. A la hora de la comida tenía todos los papeles en mi poder, los cuales fueron sellados según los requisitos: permiso para salir de la India, autorización para cruzar por territorio británico, permiso de entrada en Suecia, etc. En mi interior, sin embargo, sentía tener que dejar la India, país al cual amaba, sin haber visto una vez más a mi amigo Sadananda, y sin haber sido iniciado.
Cansado y afligido, estaba echado en mi cama soportando el calor del mediodía, en una habitación que compartía con cuatro ancianos, cuando de pronto me pareció oír la voz de Sadananda. Alto y delgado, vestido con su ligera túnica de monje, entró con sus pasos ligeros. En cierta ocasión, en el campo, él me había dicho: “Si en realidad me necesitas, iré a buscarte, aunque te encuentres a mil millas de distancia”. Y ahora llegaba en el momento preciso.
- Levántate, Vamana Das - dijo -. ¡Date prisa! El tiempo es precioso. Ponte tus mejores ropas. Swami Bon espera en el coche, abajo.
- No podemos quedarnos aquí más de dos días, tal vez tres - explicaba Sadananda mientras corríamos escaleras abajo -. Hemos venido para encontrarte antes de tu partida para Europa. Y Swami Bon te dará el sagrado nombre de Dios y el rosario indio de Tulasi.
El amigo de Sadananda, Swami Bon, esperaba sentado en el coche frente a la puerta. El hombre que había sido enviado a Europa por su guru, Bhaktisiddhanta Saraswati. Era el primer bhakta que Sadananda había encontrado. Swami Bon, cuyas bellas facciones y tranquilos ojos yo había visto en un retrato que Sadananda me mostrara, parecía más viejo de lo que yo esperaba. Toqué sus pies con mí frente a manera de saludo y subí al coche. Él me abrazó cordialmente. Partimos. No nos preocupamos por los dos hombres vestidos a la usanza india que de pie, frente a la puerta de la posada, nos miraban con ojos sospechosos. Probablemente eran miembros de la policía secreta.
Pasamos tres días juntos. Andábamos descalzos entre la muchedumbre en el gran patio del templo de Narayana. Este templo es la sede de la ortodoxia india, y en sus paredes el pandita explica las escrituras a un círculo de oyentes acurrucados alrededor de él. Pasamos adelante. Los tres nos sentamos en la playa. Comimos juntos, esforzándonos primero en sacrificar el alimento a Dios como un don de amor, y recibirlo luego de Él como una gracia divina, y participar de él en comunión con Dios, una mutua reciprocidad de amor.
- Llévate al oeste el tesoro espiritual que has encontrado aquí en la India - me dijo Sadananda cuando nos despedíamos en la estación central en Bombay.
El tren que mis amigos habían tomado dejó la estación. Ellos volvían a Vrindavan, la región donde Krishna pasó Su juventud en los bosques, entre pastores. Y yo subí a bordo del gran barco que había de llevarme a Europa.
El majestuoso y super-atestado barco parecía ser irreal, una cosa de ensueño. Éramos nueve en tres literas, unos encima de otros, en un camarote destinado para dos. Durante los catorce días del viaje se oía incesantemente el altavoz en todos los rincones del enorme barco. Los programas de música se interrumpían constantemente por órdenes militares y advertencias disciplinarias. Generales y soldados ingleses, enfermeras y sacerdotes del ejército, volvían a sus casas en este navío, y también un grupo de artistas de cabaret y bailarinas de uniforme. Estas últimas habían dado representaciones en los grandes campos de Assam y Burma, a fin de comunicar un poco de alegría a las cansadas tropas del frente. Se pasaban todo el día echadas sobre la cubierta del barco, vistiendo calzones caqui o shorts, como si estuviesen pasando las vacaciones en la playa. Por las noches bailaban y lucían trajes de noche con los oficiales británicos en la cubierta iluminada y festiva. “¡Olvidar, olvidar todo lo que ha ocurrido!”, Parecía ser el lema de todo el mundo. Entretanto, 900 italianos prisioneros de guerra que regresaban y fueron admitidos en el último momento como pasajeros en el atestado barco, yacían amontonados en una cubierta inferior, más obscura. Cuando se avistó la costa de Calabria, estos italianos gritaron como salvajes y se precipitaron a la barandilla haciendo balancear el buque. Al día siguiente desembarcaron tranquilamente en un Nápoles devastado, en larga columna, cada uno de ellos con un pesado paquete.
Continuamos el viaje. La impaciencia y la zozobra se apoderaba de los que estaban a bordo cuando el buque, al salir de Italia, rodeó buena parte de Europa, pasando por las costas de Marruecos, España, Portugal y Francia. Luego entramos en el Canal de la Mancha, y las olas se tornaron más grises. Yo también estaba impaciente, ansioso por llegar a casa.
Salí de Londres en avión, aunque el billete era demasiado costoso para mi bolsillo. La niebla flotaba sobre Inglaterra y envolvía el aeroplano. Mal podía uno ver más allá de la punta de sus alas. Por algún tiempo encontramos muchos baches, uno tras otro, pero cuando volamos sobre el Mar del Norte, brillaba el sol. El sol resplandecía en las verdes pendientes de Jutlandia, la cual cruzamos de extremo a extremo en muy pocos minutos. El sol brillaba también en los arrecifes graníticos de las islas costeras de Suecia. Con el ruido del motor podía cantar en voz alta sin que nadie me oyera. Canté la mantra del nombre de Dios que me proporciona amor, y que seguramente nunca había sonado antes sobre esta tierra y estas aguas. Canté las palabras de alegría con las que Krishna Cheitanya, el avatar oculto de la época de la ignorancia y superstición, había alabado el poder del nombre de Dios.
A medianoche, llevando mi viejo salacof tropical, y respirando el aire fresco del Norte, esperaba en la estación ferroviaria de una pequeña ciudad sueca.
Unos pasos más adelante permanecía mi esposa con la cabeza inclinada. Parecía que había perdido la esperanza de que yo volviera jamás. A su lado se encontraba un chico delgado de unos trece años de edad. No tenía más que cuatro años cuando lo dejé.
¡Papá! Gritó con su voz clara, y me quitó la maleta de la mano.
Ella, a quien Sri había denominado Shanti, Paz, alzó la cabeza y vino hacia mí sonriendo. En aquel momento me pareció que nos habíamos separado pocos días antes.
En la habitación que se puso a mi disposición en una hospitalaria casa en la orilla del bosque, empecé a contar a mi esposa mis aventuras. Pasé toda la noche sentado a su lado contándole mi historia, cuyo relato continuó durante los días y las noches siguientes. Y sin embargo, me di cuenta de que no había llegado más que al principio de la inagotable historia, que tenía que contarle. Yo veía el regocijo de mi esposa cuando le hablaba acerca del amor de Dios en la India, y le cantaba las canciones de los bhaktas, que mi amigo Sadananda me había enseñado.
- Papá, ¿puedo escuchar? - preguntó mi hijo, que tímidamente había abierto la puerta del dormitorio y descalzo se puso ante nosotros.
- Sí, siéntate a nuestro lado y escucha - dijo mi esposa.
Y continué mi canción. Era una que se refería a Krishna Cheitanya. Fuera, los gimientes abedules murmuraban arrullados por la brisa suave. ¡Era asombroso!… Era el murmullo de los árboles del norte, y no el estruendo de los ríos del Himalaya.


GLOSARIO


Akshara: (1) Una letra del alfabeto, Sílaba, Palabra. (2) El indestructible. (3) Dios.
Asuras: Demonios.
Atma: La eterna alma espiritual, que está viviendo dentro del temporal cuerpo material.
Aum u Om: La sílaba sagrada. Sílaba transcendental que representa a Krishna y que, para alcanzar al Supremo, los transcendentalistas vibran cuando ejecutan sacrificios, caridades o penitencias.
Avatar: (Literalmente: El que desciende). Un “descenso” o aparición en este mundo material, del Señor Supremo o Su representante.
Bhagavad-gita: La canción del Supremo, la canción de Dios. Episodio de la epopeya Mahabharata en dieciocho cantos. El héroe, Arjuna, es instruido en el campo de batalla de Kurukshetra por su amigo y auriga Krishna.
Bhagavan: El excelso, el Dios personal en toda Su plenitud. En el Bhagavad-gita, Krishna es llamado siempre Bhagavan.
Bhagavatam: Literatura transcendental que describe las glorias del Señor Supremo, y también dícese de la persona que ajusta su vida a los principios de dicho libro.
Bhakta: Un devoto. Todo ser humano u otro ser que consagra su vida entera al amor de Dios.
Bhakti: Devoción pura hacia la Suprema Personalidad de Dios.
Brahma: El creador del mundo, uno de los aspectos exteriores de Dios. “El primer vate y poeta”.
Brahman: Divinidad, sin forma y atributos, conocimiento y sentido, la más alta meta de los Upanisads. Según los bhaktas que eran seguidores de Krishna Cheitanya, Brahman es la luz eterna irradiando desde el Dios personal, que oculta su maravillosa forma de la vista de los buscadores cuya devoción no está aún completamente purificada.
Brahmana: La clase de hombres inteligentes de acuerdo con el sistema de ordenes sociales y espirituales.
Vrindavan: Los bosques de Vrinda, a lo largo del río Yamuna, donde Krishna pasó su feliz juventud entre los pastores. Los antiguos santuarios de la región, cubiertos por la jungla, han sido descubiertos por los discípulos de Cheitanya.
Das: Sirviente de Dios.
Devas: Los resplandecientes. De div: brillar, encender, radiar, cielo, luz, día. Los Devas que son mandados por Indra, el que rige los cielos, son considerados seres más elevados, que están sin embargo sujetos a las pasiones y al ciclo de nacimientos.
Devi: La forma femenina de Deva. En la India si se habla de Devi sin adicionarle algún otro nombre, se entiende que se habla de la gran diosa Maya, la que rige el Universo.
Dharma: La capacidad de servir que es la cualidad esencial en un ser viviente.
Dudhya Devi: La diosa blanca como la leche, uno de los nombres de Maya.
Durga: Uno de los nombres de Maya. La señora del Universo, del tiempo y del espacio, que está considerada como una cárcel para las almas caídas.
Ganga: El río Ganges.
Godavari: Uno de los siete ríos sagrados de la India.
Gopas: Hombres o niños pastores de vacas.
Gopis: Pastoras de Vrindavan, compañeras de la infancia de Krishna. Los gopas y las gopis son los eternos seguidores de Krishna, que descendieron con Él simultáneamente a la Tierra.
Guru: Maestro espiritual. De guru: grave, importante, excelente.
Himalaya: Literalmente: la casa del frío, de la helada y del invierno.
Isha: Gobernador, Dios. De ish: gobernar, ordenar.
Kailas: Una montaña del Tíbet. A Siva se le llama el señor del Kailasa. Suele llamarse Kailas a toda la sierra Himalaya.
Kala: El tiempo eterno que lo devora todo.
Kali: El gobernador de la época de las tinieblas. Literalmente : lucha, discordia, guerra.
Kali yuga: La edad de hierro. La época de la discordia, la era en que vivimos.
Karma: El destino creado por el inevitable resultado de los hechos en una vida anterior en la Tierra.
Krishna: La Suprema Personalidad de Dios, la fuente de todo, el Brahman Supremo.
Krishna Cheitanya: La encarnación del Señor Krishna que descendió para enseñar el amor por Dios, a través del movimiento de sankirtan.
Ksatriya: (Katrya) Miembro de la casta de los guerreros.
Mahatma: Una “gran alma”, devoto de Dios.
Manasarovar: El lago de las almas. Gran lago del Himalaya en territorio tibetano. Como el monte Kailas, está considerado sagrado por los hindúes y budistas.
Mantra: Palabras que despiertan el alma. Se considera que la mantra tiene el mismo aspecto de la divinidad que se evoca.
Mathura: La ciudad de la miel, antigua ciudad cerca del río Yamuna, lugar del nacimiento de Krishna.
Maya: La gran ilusión. Energía de Krishna, que ilusiona a la entidad viviente, haciéndola olvidar al Señor Supremo.
Mukta: El liberado que ha alcanzado el mukti.
Mukti: Liberación de los vínculos y sufrimientos del mundo.
Narada: Un devoto puro del Señor Supremo, que viaja a través de los universos en su cuerpo eterno, glorificando el servicio devocional.
Paramatma: La Superalma, el aspecto localizado del Señor Supremo
Prasada: Misericordia divina. Remanentes divinos de alimentos ofrecidos al Señor.
Prema: Espontáneo amor a Dios. Tal amor no está en la capacidad del hombre, es parte del propio poder del amor de Dios.
Purushottama: Literalmente, la persona más elevada. Dios en su aspecto mundano. La fuente de los avataras.
Radha: La consorte eterna más íntima del Señor Krishna, personificación de Su potencia espiritual dadora de placer.
Rama: Un nombre de la Suprema Personalidad de Dios, que significa la “fuente de todo placer”.
Rishis: Maestros de la Humanidad durante las edades primitivas.
Sadananda: Literalmente, siempre bendito, o bendición en una existencia divina. Sadananda es el alumno de Bhaktisiddhanta Saraswati.
Samsara: Nuestro mundo de ciclos interminables de muertes y nacimientos.
Sánscrito: Culto y lenguaje literario de la antigua India. Del sánscrito se origina el indostánico, el bengalí, el murati, el gujarati y otras lenguas habladas de la India moderna.
Saraswati: Uno de los siete ríos sagrados de la India. Saraswati también quiere decir: lenguaje, voz, y es el nombre de la diosa de la sabiduría. Bhaktisiddhanta Saraswati (1874-1937): Un gran guru, seguidor de Krishna Cheitanya, maestro de Sadananda.
Sankaracharya: El famoso e influyente maestro monista del siglo nueve cuya filosofía sostiene que no hay diferencia entre Dios y la entidad viviente.
Siva: El semidiós que supervisa la cualidad material de la ignorancia y destrucción final del cosmos material.
Sudra: La clase obrera de acuerdo con el sistema de ordenes sociales y espirituales.
Suka: El hijo de Vyasa. Suka es el poeta del Bhagavatam. Literalmente, loro. Suka repetía las canciones que su padre cantaba.
Swami: Aquel que controla su mente y sus sentidos; título que se da a aquél que está en la orden de vida de renuncia.
Upanisads: Las porciones filosóficas de los Vedas cuyo objetivo es acercar al estudiante a la comprensión de la naturaleza personal de la Verdad Absoluta.
Vaisya: La tercera de las cuatro castas védicas, la de los mercaderes, criadores de ganado y agricultores, de acuerdo al sistema de ordenes sociales y espirituales
Valmiki: Literalmente, hormiguero. El autor de la epopeya Ramayana que alaba los hechos del avatar Rama.
Vedas: Las cuatro escrituras védicas (Rig, Yajur, Sama y Atharva veda) y sus suplementos (los Upanisads, los Puranas, el Mahabharata y el Vedanta Sutra).
Vishnu: Una de las manifestaciones de Dios que mantiene y protege al mundo.
Vyasa: Compilador de los Vedas, la epopeya Mahabharata, a la cual pertenece el Bhagavad-gita, los Puranas, incluyendo el Bhagavat Purana, y los Brahmasutras.


NoteDec 31, '10 7:59 PM
by Luis for everyone
ESTIMADOS AMIGOS....

APROVECHO ESTOS MINUTOS ULTIMOS PARA PEDIRLES QUE APROVECHEN Y DESECHEN LOS MIEDOS, LOS CORAJES, LAS ENVIDIAS Y BUSQUEN UNA REINVENCION DE SU SER EN ESTE AÑO QUE INICIA.

QUEDA POCO TIEMPO PARA ACERCARNOS A LA CONCIENCIA CRISTICA, MEDIANTE LA COMPASION, LA LIBERACION DE ESQUEMAS DE ODIO, MEDIANTE EL PERDON Y LA BUSQUEDA DE ESQUEMAS QUE PROPICIEN LA AYUDA A LOS NECESITADOS.

ESTO SIN OLVIDAR A NUESTRO PLANETA QUE SIGUE ESPERANDO NUESTRA PARTICIPACION ACTIVA EN PROYECTOS SUSTENTABLES.

LES DESEO QUE TODOS SUS PROYECTOS SE REALIZEN Y EXCEDAN ESTE AÑO 2011.

UN ABRAZO AFECTUOSO,

GIGIOWIFI

NoteJun 19, '10 7:39 PM
by * *Quique* for everyone
COMO HACERTE SABER QUE SIEMPRE HAY TIEMPO?
QUE UNO SOLO TIENE QUE BUSCARLO Y DARSELO.
QUE NADIE ESTABLECE NORMAS SALVO LA VIDA.
QUE LA VIDA SIN CIERTAS NORMAS PIERDE FORMA
QUE LA FORMA NO SE PIERDE CON ABRIRNOS.
QUE ABRIRNOS NO ES AMAR INDISCRIMINADAMENTE.
QUE NO ESTA PROHIBIDO AMAR
QUE TAMBIEN SE PUEDE ODIAR
COMO HACERTE SABER QUE NADIE ESTABLECE NORMAS
SOLO LA VIDA.
QUE EL ODIO Y EL AMOR SON AFECTOS
QUE LA AGRESION POR SI, HIERE MUCHO
QUE LAS HERIDAS SE CIERRAN.
QUE LAS PUERTAS NO DEBEN CERRARSE
QUE LA MAYOR PUERTA ES EL AFECTO
QUE LOS AFECTOS NOS DEFINEN
QUE DEFINIRSE NO ES REMAR CONTRA LA CORRIENTE
QUE CUANDO MAS FUERTE SE HACE EL TRAZO MAS SE DIBUJA
QUE BUSCAR UN EQUILIBRIO NO IMPLICA SER TIBIO
QUE NEGAR PALABRAS IMPLICA ABRIR DISTANCIAS
QUE ENCONTRARSE ES MUY HERMOSO
QUE EL SEXO FORMA PARTE DE LO HERMOSO DE LA VIDA
QUE LA VIDA PARTE DEL SEXO
QUE EL POR QUE DE LOS NIÑOS TIENE UN POR QUE
QUE QUERER SABER DE ALGUIEN NO SOLO ES CURIOSIDAD
QUE QUERER SABER TODO DE TODOS ES CURIOSIDAD MALSANA
QUE NUNCA ESTA DE MAS AGRADECER
QUE LA AUTODETERMINACION NO ES HACER LAS COSAS SOLO
QUE NADIE QUIERE ESTAR SOLO
QUE PARA DAR DEBIMOS RECIBIR ANTES
QUE PARA QUE NOS DEN HAY QUE SABER PEDIR
QUE SABER PEDIR NO ES REGALARSE
QUE REGALARSE ES EN DEFINITIVA ES NO QUERERSE
QUE PARA QUE NOS QUIERAN DEBEMOS MOSTRAR QUIENES SOMOS
QUE PARA QUE ALGUIEN SEA, HAY QUE AYUDARLO
QUE AYUDAR ES PODER ALENTAR Y APOYAR
QUE ADULAR NO ES AYUDAR
QUE ADULAR ES TAN PERNICIOSO COMO DAR VUELTA LA CARA
QUE LAS COSAS CARA A CARA SON HONESTAS
QUE NADIE ES HONESTO PORQUE NO ROBA
QUE EL QUE ROBA NO ES LADRON POR PLACER
QUE CUANDO NO HAY PLACEER EN LAS COSAS, NO SE ESTA VIVIENDO
QUE PARA SENTIR LA VIDA NO HAY QUE OLVIDARSE QUE EXISTE LA MUERTE
QUE SE PUEDE ESTAR MUERTO EN VIDA
QUE SE SIENTE CON EL CUERPO Y CON LA MENTE
QUE CON LOS OIDOS SE ESCUCHA
QUE CUESTA SER SENSIBLE Y NO HERIRSE
QUE HERIRSE NO ES DESANGRARSE
QUE PARA NO SER HERIDOS LEVANTAMOS MUROS
QUE QUIEN SIEMBRA MUROS NO RECOGE NADA
QUE CASI TODOS SOMOS ALBAÑILES DE MUROS
QUE SERIA MUCHO MEJOR ONSTRUIR PUENTES
QUE SOBRE ELLOS SE VA A LA OTRA ORILLA Y TAMBIEN SE VUELVE
QUE VOLVER NO IMPLICA RETROCEDER
QUE RETROCEDR PUEDE SER TAMBIEN AVANZAR
QUE NO POR MUCHO AVANZAR SE AMANECE MAS CERCA DEL SOL
COMO HACERTE SABER, QUE NADIE ESTABLECE NORMAS
SALVO LA VIDA.

Mario Benedetti

NoteJun 19, '10 2:04 AM
by jose for everyone
a causa del calentamiento global, por el efecto invernadero, causado principalmente por los automoviles, es que al tierra pareciera un huevo en eclosion, el huevo se calienta por la gallina luego se produce una incubacion, y luego en tiempo el huevo empieza a bambolear, luego a crujir luego a agrietarse, por fin asoma el romper del primer picotazo efectivo, el huevo todo cruje y se rompe, entonces sale el producto
aqui en el caso de la tierra la cosa es dramatica y no es de milagroso alumbramiento de un pollo
sino una horrible pesadilla un monstruo
una gallina maligna de la modernidad incuba con autos y smog la tierra, el huevo de la tierra se calienta, el centro de la tierra entra en actividad se conforma una amenaza y hay un producto resultante de eso una nueva forma de movimiento del magma y actividad y mas calor, contracciones y movimientos, y luego esa accion hace crujir la tierra la cual se manifiesta como terremotos dentro y fuera del mar como tsunamis, como grietas en tierra firme como hoyos inexplicables, como cataclismos, como corrimiento de placas, como vibrar interminable de replicas sismicas, esta por crujir en una parte debil y salir el monstruo que se comera los mismos restos de su origen, del huevo mismo, se comera a las celulas que quedan, a los mismos microrganismos hombres que engendro el primer calor superficial del planeta
la incubacion maligna no se detiene aun sigue proyectandose humo que aisla a mas temperatura, esa actividad interna continuara ascendiendo mas y mas, habra mas contracciones mas vibraciones mas quebraduras y grietas, y se rompera al final si se concibe hasta el final esa engendracion monstruosa de progreso
son los mismos microrganismos hombres quienes incuban el monstruo que los devorara y los matara cuando estalle la tierra

NoteMay 9, '10 6:27 PM
by PECOSA for everyone
Estaba leyendo algunos temas que tienen que ver con el desarrollo sustentable, pero es confuso porque si ponemos a algo color verde se piensa que es ecológico, creo que todo está suciendo tan rapido que no bastan las buenas intenciones sino iniciamos partiendo de una base, por ejemplo ¿cómo podemos dejar de consumir electricidad en nuestros hogares y dejar de usar el aire acondicionado o calefacción?, bueno podríamos comenzar por quitarle el techo a la casa jajajaja ya en serio por ejemplo hay en México, en la provincia de Morelos un inmueble que genera su propia energía. está climatizado, capta el agua de lluvia, la trata y la reusa.

En Argentina también se trabaja en ello, dejo la nota: http://ecoaldeas.bligoo.com/content/view/595710/Edificios-verdes-construir-de-forma-sostenible-para-reducir-las-emisiones-de-CO2.html.

Pareciera que solo las personas con recursos economicos pueden llevar a cabo este tipo de mejoras, pero no nos desanimemos, la realidad es que estamos todos afectados, yo pienso que esto, en poco tiempo (espero) va a ser ya un requisito, claro si antes no llega la catastrofe uf, debemos de trabajar en Unidad para hacer un proyecto armónico. Abrazo.

NoteMay 5, '10 11:00 AM
by * *Quique* for everyone
... Maestro, ¿qué debo hacer para no quedarme molesto?.. Algunas personas
hablan demasiado, otras son ignorantes. Algunas son indiferentes. Siento
odio por aquellas que son mentirosas y sufro con aquellas que calumnian.

- ¡Pues, vive como las flores!, advirtió el maestro.

- Y ¿cómo es vivir como las flores?, preguntó el discípulo.

- Pon atención a esas flores -continuó el maestro, señalando unos lirios
que crecían en el jardín.

Ellas nacen en el estiércol, sin embargo son puras y perfumadas. Extraen
del abono maloliente todo aquello que les es útil y saludable, pero no
permiten que lo agrio de la tierra manche la frescura de sus pétalos.

Es justo angustiarse con las propias culpas, pero no es sabio permitir que
los vicios de los demás te incomoden. Los defectos de ellos son de ellos y
no tuyos. Y si no son tuyos, no hay motivo para molestarse.. . Ejercita
pues, la virtud de rechazar todo el mal que viene desde afuera y perfuma
la vida de los demás haciendo el bien.

Ésto, es vivir como las flores.

pero quien podra sacar su precioso extracto? quien de ese intrincado entramado ..
Las Centurias


CENTURIA I


I Estando de noche absorto en mi secreto estudio,
Sentado, solo, sobre un sillón de cobre:
Pequeña luz que de las soledades brota,
Hace decir lo que no se ha esperado en vano.

II Vara en mano puesta en medio de Branco,
Moja de la onda el pie y el borde:
Un temor y una voz se agitan por las mangas:
¡Divino resplandor!, Dios se asienta al lado.

III Cuando lá litera del torbellino derramada.
Y estarán los rostros con sus mantos cubiertos,
La república por nuevas gentes vejada,
Entonces juzgarán al revés blancos y rojos.

IV Del universo será hecho un Monarca,
Que en paz y vida no será por mucho tiempo:
Entonces se perderá la pescadora barca,
Será regida en más grande detrimento.

V Cazados serán para hacer largo combate,
Por el país serán mayormente afectados:
Burgo y ciudad tendrán mayor debate,
Carcas. Narbona tendrán el corazón probado.

VI El ojo de Ravena será destituido,
Cuando a sus pies fallarán las alas:
Los dos de Bresse habrán constituido,
Turín, Vercelli que pisotearán los Galos.

VII Llegado tarde, la ejecución cumplida,
El viento contrario, cartas en el camino tomadas,
los conjurados XIIIJ de una secta,
Mediante Rousseau sanad los proyectos.

VIII Cuantas veces ciudad solar tomada
Serán tornadizas tus leyes bárbaras y vanas
Tu mal se acerca. Más veces será tributaria
La gran Hadria recorrerá tus venas.

IX Desde Oriente vendrá el corazón Púnico.
A hostigar a Hadria y a los herederos Romúlos.
Acompañado de la flota Líbica.
Temblarán los Malteses y las expoliadas Islas pró¬ximas.

X Serpientes transmitidas en la jaula de hierro,
Donde los hijos séptimos del Rey van presos,
Los ancianos y padres saldrán del fondo de su sepul¬tura
Antes de morir ver su fruto muerto y grita.

XI El movimiento de los sentidos, corazón, pies y manos
Estarán de acuerdo Nápoles, Lyon, Sicilia
Espadas, fuegos, aguas después a los nobles Roma¬nos,
Herid, matad, muertos por mente débil.

XII Dentro de poco dirá la hoz potente y frágil,
De abajo arriba levantada prontamente.
Luego al instante desleal y lábil.
Quien de Verona tendrá el gobierno.

XIII Los exiliados con ira, odio latente,
Harán contra el Rey gran conjuración:
En secreto pondrán a los enemigos por el semblante,
Y sus ancianos contra ellos sedición.

XIV De gente esclava canciones, cantos y peticiones,
Cautivos de Príncipe y Señores en las prisiones:
En el futuro por idiotas sin cabeza,
Serán recibidos con divinas oraciones.


XV Marte nos amenaza con la fuerza bélica,
Setenta veces hará la sangre derramar:
Auge y ruina del Eclesiástico,
Y más quienes de ellos nada querrán escuchar.

XVI La hoz en el estanque hacia Sagitario,
En su más alto grado de exaltación,
Peste, hambre, muerte por mano militar,
El siglo se áproxima a la renovación.

XVII Durante cuarenta años el Arco Iris no aparecerá,
Durante cuarenta años todos los días se le ha de ver:
La tierra seca su aridez aumentará,
Y gran diluvio cuando se logre ver:

XVIII Por la discordia negligencia Francesa
Quedará el paso a Mahomed abierto:
De sangre empapada la tierra y el mar Senense,
El puerto Focense de velas y naves cubierto.

XIX Cuando vengan serpientes a circuir el ara,
La sangre troyana vejada por las Españas:
Por ellos gran número habrá hecho merma,
Jefe huye, escondido en las charcas entre las cañas.

XX Tours, Orleans, Blois, Angers, Reims y Nantes
Ciudades por cambio repentino vejadas,
Por lenguas extrañas tiendas serán levantadas,
Ríos, dársenas, Rennes, tierra y mar temblarán.

XXI Profunda arcilla blanca nutre la roca,
Que de un abismo saldrá lacticinosa,
En vano, turbados, osarán tocarla,
Ignorando que hay en el fondo tierra arcillosa.

XXII Lo que vivirá y no teniendo ningún sentido,
Procurará dañar a muerte su artificio,
Autun, Chalons, Langres y los dos Sens,
EI granizo y el hielo causarán gran maleficio.

XXIII En el mes tercero al levantarse el Sol,
Jabalí Leopardo, al campo de Marte para combatir,
Leopardo cansado al Cielo abre su ojo,
Un águila alrededor del Sol ve volar.

XXIV A una ciudad nueva, pensativo, para condenar,
EI pájaro de presa al Cielo viene a ofrecerse:
Después de la victoria a cautivos perdonar,
Cremona y Mantua grandes daños habrán sufrido.

XXV Perdido, hallado, escondido tanto tiempo,
Será pastor semidiós honrado:
Antes que la Luna termine su gran ciclo,
Por otros vientos será deshonrado.

XXVI El gran rayo cae durante la hora diurna.
El mal fue previsto por un portador postulario:
EI siguiente presagio cae durante la hora nocturna,
Conflictos Reims, Londres; Etruria apestada.

XXVII Bajo la sierra Guayana por el Cielo golpeada,
No lejos de allí está escondido el tesoro,
Que durante muchos siglos ha permanecido invio¬lado,
Morirá quien lo hallare el ojo por el resorte atravesado.

XXVIII La torre de Boucq temerá leño Bárbaro,
Un tiempo, mucho tiempo después barca hespérica,
Ganado, gentes, muebles, los dos harán gran tara,
Tauro y Libra, ¿qué mortal lanzada?

XXIX Cuando el pez terrestre y acuático
Por una fuerza vaga sea arrojado a tierra,
Su forma extraña suave y horrorífica,
Por el mar a los muros muy pronto los enemigos.

XXX La nave extraña por tormenta marina,
Abordará cerca de un Puerto desconocido:
A pesar de signos de rama palmerina,
Después de la muerte recibe buen consejo tarde venido.

XXXI Tantos años en Galia las guerras durarán,
Más allá de la carrera del Castulón Monarca:
Victoria incierta tres grandes coronarán,
Aguila, Gallo, Luna, León, Sol en marca.

XXXII El gran Imperio será pronto trasladado
A lugar pequeño, que bien pronto crecerá,
Lugar muy ínfimo de exigua comarca,
Donde, en medio, su cetro establecerá.

XXXIII Cerca de un gran puente de una planicie espaciosa,
El gran León por fuerzas Imperiales,
Hará abatir fuera de la ciudad rigurosa,
Por terror las puertas le serán cerradas.

XXXIV El pájaro de presa volando a la ventana,
Antes del conflicto hace a los Franceses pavurà,
Uno bueno tomará, el otro ambiguo siniestro:
La parte débil tendrá por buen presagio.

XXXV El joven león dominará al viejo
En campo bélico, por duelo singular,
En jaula de oro le saltará los ojos,
Dos clases una, luego morir con muerte cruel.

XXXVI Tarde el Monarca se arrepentirá,
De no haber dado muerte a su adversario,
Pero llegará luego a consentir mucho más,
Que toda su sangre por muerte hará deshacer.

XXXVII Un poco antes de que el Sol se esconda
Conflicto estallado, gran pueblo en duda,
Oíd, puerto marino no responde,
En dos extraños lugares, Puente y Sepultura.

XXXVIII El Sol y el Águila al vencedor se aparecerán,
Respuesta vana al vencido se le asegura,
Los arneses ni con cuerpos ni con gritos detendrán,
Vindicada la paz con la muerte se termina a tiempo.

XXXIX De noche en la cama al supremo estrangula,
Por haber permanecido demasiado rubio elegido,
Por tres el Imperio subrogado exangüe,
A muerte condenar carta y paquete no leído.

XL La falsa tromba, simulando locura,
Hará Bizancio un cambio de leyes,
Histra de Egipto que quiere que se desligue,
Edicto cambiando moneda y quilates.

XLI Asedio en ciudad es de noche asaltada,
Escapado por poco, no lejos del mar conflicto,
Mujer de gozo desvanecida por la vuelta del hijo,
Veneno y cartas escondidas en la plica.

XLII La décima Calenda de Abril del hecho gótico
Resucitado todavía por gente perversa,
El fuego extinto, diabólica asamblea,
Buscando los huesos de Amant y de Pselin.

XLIII Antes de que llegue el cambio del Imperio
Sucederá un caso maravilloso,
El campamento atónito, el depredador de Porfirio
Enviado, impuesto sobre el escollo litigioso.

XLIV En breve volverán los sacrificios,
Contraventores sufrirán martirio:
No existirán más monjes, abades ni novicios,
La miel será mucho más cara que la cera.

XLV Sectario de sectas gran pena al delator
Bestia en teatro, dispuesto el aparato escénico,
Del hecho antiguo ennoblecido el inventor,
Por sectas mundo confuso y cismático.

XLVI Muy cerca de Aux, de Lestore y Miranda,
Gran fuego del cielo en tres noches caerá:
Causa ocurrirá muy estupenda y Miranda,
Muy poco después la tierra temblará.

XLVII Del lago Leman los discursos enojarán,
Los días serán reducidos a semanas,
Luego meses, luego años; luego todos desfallecerán,
Los Magistrados condenarán sus leyes vanas.

XLVIII Veinte años del reino de la Luna transcurridos,
Siete mil años otro tendrá su Monarquía,
Cuando el sol tome sus días cansados,
Entonces cumplida y consumada mi profecía.

XLIX Mucho antes de tales intrigas,
Los de Oriente por la virtud lunar:
El año mil setecientos harán grandes cambios,
Subyugando casi el rincón Aquilonar.

L En la acuática triplicidad nacerá,
De uno que tendrá el jueves por su fiesta:
Su fama, loor, reino, su poderío crecerá,
Por tierra y mar tempestad en los Orientes.

LI Jefes de Aries, Júpiter y Saturno,
¿Oh Dios eterno, qué mutaciones?
Después por larga duración vuelve su perverso tiempo
Galía a Italia, ¿qué mutaciones?

LII Los dos malignos de Escorpión conjuntos,
El gran señor asesinado dentro de la sala:
Peste a la Iglesia por el nuevo Rey agregado,
La Europa baja y la septentrional.

LIII ¡Ay! Cuando se vea a un gran pueblo atormentado,
Y la ley Santa en total ruina,
Por otras leyes la Cristiandad toda,
Cuando de oro y de plata se halle nueva mina.

LIV Dos revoluciones hechas por el malvado hocero,
De reino y siglos hace mutación:
El móvil signo en su lugar se insiere,
A los dos iguales y de inclinación.

LV Bajo el contrario clima babilónico,
Grande será de sangre la efusión,
Porque tierra y mar, aire, cielo será inicuo,
Sectas, hambre, reinos, pestes, confusión.

LVI Veréis tarde o temprano hacer gran cambio,
Horrores extremos y vindicaciones:
Que si la Luna por su ángel conducida,
El cielo se acerca a las inclinaciones.

LVII Por gran discordia la tromba temblará,
Acuerdo roto levantando la cabeza al Cielo,
Boca sangrante en la sangre nadará,
Al suelo el rostro untado de leche y miel

LVIII Abierto el vientre nacerá con dos cabezas,
Y cuatro brazos; ¿cuántos años enteros vivirá?
Día en que Aquilea celebre sus fiestas,
Fossen, Turín, jefe Ferrara seguirá.

LIX Los proscritos deportados a las Islas,
AI cambiar por un más cruel Monarca,
Serán ejecutados y quemados en grandes piras,
Los que al hablar no hayan sido parcos.

LX Nacerá un Emperador cerca de Italia,
Que al Imperio costará muy caro;
Dirán con qué gentes él se alía,
Y lo encontrarán menos príncipe que carnicero.

LXI La república miserable infeliz
Devastada será por el nuevo magistrado,
Su gran montón del exilio maléfico
Hará Suecia quitar lo contratado.

LXII La gran pérdida, ¡ay!, que harán las letras,
Antes de que el cielo de Latona sea perfecto,
Hubo gran diluvio más por ignaros cetros,
Que por largo tiempo no se verá rehecho.

LXIII Los azotes pasados disminuido el mundo,
Largo tiempo la paz, tierras deshabitadas,
Hermana irá por el cielo, tierra, y onda,
Después de nuevo las guerras suscitadas.

LXIV De noche Sol creerán haber visto
Cuando se vea el cerdo mitad hombre.
Ruido, canto, batalla, en el cielo batir apercibido,
Y bestias brutas se oirán hablar.

LXV Niño sin manos, nunca visto tan gran fulgor,
El niño real al juego de bolos herido,
En el pozo rotos, fulgurados yendo a triturar,
Tres bajo cadenas por la mitad partidos.

LXVI Aquel que entonces llevará las noticias,
Después del primero él vendrá a respirar,
Viviers, Tournon, Montferrant y Pradelles,
Tempestad y granizo le harán suspirar.

LXVII La gran hambre que siento acercarse,
Rondará a menudo y luego será universal
Tan grande y larga que llegará a arrancarse
Del bosque la raíz y al niño del pecho.

LXVIII ¡Oh qué horrible a infeliz tormeto!
¬Tres inocentes serán condenados,
Veneno sospechoso traicion mal considerada,
Puestos en horror por verdugos borrachos.

LXIX El gran monte redondo de siete estadios,
Después de la paz, hambre, inundación,
Rodará lejos atropellando grandes comarcas,
Aun antiguas y de gran fundación.

LXX Lluvia, hambre, guerra en Persia no ultimada,
La fe demasiado grande traicionará al monarca:
Para la terminación en Galia iniciada,
Secreto augurio para una existencia parca.

LXXI La Torre Marina tres veces tomada y reconquistada,
Por Españoles, Bárbaros, Ligurinos:
Marsella y Aix, Arles por los de Pisa,
Pillaje, fuego, hierro, saqueada Aviñón por los Turineses.

LXXII Completamente Marsella de los habitantes cambia¬da,
Galopada y después fuga hasta cerca de Lyón,
Narbona, Tolosa por Burdens ultrajadas,
Muertos y prisioneros cerca de un millón.

LXXIII Francia tiene cinco partes por negligencia asediadas,
Túnez, Argal acometidas por Persas:
León, Sevilla, Barcelona caída,
No tendrá la flota por los Venecianos.

LXXIV Después de su estancia navegará hacia Epiro,
El gran socorro vendrá hacia Antíoco:
El negro pelo rizado tendrá en su mano el Imperio,
Barba de bronce se asará en el espetón.

LXXV El tirano Siena ocupará Savona,
El vencedor fuerte tendrá flota:
Las dos armadas de la Marca de Ancona,
Por miedo el jefe se examina.

LXXVI Alguien proferirá un nombre temido,
Que las tres hermanas habrán pronunciado:
Después un gran pueblo con lengua y hecho dirá,
Más que otro cualquiera fama y renombre tendrá.

LXXVII Entre dos mares levantará un promontorio,
Y luego por mordedura de caballo morirá:
El suyo Neptuno negra vela plegará,
Por Calpre y ejército cerca de Rocheval.

LXXVIII De un jefe viejo nacerá cerebro alelado,
Degenerando por saber y por armas:
El jefe de Francia por su hermana temido,
Entregado a les gendarmes, campo dividido.

LXXIX Bazaz, Lectore, Condon, Ausch, Agine,
Hartos de leyes, querella y monopolio:
Ya que Bourd, Tolosa Bay pondrá en ruina,
Queriendo renovar su tauropolio.

LXXX De la sexta claro resplandor celeste,
Vendrá a tronar muy fuerte en la Borgoña,
Luego nacerá monstruo de odiosa bestia,
Marzo, Abril, Mayo, Junio gran esqueleto y roña.

LXXXI De la humana grey nueve serán puestos aparte,
Separados por juicio y por consejo,
Su fuerza será dividida en partes,
Kappa, Thita, Lambda muertos confinados disper¬sos.

LXXXII Cuando las columnas de madera tiemblen fuertemente,
De austera conducta, cubiertas de adornos,
Entonces se vaciará para fuera gran asamblea,
Temblar Viena y el país de Austria.

LXXXIII La gente extraña repartirá botines,
Saturno en Marte mirará furioso,
Horrible extraño a los Toscanos y Latinos,
Griegos que estarán deseosos de herir.

LXXXIV Luna oscurecida en profundas tinieblas,
Su hermano pasa de color ferruginoso,
El gran escondido mucho tiempo bajo tinieblas,
Entibiará hierro en la presa sanguinosa.

LXXXV Por la respuesta de Dama Rey turbado,
Embajadores despreciarán su vida,
El grande imitará a sus hermanos,
Por dos morirán ira, odio y envidia.

LXXXVI La gran Reina cuando se vea vencida
Hará exceso de masculino coraje,
Sobre caballo, río pasará desnuda,
En seguida, por hierro, a la fe hará ultraje.

LXXXVII En el fuego del centro de la tierra,
Hará temblar alrededor de ciudad nueva
Dos grandes riscos largo tiempo harán la guerra,
Después Aretusa enrojecerá río nuevo.

XXXVIII El divino mal sorprenderá al gran Príncipe,
Que un poco antes habrá mujer desposado,
Su apoyo y crédito de repente será débil,
Consejo morirá por la cabeza rapada.

LXXXIX Todos los de Illerda estarán en el Mosela,
Matando a todos los del Loira y Sena,
El curso marino vendrá cerca de alta vela,
Cuando Españoles abrirán toda vena.

XC Burdeos, Poitiers al son de la batalla,
En tropel irán hasta el Angón,
Contra Galos será su tramontana,
Cuando odioso monstruo nazca cerca de Orgón.

XCI Los Dioses harán a los humanos aparición,
Porque serán autores de gran conflicto,
Antes visto el Cielo sereno espada y lanza,
Que en la mano izquierda será mayor aflicción.

XCII Bajo uno la paz será por doquier aclamada,
Pero no por mucho tiempo saqueo y rebelión,
Por rechazo ciudad, mar y tierra mermadas,
Muertos y cautivos el tercio de un millón.

XCIII Tierra Itálica junto a montes temblará,
Lyón y Coq no muy confederados,
En vez de miedo uno a otro se ayudarán,
Sólo Catulón y Celtas moderados.

XCIV En Puerto Selín el tirano condenado a muerte,
No por eso la libertad recuperada:
Por venganza y remordimiento el nuevo Marte,
Dama a fuerza de espanto honrada.

XCV Ante Moustier hallado niño gemelo,
De heroica sangre de monje y vetusto,
Su clamor por secta, lengua y potente sonido,
Que se diría el rapaz muy educado.

XCVI Aquel que tendrá a su cargo destruir,
Templos y sectas cambiados por fantasía:
Más a las rocas que a los vivientes dañará,
Mediante lengua adornada con orejas recogidas.

XCVII Lo que hierro, llama no supo acabar,
La dulce lengua al consejo vendrá a hacer:
Por esposo, sueño, el Rey hará soñar,
Más el enemigo en fuego, la sangre militar.

XCVIII El jefe que habrá conducido pueblo infinito
Lejos de su cielo, de costumbres y lengua extraños,
Cinco mil en Creta y Tesalia acabados,
El jefe huyendo en la marina cabaña.

XCIX El gran monarca que hará compañía
Con dos Reyes unidos por amistad:
¡Oh, qué suspiro dará la gran comarca!
Hijos Narbon alrededor, ¡qué piedad!

C Largo tiempo en el cielo pájaro gris sera visto,
Cerca de Dole y de Toscana tierra,
Llevando en el pico verdeante rama
Morirá pronto grande y acabará la guerra.


CENTURIA II

I Hacia Aquitania por ínsulas Británicas
Y desde las mismas grandes incursiones:
Lluvias, gelatinas harán tierras inicuas,
Puerto Selín hará fuertes invasiones.

II La cabeza azul hará la cabeza blanca,
Tanto mal que Francia ha hecho su bien:
Muerte en la antena, gran colgado en la rama,
Cuando presos por los suyos dirá cuántos el Rey.

III Por el calor del sol subido del mar
Los peces de Negroponte medio cocidos,
Los habitantes vendrán a comerlos,
Cuando a Rodi y Gennes les faltará el bizcocho.

IV Desde Mónaco hasta junto a Sicilia,
Toda la playa quedará desolada,
No habrá barrio, ciudad ni villa,
Que por Bárbaros no sea saqueada y robada.

V Cuando dentro de un pez, hierro y carta cerrada,
Afuera salga el que luego hará la guerra,
Tendrá por mar su flota bien bogada,
Apareciendo cerca de la Latina tierra.

VI Cerca de las puertas y dentro dos ciudades
Habrá dos azotes, nunca se vio tal,
Hambre, dentro peste, por el hierro fuera gente echada,
Invocar socorro al gran Dios inmortal.

VII Entre varios a las islas deportados,
Uno nacido con dos dientes en la garganta:
Morirán de hambre, los árboles agitados,
Para ellos nuevo Rey nuevo edicto emanará.

VIII Templos sacros del antiguo rito romano,
Rechazarán la sima de los fundamentos,
Tomando sus leyes primeras y humanas,
Rechazando, no todo, los cultos de los santos.

IX Nueve años el macilento en paz se mantendrá,
Luego estallará en una sed muy sanguinaria,
Por él gran pueblo sin fe ni ley morirá,
Muerto por otro mucho más clemente.

X Muy pronto todo será arreglado,
Esperamos un siglo bien siniestro:
El estado de las máscaras y de los solitarios bien cambiado;
Pocos encontrarán que a su rango quieran ser.

XI El próximo hijo del mayor llegará,
Tan alto hasta el reino de los fuertes:
Su áspera gloria cada uno temerá,
Pero sus hijos del reino serán echados.

XII Ojos cerrados, abiertos a la antigua fantasía,
La costumbre de los solitarios será aniquilada:
El gran monarca castigará su frenesí,
Robar de los templos el tesoro antes que nada.

XIII El cuerpo sin alma no es ya en sacrificio,
Día de la muerte puesto en natividad:
El espíritu divino hará feliz al alma,
Contemplando al Verbo en su eternidad.

XIV En Tours, Gien, ojearán ojos penetrantes,
Descubrirán de lejos la gran serena:
Ella y su séquito entrarán en el puerto,
Combates, empujad, potencia soberana.

XV Un poco antes del monarca asesinado,
Cástor y Pólux en nave, astro con crines:
El bronce público por tierra y mar vaciado,
Pisa, Asti, Ferrara, Turín, tierra prohibida.

XVI Nápoles, Palermo, Sicilia, Siracusa,
Nuevos tiranos, fulgurantes fuegos celestes:
Fuerza de Londres, Gante, Bruselas y Susa,
Gran hecatombe, triunfo festejar victoria.

XVII El campo del templo de la virgen vestal,
No lejos de Ethen y los montes Pirineos:
El gran conducto es ocultado en el aguazal,
Norte arrojados ríos y viñas cruzadas.

XVIII Nueva Lluvia, súbita, impetuosa,
Impedirá de súbito a los dos ejércitos:
Piedra, cielo, fuegos hacer la mar pedregosa,
La muerte de siete, tierra y mar súbitos.

XIX Nuevos llegados lugar edificado sin defensa,
Ocupar el lugar hasta entonces inhabitable:
Tomar a placer prados, casas, campos y ciudades,
Hambre, peste, guerra, vastas tierras laborables.

XX Hermanos y hermanos en varios lugares cautivos,
Desfilarán cerca del monarca:
Al contemplar con atención sus rasgos,
Poco agradable ver mentón, frente, nariz, las mar¬cas.

XXI El embajador enviado con una birreme,
Rechazado a medio camino por desconocidos:
A su refuerzo vendrán cuatro trirremes,
En Negroponte cargados de cuerdas y cadenas.

XXII El campo Ascop de Europa partirá,
Acercándose a la Isla inundada:
El ejército de Artón falange doblegará,
Ombligo del mundo por gran voz subrogada.

XXIII Palacios, pájaros, por pájaro abatidos,
Inmediatamente después de haber llegado el Prín¬cipe
Muchas veces más allá del río enemigo rechazado,
Vuelo sostenido de pájaro capturado fuera.

XXIV Bestias enfurecidas codiciosas de beber en los ríos,
Gran parte del campo será frente a Híster,
En jaula de hierro el jefe se desplazará,
Cuando nada observe el hijo Germánico.

XXV La guardia extranjera traicionará fortaleza,
Esperanza y sombra de más estrecho maridaje:
Guardia completamente delusa encerrada en la prensa,
Loira, Saona, Ródano, Gar a muerte ultraje.

XXVI Por el favor que haga la ciudad,
Al grande que pronto perderá el campo de batalla,
Huido de las filas Pau Tesino verterá,
Sangre, fuego, muertos, ahogados a hachazos.

XXVII El divino verbo será desde el cielo herido,
Y no podrá proceder más adelante:
Del atacado el secreto es fulminado,
Se le pisoteará por encima y por delante.

XXVIII El penúltimo con el sobrenombre del prófeta,
Tomará Diana por su día de descanso:
Lejos vagará por frenética testa,
Y librando a un gran pueblo de impuestos.

XXIX El Oriental saldrá de su sede,
Pasar los montes Apeninos, ver la Galia:
Traspasará el cielo, las aguas y la nieve,
Y a cada uno golpeará con su vara.

XXX Uno que los dioses infernales de Ambal,
Hará renacer, terror de los humanos:
Nunca más grande horror se contará,
De cuanto ocurrirá por Babel a los Romanos.

XXXi En Campania el Casilino hará tanto,
Que no se verá más que campos inundados:
Y después de la lluvia muy intensa,
Fuera de los árboles no se verá nada verde.

XXXII Leche sin ranas escurrirá en Dalmacia,
Conflicto dado, peste junto a Balennes
Grande será el grito en toda la Esclavonia,
Cuando nazca monstruo cerca y dentro Ravena.

XXXIII Por el torrente que desciende de Verona,
Por entonces hasta el Po guiará su entrada:
Un gran naufragio y no menor en Garona,
Cuando los de Génova vayan a su encuentro.

XXXIV La ira insensata del combate furioso,
Hará en la mesa de hermanos el hierro brillar:
Los separará y herido y curioso,
El fiero duelo vendrá a Francia perjudicar.

XXXV En dos mansiones de noche el fuego prenderá,
Muchos dentro ahogados y quemados:.
Cerca de dos ríos uno sólo llegará:
Excepto el Arcq y Caper todos serán amortiguados.

XXXVI Del gran profeta las cartas serán hurtadas,
Y entre las manos del tirano caerán,
Traicionar a su Rey serán sus empresas,
Pero sus rapiñas muy pronto le dañarán.

XXXVII Del gran número que se le va a mandar,
Para socorrer al fuerte asediado.,
Peste y hambre a todos han de devorar,
Excepto setenta que serán salvados.

XXXVIII Habrá gran número de condenados,
Cuando los Monarcas se havan conciliado:
Pero uno de ellos estará tan disgustado,
Que casi nunca se verán ya juntos.

XXXIX Un año antes del conflicto Itálico,
Germanos, Galos, Españoles por el fuerte,
Será revuelta la casa de la república,
Donde, al poco, excluidos, irán sofocados a la muer¬te.

XL Poco después, sin excesivo intervalo,
Por mar y tierra será hecho gran tumulto.
Mucho mayor será pugna naval,
Fuegos, animales, que harán mayor insulto.

XLI La gran estrella durante siete días arderá,
Nublado hará que dos soles aparezcan,
El fiero mastín toda la noche aullará,
Cuando gran Pontífice cambie de territorio.

XLII Gallos, perros y, gatos de sangre quedarán ahítos,
Y de la herida del tirano hallado muerto,
En la cama de otro, piernas y brazos rotos,
Que no había podido morir de peor muerte.

XLIII Durante la visible estrella cabelluda,
Los tres grandes príncipes se habrán enemistado:
Heridos por el cielo, paz, tierra temblante,
Pau, Timbre, diente, serpiente puesta en el borde.

XLIV El águila impelida en torno a los pabellones,
Por otros pájaros de alrededor sera expulsada:
Cuando ruido de címbalos, flautas y esquilones,
Devuelvan el sentido a la insensata dama.

XLV Demasiado el cielo llora a Andrógeno procreado,
Cerca del cielo sangre humana derramada:
Por muerte muy tardía gran pueblo recreado,
Tarde y temprano viene el socorro esperado.

XLVI Después de gran discordia humana otra mayor se apresta
El gran motor los siglos renueva:
Lluvia, sangre, leche, hambre, hierro y peste,
En el cielo visto fuego, corriendo larga centella.

XLVII El enemigo envejecido doliente muere envenenado,
Los soberanos por infinitos subyugados:
Piedras llover escondidas bajo el vello,
Para matar artículos en vano son alegados.

XLVIII El gran ejército que pasará los montes,
Saturno en el arco giratorio del pez Marte:
Venenos escondidos en cabezas de salmones,
Su jefe suspendido de cuerda colgante.

XLIX Los consejeros del primer monopolio,
Los conquistadores seducidos por la Melita:
Rodas, Bizancio para sus exponentes polos,
Tierra necesitarán los perseguidores en huida.

L Cuando los de Hainault, de Gante y de Bruselas,
Vendrán ante el asedio de Langres,
Detrás de sus flancos habrá guerras crueles,
La lacra antigua será peor que enemigos.

LI La sangre del justo en Londres escaseará,
Quemados por el rayo de veintitrés los seis,
La antigua dama caerá de su alto puesto,
De la misma secta muchos serán muertos.

LII En varias noches la tierra temblará,
Hacia la primavera dos esfuerzos seguidos,
Corinto, Éfeso en los dos mares nadará,
Guerra desencadenada por dos valientes corajudos.

LIII La gran peste de ciudad marítima,
No cesará hasta que muerte no sea vengada
Condenada sin crimen del justo sangre tomada,
De la gran dama por disimulo no ultrajada.

LIV Por gente extranjera y lejana de los Romanos,
Su gran ciudad después de la tempestad gravemente turbada,
Hija sin excesivo diverso dominio,
Prisionero el jefe, terror de ser afectado.

LV En el conflicto el grande que poco valia,
Al final hará algo maravilloso,
Mientras Hadria vea lo que necesitaba,
Durante el festín apuñala al orgulloso.

LVI Que peste y espada no ha sabido adivinar
Muerte en el pozo, bóveda del cielo batida:
El abate morirá cuando vea que caen en ruina,
Los del naufragio deseosos de agarrarse al escollo.

LVII Antes del conflicto el grande caerá,
El grande a muerte, muerte, muy repentina y sen¬tida,
La Nave imperfecta, la mayor parte nadará,
Junto al río la tierra quedará de sangre teñida.

LVIII Sin pie ni mano diente agudo y fuerte,
Por globo al fuerte de puerto y el mayor nacido,
Junto al portal desleal se transporta,
Sileno reluce, pequeño, grande conducido.

LIX Flota gálica apoyada por gran guardia,
Del gran Neptuno y sus fuertes tridentes,
Ocupada Provenza para sostener gran banda,
Y Marte Narbón con dardos y venablos.

LX La fe Púnica en Oriente rota
Gran Iud y Rosne, Loira y Tag, cambiarán,
Cuando el hambre del mulo sea saciada,
Ejército derrotado, sangre y cuerpos nadarán.

LXI Euge, Támesis, Gironda y la Rochella,
¡Oh, sangre troyana muerta en el puerto de la fle¬cha!
Tras el río en el fuerte apoyada la escala,
Dardos, fuego, gran mortandad en la brecha.

LXII Mabus entonces muy pronto morirá, vendrá
De gentes y bestias terrible descalabro,
Luego, de pronto, se verá la venganza,
Cien, mano, sed, hambre, cuando corra el cometa.

LXIII El Galo a Asón bien poco subyugará,
Pau, Marne y Sena se enfurecerán contra Perme,
Quien el gran muro contra ellos levante,
Del primero al último el mayor perderá la vida.

LXIV Morir de hambre, de sed, gente Ginebrina,
Esperanza próxima vendrá a desfallecer,
Sobre puente temblante será ley Genovesa,
Flota en gran puerto no se puede acoger.

LXV El parque inclinado gran calamidad,
Por la Hesperia a Insubria hará,
El fuego en la nave peste y cautividad,
Mercurio en el Arco Saturno morirá.

LXVI De grandes peligros el cautivo escapado,
En poco tiempo el grande fortuna ha cambiado:
En palacio el pueblo es atrapado,
Por buen augurio la ciudad sitiada.

LXVII El rubio de nariz ganchuda vendrá a ejecutar,
Por el duelo y expulsará fuera,
Los desterrados dentro restablecerá,
En los lugares marinos venciendo los más fuertes.

LXVIII Del Aquilón los esfuerzos serán grandes,
Sobre el Océano estará la puerta abierta:
EI reino en la Isla será restablecido,
Temblará Londres por vela descubierta.

LXIX El Rey Galo por la Céltica diestra,
Viendo discordia en la gran Monarquía,
Sobre las tres partes hará florecer su cetro,
Contra la capa de la gran Jerarquía.

LXX El dardo del cielo se extenderá
Muertos mientras hablan, gran ejecución,
La piedra en el árbol la altiva gente se rendirá,
Monstruoso fragor humano, purga y expiación.

LXXI Los exiliados desembarcarán en Sicilia,
Para librar del hambre a la gente extranjera,
Al romper el día Ilegarán los Celtas,
La vida permanece, el Rey a la razón se rinde.

LXXII Armada Céltica en Italia vejada,
De todas partes conflicto y gran pérdida,
Romanos vencedores, oh Galia rechazada,
Cerca de Tesín Rubicón pugna incierta.

LXXIII En el lago Fucín de Benac la orilla,
Apresado por el Leman en el puerto de Orguión,
Nacido de tres brazos predice imagen bélica,
Por tres coronas al gran Endimión.

LXXIV Desde Sens y Autun llegarán hasta el Ródano,
Para ir más allá y pasar los Pirineos,
La gente dejará la comarca de Ancona,
Por tierra y mar seguirá muy numerosa.

LXXV La voz oída del insólito pájaro
Sobre el canal del respirable plano:
Tan alta llegará del trigo la medida,
Que el hombre del hombre será antropófago.

LXXVI Rayo en Borgoña suscitará hecho portentoso.
Y con ningún medio nunca se podría hacer,
De su senado sacro un hecho dudoso.
Hará saber a sus enemigos el quehacer.

LXXVII Por arcos fuegos, acá y allá fuegos rechazados,
Gritos, alaridos a medianoche oídos:
Se adentran por los muros destruidos,
Por canículas los traidores seguidos.

LXXVIII El gran Neptuno de lo profundo del mar,
De gente Púnica y sangre Gala mezclado:
Las Islas a sangre por el tardo remar,
Más le dañará que el mal ocultado.

LXXIX La barba rizada y negra gracias a su ingenio,
Subyugará a la gente cruel y fiera:
El gran Chirén sacará del presidio
A todos los cautivos por Selín desterrados.

LXXX Tras conflicto del lesionado la elocuencia,
Por poco tiempo se trama fingido reposo;
En absoluto se admite la entrega de los grandes,
Enemigos son remitidos a propósito.

LXXXI Por fuego del cielo la ciudad casi quemada,
La urna amenaza aún Deucalión,
Vejada Cerdeña por la Púnica gente,
Después de que Libra deje su Phaëtón.

LXXXII Por hambre la presa hará lobo prisionero,
Altándola fuera con extrema habilidad,
El nacido teniendo delante el último
El grande no escapa en medio de la prensa.

LXXXIII El mucho tráfico de un gran Lyón cambiado,
La mayor parte cae en prístinas ruinas,
Presa a los soldados por saqueo vendimia:
Por los montes del Jura y Sueve neblina.

LXXXIV Entre Campania, Siena, Flora, Tustia,
Seis meses nueve días no lloverá una gota:
La extraña lengua en tierra de Dalmacia,
Correrá adelante, devastando la tierra toda.

LXXXV El viejo raso barbs bajo el estatuto severo,
En Lyón sobrevuela el Águila Céltica,
El pequeño grande persevera a ultranza,
Ruido de armas en el cielo, mar roe Ligústica.

LXXXVl Naufraga la flota cerca de onda Adriática,
La tierra tiembla sacudida por el sire en tierra puesto,
Egipto tiembla aumento Mahomético,
El Herault grits con todas sus fuerzas.

LXXXVII Después vendrá de países lejanos,
Principe Germano en trono dorado:
La esclavitud y aguas removidas,
La dams esclava, su tiempo ya no es amado.

LXXXVIII El circuito del grande y ruinoso pacto,
El séptimo nombre del quinto será:
De un tercio mayor el extranjero belicoso,
Mouton, Lutecia, Aix no garantizará.

LXXXIX Un día se repartirán el mundo los dos grandes maes¬tros,
Su gran poder se verá aumentado:
La tierra nueva estará en sus poderosas manos,
Los días del sanguinario están contados.

XC Por vida y muerte cambiado reino de Hungría,
La ley será más áspera que obsequiosa:
Su gran ciudad de alaridos, quejas y gritos,
Cástor y Pólux enemigos en la palestra.

XCI AÍ nacer el sol se verá un gran fuego,
Ruido y claridad hacia Aquilón tendientes,
Dentro del círculo se oirán gritos y muerte:
Muerte que será por guerra, fuego y hambre.

XCII Fuego calor de oro del cielo en tierra visto,
Herido del alto nacido, hecho caso maravilloso:
Gran excidio humano: presa del gran sobrino,
Muertos de espectáculos, huido el orgulloso.

XCIII Muy cerca del Tíber, junto a la Libitina,
Un poco antes gran inundación:
El jefe de la nave preso, metido en la sentina,
Castillo, palacio en conflagración.

XClV Gran Pitu, gran mal por Galos recibirá.
Vano terror al marítimo Lyón:
Pueblo infinito por el mar pasará,
Sin escapar un cuarto de un millón.

XCV Los lugares poblados serán inhabitables,
Para los campos habrá gran división:
Los reinos a prudentes ineptos entregados,
Entonces los hermanos mayores muerte y disensión.


XCVI Antorcha ardiente en el cielo, de noche, será vista,
Cerca del fin y principio del Ródano,
Hambre, espada, tarde el socorro previsto,
Persia vuelve a invadir Macedonia.

XCVII Romano Pontífice, guárdate de acercarte
A la ciudad regada por dos ríos:
Tu sangre vendrá allí cerca a esputar,
Cuando florezca la rosa, tú y los tuyos.

XCVIII Quien de sangre rocía la cara,
De la víctima próxima al sacrificio,
Teniendo en Leo augur por presagio,
Será llevado a muerte por la desposada.

XCIV Territorio romano que interpretaba agorero,
Por gente Gala será muy vejado:
Pero nación Céltica temerá el momento,
Boreas, ejército demasiado lejos lo habrá empujado.

C En las islas tan terrible tumulto,
Pronto no habrá más que una bélica pugna:
Tan grande sera de los depredadores el insulto,
Que habrá que alinearse en la grande liga.

CENTURIA III

I Después del combate y batalla naval,
El gran Neptuno en su máxima exaltación:
Rojo adversario palidecerá de miedo
Poniendo al gran Océano en espanto.


II El Verbo divino dará a la sustancia,
Comprendidos cielo, tierra, oro oculto a la leche mística
Cuerpo, alma, espíritu con toda potencia,
Tanto bajo sus pies como en la sede Céltica.

III Marte y Mercurio y la plata juntos,
Hacia el Mediodía extrema sequedad:
En el fondo de Asia se diría tierra temblar,
Corinto, Éfeso entonces en perplejidad.

IV Cuantlo el defecto de los lunares se aproxime,
Y haya del uno al otro poca distancia,
Frío, sequedad, peligros hacia los confines,
En el propio lugar donde el oráculo tomó inicio.

V El defecto más lejano de los dos grandes luminares,
Que acontecerá entre Abril y Mayo;
¡Oh, qué precio!, pero dos grandes magnánimos,
Por tierra y mar ayudando en todas partes.

VI En el templo cerrado el rayo penetrará,
Los ciudadanos extenuados en sus fuertes:
Caballo, bueyes, hombres la onda los tocará
Con hambre, sed los más débiles armados.

VII Sobre las picas de los fugitivos fuego del cielo,
Conflicto próximo de los cuervos jugueteando,
Desde tierra se implora ayuda socorro del cielo,
Cuando junto a los muros estarán los contendientes.

VIII Los Cimbrios junto con sus vecinos,
Vendrán a despoblar casi la España:
Gentes amontonadas; Guyena y Lemosinos
Estarán en liga y les harán campaña.

IX Burdeos, Rouen y la Rochelle unidos,
Tendrán alrededor el gran mar Océano,
Ingleses, Bretones y los Flamencos reunidos,
Los echarán hasta cerca de Roüane.

X De sangre y hambre mayor calamidad,
Siete veces se acerca a la marina playa:
Mónaco de hambre, lugar tomado, cautividad,
El grande esposado golpeará jaula ferrada.

XI Las armas batir en el cielo larga estación,
El árbol en mitad de la ciudad caído:
Tornado, roña, espada, enfrente tizón,
Cuando el Monarca de Hadria sucumbido.

XII Por el tumor de Heb, Po, Tag, Tiber y Roma,
Y por el lago Leman y Aretín:
Los dos grandes jefes y ciudades del Garona,
Capturados, muertos, anegados. Partir humano botín.

XIII Por rayo en el arco oro y plata fundidos
De los dos cautivos el uno del otro comerá:
De la ciudad la mayor extensión,
Cuando sumergida nade la flota.

XIV Por la descendencia de un insigne personaje,
De Francia abatida por un padre desgraciado:
Honores, riquezas, trabajo en su edad venerando,
Por haber seguido el consejo de un hombre honrado.

XV Corazón, vigor, gloria el reino cambiará
De todas partes teniendo en contra a su adversario:
Entonces Francia infancia por muerte subyugará,
Un gran Regente será entonces más contrario.

XVI Un príncipe Inglés, Marte en su corazón de cielo,
Querrá proseguir su próspera fortuna:
De los dos desafíos uno le atravesará la hiel,
¡Ay de él!, bienamado de su madre.

XVII Monte Aventino será visto de noche quemar,
El cielo oscuro súbitamente en Flandes,
Cuando el Monarca eche a su sobrino,
Sus gentes de Iglesia provocarán desórdenes.

XVIII Tras la lluvia caída bastante prolongada,
En varios lugares de Reims el cielo tocado :
¡Oh, qué conflicto de sangre junto a ellos se apresta!
Padre a hijo Reyes no osarán acercarse.

XIX En Luca sangre y leche empezará a llover
Un poco antes cambio de pretor:
Gran peste y guerra, hambre y sed hará ver,
Lejos donde morirá el Principe rector.

X Por las comarcas del gran río Bético,
Lejos de Iberia, en el reino de Granada:
Cruces rechazadas por pueblo Mahomético,
Uno de Córdoba traicionará a la comarca.

XXI En el Crustamín por mar Adriática,
Aparecerá un horrible monstruo marino,
De rostro humano y la cola acuática,
Que no se dejará coger por el anzuelo.

XXII Un asalto de seis días contra la ciudad dispuesto,
Una áspera y dura batalla será librada:
Tres la entregarán y a epos perdonado,
Los demás a fuego y sangre serán pasados.

XXIII Si Francia pasa más allá del mar de Liguria,
Te verás en islas y mares encerrado:
Mahomet contrario, más el mar Adriático,
De caballos y asnos roerás los huesos.

XXIV De la empresa gran confusión,
Pérdida de gentes, tesoro innumerable:
Tú no debes aún provocar una tension,
Francia a mí decir haz que sea recordable.

XXV Quien al Navarro Reino llegue,
Cuando Sicilia y Nápoles se hayan unido:
Bigorra y Landas por Foix entonces ocupará,
De uno que de España será muy allegado.

XXVI Reyes y Príncipes elevarán simulacros, Augures creídos como elevados arúspices; Cuerno, víctima dorada y azul, de acre, Interpretados serán los presagios.

XXVri Príncipe Libio poderoso en Occidente,
De Arabia tanto se inflamará el francés,
Sabio en las letras hará condescendiente,
La lengua árabe al francés verter.

XXVIII De tierra mísera, y pobre parentela,
Por voluntad y paz llegará al Imperio:
Largo tiempo reinará una mujerzuela,
Que nunca a reino nada peor vino.

XXIX Los dos sobrinos en lugares diversos instruidos:
Más horrible monstruo en tierra nunca visto,
Vendrán muy nobles a insignes guerreros,
A vengar las injurias y sucumbirán los enemigos.

XXX Aquel que en lucha y hierro al hecho bélico
Haya traído más grande que él el precio:
De noche en la cama seis lo atacarán,
Desnudo, sin arnés, pronto será preso.

XXXI En los campos de Media, de Arabia, y de Armenia
Dos grandes ejércitos tres veces chocarán,
Cerca del río Araxes la mesnada,
Del gran Solimán por tierra caerán.

XXXII El gran sepulcro del pueblo de Aquitania
Se acercará hasta la Toscana:
Cuando Marte esté junto al suelo Germánico,
Y a la tierra de la región Mantuana.

XXXIII En la ciudad donde entre el lobo,
Muy cerca de allí acamparán los enemigos:
Ejército extranjero un gran país asolará,
Los amigos pasarán de los Alpes la barrera.

XXXIV Cuando la ausencia del Sol entonces sea,
En pleno día el monstruo será visto;
De muy distinto modo se le interpretará,
No importa la carestía, nadie habrá previsto.

XXXV De lo más profundo del Occidente de Europa,
De pobres gentes un niño nacerá,
Que con su hablar seducirá a muchos,
Su fama en el réino de Oriente más crecerá.

XXXVI Sepultado, no muerto apoplético,
Será hallado tener las manos comidas,
Cuando la ciudad condene al herético,
Que tenía sus leyes, sus costumbres cambiadas.


XXXVII Antes del asalto, rezada la oración,
Milán tomada por el Águila mediante arteras tram¬pas,
Muralla antigua hundida a cañonazos,
A sangre y fuego con gracia para pocos.

XXXVIII La gente Gálica y la nación extranjera,
Más allá de los montes, muertos, presos y afligidos,
Al menos contraria y próxima de vendimia,
Por los amos en acuerdo firmado.

XXXIX Los siete por tres meses en concordia,
Para subyugar los Alpes Apeninos,
Pero la torments y la Liguria cobarde,
Los afligen con súbitas ruinas.

XL El Gran teatro será de nuevo enderezado,
Los dados echados y las redes ya tendidas,
Demasiado el primero aparte fue dejado,
A causa de arcos postrados, ya rotos desde mucho tiempo.

XLI Un giboso será elegido por el consejo,
Más horrible monstruo en tierra nunca visto,
El golpe, queriendo, reventará el ojo,
El traidor al Rey como fiel recibido.

XLII El niño nacerá con dos dientes en la gola,
Piedras en Tuscia por lluvia caerán
Pasados unos años no habrá ni trigo, ni cebada,
Para alimentar a quienes de hambre morirán.

XLIII Gentes de los alrededores de Tarn, Loth y Garona,
Mirad los montes Apeninos no pasar,
Vuestra tumba cerca de Roma y de Ancona,
El pelo negro y crespo hará trofeo levantar.

XLIV Cuando el animal al hombre doméstico,
Después de grandes penas y saltos venga a hablar,
De rayo a virgen será tan maléfico,
De tierra tomada y suspendido en el afire.

XLV Los cinco extranjeros entrarán en el templo,
Su sangre llegará a la tierra profana:
Para los de Tolosa será un muy duro ejemplo,
De uno que vendrá a sus leyes exterminar.

XLVI El cielo (de Planco la ciudad) nos presagia,
Con señales insignes y con estrellas fijas,
Que de su cambio súbito se acerca el tiempo,
Ni por su bien, ni por sus maleficios.

XLVII El viejo Monarca expulsado de su reino,
A los de Oriente su auxilio irá a pedir:
Por miedo de las cruces plegará su enseña,
A Mitilene irá por tierra y mar.

XLVIII Setecientos cautivos encadenados duramente,
Por la mitad herir, abandonado el fuerte,
La próxima esperanza llegará muy rápidamente,
Pero no tan pronto como una quincena muerte.

XLIX Reino Galo serás muy cambiado,
En lugar extranjero se ha trasladado el imperio:
En otras costumbres y leyes serás colocado,
Ruan y Chartres lo harán mucho peor.

L La república de la gran ciudad,
De ningún modo consentir querrá,
Rey salir fuera por trompeta ciudad,
La escalera en el muro, la ciudad se arrepentirá.

LI París conjura un gran asesinato cometer,
Blois lo hará salir en pleno efecto:
Los de Orleans querrán a su jefe reponer,
Angers, Troyers, Langres les harán una fechoría.

LII En el campo habrá lluvia abundante,
Y en la Pulla una muy grande sequedad,
El Gallo verá al Aguda con su ala mal cumplida,
Por Lyón será puesta en extremidad.

LIII Cuando el más grande se lleve al prisionero,
De Nuremberg, de Absburgo y los de Basilea,
Por Agripina, jefe Frankfurt tornado,
Atravesarán por Flandes hasta Galia.

LIV Uno de los mayores huirá a España
Que en profunda llaga después vendrá a sangrar,
Pasando fuerzas por las altas montañas,
Devastando todo y luego en Paz reinar.

LV En el año en que un tuerto reine en Francia,
La corte se encontrará en gran perturbación,
El grande de Blois matará a su amigo,
El reino puesto en mal y duda doble.

LVI Montauban, Nîmes, Aviñón y Beziers,
Peste, truenos y granizo al fin de Marzo,
De París puente, Lyón muro, Montpellier,
Después de seisciens y siete veinte, tres partes.

LVII Siete veces cambiar veréis gente británica,
Tinta en sangre en doscientos noventa años,
Libre, no ya por apoyo Germánico,
Aries duda, su polo es declinante.

LVIII Cerca del Rin de las montañas Nóricas
Nacerá un grande de gente demasiado tarde venida,
Que defenderá Sauroma y las Panónicas,
Que no se sabrá lo que le haya acontecido.

LIX Bárbaro imperio por un tercero usurpado,
La mayor parte de su sangre condenar a muerte:
Por muerte senil, por él, el cuarto atacado,
Por temor de que sangre por otra sangre sea muerta.

LX Por toda Asia gran proscripción,
Incluso en Misia, Lisia y Panfilia:
Sangre derramará por absolución,
De un joven negro lleno de felonía.

LXI La gran banda y secta crucífera
Se levantará en Mesopotamia:
Del próximo río compañía ligera,
Que tal ley tendrá por enemiga.

LXII A Carcasona dirigirá sus atenciones,
El Romano poder estará del todo afondado,
Próximo al duro cuenco del mar Cirene,
Traspasará los grandes montes Pirineos.

LXIII La mano más corta y su herida cerrada,
Su gran vecino imitará los vestigios:
Ocultos odios civiles y debates,
Retrasarán a los bufones sus folías.

LXIV El jefe de Persia llenará gran Ólcada,
Flota Trirreme contra gente Mahometana,
De Parta y Media y saquear las Cícladas,
Largo tiempo descanso en el gran puerto Jónico.

LXV Cuando el sepulcro del gran Romano hallado,
Al día siguiente será elegido Pontífice,
Del Senado no será aprobado,
Envenenado, su sangre en la sagrada ropa.

LXVI El gran Bailío de Orleans condenado a muerte,
Será por uno de sangre vindicativa:
Él merecerá ésta su suerte,
Prisionero, manos y pies cautivos.

LXVII Una nueva secta de filósofos,
Despreciando muerte, oro, honores y riquezas,
De los Montes Germanos no serán limítrofes,
Sus seguidores tendrán honor y prensa.

LXVIII Pueblos sin jefes de España, de Italia,
Muertos esparcidos por el Queroneso,
Su mano traiciona por locura pasajera,
La sangre por todas partes corre.

LXIX Gran ejército guiado por un joven,
Se entregará en manos de sus enemigos,
Pero el viejo mitad puerco nacido,
Hará que Chalón y Mascón sean amigos.

LXX La Gran Bretaña incluida Inglaterra,
Vendrá por agua tan fuerte a inundar:
La nueva liga de Ausonia le hará guerra,
Que contra aquéllos ellos se alinearán.

LXXI Los de dentro las islas por largo tiempo asediados,
Cobrarán vigor y fuerza contra sus enemigos:
Los de fuera muertos de hambre derrotados,
Por más hambre que nunca serán metidos.

LXXII El buen anciano aún vivo sepultado,
Junto al gran río por falsa sospecha,
El nuevo viejo de riqueza ennoblecido,
Toma a la vez todo el oro del rescate.

LXXIII Cuando al reinado llegue el cojo,
Competidor tendrá próximo bastardo:
Él y también el reino serán tan roñosos,
Que antes de que cure su hora habrá sonado.

LXXIV Nápoles, Florencia, Faenza a Imola
Estarán en términos de tal enojo,
Por complacer a los desdichados de Nola,
Queja de haber a su jefe burlado.

LXXV Pau, Verona, Vicenza, Zaragoza,
Espadas ungidas, terrores húmedos de sangre:
Peste tan grande vendrá a la gran hoya,
Cercano socorro y los remedios muy lejos.

LXXVI En Germania nacerán varias sectas,
Acercándose mucho al feliz paganismo,
El corazón cautivo y pequeños ingresos,
Harán volver a pagar el verdadero diezmo.

LXXVII El tercer clima bájo Aries comprendido,
El año mil setecientos veintisiete, en Octubre,
El Rey de Persia por los de Egipto cogido:
Conflicto, muerte, pérdida: a la cruz gran oprobio.

LXXVIII El jefe de Escocia, con seis de Alemania,
Por gentes de mar Orientales cautivo:
Atravesarán Calpe y la España,
Presente en Persia al nuevo Rey medroso.

LXXIX El orden fatal y eterno encadenado,
Dará vueltas con orden consiguiente:
Del puerto Fociano la cadena será rota,
Tomada la ciudad, el enemigo un poco.

LXXX Del reino inglés el digno expulsado,
El consejero por ira condenado a fuego:
Sus partidarios irán a rastrear tan bajo,
Que el bastardo será casi aclamado.

LXXXI El gran vociferante audaz desvergonzado,
Será elegido gobernador de la armada:
La intrepidez de su comportamiento,
El puente roto, ciudad de miedo pasmada.

LXXXII Freins, Antibor, ciudades junto a Niza,
Serán muy devastadas por mar y por tierra:
Las langostas, tierra y mar viento propicio,
Cogidos, muertos, despedazados, robados, sin ley de guerra.

LXXXIII Los largos cabellos de la Galia Céltica,
Acompañados de extrañas naciones,
Harán cautiva a la gente Aquitánica,
Para sucumbir a sus intenciones.

LXXXIV La gran ciudad quedará bien desolada,
De sus habitantes uno solo podrá en ella morar:
Muralla, sexo, templo y virgen violada,
Por hierro, fuego, peste, cañón el pueblo morirá.

LXXXV Por ciudad tomada por engaño y fraude
Por medio de un bello joven capturado,
Asalto dado a Raubine cerca de Laude,
El y todos muertos por haber bien engañado.

LXXXVI Un jefe de Ausonia a las Españas irá,
Por mar se detendrá en Marsella,
Antes de su muerte por mucho tiempo languidecerá,
Después de su muerte se verá gran maravilla.

LXXXVII Flota Gálica no lo acerques a Córcega,
Ni a Cerdeña tú de ello te arrepentirás:
Pronto moriréis todos privados de la ayuda deseada,
Sangre nadará, no habrá ningún cautivo.

LXXXVIII De Barcelona por mar una poderosa armada,
Marsella entera de miedo temblará:
Islas ocupadas de mar ayuda cerrada,
Tu traidor en tierra nadará.

LXXXIX En aquel tiempo Chipre estará privada
De su auxilio de aquellos del mar Egeo:
Viejo trucidado, pero con mezclas y músicas,
Seducido su Rey, Reina más ultrajada.

XC El gran Sátiro y Tigre de Hircania,
Don presentado a aquellos del Oceán:
Un jefe de flota saldrá de Carmania,
Y tomará tierra en el Tirreno Foceán.

XCI El árbol que estuvo tanto tiempo muerto secado,
En una noche volverá a reverdecer:
Cron Rey enfermo, Príncipe pie cojo,
Gritando a los enemigos hará vela extender.

XCII El mundo próximo al último período,
Saturno todavía tarde estará de vuelta:
Transferido imperio hacia naciones Brodde,
El ojo arrancado a Narbona alrededor.

XCIII En Aviñón el gran jefe del Imperio,
Se detendrá por París desolado:
Tricastro sostendrá la Anibálica ira,
Lyón por engaño será mal consolada.

XCIV De quinientos años en mayor estima te tendrá,
Al que fue ornato de su tiempo,
Luego, de pronto, gran claridad dará,
Que en este siglo les dará gran contento.

XCV La ley Morisca se verá desfallecer,
Después de otra mucho más seductora:
Boristeno primero vendrá a caer,
Por dones y una lengua más encantadora.

XCVI Jefe de Fosán tendrá cuello cortado,
Por el ductor del sabueso y del lebrel:
El hecho perpetrado por los del monte Tarpeyo
Saturno en Leo 13 de Febrero.

XCVII Nueva ley nueva tierra ocupar,
Hacia Siria, Judea y Palestina:
El gran imperio bárbaro alterar
Antes de que Febea su siglo determine.

XCVIII Dos hermanos reales guerrearán tan fuertemente,
Que entre ellos la guerra será mortal:
Cada uno ocupará las plazas fuertes,
De reino y vida será su gran querella.

XCIX En los campos herbosos de Alein y del Varneigne,
Del monte Lebrón cercano a la Durance,
Campamentos de las dos partes, conflicto será tan agrio,
Mesopotamia desfallecerá en Francia.

C Entre Galos el último honrado,
De hombre enemigo sera victorioso:
Fuerza y terror en momento explorado,
De un venablo morirá el envidioso.

CENTURIA IV


I Por lo que quede de sangre no derramada,
Venecia pide que socorro le sea dado,
Después de haber mucho tiempo esperado,
Ciudad entregada al primer cuerno sonado.

II Por muerte Francia efectuará un viaje,
Flota por mar, atravesar los montes Pirineos,
España perturbada, gente militar moverse:
Algunas de las más grandes damas a Francia lle¬vadas.

III De Arras y Burges, de Brodes grandes banderas,
Un mayor número de Gascones a pie derrotar,
Los de lo largo del Ródano desangrarán las Españas:
Cerca del monte donde Sagunto está.

IV El impotente Príncipe enojado, lamentos y quere¬llas,
De rapiñas y saqueos por galos y por líbicos:
Grande es por tierra, en mar infinitas velas,
Hermana Italia será echando a los célticos.

V Cruz paz, bajo el Verbo divino cumplido,
España y Francia permanecerán unidas juntas:
Gran guerra próxima y combate muy duro,
Corazón valiente no habrá quien no tiemble.


VI De costumbres nuevas después de la tregua,
Malicia, insidia y maquinación:
Primero morirá quien haga la prueba,
Color Venecia conspiración.

VII El hijo menor del grande y odiado Príncipe,
De lepra a los veinte años una gran mancha tendrá,
De pena morirá su madre, bien triste y endeble,
Y él donde caen los cobardes morirá.

VIII La gran ciudad por asalto pronto y repentino,
Sorprendida de noche, guardias cogidos:
Las excubias y vigilias San Quintín,
Asesinados guardias y los portones destruidos.

IX El jefe del campo en medio del combate,
Será herido en el muslo de un flechazo,
Cuando Ginebra afligida y preocupada,
Por Lausana y Suizos será traicionada.

X El joven Príncipe acusado falsamente,
Pondrá en tumulto al campo y en querellas:
Contusionado el jefe por defenderlo,
El cetro apaciguar, aplacar luego pendencias.

XI Aquel que estará cubierto con una capa,
Será inducido a algún caso examinar:
Los doce rojos vendrán a manchar los manteles
Con un homicidio, homicidio que se va a perpetrar.

XII El campo mayor de la ruta puesto en fuga,
Nn más allá será acosado:
Acampado nuevamente y legión reducida,
Después será de las Galias completamente echado.

XIII De una mayor pérdida noticias reportadas,
Hecho el informe el campamento se aturdirá:
Bandas unidas contra las sublevadas,
Doble falange, a grande abandonará.

XIV La muerte súbita del principal personaje,
Habrá cambiado y puesto a otro en el reino:
Pronto, llegado tarde a edad tan avanzada y tierna,
Que en tierra y mar será preciso que se le tema.

XV De donde se crea hacer venir el hambre,
De allá vendrá la hartura:
El ojo de la mar por avariento canino,
A uno y a otro dará aceite y trigo.

XVI La ciudad franca de la libertad hecha sierva,
De fugitivos y soñadores hace Asilo:
El Rey cambiado por ellos no se obstina,
De cien se convertirán en más de mil.

XVII Cambiar a Beaune, Nuy, Chalons y Dijon,
El Duque queriendo corregir la Barrée
Caminando cerca del río, pez, pico de buceador,
Verá la cola: la puerta será cerrada.

XVIII Los más letrados en los hechos celestes
Serán por Príncipes ignorantes reprobados:
Castigados por Edicto, expulsados, como infames,
Y muertos dondequiera sean hallados.

XIX Ante Rouen por los Insubrios puesto asedio,
Por tierra y mar cerrados los caminos:
De Haynaut y Flandes, de Gante y los de Lieja,
Con lanchas desembarcación en la orilla.

XX Paz, prosperidad por mucho tiempo lugar alabará,
En todo su reino desierto la flor de lis:
Cuerpos muertos de agua, tierra, allí se los llevará,
Esperando en vano la hora de ser allá enterrados.

XXI La mutación será muy difícil,
Ciudad, provincia con el cambio ganancia sacará:
Corazón noble, prudente depuesto, echado el que era hábil,
Mar, tierra, pueblo su estado cambiará.

XXI La gran abundancia que será desechada
En un momento dado será necesaria al Rey,
La fe prometida de lejos será profanada,
Desnudo se verá en mísera ruina.

XXIII La legión en la flota marinera,
Cal, grandes solfataras y brea abrasarán:
El largo descanso del puesto asegurado,
Puerto Selín, Hércules el fuego los consumirá.

XXIV Oído bajo tierra santa dama, voz santa,
Humana llama por Divina ver lucir:
Hará de los solitarios de su sangre teñida,
Y los impuros los santos templos destruir.

XXV Cuerpos sublimes, sin fin, al ojo visibles:
Vendrán a cegar por estas razones:
Cuerpos, mentes incluso, sin jefe a invisibles,
Disminuyendo las sagradas oraciones.

XXVI El gran enjambre se elevará de abejas,
Que no se sabrá de dónde han venido:
Donde el bosque lo esconde bajo el emparrado.
Ciutard traído por cinco ligas no nudas.

XXVII Salon, Manfol, Tarascon de Sex, el arco,
Donde está en pie todavía la pirámide:
Vendrá a liberar al Príncipe de Dinamarca,
Rescate odioso en el templo de Artemisa.

XXVIII Cuando Venus esté cubierta por el Sol,
Bajo el esplendor habrá una forma oculta:
Mercurio al fuego los habrá descubierto,
Por rumor bélico será puesto al insulto.

XXIX El Sol escondido, eclipsado por Mercurio,
Sólo estará en el cielo segundo:
De Vulcano Hermes será hecho pasto,
Sol será visto puro, rutilante y rubio.

XXX Más once veces Luna Sol no querrá,
Todos aumentados y rebajados de grado:
Y tan bajo puesto que poco entonces se creerá,
Después hambre y peste, el secreto revelado.

XXXI La Luna en el plano de noche sobre el alto monte,
El nuevo sabio con un solo cerebro la ha visto:
Por sus discípulos ser inmortal se monda,
Ojos a mediodía, en el sensible, manos, cuerpos a foco.

XXXII En lugares y tiempos carne al pez dará lugar,
La ley común será hecha al contrario:
Viejo se mantendrá firme, después impedido por el medio,
La Planta Koiná Filón quedará muy atrás

XXXIII Júpiter unido más a Venus que a la Luna,
Apareciendo de plenitud Blanca:
Venus escondida bajo la blancura de Neptuno,
Por Marte golpeada con la grande rama.

XXXIV El grande llevado cautivo a extraña tierra,
De oro encadenado al Rey Chirén ofrecido:
Después de que en Ausonia Milán pierda la guerra,
Y todo su ejército derrotado.

XXXV El fuego apagado, las vírgenes traicionarán
La mayor parte del bando nuevo:
Rayo de hierro, lanza solos los Reyes guardarán
Etruria y Córcega de noche gola iluminada.

XXXVI Los juegos nuevos en Galia organizados, Después de la victoria de la Insubria campaña: Montes de Epiro, los grandes atados, depredados, De pavura temblar la Romaña y España.

XXXVII Galo a saltos, montes vendrá a penetrar,
Ocupará el gran lugar del Insubre,
Hasta lo más profundo su hueste hará entrar,
Génova, Mónaco empujarán ejército rubro.

XXXVIII Mientras que Duque, Rey, Reina ocupará,
Jefe Bizancio del cautivo en Samotracia,
Antes del asalto uno al otro comerá,
Contrapelo apretado seguirá de la sangre la huella.

XXXIX Los Rodianos pedirán socorro,
Por la negligencia de sus aliados abandonada,
El imperio Árabe reemprenderá su curso,
Por Hesperia la causa enderezada.

XL Las fortalezas de los sitiados rodeadas,
Por polvo de fuego precipitados en el abismo,
Los traidores serán todos vivos apresados,
Nunca entre los rapavelas se vio tan deplorable cisma.

XLI Gímnica sexo prisionera en rehén,
Vendrá de noche a sorprender a los guardas,
El jefe del campo engañado por su lenguaje,
Abandonará a la gente, verlo dará lástima.

XLII Ginebra y Langres por los de Chartres y Dole.
Y por Grenoble cautivo en Montlimard,
Seysset, Lausana por fraudulento engaño,
Los traicionarán por sesenta marcos de oro.

XLIII Se oirán en el cielo las armas batir:
También aquel año los divinos enemigos,
Querrán leyes santas injustamente discutir,
Por rayo y guerra los muy creyentes muertos.

XLIV Dos principales de Mende y de Roudés y Milhau,
Cahours, Limoges, Chartres, semana infeliz,
De noche la entrada, de Bourdeaux un guijarro,
Por Perígort al toque de la campana.

XLV Por un conflicto, el Rey abandonará el trono,
El mayor de los jefes faltará a su cometido,
Herido de muerte no se librará,
Todos asesinados, uno será testigo.

XLVI El hecho por excelencia bien defendido,
Guárdate Tours de tu próxima ruina,
Londres y Nantes por Reims harán defensa,
No sigas adelante al tiempo de la escarcha.

XLVII El negro cruel cuando haya probado
Su mano sanguinaria con fuego, hierro, arcos tensos,
Todo cuanto el pueblo quede aterrorizado,
Ver a los más grandes por cuello y pies colgados.

XLVIII Llanura de Ausona, fértil, espaciosa,
Producirá talares colmadísimos de langostas,
Claridad solar quedará anublada,
Roerlo todo, gran peste provenir de ellas.

XLIX Ante el pueblo sangre será derramada,
Que de lo alto del cielo no vendrá alejar,
Pero por largo tiempo no será oída,
El espíritu de uno solo vendrá a testimoniar.

L Libra reinará sobre las Hespérides,
De cielo y tierra mantendrá la Monarquía,
De Asia fuerzas nadie verá perecer,
Que siete no tengan por rango la jerarquía.

LI Un Duque ansioso a su enemigo seguirá,
Dentro entrará impidiendo la falange,
Acosados a pie tan cerca perseguirán,
Que la jornada conflicto cerca del Ganges.

LII En la ciudad vejada a los muros hombres y mujeres,
Enemigos fuera del jefe prontos a rendirse:
El viento soplará fuerte ante los gendarmes,
Echados serán por cal, polvo y ceniza.

LIII Los enemigos ahuyentados y vencidos,
Padres a hijo mayor adornando los altos pozos,
El cruel padre ahogará a los suyos,
Su hijo pésimo sumergido en el pozo.

LIV Del nombre que nunca tuvo el Rey Galo,
Jamás hubo un rayo tan temido,
Temblando Italia, España y los Ingleses,
De mujer extranjera locamente enamorado.

LV Cuando la corneja en torre de apretado ladrillo,
Durante siete horas no haga más que chillar:
Muerte presagiada por sangre estatua teñida,
Tirano abatido, a los dioses pueblo rogar.

LVI Despues de victoria de rabiosa lengua,
El espíritu vigorizado por tranquilidad y descanso,
Vencedor sanguinario del conflicto discurseará,
Asar la lengua, la carne y los huesos.

LVII Una cuestión molesta al gran Rey presentada,
Él propondrá defender los escritos:
Su mujer no mujer por otro tentada,
Más doble dos no grita fuerte.

LVIII Sol ardiente en la garganta abrasada,
De sangre humana empapar la tierra Etrusca:
Jefe recoge agua, lleva a su hijo largarse,
Cautiva dama conducida a tierra Turca.

LIX Dos sitiados en ardiente fervor,
Apagada la sed con dos llenas tazas,
El fuerte raso y un anciano soñador,
A los Genoveses de Nira muestran traza.

LX Los siete niños en rehén dejados,
El tercero a su niño matará,
Dos serán traspasados por su hijo,
Génova y Florencia de acuerdo se pondrán.

LXI El viejo burlado y expulsado de su lugar,
Por el extranjero que lo sobornará,
Algunos de sus hijos comidos ante él,
El hermano en Chartres, Orl. Ruán traicionará.

LXII Un coronel lleno de ambición,
Se apoderará de la mayor armada,
Contra su Príncipe se levantará,
Y será descubierto bajo la enramada.

LXIII La armada céltica contra los montañeses,
Que serán descubiertos y cogidos en la trampa:
Campesinos jóvenes y empujarán feroces,
Precipitados todos al filo de la espada.

LXIV El achicado en ropas de burgués,
Vendrá el Rey a intentar su ofensa:
Quince soldados rehenes la mayor parte,
Vida última y jefe de su hacienda.

LXV Al desertor de la gran fortaleza
Después de haber abandonado su plaza,
Su enemigo obtendrá un éxito notorio,
Poco después de muerto el Emperador será conde¬nado.

LXVI Bajo color fingido de siete cabezas rapadas,
Serán sembrados diversos exploradores,
Pozos y fontanas de venenos rociados,
En el fuerte de Génova humanos devoradores.

LXVII Cuando Saturno y Marte ardan iguales,
El aire muy seco, larga trayectoria,
Con fuegos secretos de ardor gran lugar adusto,
Escasa lluvia, viento cálido, guerras, incursión.

LXVIII En lugar muy próximo no lejos de Venus,
Los dos más grandes de Asia y de África,
Del Rin y Danubio se dirán venidos,
Gritos, llantos en Malta y en la costa Ligústica.

LXIX Los desterrados defenderán la gran ciudad,
Los ciudadanos muertos, heridos y expulsados,
Los de Aqùilea a Parma prometerán,
Iridicar la entrada por lugares no trazados.

LXX Muy cerca de los grandes montes Pirineos,
Uno contra el Águila gran ejército dirigirá,
Venas abiertas, fuerzas exterminadas,
Que hasta Pau el jefe perseguirá.

LXXI Las hijas trucidadas en lugar de la esposa,
Un homicidio no tendrá gran culpa,
Dentro de los pozos vestidos inundados,
La esposa muerta muy cerca de Aconil.

LXXII Los Artómicos por Agen y Lestore,
En Saint Felix tendrán su parlamento:
Los de Basas vendrán en mala hora,
Tomar Condon y Marsan prontamente.

LXXIII El sobrino mayor por fuerza probará
El pacto hecho con corazón pusilánime,
A Ferrara y Asti el duque atormentará,
Cuando una noche se represente la pantomima.

LXXIV Del lago Leman y los Brannonices
Todos juntos contra los de Aquitania:
Germanos muchos, pero más Suizos,
Serán derrotados con los de Humania.

LXXV Presto a combatir hará defección,
Jefe adversario obtendrá la victoria:
La retaguardia hará defensión,
Los desfallecientes muertos en el blanco territorio.

LXXVI Los Nictóbriges por los de Perigord
Serán vejados, luchando hasta el Ródano,
El asociado de Gascones y Bigorne,
Traicionar el templo, el preste predicando.

LXXVII Selín, monarca pacificador de Italia,
Reinos unidos, Rey Cristiano del mundo,
Muriendo querrá reposar en Tierra Santa,
Después de haber barrido del mar a los piratas.

LXXVIII El gran ejército de la pugna civil,
Y de noche troquel por el extranjero hallado,
Setenta y nueve muertos en la ciudad,
Todos los extranjeros pasados a cuchillo.

LXXIX Sangre real huyó, Monhurt, Mas Eguillon,
Los Bordeleses ocuparon las Landas,
Navarra, Bigorre lanzas y picas,
Extenuados de hambre devorar bellotas de Lieja.

LXXX Cerca del gran río, gran fosa, tierra agreste,
En quince partes será el agua dividida:
La ciudad tomada, fuego, sangre, gritos, guerra,
Y la mayor parte concierne al coliseo.

LXXXI Puente se hará prontamente de barcas,
Pasar el ejército del gran Príncipe de Bélgica:
Caerán dentro y no lejos de Bruselas,
Llegarán, separar siete de espadas.

LXXXII Tropel se acerca viniendo de Eslavonia,
El viejo Destructor arruinará al Estado
Muy asolada verá a Rumania,
Después no podrá apagar la gran llama.

LXXXIII Combate nocturno el valiente capitán,
Vencido huirá seguido de algunos:
Su pueblo emocionado, sedición no vana,
Su propio hijo lo tendrá asediado.

LXXXIV Un grande de Auxerre morirá muy miserable,
Expulsado de los que bajo él han estado,
Apretado por cadenas, también de un rudo cable,
El año en que Marte, Venus y el Sol puestos en ve¬rano.

LXXXV El carbón blanco por el negro será calentado,
Hecho prisionero y llevado al chirrión:
Moro camello sobre los pies entrelazados,
Entonces el recién nacido el eje surcará.

LXXXVI El año en que Saturno en agua sea unido,
Y con el Sol, el Rey fuerte y poderoso,
En Reims y Air será recibido y ungido,
Después de conquistas martirizará inocentes.

LXXXVII Un hijo del Rey muchas lenguas aprendidas,
De su predecesor en el reino diferente:
Su suegro por su hijo mayor comprendido,
Hará morir a su principal adherente.

LXXXVIII El Gran Antonio de nombre realmente sórdido,
De Ftiriosia a su último roído:
Uno que de plomo querrá ser ávido,
Pasando el Puerto elegido será sumergido.

LXXXIX Treinta de Londres en secreto conjurarán,
Contra su rey, sobre el puente la empresa:
Para él fatalidades la muerte degustarán,
Un Rey elegido rubio, nativo de Frisia.

XC Los dos ejércitos no podrán llegar a los muros
En aquel momento temblar Milán, Ticino:
Hambre, sed, duda tan fuertemente los cogerá
Carne, pan y víveres no tendrán ni un bocado.

XCI Al duque Galo obligado a batirse en duelo,
La nave Mellele a Mónaco no se acercará,
Sin razón acusado, prisión perpetua,
Su hijo reinar antes de la muerte intentará.

XCII Cabeza cortada del valiente capitán,
Será echada delante de su adversario:
Su cuerpo colgado por la multitud al palo,
Confundido huirá por remos en viento contrario.

XCIII Una serpiente vista junto a la cama Real,
Será por dá ma de noche y los perros no ladrarán:
Entonces nacerá en Francia un Príncipe tan Real,
Del cielo venido todos los Príncipes lo verán.

XCIV Dos grandes hermanos serán de España echados,
El mayor vencido en los montes Pirineos:
Enrojecerse el mar, Ródano, sangre Leman de Alemania
Nabón, Bliterre, de Agath, contaminadas.

XCV El reino a dos dejado bien porn sostendrán,
Tres años siete meses pasados harán guerra
Contra las dos vestales se rebelarán,
Victoriosa siempre en Arménica tierra.

XCVI La hermana de la Isla Británica,
Nacerá quince años antes que su hermano:
Por su prometido mediante verífica,
Sucederá al reino de balanza.

XCVII El año en que Mercurio, Marte, Venus retrocede¬rán,
La línea del gran Moncarca quiebra no hará:
Elegido por el pueblo el que está en use junto a Gá¬dola,
Que en paz y reino largamente envejecerá.

XCVIII Los Albaneses entrarán en Roma,
Mediante Langres será repoblada,
Marqués y Duque no perdonan al hombre,
Fuego, sangre, mortandad, sin agua, marchitos los trigales.

XCIX El valiente primogénito de la hija del Rey,
Rechazará muy lejos a los Célticos,
Como si les enviara el rayo semejante desconcierto
Poco y lejos, luego profundo de las Hesperias.

C Del fuego celeste en el Real edificio,
Cuando desmaye la luz de Marte,
Siete meses gran guerra, muerte gente de maleficio,
Ruán, Evreux al Rey no fallará.


CENTURIA V


I Antes de la venida de la ruina céltica,
Dentro del templo dos parlamentarán,
Puñal corazón, de un caballero en corcel y lama,
Sin hacer ruido al grande enterrarán.

II Siete conjurados en el banquete ostentarán,
Contra los tres el hierro fuera del navío:
Uno las dos tropas al grande hará llevar,
Cuando con el mazo. Último a la frente le tira.

III El sucesor del Ducado llegará
Mucho más allá que el mar de Toscana:
Florencia tendrá una Rama Gálica,
De acuerdo en su girón náutica Rana.

IV El fuerte mastín de la ciudad expulsado,
Será contrariado por la extranjera alianza,
Después de haber echado el ciervo en los campos,
El lobo y el oso se darán desconfianza.

V Bajo sombra fingida de quitar servidumbre,
Pueblo y ciudad la usurpará por sí mismo:
Peor hará por fraude de joven putaña,
Entregado al campo leyendo el falso proemio.

VI Al Rey el augur la mano imponer sobre el jefe,
Vendrá a rogar por la paz itálica:
A la mano izqu:erdá cambiará el cetro,
De Rey llegará a ser Emperador pacífico.

VII Del Triunviro serán hallados los huesos,
Buscando profundo tesoro enigmático,
Los de alrededor no estarán en reposo,
Este ahondar mármol y plomo metálico.

VIII Será dejado fuego vivo, muerto escondido,
Dentro de los globos horribles espantosos,
De noche sobre naval ciudad en polvo convertida,
La ciudad al fuego, el enemigo favorecido.

IX Hasta el fondo el gran arco destruido,
Por un jefe cautivo al amigo anticipado:
Nacerá de dama frente, rostro melenudo,
Cuando por astucia Duque a muerte llevado.


X Un jefe Céltico en el conflicto herido,
Cerca de una cueva viendo a los suyos caer muertos:
De sangre y heridas y de enemigos cercado,
Y socorrido por cuatro desconocidos.

XI El mar no pasará por los umbrales solares,
Los de Venus dominarán toda el África:
Saturno no ocupará ya más su reino,
Y cambiará la parte Asiática.

XII Junto al lago Leman será conducida,
Por jovencita extranjera ciudad queriendo traicio¬nar:
Antes de su homicidio en Habsburgo la gran fuga,
Y los del Rin vendrán a arrebatarla.

XIII Con gran furor el Rey Romano Belga,
Devastar querrá a la bárbara falange:
Furor rechinando expulsará a la gente líbica,
Desde Pannonia hasta el ara de Hércules.

XIV Saturno y Marte en Leo, España cautiva,
Por jefe Líbico en conflicto atrapado,
Cerca de Malta, Heredde tomada viva,
Y Romano cetro será por Gallo golpeado.

XV Navegando cautivo tomado gran Pontífice,
Gran apresto fallido, los clérigos tumultuosos:
Segundo electo ausente su bien distribuido,
Su favorito bastardo a muerte condenado.

XVI A su alto precio más la lerma sabea,
De humana carne por muerte en ceniza poner,
A la Isla de Paros por Cruzados perturbada,
Cuando en Rodas duro espectro aparecer.

XVII De noche pasando el Rey junto a una Andronne,
Aquel de Chipre y principal acecha:
Engañado el Rey, la mano fue a lo largo el Ródano,
Los conjurados irán a darle muerte.

XVIII El infeliz perseguido morirá de pena,
Su vencedor celebrará la hecatombe:
Prístina ley, franco edicto extendido_
El muro y el Principe al septimo día cae.

XIX El gran Real de oro, de bronce enriquecido,
Rota la paz, por un joven declarada la guerra:
Pueblo afligido por un jefe quejumbroso,
De sangre bárbara quedará cubierta la tierra.

XX Un gran ejército los Alpes atravesará,
Un poco antes nacerá el terrible monstruo:
Prodigiosa y súbitamente volverá,
El Gran Toscano a su lugar más próximo.

XXI Por la muerte del Monarca Latino,
Los que habrá por reino socorrido:
El fuego lucirá, el botín dividido.
La muerte pública a los valientes incursos.

XXll Antes que en Roma el grande haya rendido el alma,
Gran espanto en el ejército extranjero:
Por escuadrones la trampa cerca de Parma,
Después los dos rojos juntos correrán francachela.

XXIII Los dos, contentos, estarán unidos juntos,
Cuando la mayoría a Marte estén conjuntados;
El grande de África con temblor y espanto,
Por el ejército Duunvirato derrotado.

XXIV El reino y la ley bajo Venus edificados,
Saturno tendrá sobre Júpiter imperio:
La ley y reiuo por el sol levantados,
Sufrirán lo peor por Saturninos.

XXV El Príncipe Árabe Marte, Sol, Venus, León,
Reino de Iglesia por mar sucumbirá:
Hacia Persia muy cerca de un millón,
Bizancio, Egipto, ver. sepr. invadirá.

XXVI La gente esclava y a la vez marcial,
Será en alto grado tan elevada:
Cambiarán Príncipe, nacerá un Provincial,
Pasará el mar flota en los montes reclutada.

XXVII Por fuego y armas no lejos del mar Negro,
Vendrá de Persia a ocupar Trebisonda:
Temblar Fato, Metelín, Sol alegre,
De sangre Árabe de Hadria cubierta ola.

XXVIII El brazo colgando a la pierna atado,
Semblante pálido, en el seno un puñal escondido¬
Presa que será herida en la reyerta,
AI grande de Génova será el hierro dejado.

XXlX La libertad no será recobrada,
La conseguirá un negro fiero, inicuo, villano,
Cuando la materia del puente sea abierta,
De Híster, Venecia la república alterada.

XXX Todo alrededor de la gran ciudad,
Serán soldados alojados por campos y pueblo:
Dar el asalto a París, Roma incitada,
Sobre el puente será hecho gran saqueo.


XXXI Desde la Antigua tierra de la sapiencia jete,
Que actualmente es la rosa del mundo:
Puente arruinado, y su gran preeminencia
Será súbdita y náufraga de las ondas.

XXXII Donde está todo lo bueno, todo el bien Sol y Luna,
Es abundante, se acerca su ruina:
Del cielo se avanza aventar tu fortuna,
En el mismo estado que la séptima roca.

XXXIII Algunos principales de la ciudad rebelde,
Que se esforzarán mucho por recuperar la libertad:
Despedazar machos, infeliz contienda,
Gritos, baladros en Nantes lástima ver.

XXXIV De lo más profúndo del Occidente Inglés,
Donde está el jefe de la Isla Británica:
Entrará una flota en la Gironda por Blois,
Con vino y sal, fuegos encerrados en las barricas.

XXXV Por ciudad franca de la gran mar Selina,
Que lleva todavía en el estómago la piedra,
Inglesa armada vendrá bajo la niebla
A tomar un ramo de la gran abierta guerra.

XXXVI De monja el hermano por improvisa fántasía
Mezclará rociada al mineral:
En la placenta da a vieja tardía,
Secado el goteante será simple y rural.

XXXVII Trescientos serán de una voluntad y acuerdo,
Sólo para llegar al cabo de su espera.
Veinte meses después todos otra vez de acuerdo,
Su rey traicionado simulando odio fingido.


XXXVIII Este gran Monarca sucederá al muerto,
Dará vida ilícita y lúbrica,
Por indolencia a todos concederá,
Que al fin resucite la Ley Sálica.

XXXIX De la verdadera rama de flor de lis salido,
Puesto y alojado heredero de Etruria:
Su sangre antigua de larga mano tejida,
Hará Florencia florecer en los blasones.

XL La sangre Real será tan mezclada,
Forzados serán Galos de la Hesperia:
Se esperará que el término haya pasado,
Y sea muerta de la voz la memoria.

XLI Nacido bajo las sombras del día nocturno,
Será en reino y bondad soberana:
Hará renacer su sangre de los lejanos ancestros,
En siglo de oro el de bronce transformando.

XLII Marte elevado a su más alto apogeo,
Obligará a los Alóbroges a retirarse de Francia:
La gente Lombarda causará gran pavura,
A los del Águila comprendidos bajo la Balanza.

XLIII La gran ruiná de los secretos no se aleja,
Provenza, Nápoles, Sicilia, Seez y Ponza,
En Germania, en el Rin y Colonia,
Heridos de muerte por todos los de Maguncia.

XLIV Por mar el rojo será preso por piratas,
La paz será turbada por su causa:
La ira y el avaro cometerán por santo acto,
Al gran Pontífice será doblada la armada.

XLV El Gran Imperio quedará pronto desolado,
Y trasladado cerca de escabrosa silueta:
Los dos bastardos por el mayor degollados,
Y reinará Enobardo, nariz desmesurada.

XLVI Por capelos rojos querellas y nuevos cismas,
Cuando hayan elegido al Sabinés:
Se producirán contra él grandes sofismas,
Y será Roma dañada por Albanés.

XLVII El gran Árabe avanzará muy adelante,
Traicionado será por los Bizantinos:
La antigua Rodas se le pondrá delante,
Y mucho mayor mal por otros Panonios.

XLVIII Después de la gran aflicción del cetro,
Dos enemigos por ellos serán derrotados:
Escuadra de África hacia los Panones irá a nacer
Por mar y tierra cumplirán horribles hechos.

XLIX Nadie de España, sino de la antigua Francia
Será elegido para la navecilla temblante,
Al enemigo se le otorga fianza,
Quien en su reino será peste cruel.

L El año en que los hermanos del Lys estén en edad,
Uno de ellos reinará sobre la gran Romania:
Temblarán los montes cuando se abra paso Latino,
Después hará campaña contra el fuerte de Armenia.

LI La gente de Dacia, de Inglaterra y Polonia,
Y de Bohemia harán nueva liga:
Para ir más allá de Hércules la columna,
Bárcinos, Tirrenos levantarán cruel intriga.

LII Un Rey se comportará de un modo contrario,
Levantará hasta el reino a los exiliados:
En sangre nadar la gente casta Hipólita,
Y florecerá por mucho tiempo bajo tal enseña.

LIII La ley contenida de Sol y Venus
Apropiándose el espíritu de profecía,
Ni uno ni otro serán oídos,
Por Sol tendrá la ley del gran Mesías.

LIV Del puente Euxino y la gran Tartaria,
Un Rey habrá que vendrá a ver la Galia,
Atravesará Alana y Armenia,
Y en Bizancio dejará sangrante Galia.

LV De la comarca de la Arabia Feliz,
Nacerá un poderoso de la ley Mahomética,
Vejar España, conquistar Granada,
Y luego por mar a la gente Ligústica.

LVI Por la muerte de un muy viejo Pontífice,
Será elegido Romano de madura edad,
De quien se dirá que la Sede desfigura,
Y aguantará largamente y obrará con claridad.

LVII Istra del Gaulsier y Aventino,
Quien por el boquete advertirá al ejército,
Entre dos peñascos será cogido el botín,
De Sext Mansol perder la fama.

LVIII Del acueducto de Uticense y del Garda,
Por la floresta y monte inaccesible,
El enemigo del puente será ligado al puño
E incluso el jefe que será tan terrible.

LIX Para el jefe Inglés en Nimes demasiado miedo,
Hacia España en auxilio de Aenobarba,
Muchos morirán por Marte abierto aquel día,
Cuando en Artois caiga estrella con barba.

LX Por cabeza rapada será difícil elegir,
Cuanto más lleve su carga pasará:
Tan gran furor y rabia hará decir,
Que a sangre y fuego todo sexo destrozará.

LXI El hijo del grande no siendo por su nacimiento,
Subyugará los altos montes Apeninos:
Hará temblar a todos los de la balanza,
Y en los montes fuego hasta Mont Cenis.

LXII Sobre las rocas se verá llover sangre,
Sol Oriente, Saturno Occidental:
Cerca de Orgon guerra, en Roma gran mal ver,
Naves hundidas, y capturado el Tridental.

LXIII El honor indebidamente llorado de una empresa vana,
Galeotes errantes por latinos, frío, hambre, olas,
No lejos del Tíber de sangre la tierra teñida,
Y sobre los mortales caerán diversas plagas.

LXIV Los reunidos por descanso de gran número,
Por tierra y mar consejo transmitido:
Hacia el Otoño Génova, Niza de la sombra,
Por campos y ciudades el jefe contrabandado.

LXV El miedo súbitamente venido será grande,
Algunos principales del asunto se esconderán:
Y dama en ascuas no será más vista
Y poco a poco los grandes se enojarán.

LXVI Bajo los antiguos edificios vestales,
No alejados del acueducto arruinado:
De Sol y Luna son los relucientes metales,
Ardiente lámpara Trián de oro parpadea.

LXVII Cuando el jefe Perusa no se despoje de su túnica,
Sentidos cubiertos totalmente desnudos expoliar,
Serán tomados siete hecho aristocrático,
Padre a hijos muertos heridos en la garganta.

LXVIII En el Danubio y del Rin vendrá a beber,
El gran Camello, de ello no se arrepentirá:
Temblar del Ródano y más fuerte los del Loira,
Y junto a los Alpes el Gallo lo vencerá.

LXIX Cuanto más esté el grande en falso sueño,
La inquietud vendrá a tomar reposo:
Levantad falange de oro, azul y rojo,
Subyugar África, roerla hasta los huesos.

LXX Regiones sujetas a la Balanza
Harán temblar los montes con gran guerra,
Cautivos todo entrambo sexo y toda Bizancio,
Que se gritará al alba tierra a tierra.

LXXI Por el furor de uno que esperará el agua,
Por la gran rabia todo el ejército turbado:
Cargadas de nobles diecisiete naves,
A lo largo del Ródano un mensajero tarde llegado.

LXXII Por el placer de edicto voluptuoso,
Se mezclará el veneno en la fe:
Venus tendrá un curso tan virtuoso,
Que ofuscará del Sol toda ley.


LXXIII Perseguida por Dios será la Iglesia,
Y los santos Templos serán expoliados,
El hijo pondrá a su madre desnuda en camisa,
Serán los Árabes a los Polones unidos.

LXXIV De sangre Troyana nacerá corazón Germánico
Que se convertirá en una gran potencia:
Afuera expulsará gente extraña Arábiga,
Volviendo la Iglesia a su antigua preeminencia.

LXXV Subirá alto sobre el bien más a la diestra,
Permanecerá sentado sobre la piedra cuadrada,
Hacia el Mediodía puesto a la ventana,
Bastón torcido en mano, boca férrea.

LXXVI En un lugar libre izará su estandarte,
Y no querrá en ciudad tener asiento:
Aix, Carpen, la Isla Volce, Monte Cavaillón,
En todos estos lugares abolirá su huella.

LXXVII Todos los grados de honor Eclesiástico,
Serán cambiados en día quirinal:
En Marcial el quirinal flamínico,
Luego un Rey de Francia lo hará vulcanal.

LXXVIII Los dos unidos lo serán por poco tiempo,
Y al cabo de trece años al Bárbaro Sátrapa,
Por los dos lados harán tal perdimiento,
Que uno bendecirá la Barca y su capa.

LXXIX Por sagrada pompa abajará las alas,
Por la venida del gran legislador:
Al humilde levantará, vejará a los rebeldes,
No nacerá en la tierra ningún emulador.

LXXX El Ogmión gran Bizancio se acercará,
Expulsada será la Barbárica Liga:
De las dos leyes una la esténica abandonará,
Bárbara y Franca en perpetua intriga.

LXXXI El pájaro Real sobre la ciudad solar,
Antes de siete meses hará nocturno augurio:
Muro de Oriente caerán rayos y truenos,
Siete días a las puertas los enemigos alerta.

LXXXII La paz se concluirá fuera de la fortaleza,
Saldrá de ella el que está desesperado:
Cuando los de Arbois, de Langres, junto a Bresse,
Tendrán el monte Dolle, emboscada de enemigos.

LXXXIII Los que tengan empresa subvertir,
Inigualable reino, fuerte a invencible:
Obrarán con fraude, noches tres advertir,
Cuando el mayor en la mesa lea la Biblia.

LXXXIV Nacerá del abismo y ciudad desmesurada,
Nacida de padres oscuros y tenebrosos:
Que la potencia del gran Rey reverenciada,
Querrá destruir por Rouen y Evreux.

LXXXV Por los Suevos y lugares circunvecinos,
Estarán en guerra a causa de muchedumbres:
Cámbaros marinos, langostas y mosquitos,
Del Leman yerros serán bien encuerados.

LXXXVI Por las dos cabezas y tres brazos separados,
La ciudad grande por aguas será vejada:
Grandes de entre ellos por exilio perdidos,
Por una cabeza Persa Bizancio muy presionada.

LXXXVII El año en que Saturno fuera de servidumbre,
En los francos terrenos será de agua inundado.
De sangre Troyana será su matrimonio,
Y será hermana de Españoles circundada.

LXXXVII En el arsenal, por odioso diluvio,
De los otros mares encontrado monstruo marino:
Próximo al lugar será hecho un refugio,
Manteniendo Savona de Turín esclava.

LXXXIX Dentro de Hungría por Bohemia, Navarra,
Y por bandera santas sediciones:
Por flores de lis llevando la barra,
Contra Orleans provocará emociones.

XC En las Cícladas, en Perinto y Larisa,
En Esparta y en todo el Peloponeso:
Gran carestía, peste por falsa reconocida,
Nueve meses resistirá y todo el Quersoneso.

XCI En el gran mercado que se llama de los embusteros,
De todo Torrente y campo Ateniense:
Serán sorprendidos por los jinetes
Por Marte Albanés, Leo, Sat, Acuario.

XCII Después mantenida la sede diecisiete años,
Cinco cambiarán en tan cumplido término:
Luego será elegido al mismo tiempo,
Quien no se adaptará al gusto de los Romanos.

XCIII Bajo el territorio del redondo globo lunar,
Cuando sea dominador Mercurio:
La Isla de Escocia hará un luminar,
Que a los Ingleses llevará a la ruina.

XCIV Trasladará a la gran Germania,
Brabante y Flandes, Gante, Brujas y Bolonia
La tregua santa, el gran Duque de Armenia,
Asaltará Viena y Colonia.

XCV Náutico remo invitará a los Umbríos,
Del gran Imperio entonces vendrá a concitar:
El mar Egeo de las líneas los estorbos,
Impidiendo a la onda Tirrena volver a flotar.

XCVI En medio del gran mundo la rosa,
Por nuevos hechos sangre pública derramada:
A decir verdad se tendrá boca cerrada,
Entonces según la necesidad llegará tarde el esperado.

XCVII El nacido deformado por horror sofocado,
En lä ciudad del gran Rey habitable:
El edicto severo de los cautivos revocado
Granizo y truenos, Condonación inestimable.

XCVIII A cuarenta y ocho grados climáticos,
AI fin de Cáncer tan gran sequía:
Peces en mar, ríos, lago desecado,
Bearne, Bigorre por fuego cielo en angustia.

XCIX Milán, Ferrara, Turín y Aquilea,
Capua, Brindis vejadas por gente Céltica:
Por el León y falange aquilea
Cuando Roma tenga al viejo jefe británico.

C El botafuego por su fuego engañado,
De fuego del cielo a Carcas y Cominge,
Foix, Aux, Mazere, insigne anciano fugado,
Por los de Essen, de Sajonia y Turingia.



CENTURIA VI


I Alrededór de los montes Pirineos un tropel
De gente extranjera socorrer al nuevo Rey,
Junto al Garona del gran templo de Mas,
Un jefe Romano la temerá en el agua.

II En el año quinientos ochenta más o menos,
Se llegará a un siglo muy extraño:
En el año setecientos, y tres cielos por testigos,
Que varios reinos de uno a cinco harán cambios.

III Río que agita al recién nacido Céltico,
Será del Imperio en gran discordia:
El joven Príncipe por gente Eclesiástica,
Desviará el cetro coronal de concordia.

IV El río Céltico cambiará de ribera,
No resistirá más la ciudad de Agripina,
Todo mudará a excepción del viejo lenguaje,
Saturno, Leo, Marte, Cáneer en rapiña.

V Si gran carestía por ola pestífera,
Por abundante lluvia a lo largo del polo ártico,
Samatobryn cien leguas del hemisferio,
Vivirán sin ley, exentos de política.

VI Aparecerá hacia el Septentrión,
No lejos de Cáncer la estrella cabelluda,
Susa, Siena, Boecia, Eretrión,
Un grande de Roma morirá, la noche desaparecida.

VII Noruega y Dacia y la Isla Británica
Por los hermanos unidos serán vejadas,
El jefe Romano nacido de sangre Gálica
Y las tropas en las florestas rechazadas.

VIII Los que estaban en el reino para saber,
En el cambio Real serán empobrecidos:
Un desterrado sin apoyo no tendrá oro,
Letrados y letras no serán muy apréciados.

IX En los sagrados templos habrá escándalos,
Contados serán por honores y alabanzas,
De uno se grabará de plata y oro las medallas,
El fin será en tormentos muy extraños.

X Por poco tiempo los templos de colores,
De blanco y negro los dos entremezclados:
Rojos y amarillos les parecerán adictos,
Sangre, tierra, peste, fuego de agua enloquecida.

XI De siete retoños a tres quedarán reducidos,
Los mayores serán sorprendidos por la muerte,
Dos de ellos serán tentados por fratricidio,
Los conjurados durmiendo serán muertos.

XII Levantar un ejército para llegar al Imperio,
Del Vaticano la sangre Real resistirá:
Flamencos, Ingleses, España con Aspirio,
Contra Italia y Francia contenderá.

XIII Un dudoso no vendrá lejos del reino,
La mayor parte lo querrá sostener,
Un capitolino no querrá que él reine,
Su gran carga no podrá mantener.

XIV Lejos de su tierra el Rey perderá la batalla,
A punto de escapar acosado por los seguidores preso,
Ignaro preso bajo la malla dorada,
Bajo un fingido hábito y sorprendido el enemigo.

XV En la tumba será hallado el Príncipe,
Que tendrá el premio por encima de Nuremberg,
El Español Rey en sutil capricornio,
Engañado y traicionado por el Gran Gutrenberg.

XVI El que será raptado por el joven Milvio,
Por los Normandos de Francia y Picardía,
Los negros del templo del lugar de Negrisilve,
Harán albergue y fuego de Lombardía.

XVII Después de las limas quemadas los burreros,
Obligados estarán a cambiar hábitos varios,
Los Saturninos quemados por los molineros,
Aparte muchos que no estarán cubiertos.

XVIII Por los Físicos el gran Rey abandonado,
Por suerte, no arte, del Ebrien está en vida,
Él y su yerno al alto reino empujado,
Gracia dada a la gente que a Cristo envidia.

XIX La verdadera llama engullirá a la dama,
Que querrá arrojar los Inocentes al fuego,
Al llegar al asalto el ejército se inflama,
Cuando en Sevilla monstruoso buey sea visto.

XX La unión fingida durará poco,
Unos habrán cambiado, la mayoría reformados,
En los barcos habrá gente endurecida,
Roma tendrá entonces un nuevo leopardo.

XXI Cuando los del polo ártico estén unidos.
En Oriente gran espanto y temor,
Nuevo elegido, el grande sostenido tiembla,
Rodas, Bizancio con sangre Bárbara teñida.

XXII Dentro de la tierra del gran templo Céltico,
Sobrino en Londres por Paz fingida lastimado,
La barca entonces se hará cismática,
Libertad proclamada será a cuerno y grito.

XXIII El espíritu del reino será duramente impugnado,
Y se levantarán pueblos contra su Rey,
Renovada la paz, las leyes santas empeoradas,
Después de ser raptado y puesto en gran temor.

XXIV Marte y el cetro estarán unidos,
Bajo Cáncer calamitosa guerra,
Poco después nuevo Rey será ungido,
Quien por largo tiempo pacificará la tierra.

XXV Por Marte contrariada será la monarquía,
Del gran pescador en turbación ruinosa,
Joven negro rojo tomará la jerarquía,
Los traidores llegarán en día de llovizna.

XXV7 Cuatro años la sede más o menos aguantará
Uno sobrevendrá libidinoso de vida,
Rávena y Pisa, Verona sostendrán,
Para quitar la cruz del Papa envidia.

XXVII En las Islas de cinco ríos a uno,
Por eI creciente del gran Chirén Selín,
Por las lloviznas del aire, furor de uno,
Seis escapados escondidos fardos de lino.

XXVIII El gran Céltico entrará en Roma,
Conduciendo legiones de desterrados y proscritos:
El gran pastor condenará a muerte a todos,
Los que por el gallo estuviesen a los Alpes unidos.

XXIX La viuda santa oyendo las noticias,
Por sus ramas puesta en perplejidad y turbación:
Quien será llevado a apaciguar las querellas,
Por su perseguimiento de las razas quedará colmado.

XXX Por la apariencia de Santa santidad,
Será traicionada a los enemigos la sede:
Noche que se pensaba dormir en seguridad,
Cerca de Brabante irán los de Lieja.

XXXI El Rey hallará lo que deseaba tanto,
Cuando el Prelado sea censurado sin culpa:
Respuesta al Duque le hará mal contento,
Que en Milán llevará a varios a la muerte.

XXXm Por traición a vergajazos a muerte batido,
Superado luego será por su desorden,
Consejo frívolo por el gran prisionero oído,
Barba enfurecida cuando Berich venga a morder.

XXXIII Su última mano por Alus sanguinaria,
No se podrá por mar garantizar:
Entre dos ríos temerá militar mano,
El negro airado arrepentirse le hará.

XXXm De fuego volante la maquinación,
Vendrá a turbar al Gran jefe asediado:
Dentro habrá tal sedición,
Que en desesperación estarán los derrotados.

XXXV Cerca de Rion y junto o la blanca lava,
Aries, Tauro, Cáncer, Leo, Virgo,
Marte, Júpiter, el Sol quemará gran llanura,
Bosques y ciudades, letras escondidas en el cirio.

XXXVI Ni bien ni mal por bátalla terrestre,
Llegará a los confines de Perusa:
Rebelde Pisa, ver malestar en Florencia,
Rey herido de noche sobre mulo en negra gualdrapa.

XXXVII La obra antigua se terminará,
Del techo caerá sobre el grande mal ruina:
Se acusará un inocente condenado a muerte.
Nocente escondido, tallares bajo la neblina.

XXXVIII A los deseosos de paz los enemigos,
Después de haber a Italia superado,
Negro sanguinario, rojo será comisionado,
Fuego, sangre derramar, agua de sangre coloreada.

XXXIX El hijo del Reino por paternal rescate,
Expoliado será por liberar:
Junto al lago Trasimeno el azul cogido,
La tropa en rehén por excesivo beber.

XL Grande de Maguncia para extinguir gran sed,
De su gran dignidad sera privado:
Los de Colonia se lamentarán tan vivamente,
Que el grande de espaldas al Rin sera echado.

XLII El segundo jefe del Reino de Dinamarca,
Por los de Frisia y la Isla Británica,
Hará gastar más de cien mil marcos,
Para explotar en vano un viaje a Italia.

XLII A Logmión sera dejado el reino,
Del gran Selín que realizará otro hecho:
Por las Italias extenderá su enseña,
Regido será por prudente contrahecho.

XLIII Por mucho tiempo quedará sin ser habitada,
Donde el Sena y Marne riegan los contornos:
Del Támesis y marciales tentada,
Decepcionados los guardias creyendo rechazar.

XLIV De noche por Nantes el Iris aparecerá,
Artificios marinos provocarán la lluvia:
En el abismo arábigo gran flota se hundirá,
Un monstruo en Sajonía nacerá de oso y cerda.

XLV El gobernador del Reino muy discreto,
No queriendo consentir a la propuesta Real,
Maltesa flota por el contrario viento,
Lo entregará a su más desleal.

XLVI Un justo será al destierro enviado,
Por pestilencia a los confines de Nonseggle,
Respuesta al rojo lo hará descarriado,
Rey retirando al Águila y a la Rana.

XI.VII Entre dos montañas los dos grandes reunidos
Abandonarán su fingimiento secreto,
Bruselas y Dolle por Langres agobiados,
Para Malinas ejecutar su peste.

XLVIII La santidad en exceso fingida y seductora,
Acompañada de un hablar discreto:
La ciudad vieja y Parma por demás apresurada,
Florencia y Siena dejarán más desiertas.

XLIX De la parte de Mammer gran Pontífice,
Subyugará los confines del Danubio:
Arrojar las cruces, por hierro y por pillaje,
Cautivos, oro, anillos más de cien mil rublos.

L Dentro del pozo serán hallados los huesos,
Será el incesto cometido por la madrastra:
El Estado cambiado, se querrá ruido y escándalo,
Y habrá Marte esperando por su astro.

LI Pueblo reunido ver nuevo espectáculo,
Príncipes y Reyes entre muchos asistentes,
Pilares hundirse, muros, pero como milagro
El Rey salvado y treinta de lós presentes.

LII En vez del grande que será condenado,
Fuera de prisión, su amigo en su lugar:
La esperanza troyana en seis meses juntos nacida muerta,
El Sol en la urna, serán pintados ríos en glaciar.

LIII El gran Prelado Céltico al Rey sospechoso,
De noche por curso saldrá fuera del reino:
Por Duque fértil a su gran Rey Bretaña,
Bizancio a Chipre y Túnez insospechoso.

LIV A punta del día, al segundo canto del gallo,
Los de Túnez de Fez y de Begía,
Por los Árabes cautivo el Rey de Marruecos,
El año mil seiscientos y siete de Liturgia.

LV Al chiflado Duque, ocupando el espacio,
Vela Arabesca ver, súbitamente descubierto:
Trípoli, Chio y los de Trapesonce,
Duque preso, Marnegro y la ciudad desierta.

LVI La temida armada del enemigo Narbón,
Amedrentará muy mucho a las Respéricas:
Perpiñán vaciado por el ciego Darbón,
Entonces Barcelona por mar dará las picas.

LVII Aquel que está mucho antes en el Reino,
Teniendo jefe rojo próximo a la Jerarquía,
Aspero y cruel y se hará tanto temer,
Sucederá a sagrada monarquía.

LVIII Entre los dos monarcas alejados,
Cuando el Sol por Selín claro perdido,
Gran simultaneidad entre dos indignados,
Que a las Islas y Siena la libertad devuelta.

LIX Dama en furor por rabia de adulterio,
Urdirá a su Príncipe conjuras a más no poder:
Pero en breve será cortado el vituperio,
Que diecisiete serán enviados al martirio.

LX El Príncipe fuera de su territorio Céltico,
Será traicionado, engañado por intérprete:
Rouen, Rochelle por los de la Armórica
En el puesto dè Blaue engañados por clérigos y monjes.

LXI El gran tapiz enrollado no mostrará,
Más que a medias la mayor parte de la historia:
Arrojado del Reino lejos áspero aparecerá,
Que en el hecho bélico cada uno querrá creerlo.

LXII Demasiado tarde los dos las flores se habrán per¬dido,
Contra la ley serpiente no querrá hacer:
De las fuerzas Lígures con una cofradía,
Savona, Albenga, por un monje gran martirio.

LXIII Sólo la dama quedará en el reino,
El único siendo primero en el lecho de honor,
Siete años será de dolor atormentada,
Luego larga vida en el Reino por gran felicidad.

LXIV No se llegará a ningún acuerdo de paz,
Todos los interesados obrarán por engaño,
De paz y tregua tierra y mar protestado,
Por Barcelona asaltada con habilidad la flota.

LXV Gris y despacho semiabierta guerra,
De noche serán asaltados y pillados,
Despacho tomado pasará por la furia,
Su templo abierto, dos en la parrilla asados.

LXVI En el fundamento de la nueva secta,
Serán los huesos del gran Romano hallados,
Sepulcro de mármol aparecerá cubierto,
La tierra temblará en Abril, mal enterrados.

LXVII Al gran Imperio sucederá otro muy distinto
Bondad distante más de felicidad:
Regido por uno salido no lejos de la plebe,
Corromper reinos gran infelicidad.

LXVIII Cuando los soldados furor sedicioso,
Contra su jefe hagan de noche hierro lucir:
Enemigo de Alba sea por mano furiosa,
Entonces vejar Roma y principales seducir.

LXIX La piedad llegará sin tardar mucho,
Quienes daban se verán constreñidos a tomar:
Desnudos, muertos de frío, sed, malheridos,
Pasarán los montes suscitando gran clamor.

LXX Como jefe del mundo el gran Chirén será,
Ningún otro después amado, temido, respetado:
Su fama y alabanzas los cielos sobrepasará,
Y del solo título de victorioso muy contentado.

LXXI Cuando se quiera al gran Rey emparentar
Antes que haya del todo el alma rendida:
Aquel que menos vendrá a compadecerle,
Por Leones, de Águilas, cruz, corona vendida.

LXXII Por arrebato fingido de emoción divina,
Será la mujer del gran fuerte violada:
Jueces queriendo condenar esta doctrina,
Víctima al pueblo ignorante inmolada.

LXXIII En una gran ciudad un monje y artesano,
Junto a la puerta alojado y en las murallas,
Contra Módena secreto, caúto al hablar,
Traicionar so color de esponsales.

LXXIv La desechada al reino volverá,
Sus enemigos hallados de los conjurados:
Más que nunca su tiempo triunfará,
Tres y setenta a muerte muy asegurados.

LXXV El gran piloto por el Rey será convocado,
Dejar la armada para un más alto puesto ocupar:
Siete años después será contrabandeado,
Bárbaro ejército hará a Venecia temblar.

LXXVI La ciudad antigua de antenorada forja,
No pudiendo ya más al tirano soportar:
El mango disimulado en el templo cortar cuello,
Los suyos el pueblo a muerte vendrá a condenar.

LXXVII Por la victoria del burlado fraudulento,
Dos ejércitos uno, la revuelta Germana,
El jefe asesinado y su hijo en la tienda,
Florencia, Ímola perseguidas en Romaña.

LXXVIII Proclamar victoria del gran Selín creciente,
El Águila será aclamada por los Romanos,
Ticino, Milán y Génova en ello asienten,
Después por ellos mismos Basil gran reclamado.

LXXIX Junto a Tesín los habitantes de Loira,
Garona y Saona, Sena, Tain, y Gironda,
Más allá de los montes levantarán un promontorio,
Conflicto dado, surcado el Po, onda sumergida.

LXXX De Fez el reino llegará a los de Europa,
Fuego su ciudad y espada cortará:
El grande de Asia tierra y mar con gran tropa,
Azules, persas, cruz, a muerte conducirá.

LXXXI Llantos, gritos y lamentos, alaridos, espanto,
Corazón inhumano, cruel, negro y despavorido:
Leman, las Islas, de Génova los mayores,
Sangre derramada, frïo, hambre, a nadie gracia.

LXXXII Por los desiertos del lugar, libre y arisco,
Vendrá a errar sobrino del gran Pontífice:
Muerto a palos por siete con pesado tronco,
Por los que después ocuparán Cife.

LXXXIII El que tanto honor y caricias habrá tenido.
A su entrada de la Galia Belga,
Un tiempo después hará tantas rudezas,
Y estará contra la flor tan bélica.

LXXXIV El que en Esparta Claudio no puede reinar,
Hará tanto por vía seductiva:
Que de un corto largo lo hará arañar,
Y contra el Rey hará su perspectiva.

LXXXV La gran ciudad de Tarso por los Galos
Será destruida, cautivos todos a Turbán:
Socorro por mar del gran Portugalés,
Primero de verano, el día de San Urbán.

LXXXVI El gran Prelado, un día, según un sueño
Interpretado contra su sentido,
De Gascuña le llegará un monje
Que hará elegir de Sens al gran Prelado.

LXXXVIi La elección hecha en Frankfurt,
No tendrá cuenta, Milán se opondrá:
Su más próximo parecerá tan fuerte,
Que más allá del Rin a los moros echará.

LXXXVIII Un gran reino quedará desolado,
Cerca del Hebrón se habrán juntado:
Montes Pirineos le habrán consolado,
Cuando en mayo las tierras hayan temblado.

LXXXIX Entre dos cepos, pies y manos atados,
De miel rostro untado y de leche sustentado:
Avispas y moscas fétidas, amor disgustado,
Previsiones falseadas, Cife tentada.

XC El deshonor hediondo y abominable,
Después del hecho será felicitado:
El gran excusado, para no ser favorable,
Que a la paz Neptuno no será incitadò.

XCI Del conductor de la guerra naval,
Rojo desenfrenado, severo, horrible peste,
Cautivo del mayor escapado en la basta:
Cuando nazca del grande un hijo Agripa.

XCII Príncipe de belleza tan venerada,
Conducido al jefe, el segundo hecho traicionado:
La ciudad con la espada de polvo faz adusta,
Por muy grande homicidio el jefe por el Rey odiado.

XCIII Un prelado avaro engañado por la ambición,
Nada demasiado grande que él no pueda pedir:
Sus mensajeros y él bien chasqueado,
Ver quién al revés el tronco cortaría.

XCIV Un Rey airado se habrá contra los perjuros,
Cuando arneses de guerra seán prohibidos:
El veneno teñido en azúcar por las fresas,
Por las aguas batidos, muertos diciendo ¡hiere!, ¡hiere!

XCV Por un detractor calumniado apenas nacido,
Cuando sean hechos enormes a imponentes:
La mínima parte al mayor dudosa,
Y pronto el reino será dividido.

XCVI Gran ciudad a los soldados abandonada,
Nunca vio mortal tumulto tan próximo:
¡Oh, qué horrible mortandad se acerca!
Ni una sola ofensa será perdonada.

XCVII Cinco y cuarenta grados el cielo quemará,
Fuego se aproxima a la gran ciudad nueva,
Al instante gran llama dispersa saltará,
Cuando se quiera de los Normandos hacer prueba.

XCVIII Arruinada en los Volsgos de miedo tan terrible,
Su gran ciudad manchada, hecha pestilente,
Saquear Sol, Luna y violar sus templos:
Y los dos ríos enrojecer de sangre fluyente.

XCIX El enemigo docto se volverá confuso,
Gran campo enfermo y de hecho por celadas:
Montes Pirineos y Poeno le habrán hecho renuncio
Cerca del río descubriendo antiguas bases.

C Hija de la Aurora, asilo del malsano,
Donde hasta el cielo se ve el anfiteatro:
Prodigio visto, tu mal está muy próximo,
Serás cautiva y veces más de cuatro.


CENTURIA VII


I El arco del tesoro de Aquiles engañado,
A los procreados comunicada la cuadrangular:
El cemento será conocido al hècho Real,
Un cuerpo visto colgado según la voluntad popular.

II Por Marte abierto Arlés le dará guerra
De noche serán atemorizados los soldados:
Negro, blanco a la India en tierra disimulado,
Veréis y oiréis bajo la fingida sombra a los traidores.

III Después de Francia la victoria naval,
Los Barquinones, Salinones, los Focenos,
Hiedra dorada, yunque con la bala empotrada,
Los de Tolón consentirán en el engaño.

IV El Duque de Langres sitiado en Dolle,
Acompañado de Autun y Lioneses:
Ginebra, Habsburgo unidos a los de Mírandola,
Atravesarán los montes contra los Anconetanos.

V Vino sobre la mesa será derramado,
El tercero no alcanzará la que pretendía,
Dos veces en el negro de Parma hundida,
Perusa hará lo que Pisa deseaba.

VI Nápoles, Palermo y toda la Sicilia,
Por mano bárbara quedarán deshabitadas,
Córcega, Salerno y de Cerdeña la Isla,
Hambre, peste, guerra, fin de los males intentado.

VII En el combate de los grandes caballos ligeros,
Se gritará el gran creciente confuso:
De noche matar en los montes, moradas pastoriles,
Rojos abismos en la profunda fosa.

VIII Flora, huye, huye que se acerca el Romano,
En el Fesulán será conflicto dädo:
Sangre derramada, los mayores capturados a mano,
Ni templo ni sexo serán perdonados.

IX Dama en ausencia de su gran capitán,
Será requerida de amores por el Virrey,
Fingida promesa, desdichado regalo,
Entre las manos del Gran Príncipe Barés.

X Por el gran Príncipe vecino de Le Mans,
Bizarro y valeroso jefe del gran ejército:
Por mar y tierra de Galos y Normandos,
Ultrapasar Barcelona a Isla saqueada.

XI El Infante Real despreciará a su madre,
Ojo, pies heridos, rudo desobediente,
Noticia a dama extraña y muy amarga,
Más de quinientos de los suyos serán muertos.


Xri El gran posnacido pondrá fin a la guerra,
Ante los dioses reunidos serán excusados:
Cahors, Moissac irán lejos de la barricada,
Lestore rechazado, Angers arrasada.

XIII De la ciudad marina y tributaria
La cabeza rapada tomará la satrapía:
Expulsar sórdido que será luego contrario,
Por catorce años detentará la tiranía.

XIV Que era falso dirá topografía,
Los interiores de los monumentos serán profana¬dos:
Pulular de sectas, Santa filosofía,
Por blancas, negras y por antiguas verdes.

XV Ante una ciudad de la comarca Insubria,
Que habrá sido sítiada siete años:
El muy gran Rey hará en eila su entrada,
Ciudad más fibre fuera de sus enemigos.

XVI Ingreso solemne por la gran Reina hecho
Hará el lugar fuerte a inaccesible:
El ejército de los tres leones será deshecho,
Provocando dentro un caso horroroso y terrible.

XVII El Principe raro de piedad y clemencia
Vendrá a cambiar por rnuerte gran conocimiento
Por gran reposo el reino trabajado,
Cuando el grande vaya pronto a ser castigado.

XVIII Los sitíados disimularán sus armas,
Siete días después harán cruel salida,
Serán rechazados, fuego sangre. Siete muertos a hachazos,
Dama que había tejido la paz hecha cautiva.


XIX El fuerte Nicene será combatido,
Vencido será por rutilante metal,
El hecho será por mucho tiempo debatido,
Para los ciudadanos e traño espantajo.

XX Embajadores de la Toscana lengua,
Abril y Mayo Alpes y mar cruzados,
Aquél de novillo expondrá la arenga,
Vida Gálica viniendo a cancelar.

XXI Por la creciente enemistad de los Volsgos,
Disimulada echará al tirano,
Sobre el puente de Sorgues se hará el tráfico,
De condenar a muerte él y su adherente.

XXII Los ciudadanos de Mesopotamia
Irán al encuentro de los amigos de Tarragona,
Juegos, ritos, banquetes, mucha gente adormecida,
Vicario en el Ródano, tomada ciudad, aquellos de Ausonia.

XXIII El Cetro Real estará obligado a tomar
Lo que sus predecesores habían solicitado,
Pues que el anillo se hará sentir malamente,
Cuando se venga el palacio a saquear.

XXIV El sepultado saldrá de la tumba,
Hará con cadenas atar al fuerte del puente,
Envenenado con huevos de Barbio,
Grande de Lorena por el Marqués del Puente.

XXV Por guerra larga todo el tesoro agotado,
Y para soldados no habrá dinero,
En lugar de oro, de plata, cuero será usado,
Bronce galo, señal creciente de Luna.

XXVI Fustas y galeras en torno a siete navíos,
Será librada una mortal guerra,
AI jefe de Madrid le sentarán las costuras,
Dos escapados, y cinco llevados a tierra.

XXVII Junto a Vasto la gran caballería,
Cerca de Ferrara impedida por el bagaje,
Dispuestos en Turín harán tal cacería,
Que robarán en el fuerte a sus rehenes.

XXVIII El capitán conducirá gran presa
Sobre la montaña de los enemigos más cercana:
Rodeado, por fuego hará tal camino
Todos huidos, menos treinta asados.

XXIX El gran Duque de Alba se rebelará,
Y hará traición a sus grandes pares:
El grande de Guisa vendrá a debelarlo,
Cautivo llevado y monumento levantado.

XXX El saqueo se acerca, fuego, mucha sangre derra¬mada,
Po, grandes ríos, de los boyeros la empresa
De Génova, Niza tanto tiempo esperada,
Fossar, Turín, en Savillán la presa.

XXXI Del Languedoc y Guyena más de diez
Mil querrán los Alpes de nuevo pasar:
Grande Alóbroges ir contra Brundis,
Aquin y Bresse les volverán a hacer frente.

XXXII Del Monte real nacerá de una prosapia,
Quien vendrá a infundir pavura y tiranizar,
Realzar gestas de la marcha Millane,
Faenza, Florencia dorada y gentes enervar.

XXXIII Por fraude reina, fuerzas expoliadas,
La flota obsesa, pasaje a la espía,
Dos fingidos amigos vendrán, a aliársete,
Despertar odio largo tiempo adormecido.

XXXIV En gran pesar estará la gente Gala,
Corazón vano, ligero creerá temeridad:
Pan, sal, ni vino, agua, veneno ni cerveza,
Mayor cautivo, hambre, frío, necesidad.

XXXV La gran lonja se lamentará, llorará,
De haber elegido, habrá errado en la edad:
Caudillo con ellos no querrá morar,
Defraudado será por los de su propia lengua.

XXXVI Dios, el cielo, todo el verbo Divino en la onda,
Llevado por siete ruines rojos a Bizancio,
Contra los ungidos trescientos de Trebisonda
Dos leyes darán horror, después creencia.

XXXVII Diez enviados, jefe de nave meter a muerte,
Por uno advertido, en el ejército guerra abierta
Confusión jefe, uno se pincha y muerde,
Lerin, stecadas naves, jefe en la nerte.

XXXVIII El primogénito Real sobre corcel volteando,
Acabará excitado de tan duro correr,
Boca, labios belfos, pie del estribo colgando
Arrastrado, tirado, horriblemente morir.

XXXIX El conductor del ejército Francés,
Deseando perder la principal falange,
Por encima del solado de roca y pizarra,
Afondará por Génova gente extranjera.


XL Dentro de toneles por fuera untados de aceite y grasa
Serán veintiuno ante el puerto cerrado,
A la segunda ronda por muerte harán proeza,
Ganadas las puertas, y los de la ronda muertos.

XLI Los huesos de los pies y de las manos apretados, Por ruido mucho tiempo casa deshabitada, Serán por sueños hurgando desenterrados, Casa salubre y sin ruido habitada.

XLII Dos de los peces capturados por los recién venidos,
En la cocina del gran Principe entregar,
Por el tiznado los dos al hecho conocidos,
Preso quien deseaba al primogénito matar.


CENTURIA VIII


I Po, nacido, Loron más fuego que a sangre será,
El Aude nadar, escapar el grande a los seguidores:
Los hostigará y rechazará su ingreso,
Pamplona, Duranza los tendrá presos.

II Perdón y aguas y autor de Miranda
Yo veo del cielo fuego que los envuelve:
Sol Marte unido al León, después Marmanda
Rayo, gran pedrisco, muro cae en el Garona.

III En el castillo fortificado de Vigilance y Resviers
Será encerrado de Nancy el neonacido:
Dentro de Turín serán quemados los primeros
Cuando de luto Lyón sea transido.

IV Dentro de Monech el Gallo será recibido,
El Cardenal de Francia aparecerá
Por la legación Romana sera engañado
Debilidad al Águila y fuerza al Gallo nacerá.

V Aparecerá templo reluciente adornado,
La lámpara y el cirio en Borne y Breteuil,
Por Lucerna el cantón desviado,
Cuando el gran Gallo en el féretro se vea.

VI Claridad fulgurante en Lyón compareciente,
Brillante, Malta ocupada, improvisamente sera apagada:
Sardos, Moriscos tratará burlándolos,
Ginebra a Londres a Gallo traición fingida.

VII Vercelli, Milán dará inteligencia
Dentro de Tycin, será hecho el daño.
Correr por el Sena agua, sangre, fuego por Florencia,
Única opción de arriba abajo haciendo fuelle.

VIII Cerca de Linterna, en toneles cerrados,
Chivaz hará por el Águila la intriga,
El elegido quebrantado, él, sus gentes encerradas,
Dentro de Turín rapto esposa llevada.

IX Mientras el Águila y el Gallo en Savona
Estén unidos, Mar, Levante y Hungría,
El ejército en Nápoles, Palermo, Marca de Ancona,
Roma, Venecia, por Barba horrible grita.

X Hedor grande emanará de Lausana,
Que no se sabrá el origen del hecho:
Se echará fuera la gente lejana,
Fuego visto :en el cielo, derrotado pueblo extranjero.

XI Pueblo infinito aparecerá en Vicenza,
Sin fuerza, fuego quemar la basílica:
Cerca de Lunage derrotado grande de Valence,
Cuando Venecia por muerte tome pica.

XII Aparecerá cerca de Buffalore
El alto y prócer que entró en Milán,
El abate de Foix con los de San Morre,
Harán bribonadas vestidos de truhán.

XIII El cruzado hermano por amor desenfrenado
Hará por Preto a Bellerofón morir,
Mesnadas de mil años la mujer furiosa
Bebe el brebaje, los dos luego perecer.

XIV El gran crédito de oro y de plata en abundancia
Ofuscará por libido el honor;
Será conocida de adulterio la ofensa,
Que llevará a su gran dehonor.

XV Hacia Aquilón grandes esfuerzos por masas de hom¬bres
Casi Europa y el universo vejar,
Las dos Iglesias pondrán en tal aprieto,
Y a los Panonios vida y muerte reforzar.

XVI En el lugar en que Hierón hizo su nave fabricar,
Tan gran diluvio habrá y tan súbito,
Que no habrá lugar ni tierras refugiarse,
La onda llegará hasta el Fesulano Olímpico.

XVII Los acaudalados pronto serán desposeídos,
Por los tres hermanos el mundo será turbado:
Los enemigos apresarán ciudad marina,
Hambre, fuego, sangre, peste y el doble de todos los males.

XVIII Nacido de Flora de su muerte será causa,
Algún tiempo antes por joven y vieja boyera,
Con los tres lises le harán tal pausa,
Por su fruto silvestre como carne cruda y madura.

XIX Para sostener la gran capa empañada,
Para aclararla los rojos se acudirán,
La familia, de muerte será casi oprimida,
Los rojos al rojo matarán.

XX El falso mensaje por la elección fingida
Correr por la ciudad destrozada, esperanza perdida.
Voces aceptadas, de sangre capilla teñida,
Y a otro el imperio entregado.

XXI En el puerto de Agde tres fustas entrarán
Llevando infección, no fe, y pestilencia,
Pasando el puente mil millares temblarán,
Y el puente romper a tercera resistencia.

XXII Gorsan, Narbona, por la sal advertir
Tuchan, la gracia Perpignan traicionada,
La ciudad roja no querrá consentir,
Por gran hurto paño gris vida frustrada.

XXIII Cartas halladás en los cofres de la Reina,
Nada de firma ni ningún nombre de autor:
Por la policía serán escondidos los regalos,
y no se sabrá quién sea el amador.

XXlv El lugarteniente en la entrada del portal,
Atacará al grande de Perpignan,
E intentando salvarse en Montpertuis,
Será burlado el bastardo de Losignan.

XXV Corazón del amante abierto de encendido amor
En el arroyo embelesará a la Dama:
El medio mal falseará cansada,
El padre a los dos privará cuerpos del alma.

XXVI De Catón es hallado en Barcelona,
Puesto en abierto lugar, pedroso y alejado,
El grande que tiene y no tiene querrá Pamplona,
Por el abadiato de Montferrat neblina.

XXVII La senda por la que el uno sobre el otro carnalmente peca
Echado fuera del más desierto atrevido y agallado:
El escrito del Emperador de Fénix
Uru a quien nada es para ninguno.

XXVIII Los simulacros de oro y de plata inflad,
Que tras el rapto al fuego fueron arrojados,
Al descubierto todos extintos y enturbiados,
En el mármol inscrito, prescripto interponed.

XXIX En la cuarta columna se consagra a Saturno,
Por tierra temblante y diluvio partido
Bajo el edificio Saturnino encontrada urna,
De oro Capion contento y luego rendido.

XXX Dentro de Toulouse, no lejos de Beluzer,
Abriendo un pozo lejos, palacio de espectáculo,
Tesoro hallado, cada uno irá a contrariar,
Y en dos lugares muy cerca del templo.

XXXI Primer gran fruto el Príncipe de Persquiere,
Pero luego vendrá un muy cruel maligno,
En Venecia perderá su ufana gloria,
Y malquistado por el más alegre Celino.

XXXII Guárdate, Rey Galo, de tu sobrino,
Que hará tanto que tu único hijo
Sea maltratado a Venus voto haciendo,
Acompañado de noche que tres y seis.

XXXIII El grande nacerá de Verona y de Vicenza,
Que llevará un sobrenombre muy indigno:
Quien en Venecia quiera tomar venganza,
El mismo tomado hombre de acecho y signo.

XXXIV Después de la victoria del León sobre Lyón,
En la montaña de Ivra Secatumba,
Delves y Brodes séptimo millón,
Lyón, Ulme en Mansol muerte y tumba.

XXXV En la entrada del Garona y del Bayse,
Y la floresta no lejos de Damazán,
Campos helados, después granizo y viento frío
Hielo en la Dordonia por error de Mezán.

XXXVI Será encargado Conde ungir proclamado
De Saulne y Santalbino y Bel la obra
Pavimentar mármol de torres mira a lo lejos,
No podrán resistir y obra maestra.

XXXVII La fortaleza cerca del Tamise
Caerá por aquel entonces, el Rey allí encerrado,
Junto al puente se le verá en camisa
Uno delante muerto, después dentro del fuerte atrincherado.

XXXVIII El Rey de Blois en Aviñón reinará,
Otra vez el pueblo en monopolio,
En el Ródano por mar hará bañar
Hasta cinco, el último cerca de Nolle.

XXXIX El que haya estado por Príncipe Bizantino,
Será echado por Príncipe de Toulouse:
La fe de Foix por el jefe Tolentino
Le fallará, no rehusando la esposa.

XL La sangre del justo por Taurer la dorada,
Para vengarse de los Saturninos
En el nuevo lago sumergirán la mesnada,
Luego irán contra los Albaninos.

XLI Elegido será Renard sin decir palabra,
Haciendo pública penitencia, viviendo de pan de ce¬bada,
Tiranizará duramente casi como un gallo,
Poniendo el pie en la garganta de los más grandes.

XLII Por avaricia, por fuerza y víolencia
Vejará a los suyos el jefe de Orleans,
En San Memir rialto y resistencia,
Muerto en su tienda que en ella duerme diván.

XLIII Por la decisión de dos cosas bastardas,
Nieto de sangre ocupará el reino,
Dentro del lictorio serán los golpes de los dardos,
Nieto con llanto arriará la enseña.

XLIV El procreado natural de Ogmión,
De siete a nueve del camino desviado
A rey de mucho y amy aumy hom,
Debe a Navarra fuerte de Pau prosternar.

XLV La mano escarpiada y la pierna vendada,
Lejos después cerca de Calais llevará,
A la consigna de orden la muerte será aplazada,
Después en el templo por Pascua sangrará.


XLVI Pol Mensole morirá a tres leguas del Ródano,
Huye las dos próximas tarascas destruidas:
Porque Marte hará el más horrible trono,
De gallo y de águila de Grancia tres hermanos.

XLVII El lago Trasimeno dará testimonio,
Algunos conjurados estarán en Perusa,
Uno de ellos se fingirá juicioso,
Y matará al Tedesco golpeando el esternón y el ros¬tro.

XLVIII Saturno en Cáncer, Júpiter con Marte,
Dentro de Febrero Caldondon salvatierra:
Asaltado Castulón atacado por tres partes,
Cerca de Verbiesque conflicto mortal guérra.

XLIX Saturno en buey juega en el agua, Marte en flecha,
Seis de Febrero mortandad traerá,
Los de Cerdeña en Brujas tan gran brecha
Que en Ponteroso jefe Barbarino morirá.

L La pestilencia alrededor de Capadil,
Otra hambre cerca de Sagón se apresta:
El caballero bastardo de buen anciano,
Al grande de Túnez hará cortar la testa.

LI El Bizantino haciendo oblación,
Después de haber vuelto a tomar para sí Córdoba:
Su camino largo descanso tomado,
Mar pasando proa por Golongna ocupada.

LII El Rey de Bloys en Aviñón reinará,
De Amboise y semilla vendrá a lo largo del Indre
Uña en Poitiers, santas alas arruinadas
Delante de Boni... (verso incompleto).

LIII En Bolonia querrá lavar sus yerros,
No podrá en el templo del sol,
Volará haciendo cosas tan altas,
En jerarquía no hubo otro igual.

LIV Bajo el color del pacto matrimonio,
Hecho magnánimo por el gran Chirén Selín,
Quintín, Arras recobrado en el viaje
De españoles hecha segunda gran matanza.

LV Entre dos ríos se verá encerrado,
Toneles y barricas unidos para más allá pasar,
Ocho puentes rotos, jefe tan endurecido,
Niños perfectos son degollados con cuchillo.

LVI El bando débil la tierra ocupará
Los del alto lugar proferirán horribles gritos,
El gran rebaño de seres a un lado estorbará,
Tumba cerca de D. nebro descubiertos los escritos.

LVII De simple soldado llegará al imperio,
De vestido corto llegará al largo,
Valiente en la guerra, muy malo con la Iglesia,
Estrujar a los sacerdotes como con el agua hace la esponja.

LVIII Reino en querella a los hermanos dividido,
Tomar las armas y el nombre Británico,
Título Anglicano será tarde colacionado,
Sorprendido de noche conducir al aire Galo.

LIX Por dos veces arriba, por dos veces abajo
El oriente, y también el occidente, desfallecerá
Y cada adversario después de varios combates,
Por mar barrido de necesidad fallecerá.

LX Primero en Galia, primero en Romania,
Por mar y tierra a los Anglos y París
Maravillosos hechos por esta gran mesnada
Violando tierras perderá el Norlaris.

LXI Nunca por el descubrimiento del día
Llegará al signo cetrífero
Que todas sus sedes no sean estadía
Llevando al gallo don del Tao armífero.

LXII Cuando se vea el templo santo expoliar,
Más grande que el Ródano sus sagrados profanar
Por ellos nacerá pestilencia tan ancha,
Rey huido, injusto, no hará condenar.

LXIII Cuando el adúltero improvisadamente abandonado habrá
Heridos la esposa y el hijo por despecho,
Mujer desmayada al niño estrangulará:
Ocho caútivos hechos, degollarse sin respiro.

LXIV A las islas los niños serán transportados,
Los dos de siete estarán desesperados,
Los de la campiña serán soportados,
Nombre, piel, presos de las ligas, desvanecida la esperanza.

LXV El viejo frustrado en su principal esperanza,
Llegará a jefe de su imperio:
Veinte meses tendrá el reino en gran poder,
Tirano, cruel que dejará otro peor:

LXVI Cuando la escritura D.M. sea hallada,
Y una caverna descubierta a la luz de una lámpara,
Ley, Rey y Príncipe Ulpián testificados,
Pabellón Reino y Duque bajo cubierta.

LXVII Par. Car. Nersaf, hay ruina y gran discordia,
Ni uno ni otro tendrá elección,
Nersaf del pueblo tendrá ámor y concordia,
Ferrara, Colonia gran protección.

LXVIII Viejo Cardenal por el joven engañado,
Fuera de su cargo se verá desarmado,
Arlés no muestras, doble sea apercibido.
Y el licueducto y el Príncipe embalsamado.

LXIX Cerca del joven el viejo ángel bajar,
Y le vendrá a coronar al fin:
Diez años iguales al más viejo rebajar,
De tres, dos, uno, octavo serafín.

LXX Entrará villano, mezquino, infame
Tiranizando la Mesopotamia
Todos amigos hecho de adulterina dama,
Tierra horrible negro de fisonomía.

LXXI Crecerá el número tan grande de astrónomos,
Expulsados, proscritos y libros censurados,
El año mil seiscientos siete con una consagración
Que nadie en lo sagrado estará asegurado.

LXXII Cam Perusino, ¡Oh, la tremenda derrota!
Y el conflicto muy cerca de Ravena,
Paso sagrado cuando tenga lugar la fiesta.
Vencedor vencido, caballo comer la avena.

LXXIII Soldado Bárbaro el gran Rey golpeará,
Injustamente no lejano de la muerte
La madre avara del hecho será causa
Conjurador y reino en gran remordimiento.

LXXiv En tierra extraño mucho antes que el Rey entrado,
En tanto, que súbditos lo acogerán,
Su perfidia a un cierto habrá encontradó,
Que lugar de fiesta y recogimiento para la ciudad.

LXXV El padre y el hijo serán muertos a la vez
El perseguidor dentro de su pabellón.
La madre en Tours del hijo vientre tendrá hinchado,
Esconde verdura de hojas mariposa.

LXXVI Más Carnicero que rey en Inglaterra,
Lugar oscuro nacido con la fuerza tendrá el impe¬rio:
Cobarde sin fe ni ley desangrará la tierra,
Su tiempo está tan cerca que yo suspiro.

LXXVII El Anticristo tres bien pronto aniquilado,
Veintisiete años sangre durará su guerra,
Los heréticos muertos, cautivos exiliados,
Sangre, cuerpos humanos, agua enrojecida, salpica¬da tierra.

LXXVIII Un Braganas con la lengua torcida
Vendrá de los dioses el santuario,
A los heréticos abrirá la puerta
Suscitando la iglesia militar.

LXXIX Quien a hierro padre perderá nacido de Nonagena¬rio,
Sobre la de Gordón será sangre manante
En tierra extraña hará que todo calle,
Y se quemará a sí mismo y a su hijo.

LXXX De los inocentes la sangre de viuda y virgen,
Tantos males hechos por medio del gran Rojo,
Santos simulacros templados en ardiente cirio,
De horror, miedo, no verá a nadie que se mueva.

LXXXI El nuevo imperio en desolación,
Será trocado del polo aquilonario,
De Sicilia vendrá la emoción
Turbar la empresa a Felipe, tributario.

LXXXII Larga roedura, seco, haciendo buen criado,
Al fin le habrán despedido,
Mortal veneno y cartas en el cuello
Será cogido escapado al peligro.

LXXXIII La mayor vela fuera del puerto de Zara,
Cerca de Bizancio hará su empresa,
Del enemigo pérdida y no será el amigo
El tercero a dos hará gran pillaje y presa.

LXXXIV Se oirán los gritos de la Sicilia paterna,
Todos los preparativos del abismo de Trieste,
Resonarán hasta la Trinacria,
De tantas velas huye, huye la terrible peste.

LXXXV Entre Bayona y San Juan de Luz
Será puesto de Marte el promontorio
A los Hanix de Aquilón Nanar quitará luz,
Luego sofocado en la cama sin auditorio.

LXXXVI Por Hernani, Toulouse y Villafranca,
Banda infinita por el monte Adrián,
Pasa el río, Hutín por puente el escondrijo
Bayona entre todos Bichoro gritando.

LXXXVII Muerte conspirada vendrá en pleno efecto,
Carga conferida y viaje de muerte
Electa, creada, plenamente por los suyos recibida,
Sangre de inocencia ante la fe por remordimiento.

LXXXVIII A Cerdeña un noble Rey llegará,
Que sólo tendrá el Reino por tres años,
Muchos colores consigo reunirá,
El mismo diligenciero habiendo perdido el sueño.

LXXXIX Por no caer en manos de su tío,
Que para reinar asesinó a sus hijos,
Rogando al pueblo, puso el pie sobre Pelúnculo,
Muerto y arrastrado entre caballos bardados.

XC Cuando uno de los cruzados se halla con el sentido turbado
En lugar sagrado se verá un buey cornudo
Por virgen cerdo su lugar, después, será colmado,
Ninguna orden del Rey ya no será cumplida.

XCI Se agitan los campos de las regiones del Ródano
Donde los cruzados serán casi unidos,
Los dos ejércitos se encontrarán,
Y un gran número por el diluvio serán castigados.

XCII Lejos fuera del reino en viaje peligroso
Un grande para sí lo ocupará,
El Rey tendrá como rehén a uno de los suyos,
Y cuando vuelva todo el país saqueará.

XCIII Siete meses y no más durará su prelatura
Por su muerte gran cisma hará nacer:
Siete meses tendrá otro el sacerdocio,
Cerca de Venecia paz unión renacer.

XCIV Ante el lago donde el más caro fue echado
De siete meses, y su huésped derrotado
Serán los llispanos vencidos por los Albaneses,
A causa de traición en el conflicto.

XCV El seductor será puesto en la fosa,
Y atado durante cierto tiempo,
El clero unido, el jefe con su báculo
Picante diestra acogerá a los contentos.

XCVI La Sinagoga estéril sin ningún fruto
Será recibida aún entre los infieles
De Babilonia la hija del perseguido
Mísera y triste le cortará las alas.

XCVII En la desembocadura del Var cambiar el Pempotam,
Cerca de la orilla los tres bellos niños recién naci¬dos,
Ruina al pueblo por edad competente
Reino en el país cambiar, luego verlo crecido.

XCVIII Sangre de la gente de Iglesia será derramada,
Como agua en extraordinaria abundancia
Y por largo tiempo no será restañada
Se verá la ruina y el dolor del clero.

XCIX Por el poder de los tres Reyes temporales,
A otro lugar será transferida la Santa sede:
Donde la substancia del espíritu corpóreo,
Será repuesta y y recibida por verdadera sede.

C Por la abundancia de las armas propagadas
De arriba abajo, por lo bajo arriba,
Demasiada gran fe por juego de vida perdida,
Morir de sed por abundante defecto.



CENTURIA IX

I En la casa del traductor de Bourc
Serán encontradas las cartas sobre la mesa,
Tuerto, pelirrojo, blanco, canoso, el curso aguantará,
Quien cambiará al nuevo Condestable.

II Desde lo alto del monte Aventino voz oída,
¡Fuera! ¡Marcharos! por entrambas partes,
De la sangre de los rojos la ira será saciada,
De Rimini Prato, Columna socavada.

III La vaca magna en Ravena, gran turbación,
Conducidos por quince encerrados en Fornase:
En Roma dos monstruos de doble cabeza nacerán
Sangre, fuego, diluvio, los más grandes en el espacio.

IV Al año siguiente descubiertos por diluvio,
Dos jefes elegidos, el primero no resistirá
De huir sombra para uno de ellos el refugio,
Saquear casilla el que más aguantará.

V Tercer dedo del pie al primero parecerá
A un nuevo Monarca de bajo alto,
Que Pisa y Lucca Tirano ocupará
Del precedente corregir el defecto.

VI Por la Guyena infinidad de Ingleses
Ocuparán en nombre de Angloaquitania,
De Languedoc Ispalme Bordelais,
Que ellos llamarán después Barboxitania.

VII Quien abra el monumento hallado,
Y no venga a cogerlo pronto,
Mal le irá y no podrá probar
Si mejor debe ser Rey Bretón o Normando.

VIII Hijo del Rey causará la muerte de su padre,
Después d.el conflicto, de muerte muy fraudulenta:
Escrito hallado, sospecha dará remordimiento,
Cuando se ponga a dormir el lobo expulsado.

IX Cuando lámpara ardiente de fuego inextinguible
Sea encontrada en el templo de las Vestales,
Niño hallado fuego, agua pasando por criba:
Perecer agua Nimes, Toulouse trastornar los mercados.

X Monje monja de niño muerto expuesto,
Nutrir por una osa, y robado por el porquero,
Por Foix y Pamies el campo será puesto
Contra Toulouse Carcasona preparar trincheras.

XI Al justo injustamente llevarán a morir
Públicamente, y del medio extinguido:
Tan gran peste en el lugar vendrá a nacer,
Que los jueces se verán obligados a huir.

XII El rico tesoro de Diana y Mercurio,
Los simulacros en el lago serán hallados:
El alfarero buscando arcilla fresca
Él y los suyos de oro serán colmados.

XIII Los exiliados alrededor de Solonia
Conducidos de noche para ir a Lauxois,
Dos de Módena truculento de Bolonia,
Puestos al descubierto por fuego de Burançois.

XIV Puesto en llanura calderos de los infectores,
Vino, miel y aceite, y construidos sobre hornillos,
Serán inmersos sin maldecir malhechores,
Sept. fum. apagado con el cañón de los borneros.

XV Cerca de Parpán los rojos detenidos,
Los del medio hundidos y llevados lejos:
Tres despedazados y cinco mal sostenidos,
Por el Señor y Prelado de Borgoña.

XVI De castillo Franco saldrá la asamblea,
El embajador no grato hará cisma:
Los de Ribiera entrarán en la pelea,
Y del gran abismo negarán la entrada.

XVII El tercero empezará peor que Nerón hizo,
Será sólo valiente en sangre humana derramar:
Reediñcar hará la obra en vacío,
Siglo de oro muerto, nuevo Rey mucho alborotar.

XVIII El lis del Delfín llegará hasta Nancy
Y hasta Flandes el elector del Iinperio,
Nueva celada al gran Montmorency,
Fuera de lugares intentad librar a clere peine.

XIX En medio de la floresta de Mayena,
El Sol en Leo el rayo caerá,
El gran bastardo nacido del grande del Maine,
Aquel día Fougeres puma en sangre entrará.

XX Vendrá de noche por el bosque de Refines
Dos partes criado Herne la piedra Blanca,
El monje negro en gris dentro de Varennes
Elegido cap, causa tempestad, fuego, sangre, degüe¬lla.

XXI En el alto templo de Blois sagrado Salonne,
Noche puente del Loira, Prelado, Rey pernicante,
Deseoso de victoria en los aguazales del Saona
De donde prelatura de blancos esquivando.

XXII El Rey y su corte en lugar de gran morada,
Dentro del templo frente al palacio
En el jardín el Duque de Mantua y el Alba,
Alba y Mantor puñal lengua y palacio.

XXIII El joven hijo jugando al fresco bajo la glorieta,
Lo alto del techo en mitad de la cabeza,
El padre Rey en el templo Saint Solonne,
Sacrificando consagrará humo de fiesta.

XXIV En el palacio en las jambas de las ventanas
Serán raptados los dos pequeños príncipes,
Los llevarán a Lutecia, claustros de Denis,
Las monjas les darán a comer nueces verdes.

XXV Atravesando los puentes llegar a los rosales,
Tarde llevado más que él cuidará,
Vendrán los amigos Españoles a Beziers,
Y en esta caza la empresa fallará.

XXVI Niza salida sobre el nombre de las cartas ásperas,
La gran capa hará un obsequio no suyo:
Cerca de Voltri en los muros de verdes alcaparras,
Después de Plombin el viento en popa.

XXVII Del bosque la guardia, viento cerrado redondo puente será,
Alto el recibido golpeará al Delfín,
El viejo salmón bosques unidos pasará,
Pasando más allá del Conductor el derecho confín.

XXVIII Vela Simacle puerto Masiólico,
En el puerto de Venecia avanzar hacia Panonia:
Partir del golfo y Seno Ilírico,
Asolación en Sicilía, Lígures disparos de cañón.


XXIX Cuando aquel que a nadie concede tregua,
Abandonar quiera lugar tornado no tornado:
Fuego nave por sangres, yermo en Charlieu,
Serán Quintín y Balez de nuevo ocupados.

XXX En el puerto de Pola y de San Nicolás,
Peligro Normando en el golfo Fanático,
Cap. de Bizancio rutas, ¡ay!, gritar,
Socorros de Gaddes y del gran filípico.

XXXI El temblor de tierra en Mortara,
Cassich San Jorge medio derruido:
Paz amodorrada, despertará la guerra,
Dentro del templo en Pascua abismos hundidos.

XXXII De fino pórfido profundo filón hallado,
Bajo la lastra escritos capitolinos:
Huesos pelos arrancados Romano fuerza probada,
Flota agitar en el puerto de Metelino.

XXXIII Hércules Rey de Roma y Dinamarca,
De Galia tres Guión cognominado,
Temblar Italia y la ola de San Marcos,
Primero sobre todos monarca rénombrado.

XXXIV Sólo el par marido será mitrado,
Retorno conflicto pasará por la teja:
Por quinientos un traidor será titulado,
Narbón y Saulce por cuartillos tenemos aceite.

XXXV La Ferdinand rubia será escoltada,
Dejar la flor, sordidez el Macedón:
En la gran necesidad errará el camino,
E irá contra el Mirmidón.


XXXVI Un gran Rey cogido entre las manos de un Ioyne,
No lejos de Pascua confusión cuchillada:
Prisioneros perpetuos tiempo que rayo en la inqui¬na,
Cuando tres hermanos se hieran y homicidio.

XXXVII Puente y molinos en Diciembre derribados,
Tan alto subirá el Garona:
Muros, edificio, Toulouse abatidos,
Que nadie encontrará su lugar ni la matrona.

XXXVIII La entrada de Blaye por Rochela y el Inglés,
Pasará más allá el gran Emaciano,
No lejos de Agen esperará el Galés
Socorro Narbona defraudada por el coloquio.

XXXIX En Arbissel a Veront y Carcari,
De noche llevado por Savona capturar,
El avispado Gascón Turby, y la Scerry
Detrás del muro viejo y nuevo palacio afectar.

XL Cerca de Quintín, en el bosque espeso,
En la Abadía estarán Flamencos atrincherados:
Los dos hermanos menores, de golpes medio atur¬didos,
En seguida oprimidos y guardias todos comprados.

XLI El gran Chirén se apoderará de Aviñón,
De Roma cartas en miel mezcladas de amargura,
Carta embajada partir de Chaniñón,
Carpentras tornado por duque negro de roja pluma.

XLII De Barcelona, de Génova y Venecia,
De la Sicilia peste Monet unidos:
Contra la Bárbara armada apuntará,
Bárbaro empujado muy lejos hasta Túnez.

XLIII Próximo a descender el ejército Crucífero
Será acechado por los Ismaelitas,
Por todas partes batidos por nave Raviera,
Pronto por diez galeras selectas asaltados.

XLIV Migrad, migrad de Ginebra todos,
Saturno de oro en hierro se trocará,
Él contra Raypoz exterminará a todos,
Antes,del acontecer el cielo signos hará.

XLV No se cansará nunca de pedir,
Gran Mendosus obtendrá su imperio
Lejos de la corte exigirá,
Piamonte, Picardía, París, Tirón el peor.

XLVI Abandonad, huid de Toulouse los rojos,
Del sacrificio haced reparación,
El caudillo del mar a la sombra de las calabaceras,
Muerto estrangulado, carne abominación.

XLVII Los subscritos de indigna liberación,
Y de la multa serán contraavisados:
Cambio monarca puesto en serio peligro,
Encerrado en jaula se verán cara a cara.

XLVIII La gran ciudad de Océano marítimo
Rodeada de almenas de cristal:
En el solsticio de invierno y primavera,
Será tentada de viento aterrador.

XLIX Gante y Bruselas marcharán contra Amberes
Senado de Londres condenarán a muerte a su Rey,
La sal y el vino le serán al revés,
Para tener ellos el reino en desorden.

L Mendosus pronto vendrá a su alto reino,
Dejando un poco atrás a los Norlaris:
El rojo palidece, el varón en el interregno,
El joven teme y espanto en Barbaris.

LI Contra los rojos sectas se alinearán,
Fuego, agua, hierro soga para la paz se consumirá,
AI punto de morir quienes hayan maquinado,
Menos uno que más que todo al mundo arruinará.

LII La paz se acerca por un lado, y la guerra
Nunca fue la persecución tan grande,
Gemir, hombre, mujer, sangre inocente por tierra,
Y esto será de Francia por doquier.

LIII El joven Nerón en las tres chimeneas
Hará lazos vivos por Gala echar,
Feliz quien lejos esté de semejantes intrigas,
Tres de su sangre le harán de muerte acechar.

LIV Llegará al puerto de Corsibona,
Cerca de Ravena, que saqueará la dama,
En mar profundo legado de la Ulisbona
Bajo piedra escondida raptarán setenta almas.

LV ¡La espantosa guerra que en Occidente se apresta!
Al año siguiente vendrá la pestilencia,
Tan fuerte y horrible que ni jóvenes, ni viejos, ni bestias,
Sangre, fuego, Mercurio, Marte, Júpiter en Francia.

LVI Campo junto a Noudam pasará Goussan ciudad,
Y en Malotes dejará su enseña,
Convertirá al instante a más de mil,
Buscando poner a las dos en argolla y cadena.

LVII En lugar de Drux un rey reposará,
Y buscará ley cambiando de anatema,
Mientras el cielo con tal fuerza tronará,
Nueva pérdida el rey se matará a sí mismo.

LVIII Por el lado izquierdo hacia Vitry
Serán acechados los tres rojos de Francia,
Rojos todos muertos, pero el negro no,
Por los bretones puesto a salvaguardia.

LIX A la Ferté la Vidame tomará
Nicol teñido de rojo que había producido la vida,
El gran Layla que tendrá renombre nacerá,
Dando Borgoña a los Bretones por hastío.

LX Conflicto Bárbaro en la Corneta negra,
Sangre derramada, temblar Dalmacia,
Gran Ismael pondrá su promontorio,
Ranes temblar, socorro desde Lusitania.

LXI Pillaje hecho en la costa marina,
Incita atado y padres llevados,
Muchos de Malta por el hecho de Mesina,
Estrechos cerrados serán mal custodiados.

LXII En la de Cheramón gran ágora
Estarán los cruzados en fila todos atados,
El portero Opi y Mandrágora,
Rojizo de Octubre al tercero harán soltar.

LXIII Quejidos y llantos, gritos y grandes alaridos,
Cerca de Narbona, en Bayona y en Foix,
¡Oh, qué horribles y calamitosos cambios
Antes de que Marte complete algunas veces!

LXIV El Emaciano pasará montes Pirineos,
En Marte Narbón no hará resistencia,
Por mar y tierra hará grandes avances,
Jefe sin tierra segura para permanencia.

LXV En el rincón de la Luna vendrá a posarse
Donde será tomado y puesto en tierra extraña,
Los frutos inmaduros darán gran alboroto,
Gran vituperio, a uno gran alabanza.

LXVI Paz, unión habrá y cambio,
Estados, ministerios, bajo alto y alto muy bajo,
Preparar viaje, el fruto primer tormento,
No más guerras, procesos civiles, debates.

LXVII Desde lo alto de los montes alrededor de Lizere
Puerto en la roca Valent cien reunidos
De Chasteauneuf Pedro junto con una doncella,
Contra el Crest Romans hace asamblea.

LXVIII Del monte Aymar habrá noble obscurecimiento,
El mal vendrá en la confluencia del Saona y Ródano,
En los bosques escondidos soldados día de Lucía,
Y nunca hubo un trono tan horrible.

LXIX Sobre el monte de Baylly y la Bresle
Esrarán escondidos los valientes de Grenoble,
Más allá de Lyón, Viena, por ellos tan denso pedris¬co,
Sólo un tercio de las gotas permanecerá en tierra.

LXX Instrumentos cortantes escondidos en las teas
En Lyón el día del Sacramento,
Los de Viena serán muy pronto muertos
Por los cantones Latinos, Mascon no miente.

LXXI En los lugares sagrados muchos animales se han visto,
Con el que de día no se atreve,
En Carcasona por desgracia afortunada
Será puesto para una más amplia morada.

LXXII Todavía serán los santos templos profanados,
Y saqueados por el Senado Tolosino,
Saturno dos tres ciclos cumplidos,
En Abril, Mayo, gente de nueva levadura.

LXXIII En Foix entrado Rey llamado Turbán,
Y reinará menos evolución Saturno,
Rey Turbán blanco en Bizancio cantará victoria,
Sol, Marte, Mercurio junto a la urna.

LXXIV En la ciudad de Fertsod homicidio,
Hecho y hecho muchos bueyes antes de matar,
Retorno todavía a los hombres de Artémida,
Y a Vulcano cuerpos muertos sepulturar:

LXXV De la Ambracia y del país de Tracia
Pueblo marinero, mal y socorro Gálico,
Una Tracia perpetua en Provenza,
Con vestigios de sus costumbres y sus leyes.

LXXVI Con el negro Rapaz y sanguinario,
Salido del lecho del inhumano Nerón,
Entre dos ríos mano izquierda militar,
Será herido por el calvo Ione.

LXXVII Tomado el reino el Rey invitará
La dama capturada a muerte jurados a suerte,
La vida del hijo de la Reina se negará,
Y la pelliza al fuerte del conhorte.

LXXVIII La dama griega de encantadora belleza,
Feliz dotada de virtudes innumerables,
Trasladada fuera al reino Hispánico,
Hecha prisionera morirá de muerte miserable.

LXXIX El jefe de la flota por estratagema fraudulento,
Hará tímido salir de sus galeras,
Salidos muertos jefe violentamente renegado,
Después pagarán por la doblez con la misma mo¬neda.

LXXX El Duque querrá a los suyos exterminar,
Enviar los más fuertes a lugares extraños,
Por tiranía Bize y Luc arruinar,
Luego los Bárbaros sin vino harán vendimias.

LXXXI El taimado Rey preparará sus artimañas
Por tres lados diversos al enemigo atacar,
Un número extraño lágrimas de espasmos
Vendrá Lemprin de al traductor atacar.

LXXXII Por el diluvio y fuerte pestilencia,
La ciudad grande por mucho tiempo sitiada,
El centinela y guardia de mano muerta,
Súbitamente preso, pero en nada ultrajado.

LXXXIII Día veinte de Tauro la tierra tan fuerte temblará,
El gran teatro atestado se hundirá,
El aire, cielo y tierra oscurecerse y temblar,
Entonces Dios con sus santos al infiel arrollará.

LXXXIV Rey expuesto rematará la hecatombe,
Después de haber hallado su origen,
Torrente abrir de mármol y plomo la tumba,
De un gran Romano de Medusina insignia.

LXXXV Pasar Guinea, Languedoc y el Ródano,
De Agen los dueños, de Marmanda y la Roole,
De abrir con fuego la pared, Foceo conservará su trono,
Conflicto cerca de Saint Pol de Manseole.

LXXXVI Del burgo Lareyne llegarán directo a Chartres
Y harán junto al puente Anthoni pausa,
Siete por la paz cautelosos como Martres,
Harán entrada de ejército en París clausurado.

LXXXVII Por la selva de Toufon desbrozada,
Por la ermita será puesto el templo,
El Duque de Estempes por su astucia inventada,
Del monte Lehori prelado dará ejemplo.

LXXXVIII Calais, Arras, socorro a Theroanne,
Paz y fingimiento simulará la escucha,
Tropa de Alóbroges descenderá por Roane,
Evitar el pueblo que deshará la ruta.

LXXXIX Siete años será Felipe próspera fortuna,
Abatirá de los Árabes el esfuerzo,
Luego su gloria perpleja, asunto complicado,
Joven Ogmión doblegará su fuerza.

XC Un capitán de la gran Germania
Vendrá a rendirse por sünulado auxilio
Al Rey de los Reyes ayuda de Pannonia,
Y su revuelta hará de sangre gran curso.

XCI La horrible peste Perinto y Nicópolis,
El Queroneso resistirá a Marcelonia,
Tesalia devastará a Anfípolis,
Mal desconocido, y el rechazo de Antonio.

XCII El Rey querrá en ciudad nueva entrar,
Por los enemigos expugnar se llegará
Cautivo liberado falso decir y perpetrar,
Rey fuera estar, lejos de enemigos resistirá.

XCIII Los enemigos del fuerte muy alejados,
Por carreteras conducido el bastión,
Por sobre los muros de Bourges fortificados,
Cuando Hércules derrote al Emación.

XCIV Débiles galeras estarán unidas juntas,
Enemigos falsos el más fuerte al bastión:
Débiles arremetidas, tiembla Bratislavia
Lubec y Misia parte bárbara tendrán.

XCV El nuevo hecho dirigirá, el ejército,
Próximo abatido hasta cerca de la orilla,
Esperando auxilio del Milanés potaje selecto,
Duc falto de ojos en Milán hierro de jaula.

XCVI En ciudad entrar ejército rechazado,
Duc entrará por persuasión,
Ante débiles puertas clamores ejército llevado,
Entregarán a fuego, muerte, de sangre efusión.

XCVII De mar las armadas en tres partes divididas,
A la segunda los víveres faltarán,
Desesperados buscando campos Elíseos,
Primeros por brecha eptrados victoria tendrán.

XCVIII Los afligidos por falta de un solo envite,
Contraguiando a la parte opuesta,
A los Lygoneses ordenará que forzados
Habrán de rendirse al gran jefe de Molita.

XCIX Viento Aquilón hará partir la sede,
Por muros echar cenizas, cal y polvo:
Por lluvia luego que les causará más daño,
Último socorro llegar desde su frontera.

C Pugna naval noche será superada,
El fuego en las naves en el Occidente ruina
Rúbrica nueva, la gran nave colorada,
Ira para el vencido y victoriosa en neblina.


CENTURIA X


I Al enemigo, el enemigo fe prometida,
No se guardará, los cautivos retenidos,
Presos, urge la muerte y el resto en camisa,
Condenado el resto para ser sostenidos.

II Vela de galera vela de nave esconderá,
La gran flota hará salir a la pequeña,
Diez naves próximas la envolverán empujar,
Gran derrota unidas a se reunir.

III Y luego sacará afuera cinco rebaños,
Un fugitivo por Penelón dejará,
Falso murmurar, socorro venir de ellos,
El jefe entonces el asedio abandonará.

IV Hacia medianoche conductor de la armada,
Se salvará súbitamente desvanecido,
Siete años después el hambre no reprochada
A su regreso nunca dirá que sí.

V Albi y Castres constituirán nueva liga,
Nuevos Arrianos Lisboa y Portugueses,
Carcas, Toulouse consumirán sus lizas,
Cuando jefe nuevo monstruo de Lauragues.

VI Sardón, Nemans tan alto desbordarán
Que se deseará Deucalión renacer,
En el coloso la mayor parte huirá
Vestal sepulcro fuego apagado resurgir.

VII El gran conflicto que se prepara en Nancy,
El Emaciano dirá yo someto todo,
La isla Británica por vino, sal en abundancia,
Hem. mi. dos Phi. por largo tiempo no ocupará Mets.

VIII Indice y pulgar recorrerán la frente
De Senegalia el Conde a su propio hijo,
La Myrnamea por varios de señalada frente,
Tres en siete días heridos de muerte.

IX Las higueras de Castillón día de niebla,
De mujer infame nacerá soberano príncipe
Sobrenombre de calzado para sí mismo póstumo,
Nunca hubo un peor Rey en su provincia.

X Obra de muerte, enormes adulterios,
Gran enemigo de todo el género humano,
Que será peor que sus abuelos, tíos ni padres,
En hierro, fuego, agua, sanguinario a inhumano.

XI Debajo de lonchere del paso peligroso
Hará pasar el póstumo su tropa,
Los montes Pirineos pasar fuera su bagaje,
De Perpignan correrá el Duque a Tende.

XII Elegido Papa, de elegido será burlado,
Súbito de pronto emocionado dispuesto y tímido,
Por demasiada dulzura a morir provocado,
No más temor la noche de su muerte guía.

XIII En los pastos de animales rumiantes
Por ellos conducido al vientre helbipólico,
Soldados escondidos, las armas ruido haciendo,
No lejos tentado de la ciudad Antipólica.

XIV Urnel Vaucile sin consejo de sí mismo
Osado tímido, por miedo preso, vencido,
Acompañado de algunas rameras lívidas,
En Barcelona a los cartujos convencido.

XV Padre duque viejo de años y de sed cargado,
El último día el hijo rechazando el vaso
Dentro del pozo vivo muerto será inmerso,
Senado al hijo la muerte lenta y ligera.

XVI Felices en el reino de Francia felices de vida,
Ignorando sangre, muerte, furor y rapiña,
De no aduladores serán puesto en envidia,
Rey ocultado, demasiado hígado en la cocina.

XVII La Reina Ergaste viendo a su hija pálida,
Por un remordimiento en sus íntimas entrañas,
Lanza gritos lastimeros de auxilio a Angoulême,
Y al germánico matrimonio excluido.

XVIII El rango Lorenés cederá lugar a Vendosme,
Lo de arriba y abajo, y lo de abajo arríba,
El hijo de Hamón será elegido en Roma,
Y los dos grandes habrán fracasado.

XIX Día en que será por Reina saludada,
El día después la salvación, la plegaria:
La cuenta hecha razón y balbuceada,
Por antes humilde nunca se sintió tan ufana.

XX Todos los amigos que hayan tomado partido,
Por rudo en cartas muerto y saqueado,
Bienes olvidados por fijo gran fianza,
Nunca romano pueblo fue tan ultrajado.

XXI Por el despecho del Rey sosteniendo lo liviano,
Será herido presentándole los anillos;
El padre al hijo queriendo inspirar nobleza
Hecho, como en Persia antes los Magos hicieron.

XXII Por no querer consentir al divorcio,
Que luego se ha reconocido indigno,
El Rey de las Islas, será expulsado a la fuerza,
Puesto en su lugar quien de rey no tendrá signo.

XXIII Ál pueblo ingrato hechas las reprensiones,
Entonces la armada se apoderará de Antibes,
En el arco Monech harán las reclamaciones
Y en Frejus uno y otro tomará Ribe.

XXIV El cautivo príncipe en las Italias vencido
Pasará Génova por mar hasta Marsella,
Por gran esfuerzo de los extraños sobrevencido,
Salvo un disparo a un barril licor de abejas.

XXV Por Nebro abrir de Brisanne pasaje,
Bien alejados el rago hará muestra,
En Pelligouse se cometerá el ultraje
De la gran dama sentada en la orquesta.

XXVI El sucesor vengará a su cuñado,
Ocupar reino con pretexto de venganza,
Abatido obstáculo su sangre muerte vitupera,
Largo tiempo Bretaña se alineará con Francia.

XXVII Por el quinto y uno gran Hércules
Vendrán a abrir el templo con mano bélica,
Un Clemente, Julio y Ascans retrocede,
La espada, llave, águila, no tuvieron tanta lucha.

XXVIII Segundo y tercero que hacen la primera música
Serán sublimados en honor por el Rey,
Por pingüe y magra y casi media ética
Informe de Venus falso volverá deprimido.

XXIX De Pol Mansol en caverna de cabras
Escondido y apresado sacado fuera por la barba,
Cautivo conducido como bestia fiera
Por Begourdans llevado cerca de Tarbes.

XXX Sobrino y sangre del santo recién llegado,
Con el sobrenombre sostienen arcos y cubierto
Serán arrojados y condenados a muerte arrojados desnudos,
En rojo y negro convertirán su verde.

XXXI El sacro imperio vendrá a Germania,
Ismaelitas hallarán lugares abiertos,
Asnos querrán también la Carmania,
Los fundamentos de tierra bien cubiertos.

XXXII El gran imperio cada uno lo va a desear,
Uno sobre los demás lo llegará a obtener,
Pero polo tiempo durará su reino y ser,
Dos años apenas se podrá aguantar.

XXXIII La facción cruel en vestido talar,
Vendrá a esconder debajo añlados puñales:
Tomar Florencia el duque y el lugar diflongo,
Su descubrimiento por inmaduros y desleales.

XXXIV Galo que imperio por guerra ocupará,
Por su cuñado menor será traicionado,
Por caballo rudo volteado arrastrado,
Por ello el hermano por mucho tiempo odiado será.

XXXV Hijo menor del Rey encendido de ardiente lujuria,
Para gozar de su prima hermana:
Vestido de mujer en el templo de Artemis:
Viandante herido por un desconocido del Maine.

XXXVI Después del Rey del Soucq hablando de guerras,
La isla Harmótica lo despreciará:
Durante bastantes años royendo él y robando,
Por tiranía el ser de la Isla cambiará.

XXXVII Gran motín junto al lago de Borget,
Se reunirán cerca de Montmelián:
Siguiendo más allá pensadores harán proyectos,
Chambery Moriane combate San Julián.

XXXVIII Amor alegre no lejos establece la sede,
Por el santo Bárbaro estarán las guarniciones:
Ursinos Hadria por Galos pondrán trampa,
Por miedo rendidos del ejército a los Grisones.

XXXIX Primer hijo de la viuda desgraciado matrimonio,
Sin hijo alguno dos Islas en discordia,
Antes de dieciocho años edad incompetente,
Cerca del otro más difícil el acuerdo.

XL El joven nacido en el reino Británico,
Que el padre agonizante habrá recomendado,
Aquél muerto Lonole. dará tópico,
Y dará a su hijo el reino demandado.

XLI En la frontera de Caussade y Charlus,
No muy lejos del fondo del valle,
De Ciudad Franca música a sones de laúd,
Combouls y gran entorno rodeado.

XLII El reino humano de Ánglica progenie
Hará a su reino paz y union tener:
Cautiva guerra mitad de su clausura,
Largo tiempo la paz les hará mantener.

XLIII El tiempo demasiado bueno, demasiada bondad real,
Hace y deshace pronto improvisada negligencia:
Creerá ligero fallo de esposa leal,
El condenado a muerte por su benevolencia.

XLIV Cuando un Rey marche contra los suyos,
Nativo de Blois, subyugará a los Lígures,
Mammel, Córdoba y los Dálmatas,
De siete luego la sombra al Rey dádivas y los muros.

XLV La sombra del reino de Navarra no verdadero,
Hará el camino del trono ilegítimo:
De Cambrai el incierto consentimiento prometido,
Rey Orleans dará muro legítimo.

XLVI Vida, suerte, muerte del oro, villana indigna,
Será de Saxonia no nuevo elector:
De Brunswick mandará de amor un signo,
Haciéndolo falso al pueblo seductor.

XLVII De Bourze a la Dama Guyrlande,
Por la traición hecha se le ensalzará
El gran Prelado de Leon por Formande,
Falsos peregrinos y ruina del raptor.

XLVIII En lo más hondo de España enseña,
Saliendo del término y de los confines de Europa,
Tumultos pasando junto al puerto de Laigne,
Su ejército por banda será derrotado.

XLIX Jardín del mundo junto a ciudad nueva,
En el camino de las montañas socavadas:
Será asido y sumergido en la cuba,
Bebiendo a la fuerza aguas sulfurosas envenenadas.

L El Mosa al día, tierra de Luxemburgo,
Descubrirá Saturno y tres en la urna,
Montaña y llano, villa, ciudad y pueblo,
Lorena diluvió, consumar gran traición.

LI De los lugares planos y bajos del país de Lorena,
Serán las bajas Alemanias unidas:
Por los del cerco, Picardos, Normandos, del Maine
Y a los cantones se habrán reunido.

LII Donde Laye y Escalda se casan,
Serán las bodas largo tiempo preparadas:
En el lugar de Amberes donde las aguas corren,
Joven ancianidad consorte inficionado.

LIII Los tres pellejeros de lejos se batirán,
El mayor por poco quedará a la escucha:
El gran Selín no sera ya más jefe,
Lo nombrará fuego peltre, blanca ruta.

LIV Nacida en este mundo de fugaz concubina,
A dos puesta en alto por las tristes noticias,
Entre enemigos será hecha cautiva,
Conducida a Malinas y Bruselas.

LV Las desgraciadas bodas se celebrarán
Con gran alegría: pero el fin desgraciado,
Marido y madre nuera desdeñarán,
El Fibe muerto y nuera más lastimosa.

LVI Prelado real estará muy debilitado,
Gran flujo de sangre saldrá por su boca,
El reino Ánglico por reino respirado,
Largo tiempo muerto vivó en Tunis como cepa.

LVII El sobrevenido no conocerá su cetro,
Los hijos jóvenes de los mayores odiará:
Y nunca existió un ser más cruel,
Para sus esposas a muerte el negro expulsará.

LVIII En tiempo de luto cuando el felino monarca,
Guerree contra el joven Emaciano:
Galia sacudir, hundir la barca,
Intentar Focen a la Poniente empresa.

LIX En Lyón veinticinco de un hálito,
Cinco ciudadanos Germanos, Brescianos, Latinos:
A escondidas del noble conducirán larga cola
Y descubiertos por ladridos de mastines.

LX Lloró por Niza, Manego, Pisa, Génova,
Savona, Siena, Capua, Módena, Malta:
Por encima sangre y puñal por aguinaldo,
Fuego, temblor de tierra, agua, desdichada cuenta.

LXI Belta, Viena, Emorre, Sacarbance,
Querrán entregar a los Bárbaros Pononia:
De fuego y sangre en ciudad de Bizancio,
Los conjurados descubiertos por matrona.

LXII Cerca de Sorbin para atacar Hungría,
El heraldo de Brudes los vendrá a advertir:
Jefe Bizantino, Sallón de Esclavonia,
A la ley de Árabes los vendrá a convertir.

LXIII Cidrón, Ragusa, la ciudad de San Hierón,
Reivindicará el mendicante socorro:
Muerto hijo del Rey por muerte de dos airones,
El Árabe y Hungría seguirán un mismo curso.

LXIV Llora Milán, llora Luca, Florencia,
Que tu gran Duque al carro subirá,
Cambiar la sede junto a Venecia se avanza,
Cuando Colonia cambie a Roma.

LXV ¡Oh, vasta Roma!, tu ruina se acerca,
No de tus muros, de tu sangre y substancia:
El aspro con letras hará muy horribles muescas,
Hierro afilado metido a todos hasta el mango.

LXVI El jefe de Londres por reino la América,
La isla de Escocia empeorará por la helada:
Rey Reb tendrán un tal falso Anticristo,
Que les obligará a todos a entrar en la pelea.

LXVII El temblor muy fuerte en el mes de mayo,
Saturno, Capricornio, Jupiter, Mercurio en Tauro:
Venus, también Cáncer, Marte en Nonnay,
Caerá pedrisco más grueso que un huevo.

LXVIII La armada del mar ante ciudad se situará,
Luego sin ir muy lejos partirá:
Ciudadanos gran presa en tierra tomarán,
Volver escuadra cobrará de nuevo gran empuje.

LXIX El hierro luciendo como nuevo, aun siendo viejo,
Serán tan grandes por mediodía Aquilón:
De su propia hermana grandes alas alzadas,
Huyendo herido al zarzal de Ambellón.

LXX El ojo por objeto hará tal excrecencia,
Tanta y tan ardiente que caerá la nieve.
Campo irrigado irá en decadencia,
Que el primado sucumbirá en Rege.

LXXI La tierra y el aire se helarán tanto,
Cuando se vaya en jueves a venerar
Lo que nunca será ni fue tan bello,
De las cuatro partes te vendrán a honrar.

LXXII El año mil novecientos noventa y nueve, siete me¬ses,
Vendrá del Cielo un gran Rey de horror:
Resucitar al gran Rey de Angolmois,
Antes, después, Marte reinará por buena dicha.

LXXIII El tiempo presente junto con el pasado,
Será juzgado por el gran Jovialista:
El mundo tarde le habrá cansado,
Y desleal por la clerecía jurista.

LXXIV Al, término del Gran número séptimo,
Aparecerán en el tiempo juegos de Hecatombe,
No lejos de la gran edad milésima,
Que los entrados saldrán de sus tumbas.

LXXV Tan esperado no volverá jamás,
Dentro de Europa, en Asia aparecerá,
Uno de la liga salido del gran Hermes,
Y sobre todos los Reyes de Oriente crecerá.

LXXVl El gran Senado otorgará la pompa,
A uno que después será vencido expulsado,
Sus partidarios serán a son de trompa
Bienes subastados, enemigos desterrados.

LXXVII Treinta partidarios del orden de los quírites,
Proscritos, sus bienes entregados a sus adversarios,
Todos sus servicios tenidos por deméritos,
Flota dispersa entregada a los corsarios.

LXXVIII Súbita alegría en súbita tristeza,
Será en Roma en gracias abarcadas,
Luto, gritos, llantos, lágrimas sangre excelente re¬gocijo
Contrarias bandas sorprendidas y deshechas.

LXXIX Los viejos caminos serán todos embellecidos,
Se pasará a Menfis a legiones,
Tan gran Mercurio de Hércules flor de lis,
Haciendo temblar la tierra, mares y regiones.

LXXX En el Reino grande del gran reino reinante,
Con la fuerza de las armas las grandes puertas de bronce
Hará abrir, el Rey y Duque llegado,
Puerto demolido, nave hundida, día sereno.

LXXXl Puesto tesoro templo ciudadanos Hespérides,
En aquel retirado y secreto lugar:
El templo abrir los lazos famélicos,
Recobrado, arrebatado, presa horrible en la mitad.

LXXXII Gritos, llantos, lágrimas vendrán con cuchillos,
Simulando huir darán el último asalto:
En los parques de los alrededores plantar profundos bancales,
Vivos y rechazados y heridos en el asalto.

LXXXIII De luchar será dado el signo,
Del parque se verán constreñidos a salir fuera:
La enseña de Gante en los alrededores será vista,
El que obligará a todos los suyos a morir.

LXXIV Lo natural a tan alto no baja,
Volver tarde hará maridos contentos:
El Recloing no quedará sin debates,
Empleando y perdiendo todo su tiempo.

LXXXV El viejo tribuno al borde de la angustia,
Será apresado, cautivo no liberar,
El viejo no viejo, el mal hablando tímido,
Por legítimo a sus amigos entregado.

LXXXVI Como un grifo vendrá el Rey de Europa,
Acompañado por los de Aquilón,
De rojos y blancos conducirá gran tropa,
Y contra el Rey de Babilonia irán.

LXXVII Un gran Rey ocupará el Puerto junto a Niza,
Y hará de él el gran Imperio de la muerte
En los Antípodas pondrá su novilla,
Por mar la Pille todo desaparecerá.

UXXVIII Pies y Caballo en la segunda vigilia
Harán un magnífico ingreso todo por el mar:
Dentro de la felpa entrará de Marsella,
Llanto, gritos y sangre, jamás ningún tiempo tan amargo.

LXXXIX De ladrillo en mármol serán los muros reducidos,
Siete y cincuenta años pacíficos:
Alegría para los humanos, renovado el acueducto,
Salud, grandes frutos, alegría y tiempos maléficos.

XC Cien veces morirá el tirano inhumano,
Puesto en su lugar un sabio y bonachón,
Todo el Senado estará bajo su mano,
Provocado será por un astuto temerario.

XCI Clero Romano, el año mil seiscientos y nueve,
En el primer día del año habrá elección:
De uno gris y negro de la Compañía salido,
Nadie nunca fue astuto como él.

XCII Ante el padre el hijo será muerto,
El padre después entre cuerdas de junco,
Pueblo Genovés será esforzado,
Yaciendo el jefe en medio como un tronco.

XCIII La barca nueva recibirá los viajes,
Allí y luego transferirán el Imperio:
Beaucaire, Arlés los rehenes retendrán,
Cerca de dos columnas halladas de Porfirio.

XCIV De Nimes, de Arlés, y Viena despreciar,
No obedece todo al edicto de Hespérida:
A los trabajos por el grande condenar,
Seis escapados en hábito seráfico.

XCV A las Españas llegará un Rey muy poderoso,
Por mar y tierra subyugado nuestro Mediodía:
Este mal hará, rebajando a la Media Luna,
Bajar las alas a los del Viernes.

XCVI Religión del nombre de los mares vencerá,
Contra la secta del hijo Adaluncatif,
Secta obstinada deplorada temerá,
De los dos heridos por Alef y Alef.

Xcvit Trirremes llenos de cautivos de toda edad,
Tiempo bueno va a malo, lo dulce por amargura:
Botín para los Bárbaros muy pronto cogerán las armas,
Con el deseo de ver lamentarse al viento la pluma.

XCVIII El claro esplendor a doncella gozosa
No lucirá más, mucho tiempo estará sin sal
Con mercaderes, rufianes, lobos, odiosa,
Todos mezclados, monstruo universal.

XCIX El fin; el lobo, el león, el buey y el asno,
Tímida dama estarán con mastines:
No caerá ya más para ellos el dulce maná,
Mayor vigilancia y custodia a los mastines.

C El gran Imperio será para Inglaterra,
El Pempotam de años más de trescientos,
Grandes tropas pasarán por mar y tierra,
Los Lusitanos no estarán de ello muy contentos.


FIN

hola amigos, oi en la tele mex que en un pequeno pobladito costero del sur de mexico debido a la inclinacion del eje de la tierra, por causa del terremoto de chile el agua ya cubrio las casas o sea los patios, la marea ahora ya esta entrando en su fase de subida a meterseles dentro
y es cierto y aunque el suceso fue muy importante el mundo no le dio mucha alarma, el que se haya inclinado el eje del planeta en algunos grados, es un suceso cosmico, pero que? pensara la humanidad que cualquier cosa la quieren minimizar para seguir en su comodina cotidianidad
no quieren ver la realidad o de plano es un estado cataleptico?
el problema es aterrador, eso incidira mucho en los climas, eso traera mas y mas trastornos, y mas fuertes terremotos debido a la presion estelar que ejercera hacia la tierra la nueva posicion planetaria, es demasiado alarmante y para la huamanidad pareciera que solo se hecho a perder la lata de sardinas
es que me pareciera estar sonando, no lo puedo creer acaso satan tiene ya a la humanidad tan hipnotizada? me trae a recuerdos a las viboras cuando hipnotizan a los conejitos y se van acercando peligrosamente a ellos y los muerden y los matan

que tal amigos, infomo que hoy anduve incursionando en google para llamar a mas seres inquietos y que amen el planeta, invite como en 12 nuevos grupos y este fue el comunicado: leeanlo y den su opinion
que tal hermanos soy jose, y los quiero invitar a un deber prioritariamente urgente en estos dias, sobre cualquier otra cosa, y es el defender la tierra de la destruccion que esta efectuando la maldad, los seres materiales o no espirituales, y asi como ellos actuan destruyendo en lo literal, nosotros los seres que nos decimos seguidores del bien, debemos ya actuar en esos mismos terrenos de la realidad, eso es para protestar publicamente por las malas dirigencias mundiales del mundo, las cuales han venido a ser contrarias a la razon, y que nos estan llevando a la destruccion total, bueno sere concreto, pues se celebrara en mexico d.f la cumbre climatica, y sera una buena oportunidad para conformar un frente y los que podamos ir a protestar personalmente por la falta de efectividad de esas convenciones globales y que nada resuelven en la detencion del deterioro progresivo del planeta, debemos pues ya presentarnos publicamente con accion y no mas subjetivamente y actuar del lado del bien de la verdad Y DE DIOS, por eso los invito a ir a nuestro centro de organizacion el cual esta en este grupo http://salvadoresdelplaneta.multiply.com/ alli encontraran toda la informacion y direccion de su servidor dirigente el cual soy, el cual debo ser el representante mundial del bien y del destino vital de la tierra, a falta de que otros den efectiva solucion y no con actividades indirectas y fuera de objetividad
es un llamado a las filas de paz del bien, vayan todos los seres en verdad sensibles puros humildes y desinteresados y inocentes a hacer las obras que nos marca la misma vida, este actual destino, el de tratar de detener la destruccion abominable de nuestra tierra, y es totalmente urgente, lo haremos ya! y aprovecharemos esta magnifica oportunidad de tener frente a todos los mandatarios mundiales, y no pretextaremos que DIOS va a solucionarnos todo, o que la destruccion deberia suceder, sino que somos nosotros ya como adultos que debemos asumir nuestro deber de hacer estas acciones de presion para que los funestos y inerciados rumbos del mundo sean detenidos, haremos manifestacion en mexico con pancartas mantas y volantes, etc con mirar a crecer hasta el infinito, y informaremos para mas cohesion espiritual mundial, nuestra mision es desinteresada y sin lucro, no es un movimiento mas, es el movimiento defensor de los fines del mundo, y es nuestro unico interes el salvar el planeta, somos humildes somos seres de honor, los invito a ir y unirse y dar de si toda su facultad, para apoyar en todas sus capacidades, y para presentar este frente de contrarepresion universal, repito no dejaremos a que DIOS nos haga nuestra tarea ya que sabemos que si no inducimos el cambio, con accion del bien, el mal se reforzara, las terribles profecias de horror y muerte se concretaran, asi que hemos decidido entregar nuestras vidas en ese intento divino, de cambiar la fatalidad, los esperamos y por favor no prejuzguen y no asuman una parcialidad anteconceptiva, busquen en su interior en su alma, la decision pura, vayan y estudien el problema leyendo nuestro abundante blog: de revelaciones, y las citas de reclamos, en la seccion questbook en donde manifestamos toda nuestra indignacion por tantas malas dirigencias y erroneos comportamientos de la humanidad, alli encontraran la verdadera sabiduria divina proviniente directamente de la inspiracion original ESPIRITUAL, y derivada al publico en estos tragicos tiempos
por favor inscribete y actua, no temas el bien te acompanara, y vamos a salvar el planeta, vamos a cumplir con nuestro deber y honor, en el tiempo final, pues si el mal lucha directamente contra lo natural establecido y destruye nosotros ya lo detendremos, te doy un abrazo y esperamos que le digas al destino al bien Y A DIOS, aqui estoy! te defendere! asumo mi deber, y defiendas a tu madre que es la tierra, la cual eres tu pues estas formado de sus elementos, y llevas en si el bien Y DE DIOS, atentamente el mensajero DE DIOS, acudiendo lo confirmaras
jose ramirez, mexico
por favor no rehuyas este llamado verdadero, ya solo importa la accion y asumicion final en estos dias tragicos, abrazos
ve y no quedes fuera de las filas de defensa http://salvadoresdelplaneta.multiply.com/
deja todo y siguenos, somos autenticamente DE DIOS
este comunicado ES DE DIOS

hola amigos, como ya habiamos quedado yo les hiba a estar trayendo libros valiosos que efluyen el alma
bueno vean estos fragmentos y luego hablamos"

de valentino:

3. Y Jesús dijo a sus discípulos: He venido de ese primer misterio, que es el mismo que el último misterio, que es el veinticuatro.
4. Mas los discípulos no comprendían estas cosas, porque ninguno de ellos había penetrado aquel misterio, que, sin embargo, consideraban como la cumbre del universo y como la cabeza de todo lo que existe. Y pensaban que era el fin de todos los fines, porque Jesús les había dicho, con relación a ese misterio, que rodea el primer precepto, y los cinco moldes, y la gran luz, y los cinco asistentes, e igualmente todo el tesoro de la luz.
5. Y Jesús no había anunciado todavía a sus discípulos toda la emanación de todas las regiones del gran invisible, y de los tres triples poderes, y de los veinticuatro invisibles, y de sus regiones, y de sus eones, y de sus rangos, todo según la manera como emanan aquellos que son los mismos que los próbolos del gran invisible, y no les había explicado sus nacimientos, y sus creaciones, y su vivificación, y sus archones, y sus ángeles, y sus arcángeles, y sus decanos, y sus satélites, y todas las moradas de sus esferas.
6. Jesús no había hablado a sus discípulos de toda la emanación de los próbolos del tesoro de la luz, ni tampoco de sus salvadores, según el orden de cada uno de ellos y el modo de su existencia. Ne les había hablado del lugar de los tres amén que están esparcidos en el espacio.
7. Y nos les había dicho de qué lugar brotan los cinco árboles, ni los siete amén, que son los mismos que las siete voces, ni cuál es su región según el modo de la emanación.
8. Y Jesús no había dicho a sus discípulos cuáles son las regiones de los cinco asistentes, ni dónde están, ni les había hablado de los cinco círculos, ni del primer precepto, ni en qué sitio están.
9. Y solamente, hablando con sus discípulos, había revelado la existencia de esos seres, pero no les había explicado su emanación y el rango de su región, y ellos ignoraban que había otras regiones dentro de ese misterio.
l0. Y no había dicho en qué lugar había salido hasta que había entrado en ese misterio en el momento en que fue emanado, sino que sólo les había dicho: Yo he salido de este misterio.
11. Y por eso pensaban ellos respecto a ese misterio que era el fin de todos los fines y la cima del universo. Y Jesús dijo a sus discípulos: Ese misterio envuelve todas las cosas que os he dicho desde el día que he venido hasta el de hoy.
12. Y por eso los discípulos no pensaban que cupiese alguna otra cosa en el interior de ese misterio.
13. Y ocurrió que estando los discípulos en el Monte Olivete dijeron estas palabras, con gran alegría: Nosotros somos más felices que ningún hombre, puesto que el Salvador nos lo ha revelado todo, y habemos toda elevación y toda perfección.
14. Y, mientras hablaban así, Jesús estaba sentado un poco aparte. Y ocurrió que el día quince de la luna del mes de têbêth,día en que había plenilunio, el sol, alzándose en su carrera ordinaria, emitió una luz incomparable.
15. Porque procedía de la luz de las luces, y vino sobre Jesús, y lo rodeó completamente. Y estaba algo alejado de sus discípulos y brillaba de un modo sin igual.
16. Y los discípulos no veían a Jesús, porque los cegaba la luz que lo envolvía.
17. Y sólo veían los haces de luz. Y éstos no eran iguales entre sí, y la luz no era igual, y se dirigía en varios sentidos, de abajo arriba, y el resplandor de esta luz alcanzaba de la tierra a los cielos. Y los discípulos, viendo aquella luz, sintieron gran turbación y gran espanto.
18. Y ocurrió que un gran resplandor luminoso llegó sobre Jesús y lo envolvió lentamente. Y Jesús se elevó en el espacio, y los discípulos lo miraron hasta que subió al cielo, y todos quedaron silenciosos.
19. Y esto pasó al decimoquinto día del mes de têbêth.
20. Y cuando Jesús hubo ascendido al cielo, después de la hora de tercia, todas las fuerzas de los cielos se turbaron y se agitaron entre sí, y todos los eones y todas las regiones, y sus órdenes, y la tierra entera, y sus habitantes fueron estremecidos. 21. Y los discípulos y todos los hombres se amohinaron, y pensaron que era posible que el mundo fuese a ser destruido.
22. Y todas las fuerzas del cielo no cejaban en su agitación y se agitaron entre sí desde la hora de tercia de aquel día hasta la de nona del siguiente. Y los ángeles y arcángeles, y todas las potencias de las regiones superiores entonaban himnos, y todos oían sus cánticos, que duraron hasta la hora nona del otro día.
23. Mas los discípulos estaban reunidos y llenos de terror. Y se espantaban de lo que sucedía, y lloraban, diciendo: ¿Qué ocurrirá? ¿Destruirá el Salvador todas las regiones?
24. Y hablando así vertían lágrimas, y a la hora de nona del día siguiente, los cielos se abrieron y vieron descender a Jesús en medio de un inmenso esplendor.
25. Y este esplendor no era igual, sino que se dividía de muchos modos, y unos brillaban más que otros. Y había tres especies que brillaban de diferente forma, y la segunda estaba sobre la primera, y la tercera era superior a las demás. Y la primera era análoga a la que envolvió a Jesús cuando ascendió al cielo.
26. Y cuando los discípulos vieron tal, quedaron llenos de espanto. Y Jesús, misericordioso y dulce, les habló y dijo: Tranquilizaos y no temáis nada.
27. Y oyendo los discípulos estas palabras, dijeron: Señor, si tú quitas de ti esa luz deslumbrante, podremos seguir aquí. De otro modo, nuestros ojos cegarán y por esa luz nosotros y el mundo entero estamos turbados.
28. Y Jesús hizo desaparecer aquella luz, y los discípulos, tranquilizados, fueron hacia él, y prosternándose unánimemente, lo adoraron, diciendo: Maestro, ¿adónde has ido? ¿A qué te han llamado? ¿Y de dónde proceden todas estas perturbaciones?
29. Y Jesús, todo misericordia, les dijo: Regocijaos, porque, a partir de este momento, yo os hablaré con toda claridad, desde el principio de la verdad hasta su fin, y sin parábola.
30. No os ocultaré nada respecto a las cosas que pertenecen a las regiones superiores, y a las regiones de la verdad. Porque me lo ha autorizado el Inefable, por el primer misterio de los misterios, para que yo os hable desde el principio hasta la consumación, y desde las cosas interiores a las exteriores, y viceversa. Escuchad y os diré todas estas cosas.
31. Ocurrió que, estando yo sentado algo lejos de vosotros en el Monte Olivete, meditaba sobre la misión para la que he sido enviado, que está cumplida, y sobre el último misterio, que es el mismo que el veinticuatro misterio, desde las cosas interiores hasta las exteriores, y en que todavía no me había sido enviado un vestimento. Y estas cosas son en el segundo puesto del primer misterio.
32. Y sucedió que, cuando yo comprendía que el fin del misterio para el que he venido estaba cumplido ya, y que el misterio no me había aún enviado mi veste, reflexionando sobre esto, en el Huerto de los Olivos, cerca de vosotros, el sol se levantó a los lugares en que lo ha colocado el primer misterio que lo ha creado, y, según la orden del primer misterio, mi veste de luz me fue enviada, la cual me había sido dada desde el principio, y yo me puse en el último misterio, que es el veinticuatro misterio, a contar desde los que están en el segundo lugar del primer misterio.
33. Y esta veste yo la he puesto en el último misterio, hasta cumplir el tiempo en que debía empezar a predicar a la humanidad y a revelar todas las cosas desde el principio de la verdad hasta su fin, hablando desde lo interior de lo interior hasta lo exterior de lo exterior.
34. Regocijaos, pues, y sentid gozo, puesto que os ha sido otorgado que os hable desde el principio hasta el fin de la verdad. Y os he elegido desde el principio por el primer misterio.
35. Regocijaos, porque, al descender en el mundo, conduzco desde el comienzo doce fuerzas, que he tomado de los doce salvadores del tesoro de la luz, según el mandato del primer misterio. Y las he arrojado en el seno de vuestras madres y con las que hoy están en nuestro cuerpo.
36. Y estas fuerzas me han sido otorgadas por encima de todo el mundo, porque vosotros debéis salvar al mundo entero, y para ello es preciso que podáis sufrir las amenazas de los señores del mundo, y los peligros del mundo, y sus penas, y sus persecuciones.
37. Os he dicho que la fuerza que está depositada en vosotros la he extraído de los doce salvadores que están en el tesoro de la luz. Y por eso os he dicho desde el principio que vosotros no sois de este mundo, ni yo tampoco lo soy.
38. Y los hombres que son del mundo han tomado las almas de los archones de los eones. Pero la fuerza que está en vosotros viene de mí y pertenece a las regiones superiores. Yo he conducido a los doce salvadores del tesoro de la luz, de los que he tomado una parte de mi fuerza.
39. Y cuando he venido al mundo, he venido entre los angeles de las esferas, semejante a Gabriel, el ángel de los eones, y los archones de los eones no me han conocido, sino que creían que era el ángel Gabriel.
40. Y ocurrió que cuando estuve entre los jefes de los eones, miré desde arriba el mundo de los hombres, según el mandato del primer misterio, y hallé a Isabel, madre de Juan el Bautista, antes que lo hubiese concebido.
continuara a peticion
continuacion 31 de enero 2010
41. Y puse en ella la fuerza que había recibido del pequeño Iâo, el bueno, que está en el centro, para que pudiese predicar, antes que yo, y preparar mis caminos, y para que bautizase con el agua de remisión de los pecados.
42. Y en el sitio de un archon destinado a recibirlos, encontré el alma del profeta Elías en la esfera de los eones, y recibí su alma, y la llevé a la Virgen, hija de la luz, y ella la dio a sus herederos, que la llevaron al seno de Isabel.
43. La fuerza de Iâo, aquel que está en el medio, y el alma de Elías, el profeta, han sido unidas en el cuerpo de Juan el Bautista.
44. Y porque dudasteis cuando yo os dije que Juan había declarado ser el Cristo él, vosotros contestasteis que estaba en la Escritura que, si el Cristo venía, Elías vendría con él, y le prepararía los caminos.
45. Mas, al hablarme así, yo os contesté: Elías ha venido, y lo ha preparado todo, como está escrito.
46. Y como vi que no comprendíais que el alma de Elías estaba en Juan el Bautista, os hablé en parábola.


Jesús promete a sus discípulos instruirlos en todos los misterios

II 1. Y Jesús siguió hablando, y dijo: Y según el mandato del primer misterio, miré desde arriba el mundo de los hombres y hallé a María, que es llamada mi madre carnal, y le hablé en figura de Gabriel.
2. Y cuando ella se elevó hacia mí, yo puse en ella la primera fuerza, que he recibido de Barbelón, es decir, el cuerpo que viene de las regiones superiores.
3. Y en el sitio del alma puse en ella la fuerza que he recibido del gran Sabach, el bueno, que está en el hemisferio de la derecha. Y las doce fuerzas de los doce salvadores del tesoro de la luz que yo he recibido de los doce diáconos que están en el centro, y la llevé a la esfera de los archones.
4. Y los decanos de los archones y sus satélites creyeron que eran las almas de los archones, y las llevaron a los satélites, y yo las puse en el cuerpo de vuestras madres.
5. Y cuando se cumplió el tiempo, os parieron, y en vosotros no había nada del alma de los archones.
6. Y cuando Jesús hubo dicho todas estas cosas a sus discípulos en el Monte Olivete, continuó instruyéndolos.
7. Y dijo: Regocijaos y que la alegría descienda sobre vuestra alegría.
8. Porque los tiempos se han cumplido, y yo me vestiré con el ropaje que me ha sido preparado desde el principio, y que he puesto en el último misterio hasta el tiempo de su perfección.
9. Mas su tiempo no se había cumplido, y ya no podía hablaros de la verdad desde su principio hasta su fin, como ha de ser para que el mundo sea salvado por vosotros.
10. Regocijaos, pues, oh dichosos entre todos los hombres, porque habéis de salvar al mundo.
11. Y cuando Jesús hubo concluido de hablar así, dijo: He aquí que recibo mi vestidura, y que toda ciencia me es dada por el primer misterio.
12. Esperad un poco, y yo os revelaré todo misterio y toda pleroma, y nada os ocultaré a partir de hoy.
13. Mas en la perfección, yo os instruiré de toda perfección y de todos los misterios que son en sí mismos el fin de todos los fines y la gnosis de todas las gnosis, que hay en mi vestidura.
14. Y os explicaré todos los misterios, desde el interior de los interiores hasta el exterior de los exteriores.
15. Escuchad, pues, y oíd todas las cosas que me han sucedido.
16. Y ocurrió que cuando el sol se levantó en Oriente, descendió una gran potencia de la luz, y en la que venía mi investidura, que yo he puesto en el veinticuatro misterio, según os he explicado.
17. Y encontré el misterio de mi investidura, escrito en las cinco palabras que pertenecen a las regiones superiores, y que son: Zama, zama, òza ráchama òzai.
18. Y su explicación es ésta: El misterio que está fuera del mundo y que es causa de que el mundo haya sido hecho es toda la agresión y toda la elevación, proyecta todas las emanaciones y está en todas ellas.
19. Y he venido a nos, para que nos nos asociemos contigo, nos enteros estamos contigo. Y nos somos uno e idéntico, y tú eres uno e idéntico.
20. Y éste es el primer misterio hecho desde el principio, y que es inefable ante la emanación. Y todos nosotros somos su nombre.
21. Y nosotros, pues, vivimos enteramente para ti, en el último límite, que es lo mismo que el último misterio desde lo interior.
22. Y te hemos enviado tu investidura, que es tuya desde que en el principio la situaste hasta el último límite, y hasta que su tiempo se cumplió, según disposición del primer misterio.
23. Y habiéndose cumplido el tiempo, te la daré.
24. Ven a nos, para que seamos en ti, para que te revistamos del primer misterio y de toda su gloria, según mandato del que nos ha dado el primer misterio.
25. Porque tú eres nuestro predecesor y has sido hecho antes que nosotros.
26. Reviste tu investidura y ven a nos, que necesitamos de ti.
27. Para que revistamos con ella hasta que el tiempo marcado por el Inefable se haya cumplido.


Porfavor quién tenga información veraz de Haití, háganoslo saber para no depender de la Industria de la Comunicación.
Mándennos mails o videos en vivo de la situación.
Sabemos que siguen saliendo personas vivas....
Gracias.
Gigiowifi

muchas cosas sabemos muchas cosas hemos aprendido, ( en el mundo ) pero no conocemos el legado de nuestros propios ancestros, hele aqui, y vean cuanto paralelismo con el evangelio cristiano:

LAS ENSEÑANZAS DE QUETZALCOATL

HE aquí las palabras con que instruyó Se Akatl QUETZALCOATL (Estas enseñanzas están integramente tomadas de los textos tradicionales toltecas).

Les dijo: Dios es Uno Ketsalkoatl es su nombre. Nada exige. Sólo serpientes, mariposas, eso le ofreceréis.(Serpientes y mariposas es metáfora de cuerpos y almas).

2 Nuestros padres y abuelos nos exhortaron diciendo que él nos creó, él, cuyas criaturas somos, Nuestro Señor Ketsalkoatl. También creó los cielos, el Sol y la divina tierra.

3 Así fue, en verdad: por su merecimiento y su sacrificio él inventó a los hombres y nos hizo seres humanos. De ese modo llegó a ser la Serpiente Emplumada, el Doble Precioso, Señor y Señora de toda dualidad. Así transmitió su aliento y su palabra.

4 Y les dijo: Trece son los cielos (Se refiere al 13 Baktun de los Mayas que termina en Diciembre, 2012), múltiples los peldaños (Se refiere al Kin o dias que componen un Baktun). Allí vive el Dios verdadero, esencia del Cielo, Señor y Señora de la dualidad. De allí recibimos la vida nosotros, los merecidos. De allá cae nuestro destino cuando se escurre un niñito hacia la tierra.

5 Porque él lo dijo, porque lo ordenó en su interior, por eso existimos. No lo olvidéis ni de día ni de noche; invocadle en suspiro, en aflicción.

6 Y les decía: El tolteca es sabio, es una lumbre, una antorcha, una gruesa antorcha que no ahuma. Hace sabios los rostros ajenos, les hace tomar un corazón (Rostro y corazón eran imágenes de la personalidad y el carácter). No pasa por encima de las cosas: se detiene, reflexiona, observa.

7 El verdadero discípulo es abundante, múltiple, inquieto, hábil, capaz; a sí mismo se adiestra, dialogando con su corazón, encuentra respuestas dentro de sí. Un tolteca todo lo saca de su corazón (Se refiere al ejercicio de Teomanía o meditación); por eso obra con deleite, hace las cosas con calma, con tiento, como un artista, compone lo defectuoso y hace convenir lo disperso, por él las cosas ajustan.

8 Por el contrario, el falso tolteca obra al azar, es una burla a la gente, opaca las cosas, les pasa por encima y las hace sin cuidado; en lugar de crear, imita, defrauda a los demás y es un ladrón.

9 De este modo os convertiréis en toltecas: si adquirís hábito y costumbre de consultarlo todo con vuestro propio corazón. Haceos toltecas: hombres de experiencia propia.

10 Conoced experimentalmente las estrellas, sus nombres e influjos. Sabed cómo marcha el cielo. Conoced también la duración del año y de sus signos.

11 Conoced los símbolos, las palabras. Cantad bien, hablad bien, conversad bien, responded bien, orad bien. La palabra no es algo que se compre.

12 Conoced la condición honorable, lo que es bueno: no cometáis adulterios, no os embriaguéis inmoderadamente, no os sometáis al juego ni al azar, no mencionéis vuestro linaje ni vuestra condición viril, no seáis indiscretos ni cobardes, ni procuréis los primeros lugares.

13 Evitad los extremos y manteneos en el medio, porque sólo en el medio existe la condición social, la condición honorable. Así os convertiréis en toltecas.

14 Y les dijo: El sabio es luz, es tea, es espejo honrado por ambos lados (Significa: una persona que recibe la enseñanza y la refleja). Suyas son la tinta negra y la roja, suyos los códices. Él mismo es escritura y sabiduría, camino y guía veraz para otros; conduce a las personas y las cosas, y es una autoridad en los asuntos humanos.

15 El verdadero sabio es cuidadoso, guarda la tradición, posee la doctrina y la transmite, sigue la verdad y es un maestro. Un maestro es quien no deja nunca de amonestar. Así hace sabios los rostros ajenos, nos hace a los demás tomar un rostro y desarrollarlo, abre nuestros oídos, nos ilumina. Es guía de guías y ofrece un camino. De él, uno depende.

16 Él pone un espejo ante nosotros, nos hace cuerdos y atentos, nos obliga a cobrar identidad. Se concentra en sus obras, regula su camino, dispone y ordena, aplica su luz sobre el mundo. Por eso conoce lo que hay sobre este mundo y la región de los muertos.

17 Gracias a él todos somos corregidos, enseñados. Por él, el niño humaniza su querer y recibe una estricta educación. Conforta el corazón de quienes le rodean, dando ayuda, remedio y curación.

18 El falso sabio, en cambio, es como un médico que ignora su oficio o un hombre sin cordura: dice que sabe acerca de Dios, que tiene la tradición y la guarda, pero es sólo vanidad. Dificulta las cosas, es jactancioso e inflado, es un torrente, un peñascal. Amante de la oscuridad y los rincones, es un ‘sabio’ misterioso, un ‘chamán’ con secretos, un ‘ensoñador’ que roba a su público, pues le despoja de algo.

19 Es un hechicero, pues tuerce los rostros ajenos y los extravía, haciendo que los demás pierdan su identidad. Es falso, pues encubre las cosas, tornándolas más difíciles de lo que son, metiéndolas en dificultades y destruyéndolas. Hace perecer a quienes le siguen a fuerza de misterios, acaba con todo.

20 Conoced ahora al médico. El médico verdadero es un sabio: da vida; prueba las hierbas, piedras, árboles y raíces. Ensaya sus remedios, examina, experimenta, alivia las enfermedades, da masajes, concierta los huesos, purga a la gente, hace que se sientan bien, les da brebajes, los sangra, corta, cose, hace reaccionar, cubre con ceniza.

21 El falso médico, en cambio, se burla de su prójimo, y en su burla, mata a la gente con medicinas, provoca indigestión y empeora las enfermedades; se esconde en sus secretos, pues es hechicero; posee semillas y hierbas maléficas; es un brujo, un adivino que, en lugar de experimentar, echa suertes; mata con sus remedios, empeora, ensemilla, enyerba.

22 Y he aquí al padre verdadero: es raíz y principio de linaje de hombres. Bueno es su corazón, recibe las cosas, es compasivo y se preocupa. De él es la precisión, el apoyo, con sus manos protege. Cría y educa a los niños, les amonesta y enseña a vivir, les pone delante un gran espejo agujereado por ambas caras, una gruesa antorcha que no ahuma.

23 Y he aquí al hombre maduro: un corazón firme como piedra, un rostro sabio. Es dueño de su rostro y de su corazón. Hábil y comprensivo, buen componedor de textos, es un tolteca de la tinta negra y roja, un entendido. Dios está en su corazón y diviniza con su corazón las cosas; dialoga con su propio corazón.

24 Y el verdadero artista: un conocedor de colores; los aplica, sabe de matices y armonías; dibuja pies, caras, les da sombra y relieve, logra efectos. Como tolteca, pinta los colores de todas las flores (Se refiere tanto al artista plástico como al artista de la energía. Este verso describe un proceso de transmutación interna llamado en nawatl Atlachinolli, agua quemada)

25 Y les dijo: Bueno es que os mantengáis por vosotros mismos. Cread, trabajad, recoged leña, labrad la tierra, sembrad nopales. Con eso beberéis y vestiréis; pues honra, enaltece el trabajo duro.

26 Pero, ¡cuidaos de las obras mundanas! Porque mucho crece, muy rápido engorda lo que enferma, lo que atormenta, lo que fatiga, lo que causa espanto.

27 Correcto es si junto a ti es dicha la buena palabra, la que no causa daño. Si la transmites, no le excedas ni le quites: sólo lo justo dirás.

28 Pero, ¡cuídate de las palabras distraídas! Porque sólo pervierten, no son serenamente rectas; precipitan al hueco a quien las pronuncia, nos llevan a la trampa y al lazo, a la piedra y el palo.

29 Acercaos al sauce y al sabino, al que es modelo y ejemplo, pauta, dechado y señal, libro y pintura, al hombre honorable y de buena fama, a la condición social, a la luz, la antorcha y el espejo. A quienes por todas partes hacen lo excelente, dando brillo, dejando lo bueno, imponiendo un orden con prudencia, alegría y serenidad. A quienes son cofre y caja, sombra y buen abrigo, gruesa ceiba, sabino generoso que da brotes y se yergue poderoso, firme.

30 Acercaos a quienes no se quedaron dormidos ni se ocultaron en el sueño, a quienes no desgarraron su labios (con calumnias), a quienes en paz llevan sobre sus piernas, en sus brazos y espaldas, a aquel (pequeñín) que va jugando y se divierte con tierra y duerme en la redecilla.

31 Recordad al anciano, la anciana, el indigente, el desdichado, al que no se alegra, al que no es feliz, al que tiene pegado el intestino (de hambre), al que no encuentra su casa y vive en confusión, al que derrama sus lágrimas y muerde sus uñas (de desesperación), al que lleva las manos atadas a la espalda,

32 A quienes donde las fieras, en las cárceles de la miseria y la indigencia van penando, a quienes por los desiertos y los montes se fatigan tras el chile y la sal, las verduras y el agua, a quienes son engañados en las plazas y tienen los labios resecos.

33 En cambio, huid de estos sitios: el festín, el río y el camino. No os detengáis allí, porque allí está, allí habita el gran devorador, (que es) la mujer ajena, el esposo ajeno, la prosperidad, la falda, la camisa ajena.

34 No busques en exceso una buena apariencia, pues él te acepta así, discretamente. En cualquier sitio, en cualquier momento, tus adornos y tus joyas podrán arrojarte al torrente.

35 Que vean en ti, en cambio - pues el que instruye a otros fundamenta el modo de no dar vueltas en vano - al que enseña y se preocupa.

36 Y les dijo: Hay uno que vive en embriaguez y en sus manos se babea. Ha manchado su cuello, se apresta a difamar, se apropia de las cosas y da alaridos, pues la hierba y el vino les han atado.

37 Ese ya no sale por su salida ni vive su propia vida, ya no corre su carrera, no tiene rostro ni orejas, no canta, no dice, no se expresa; a la hora del grito, ya no grita. No tiene camino ni conoce el orden, pues no presta atención a la palabra buena, aquella que eleva, que expresa.

38 Sólo, sin reflexión vive, moviéndose de continuo, cayendo de repente. Desgarrado, revolcándose en su inmundicia, así vive. No se levanta en paz ni se acuesta en alegría. En ceguedad vive y no sale de ahí, ya no quiere crecer.

39 Como conejo se inquieta, como venado huye. Únicamente anhela escabullirse, tan sólo rechaza con el pie. Nada comprende ni retiene, no es civil. Se arroja contra sí mismo y se abandona a las dudas, da golpes, gruñe, lanza mordidas.


40 Ese violó la voluntad de Ketsalkoatl. Por eso ya no extiende su brazo cuando debe extenderlo, ni va al sitio a donde debía ir. Ya no entrará a donde debe entrar, ni morirá cuando deba morir (Esta fuerte descripción de la embriaguez revela un aspecto de la sociedad mesoamericana, donde el uso de vino y las drogas estaba estrictamente regulado)

41 Se Akatl se sentaba en las escalinatas del templo de Cholula y venían a él personas de toda la tierra para consultarle sobre los modos de vida tolteca. Y él les enseñaba, diciendo:

42 Amaos los unos a los otros, ayudaos en la necesidad con la manta y el braguero, la joya, el salario y el alimento. Pues no es verdad, no es cierto si despreciáis a quienes os rodean.

43 Dad limosna a los hambrientos aunque tengáis que quitaros vuestra comida. Vestid al que va en harapos aunque vosotros mismos quedéis desnudos. Socorred al que os necesita, aún a costa de vuestra propia vida. Pues una es vuestra carne y una vuestra humanidad.

44 Poned junto a vosotros a quienes son las manos y los pies del pueblo; no con indiferencia los saludéis ni con negligencia soportéis recíprocamente vuestras cargas. Pues vosotros sois (guerreros) águilas, ocelotes, sois el sostén y el remedio.

45 Si alguno os sobrepasa, vaya delante. En la entrada, no seáis los primeros. Cuando sea el momento de hablar, que comiencen los demás. Y si Dios no os señala, no toméis la delantera.

46 Además, si os diesen aquello de que tenéis necesidad en último lugar, no os enojéis luego. Y si no os diesen nada, agradeced por ello. Así lo quiso el cielo: es merecimiento.

47 No con prisa anheléis vuestra comida; antes, sed moderados y austeros, y verificad que los demás coman primero. Entonces tomad agua y lavad sus manos y sus bocas. Que no por ser nobles perderéis vuestra nobleza, ni caerán los jades, las turquesas, de vuestras manos llenas.

48 En cualquier sitio podéis encontrar a quien trabaja, a quien se expresa, a quien está creando algo. No estorbéis entonces, no causéis problemas a causa de vuestra ignorancia.

49 En cualquier sitio podréis tropezaros con ellos: un anciano, una anciana, un enfermo, un niño. Por lo tanto, no tenéis excusa.

50 En cualquier sitio podéis inadvertidamente romper una cabeza, violentar a alguien, arrojar orina sobre otro, hacer que pierda la buena palabra con que habla, ignorar un consejo. Permaneced alertas.

51 Que tu corazón no sea tu madre, tu padre. Que la ceniza esparcida y la encrucijada no te den órdenes. Que tu deseo no devore tu pie (Significa: “no camines detrás de tus deseos materiales”). Que una falda no te mueva ardientemente, pues envilece, desgasta, ensucia al hombre.

52 No te envanezcas de tus propias fuerzas. Que tu entendimiento no sea tu apoyo, ni de tu convicción te jactes. No construyas tu casa sobre tus propias opiniones, pues eres tan sólo un pajarillo, una cuenta de jade, apenas una pluma.

53 En cofre ajeno no te metas. En el plato de otro no te reclines. No te invites por ti mismo al convite. Que tu suerte no dependa del azar. Es peligroso, es una trampa.

54 No obres sin reflexión ni te entregues sin tomar medidas. No comiences tu trabajo sin analizar, y sin considerarlo serenamente no te impongas. No aceptes lo que no mereces, ni reclames lo que no es tuyo, ni abuses de lo que no has creado.

55 No te hagas de rogar ni busques siempre que te ofrezcan. Y no dos veces seas advertido, pues corazón tienes dentro de ti (para entender).

56 A la hora de sembrar, no sólo vayas y siembres: prepárate bien, selecciona bien, planta bien, para que bien eches raíces. Cultiva bien tu sementera, tus campos, tus nopales. Constrúyete allí una casa buena, firme, con ayuda de todos, y déjala en herencia a aquellos a quienes educas.

57 Cuanto puedas produce, ambiciona las flores de Aquel que te dio la vida, de Aquel por Quien vivimos. Puedes vivir a Su lado en este día que en préstamo has venido a pedirle. Regresa junto a él, ten conciencia de tu dueño, pues se duele, se enfada cuando le olvidas y, puesto que sois uno, devuelve a tu corazón su pena y su olvido.

58 Mas aún: disfruta la riqueza de Aquel que te atormenta, Aquel que te hace puro. Su agua de intenso azul, su agua de jades, su vaso de turquesa ha depositado en ti, para lavar tu vida y merecerte.

59 Uno de los que se habían acercado a escuchar le pregunta: Maestro: ¿qué ritual he de hacer para agradar a los dioses?

60 Le responde: Pide con entera humildad, suplica con justicia: he ahí concentrado todo el ritual. Pues satisface, compensa el labio que se manifiesta en súplica.

61 Otro le dice: Maestro, ¿cómo se mueven los dioses en el cielo?

62 Le responde: ¿Es que ya lo sabes todo sobre la tierra? ¿No estás acaso tanteando con los pies? ¿Te conduces a ti mismo? ¿No eres aún llevado, cargado? Mañana o pasado mañana, ¿quizás llegaremos a saber aquello que sólo él y únicamente él conoce?

63 Se había acercado a escuchar un rico mercader. Reconociéndolo, Se Akatl comentó:
Con llanto y preocupación hay que recibir la herencia y la fortuna. Pero, cálido es el hogar del pobre, y están tranquilos su esposa y sus hijos.

64 El mercader replicó: Buena es tu palabra para con los pequeños. Pero, ¿qué puedes decirnos a nosotros, que sostenemos la carga del pueblo?

65 Le contestó: Sed honestos. Pagad vuestro tributo. No tengáis miedo del trabajo fuerte. Amad a quienes os mantienen. Rogadles, no vayáis sobre ellos. Tened para con ellos tan sólo gestos de reverencia y acatamiento. Más aún: ayudadles, sostened sus manos y sus pies, que ya es mucho el trabajo que os dan como servicio.

66 Otro le pregunta: ¿Qué debo hacer para seguirte?

67 Le responde: Concéntrate únicamente en Ometeotl. El nombre y la gloria de Aquel que todo lo puede es lo único que causa gozo. Él reparte su gloria allá, en lo alto, para todos, y cuando un hombre bueno la recibe, se vuelve cual un ave excelente; de su cola, de sus alas, brotan padres y madres, brotan aquellos que nos guían en cualquier parte del Universo en que existamos.

68 A los sacerdotes les dijo: ¿Habéis recibido su aliento, su palabra? Guardadlo en vuestro corazón como algo secreto. Que no os aturda ni embriague ni os cause orgullo. Ya comprenderéis cómo a nada, a nadie olvida Nuestro Señor.

69 Un joven de la nobleza le pregunta: ¿Debo renunciar a mi condición social?

70 Le respondió: ¿Naciste noble? Teme por ello; podría embriagarte o hacerte presuntuoso. ¿Has alcanzado la nobleza por tu merecimiento? He aquí lo que nos hace nobles:
tomar la antorcha y el jabón, el chile y la cal, el azadón y la semilla. Esto, en verdad, es linaje y merecimiento.

71 Se dice que hay heredero al trono. He aquí como mostrara su condición: si accede en bajar la cabeza y se inclina con humildad, si mira al pobre con especial consideración, si le infunden respeto su mísero ceñidor, su manto raído, si encontrando en el camino una anciana, un anciano, le dice: “Padre mío, mi abuela: que la paz te encamine, que no tropiece tu pie”.

72 Un joven cholulteca le preguntó: ¿A qué se deben el dolor y la miseria humana?

73 Respondió: De nuestra pobreza no te aflijas, no te enfermes por ello ni tus entrañas adelgacen, ni desfallezca tu corazón ante lo retorcido, ante lo que no es recto. ¿Es que sólo tibieza, bondad, ha de ser nuestra suerte?

74 Sé un guerrero. Arrójate ante el Ser del Cielo, Aquel que nos da vida. Con toda tu fuerza, con todo tu aliento, átate a lo alto, ve junto a él, arrójate a él. Y ocurrirá que él mismo llegará a ser raíz de tu existencia.

75 Concéntrate en él donde estás, acércalo a tu rostro, a tu corazón. Busca y reconoce qué es lo que se pide de ti sobre la tierra. Como cuando buscamos algo a tientas, como cuando pintamos un libro, ve así: lento, pero sin detenerte.

76 Identifica en qué consisten el infortunio y la desdicha, la inhumanidad y la pérdida, y así no vivas. Sólo en tu propia paz, en tu prudencia, ve adelante, sin descanso ni dudas, para que de ese modo no entristezcas mi corazón. Con toda tu atención, serenamente, así vive.

77 Otro de sus presentes le alabó diciendo: Oh Señor, te has vuelto como un bastón, por eso vengo a descansar junto a ti. Eres árbol de sombra, remedio y bálsamo. En tus manos reverdeceré y echaré renuevo, pues me has limpiado, me has hecho puro. Únicamente ahora, que te adopto como mi madre y mi padre, encuentro reposo y sanación. He venido para aliviarme contigo, para curarme junto a ti.

78 Le responde: Ahora que Ketsalkoatl te ha mostrado su bondad, ahora que dentro de ti se agita, no lo desprecies. No juegues con un poco en tu interior para devolvérselo luego, hastiado, pensando: ¿en verdad he sido sanado? Ahora que te has acercado a la riqueza que de su presencia viene, ¿lo ofenderás de nuevo? ¿Volverás a ensuciar tu ser, tu alma?

79 Con todo, aún cayendo muchas veces, si de nuevo recuerdas a tu Dios y te limpias sinceramente frente a él, arrojando tu mancha en su presencia, una vez más él tendrá piedad de ti y te mirarán sus ojos. Ve, disfruta de tu tesoro, que viene del seno de Nuestro Señor.

80 Otro tenía dificultades para hablar con su propio corazón. Se Akatl lo sentó junto a sí y le dijo: Ven: entra en la bienaventuranza de Ometeotl. Baja tu cabeza, flexiona tus rodillas, adopta una postura atenta, acostumbra tus piernas. Resbala, deslízate hacia nuestro Señor. Y si algo te atormenta, si algo interfiere tu fluir, disípalo en su dicha y afirmarás tu vida.

81 Amigos, esto que os doy a comer es alimento puro, comprendedlo. Lo que es para comer aquí en la tierra, acercadlo a vuestro rostro. No os hagáis semejante a piedras, pues ya sabéis que si una piedra es dura, no sólo una vez se le golpea hasta que se quiebra.

82 Ved al venado cuando lo persiguen: va asustando, ignora a dónde va: al hueco, a la muerte. Y vosotros, ¿acaso sois venados para que no sepáis a dónde vais? Pues os ha sido mostrado el camino; por vuestra propia voluntad os traicionaríais si lo perdéis.

83 Ved: como el árbol florido ya no retoña ni echa brotes (pues sólo retoña y reverdece si resiste la helada, que de otro modo se marchita y seca), así vosotros, si no retoñáis y echáis ramas a la hora del verdor y del renuevo, por vuestra propia voluntad os habréis arrojado a la boca de las fieras.

84 Con estas palabras aprendieron los toltecas. Todo lo que les dijo Se Akatl que hicieran, eso hicieron, sin defraudarlo ni omitirle. Creyeron en él y se hicieron sabios, se hicieron ricos en amor y fueron felices. Muy cuidadosos fueron en las enseñanzas divinas. Sólo un Dios tuvieron, el Dios Único, a quien invocaban y suplicaban, y su nombre era Ketsalkoatl "LA SERPIENTE EMPLUMADA". 2012 EL REGRESO.


con todo cari/no comparto este librito que les ayudara a emerger el alma desplazando el cieno dejado por la contaminacion del mundo, y entonces despertaran en estas misticas lecturas, y se enfilaran hacia la verdadera felicidad, no dejen de leerlo, cultiven el arte de leer, venzan su flojera y despues leer les sera un placer, bueno pueden imprimirlo o llevarselo como archivo, espero despues de un tiempo postear otros mas, un abrazo a todos
Evangelio de Valentín


1. El Evangelio de la Verdad es alegría para quienes han recibido del Padre de la verdad el don de conocerlo°, por el poder del Logos que procede de la plenitud que existe dentro del pensamiento y la mente del Padre. Éste es el que es llamado el Salvador— el que es el nombre de la tarea que él ha de hacer para la expiación de quienes no conocían el Nombre del Padre. (Mt 1:21, Jn 17, Hch 4:12)
2. Pues el evangelio es la revelación del esperado, es el descubrimiento de quienes lo buscan. Ya que todos estaban buscando a aquél de quien habían emergido— y todos existían dentro de él, el inconcebible incomprensible, el que existe más allá de todo pensamiento. (Fel 125) Por eso el no conocer al Padre, causaba ansiedad y temor. Entonces la ansiedad se condensó como una neblina, hasta que nadie podía ver.
3. Así el engaño creció fuerte, ideando su materia en vaciedad sin conocimiento de la verdad, preparándose para sustituir una fabricación potente y seductora, en lugar de la verdad. Pero esto no fue ninguna humillación para él, el inconcebible incomprensible. Pues la ansiedad y el olvido¹ y la fabricación engañosa, no eran nada— mientras que la verdad establecida es inmutable, imperturbable y de una belleza inadornable. ¡Por eso despreciad el engaño! No tiene raíces y existía en una neblina referente al Padre, preparando labores y olvidos y temores, para tentar a los de la transición y capturarlos. (¹así León Tolstoi, Ana Karénina: «... aquella solución universal que da la vida a todas las cuestiones, aun las más complejas y insolubles: hay que vivir en las necesidades del día— es decir, olvidarse.»)
4. El olvido del engaño no fue hecho como una revelación, no es una obra manual del Padre. El olvido no sucede bajo su dirección, aunque bien sucede a causa de él— ya que lo que existe dentro de él, es conocimiento. Esto se revela para que el olvido se disuelva y el Padre sea conocido. Puesto que el olvido ocurrió porque el Padre no se conocía, después cuando el Padre se conozca ya no habrá más olvido.
5. Éste es el evangelio de quien se busca, lo cual él ha revelado a los perfeccionados por las misericordias del Padre como el misterio secreto:
y’shua el Cristo

Él alumbró a quienes estaban en la oscuridad a causa del olvido. Los iluminó. Les dio un sendero y ese sendero es la verdad que él proclamó.
6. Por eso el engaño se enfureció con él y lo persiguió para suprimirlo y eliminarlo. Fue clavado a un árbol¹; se hizo el fruto de conocer al Padre. No obstante, (eso) no causó a quienes lo consumieron que perecieran, sino que a quienes lo consumieron les otorgó un regocijo en tal descubrimiento. Porque él los encontró dentro de sí mismo, y ellos lo encontraron dentro de sí mismos²: el inconcebible incomprensible, el Padre, este perfecto quien creó la totalidad, dentro de quien la totalidad existe y de quien la totalidad tiene necesidad. Pues él había retenido dentro de sí mismo el perfeccionamiento de ellos, el cual todavía no había conferido a todos ellos. (¹antignóstico: Dt 21:22-23, Jn 19:18, Hch 10:39; ²Jn 14:20)
7. El Padre no es envidioso, pues ¿qué envidia podría haber entre él y sus miembros?¹ Por cuanto, si la manera de esta época hubiera prevalecido, no habrían podido venir al Padre, quien retiene dentro de sí mismo la realización de ellos y quien se la confiere a ellos como un retorno a él, con un conocimiento único en perfección. Él es quien ordenó la totalidad. Y la totalidad se contiene en él² y la totalidad tenía necesidad de él. Es semejante a una persona a quien algunos no habían conocido, aunque él desea que lo conozcan y lo amen. Pues ¿de qué carecían todos, excepto del conocimiento del Padre? (Jn 14:9; ¹compárese Mc 15:10; ²Fel 21)
8. Así él llegó a ser un guía reposado y sosegado en el lugar de instrucción. El Logos vino al medio° y habló como el maestro designado para ellos. Se acercaron quienes se consideraban a sí mismos como sabios, poniéndolo a prueba— pero él los avergonzó en la vanidad de ellos mismos. Lo odiaron, porque no eran verdaderamente sabios. Entonces, después de todos ellos, se acercaron también los niñitos, quienes conocen al Padre. Habiendo sido confirmados, conocieron las formas del rostro° del Padre.¹ Conocieron, se conocieron; se glorificaron, glorificaron. El libro viviente de la vida fue revelado dentro del corazón de ellos, éste que se inscribe en el pensamiento y la mente del Padre y que ha existido dentro de su incomprensibilidad desde antes de la fundación de la totalidad. Nadie puede quitar este (libro), porque fue designado para él quien lo tomaría y sería matado². (Mt 18:10; ¹compárese Clemente de Alejandría, Stromata V.6: «Se dice que el Hijo es el rostro del Padre, pues es el revelador del carácter del Padre a los cinco sentidos por vestirse con la carne»; ²antignóstico)
9. Ninguno de los que confiaban en la salvación, podría manifestarse a menos que este libro hubiese venido al medio. Por eso el misericordioso y fiel— ¡Yeshúa!— con paciencia padeció los sufrimientos para tomar este libro, ya que él sabía que su muerte se haría vida para muchos. Tal como la fortuna del difunto dueño de la propiedad queda en secreto hasta que se abra su testamento, igualmente la totalidad quedó escondida mientras el Padre de la totalidad quedaba invisible— éste por quien todas las dimensiones se originan. Por eso se apareció Yeshúa, vestido en aquel libro. (Ap 5:1-5)
10. Él fue clavado a un árbol¹, para publicar el decreto del Padre en la cruz. ¡Oh enseñanza sublime, por la cual él se humilló a si mismo hasta la muerte mientras vestido en la vida eterna! Él quitó los harapos de la mortalidad para ponerse esta inmortalidad, la cual nadie tiene el poder de quitársela. Entrando en los espacios vacíos de los terrores, él sacó a quienes habían sido despojados por el olvido. Actuando con conocimiento y perfección, él proclamó lo que hay dentro del corazón [del Padre, para] hacer sabios a quienes han de recibir la enseñanza. Pues quienes son instruidos son los vivientes, inscritos en este libro de la vida, quienes se enseñan con respecto a sí mismos y reciben a sí mismos por medio del Padre en volverse a él de nuevo. (¹antignóstico; Dt 21:22-23, Hch 10:39, Vrd 6)
11. En que la perfección de la totalidad existe dentro del Padre, es menester que todos asciendan a él. Cuando alguien conoce, recibe las cosas que son suyas y las recoge. Pues quien no conoce, tiene una falta— y lo que le falta es grandioso, pues lo que le falta es quien le haría perfecto. En que la perfección de la totalidad existe dentro del Padre, es menester que todos asciendan a él. Así cada uno y todos reciben a sí mismos. (Mt 5:48)
12. Él los inscribió en adelante, habiendo preparado este regalo para quienes surgieron de él. Todos aquéllos, de cuyos nombres él tenía presciencia, son llamados al final. Así quien conoce, tiene su nombre pronunciado por el Padre. Pero aquél cuyo nombre no ha sido pronunciado, queda sin conocimiento. ¿Cómo en verdad puede responder alguien, cuyo nombre no ha sido llamado? Pues el que queda sin conocimiento hasta el final, es un producto del olvido, con el cual desaparecerá. Por otra parte, ¿por qué en verdad no hay ningún nombre para aquellos miserables, y por qué no responden al llamamiento?
13. Así alguien con conocimiento, es de arriba. Cuando es llamado, oye y responde y vuelve a quien lo llamó, ascendiendo a él. Y descubre quién es el que lo llama. En el conocimiento, cumple la voluntad de quien lo llamó. Desea agradarle, y otorgado el reposo, recibe el Nombre del Uno. Quien conoce, así descubre de dónde ha venido y adónde va. Entiende como alguien que se embriagaba y que ha sacudido su embriaguez y vuelto a sí mismo, para enderezar esas cosas que son suyas. (Tom 28)
14. Él ha traído de vuelta a muchos desde el engaño. Antes de ellos, él entró en los espacios por los cuales sus corazones habían emigrado al extraviarse, debido a la profundidad de quien rodea todas las dimensiones sin ser rodeado. Es una gran maravilla que existieran dentro del Padre sin conocerlo y que pudieran apartarse a sí mismos, porque no podían ni comprender ni conocer a aquél en cuyo interior existían. Pues así la voluntad de él todavía no había emergido desde adentro de él. Pues él se reveló, para que todas sus emanaciones° se reunieran con él en el conocimiento.
15. Éste es el conocimiento del libro viviente, por medio del cual al final el (Padre) se ha manifestado a los eternos°, como el alfabeto de la revelación de sí mismo. Estas (letras) no son vocales ni consonantes, de tal forma que alguien pudiera leerlas y pensar en la vaciedad. Sino que son el alfabeto verdadero, según el cual se expresan quienes lo conocen. Cada letra es un pensamiento perfecto, cada letra es semejante a un libro completo, escrito en el alfabeto de la unidad por el Padre— por quien son escritos los eternos para que puedan conocer al Padre por su alfabeto.
16. Su sabiduría medita sobre el Logos, su enseñanza lo expresa, su conocimiento lo reveló, su dignidad es coronada por él, su alegría se une a él, su gloria lo exaltó, su apariencia lo manifestó, su reposo lo recibió, su amor lo encarnó, su fe lo abrazó.
17. Así la significación (el Logos) del Padre entra en la totalidad como el fruto de su corazón y la forma del rostro de su voluntad. Pero él los sostiene a todos, los expía y además asume la forma del rostro de cada uno, purificándolos, trayéndolos de vuelta— dentro del Padre, dentro de la Madre, Yeshúa de bondad infinita. El Padre destapa su seno¹, que es la Espíritu Santa, revelando su secreto. ¡Su secreto es su Hijo! Así por las compasiones del Padre, los eternos lo conocen. Y cesan en su labor de buscar al Padre y tienen reposo dentro de él, sabiendo que esto es el reposo. (¹compárese Las odas de San Salomón 8:17— «Mis propios pechos les preparé para ellos, para que pudieran beber mi santa leche y así vivir»; véase también Oda 19)
18. Habiendo rellenado la deficiencia, él disolvió el esquema°. Pues el esquema es este mundo en el cual él sirvió de esclavo, y la deficiencia es el lugar de envidias y disputas. Pero es perfecto el lugar de la unidad. Ya que la deficiencia sucedió porque el Padre no era conocido, en consecuencia cuando el Padre se conozca, ya no habrá ninguna deficiencia. Tal como la ignorancia, cuando alguien sabe, la ignorancia se disuelve por sí misma— y también como la oscuridad se dispersa cuando brilla la luz— así también la deficiencia se desvanece cuando aparece la perfección. Así desde aquel momento en adelante ya no hay más esquema, sino que (eso) desaparece en la fusión de la unidad. Porque ahora sus participaciones se igualan, en el instante en que la fusión perfecciona a los espacios. (Tom 61b)
19. Cada uno se recibirá a sí mismo en la unificación y se purificará desde la multiplicidad a la unidad en el conocimiento— consumiendo la materia dentro de sí como una llama, la oscuridad con la luz, y la muerte con la vida. Ya que estas cosas así nos han acontecido a cada uno de nosotros, es apropiado que pensemos en la totalidad para que la casa sea sagrada y silenciosa para la unidad.
20. Es semejante a algunos que mueven jarras de sus sitios apropiados a sitios inseguros, donde se quiebran. Sin embargo, el dueño de la casa no sufrió ninguna pérdida, sino que se regocijó, porque esas jarras defectuosas se reemplazaron por éstas que son totalmente perfectas. Éste es el juicio que ha venido de arriba, como una espada de doble filo desenvainada para cortar en este y ese lado, cuando cada uno sea juzgado.
21. Vino al medio el Logos, el cual existe dentro del corazón de quienes lo expresan. Esto no fue un mero sonido, sino que fue encarnado.¹ Una gran perturbación sucedió entre las jarras— pues he aquí se vaciaron unas, se llenaron otras, se suministraron unas, se volcaron otras, se limpiaron unas, se quebraron otras. Todos los espacios temblaron y se agitaron, sin tener ni orden ni estabilidad. El engaño estaba angustiado por no discernir qué hacer— apenado y lamentando y cortando-el-cabello² por no entender nada. (¹antignóstico; ²Lev 19:27 y Núm 6:5)
22. Entonces cuando el conocimiento se acercó con todas sus emanaciones, esto fue el aniquilamiento del engaño, el cual se vació en la nada. La verdad vino al medio, y todas sus emanaciones conocieron y abrazaron al Padre en verdad y se unieron con él en un poder perfecto. Porque todo el que ama la verdad, se pega con su lengua a la boca del Padre al recibir la Espíritu Santa. (Hch 2:1-4) La verdad es la boca del Padre, su lenguaje es la Espíritu Santa junta a él en la verdad. Ésta es la revelación del Padre y su auto-manifestación a sus eternos. Él ha revelado su secreto, explicándolo todo.
23. ¿Pues quién es el existente, aparte del Padre solitario? Todas las dimensiones son sus emanaciones, conocidas al emerger de su corazón, semejante a los hijos de una persona madura que los conoce. Cada uno a quien el Padre engendra, no había recibido ni forma° ni nombre previamente. Entonces se formaron por el auto-conocimiento de él. Aunque en verdad habían existido dentro de su mente, no lo habían conocido. El Padre sin embargo conoce perfectamente todas las dimensiones, las cuales existen dentro de él.
24. Cuando él lo decide, se manifiesta a quienquiera que desea, formándolo y nombrándole. Y al darle nombre, él lo causa para que llegue a ser. Antes de que llegaran a ser, éstos ciertamente no conocían a quien los formó. No obstante, no digo que no son nada quienes no han llegado a ser todavía— sino que preexisten dentro de él quien intentará que lleguen a ser cuando él lo desee, como una estación venidera. (El Padre) conoce lo que va a producir en adelante, antes de que cualquiera se manifieste. Pero el fruto que todavía no se ha manifestado, ni conoce ni logra nada. Así todas las dimensiones mismas existen dentro del Padre quien existe, del cual emergen y que las estableció de la nada para sí mismo. (Tom 19)
25. Quien carece de raíz también carece de fruto. Pero a pesar de eso, piensa en sí mismo: «He llegado a ser, por eso falleceré— porque todo lo que (antes) no existía (todavía, después ya) no existirá.»¹ Por eso, ¿cómo desea el Padre que tal persona piense con respecto a sí misma?: «¡He sido como las sombras y los fantasmas de la noche!» Cuando brilla el alba sobre ella, esta persona averigua que el terror que lo había agarrado no era nada. Así no conocían al Padre, porque no lo vieron. En consecuencia, sucedieron terror y confusión y debilidad y duda y división, con muchas decepciones y ficciones vacías actuando a través de éstos. (¹así Víctor Hugo, Los miserables: «¿Existía yo antes de mi nacimiento? No. ¿Existiré después de mi muerte? No.»)
26. Era como si se hundiesen dormidos y se encontraran a sí mismos en sueños turbados— o huyendo hacia alguna parte, o impotentemente persiguiendo a otros, o dando golpes en peleas, o sufriendo golpes ellos mismos, o cayendo de un lugar alto, o volando por el aire sin alas. A veces aun parece como si se asesinaran aunque nadie los persigue, o como si ellos mismos estuvieran asesinando a sus vecinos ya que están manchados con su sangre.
27. Entonces viene el momento cuando despiertan los que han padecido todo esto, no viendo ya todas aquellas penas— porque no son nada. (Tom 2) Tal es la vía de quienes han desechado la ignorancia como el durmimiento y consideran que no es nada, ni consideran sus acontecimientos diversos como verdaderos, sino que lo dejan atrás como un sueño de la noche. ¡Conocer al Padre, trae el alba! Así ha hecho cada uno, durmiendo durante el tiempo en que no conocía. Y así, de este modo despierto, viene al conocimiento. (Isa 29:7-8)
28. ¡Que bueno para la persona que vuelve en sí misma y despierta, y bendito sea aquél cuyos ojos ciegos han sido abiertos! Y la Espíritu corrió tras él, resucitándolo rápidamente. Extendiendo su mano a quien estaba postrado en el suelo, ella lo alzó para pararlo a quien todavía no se había levantado. Pues el conocimiento que da entendimiento es por medio del Padre y la revelación de su Hijo. Una vez que lo han visto y oído, les otorga saborear y oler y tocar al amado Hijo. (los cinco sentidos; Tom 19)
29. Cuando apareció, hablándoles del incomprensible Padre, él sopló hacia adentro de ellos¹ lo que está en el pensamiento de realizar su voluntad. Muchos recibieron la luz y volvieron a él. Pero los materialistas estaban ajenos y no vieron su semejanza ni lo conocieron, aunque él emergió en forma encarnada.² Nada obstruye su curso— porque la inmortalidad es indomable. Además él proclamó de antemano lo que era nuevo, expresando lo que existe dentro del corazón del Padre y sacando adelante el Logos sin defecto. (¹véase en Jn 20:22, y también Gén 2:7; compárese Las odas de San Salomón 18:19— «El Altísimo sopló hacia adentro de ellos»; ²antignóstico, Jn 1:14)
30. La luz habló por su boca y su voz parió la vida. Él les dio el pensamiento de sabiduría, de misericordia, de salvación, de la Espíritu de poder, desde la infinidad y la bondad del Padre. Él abolió castigo y tormento, porque éstos fueron la causa de que unos con necesidad de misericordia se extraviaran de su rostro en engaño y esclavitud. Y con poder él los perdonó, y los humilló en conocimiento. (Jn 8:2-11)
31. Él llegó a ser sendero para los desviados, conocimiento para los ignorantes, descubrimiento para los buscadores, estabilidad para los vacilantes, y pureza inmaculada para los contaminados.
32. Él es el pastor quien dejó atrás las 99 ovejas no perdidas, para buscar a la que se había desviado. Y se regocijó cuando la encontró. Ya que 99 es un número que se calcula° con la (mano) izquierda, la cual lo enumera. Pero cuando se añade 1, la suma entera pasa a la (mano) derecha. Así acontece con aquél a quien le falta el Uno, el cual es la mano derecha entera— él toma de la izquierda lo que es deficiente para transferirlo a la derecha, y así el número llega a ser 100. Pues la significación de estas palabras es el Padre. (Mt 18:12-13, Tom 107)
33. Incluso en el shabat°, él trabajó para la oveja que encontró caída dentro del hoyo. Él devolvió la oveja a la vida, alzándola del hoyo, para que vosotros Hijos del entendimiento del corazón discernáis este shabat en que la obra de la salvación nunca debe cesar, y para que habléis desde este día que existe arriba, que no tiene noche, y desde la luz perfecta que nunca tiene ocaso. (Mt 12:11, Tom 27, 34, Fel 142)
34. Hablad, por eso, desde vuestros corazones, porque sois este día perfecto y dentro de vosotros mora esta luz constante. Hablad de la verdad con quienes la buscan, y del conocimiento a aquéllos que por engaño han transgredido. Sostened a quienes tropiezan, extended vuestra mano a los enfermos, alimentad a los hambrientos, dad reposo a los cansados, alzad a quienes anhelan levantarse, despertad a los dormidos— ¡pues vosotros sois la sabiduría que rescata! (Mt 25:31-46)
35. Así la fuerza crece en acción. Atendeos a vosotros mismos— no os preocupéis por esas otras cosas, las cuales ya habéis echado fuera de vosotros mismos. No regreséis a lo que ya habéis vomitado, no seáis comidos por polillas, no seáis comidos por gusanos— pues ya habéis echado eso fuera. No os hagáis un lugar para el diablo, pues ya lo habéis eliminado. No reforcéis esas cosas que os causaban tropezar y caer. ¡Así es la rectitud!
36. Pues quien viola la Torah, se hace daño a sí mismo más que el juicio lo daña. Porque realiza sus obras ilícitamente, mientras el justo efectúa sus obras para el bien de otros. Haced por eso la voluntad del Padre, porque sois de él. Pues el Padre es bondadoso y las cosas son buenas por su voluntad. Él ha tenido en cuenta lo vuestro, para que tengáis reposo con respecto a tales cosas— pues en su fructificación se reconoce a quienes les pertenecen. (Jn 16:28, Lc 6:43-44)
37. Los Hijos del Padre son su fragancia, pues proceden de la gracia de su rostro. Por eso el Padre ama su fragancia y la manifiesta por todas partes. Y mezclándola con la materia,¹ él confiere su fragancia a la luz, y en su reposo la exalta más allá de cualquier semejanza y cualquier sonido. Pues no son los oídos los que aspiran la fragancia, sino que la respiración (espíritu) tiene el sentido de oler y la aspira a sí mismo— y así alguien se bautiza en la fragancia del Padre. (¹antignóstico!)
38. De esta manera él la trae al puerto, aspirando su fragancia original que se había enfriado, al lugar de donde había salido. Era algo que, en forma psíquica, se había convertido como agua fría penetrando en suelo suelto, de tal forma que quienes lo ven lo consideran lodo. Entonces, cuando sopla una brisa cálida y fragante, se evapora de nuevo. Así la frialdad resulta de la separación. (Tom 11, Fel 86) Por esto vino el fiel— para abolir la división y traer la cálida plenitud del amor, para que el frío no volviera, sino que hubiera la unificación del pensamiento perfecto. Ésta es la significación del evangelio del descubrimiento de la plenitud por quienes esperan la salvación que viene de las alturas. Prolongada es la esperanza de quienes están anticipando— cuya semejanza es la luz que no contiene sombra— en aquel momento cuando la plenitud viene por fin. (Fel 85, 112)
39. La deficiencia de la materia no se originó por la infinidad del Padre, quien vino en el tiempo de insuficiencia— aunque nadie podía decir que el indestructible llegaría en esta manera. Pero la profundidad del Padre abundó, y el pensamiento del engaño no quedó con él. Es un tema para caerse uno postrado, es un tema reposado— ser puesto vertical uno en los pies, en ser encontrado por éste quien vino para traerlo de vuelta. Pues el retorno es llamado: ¡Metanoia°! (Mc 1:4 y 15, Vrd 28)
40. Por eso el imperecedero sopló— para rastrear al transgresor, para que pudiera tener reposo. Pues perdonar es quedarse atrás con la luz, el Logos de la plenitud, dentro de la deficiencia. Así el médico se da prisa para ir al lugar donde hay enfermedad, porque éste es el deseo de su corazón. Pero quien tiene una falta, no puede esconderla de quien posee lo que necesita. Así la plenitud, que no tiene ninguna deficiencia, llena la falta de nuevo.
41. (El Padre) regaló de sí mismo para llenar de nuevo a quienquiera que falta, a fin de que así recibiera la gracia. No tenía gracia en el tiempo de su deficiencia. Así donde se ausenta la gracia, hay inferioridad. En el tiempo en que recibió esta pequeñez que faltaba,¹ (entonces el Padre) le reveló una plenitud, la cual es este descubrimiento de la luz de la verdad que le alboreó en inmutabilidad. Por eso se invocó a Cristo entre ellos— para que recibieran su propio regreso. Él unge a los turbados con el crisma. El ungimiento es la compasión del Padre, quien tendrá misericordia a ellos. Pues quienes él ha ungido son los perfeccionados². (¹Mt 18:4, Tom 21, 22, 46, Vrd 8; ²Mt 5:48)
42. Porque las jarras que están llenas son las que se lacran°. Ya cuando se destruye su lacre, una jarra se va vaciando. Y la causa de su vaciamiento, es la ausencia de su lacre. Pues entonces, algo en la dinámica del aire lo evapora. Pero no se vacía nada de aquella de la cual ningún lacre ha sido quitado, ni sale nada, sino que el Padre perfecto llena de nuevo lo que falta.
43. Él es bueno. Conoce sus plantitas, porque él es quien las sembró en su paraíso. Pues su paraíso es su dominio de reposo. Ésta es la perfección en el pensamiento del Padre y éstos son los logoi° de su meditación. Cada uno de sus logoi es el producto de su voluntad unitaria, en la revelación de su significación. Mientras quedaban todavía en las profundidades del pensamiento de él, el Logos fue el primero que emergió. Además él los reveló de una mente que expresa al Logos único en la gracia silenciosa llamada pensamiento, puesto que ellos existían allí adentro antes de ser manifiestos. Así sucedió que (el Logos) fue el primero que emergió, al tiempo en que agradó la voluntad de aquél que lo intentó. (Jn 1:1)
44. Pues la voluntad del Padre es lo que reposa dentro de su corazón y le agrada. Nada existe sin él, ni sucede nada sin la voluntad del Padre. (Sal 139:16, Prov 20:24, Jn 5:19) Pero su voluntad es insondable. (Isa 40:13) Su voluntad es su sello, y nadie puede determinarla ni anticiparla para controlarla. Pero cuando él ordene, lo que ordena sí existe— aunque percibirlo no les guste. No son nada frente al rostro de Dios y la voluntad del Padre. Porque él conoce el principio y el final de todos— al fin, les interrogará cara a cara. Pero el fin es recibir el conocimiento a éste que se escondía.¹ Pues éste es el Padre— éste de quien surgió el origen, éste a quien volverán todos los que surgieron de él. (Tom 77) Pero han sido manifestados para la gloria y la alegría del Nombre de él. (¹así Clemente de Alejandría, Stromata V.6: «Habiendo sido convertido en Hijo y Amigo, [el discípulo] entonces se rellena con contemplación insaciable cara a cara»)
45. Pues el Nombre del Padre es el Hijo. (El Padre) primeramente le dio Nombre a quien emergió de él y es él mismo. Y él lo engendró como un Hijo. Él le confirió su propio Nombre. Es el Padre quien, de su corazón, posee todas las cosas. Él tiene el Nombre, él tiene al Hijo que se puede ver. Pero su Nombre es trascendente— porque es el único misterio del invisible, que viene por él a oídos enteramente llenos de sí. (Mt 1:21, Lc 1:31, Jn 17:6-26!, Fel 11!)
46. Pues en verdad el Nombre del Padre no se pronuncia, sino que se manifiesta como un Hijo. En consecuencia, ¡grandioso es el Nombre! ¿Quién por eso podría proclamar un nombre para él, el Nombre supremo, excepto solamente aquél cuyo Nombre éste es?— junto con los Hijos del Nombre, aquellos dentro de cuyo corazón reposa el Nombre del Padre y quienes igualmente tienen reposo en su Nombre. En que el Padre es invariable, es solo él quien lo engendró como su propio Nombre, antes de que formara a los eternos, para que el Nombre del Padre fuese Amo sobre sus cabezas— éste quien es verdaderamente el Nombre, seguro en su mandato del poder perfecto. (Éx 3:14, Tom 13)
47. El Nombre no es mera palabrería, ni es mera terminología, sino que es trascendente. Él solo le nombró, él solo viéndolo, él solo teniendo el poder de regalarle nombre. Quien no existe, no tiene nombre— ¿pues qué nombres se dan a las nadas? Pero este existente existe junto con su Nombre. Y sólo el Padre lo conoce y él solo le da Nombre.
48. El Hijo es su Nombre. Él no lo mantuvo escondido como un secreto— sino que el Hijo vino a ser y (el Padre) solo le nombró. Así el Nombre pertenece al Padre, tal que el Nombre del Padre es el Hijo. ¿De qué otra manera podría encontrar nombre la compasión, excepto por medio del Padre? Pues al fin y al cabo, cualquier fulano le dirá a su compañero: «¿Quién podría dar nombre a alguien que existía antes de él?— ¡como si los niños no reciben sus nombres de quienes los parieron!»
49. Así primeramente es apropiado que pensemos en este tema: ¿Qué es el Nombre? Verdaderamente, (el Hijo) es el Nombre— así también él es el Nombre que viene del Padre. Él es el existente Nombre del Amo. Así él no recibió el Nombre en préstamo tal como los otros, según el diseño de cada individuo quien será creado en su corazón. Pues él es el Nombre Señorial. No hay ningún otro a quien se lo confirió, sino que él era innombrable y (el Nombre) era inefable, hasta el tiempo en que aquél que es perfecto lo expresó solamente al (Hijo). Y es (el Hijo) quien tiene el poder de expresar su Nombre y de verlo. Así le agradó (al Padre) en su corazón que su querido Nombre fuera su Hijo, y le dio el Nombre— a éste que emergió de la profundidad.
50. (El Hijo) expresó su secreto, sabiendo que el Padre es benévolo. Precisamente por esto, (el Padre) adelantó a éste— para que pudiera hablar del dominio y de su lugar reposado de donde él vino y para rendir gloria a la plenitud, la majestad de su Nombre y la bondad del Padre. Él hablará sobre el dominio del cual cada uno vino— y cada uno que salió de aquel lugar, rápido volverá allí de nuevo para compartir en recibir la substancia de él en el lugar donde él estaba de pie¹, recibiendo el sabor de aquel lugar, recibiendo alimento y crecimiento. Y su plenitud es el propio dominio de su reposo. (¹Tom 28)
51. Así todas las emanaciones del Padre son plenitudes y la fuente de todas sus emanaciones existe dentro de su corazón, desde el cual todas ellas florecen. Él les confirió sus destinos. (Sal 139:16, Prov 20:24, Jn 5:19!) Así se manifiesta cada uno, tal como por su propia meditación [vuelven] al lugar al cual dirigen su pensamiento. Ese lugar es su fuente, la cual los alza por todas las alturas del cielo hacia el Padre. Alcanzan hasta su cabeza, que se hace el reposo de ellos. Y son abrazados al acercarse, al punto del que dicen que han compartido de su rostro en besos. (Fel 35, 59) Sin embargo, no se manifiestan así por exaltarse a sí mismos. Ellos ni carecen de la gloria del Padre, ni piensan que él sea trivial ni amargo ni furioso. Sino que él es benévolo, imperturbable y bondadoso— conociendo a todas las dimensiones antes de que entren en la existencia, y sin necesidad de edificación.
52. Esta es la forma de quienes pertenecen a las alturas, por la grandeza del inmensurable, mientras esperan al único y perfecto quien se hace a sí mismo allí para ellos. Y no descienden al domicilio de los muertos°. No tienen ni envidias ni lamentación ni mortalidad allí entre ellos, sino que tienen reposo dentro de él quien es reposado. No son ni turbados ni embusteros con respecto a la verdad, sino que ellos mismos son la verdad. El Padre existe dentro de ellos y ellos existen dentro del Padre— perfeccionados y hechos indivisibles en lo verdaderamente bueno, no inadecuados en nada, sino recibiendo el reposo y refrescados en la Espíritu. Y obedecerán a su fuente en ocio, éstos dentro de los cuales se encuentra la raíz de él y quienes no dañan a ningún alma. ¡Éste es el lugar de los benditos, éste es su lugar! (Jn 17:21-23, Fel 102)
53. Por lo tanto, que los demás comprendan en sus lugares que no es apropiado para mí, habiendo estado en el dominio del reposo, decir nada adicional. Pero es dentro de su corazón, donde existiré— para siempre devoto al Padre de la totalidad, junto con esos Hermanos verdaderos sobre quienes se derrama el amor del Padre y entre quienes no hay carencia de él. Éstos son los verdaderamente manifiestos, existentes en la vida verdadera y eterna y hablando de la luz perfecta que se llena con la simiente del Padre, y quienes existen dentro de su corazón y en la plenitud y en quienes se regocija su Espíritu, glorificándole dentro de quien existen. Él es bueno, y sus Hijos son perfectos y dignos de su Nombre. Porque son niños de esta clase, que él, el Padre, desea.

Notas a Verdad
La traducción del Evangelio de la Verdad es concordante con las de Tomás y Felipe, y por eso las palabras que se tratan en sus notas, no son duplicadas aquí.
• Calcular (32): esto se refiere a la técnica antigua de contar con los dedos, por medio de la cual los números 1  99 se contaban con la mano izquierda, pero desde el 100 en adelante con la mano derecha; el propio número 100 se formaba al tocar la coyuntura superior del dedo pulgar con la punta del dedo índice derecho (los hindúes llaman a tal postura simbólica de la mano, una ‘mudra’).
• Conocer (1): véase Conocimiento en Fel Notas; Os 6:6, Mt 5:8.
• Emanación (14): copto 5h; Tom 77; Grobel (Biblio.#15) muestra muy convincentemente que este término es análogo al concepto neoplatónico de radiación divina, en el cual se comparan todas criaturas con los rayos del sol— que emanan así del único Dios; véase Plotino, Enéades: «La analogía de luz desde un sol— el orden intelectual entero se puede concebir como un tipo de luz, con el Uno en reposo en su cima como su Rey» (V.3.12); compárese también A.C. Bhaktivedanta Swami Prabhupada, Más allá de la ilusión y la duda (1999): «En el Bhagavad-gita, Krishna dice, aham sarvasya prabhavah: ‘Todo está emanando de mí.’ Cristo dice que él es el hijo de Dios, y esto significa que él emana de Dios.»
• Esquema (18): griego ; forma, diseño, apariencia, en contraste con la realidad substancial.
• Eternos (15): véase Época en Fel Notas; todos seres considerados como eternos, relativo a la mente transdimensional de Dios (Lc 20:38, Jn 6:54, ‘Ángel e Imagen’, abajo).
• Forma (23,29,38,52): latín FORMA; es una idiosincrasia importante de este texto que el término latín se utiliza, en lugar del griego .
• Lacre (42): copto tbbe; un pegamento como la resina, usado para poner la tapa sobre una jarra/ánfora para cerrarla bien (quizás condujo a la tradición de condimentar el vino griego con resina).
• Logoi (43): griego , el plural de (véase Dicho/Significación en Tom Notas), indicando que cada Hijo de Dios es un Logos divino al igual que el mismo Salvador (véase Lc 6:40 junto con Jn 1:1 y Tom 108, también Fel 133 donde ¡se cita a Juan Bautista como Logos!).
• Medio (8): copto mhte (entre, en transición— así este mundo transitorio); véanse Transición en Fel Notas y en Vrd 3.
• Metanoia (39): véase Repensar en Tom Notas.
• Muertos, Domicilio de los (52): copto emnte (oeste, como la entrada a lo subterráneo) = hebreo lw)# (sheol: ‘ruego’) = griego (hades: ‘no-visto’).
• Rostro, Forma del (8,17): copto moung n.6o (forma de cara); Gén 32:30, 33:10, Tom 76; véase Emanación— aquí la idea parece similar a la expresada en esas extraordinarias pinturas religiosas hindúes, que muestran a todos humanos y criaturas como manifestaciones innumerables de una divinidad trascendental (el Brahman); esta metafísica se encuentra en los Upanishades y el Bhagavad gita).
• Shabat (33): véase Sábado en Tom Notas.




hola amig@ miembro de nuestro grupo, los geo defensores:
soy jose ramirez, su administrador, tu seguro servidor

estoy escribiendo a todos ustedes los miembros para invitarlos a participar mas activamente en el grupo por la salvacion del planeta., por eso tambien te escribo personalmente, asi como a todos, ya que creo que ha empezado otra oportunidad irrepetible y quizas una de las ultimas en un a/no mas, y no debe ser solo eso, sino que se debe de convertir en un tiempo de reflexion de cambio y de accion de introspeccion profunda para defender nuestro patrimonio, que es la tierra
ya que como tu has de saber, la tierra esta siendo desvastada por la inconsciente modernista humanidad, y esto debe de ser detenido, y todo ser ya consciente debe de reaccionar para unirse a una causa justa y protestar ante esto
es por eso que hablando al interior de sus corazones les ruego que implementen una decision vital para luchar contra esto, ya que de no hacerlo nos estariamos aliando a la causa de su da/no por la pasividad
te aseguro que nada mas importa hoy en esta vida que el luchar por salvar el planeta, no importa ni tu ni yo ni mis cosas materiales ni mi situacion sentimental ni nada
eso no debe de ser dejado para su solucion, a personas ajenas a nosotros o A UN DIOS para que lo resuelvan, sino en vista de su deterioro en marcha nosotros debemos asumir nuestro deber, el cual debe ser activo en cuanto a nuestras facultades
por segunda vez te suplico que intervengas y digas lo que sea, pero que no te quedes callad@ o indiferente ante esto
nadie lo va a hacer si hombres sensibles no ponen la iniciativa, entonces el bien intervendra
y los dirigentes mundiales han demostrado que ellos no son tales sensibles, sino gente deshumanizada en pos de sus ciegos propios intereses
y ya que a ellos corresponderia reflexionar en cuanto a eso, pero ellos se han alineado en contra de la vida, en un teson improcedente, y esa causa es maldad
comienza el 2010 y el 2009 no fue un a/no en que hayamos podido en hacer algo en verdad relevante, por lo que insisto que no debemos dejar pasar un tiempo mas
vamos a actuar, vamos a priorizar esto, y vamos a dedicarnos casi de tiempo completo para afrontar esto, quiero decir que nuestra funcion de acciones no se reduce simplemente al grupo sino que solo ese fue solo nuestro principio de convocatoria, pero en mis miras esta hacer cosas en verdad directas, no se han hecho debido a todas estas circunstancias de faltas de decision y union y ya que empezamos, ya cumplimos un a/no
te vuelvo a suplicar por tercera vez, que no te retrases mas en actuar y que nos sorprendas con la fuerza de tu dinamismo interior para lograr verdaderos efectos
yo quisiera tener los recursos suficientes para hacer grandes cosas, pero como todos estos movimientos siempre empiezan desde abajo desde bases endebles que necesitas crecer, y nosotros debemos crecer, pero primeramente en la expresion de actuacion y de interaccion unos con otros, no estoy diciendo con esto que necesito coperaciones de dinero sino tu colaboracion personal
esto es serio, yo te pido que reflexiones y veas cual es tu papel ante esta cosmica contingencia, y que a pesar de todo actues
que actuemos! bueno muchas cosas quisiera decir pero no quiero cansarte, solo necesito tu apoyo que interesa a todos y a mi como administrador de esta empresa en este noble ideal
les envio abrazos de hermano que esta muy triste y preocupado ante esto. ven ya! a empezado otro a/no! que sea brillante como tu!
hasta la victoria!
danos tu si, y tu compromiso ante el bien, como ser digno de esta milagrosa tierra!
quiero que expansionemos esto hasta convertirlo en un movimiento muy grande y directo, hasta lograr el triunfo!
viva la maravilla de la vida!

hola bonitos, soy jose, olinx1" del grupo geo defensores, http://salvadoresdelplaneta.multiply.com
y les estoy invitando a ir mas alla de simplemente defender el planeta con palabras criticas y con material posteado
estamos planeando discusiones en el grupo, para hacer ya actividades concretas de cuerpo presente para presentar nuestra inconformidad a las autoridades mundiales, por el estado lastimoso del mundo debido a la contaminacion y al calentamiento global, esto seria ir a las presidencias nacionales de nuestros paises, organismos publicos oficiales y medios de comunicacion y plantarnos con pancartas y peticiones para que sean establecidas soluciones verdaderas a la medida del problema mundial y de la situacion de destruccion en proceso que afecta marcadamente este mundo
lo primero sera reunirnos y planear que vamos a hacer y luego llevarlo a la practica con orden y perfeccion
si amas el planeta y estas preocupado por su situacion y en verdad quieres ayudar de manera practica, por favor ve con nosotros y inscribete y da tus puntos de vista para como llevar a cabo esto, nuestra lucha no es una lucha convencional sino altamente purista y etica y de intachable honorabilidad, no queremos medias soluciones sino ya lo dije soluciones perfectas a la medida de estos problemas, quiero que tengas en cuenta que esto es una contingencia que los gobernantes mundiales no han podido enfrentar y no estan haciendo nada por resolverlo, ahora nos toca a nosotros como seres civiles' subordinados el actuar para hacer lo que los involucrados debieron hacer, nuesta mision no es una mision mas sino que queremos establecer para siempre una vida ciclica de la naturaleza sin ninguna desviacion por minima que sea, queremos devolver a la tierra su pureza y su prodigidad natural en otros sistemas correctos, ven te lo ruego, y forma parte de estas filas de salvacion del planeta, pues quien mas podra ya hacerlo? si todas las conferencias gubernamentales mundiales han fallado
no faltes el bien Y DIOS te lo reconoceran, es tu dia de deber ya que tanto hemos recibido de la tierra, muchos debiles y oprimidos esperan nuestra liberacion, no te tardes, ven a planear personalmente la salvacion del planeta, les envio mi abrazo sincero
no teman quien va con el BIEN no debera temer nada! luchemos hasta la victoria, apoya la vida! salva el futuro de la humanidad

http://www.youtube.com/watch?v=JeRfglNNTX4&NR=1 vean por favor todas estas catastrofes petroleras y la infamia contra los bellos animales

NoteDec 19, '09 8:52 PM
by * *Quique* for everyone
Por Deepak Chopra

" ... Un Mago puede convertir el temor en alegría, la frustración en
realización. Un Mago puede convertir lo temporal en Eterno. Un Mago
puede llevarnos más allá de nuestras limitaciones hacia lo ilimitado.

Hay un Mago dentro de cada uno de nosotros - un Mago que lo ve y lo
sabe todo. El Mago está más allá de los contrarios de luz y
oscuridad, bien y mal, placer y dolor. Todo lo que el Mago ve tiene
sus raíces en el mundo invisible. La naturaleza refleja los estados
de ánimo del Mago.
El cuerpo y la mente podrán dormir pero el Mago vela permanentemente.
El Mago posee el secreto de la Inmortalidad.

La Magia sólo podrá retornar con el regreso de la Inocencia. La
Esencia del Mago es la Transformació n.

El Mago observa los ires y venires del mundo pero su Alma habita en
el ámbito de la Luz.
El paisaje cambia, el observador permanece igual. El cuerpo es sólo
el sitio al que los recuerdos llaman hogar.

¿Quién soy Yo ? Es la única pregunta que vale la pena hacerse y la
única que nunca se responde. Nuestro destino es representar una
infinidad de papeles, pero esos papeles no somos nosotros mismos. El
Espíritu no tiene lugar, pero deja tras de si una huella a la cual
llamamos cuerpo. Un Mago no se considera a si mismo un suceso local
que sueña un mundo más grande. Un Mago es un Mundo que sueña sucesos
locales.

Los Magos no creen en la muerte. A la Luz de la Conciencia, todo
vive. No hay principios ni finales. Para el Mago, éstos no son más
que fabricaciones de la mente. Para estar totalmente vivo, es preciso
estar muerto para el pasado. Las moléculas se disuelven y
desaparecen, pero la Conciencia sobrevive a la muerte de la materia
en la cual se aloja.

La Conciencia del Mago es un campo Omnipresente. Las corrientes de
conocimiento presentes en el campo son Eternas y fluyen para siempre.
En los momentos de revelación están contenidos siglos de
conocimiento. Vivimos como ondas de energía en el vasto océano de
Energía. Cuando dejamos de lado el ego, tenemos acceso a la totalidad
de la memoria.

Cuando se limpian las puertas de la percepción, comenzamos a ver el
mundo invisible - el Mundo del Mago. Hay un manantial de vida dentro
de cada uno de nosotros, a donde podemos ir en busca de limpieza y
transformació n. La purificación consiste en liberarse de las toxinas
de la vida: las emociones tóxicas, los pensamientos tóxicos, las
relaciones tóxicas. Todos los cuerpos vivos, físicos y sutiles, son
manojos de energía que se pueden percibir directamente.

El Poder es una espada de doble filo. El poder del ego busca
controlar y dominar. El Poder del Mago es el Poder del Amor. El
asiento del Poder está en el Yo Interior. El ego nos persigue como
una sombra oscura. Su poder intoxica y crea adicción, pero en últimas
destruye. El choque eterno del poder termina en la Unidad.

El Mago vive en estado de conocimiento. Este Conocimiento dirige su
propia satisfacción. El campo de la Conciencia se organiza alrededor
de nuestras intenciones. El Conocimiento y la Intención son fuerzas.
Aquello que tenemos intención de hacer modifica el campo a nuestro
favor. Las Intenciones comprimidas en Palabras encierran un poder
mágico. El Mago no trata de resolver el misterio de la Vida. Está
aquí para vivirla.

Todos tenemos un yo-sombra que es parte de nuestra realidad total. El
yo-sombra no está aquí para lastimarnos sino para señalar nuestros
vados. Cuando acogemos a la sombra, ésta sana. Cuando sana, se
convierte en Amor. Cuando aprendamos a vivir con nuestras cualidades
opuestas, viviremos nuestro Yo total, al igual que el Mago.

El Mago es el Maestro de la Alquimia. La Alquimia es Transformació n.
La búsqueda de la perfección se inicia a través de la Alquimia. Somos
el Mundo. Cuando nos transformemos, el mundo en el cual vivimos
también se transformará. Las metas de la búsqueda - heroísmo,
esperanza, gracia y amor - son el legado de lo Eterno. Para reclutar
la ayuda del Mago, debemos ser fuertes en la Verdad, no obstinados en
nuestros juicios.

La Sabiduría vive y, por lo tanto, siempre es imprevisible. El orden
es otra cara del caos, el caos es otra cara del orden. La
incertidumbre interior es la puerta hacia la Sabiduría. El aventurero
siempre irá acompañado de la inseguridad, pero aunque tropieza, nunca
cae. El orden humano está hecho de reglas. El orden del Mago no tiene
reglas, fluye con la naturaleza de la vida.

La realidad que experimentamos es el reflejo de nuestras
expectativas. Si proyectamos las mismas imágenes todos los días,
nuestra realidad será idéntica día tras día. Cuando la atención es
perfecta, crea orden y claridad a partir del caos y la confusión.

Los Magos no sufren ante una pérdida porque sólo lo irreal puede
perderse. Aunque perdamos todo, lo Real seguirá existiendo. En medio
de los escombros de la devastación y el desastre, hay tesoros
ocultos. Cuando busques entre las cenizas, mira bien.

En la medida en que conocemos en Amor, nos convertimos en Amor. El
Amor es más que una emoción. Es una Fuerza de la Naturaleza y por lo
tanto, debe contener la Verdad. Al pronunciar la palabra "AMOR"
quizás captamos la sensación, pero su Esencia no se puede expresar
con palabras. El Amor más puro se encuentra donde menos lo
esperamos : en el desapego.

Más allá de la Vigilia, el Sueño y la Ensoñación, hay un número
infinito de planos de Conciencia. El Mago existe simultáneamente en
todas las épocas. El Mago ve versiones infinitas de cada suceso. Las
líneas rectas del tiempo en realidad son los hilos de una red que se
extiende hasta el Infinito.

Quienes buscan jamás se extravían porque el Espíritu los llama
constantemente. Quienes buscan reciben pistas del Mundo Espiritual
permanentemente. Las personas corrientes dan a estas pistas el nombre
de coincidencias. Para el Mago las coincidencias no existen. Cada
suceso existe para develar otra capa del Alma. El Espíritu desea
encontrarnos. Para aceptar su invitación, debemos estar
desprotegidos. Al buscar, comencemos por el Corazón. El Corazón es el
Hogar de la Verdad.

Podemos vivir la Inmortalidad en medio de la mortalidad. El Tiempo y
la Eternidad no son opuestos. Como la Eternidad lo abarca todo, no
tiene contrario. A nivel del ego, luchamos por resolver nuestros
problemas. Para el Espíritu esa lucha es el problema. El Mago es
consciente de la batalla entre el ego y el Espíritu, pero sabe que
los dos son inmortales y no pueden morir. Todos los aspectos de
nuestro Yo son Inmortales, hasta las partes a las cuales juzgamos más
duramente.

Los Magos jamás condenan el deseo. Fue siguiendo sus deseos como se
convirtieron en Magos. Todo deseo nace de un deseo anterior. La
cadena del deseo jamás termina. Es la vida misma. No consideres
inútil o equivocado ninguno de tus deseos - algún día todos se
cumplirán. Los deseos son semillas a la espera de la estación para
germinar. De una sola semilla de deseo nacen bosques completos.
Aprecia cada uno de los deseos de tu Corazón, por trivial que
parezca. Un día, esos deseos triviales te conducirán hasta Dios.

El Mayor Bien que puedes hacerle al Mundo es convertirte en Mago..."

Medias que se deben de Tomar por Todos los Gobiernos de el Planeta Tierra.

1. Eliminación de Apertura de Plantas de Generación de Energía Eléctrica en base a Carbón Fosil. China abre una a la semana. EUA le sigue con una al mes.

2. Cancelación de el permiso de TODOS LOS PAICES para la quema de residuos de cualquier tipo. Basura, Residuos electrónicos y de computadoras. Quema de hierva. Quema de Cadáveres. Quema de Plásticos. Quema de Madera o Fogatas. Quema de Cosechas.

3. Plan de 2 años para la construcción de plantas de tratamiento de Efluentes para todos los ductos de aguas negras con desechos hoteleros y de ciudades costeras. El mandar efluentes a rios, lagos y mares, se sanciona con el cierre definitivo de el negocio, hotel, comercio o casa habitación.

4. Implementación Inmediata Obligatoria para todas las empresas del Pais de Autos Eléctricos cargados mediante Celdas Solares que se instalarán en los techos de las oficinas, naves o estacionamientos.

5. Todos los camiones de reparto de productos de consumo y automóviles utilitarios en oficinas deberán también ser eléctricos.

6. Obligación de Todos los Paices de incluir en su parque vehicular el 10% de vehículos eléctricos o alternativos cada año. Esto significa que en 5 años el 50% deberá ser eléctrico, Fuel Cell o de Nitrógeno.

7. Autorización y desbloquéo de las industrias generadoras de energía eléctrica para que cada casa, negocio, industria o municipio, genere su propia energía eléctrica utilizando celdas solares y/o generadores Eólicos.
El reemplazo de energía alternativa vs. las generadoras eléctricas quemando combustóleo o carbón deberá hacerse en un periodo máximo de 10 años.

8. Implementación Forzada en ciudades y municipios para que en 5 años, todos los estudiantes usen la bicicleta para ir a la escuela, excepto los que viven a más de 30 km. Todo alumno mayor a 15 años es elegible para esta consideración.

9. Cambio Forzado en las ciudades y municipios para que las casa modifiquen los focos o lámparas por bajo consumo o LEDs. Este cambio obligatorio se debe incentivar con mejores tarifas de energía eléctrica y el subsidio para instalar los focos de bajo consumo o LEDs y/o la instalación de generadores foto voltáicos o eólicos.
Estados Unidos y la Comunidad Europea, subsidia con el 30 al 40% cualquier proyecto de energía solar o eólica, a manera de que la recuperación de la inversión sea de 5 años.

10. Los camiones de Transporte Urbano o Metropolitano deberán modificarse para ser eléctricos en un plazo no mayor a 3 años.

11. Pena de Cárcel a cualquier persona o empleado de empresa que corte más de un árbol. El cortar un árbol deberá reemplazarse con la siembra y riego de 10 árboles jóvenes.

12. Forzar la separación de Basura en las ciudades o Municipios.

13. Cadena Perpetua a cualquier persona que derrame, tire o vierta aceite mineral, vegetal, o de cocina al drenaje, lago, mar o río del planeta. Lo mismo aplica para cualquier persona que con Dolo, aviente cualquier envase o basura tóxica al mar, ríos o lagos.

14. Eliminación Inmediata de los gases de FluoroCarbono que destruyen la capa de Ozono, so pena de 5 años de cárcel.

15. Obligatoriedad en todos los paices para el uso de Calentadores Solares en un plazo no Mayor de 12 meses. El hacer caso omiso, deriva penas o sanciones 3 veces mayores al costo de dicho calentador de agua o piscina.

16. Cancelación de los permisos para la quema de cohetes, cohetones, bombas o castillos con pólvora en ciudades o municipios.

17. Cancelación de los permisos, o prácticas de Quema de los plantíos o cosechas para dejar limpios los terrenos antes de volver a sembrar.

18. Cancelación de permisos para la realización de asados, carnes asadas, pollos rostizados, y/o cualquier acto de quema de combustibles fósiles, leña o madera, para la diversión, alimentación o recreación. Estas actividades, solo las pueden llevar a cabo por negocios establecidos, con los permisos e instalaciones adecuadas para filtrar los gases de efecto invernadero y reducir al máximo las emisiones.

19. Quedan prohibidas las fogatas en cualquier tipo de superficie, bosque o desierto. Se autoriza a cada familia, el poder realizar una solamente en casos de ceremonias o rituales, relativos a sus creencias, en las fiestas o fechas especiales.

20. Cualquier tipo de actividad que involucre fuego y material carbónico, será sujeta de regulación, cobro de multas, cárcel o sanciones especiales.

21. Incentivos Gubernamentales, Fiscales o Federales a cualquier persona o empresa, que reduce sus emisiones en más del 10% vs. el año anterior. Una reducción del 10% equivale a una reducción de impuestos del 5%. Una reducción del 20% de emisiones, equivale a una reducción del 10% de impuestos.

22. Detener inmediatamente ( totalmente ) todos los drenajes de los miles de ciudades hacia el mar
Esto implica la construcción de plantas de tratamiento de Efluentes en cada pueblo, municipio, ciudad, zona hotelera y Resorts. Deben existir multas a cada entidad o empresa privada que no cumpla con estos requerimientos en un plazo no mayor a 24 meses.

23. Cancelar el modo de explotacion de establos de vacas lecheras y otros ganados, ya que tal excremento almacenado en el suelo en grande capa y llovido, despide en su fermentacion enormes cantidades de vapores y gas Metano proveniente del estiercol y orines.
El Metano es 21 veces más contaminante que el CO2. Aquí tenemos que incentivar la reducción en el consumo de carne de Res, Puerco y otros herbívoros. Existen maneras de mezclar el estiércol y generar masa no contaminante. El Metano se puede quemar con Bio Gas con una flama de alta temperatura, que no deja más que un 2% de residuos.

24. Prohibir estrictamente la fabricacion de ladrillos, hechos en hornos primarios abastecidos con llantas de automoviles y aserrin y otros deshechos industriales. El block de concreto es una manera alternativa para la construcción de casas.

25. Prohibir los centros de cromado dorado anodizado catodizado y latonado de metales, ya que se vierten cantidades industriales de acidos, productos alcalinos y cianuros a los drenajes.


La Quema de Material Carbónico, el uso de Automóviles o Camiones que utilizan derivados del Petróleo o Combustibles Fósiles, son actividades que fueron permitidas en el Siglo XX y que hoy ya no son viables para la continuidad de la especie humana y la protección del Medio Ambiente del Planeta.

Dannos Ideas y Sé Parte del Esfuerzo Humano por la Supervivencia.

Cophenhague 2009 es tan solo una oportunidad más que el planeta nos dá para defender al planeta y mejorar nuestra consciencia.

Gracias,
Gigio Wifi 2009.

El cierre del ciclo es un Evento Cósmico. El ciclo más pequeño que está culminando es el Gran Ciclo de la Historia de 5,125 años. Es también el cierre de un ciclo de 26,000 años. Una presesión del Gran Año Zodiacal o Pleyadiano y es el cierre del ciclo de 104,000 años.

Mucho ha pasado tanto en nuestro sistema solar, como en nuestra galaxia.

Todos hemos sido llamados. Todos hemos elegido estar aquí para éste gran final. Es la oportunidad más grande que nuestras almas imaginaron.

El hecho de que estén sucediendo tantas coas, es debido a la cantidad de inercia kármica almacenada a lo largo de estos 104,000 años.

Conforme llegamos al final del ciclo, la cantidad de Karma Aumenta. Por lo tanto la vida se vuelve más compleja, y hay menos tiempo para asuntos espirituales.

La IGNORANCIA AUMENTA. Cuando tienes tanto karma, efectos inconscientes de acciones pasadas, se empiezan a tornar inerciales y se envuelven en la complejidad institucional social de la vida industrial burocrática moderna.

ESTAMOS TAN CERCA DEL FINAL DE CICLO QUE PARECE QUE ESTAMOS TODOS ATRAPADOS SIN SALIDA EN UN GRAN LABERINTO CONOCIDO COMO EL EMBOTELLAMIENTO KARMICO.

No podemos ver que el embotellamiento kármico y la inercia del mundo están igualándose por una aceleración de las nueve posibilidades en el universo multidimensional.
Todos hemos creado el mundo como se encuentra hoy. Por eso debemos aprender a descrearlo, pero inteligentemente y con compasión. De infinitas maneras y formas, para que no causemos más Karma.

La única manera real de sobrevivir, es la supervivencia espiritual. El camino al 2012, es el camino de la humanidad a la supervivencia espiritual.

Gigio Wifi 2009.

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